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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Fuentes de crecimiento del empleo en el sector agrícola del norte de México]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Colegio de Posgraduados Posgrado en Economía del Instituto de Socioeconomía, Estadística e Informática ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Unemployment is one of the most serious problems that faces the rural areas of Mexico today. To determine how the change in the productive structure of the agricultural sector of Northern Mexico has affected rural employment in the region, the sources of the workforce's employment growth from 1991 to 1998 were calculated. The results indicate that in Baja California, Chihuahua and Sonora the change in the productive structure was positive for employment, while in Coahuila, Sinaloa and Tamaulipas it was negative. At the regional level, the change in the productive structure was unfavorable for employment. However, from 1991 to 1998, employment grew 7.5 million workdays because of the 382 thousand-hectare increase in cultivated area.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Fuentes de crecimiento del empleo en el sector agr&iacute;cola del norte de M&eacute;xico</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Alberto Garc&iacute;a Salazar*, Jos&eacute; Miguel Oma&ntilde;a Silvestre*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesores&#45;investigadores de la especialidad de Posgrado en Econom&iacute;a del Instituto de Socioeconom&iacute;a, Estad&iacute;stica e Inform&aacute;tica del Colegio de Posgraduados.</i> Direcciones electr&oacute;nicas: <a href="mailto:jsalazar@colpos.colpos.mx">jsalazar@colpos.colpos.mx</a> y <a href="mailto:miguelom@colpos.colpos.mx">miguelom@colpos.colpos.mx</a>, <i>respectivamente.</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Art&iacute;culo recibido el 24 de agosto del 2000.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desempleo de mano de obra es uno de los problemas m&aacute;s agudos que actualmente enfrentan las zonas rurales de M&eacute;xico. Con la finalidad de determinar c&oacute;mo el cambio en la estructura productiva del sector agr&iacute;cola del norte de M&eacute;xico ha afectado el empleo rural de la regi&oacute;n, se calculan las fuentes de crecimiento del empleo de mano de obra de 1991 a 1998. Los resultados indican que en Baja California, Chihuahua y Sonora el cambio en la estructura productiva fue positivo al empleo, mientras que en Coahuila, Sinaloa y Tamaulipas fue negativo. A nivel regional el cambio en la estructura productiva fue desfavorable al empleo; sin embargo, de 1991 a 1998 &eacute;ste creci&oacute; en 7.5 millones de jornadas a causa de un aumento en la superficie cosechada en 382 mil hect&aacute;reas.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Unemployment is one of the most serious problems that faces the rural areas of Mexico today. To determine how the change in the productive structure of the agricultural sector of Northern Mexico has affected rural employment in the region, the sources of the workforce's employment growth from 1991 to 1998 were calculated. The results indicate that in Baja California, Chihuahua and Sonora the change in the productive structure was positive for employment, while in Coahuila, Sinaloa and Tamaulipas it was negative. At the regional level, the change in the productive structure was unfavorable for employment. However, from 1991 to 1998, employment grew 7.5 million workdays because of the 382 thousand&#45;hectare increase in cultivated area.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desempleo de mano de obra en las zonas rurales del pa&iacute;s es uno de los problemas m&aacute;s agudos que actualmente enfrenta el sector agropecuario de M&eacute;xico. En 1991, la tasa de subutilizaci&oacute;n de fuerza de trabajo en el medio rural fue de 34.5 por ciento (STPS, 1994), y aunque dicha tasa no es un indicador de desempleo abierto en el campo, pues s&oacute;lo indica el porcentaje de la oferta de trabajo que no es demandada para actividades estrictamente agropecuarias, se puede decir que la falta de empleo es m&aacute;s fuerte en el medio rural. Cabe recordar que la tasa de desempleo abierto m&aacute;s divulgada a nivel nacional apenas afectaba al 3 o al 4 por ciento de la poblaci&oacute;n en 1991.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los excesos de poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa, con relaci&oacute;n a los requerimientos de mano de obra, determinan, en parte, las condiciones laborales de los trabajadores agr&iacute;colas. De acuerdo a Moreno (1994), las condiciones de trabajo de los jornaleros se caracterizan por la contrataci&oacute;n con bajos salarios, con la inclusi&oacute;n, rara vez, de prestaciones como el seguro social, los aguinaldos y el reparto de utilidades. Los empleadores no se preocupan por la vivienda de los trabajadores agr&iacute;colas y han flexibilizado sus procesos productivos para incorporar el trabajo de ni&ntilde;os y mujeres, a quienes se les asignan tareas espec&iacute;ficas, con el objetivo de abaratar el precio de la mano de obra y tener a su disposici&oacute;n la suficiente cantidad de ella cuando as&iacute; lo requiere la producci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las caracter&iacute;sticas del trabajo rural es su estacionalidad, la cual depende de la existencia de dos ciclos de producci&oacute;n, de la agricultura bajo condiciones de riego y temporal, de la naturaleza misma del proceso de producci&oacute;n y de la estructura productiva (STPS, 1994). La estacionalidad determina que en algunos meses del a&ntilde;o la demanda de mano de obra exceda a la oferta y que en otras la oferta de trabajo exceda a la demanda. Esta &uacute;ltima situaci&oacute;n origina que el trabajador agr&iacute;cola se vea en la necesidad de emigrar temporalmente a otras regiones del pa&iacute;s en busca de empleo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra de las caracter&iacute;sticas del empleo rural es la diversificaci&oacute;n de ocupaciones en que se utiliza a la fuerza de trabajo. Un campesino puede desempe&ntilde;ar, aparte de sus actividades agr&iacute;colas, un gran n&uacute;mero de tareas relacionadas con la ganader&iacute;a y con la construcci&oacute;n de cercas, de caminos rurales, de viviendas y de canales de riego, y tambi&eacute;n puede emplearse en la instalaci&oacute;n de agua entubada y de alcantarillado, la jardiner&iacute;a, la recolecci&oacute;n de basura, el pavimentado de calles, etc. As&iacute;, no existe necesariamente una situaci&oacute;n de desempleo cuando falta el empleo agr&iacute;cola, pues el trabajador rural tiene numerosas alternativas para emplearse en actividades diferentes a la agricultura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las condiciones laborales, y otros factores de &iacute;ndole econ&oacute;mica y social, determinan que la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa se vea en la necesidad de emigrar a Estados Unidos y a la frontera norte, ante la imposibilidad de conseguir un empleo bien remunerado en alguna actividad productiva de su regi&oacute;n. Cabe mencionar que esta situaci&oacute;n de migraci&oacute;n suele crear problemas de falta de fuerza laboral en algunas regiones del pa&iacute;s, sobre todo en las temporadas de mayor demanda de trabajo rural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante m&aacute;s de dos d&eacute;cadas, la emigraci&oacute;n de los trabajadores mexicanos hacia Estados Unidos ha sido el canal de escape del problema de desempleo de M&eacute;xico (Corona, 1993). Aunque existe el reconocimiento de que el mercado laboral en algunas entidades estadunidenses (California y Texas) depende de la mano de obra indocumentada, el problema de la migraci&oacute;n ha llegado a magnitudes tales, que actualmente la inmigraci&oacute;n ilegal ocupa un primer plano en la agenda de la pol&iacute;tica estadunidense como la causa de una serie de calamidades; se llega a plantear, incluso, que es una <i>invasi&oacute;n silenciosa</i> que amenaza la <i>seguridad nacional</i>(Cuamea, 1996).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Encuesta sobre Migraci&oacute;n de la Frontera Norte de M&eacute;xico (EMIF) de 1996&#45;1997 indica que en ese a&ntilde;o 493 mil migrantes procedentes del sur ten&iacute;an como lugar de destino Estados Unidos y otros 670 mil se dirig&iacute;an a la frontera norte. De los 1.163 millones de migrantes, el 35.4 por ciento no trabajaba en su lugar de origen y el 79.2 por ciento correspondi&oacute; a migrantes laborales. Del total de migrantes, el 22.8 por ciento proven&iacute;a de los estados de Baja California, Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas (STPS, Conapo y El Colef, 1999).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante mencionar que ha sido inter&eacute;s del gobierno federal la lucha contra la pobreza extrema y, por lo tanto, contra el desempleo y la migraci&oacute;n. De acuerdo a Fox y Aranda (1996), la creaci&oacute;n de empleos por parte del gobierno por mediaci&oacute;n de los programas de Solidaridad incluye proyectos productivos con impacto social positivo, en forma de pr&eacute;stamos para inversi&oacute;n aunque no para capital de trabajo. Los programas tambi&eacute;n incluyen infraestructura, como caminos rurales, puentes, l&iacute;neas de electricidad, almacenes, radiotel&eacute;fonos, agua entubada, alcantarillado, instalaciones el&eacute;ctricas vecinales, tratamiento y recolecci&oacute;n de basura, pavimentado de calles y banquetas, parques, mejoramiento de escuelas, centros de salud, campos deportivos, andadores y oficinas para grupos campesinos. Existen, sin embargo, ciertos factores, como el retraso en la asignaci&oacute;n de recursos y la corta duraci&oacute;n de los mismos, que impiden un completo logro de los objetivos de dichos programas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde mediados de la d&eacute;cada de los ochenta el gobierno de M&eacute;xico abandon&oacute; el modelo intervencionista de sustituci&oacute;n de importaciones para orientar la econom&iacute;a hacia el exterior a trav&eacute;s de la liberalizaci&oacute;n. Las reformas incluyeron la liberalizaci&oacute;n comercial a trav&eacute;s de la firma de tratados comerciales con diversos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica y Europa, la eliminaci&oacute;n de subsidios, la venta de empresas paraestatales y la eliminaci&oacute;n del control de precios oficial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el sector agropecuario las reformas econ&oacute;micas abarcaron numerosas &aacute;reas: se eliminaron los precios de garant&iacute;a de los productos b&aacute;sicos y los aranceles de algunos de ellos, se liquid&oacute; la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo, que se encargaba de llevar a cabo la comercializaci&oacute;n), se reform&oacute; el esquema de otorgamiento de subsidios (con lo que desaparecieron los de los insumos), cr&eacute;dito y seguro, y aparecieron los apoyos directos a la producci&oacute;n (Procampo) y a la comercializaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La firma del Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (TLCAN), entre M&eacute;xico, Estados Unidos y Canad&aacute; fue una de las acciones m&aacute;s importantes dentro de las reformas econ&oacute;micas llevadas a cabo por el gobierno de M&eacute;xico. Aunque ciertos estudios (Levy y Van Wijnbergen, 1992; STPS, 1994, y Calva, 1995) pronosticaron que la liberaci&oacute;n comercial m&aacute;s bien podr&iacute;a acentuar el problema del desempleo y la migraci&oacute;n, durante las negociaciones del TLCAN se utiliz&oacute; el asunto del desempleo para avanzar en esta causa. Con base en el supuesto de que el libre movimiento de bienes y capitales puede ser un sustituto casi perfecto de la movilidad de la fuerza de trabajo, se generaliz&oacute; la opini&oacute;n de que el libre flujo de mercanc&iacute;as permitir&iacute;a abatir el desempleo y, por lo tanto, las presiones migratorias, por lo que era previsible un freno al desplazamiento de mexicanos indocumentados hacia Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo a c&aacute;lculos realistas, el TLCAN s&oacute;lo podr&iacute;a generar alrededor de 60 mil empleos anuales durante el primer decenio, previ&eacute;ndose que cada a&ntilde;o se incorporar&iacute;an de 700 mil a 800 mil nuevos trabajadores a la fuerza laboral hasta el 2010, a&ntilde;o en el que menguar&iacute;an las presiones demogr&aacute;ficas (Smith, 2000).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los argumentos de que el TLCAN entre los pa&iacute;ses firmantes solucionar&iacute;a el problema iban en el sentido de que la eliminaci&oacute;n de las barreras al comercio abatir&iacute;a el desempleo en el sector agropecuario y en el resto de los sectores de la econom&iacute;a, y que esto mitigar&iacute;a la emigraci&oacute;n hacia Estados Unidos por las v&iacute;as que se mencionan a continuaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Primero, un mercado abierto y ampliado, como el que garantiza el TLCAN, aumentar&iacute;a la producci&oacute;n, las exportaciones y por lo tanto, el empleo de mano de obra. En este punto, se reconoce que el potencial de crecimiento econ&oacute;mico y de generaci&oacute;n de empleos es mayor en una econom&iacute;a abierta que en una cerrada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Segundo, la eliminaci&oacute;n de barreras al comercio y a la inversi&oacute;n atraer&iacute;an inversi&oacute;n extranjera directa que desarrollar&iacute;a industrias demandantes de mano de obra. Particularmente, el capital extranjero, tratando de aprovechar la ventaja de pagar bajos salarios, desarrollar&iacute;a industrias intensivas en el uso de mano de obra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tercero, dado que los bajos salarios pagados en M&eacute;xico son una de las causas principales de la migraci&oacute;n hacia Estados Unidos, entonces, la esperada reducci&oacute;n de la brecha entre los salarios de los pa&iacute;ses miembros del TLCAN ser&iacute;a un factor que reducir&iacute;a este fen&oacute;meno. De hecho, los modelos econom&eacute;tricos planteados para pronosticar el comportamiento de los salarios de los dos pa&iacute;ses se&ntilde;alan a M&eacute;xico como el mayor beneficiario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, se argumentaba que la eliminaci&oacute;n de las barreras al comercio y de los subsidios determinar&iacute;a, para M&eacute;xico, una especializaci&oacute;n en productos con ventaja comparativa, de ah&iacute; el esperado aumento en el empleo dada la dotaci&oacute;n de factores por los pa&iacute;ses firmantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre el &uacute;ltimo punto existe evidencia de que un cambio en la estructura productiva tiene fuertes impactos sobre el empleo. Durante el periodo 1960&#45;1983, en el norte de Tamaulipas la sustituci&oacute;n de cultivos de uso intensivo de mano de obra (como el algod&oacute;n) por cultivos extensivos en trabajo (como el sorgo), aunada a otros factores, como la inexistencia de una agricultura diversificada y el acelerado proceso de mecanizaci&oacute;n de las labores agr&iacute;colas, provoc&oacute; que esa actividad requiriera cada vez menos fuerza de trabajo campesina (Contreras, 1987).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe mencionar que en algunos estados del norte del pa&iacute;s el proceso de reconversi&oacute;n de la agricultura inici&oacute; antes de la entrada en vigor del tratado. Por mencionar un ejemplo, a partir de 1992 la reconversi&oacute;n de cultivos se integra formalmente como uno de los ejes centrales de la estrategia de reactivaci&oacute;n y modernizaci&oacute;n del agro sonorense. Entre las estrategias generales del Plan Estatal de Desarrollo para el sector agr&iacute;cola, se se&ntilde;alaba el fomento a la modificaci&oacute;n del patr&oacute;n de cultivos, sustituyendo los tradicionales por los de mayor valor agregado y rentabilidad. El impulso de una estrategia de reconversi&oacute;n hacia cultivos hortofruticolas obedec&iacute;a a los siguientes factores: la congruencia de una pol&iacute;tica nacional de apertura comercial y el alineamiento a los precios internacionales; los resultados preliminares sobre las posibles repercusiones del TLCAN, que indicaban que M&eacute;xico pose&iacute;a ventajas en la producci&oacute;n de hortofruticolas y desventajas en granos b&aacute;sicos y oleaginosas; la subvaluaci&oacute;n de la moneda, que prove&iacute;a capacidad competitiva en el exterior, y las ventajas de los hortofruticolas con relaci&oacute;n a ciertos indicadores de rentabilidad, generaci&oacute;n de empleo y uso de recursos escasos (Wong y Salazar, 1996).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es dif&iacute;cil dar una conclusi&oacute;n general sobre el impacto del TLCAN a varios a&ntilde;os de entrado en vigor, puesto que los efectos han sido diferentes en producci&oacute;n, empleo y comercio exterior. Incluso, los efectos del tratado han sido diferentes por producto, y es probable que los efectos sobre la asignaci&oacute;n de recursos (tierra, mano de obra y capital) se hayan presentado de manera diferente en cada entidad del pa&iacute;s. Algunas reflexiones al respecto se presentan a continuaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Sonora se present&oacute; lo que algunos autores llamaron el proceso reversivo de la reconversi&oacute;n. El dinamismo hortofruticola esperado por el plan de reconversi&oacute;n de la agricultura fue sustituido, precisamente, por los cultivos que estaban destinados a ser reconvertidos en el futuro inmediato, o bien, por otros que hab&iacute;an sido desplazados a&ntilde;os atr&aacute;s. Los cultivos que a partir de 1992 impulsaron la reversi&oacute;n de la reconversi&oacute;n hortofrut&iacute;cola en la entidad fueron el algod&oacute;n, el sorgo, los forrajes y algunos granos y oleaginosas (Wong y Salazar, 1996). Cabe mencionar que este proceso reversivo se present&oacute; en el periodo 1993&#45;1995; de all&iacute; que no se descarta la posibilidad de que los hortofruticolas hayan recobrado su dinamismo en a&ntilde;os posteriores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El impacto del TLCAN ha sido diferente por producto. Se estima que las exportaciones estadunidenses a M&eacute;xico de productos l&aacute;cteos, carne bovina, manzana y pera son un 15 por ciento mayor de los que hubieran sido sin el tratado. Adem&aacute;s, Estados Unidos aprovech&oacute; las ventajas que ofrece el TLCAN para aumentar sus exportaciones de ma&iacute;z, algod&oacute;n, trigo y soya a M&eacute;xico. Respecto a las exportaciones de M&eacute;xico hacia Estados Unidos, se tiene que en el caso del mel&oacute;n las ventas al vecino pa&iacute;s del norte fueron entre el 17 y el 25 por ciento mayores de las que hubieran sido sin el TLCAN, y en el caso del jitomate, entre el 8 y el 15 por ciento (Comisi&oacute;n de Agricultura de la C&aacute;mara de Diputados, 2000).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con relaci&oacute;n al comercio exterior, las tendencias del impacto del tratado han sido claras. En el sector agropecuario primario las exportaciones mostraron gran dinamismo a partir de la entrada en vigor del TLCAN. En el periodo 1990&#45;1993, &eacute;stas crecieron en 22.8 por ciento, mientras que durante 1993&#45;1998 lo hicieron en 54.4 por ciento. Ello implic&oacute; un crecimiento anual promedio de 7.09 y 9.08 por ciento, respectivamente. Por su parte, las importaciones crecieron en 30.1 y en 49.4 por ciento durante los mismos periodos mencionados l&iacute;neas arriba (Senado de la Rep&uacute;blica, 2000).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, el aumento en las exportaciones no ha tenido el efecto esperado en la generaci&oacute;n de empleos agr&iacute;colas. Los datos de la Encuesta Nacional de Empleo indican que el empleo agropecuario a nivel nacional disminuy&oacute;. Mientras que en 1991 el empleo de productores y trabajadores directos fue de 8.85 millones, en 1996 s&oacute;lo ascendi&oacute; a 6.65 millones (INEGI, 1993 y 1997). De la disminuci&oacute;n en 2.2 millones de personas, 1.54 millones correspondieron a productores y 656 mil a trabajadores directos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto la disminuci&oacute;n del empleo en el periodo 1991&#45;1996 como el proceso reversivo de la reconversi&oacute;n en el estado de Sonora durante 1993&#45;1995 son algunos de los elementos que permiten suponer que el cambio en la estructura productiva del pa&iacute;s, ocurrido despu&eacute;s de establecido el TLCAN, no ha sido favorable a la generaci&oacute;n de empleo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A varios a&ntilde;os de entrado en vigor el TLCAN, el proceso de apertura comercial ha abarcado casi la totalidad de los productos del sector agr&iacute;cola de M&eacute;xico. Aunque para algunos productos se estableci&oacute; una desgravaci&oacute;n de largo plazo, como es el caso del ma&iacute;z, el arancel establecido no ha sido llevado a la pr&aacute;ctica, aun cuando las importaciones del grano han superado la cuota en algunos a&ntilde;os. Cinco a&ntilde;os podr&iacute;an dar una idea sobre el proceso de avance de la especializaci&oacute;n esperada en el sector agr&iacute;cola y sobre el impacto de este cambio en los niveles de empleo. Probablemente, el efecto m&aacute;s notorio en la estructura productiva se haya dado en los estados con mayor vinculaci&oacute;n al mercado estadunidense, como son las entidades del norte del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este escenario hace interesante analizar si se ha dado en el sector agr&iacute;cola una especializaci&oacute;n de cultivos extensivos a intensivos en el uso de la mano de obra. Si esto ha sucedido, &iquest;cu&aacute;l ha sido el efecto en el empleo de mano de obra en la agricultura? Esta interrogante es el motivo de la presente investigaci&oacute;n, cuyo principal objetivo es cuantificar el empleo de mano de obra en el sector agr&iacute;cola de los estados del norte del pa&iacute;s (Baja California, Coahuila, Chihuahua, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas), antes y despu&eacute;s de la firma del TLCAN, con el prop&oacute;sito de determinar sus fuentes de crecimiento.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>METODOLOG&Iacute;A</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para determinar el empleo de mano de obra en el sector agr&iacute;cola por entidad, se usa la metodolog&iacute;a que utilizan el Centro de Estudios de Planeaci&oacute;n Agropecuaria de la CEPAL (CESPA, 1994) y la Secretar&iacute;a del Trabajo y Previsi&oacute;n Social (STPS, 1994). Dicha metodolog&iacute;a se desarrolla a continuaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se consideran tres tipos de empleo: el directo, que surge de la necesidad de llevar a cabo los procesos de producci&oacute;n en la agricultura; el indirecto, que consiste en tareas administrativas y en el mantenimiento de instalaciones, y el generado por inversiones fijas, que est&aacute; relacionado con tareas como la construcci&oacute;n de cercas, de caminos rurales y de obras hidr&aacute;ulicas, entre otras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para determinar el empleo total de la mano de obra, primero se estima el directo, luego el indirecto y al final el de inversiones fijas. Para un a&ntilde;o, el empleo directo de mano de obra por entidad se calcula sumando los requerimientos de fuerza de trabajo de cada cultivo. Para un cultivo, los requerimientos de mano de obra se estiman multiplicando la superficie cosechada por los requerimientos de fuerza de trabajo en jornadas. Con el prop&oacute;sito de observarla estructura del empleo en el sector, se definen siete grupos de cultivos: granos, oleaginosas, industriales, forrajes, hortalizas, frutas y otros, considerando la totalidad de los cultivos presentes en el sector agr&iacute;cola de cada entidad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La composici&oacute;n de cada grupo es la siguiente: <i>a)</i> granos: avena, cebada, frijol, garbanzo, ma&iacute;z (incluido el ma&iacute;z palomero), trigo y centeno; <i>b)</i> oleaginosas: ajonjol&iacute;, algod&oacute;n, cacahuate, c&aacute;rtamo, soya y girasol; <i>c)</i> industriales: ca&ntilde;a de az&uacute;car, copra y henequ&eacute;n; <i>d)</i> forrajes: avena forrajera, avena achicalada, cebada forrajera, cebada achicalada, ma&iacute;z forrajero, sorgo forrajero, sorgo, alfalfa verde, alfalfa achicalada, pastos, praderas, forrajes perennes, <i>rye grass,</i> pasto achicalado, zacate bermuda, zacate <i>buffel,</i> nopal forrajero, zacate <i>ballico,</i> pasto <i>ever green</i> y zacate maravilla; <i>e)</i> frutas: aceituna, aguacate, ciruela, durazno, guayaba, lim&oacute;n, mango, manzana, naranja, papaya, pera, pl&aacute;tano, toronja, uva, pi&ntilde;a, algarrabo, higo, chabacano, granada, membrillo, litchi, nanche y varias m&aacute;s; <i>f)</i> hortalizas: ajo, cebolla, ch&iacute;charo, chile seco, chile verde, ejote, elote, fresa, mel&oacute;n, papa, sand&iacute;a, jitomate, tomate, acelga, alcachofa, apio, berenjena, betabel, <i>boi choi,</i> brocoli, calabacita, calabaza, cilantro, col, col de Bruselas, coliflor, espinaca, lechuga, perejil, r&aacute;bano, pepino, poro y otras, y finalmente <i>g)</i> el grupo de otros cultivos: flores, mostaza, sorgo escobero, alpiste, lenteja, tr&eacute;bol, jicama, esp&aacute;rrago, simientes, almendras, chay&oacute;te, d&aacute;til, eucalipto, nopalitos, palma de ornato, pistache, s&aacute;bila, jojoba, agave mescalero, agave tequilero, tuna y vanos m&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El empleo de mano de obra indirecto y de inversiones fijas se calcula con base en las razones de empleo directo/indirecto y directo/inversiones estimadas para a&ntilde;os anteriores. Se considera que 6.1 jornadas requeridas de manera directa generan una jornada indirecta y 64.6 jornadas directas generan una en inversiones (CESPA, 1984). Teniendo en cuenta que un trabajador est&aacute; dispuesto a trabajar 289 jornadas durante el a&ntilde;o, el empleo de mano de obra se puede estimar por personas (STPS, 1994).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez calculados los requerimientos de mano de obra por entidad, se procede a calcular las fuentes de crecimiento del empleo directo. Por la forma en que se estima el empleo, el crecimiento podr&iacute;a provenir de las siguientes fuentes: un cambio en la superficie cosechada ("efecto superficie"), un cambio en los requerimientos de mano de obra por hect&aacute;rea ("efecto mecanizaci&oacute;n") o un cambio en la estructura productiva de cultivos ("efecto composici&oacute;n"). El empleo de mano de obra directa se calcula para los a&ntilde;os 1991 y 1998.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La metodolog&iacute;a empleada se puede expresar algebraicamente de la siguiente manera. El empleo de mano de obra para el <i>i&#45;&eacute;simo</i> cultivo en el a&ntilde;o <i>t</i> se calcula de acuerdo a la siguiente f&oacute;rmula:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/fn/v13n25/a3e1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde <i>e<sub>it</sub></i> es el empleo de mano de obra del cultivo <i>i</i> en el a&ntilde;o <i>t</i> en jornadas, <i>s<sub>it</sub></i> es la superficie cosechada del cultivo <i>i</i> en el a&ntilde;o <i>t</i> en hect&aacute;reas y <i>r<sub>it</sub></i> son los requerimientos de mano de obra del cultivo <i>i</i> en el a&ntilde;o <i>t</i> en jornadas por hect&aacute;rea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El empleo de mano de obra en la <i>s&#45;&eacute;sima</i> regi&oacute;n productora en el <i>t&#45;&eacute;simo</i> a&ntilde;o est&aacute; dado por la siguiente expresi&oacute;n:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/fn/v13n25/a3e2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde <i>e<sub>st</sub></i> es el empleo de mano de obra en la regi&oacute;n <i>s</i> en el a&ntilde;o <i>t</i> en jornadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habiendo calculado el empleo de mano de obra por regi&oacute;n, se estiman las fuentes de crecimiento del mismo. Para una regi&oacute;n <i>s</i> determinada, las fuentes de crecimiento del empleo de mano de obra del a&ntilde;o <i>t</i> al a&ntilde;o <i>t+1</i> se obtienen de la siguiente manera:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/fn/v13n25/a3e3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Multiplicando esta ecuaci&oacute;n por algunas expresiones se obtiene:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/fn/v13n25/a3e4.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arreglando t&eacute;rminos:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/fn/v13n25/a3e5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer factor del segundo miembro de la ecuaci&oacute;n 5 mide el efecto de un cambio en la estructura productiva sobre los niveles de empleo en la regi&oacute;n <i>s;</i> a este efecto se le denomina "efecto composici&oacute;n". El segundo factor cuantifica el aumento del empleo por crecimiento en la superficie cosechada "efecto superficie". Finalmente, el tercer factor permite medir el impacto que un cambio en los requerimientos de mano de obra "efecto mecanizaci&oacute;n" podr&iacute;a tener en el nivel de empleo; generalmente, este factor es negativo, puesto que los requerimientos de mano de obra van en descenso a lo largo del tiempo. La ecuaci&oacute;n 5 se puede expresar en la siguiente forma alternativa:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/fn/v13n25/a3e6.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde &#45; significa tasa de crecimiento discreta, <i>e<sub>s</sub></i> es la tasa de crecimiento del empleo en la regi&oacute;n <i>s</i> del a&ntilde;o <i>t</i> al a&ntilde;o <i>t+1</i>, <i>c<sub>s</sub></i> es la tasa de crecimiento del empleo por efecto de un cambio en la estructura productiva, <i>s<sub>s</sub></i> es la tasa de crecimiento de la superficie cosechada y <i>m<sub>s</sub></i> es la tasa de crecimiento de los requerimientos de mano de obra. Cuando los requerimientos de mano de obra del a&ntilde;o <i>t</i> son usados para determinar el empleo de mano de obra en <i>t</i> y <i>t+1</i>, bajo el supuesto de que los requerimientos no han cambiado significativamente de <i>t</i> a <i>t+</i><i>1,</i> <i>m<sub>s</sub></i> toma el valor de cero; de ah&iacute; que el "efecto mecanizaci&oacute;n" no se puede determinar. Si &eacute;ste es el caso, se despeja <i>e<sub>s</sub></i> para obtener las fuentes de crecimiento del empleo de mano de obra en el sector agr&iacute;cola:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/fn/v13n25/a3e7.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde, aparte de los efectos superficie (<i>s<sub>s</sub></i>) y composici&oacute;n (<i>c<sub>s</sub></i>)<i>,</i> el empleo depende de un efecto cruzado dado por el t&eacute;rmino <i>s<sub>s</sub>c<sub>s</sub>.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El efecto cruzado se puede eliminar obteniendo la tasa de crecimiento continua, y &eacute;sta se calcula aplicando logaritmos naturales a la ecuaci&oacute;n 6:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/fn/v13n25/a3e8.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">de lo cual se obtiene:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/fn/v13n25/a3e9.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde &#126; significa tasa de crecimiento continua.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La informaci&oacute;n usada en el an&aacute;lisis provino de las siguientes fuentes: la superficie cosechada por cultivo y estado, del <i>Anuario estad&iacute;stico de producci&oacute;n agr&iacute;cola</i> de la Secretar&iacute;a de Agricultura, Ganader&iacute;a y Desarrollo Rural correspondiente a 1991 y 1998 (SAGAR, 1992 y 2000), y los requerimientos de mano de obra por cultivo y estado, del estudio llevado a cabo en 1992 por el Colegio de Posgraduados y la Secretar&iacute;a de Agricultura y Recursos Hidr&aacute;ulicos, en el an&aacute;lisis estatal de los efectos de la pol&iacute;tica en el sector agr&iacute;cola (Matus <i>et al,</i> 1992). Estos datos se complementaron con informaci&oacute;n de la Secretar&iacute;a del Trabajo y Previsi&oacute;n Social (STPS, 1994).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido a la inexistencia de estimaciones recientes de los requerimientos de coeficientes t&eacute;cnicos por cultivos a nivel regional, se supuso que los requerimientos de mano de obra de 1998 no han variado respecto a los existentes en 1991. Varios factores refuerzan este supuesto. La Secretar&iacute;a del Trabajo y Previsi&oacute;n Social (STPS, 1994) demostr&oacute; que no hubo cambios significativos en los niveles tecnol&oacute;gicos durante la d&eacute;cada de los ochenta, de all&iacute; la posibilidad de que en la d&eacute;cada de los noventa se haya presentado esa misma situaci&oacute;n. Adem&aacute;s, es poco probable que hayan disminuido los requerimientos de mano de obra por efecto de la mecanizaci&oacute;n, pues el cr&eacute;dito agropecuario, principal medio para la adquisici&oacute;n de maquinaria agr&iacute;cola, experiment&oacute; una disminuci&oacute;n durante el periodo en que ha tenido vigencia el TLCAN. Los datos del Banco de M&eacute;xico indican que de 1994 a 1998 el cr&eacute;dito agropecuario otorgado por la banca comercial y de desarrollo disminuy&oacute; en t&eacute;rminos reales en un 47.4 por ciento. Contabilizado en pesos de 1994, el saldo de cr&eacute;dito otorgado al &uacute;ltimo d&iacute;a de diciembre pas&oacute; de 49 749 millones de pesos en 1994 a s&oacute;lo 26 169 millones de pesos en 1998.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante mencionar que el estudio que realiza el Colegio de Posgraduados calcula los requerimientos de mano de obra para los cultivos m&aacute;s importantes en el sector agr&iacute;cola, y que los cultivos que ocupan una menor superficie son dejados de lado; debido a esta situaci&oacute;n, en caso de inexistencia de informaci&oacute;n se supuso que los jornales por hect&aacute;rea de un estado son iguales a los del resto de las entidades de la regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, el dato de poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa (PEA) del sector agropecuario se refiere a la PEA ocupada en actividades relacionadas con la agricultura, la ganader&iacute;a, la caza y la pesca; se utiliza este indicador como <i>proxy</i> de la PEA agropecuaria total debido a que la PEA desocupada (menor al 3% de la PEA total) no es desagregada por sectores de actividad econ&oacute;mica. La PEA agropecuaria de 1991 y 1998 fue calculada con base en informaci&oacute;n obtenida de los censos de Poblaci&oacute;n y Vivienda de 1990 (INEGI, 1992) y del 2000 (INEGI, 2000).</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>RESULTADOS Y DISCUSI&Oacute;N</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Cambio en el uso del suelo</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1991 la superficie cosechada en el norte de M&eacute;xico fue de 4.3 millones de hect&aacute;reas. En ese a&ntilde;o los granos predominaron en la estructura productiva, al ocupar el 43.7 por ciento (1.88 millones de hect&aacute;reas) de la superficie total; el 29.3 por ciento fue dedicado a los forrajes; el 16.4 por ciento a las oleaginosas, y s&oacute;lo el 7.6 por ciento a las frutas y hortalizas (<a href="#c1">cuadro 1</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/fn/v13n25/a3c1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De 1991 a 1998, la superficie cosechada en el sector agr&iacute;cola del norte de M&eacute;xico creci&oacute; a un ritmo de 1.2 por ciento anual, pasando de 4.3 millones a 4.68 millones de hect&aacute;reas. En ese periodo hubo un cambio en la estructura productiva agr&iacute;cola, que result&oacute; en un aumento en la participaci&oacute;n de forrajes (de 29.3 a 39.5%), hortalizas (4.1 a 4.6%) y frutas (3.5 a 3.6%). Por el contrario, los granos, las oleaginosas y otros cultivos perdieron importancia en la estructura del sector.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el periodo de an&aacute;lisis se presenta un aumento de la frontera agr&iacute;cola de 382 mil hect&aacute;reas de tierra, hecho que se presenta simult&aacute;neamente con una disminuci&oacute;n de 271 mil hect&aacute;reas en oleaginosas, granos y otros cultivos. Estos cambios representan un incremento de 653 mil hect&aacute;reas, superficie que fue ocupada por los forrajes (90.2%), las hortalizas (6.2%) y las frutas (3.0%). El incremento en el grupo de los cultivos industriales fue insignificante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por entidad federativa se presenta un comportamiento diferente al que se observa a nivel regional. De 1991 a 1998, la superficie cosechada en Baja California creci&oacute; a una tasa del 4.2 por ciento anual; Sinaloa y Tamaulipas tuvieron un crecimiento anual mayor a 2 por ciento; Coahuila increment&oacute; su superficie en m&aacute;s del 1 por ciento, y en Chihuahua y Sonora hubo una disminuci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con relaci&oacute;n al cambio en la estructura productiva, se observa lo siguiente. En Baja California la superficie de granos, oleaginosas, forrajes, hortalizas y frutas aumenta como consecuencia de la ampliaci&oacute;n de la frontera agr&iacute;cola en 66 mil hect&aacute;reas. En Coahuila se incrementa la frontera agr&iacute;cola en 21 mil hect&aacute;reas y dejan de cultivarse 16 mil hect&aacute;reas de oleaginosas, frutas y otros cultivos; esta superficie es ocupada por 30 mil hect&aacute;reas de forrajes, cinco mil de granos y 833 de hortalizas (<a href="#c1">cuadro 1</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Chihuahua se presenta un cambio en el patr&oacute;n de cultivos, por lo que se dejan de cosechar 102 mil hect&aacute;reas de granos y otros cultivos, para ser ocupadas por forrajes (40.5%), oleaginosas (20.1%), hortalizas (15.2%) y frutas (7.1%); el 17.1 por ciento de la superficie no es cultivado. En Sonora se presenta una situaci&oacute;n similar, y 139 mil hect&aacute;reas de granos, oleaginosas y otros cultivos dejan de cultivarse; sin embargo, s&oacute;lo el 26.1 por ciento de esta superficie es sustituida por forrajes, frutas y hortalizas y el 73.9 por ciento deja de cultivarse.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Sinaloa la frontera agr&iacute;cola se ampl&iacute;a en 198 mil hect&aacute;reas y la superficie de oleaginosas, industriales y otros cultivos disminuye en 155 mil hect&aacute;reas. El 54.5 por ciento de esta superficie es cultivada con granos, el 44.3 por ciento con forrajes y el 1.2 por ciento con frutas y hortalizas. En Tamaulipas se presenta una situaci&oacute;n similar, pues la frontera agr&iacute;cola aumenta en 217 mil hect&aacute;reas y se dejan de cultivar 140 mil hect&aacute;reas de granos, oleaginosas y otros cultivos. En este estado el 92.1 por ciento de la superficie es destinada a forrajes y el resto a industriales, frutas y hortalizas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Cambio en el empleo de mano de obra</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante 1991, el empleo de mano de obra en el sector agr&iacute;cola del norte de M&eacute;xico fue de 102.9 millones de jornadas de trabajo; el 84.8 por ciento correspondi&oacute; al empleo directo, el 13.9 por ciento al indirecto y el 1.3 por ciento al empleo por inversiones fijas. Sinaloa aport&oacute; el 30.1 por ciento del empleo, Tamaulipas el 21.2, Chihuahua el 18.5, Sonora el 15.8 y Baja California y Coahuila s&oacute;lo el 7.2 por ciento cada uno (<a href="#c2">cuadro 2</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/fn/v13n25/a3c2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la consideraci&oacute;n de que un trabajador est&aacute; dispuesto a laborar 289 d&iacute;as durante todo el a&ntilde;o, se tiene que el empleo de mano de obra en 1991 fue de 356 mil personas; es decir, el sector agr&iacute;cola fue capaz de emplear a esta poblaci&oacute;n durante todo el a&ntilde;o. Cabe mencionar que la PEA de ese a&ntilde;o ocupada en actividades agropecuarias, forestales y de caza y pesca fue de 738 mil personas; dicho indicador, cercano a la poblaci&oacute;n "disponible" para trabajar, indica que la agricultura proporcion&oacute; empleo durante todo el a&ntilde;o al 48.3 por ciento de la mano de obra disponible en el sector agropecuario (cuadros <a href="#c2">2</a> y <a href="#c4">4</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c3"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/fn/v13n25/a3c3.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c4"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/fn/v13n25/a3c4.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si se comparan las estructuras productiva y del empleo, se puede determinar la intensidad en el uso de la mano de obra por grupo de cultivos. Los cultivos industriales, de oleaginosas, de frutas y de hortalizas fueron intensivos en el uso de trabajo, en tanto que los cultivos de granos y de forrajes resultaron extensivos. El car&aacute;cter extensivo en el uso de la mano de obra del cultivo de granos determin&oacute; que en 1991 s&oacute;lo el 25.0 por ciento del empleo directo de mano de obra fuera generado por ese cultivo, aun cuando el grupo ocup&oacute; m&aacute;s del 40 por ciento de la superficie total cosechada. Esta misma situaci&oacute;n se present&oacute; en el cultivo de forrajes, pues s&oacute;lo aport&oacute; el 12.1 por ciento del empleo directo y ocup&oacute; el 29.3 por ciento de la superficie total. Por el contorno, en el resto de los grupos, el 26.7 por ciento del empleo lo tuvieron las hortalizas, el 20.6 las oleaginosas y el 10.2 las frutas, aun cuando dichos grupos s&oacute;lo ocuparon el 4.1, el 16.4 y el 3.5 por ciento de la superficie total cosechada, respectivamente (cuadros <a href="#c1">1</a> y <a href="#c2">2</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por entidad federativa, la mayor parte del empleo es generada por los cultivos intensivos en el uso de mano de obra. En 1991 las hortalizas aportaron el 46.8 y el 47.8 por ciento del empleo directo, en Sinaloa y Baja California, respectivamente; las oleaginosas generaron el 27.5 por ciento del empleo en Coahuila, y el 46 por ciento del empleo en Sonora lo aportaron las frutas y hortalizas. S&oacute;lo en Chihuahua y Tamaulipas los granos, forrajes y oleaginosas predominaron en la estructura del empleo (<a href="#c2">cuadro 2</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1998 la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa agropecuaria del norte de M&eacute;xico fue de 706.4 miles de personas, en tanto que los requerimientos fueron de 382.3 miles de trabajadores. En ese a&ntilde;o el sector agr&iacute;cola fue capaz de emplear al 54.1 por ciento de la poblaci&oacute;n dispuesta a trabajar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si se considera la tasa de crecimiento continua que se presenta en el <a href="#c3">cuadro 3</a>, el empleo de mano de obra creci&oacute; en 7.1 por ciento de 1991 a 1998, lo que signific&oacute; un crecimiento continuo de 1 por ciento anual. En lo que respecta a los grupos de cultivos, se presentan los siguientes resultados: los granos, las oleaginosas y el grupo de otros cultivos disminuyeron sus niveles de empleo en 0.1, 29.2 y 27.3 por ciento, respectivamente; por el contrario, los forrajes, las hortalizas, los industriales y las frutas aumentaron sus requerimientos de mano de obra en 44.2, 27.2, 15.2 y 8.3 por ciento, en cada caso (<a href="#c2">cuadro 2</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Fuentes de crecimiento del empleo agr&iacute;cola</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los factores que explican el comportamiento del empleo de mano de obra en la agricultura se determinan analizando las fuentes de crecimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El empleo directo de mano de obra present&oacute; una tasa de crecimiento de 7.1 por ciento en el periodo y una tasa anual de 1 por ciento. En el &aacute;mbito regional, la fuente de crecimiento del empleo fue el aumento en la superficie cosechada, la cual creci&oacute; a un ritmo anual del 1.2 por ciento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mayor ritmo de crecimiento de la superficie, con relaci&oacute;n al empleo, indica que el "efecto composici&oacute;n" afect&oacute; de manera negativa la demanda de mano de obra en la agricultura. El valor negativo del "efecto composici&oacute;n" indica que un cambio en la estructura productiva contrajo los niveles de empleo a un ritmo de &#45;0.2 por ciento anual. Aunque los grupos de cultivos intensivos en el uso de mano de obra, como frutas, hortalizas e industriales, aumentaron su superficie cosechada, los forrajes, extensivos en el uso de mano de obra, fueron m&aacute;s din&aacute;micos en cuanto a nuevas &aacute;reas ocupadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por entidad federativa se presenta una situaci&oacute;n diferente. En los estados de Baja California, Chihuahua y Sonora el "efecto composici&oacute;n" result&oacute; positivo, mientras que en Coahuila, Sinaloa y Tamaulipas fue negativo. En Baja California el resultado positivo se debi&oacute; a la incorporaci&oacute;n de casi nueve mil hect&aacute;reas de hortalizas, y en Chihuahua se explica por el cambio en la estructura productiva, pues los granos fueron desplazados por las oleaginosas, frutas y hortalizas. De manera similar, el "efecto composici&oacute;n" positivo en Sonora se debi&oacute; al aumento en la superficie de frutas y hortalizas (<a href="#c1">cuadro 1</a>). En cambio, debido al fuerte crecimiento de los cultivos forrajeros en Coahuila y Tamaulipas, y de granos y forrajes en Sinaloa, el "efecto composici&oacute;n" result&oacute; negativo en estos estados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La capacidad de la agricultura para emplear a la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa aument&oacute; en t&eacute;rminos relativos. Mientras que en 1991 el sector agr&iacute;cola pod&iacute;a emplear durante todo el a&ntilde;o al 48.3 por ciento de la PEA agropecuaria, para 1998 este porcentaje aument&oacute; al 54.1 por ciento. Excepto en Tamaulipas, una situaci&oacute;n similar se presenta en cada entidad federativa. En Chihuahua la capacidad del sector agr&iacute;cola para ocupar a la poblaci&oacute;n disponible aument&oacute; del 51.4 al 67.9 por ciento, en tanto que en Baja California pas&oacute; del 42.4 al 54.1 por ciento. En el resto de las entidades, el crecimiento del porcentaje de la PEA agropecuaria que puede ser ocupada en actividades agr&iacute;colas fue m&aacute;s moderado (<a href="#c4">cuadro 4</a>).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El principal factor que explica el comportamiento de cada entidad en la capacidad para ocupar mano de obra es el descenso de la PEA. Excepto en Baja California, donde la PEA agropecuaria present&oacute; un aumento de 11 400 personas, las entidades federativas tuvieron una misma situaci&oacute;n a la observada regionalmente. En t&eacute;rminos relativos, el descenso m&aacute;s notorio en la PEA se present&oacute; en Coahuila y Chihuahua, cuya tasa de crecimiento media anual fue de &#45;3.2 y &#45;2.5 por ciento, respectivamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Baja California aument&oacute; la capacidad de absorber mano de obra debido a que el empleo creci&oacute; m&aacute;s r&aacute;pido (6.1% anual) que la PEA agropecuaria (2.5% anual). Los estados de Chihuahua, Sinaloa y Sonora aumentaron su capacidad de absorber mano de obra debido a la disminuci&oacute;n de la PEA y a moderados incrementos en el empleo. Coahuila aument&oacute; su capacidad porque la PEA disminuy&oacute; m&aacute;s r&aacute;pido que el empleo, en tanto que Tamaulipas disminuy&oacute; su capacidad de absorci&oacute;n debido a que el descenso del empleo en 1.8 por ciento anual super&oacute; la ca&iacute;da de la PEA, que decreci&oacute; a un nono anual de 0.9 por ciento (<a href="#c4">cuadro 4</a>).</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>CONCLUSIONES</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este art&iacute;culo se analiz&oacute; la capacidad del mercado para reasignar eficientemente los recursos liberados (tierra y mano de obra) a cinco a&ntilde;os de haber entrado en vigor el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte. Los resultados indican que en los casos de Baja California, Chihuahua y Sonora el mercado fue capaz de asignar eficientemente los recursos liberados, pues en tales entidades se present&oacute; una tasa de absorci&oacute;n de mano de obra creciente como efecto de un cambio en la estructura productiva, de cultivos extensivos a intensivos en el uso de mano de obra. Por el contrario, en Coahuila, Sinaloa y Tamaulipas el cambio de la estructura de cultivos favoreci&oacute; a los granos y forrajes, lo cual indica que el "efecto composici&oacute;n" fue negativo y que hubo incapacidad del mercado para reasignar de manera eficiente los recursos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque en algunos estados el "efecto composici&oacute;n" fue negativo, en la regi&oacute;n en su conjunto el empleo de mano de obra creci&oacute; en poco m&aacute;s de 7.5 millones de jornadas al a&ntilde;o, lo que equivaldr&iacute;a al empleo de aproximadamente 26 mil personas contratadas durante todo el a&ntilde;o. Contra lo esperado, la fuente de crecimiento del empleo de mano de obra fue la superficie cosechada, que experiment&oacute; un crecimiento de 382 mil hect&aacute;reas en el periodo de an&aacute;lisis. A nivel regional el "efecto composici&oacute;n" fue negativo, pues los cultivos m&aacute;s din&aacute;micos con relaci&oacute;n al crecimiento de la superficie cosechada fueron los forrajes, que hacen uso extensivo de la mano de obra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la regi&oacute;n aument&oacute; la capacidad del sector agr&iacute;cola para absorber mano de obra, indicador que se repite en cada entidad federativa, excepto en Tamaulipas. Sin embargo, en la mayor&iacute;a de las entidades tal incremento se explica fundamentalmente por la disminuci&oacute;n de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa, junto con moderados incrementos en el empleo. S&oacute;lo en Baja California el aumento de la capacidad de absorber mano de obra se debe a un incremento sustancial en el empleo, que logr&oacute; superar el fuerte crecimiento de la poblaci&oacute;n activa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe reflexionar sobre por qu&eacute; el TLCAN no ha promovido el crecimiento de cultivos intensivos en mano de obra en los estados que presentaron un "efecto composici&oacute;n" negativo. Se pueden mencionar vanos factores al respecto. El primero es la pol&iacute;tica agr&iacute;cola puesta en pr&aacute;ctica en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, que ha favorecido la producci&oacute;n de granos, oleaginosas y forrajes. La intervenci&oacute;n del gobierno, con una pol&iacute;tica de apoyos directos otorgados por Procampo y de apoyos a la comercializaci&oacute;n otorgados por Aserca, fue una de las causas que explican el bajo grado de movilidad de los factores productivos para cambiar de ocupaci&oacute;n. Tales subsidios favorecieron la producci&oacute;n de granos y forrajes, evitando que las frutas y hortalizas ocuparan una mayor superficie. Al respecto, existe evidencia de que el pago de Procampo durante el periodo 1994&#45;1996 fue uno de los factores m&aacute;s importantes que estimul&oacute; la producci&oacute;n de ma&iacute;z en el norte de M&eacute;xico (Garc&iacute;a, 1999). Un segundo factor es el cr&eacute;dito agr&iacute;cola. Los recursos financieros requeridos para un proceso de reconversi&oacute;n, aunados a los que se necesitan para mantener los cultivos, son de magnitud considerable, y durante 1994&#45;1998 el cr&eacute;dito agropecuario disminuy&oacute; en t&eacute;rminos reales. Aparte de las condiciones de pol&iacute;tica agr&iacute;cola y financiera, otro de los factores que explican la inmovilidad del factor tierra son los encadenamientos que ciertos cultivos tienen con la econom&iacute;a regional y que hacen dif&iacute;cil su sustituci&oacute;n. Cabe mencionar el caso del sorgo en Tamaulipas, cuyo cultivo dif&iacute;cilmente podr&iacute;a ser desplazado en el mediano y corto plazos dadas las interconexiones que tiene con el resto de la econom&iacute;a regional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, hay que reflexionar sobre los posibles efectos que otros tratados comerciales podr&iacute;an tener en el empleo de mano de obra en la regi&oacute;n. Se espera que el Tratado de Libre Comercio de M&eacute;xico con la Uni&oacute;n Europea (TLCUE) no tendr&aacute; efectos importantes a corto plazo en el empleo agr&iacute;cola. Al entrar en vigor el tratado, productos como el caf&eacute;, el cacao, el mango, la papaya y la guayaba se liberalizar&aacute;n y tendr&aacute;n trato preferencial; sin embargo, en la regi&oacute;n norte de M&eacute;xico no abundan tales productos. Posiblemente, los efectos del TLCUE ser&aacute;n favorables a largo plazo, pues productos hort&iacute;colas como la cebolla y la sand&iacute;a quedar&aacute;n libres de arancel en 2008.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>LITERATURA CITADA</b></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Calva, Jos&eacute; Luis, "Razones y principios de una pol&iacute;tica integral incluyente de los campesinos", en Ernesto Moreno <i>et al, El sistema de poscosecha de granos en el medio rural: problem&aacute;tica y propuestas,</i> Programa Universitario de Alimentos, M&eacute;xico, UNAM, 1995, pp. 79&#45;140.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754323&pid=S0187-7372200100010000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Centro de Estudios en Planeaci&oacute;n Agropecuaria (CESPA), "El empleo de mano de obra en las actividades productivas agropecuarias", en <i>El desarrollo agropecuario de M&eacute;xico. Pasado y perspectivas,</i> tomo VI, M&eacute;xico, 1994, 220 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754325&pid=S0187-7372200100010000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comisi&oacute;n de Agricultura de la C&aacute;mara de Diputados, <i>&iquest;Cu&aacute;nta liberalizaci&oacute;n aguanta la agricultura? Impacto del TLCAN en el sector agroalimentario,</i> C&aacute;mara de Diputados, LVII Legislatura, M&eacute;xico, 2000, 280 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754327&pid=S0187-7372200100010000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Contreras, Jos&eacute; Luis, <i>Mecanizaci&oacute;n agr&iacute;cola, empleo y migraci&oacute;n en el norte de Tamaulipas,</i> Tijuana, El Colegio de la Frontera Norte, 1987, 165 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754329&pid=S0187-7372200100010000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Corona V., Rodolfo, "Migraci&oacute;n permanente interestatal e internacional", en <i>Comercio Exterior,</i> vol. 43, num. 8, M&eacute;xico, D. F., agosto de 1993, pp. 750&#45;762.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754331&pid=S0187-7372200100010000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuamea Vel&aacute;zquez, Francisco, "Inmigraci&oacute;n ilegal: de nuevo en el centro del debate", en <i>Comercio Exterior,</i> vol. 46, n&uacute;m. 6, M&eacute;xico, D. F., junio de 1996, pp. 465&#45;470.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754333&pid=S0187-7372200100010000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fox, Jonathan y Josefina Aranda, <i>Decentralization and Rural Development in M&eacute;xico, Community Participation in Oaxaca's Municipal Founds Program,</i> San Diego, Cal., Center for US&#45;Mexican Studies&#45;University of California (Monograph Series 42), 1996, 73 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754335&pid=S0187-7372200100010000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a, Salazar, J. Alberto, "Distribuci&oacute;n espacial e intertemporal de la producci&oacute;n de ma&iacute;z en M&eacute;xico", tesis doctoral, Colegio de Posgraduados, Montecillo, Estado de M&eacute;xico, 1999, 158 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754337&pid=S0187-7372200100010000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, Geograf&iacute;a e Inform&aacute;tica (INEGI), <i>Encuesta nacional de empleo,</i> Aguascalientes, 1993 y 1997, varios n&uacute;meros.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754339&pid=S0187-7372200100010000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, XI Censo General de Poblaci&oacute;n y Vivienda. Resumen general,</i> M&eacute;xico, 1992, 770 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754341&pid=S0187-7372200100010000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, Canteo de poblaci&oacute;n y vivienda, 1995,</i> Aguascalientes, 1997, 569 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754343&pid=S0187-7372200100010000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, XII Censo General de Poblaci&oacute;n y Vivienda. Tabulados de la muestra censal,</i> Aguascalientes, 2000, 346 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754345&pid=S0187-7372200100010000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Levy, Santiago y S. van Wijnbergen, "Maize and the free Trade Agreement between Mexico and the United States", en <i>World Bank Economic Review,</i> num. 6, Washington, D. C., 1992, pp. 481&#45;502.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754347&pid=S0187-7372200100010000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Matus Gardea, Jaime A. <i>et al, An&aacute;lisis estatal de los efectos de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y bases de la estrategia para la conversi&oacute;n de la agricultura,</i> Montecillo (Estado de M&eacute;xico), Centro de Econom&iacute;a del Colegio de Posgraduados/Secretar&iacute;a de Agricultura y Recursos Hidr&aacute;ulicos, 1992, varios n&uacute;meros.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754349&pid=S0187-7372200100010000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moreno Mena, Jos&eacute; A., "Una aproximaci&oacute;n a las caracter&iacute;sticas actuales de la mano de obra en el Valle de Mexicali", en <i>Estudios Fronterizos,</i> n&uacute;m. 34, julio&#45;diciembre de 1994, pp. 31&#45;59.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754351&pid=S0187-7372200100010000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Secretar&iacute;a de Agricultura, Ganader&iacute;a y Desarrollo Social (SAGAR), <i>Anuario estad&iacute;stico de la producci&oacute;n agr&iacute;cola de los Estados Unidos Mexicanos,</i> M&eacute;xico, Subsecretar&iacute;a de Planeaci&oacute;n, 1992 y 2000, varios n&uacute;meros.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754353&pid=S0187-7372200100010000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Secretar&iacute;a del Trabajo y Previsi&oacute;n Social (STPS), "Efectos de las reformas econ&oacute;micas y jur&iacute;dicas sobre el empleo de mano de obra en el sector agropecuario", Subsecretar&iacute;a "B", M&eacute;xico, D. F., 1994, 151 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754355&pid=S0187-7372200100010000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, Consejo Nacional de Poblaci&oacute;n y El Colegio de la Frontera Norte (STPS, Conapo y El Colef), <i>Encuesta sobre Migraci&oacute;n en la Frontera Norte de M&eacute;xico 1996&#45;1997,</i> M&eacute;xico, 1999, 351 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754357&pid=S0187-7372200100010000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Senado de la Rep&uacute;blica, "An&aacute;lisis de los efectos del Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte en la econom&iacute;a mexicana: Una visi&oacute;n sectorial a cinco a&ntilde;os de distancia", tomo I, M&eacute;xico, D. F., agosto de 2000, 582 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754359&pid=S0187-7372200100010000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Smith, Robert, "Dilemas y perspectivas del sistema migratorio de Am&eacute;rica del Norte", en <i>Comercio exterior,</i> n&uacute;m. 4, vol. 50, M&eacute;xico, D. F., abril del 2000, pp. 289&#45;304.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754361&pid=S0187-7372200100010000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Taylor, J. E. y A. Y&uacute;nez&#45;Naude, "Impactos de las reformas econ&oacute;micas en el agro mexicano: un enfoque de equilibrio general aplicado a una poblaci&oacute;n campesina", Centro de Estudios Econ&oacute;micos&#45;El Colegio de M&eacute;xico (Documentos de Trabajo IV&#45;1995), M&eacute;xico, 1995, 43 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754363&pid=S0187-7372200100010000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wong, Gonz&aacute;lez Pablo y Vidal Salazar Solano, "Revisi&oacute;n de la reconversi&oacute;n en regiones agr&iacute;colas: contradicciones e inconsistencias de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica en el campo", en Felipe Torres Torres, Mar&iacute;a del Carmen del Valle y Eulalia Pe&ntilde;a (coords.), <i>El</i> <i>reordenamiento agr&iacute;cola en los pa&iacute;ses pobres,</i> M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Econ&oacute;micas<b>&#45;</b>UNAM, 1996, 381 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3754365&pid=S0187-7372200100010000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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<surname><![CDATA[Calva]]></surname>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Razones y principios de una política integral incluyente de los campesinos]]></article-title>
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