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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Entre el miedo y la distinción: El estado actual del fraccionamiento cerrado en las ciudades fronterizas de Tijuana, Nogales y Ciudad Juárez]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In the cities of Tijuana, Nogales and Ciudad Juárez, located in the northwestern border between Mexico and the United States, one of the more popular urbanization processes is the modality of closed divisions. These residential areas are characterized for being a physical space protected and separated from the city disturbances with bars and fences, and most of them present monitoring houses with access restrictions and private surveillance. The concept of closed divisions tends to expand in the urban landscape of the border cities without restrictions except for those established by the real estate market. Nevertheless, it's important to analyze the impact of closed divisions in the morphology of the cities, the urban sustentability of this developments and the social segregation they cause.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Entre el miedo y la distinci&oacute;n. El estado actual del fraccionamiento cerrado en las ciudades fronterizas de Tijuana, Nogales y Ciudad Ju&aacute;rez</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jes&uacute;s &Aacute;ngel Enr&iacute;quez Acosta*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Departamento de Sociolog&iacute;a y Administraci&oacute;n P&uacute;blica. Universidad de Sonora. </i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jesusenriquez@sociales.uson.mx">jesusenriquez@sociales.uson.mx</a>.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las ciudades de Tijuana, Nogales y Ciudad Ju&aacute;rez, ubicadas en la frontera noroeste entre M&eacute;xico y Estados Unidos, uno de los procesos de urbanizaci&oacute;n que se ha extendido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os es la modalidad del fraccionamiento cerrado. Estas &aacute;reas residenciales se caracterizan por ser espacios f&iacute;sicos protegidos y separados de los disturbios de la ciudad por bardas y rejas, y en su mayor&iacute;a presentan un acceso restringido por medio de casetas, plumas y seguridad proporcionada por guardias privados. El concepto de <i>fraccionamiento cerrado</i> tiende a expandirse en el paisaje urbano de las ciudades fronterizas sin m&aacute;s restricciones que las que el mercado inmobiliario se impone a s&iacute; mismo, no obstante, es importante analizar su impacto en la morfolog&iacute;a de las ciudades, la sustentabilidad urbana de estos desarrollos y la segregaci&oacute;n social que propician.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> ciudades fronterizas, fragmentaci&oacute;n urbana, segregaci&oacute;n social.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">In the cities of Tijuana, Nogales and Ciudad Ju&aacute;rez, located in the northwestern border between Mexico and the United States, one of the more popular urbanization processes is the modality of closed divisions. These residential areas are characterized for being a physical space protected and separated from the city disturbances with bars and fences, and most of them present monitoring houses with access restrictions and private surveillance. The concept of <i>closed divisions</i> tends to expand in the urban landscape of the border cities without restrictions except for those established by the real estate market. Nevertheless, it's important to analyze the impact of closed divisions in the morphology of the cities, the urban sustentability of this developments and the social segregation they cause.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Keywords:</b> border cities, urban fragmentation, urban segregation.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este trabajo estudia el fen&oacute;meno de los fraccionamientos cerrados<sup><a href="#nota">1</a></sup> en las ciudades fronterizas de Tijuana, Nogales y Ciudad Ju&aacute;rez, ubicadas en el noroeste de M&eacute;xico. En estas ciudades, el proceso de urbanizaci&oacute;n predominante en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se basa en conjuntos residenciales provistos de muros perimetrales, casetas de vigilancia, uso de guardias privados y restricciones para el acceso, con el objeto de dotar a sus habitantes de seguridad, privacidad y distinci&oacute;n social. Bajo los supuestos de la inseguridad y el miedo a la violencia en las ciudades fronterizas, se ha fomentado la construcci&oacute;n de desarrollos habitacionales en la modalidad de fraccionamientos cerrados, acentuando con ello la fragmentaci&oacute;n urbana y la segregaci&oacute;n social y privatizando el espacio p&uacute;blico. El fraccionamiento cerrado, que en sus inicios se presentaba como una alternativa de exclusividad social para las clases medias y altas, ha empezado a atravesar a todos los estratos sin limitarse a una sola condici&oacute;n socioecon&oacute;mica. Algunos indicios nos hacen suponer que este modelo tiende a masificarse y expandirse a todos los grupos sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fraccionamiento cerrado no es una salida al desorden urbano o al caos caracter&iacute;stico de las ciudades fronterizas; por el contrario, es un fen&oacute;meno que construye un escenario urbano cada vez m&aacute;s articulado alrededor de los muros que imposibilitan la legibilidad y visibilidad de las ciudades. Podr&iacute;a decirse que existe una analog&iacute;a entre el despliegue del muro fronterizo &#151;cuya finalidad es dividir a las naciones en las ciudades estudiadas e impedir la entrada de inmigrantes que buscan la oportunidad del sue&ntilde;o americano&#151; y la instauraci&oacute;n de muros al interior de las ciudades. Los muros urbanos defienden de la intromisi&oacute;n del otro, excluyen al extra&ntilde;o a fuerza de establecer barreras f&iacute;sicas, protegiendo los usos privados del espacio p&uacute;blico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente documento<sup><a href="#nota">2</a></sup> tiene como prop&oacute;sito presentar un primer acercamiento al panorama general de los fraccionamientos cerrados en las ciudades fronterizas de Tijuana, Nogales y Ciudad Ju&aacute;rez. Se analiza el impacto del fraccionamiento cerrado en la morfolog&iacute;a e imagen urbana de las ciudades, la expansi&oacute;n de la segregaci&oacute;n residencial,<sup><a href="#nota">3</a></sup> las caracter&iacute;sticas de seguridad y la sustentabilidad urbana que este tipo de desarrollos representa. Este an&aacute;lisis, b&aacute;sicamente descriptivo, se apoya en la informaci&oacute;n obtenida a partir de un censo de los fraccionamientos cerrados elaborado por el equipo de investigaci&oacute;n durante los recorridos de campo. Para recabar la informaci&oacute;n se utiliz&oacute; un formato de registro por cada uno de los fraccionamientos cerrados detectados, en el que se recogieron el tipo y nivel de seguridad, las caracter&iacute;sticas arquitect&oacute;nicas y urbanas, la disposici&oacute;n y tipo de infraestructura y equipamiento y la condici&oacute;n socioecon&oacute;mica de los residentes. Asimismo, se realiz&oacute; un registro fotogr&aacute;fico de los espacios detectados y de las ciudades estudiadas.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Breve estado de la cuesti&oacute;n del fraccionamiento cerrado en las ciudades fronterizas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estudiar el fen&oacute;meno de los fraccionamientos cerrados en la frontera noroeste de M&eacute;xico proporciona la oportunidad de poner a prueba los enfoques te&oacute;ricos utilizados en Estados unidos y Latinoam&eacute;rica para el an&aacute;lisis de este fen&oacute;meno urbano, aprovechando la contig&uuml;idad de las ciudades fronterizas mexicanas con el pa&iacute;s donde dio inicio este proceso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al respecto son importantes los an&aacute;lisis realizados por M&eacute;ndez y Rodr&iacute;guez (2004), quienes se acercaron por primera vez al estudio de los fraccionamientos cerrados en las ciudades de la frontera entre M&eacute;xico y Estados Unidos. En el marco de su vecindad con Estados Unidos, las ciudades fronterizas presentan marcados procesos de polarizaci&oacute;n social y de crecimiento demogr&aacute;fico, desde los cuales los fraccionamientos cerrados van llenando los intersticios dejados por el desarrollo urbano y se convierten en la principal oferta para las clases altas dejando la periferia para los otros grupos sociales. La dispersi&oacute;n y la ciudad inmanejable son la consecuencia de estos procesos. Para estos autores, los fraccionamientos cerrados se encargan de abastecer satisfactores materiales entre la poblaci&oacute;n, simulando la seguridad y el confort mediante artificios de tipo escenogr&aacute;fico que recrean la puesta en escena de una versi&oacute;n local como caricatura de sus contrapartes en otros pa&iacute;ses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pensando en el tipo de urbanismo y arquitectura dispuesta en el espacio de las ciudades fronterizas, M&eacute;ndez (2006) retoma las experiencias tempranas de encerramiento observadas en M&eacute;xico para llegar al fraccionamiento cerrado como lo conocemos hoy en d&iacute;a, con las bardas, la ostentosidad interior que destaca ante la pobreza de los entornos circundantes y el sentido de comunidad artificialmente construido a modo de las clases acomodadas. El urbanismo representado por el fraccionamiento cerrado asume a las ciudades como facilitadoras de la competitividad del mercado inmobiliario bajo las premisas de privilegiar y excluir. La arquitectura del fraccionamiento cerrado es un recurso escenogr&aacute;fico utilizado para idealizar lo comunitario bas&aacute;ndose en mensajes presuntamente tradicionales, pero recontextualizados para la situaci&oacute;n fronteriza como mero accesorio de consumo. A consideraci&oacute;n de M&eacute;ndez, prevalece la simulaci&oacute;n en la arquitectura y una propuesta urbana que reniega de la ciudad preexistente en vez de construir alternativas "abiertas, amables, incluyentes, ambientalmente racionales".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Rodr&iacute;guez (2006) observa que en las ciudades fronterizas prevalece un modelo urbano que refuerza la fragmentaci&oacute;n urbana y la segregaci&oacute;n social. Tanto la fragmentaci&oacute;n como la segregaci&oacute;n en buena medida son propiciadas por el mercado inmobiliario que encabeza el proyecto de ciudad cerrada a falta de una eficaz intervenci&oacute;n p&uacute;blica en la hechura urbana que favorezca el inter&eacute;s colectivo sobre el privado. Rodr&iacute;guez concluye que las inmobiliarias imponen un concepto urbano basado en el r&aacute;pido montaje de viviendas que f&aacute;cilmente envejecen y se desmantelan por la precariedad de las identidades prefabricadas dentro del paquete de venta de las viviendas. Sin embargo, la propuesta cerrada es un tipo de urbanizaci&oacute;n que no s&oacute;lo se ofrece a las elites fronterizas, sino que tambi&eacute;n, y sobre todo a &uacute;ltimas fechas, se ha abierto en alguna medida a otros grupos sociales. &Eacute;ste es un producto apreciado y demandado por los compradores de vivienda, pero sus consecuencias urbanas todav&iacute;a no son previsibles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para L&oacute;pez (2005), los fraccionamientos cerrados de las ciudades fronterizas, en particular en Nogales, pueden explicarse a partir del poder del mercado inmobiliario para hacer ciudad, y en cierta medida como respuesta a la inseguridad existente, pero sobre todo por los imaginarios de la poblaci&oacute;n que aceptan la propuesta cerrada dada la fragmentaci&oacute;n de la ciudad por la fisonom&iacute;a monta&ntilde;osa y la situaci&oacute;n fronteriza que acerca las diferencias entre las naciones vecinas, a pesar de la exclusi&oacute;n y la segregaci&oacute;n expresada por el fraccionamiento cerrado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Teniendo como referencia a Ciudad Ju&aacute;rez y las pol&iacute;ticas de vivienda gubernamentales seguidas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Maycotte (2005) introduce una variable que explica en buena medida el &eacute;xito inmobiliario de los fraccionamientos cerrados: la figura del condominio. Esta autora considera que el marco legal existente da cobertura a pol&iacute;ticas que tienden a reducir las condiciones de habitabilidad de las viviendas de inter&eacute;s social mediante el r&eacute;gimen de condominio; esta forma de propiedad permite disminuir el tama&ntilde;o de las viviendas y restringir las posibles ampliaciones a las mismas, adem&aacute;s de convertir a las exiguas &aacute;reas comunes en &aacute;reas residuales que no promueven la convivencia vecinal. Cosa distinta ocurre con los conjuntos residenciales medios y altos, en los que el ornamento es fundamental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las ciudades fronterizas de Tijuana, Nogales y Ciudad Ju&aacute;rez, los fraccionamientos cerrados han proliferado en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os y en algunas ciudades son casi la &uacute;nica forma de urbanizaci&oacute;n disponible. El fen&oacute;meno tiene particularidades locales que lo distinguen de otras ciudades latinoamericanas, no s&oacute;lo por el contexto del muro que separa a M&eacute;xico y Estados Unidos sino por el tipo y la extensi&oacute;n del proceso de fragmentaci&oacute;n urbana y segregaci&oacute;n social propiciado por el mercado inmobiliario que no tiene contraparte activa en la dimensi&oacute;n p&uacute;blica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las consecuencias del fraccionamiento cerrado en las ciudades fronterizas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las ciudades fronterizas el fen&oacute;meno de los fraccionamientos cerrados ha experimentado un importante crecimiento, constituy&eacute;ndose a &uacute;ltimas fechas en una de las principales opciones para adquirir vivienda dentro de los conjuntos urbanos de nueva creaci&oacute;n. En el trabajo de investigaci&oacute;n<sup><a href="#nota">4</a></sup> realizado en Tijuana, Nogales y Ciudad Ju&aacute;rez se pudo constatar que la mayor&iacute;a de los nuevos emprendimientos tienen como principal atributo el de venderse bajo el r&eacute;gimen de propiedad en condominio, con regulaciones en el acceso y protegidos por bardas. En Tijuana ha sido importante el proceso de construcci&oacute;n de fraccionamientos cerrados en a&ntilde;os recientes, siendo la figura del fraccionamiento abierto un asunto menos com&uacute;n. En el caso de Nogales los fraccionamientos cerrados se dirigen esencialmente a la clase media con la simbolog&iacute;a mercadot&eacute;cnica de la seguridad y el prestigio; los fraccionamientos abiertos de grandes dimensiones se destinan sobre todo a la clase trabajadora mediante los sistemas de financiamiento gubernamental del Infonavit y el FOVI. En Ciudad Ju&aacute;rez los fraccionamientos cerrados se orientan a las clases media y alta bajo el esquema de conjuntos de peque&ntilde;as dimensiones con atributos de prestigio, exclusividad y seguridad. Los fraccionamientos abiertos construidos en a&ntilde;os recientes siguen una f&oacute;rmula similar a su contraparte en Nogales, aunque los &uacute;ltimos grandes desarrollos de tipo popular emprendidos por las empresas urbi, Viveica y Brasa introducen la opci&oacute;n cerrada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de Tijuana, al ser el fraccionamiento cerrado uno de los principales mecanismos de desarrollo habitacional de la ciudad, su impacto en la morfolog&iacute;a urbana ya es significativo. La creaci&oacute;n de grandes espacios cerrados populosos en la periferia de la ciudad dificulta la continuidad urbana porque &eacute;stos no se ligan al resto de la mancha, sino que se ubican de manera separada, m&aacute;s bien aislada, propiciando problemas de congestionamiento vehicular en las escasas v&iacute;as primarias existentes. Adem&aacute;s, la ausencia de escuelas, fuentes de empleo o &aacute;reas recreativas en los conjuntos cerrados vuelve dif&iacute;cil la vida cotidiana. Los conjuntos de nivel medio y alto se emplazan generalmente sobre zonas exclusivas y caras de la ciudad, densificando las &aacute;reas bald&iacute;as pero reproduciendo de todas maneras un esquema escindido de la ciudad. En Nogales los fraccionamientos cerrados todav&iacute;a no tienen un notable impacto en la ciudad por su bajo n&uacute;mero y su orientaci&oacute;n casi exclusiva hacia el sector socioecon&oacute;mico de clase media, sin embargo es la &uacute;nica opci&oacute;n que el mercado inmobiliario provee para ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de Ciudad Ju&aacute;rez, los conjuntos urbanos cerrados est&aacute;n orientados a las clases media y alta. Tradicionalmente se han establecido sobre el sector oriente de la ciudad, en el cual la ciudad presenta una imagen moderna gracias a las grandes inversiones p&uacute;blicas realizadas para la construcci&oacute;n de vialidades primarias que enlazan hacia el centro de la ciudad y a los puntos de cruce fronterizo. Esa modernidad tambi&eacute;n se representa por el establecimiento de grandes centros comerciales de cadenas nacionales y norteamericanas. Bajo esa premisa, el fraccionamiento cerrado en Ciudad Ju&aacute;rez reproduce un esquema que fragmenta y divide a la ciudad entre oriente y poniente, al mismo tiempo que la segregaci&oacute;n residencial se instaura como un factor dominante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los fraccionamientos cerrados van configurando el escenario urbano bajo la imagen de la exclusividad y el prestigio para las clases sociales m&aacute;s pudientes, y de hacinamiento y alta conflictividad social en los de tipo popular o de inter&eacute;s social. El discurso de la inseguridad real o imaginaria justifica el establecimiento de muros para separarse de la ciudad, y dentro de los conjuntos cerrados el autogobierno implica otras formas de involucramiento de los residentes en las tareas de mantenimiento y creaci&oacute;n de comunidad. La privatizaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico est&aacute; representada por el conjunto cerrado a intromisiones externas, pero ello tambi&eacute;n implica que la hechura de las ciudades contempor&aacute;neas, y de las fronterizas en particular, no est&aacute; pensado para fomentar la inclusi&oacute;n social, la tolerancia y la diversidad social. &Eacute;sas son las consecuencias del urbanismo defensivo en las ciudades fronterizas (M&eacute;ndez, 2003).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del trabajo de investigaci&oacute;n realizado en las ciudades fronterizas se desprende que los fraccionamientos cerrados han incrementado su n&uacute;mero en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os, generaliz&aacute;ndose como uno de los fen&oacute;menos urbanos m&aacute;s relevantes. Esos espacios no pueden caracterizarse s&oacute;lo por sus connotaciones a la riqueza de determinados grupos sociales, pues tambi&eacute;n abarcan a un importante sector de clase media que desea mantener un estilo de vida. Es claro que existen diferencias en el tipo y en la forma de los fraccionamientos cerrados, as&iacute; como en la calidad de los equipamientos para el esparcimiento y para la seguridad y privacidad; sin embargo, es evidente que los fraccionamientos cerrados son hoy en d&iacute;a un importante fen&oacute;meno urbano que tiene trascendencia por sus implicaciones en el futuro de las ciudades. A continuaci&oacute;n se muestra de forma descriptiva el estado que guardan actualmente los fraccionamientos cerrados en las ciudades fronterizas de Tijuana, Nogales y Ciudad Ju&aacute;rez. Para este trabajo el an&aacute;lisis de la informaci&oacute;n se dividi&oacute; en cuatro apartados: <i>a)</i> accesibilidad y legibilidad, <i>b)</i> seguridad y vigilancia, <i>c)</i> sustentabilidad urbana, y <i>d)</i> segregaci&oacute;n urbana.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Accesibilidad y legibilidad</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <i>boom</i> inmobiliario observado en las ciudades fronterizas en los a&ntilde;os recientes es importante. En las visitas realizadas a esas ciudades durante 2004 y 2005, la magnitud del desarrollo inmobiliario pudo constatarse por el importante n&uacute;mero de fraccionamientos cerrados existentes y otros m&aacute;s en proceso de construcci&oacute;n. Tanto en Tijuana como en Nogales y Ciudad Ju&aacute;rez, el auge constructivo de conjuntos residenciales cerrados sin ning&uacute;n tipo de planeaci&oacute;n tiene un efecto sobre la legibilidad urbana pues hace invisibles los espacios e inasequibles los l&iacute;mites en el caso de topograf&iacute;as accidentadas, y crea fragmentos urbanos sobre campos agr&iacute;colas o en las periferias. Al mismo tiempo, las ciudades tienden a ser cada vez m&aacute;s inaccesibles por el levantamiento de muros de protecci&oacute;n que interrumpen la secuencia urbana, as&iacute; como por el mercado inmobiliario que selecciona los sectores m&aacute;s apropiados para maximizar el valor de las propiedades, como es el caso de los fraccionamientos cerrados exclusivos, o para minimizar los costos aumentando la densidad habitacional, para el caso de los grandes asentamientos cerrados de tipo popular.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La proliferaci&oacute;n de fraccionamientos cerrados, tanto en la periferia de la ciudad como en su parte central, afecta la legibilidad urbana en el sentido de que no se pueden reconocer y organizar con facilidad las partes en una pauta coherente (Lynch, 1984). El levantamiento de bardas y muros de protecci&oacute;n vuelven invisibles los espacios interiores, y de igual modo hace ilegible a la ciudad en el sentido de que no se permite la continuidad urbana ni se identifica la est&eacute;tica arquitect&oacute;nica de los espacios desde el exterior de las bardas; s&oacute;lo se distingue la frialdad que los muros imponen al ambiente y la soledad que impera en las calles adyacentes al espacio cerrado. Desprovistos de contactos sociales hacia el exterior, los fraccionamientos cerrados hablan de una ciudad que, en vez de legible, es impersonal, y antes de ser accesible, es excluyente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Tijuana, Nogales y Ciudad Ju&aacute;rez, la r&aacute;pida proliferaci&oacute;n de los fraccionamientos cerrados est&aacute; produciendo un paisaje urbano donde las bardas y los muros perimetrales sustituyen a las fachadas de las viviendas en la traza b&aacute;sica de las ciudades (Mus&iacute;, 2004). Estas fachadas, con sus particulares estilos arquitect&oacute;nicos y jardines frontales con vistas a la calle, constitu&iacute;an la unidad y el sentido de las zonas residenciales, pero en la actualidad dicha unidad es referida por las barreras f&iacute;sicas que separan lo p&uacute;blico, conformado por la calle y las banquetas, de lo privado, compuesto por los conjuntos residenciales ocultos a la vista. La discontinuidad urbana que refieren los fraccionamientos cerrados es f&aacute;cilmente observable a partir de elementos materiales como bardas, muros y arcos de tipo monumental que identifican el espacio y al mismo tiempo se convierten en barreras y obst&aacute;culos para la integraci&oacute;n urbana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se observa de inmediato que las ciudades reducen la permeabilidad urbana: la secuencia y continuidad se interrumpe en las bardas, los circuitos interiores son inaccesibles y el acceso vigilado es el &uacute;nico punto que liga el espacio cerrado con el resto de la ciudad. En ciudades como Tijuana o Nogales, la continuidad urbana se interrumpe a&uacute;n m&aacute;s por las dificultades de la topograf&iacute;a monta&ntilde;osa, ya que el trazado urbano de los espacios cerrados utiliza los cerros y taludes como l&iacute;mites, pero tambi&eacute;n como elemento material que facilita aislar el espacio y ligarlo poco a las ciudades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Tijuana se detectaron 72<sup><a href="#nota">5</a></sup> fraccionamientos cerrados, de los cuales 45.8% corresponde a desarrollos en proceso de construcci&oacute;n (<a href="#f1">figura 1</a> y <a href="#c1">cuadro 1</a>). Llama la atenci&oacute;n en los fraccionamientos inconclusos que la promoci&oacute;n y venta de las viviendas se realizan durante el proceso mismo de construcci&oacute;n o incluso cuando s&oacute;lo est&aacute;n proyectados. Entre los fraccionamientos en construcci&oacute;n ubicados sobresalen los grandes desarrollos del suroriente de la ciudad, como Hacienda de las Flores, El Dorado, Real de San Francisco, as&iacute; como los sectores de El Florido y El Refugio (formados por un conglomerado de m&uacute;ltiples desarrollos m&aacute;s peque&ntilde;os), cada uno conformado por miles de viviendas de inter&eacute;s social en r&eacute;gimen de condominio. Hacia el surponiente se encuentra Santa Fe, igualmente compuesta por varios miles de viviendas combinadas por secciones de inter&eacute;s social, popular y medio; Quinta Versalles, anexa al conjunto, es la versi&oacute;n m&aacute;s exclusiva y cara. Santa Fe ha pasado por varias etapas de crecimiento, encontr&aacute;ndose en el presente en su quinta etapa y formando todo el conjunto una ciudad separada del casco urbano.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/estfro/v8n15/a1f1.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/estfro/v8n15/a1c1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo com&uacute;n en los desarrollos indicados es su ubicaci&oacute;n al sur de Tijuana, formados por varios miles de viviendas y establecidos en la periferia de la ciudad. Estas circunstancias provocan problemas para la ciudad, entre los cuales se destacan su lejan&iacute;a con la parte central o con los lugares de trabajo, incrementando los tiempos de movilizaci&oacute;n, el congestionamiento vehicular de las vialidades primarias, la alta densidad poblacional y las reducidas dimensiones de las viviendas que a su vez influyen en el hacinamiento de los conjuntos y en las deficiencias de los servicios b&aacute;sicos. Pero adem&aacute;s de esos problemas, los espacios cerrados tienen un car&aacute;cter inaccesible con respecto a la ciudad en el sentido de que se encuentran pobremente conectados entre s&iacute; y con el resto de la mancha urbana. La dependencia a una sola vialidad primaria para las salidas y entradas con el consiguiente congestionamiento refuerza este escenario. Los grandes conjuntos cerrados de nivel popular del suroriente y surponiente de la ciudad no s&oacute;lo se ven limitados por las distancias cada vez mayores con los lugares de trabajo, estudio y recreaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n por la ausencia de equipamientos comerciales y de servicios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 55.5% de los fraccionamientos cerrados detectados se encuentra enlazado a vialidades primarias, encontr&aacute;ndose entre ellos la mayor&iacute;a de los grandes desarrollos de inter&eacute;s social (<a href="#c2">cuadro 2</a>). S&oacute;lo los fraccionamientos exclusivos Real del Mar, Brisas del Mar y San Marino, ubicados sobre la carretera esc&eacute;nica a Ensenada, se enlazan a una vialidad primaria, pero las dimensiones de estos sitios son peque&ntilde;as, y aprovechan el paisaje cercano al mar y la carretera para aislar y jugar con la exclusividad. El 41.6% de los fraccionamientos cerrados se encuentra enlazado a vialidades secundarias, destac&aacute;ndose que la mayor&iacute;a de estos fraccionamientos son de nivel medio y alto y se ubican en los sectores m&aacute;s exclusivos de Tijuana, como Playas de Tijuana y el entorno de Agua Caliente en la parte central de la ciudad. En el sector de Agua Caliente los espacios cerrados de m&aacute;s reciente construcci&oacute;n son de tama&ntilde;o reducido y se establecen sobre suelo intersticial. La topograf&iacute;a accidentada del sector sirve para exaltar el paisaje jugando con los desniveles de terreno. Los fraccionamientos cerrados contribuyen a densificar la zona y no necesariamente requieren de vialidades primarias, pues el sector de Agua Caliente es uno de los m&aacute;s caros e inaccesibles de la ciudad, lo cual contribuye a inhibir el tr&aacute;fico ajeno. El entorno de Agua Caliente mantiene cercan&iacute;a con centros comerciales, franquicias norteamericanas, colegios particulares y servicios de entretenimiento. Adem&aacute;s, su topograf&iacute;a accidentada contribuye a la inaccesibilidad de los fraccionamientos cerrados.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/estfro/v8n15/a1c2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, Tijuana es una ciudad condicionada por su topograf&iacute;a, rasgo que por s&iacute; mismo incide para dificultar la construcci&oacute;n de una ciudad accesible y legible (<a href="#c3">cuadro 3</a>). Como ejemplo, 65.2% de los fraccionamientos cerrados detectados tiene colindancia con suelo intersticial conformado en su mayor&iacute;a por ca&ntilde;adas, taludes de cerro, cortes de tierra para paliar la amenaza de derrumbe y cauces de arroyo. Sin embargo, los fraccionamientos cerrados contribuyen poco a la tarea de crear un espacio urbano accesible y legible, por el contrario presionan para reforzar los mecanismos de separaci&oacute;n y de exclusi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c3"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/estfro/v8n15/a1c3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los recorridos de campo se detect&oacute; que 37.5% de los fraccionamientos tiene colindancia con colonias populares o conjuntos abiertos de inter&eacute;s social, generalmente preexistentes. Con el fin de resguardar y proteger la seguridad o el valor de la propiedad fue necesario establecer barreras f&iacute;sicas para separar las &aacute;reas cerradas de las abiertas, como sucede en el Fraccionamiento Californias ubicado en la colonia Libertad. El fraccionamiento de nivel medio&#45;alto Vistas de Otay tambi&eacute;n ejemplifica el proceso de separaci&oacute;n por su ubicaci&oacute;n en medio del populoso sector de la colonia Fovisste conformado por torres de departamentos y fraccionamientos construidos por el Infonavit.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro elemento importante que abona en la construcci&oacute;n de un escenario urbano inaccesible es que 34.7% de los fraccionamientos tiene colindancia con otros conjuntos cerrados. Los fraccionamientos cerrados de Agua Caliente presentan esta particularidad; la exclusividad del sector no es suficiente para limitar la disposici&oacute;n de barreras f&iacute;sicas, por el contrario, se robustece la fragmentaci&oacute;n con fines de exaltar la individualidad de los espacios. Un ejemplo diferente son los sectores El Florido y El Refugio al suroriente de la ciudad, donde la proliferaci&oacute;n de fraccionamientos cerrados de inter&eacute;s social es abrumante. En el sector de El Florido se encuentran los fraccionamientos cerrados Ca&ntilde;adas del Florido I y II, Paseo del Florido y Hacienda Casa Grande, cada uno de ellos conformado por miles de viviendas. Estos fraccionamientos se encuentran incomunicados entre s&iacute; a pesar de ser contiguos, mantener el mismo dise&ntilde;o urbano de privadas en forma de peine y estar orientados a trabajadores de las maquiladoras y de los servicios. El 39.7% de estos fraccionamientos de inter&eacute;s social tiene colindancia con parques industriales de maquiladoras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de Nogales se detectaron 11 fraccionamientos cerrados, de los cuales tres se encuentran en fase de construcci&oacute;n. A diferencia de Tijuana y Ciudad Ju&aacute;rez, Nogales es una ciudad peque&ntilde;a aunque con una tasa de crecimiento alto, rasgo propicio para que los problemas urbanos tiendan a agravarse. Entre esos problemas es significativa la cantidad de invasiones urbanas ubicadas en sitios inadecuados, por lo accidentado del terreno, y aislados de la ciudad, con serias carencias de equipamientos y deficiente dotaci&oacute;n de servicios b&aacute;sicos. Entre otros problemas se encuentra el an&aacute;rquico sistema urbano de la ciudad, conformado por vialidades, equipamientos, infraestructura, parques industriales y &aacute;reas residenciales que contribuyen a crear un escenario dif&iacute;cilmente accesible y legible. La topograf&iacute;a donde se asienta la ciudad es sumamente abrupta, con pendientes mayores a 30 grados. Los atributos del suelo propician que las zonas aptas para urbanizar sean muy limitadas, y la posibilidad de establecer elementos para una adecuada planeaci&oacute;n se ven obstaculizadas por la topograf&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ca&oacute;tico sistema de vialidades de la ciudad, ayudado por lo escarpado del terreno, dificulta saber cu&aacute;ndo estamos ante una vialidad primaria o secundaria, sin embargo, para los prop&oacute;sitos de la investigaci&oacute;n se logr&oacute; establecer que 45.5% de los fraccionamientos cerrados se encuentra sobre una vialidad primaria y 54.5% sobre vialidades m&aacute;s accesorias que secundarias. A pesar de su ubicaci&oacute;n sobre vialidades primarias o secundarias, los fraccionamientos cerrados son inaccesibles no s&oacute;lo por los muros y accesos controlados sino tambi&eacute;n por el emplazamiento en sitios accidentados o en huecos de colonias populares, resultando invisibles a los ojos de la ciudad. El 72.7% de los fraccionamientos cerrados tiene colindancia con suelo intersticial consistente en ca&ntilde;adas, taludes de cerro y cortes de tierra para evitar derrumbes. Adem&aacute;s, los 11 fraccionamientos cerrados tienen como vecinos a las maquiladoras, destac&aacute;ndose el caso del fraccionamiento Casa Blanca de nivel medio&#45;alto, emplazado a un costado del parque industrial Nuevo Nogales ii, aislado completamente de la mancha urbana e inaccesible si no es recorriendo las vialidades del parque industrial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Nogales los fraccionamientos cerrados se ubican de manera perif&eacute;rica y lejana del n&uacute;cleo central de la ciudad, sin &aacute;reas comerciales o recreativas cercanas; est&aacute;n orientados a la incipiente clase media y son, en su mayor&iacute;a, asentamientos nuevos (el m&aacute;s antiguo data de inicios de la d&eacute;cada de los noventa). Los conjuntos cerrados de Nogales son peque&ntilde;os y de dif&iacute;cil acceso, varios de ellos resultan invisibles por encontrarse en medio de barrios populares o por lo abrupto del terreno, llenando intersticios dejados por las inmobiliarias. S&oacute;lo el fraccionamiento santa Luc&iacute;a, al suroriente de la ciudad, puede jactarse de estar ubicado sobre un suelo con una pendiente ligera, ligado a una vialidad importante que conecta hacia la carretera internacional y hacia el centro de la ciudad (<a href="#f2">figura 2</a>). En general, los fraccionamientos cerrados presentes en Nogales no tienen un fuerte impacto en el escenario urbano dado su reducido n&uacute;mero, m&aacute;s a&uacute;n cuando, a diferencia de lo observado en Tijuana, los grandes fraccionamiento de inter&eacute;s social todav&iacute;a son abiertos; sin embargo, es la &uacute;nica opci&oacute;n para la clase media deseante de espacios tranquilos y seguros.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/estfro/v8n15/a1f2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Ciudad Ju&aacute;rez se detectaron 36 fraccionamientos cerrados, de los cuales 36.1% se encontraban inconclusos por estar en fase de construcci&oacute;n. Se observa que los fraccionamientos cerrados se ubican en la parte oriente de la ciudad, sobre campos agr&iacute;colas localizados en una franja que corre de norte a sur contigua al R&iacute;o Bravo. Es un gran espacio de superficie plana atravesado por acequias, antiguas haciendas y restos de peque&ntilde;os asentamientos rurales (<a href="#f3">figura 3</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f3"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/estfro/v8n15/a1f3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 41.6% de los fraccionamientos cerrados detectados se ubica sobre vialidades primarias, como los bulevares G&oacute;mez Mor&iacute;n, Paseo de la Victoria, 4 Siglos, Francisco Villarreal y Ej&eacute;rcito Nacional. El 27.7% se encuentra sobre vialidades colectoras que desembocan en las vialidades antes mencionadas. El 30.5% est&aacute; en vialidades secundarias. El trazado viario reci&eacute;n modernizado del sector oriente de la ciudad permite una conexi&oacute;n r&aacute;pida de los fraccionamientos cerrados con el resto de la mancha urbana y con los pasos fronterizos de Zaragoza o de Las Am&eacute;ricas. La mayor&iacute;a son peque&ntilde;os, no sobrepasan las 100 viviendas en promedio y est&aacute;n orientados a las clases media y alta. Los fraccionamientos que rompen esa regla son los casos de Colonial del valle y villas del Real, este &uacute;ltimo de la empresa urbi, la misma que construy&oacute; los grandes complejos residenciales de inter&eacute;s social de Tijuana. Ubicado al sur de la ciudad, rodeado por dos parques industriales destinados a las maquiladoras, es un espacio con construcciones de inter&eacute;s social y popular que ronda las mil viviendas, con dise&ntilde;o urbano basado en peque&ntilde;as privadas conformadas por 60 casas que desembocan en una vialidad colectora. Este espacio es el &uacute;nico que rompe con la tendencia de ubicar los fraccionamientos cerrados al oriente de la ciudad, y sus residentes son, en su mayor&iacute;a, trabajadores de maquiladoras y empleados del sector servicios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, el fraccionamiento Colonial del Valle llama la atenci&oacute;n no s&oacute;lo por establecerse al oriente de la ciudad sobre antiguos campos agr&iacute;colas, sino porque es un fraccionamiento conformado por 400 viviendas que combinan secciones de inter&eacute;s social y nivel medio, cada una de ellas separada de la otra por muros de protecci&oacute;n de manera que no se interact&uacute;an los residentes de una y otra condici&oacute;n socioecon&oacute;mica. Los resabios de la actividad agr&iacute;cola fueron aprovechados por la inmobiliaria para presentar un discurso que armoniza naturaleza y calidad de vida; por ejemplo, las cortinas de &aacute;rboles utilizadas antiguamente para proteger los cultivos de los vientos se mantienen como parte de la ambientaci&oacute;n ecol&oacute;gica y de las abundantes &aacute;reas verde. En la misma circunstancia se encuentra el resto de los fraccionamientos cerrados contiguos, como Privadas Miraloma, Las Estancias, Quinta Real y San Pablo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Ciudad Ju&aacute;rez los fraccionamientos cerrados se ven beneficiados por el equipamiento y la infraestructura urbana existente. Ubicarse a lo largo o cerca de vialidades importantes les facilita la conexi&oacute;n r&aacute;pida con la ciudad, aunque no necesariamente se fomenta la accesibilidad ni se favorece la legibilidad urbana. El dise&ntilde;o urbano del fraccionamiento cerrado generalmente consiste en conjuntos de menos de 100 viviendas, y se basa en un circuito que rodea un parque central y est&aacute; protegido por altos muros perimetrales de cantera. Se emplazan de manera solitaria en medio de la zona agr&iacute;cola, y los altos muros les confieren una imagen de fortaleza, guardando similitud con los antiguos fuertes utilizados por espa&ntilde;oles y mexicanos en el norte del pa&iacute;s para defenderse de los indios. Esa configuraci&oacute;n del fraccionamiento cerrado no favorece la accesibilidad urbana porque se privilegia m&aacute;s la fragmentaci&oacute;n del espacio que la integraci&oacute;n. En todo caso, la legibilidad urbana construida indica un mosaico de fragmentos adyacentes pero poco imbricados entre s&iacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta visi&oacute;n fragmentada de la ciudad puede cuantificarse observando que de los 36 fraccionamientos detectados, 63.8% mantiene colindancia con suelo intersticial conformado en su mayor&iacute;a por suelo agr&iacute;cola, &aacute;reas bald&iacute;as sin urbanizar y en menor medida maquiladoras. Otro dato importante que corrobora el escenario urbano poco accesible en formaci&oacute;n es que 66.6% mantiene colindancia con otros fraccionamientos cerrados o al menos guarda contig&uuml;idad por encontrarse separados s&oacute;lo por suelo agr&iacute;cola.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por miedo a la violencia o por b&uacute;squeda de prestigio y distinci&oacute;n, los residentes de nivel socioecon&oacute;mico medio y alto eligen vivir en el fraccionamiento cerrado sin importar si los espacios se integran o no a la estructura urbana. Los grupos sociales m&aacute;s pudientes tienden a establecerse en los sectores m&aacute;s exclusivos, buscando reconocimiento y mayor estatus social por medio del espacio f&iacute;sico, sin interesar si se contribuye a extender el aislamiento con respecto a otros grupos sociales o si se est&aacute; cooperando a la creciente inaccesibilidad que los muros establecen en las ciudades. Bajo esas condiciones, la legibilidad urbana s&oacute;lo puede operar en los espacios interiores de los fraccionamientos por la particularidad de los dise&ntilde;os urbanos, la calidad de las construcciones y la prodigalidad de los espacios verdes; es s&oacute;lo dentro de los fraccionamientos donde es posible reconocer las partes que dan coherencia o legibilidad al espacio urbano.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cosa muy diferente ocurre en los fraccionamientos cerrados populares, donde la seguridad y el nivel de vida prometidos son s&oacute;lo un recurso ret&oacute;rico de las inmobiliarias o de los mensajes publicitarios seductores que presentan im&aacute;genes de familias felices, ni&ntilde;os jugando en las calles y vecinos cooperando entre s&iacute; para cuidar sus espacios. La realidad es muy distinta, pues esos espacios est&aacute;n condenados a la precariedad por la mala construcci&oacute;n de las viviendas, por el marco legal que faculta a las constructoras para emplear normas m&iacute;nimas en la dimensiones de las mismas (a costa de inadecuadas condiciones de habitabilidad) y por el r&eacute;gimen de condominio que impide modificar o ampliar las construcciones de acuerdo al tama&ntilde;o de la familia o al deseo est&eacute;tico de los residentes. La naturaleza masiva del fraccionamiento cerrado de inter&eacute;s social recrea paisajes m&aacute;s abigarrados que legibles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Retomando a Quadri de la Torre (2005), los fraccionamientos cerrados representan bastante bien el proceso de construcci&oacute;n de <i>viviendas sin ciudad.</i> Los espacios cerrados se difuman en la superficie de las ciudades fronterizas sin integrarse a ella ni formar un conjunto que confiera legibilidad; s&oacute;lo dibujan una sucesi&oacute;n de islotes de felicidad controlada, estatus y calidad de vida, frente a espacios amenazados por su gran tama&ntilde;o. La seguridad sigue siendo un pretexto para cerrar las ciudades, el fraccionamiento cerrado fomenta la percepci&oacute;n de los espacios abiertos como amenazantes y los muros con casetas de acceso regulado representan la certidumbre y la tranquilidad.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Seguridad y vigilancia</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las ciudades fronterizas son afectadas por altos niveles de inseguridad, en ellas predomina el narcotr&aacute;fico de las grandes mafias nacionales, los asesinatos, el narcomenudeo de esquina, la violencia intrafamiliar y la delincuencia com&uacute;n, rubro en el cual destacan el robo a casa&#45;habitaci&oacute;n y el asalto armado. El Estado y sus diversos &oacute;rdenes de gobierno resultan insuficientes para enfrentar la inseguridad, evitar la impunidad y aplicar la ley. Si agregamos los niveles de desigualdad social existentes tanto en el pa&iacute;s como en las ciudades fronterizas encontramos el caldo de cultivo que explica la b&uacute;squeda de remansos de tranquilidad y seguridad: el fraccionamiento cerrado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los fraccionamientos cerrados basan la construcci&oacute;n de una imagen de seguridad en los muros que rodean el conjunto urbano, la caseta de acceso enmarcada por una arcada monumental y la presencia de guardias privados. Se atribuye su &eacute;xito a la posibilidad de proteger a sus habitantes de la inseguridad y de la delincuencia que prevalecen en las ciudades. Las medidas de seguridad instrumentadas var&iacute;an, pero b&aacute;sicamente descansan en la visibilidad de los elementos de vigilancia para amedrentar o inhibir a los delincuentes. En las visitas realizadas a las ciudades fronterizas de Tijuana, Nogales y Ciudad Ju&aacute;rez (<a href="#c4">cuadro 4</a>), se hizo un recuento de las medidas de seguridad establecidas en los fraccionamientos cerrados y se encontr&oacute; que &eacute;stas tambi&eacute;n son utilizadas para expresar distinci&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c4"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/estfro/v8n15/a1c4.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Tijuana, 93% de los fraccionamientos posee caseta de vigilancia en la entrada principal del conjunto, recurso muy socorrido para regular el acceso de propios y extra&ntilde;os. Pero la caseta dispuesta en el acceso no s&oacute;lo cumple el prop&oacute;sito de regular la entrada, sino tambi&eacute;n forma parte del paisaje urbano del conjunto pues mantiene un estilo arquitect&oacute;nico acorde a la simbolog&iacute;a evocada en el nombre del espacio y la arquitectura mexicana o californiana utilizada en los dise&ntilde;os de las viviendas. La caseta de acceso suele estar reforzada con plumas, rejas de control manual o sistemas m&aacute;s sofisticados como las rejas de control electr&oacute;nico. El 30.5% cuenta con caseta con pluma en el control de acceso, otro 30.5% de los fraccionamientos tiene caseta y reja controlada electr&oacute;nicamente, y 44.4% mantiene la reja de control manual como el recurso de seguridad m&aacute;s utilizado. El 13.8% de los fraccionamientos recurre tambi&eacute;n a c&aacute;maras de circuito cerrado para vigilar los per&iacute;metros, el acceso y las &aacute;reas comunes. Los niveles de sofisticaci&oacute;n t&eacute;cnica para vigilar la seguridad en los fraccionamientos cerrados dependen del nivel socioecon&oacute;mico de sus residentes, de modo que los controles electr&oacute;nicos en los portones de acceso o los sistemas de circuito cerrado son empleados en fraccionamientos de nivel medio&#45;alto y alto. En los fraccionamientos cerrados de inter&eacute;s social y en los de nivel medio son m&aacute;s requeridas las rejas y las plumas pues aparte de ser m&aacute;s econ&oacute;micas para los residentes son m&aacute;s f&aacute;ciles de usar por los guardias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existen fraccionamientos donde el dise&ntilde;o urbano en <i>cul de sac</i> compuesto por privadas mantiene en cada uno de sus accesos portones electr&oacute;nicos dirigidos a control remoto por los vecinos, reservando a los guardias privados s&oacute;lo para todo el conjunto. Fraccionamientos medios&#45;altos como Residencial de Agua Caliente, Jardines del Lago y Vistas de Otay son conjuntos dise&ntilde;ados en privadas con port&oacute;n electr&oacute;nico. En el fraccionamiento Medina Mediterr&aacute;neo las medidas de seguridad son extremas, pues existen guardias, c&aacute;maras con circuito cerrado, bardas perimetrales iluminadas, caseta de acceso con port&oacute;n electr&oacute;nico y cada vivienda refuerza su seguridad con sistemas de alarma, ventanas blindadas y cochera con puerta el&eacute;ctrica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Caseta de vigilancia, rejas y plumas no son los &uacute;nicos recursos de seguridad utilizados en los fraccionamientos. El 72.2% de ellos cuenta con guardias privados las 24 horas del d&iacute;a, tanto en la caseta como haciendo recorridos constantes. De nueva cuenta, el nivel social y econ&oacute;mico de los residentes determina el profesionalismo de los guardias privados. Los fraccionamientos de nivel alto y algunos de nivel medio contratan guardias de compa&ntilde;&iacute;as dedicadas a la seguridad supuestamente mejor adiestrados y capacitados, con equipo de radiocomunicaci&oacute;n y veh&iacute;culos. En la mayor&iacute;a de los fraccionamientos medios y de inter&eacute;s social el uso de guardias mal entrenados, peor pagados y sin prestaciones sociales es el mejor de los casos; en el peor se trata de guardias improvisados por los mismos vecinos. Se detect&oacute; que 22.2% de los fraccionamientos de Tijuana est&aacute;n abiertos durante el d&iacute;a sin ning&uacute;n tipo de control en el acceso, aun cuando cuentan con guardias privados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra medida de seguridad caracter&iacute;stica del fraccionamiento cerrado son los muros de protecci&oacute;n perimetrales (<a href="#c5">cuadro 5</a>). Para la ciudad de Tijuana existen diversas formas de delimitar los per&iacute;metros, que generalmente combinan bardas, cercos de malla cicl&oacute;nica y, dada la topograf&iacute;a accidentada de la ciudad, taludes de cerro que sirven como barrera de protecci&oacute;n. El 69.4% de los fraccionamientos utiliza las bardas, 44.4% cuenta con cerco de malla cicl&oacute;nica y en 31.9% el talud del cerro o una ca&ntilde;ada funciona como l&iacute;mite. Se detectaron conjuntos en los que la barda met&aacute;lica de la l&iacute;nea fronteriza entre M&eacute;xico y Estados unidos funciona como l&iacute;mite del fraccionamiento cerrado, entre ellos los fraccionamientos La Isla y Terrazas de Mendoza en Playas de Tijuana. Tambi&eacute;n en Playas de Tijuana el mar funciona como parte de los l&iacute;mites, como sucede en La Perla y Playa Blanca, aunque aqu&iacute; el mar es parte del manejo paisaj&iacute;stico del conjunto m&aacute;s que una barrera de protecci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c5"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/estfro/v8n15/a1c5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muros, casetas de acceso y guardias privados no son suficientes para vivir con tranquilidad y seguridad, por lo que las viviendas del fraccionamiento cerrado tienen sus propias medidas de protecci&oacute;n. La percepci&oacute;n del miedo real o imaginado se expresa con los refuerzos al interior de la vivienda. En 16.6% de los fraccionamientos los residentes erigen altas bardas laterales, no s&oacute;lo para delimitar el espacio con respecto a los vecinos, sino tambi&eacute;n para reforzar la protecci&oacute;n. En algunos casos, las bardas disponen incluso de alambre de p&uacute;as. El 68% de los fraccionamientos recurre a la utilizaci&oacute;n de rejas en ventanas, puertas y parte frontal de la vivienda. En 26.3% de los fraccionamientos se detect&oacute; el uso generalizado de alarmas en las viviendas. El precio de la tranquilidad es el enjaulamiento de las viviendas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comparado con Tijuana, Nogales tiene pocos fraccionamientos cerrados, pero a pesar del reducido n&uacute;mero las medidas de seguridad y vigilancia para vivir en tranquilidad son semejantes. De los 11 fraccionamientos cerrados detectados, 90.9% tiene caseta de vigilancia en el acceso principal. Algunos de ellos, como Santa Luc&iacute;a, Retorno del Sol, Real del Arco y La Riviera fueron cerrados por los vecinos una vez finalizado el proceso de venta por parte de la inmobiliaria, y puesto que las casetas de vigilancia no estaban dentro del concepto ofrecido tienen un dise&ntilde;o m&aacute;s austero, sin estilo arquitect&oacute;nico definido y sujeto a las econom&iacute;as de los vecinos. Solamente en los residenciales medio&#45;altos de Casablanca y Kennedy las casetas de vigilancia son parte del paisaje urbano, cumpliendo la doble funci&oacute;n de controlar el acceso y expresar distinci&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 90.9% de los fraccionamientos cerrados goza de vigilancia con guardias privados las 24 horas, y en los restantes s&oacute;lo hay vigilancia durante el d&iacute;a. Las casetas de vigilancia de los fraccionamientos est&aacute;n reforzadas en 54.5% de ellos con pluma, y 36.3% con reja manual. El terreno accidentado de la ciudad condiciona que los l&iacute;mites de los fraccionamientos cerrados combinen muros, cercos y talud de cerro. De ese modo, 63.6% de los fraccionamientos tiene bardas, 54.5% cercos de alambre y 54.5% tiene como per&iacute;metro el talud del cerro o ca&ntilde;ada. Los refuerzos de protecci&oacute;n al interior de las viviendas m&aacute;s utilizadas son las rejas, pues el 100% de los fraccionamientos disponen de ellas en puertas y ventanas, en tal cantidad que en algunos casos las partes frontales de las viviendas se convierten en verdaderas jaulas, s&oacute;lo en tres fraccionamientos existe un uso generalizado de alarmas; y en cuatro de ellos la tendencia a individualizar el espacio y a proteger la propiedad ha llevado a los vecinos a levantar altas bardas en los patios posteriores y al frente de las casas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Ciudad Ju&aacute;rez las medidas de seguridad dispuestas en los fraccionamientos cerrados son m&aacute;s efectivas que en las otras dos ciudades estudiadas. En Tijuana las autoridades municipales consideran la calle donde se ubican las casetas de vigilancia como p&uacute;blicas, de modo que las restricciones de acceso no son tan estrictas. En Nogales ocurre algo semejante, y por tanto en Ciudad Ju&aacute;rez el endurecimiento de las barreras es m&aacute;s marcado. un indicador del endurecimiento de las restricciones fueron las dificultades que encontramos para ingresar en los conjuntos cerrados y la amedrentaci&oacute;n recibida por los guardias privados; en la mayor&iacute;a de los fraccionamientos nos fue negado el acceso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Ciudad Ju&aacute;rez, el 100% de los fraccionamientos cerrados detectados cuenta con caseta de vigilancia en el acceso principal. La caseta es parte del dise&ntilde;o urbano del conjunto, y la promoci&oacute;n de los fraccionamientos ofrece dentro del paquete de venta la seguridad representada por las restricciones al acceso. De ese modo, las casetas de acceso no s&oacute;lo sirven para proporcionar seguridad, pues tambi&eacute;n proveen prestigio social a los moradores al incorporar estilos arquitect&oacute;nicos de acuerdo al emblema o nombre del conjunto y se aderezan en ocasiones con arcadas de tipo monumental. La caseta de acceso refuerza la seguridad y la efectividad de la vigilancia con tecnolog&iacute;a, 83.3% de los fraccionamientos dispone de rejas de control electr&oacute;nico, en 5.5% existen c&aacute;maras con circuito cerrado y s&oacute;lo 16.6% utiliza la pluma o reja de control manual. En ning&uacute;n fraccionamiento existe acceso peatonal. En 97.2% de los fraccionamientos existe vigilancia privada las 24 horas del d&iacute;a con guardias contratados en compa&ntilde;&iacute;as de seguridad. Los fraccionamientos cerrados de nivel alto y medio&#45;alto cuentan con guardias privados uniformados, con equipo de radiocomunicaci&oacute;n y veh&iacute;culos. S&oacute;lo en el fraccionamiento villas del Rey, de inter&eacute;s social, se pudo constatar la presencia de guardias improvisados contratados por los propios vecinos, aunque parte de las privadas no tienen servicio de vigilancia y en algunos casos los portones de acceso no funcionan o no existen. En Ciudad Ju&aacute;rez es significativa la presencia de guardias privados en la vigilancia de los fraccionamientos, aunque eso no garantiza la efectividad del servicio debido a la informalidad legal y profesional de las compa&ntilde;&iacute;as de seguridad privada que existen en la ciudad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hemos comentado que los fraccionamientos cerrados de Ciudad Ju&aacute;rez no son de grandes dimensiones, y que no concentran gran volumen de poblaci&oacute;n ni alta densidad habitacional. El dise&ntilde;o urbano basado en circuitos alrededor de un &aacute;rea central favorece el control de la seguridad de los espacios al fomentar la visibilidad y accesibilidad interior, y esa cualidad favorece tambi&eacute;n el que no se generalice el uso de bardas para delimitar el espacio entre las viviendas. Las fachadas y los patios frontales de las viviendas est&aacute;n en la mayor&iacute;a de los casos libres de barreras que individualicen el espacio, como cocheras el&eacute;ctricas y enrejados perimetrales, aunque 69.4% de los fraccionamientos dispone de rejas de protecci&oacute;n en puertas y ventanas, y en 38.8% existe un uso extendido de alarmas en las viviendas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su tama&ntilde;o peque&ntilde;o y la ubicaci&oacute;n aislada del entorno rodeado de campos agr&iacute;colas ayuda a que el fraccionamiento cerrado asuma una forma defensiva, privilegiando el uso de altas bardas de cantera rematadas en ocasiones con enrejados o pilastras ornamentadas. El 100% de los fraccionamientos detectados mantiene muros de piedra que cumplen un doble prop&oacute;sito: por un lado, proteger y ocultar los paisajes interiores, y por otro, conferir de distinci&oacute;n social a los conjuntos y a sus moradores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La seguridad parece ser una de las condiciones que hace posible la aparici&oacute;n y expansi&oacute;n del fraccionamiento cerrado en las ciudades de Tijuana, Nogales y Ciudad Ju&aacute;rez, sin embargo, no existen estad&iacute;sticas oficiales que refieran un impacto positivo de la instauraci&oacute;n de barreras f&iacute;sicas en la seguridad. La disminuci&oacute;n de delitos en esos espacios no puede ser corroborada, s&oacute;lo quedan las percepciones de los propios residentes quienes consideran sus espacios seguros aunque posean referencias o conocimiento de hechos delictivos ocurridos en el interior. El otro tema importante desprendido de la seguridad del fraccionamiento cerrado es el uso de guardias privados. La informaci&oacute;n disponible refiere su utilizaci&oacute;n generalizada como recurso de vigilancia, pero tambi&eacute;n da cuenta de la informalidad bajo la cual funcionan las compa&ntilde;&iacute;as privadas, pues salvo casos excepcionales impera el escaso adiestramiento y el limitado nivel de profesionalismo en los guardias. Igualmente se desprende del asunto de la seguridad en el fraccionamiento cerrado una relaci&oacute;n marcada entre el endurecimiento de la vigilancia y el nivel socioecon&oacute;mico de sus habitantes; as&iacute;, entre m&aacute;s exclusividad social contenga el conjunto urbano, mayor es la efectividad de las medidas materiales de protecci&oacute;n.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Sustentabilidad urbana</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El concepto de <i>sustentabilidad urbana</i> remite a la capacidad de las ciudades para contribuir a la realizaci&oacute;n social, econ&oacute;mica y material de sus habitantes. Implica un uso eficiente de los recursos materiales y ambientales, de accesibilidad a los bienes y servicios urbanos, y la equidad y participaci&oacute;n social. Retomando a Carrasco (2005) es posible ubicar el fen&oacute;meno de los fraccionamientos cerrados en relaci&oacute;n con sus contribuciones a la sustentabilidad en cuanto al dise&ntilde;o urbano, el dise&ntilde;o arquitect&oacute;nico y la integraci&oacute;n social al contexto urbano. Los fraccionamientos cerrados de las ciudades fronterizas no precisamente contribuyen a la realizaci&oacute;n de esas condiciones, o en todo caso lo hacen parcialmente en algunos aspectos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Tijuana el fraccionamiento cerrado facilita la redensificaci&oacute;n urbana s&oacute;lo en los casos de fraccionamientos de nivel medio y alto ubicados en los sectores exclusivos de Agua Caliente y de Playas de Tijuana; estos fraccionamientos ocupan peque&ntilde;os fragmentos de suelo intersticial que el desarrollo urbano presentado en el sector no hab&iacute;a ocupado. Por el contrario, 65.2% de los fraccionamientos detectados se ubica en suelo periurbano, alejados de la mancha urbana y con limitaciones f&iacute;sicas para conectarse a la ciudad. La expansi&oacute;n de los fraccionamientos cerrados en la periferia de la ciudad obliga a privilegiar el transporte privado sobre el p&uacute;blico, tanto por el acrecentado individualismo de la poblaci&oacute;n por razones culturales y sociales como por las deficiencias notorias del transporte p&uacute;blico. Por otro lado, la expansi&oacute;n del fraccionamiento cerrado en la periferia tiene un costo importante por las inversiones realizadas para llevar a sitios cada vez m&aacute;s lejanos servicios e infraestructura urbana, costo amortiguado por las inmobiliarias mediante una mayor densidad habitacional y viviendas cada vez m&aacute;s peque&ntilde;as y de menor calidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La expansi&oacute;n del fraccionamiento cerrado en la periferia da forma a una ciudad cada vez m&aacute;s extensa. Sin embargo, la salida a la periferia y la redensificaci&oacute;n operada en ciertos lugares no significa un crecimiento vertical para optimizar el suelo urbano (<a href="#c6">cuadro 6</a>). El 81.9% de los fraccionamientos s&oacute;lo cuenta con viviendas unifamiliares, 13.8% de los fraccionamientos tiene edificios de departamentos y s&oacute;lo 4.2% combina viviendas unifamiliares con multifamiliares. Al parecer, en Tijuana no son bien aceptadas por la poblaci&oacute;n las edificaciones de tipo vertical. A decir de un promotor del fraccionamiento Campestre Mor&uacute;a, ubicado sobre el cauce del r&iacute;o Alamar, la inmobiliaria ha tenido dificultades para vender los departamentos a pesar de que &eacute;stos tienen un menor costo y mayores dimensiones que una vivienda horizontal.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c6"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/estfro/v8n15/a1c6.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La superficie de Tijuana, compuesta por lomer&iacute;os y ca&ntilde;adas de grandes pendientes, obliga a las inmobiliarias a realizar grandes trabajos para emparejar el suelo o hacerlo m&aacute;s apropiado para la construcci&oacute;n de viviendas. Sin embargo, la condici&oacute;n topogr&aacute;fica sigue siendo una condici&oacute;n que dificulta la creaci&oacute;n de asentamientos pues implica lidiar con cauces de arroyo y suelos blandos muy permeables y poco consolidados. A pesar de las condiciones descritas, 36.1% de los fraccionamientos se ubica sobre pendientes ligeras, 45.8% sobre pendientes muy pronunciadas, con urbanizaciones en forma de terrazas y con altos muros de contenci&oacute;n, y s&oacute;lo 18% sobre suelo plano. Pero la construcci&oacute;n de viviendas sobre suelo poco apto y con topograf&iacute;a conformada por laderas y ca&ntilde;adas incrementa las condiciones de riesgo para la poblaci&oacute;n establecida en los fraccionamientos (<a href="#c7">cuadro 7</a>). El 48.6% de los fraccionamientos cerrados se encuentra en situaci&oacute;n de riesgo, siendo vulnerables a derrumbes por la erosi&oacute;n de taludes, la inundaci&oacute;n por taponamiento de arroyos y los movimientos del suelo poco estable. Adem&aacute;s, Tijuana se encuentra en una zona s&iacute;smica, por lo cual la situaci&oacute;n de riesgo es mayor.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c7"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/estfro/v8n15/a1c7.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un elemento del fraccionamiento cerrado que no contribuye a la sustentabilidad urbana son las limitaciones para mantener usos mixtos del suelo. El r&eacute;gimen de condominio generalizado en el escenario urbano tijuanense restringe la posibilidad de utilizar el suelo de forma distinta a la residencial. S&oacute;lo 6.9% de los fraccionamientos cerrados cuenta con &aacute;reas comerciales y de servicios en su interior y se trata de grandes conjuntos urbanos como Santa Fe, Ca&ntilde;adas del Refugio I y II y Las Villas en sus cuatro secciones. La limitaci&oacute;n para mezclar los usos del suelo obliga a la poblaci&oacute;n a recorrer amplias distancias para llegar a las plazas comerciales o a los sitios de entretenimiento, lo que inhibe la movilidad peatonal y una imagen urbana diversificada. En fraccionamientos cerrados de grandes dimensiones y de inter&eacute;s social, con carencias de equipamientos comerciales y recreativos, se favorece la aparici&oacute;n del comercio informal con la oferta de servicios diversos en los domicilios y los tianguis de fin de semana, como se observa en El Dorado y Lomas virreyes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La voracidad de las inmobiliarias, los altos costos del suelo urbano y el r&eacute;gimen de condominio influyen en la calidad de los equipamientos de los fraccionamientos cerrados. Los fraccionamientos de nivel medio y alto se caracterizan por contar con &aacute;reas de equipamiento colectivo y &aacute;reas verdes de mayor calidad, cualidad que se incorpora a la promoci&oacute;n de los espacios cerrados resultando atractiva para la clase media por los mensajes alusivos a la tranquilidad y la armonizaci&oacute;n de la vida familiar; sin embargo, en la realidad esos equipamientos se circunscriben a los m&iacute;nimos en metros cuadrados exigidos por las leyes estatales, resultando en muchos casos &aacute;reas bastante exiguas y dif&iacute;ciles de aprovechar por los residentes. De acuerdo a las fichas de campo, 43% de los fraccionamientos cuenta con un parque central de peque&ntilde;as dimensiones, en 6.9% hay una casa&#45;club, en 11.1% se tienen &aacute;reas deportivas equipadas con juegos infantiles y habilitadas como locales de fiestas, y en 56.9% existen peque&ntilde;as &aacute;reas verdes a modo de jard&iacute;n en espacios intersticiales imposibles de lotificar o utilizar como suelo residencial (<a href="#c8">cuadro 8</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c8"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/estfro/v8n15/a1c8.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ning&uacute;n fraccionamiento se localizaron &aacute;reas peatonales o andadores que favorezcan la circulaci&oacute;n de personas y la comunicaci&oacute;n entre las diversas secciones de los conjuntos. Los equipamientos educativos p&uacute;blicos o privados se ubican de manera perif&eacute;rica sobre suelo menos id&oacute;neo y con dificultades para satisfacer la demanda. Asimismo, ning&uacute;n fraccionamiento cerrado cuenta con plantas de tratamiento de aguas negras o una pol&iacute;tica sustentable de manejo de la basura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, los materiales de construcci&oacute;n utilizados en la edificaci&oacute;n de viviendas son inapropiados para las condiciones clim&aacute;ticas de la regi&oacute;n, pues se prefiere la solidez estructural otorgada por los materiales industrializados sin considerar las variaciones de temperatura y humedad. De ese modo, 62.5% de los fraccionamientos utilizan el block de cemento y 37.5% el concreto armado en moldes, materiales empleados en la hechura de las paredes y techos para construir viviendas de manera r&aacute;pida y estandarizada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como consecuencia, los espacios cerrados mantienen equipamientos muy limitados que no fomentan la integraci&oacute;n social. Tal es el caso de los grandes fraccionamientos de inter&eacute;s social, donde las &aacute;reas verdes y los equipamientos deportivos se concentran en un sector determinado y son de dimensiones insuficientes para ser aprovechados por los habitantes. De ese modo, las privadas carecen de &aacute;reas para la convivencia general restringiendo la socializaci&oacute;n y generando conflictos entre vecinos. En contrapartida, los fraccionamientos medios y altos incorporan mejores &aacute;reas colectivas y mayores &aacute;reas verdes, cualidades que explican el &eacute;xito de la propuesta cerrada entre las clases m&aacute;s pudientes de la ciudad; sin embargo, la exclusividad de la que gozan hace inaccesible el espacio a los dem&aacute;s miembros de la ciudad y la posibilidad de crear condiciones de sustentabilidad urbana se restringen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nogales guarda condiciones muy semejantes a Tijuana, aunque en menor escala en cuanto a la posibilidad del fraccionamiento cerrado para contribuir a una adecuada sustentabilidad urbana. El ca&oacute;tico y desordenado crecimiento urbano ocurrido en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os presenta hoy un panorama desalentador en cuanto a la factibilidad futura de la ciudad; en ese sentido, por su carga basada en la exclusividad el fraccionamiento cerrado puede reproducir una forma urbana tendiente a la exclusi&oacute;n. De acuerdo a opiniones obtenidas en las entrevistas realizadas, los habitantes de los fraccionamientos consideran sus espacios como seguros y tranquilos dentro de la agitada vida urbana, pero esas percepciones parten de valorar sus particulares condiciones de vida respecto a los problemas de la ciudad, sin contemplar las posibles consecuencias que el dise&ntilde;o urbano y la arquitectura del espacio cerrado puedan tener.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es cierto que el fraccionamiento cerrado en la ciudad de Nogales ha redensificado &aacute;reas bald&iacute;as dejadas por el proceso de especulaci&oacute;n del suelo urbano y por las condiciones topogr&aacute;ficas que dificultan la construcci&oacute;n de viviendas. El 63.6% de los fraccionamientos cerrados se ha establecido en peque&ntilde;os intersticios dejados en colonias populares, como los casos de La Riviera, El Paseo, Los Girasoles y Tres Tesoros. Estos espacios tienen como particularidad el estar rodeados por colonias populares abiertas, por lo cual la exclusividad de los peque&ntilde;os conjuntos cerrados es contrastante y notoria. El 27.2% de los fraccionamientos cerrados se ubica en la periferia de la ciudad, como Santa Luc&iacute;a, San Alberto y Casablanca, emplazamientos cercanos a parques industriales de maquiladoras y con condiciones de terreno dif&iacute;ciles, por lo cual son espacios inaccesibles y sin ligas a la mancha urbana. Adem&aacute;s, por encontrarse en la periferia de Nogales estos fraccionamientos mantienen dimensiones mayores en cuanto al n&uacute;mero de viviendas construidas respecto a los ubicados al interior de la ciudad. As&iacute;, por ejemplo, Santa Luc&iacute;a ser&iacute;a el fraccionamiento cerrado m&aacute;s grande de la ciudad, a pesar de sus escasas 200 viviendas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al igual que en Tijuana, la poblaci&oacute;n de la ciudad prefiere vivir en viviendas unifamiliares. El 100% de los conjuntos detectados tiene un dise&ntilde;o arquitect&oacute;nico de tipo horizontal. Pretendiendo optimizar el escaso suelo urbano, 72.7% de los fraccionamientos est&aacute; conformado por viviendas unifamiliares de dos plantas. Los materiales de construcci&oacute;n m&aacute;s utilizados en la construcci&oacute;n de viviendas son el block de cemento y el ladrillo. El 54.5% de los fraccionamiento est&aacute; construido con block de cemento, material barato pero poco adecuado por no tener las propiedades aislantes y t&eacute;rmicas necesarias dadas las condiciones extremas de temperatura de la ciudad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La superficie de la ciudad, formada por cerros y lomas de baja altura, dificulta el establecimiento de asentamientos humanos y la introducci&oacute;n de servicios e infraestructura, por ese motivo las inmobiliarias tienen que modificar el terreno para construir viviendas. El 72.7% de los fraccionamientos se localiza sobre pendientes muy pronunciadas, en las faldas de los cerros o en el fondo de las ca&ntilde;adas. La topograf&iacute;a monta&ntilde;osa de Nogales influye tambi&eacute;n para crear condiciones de riesgo en los asentamientos construidos por los movimientos de tierra realizados para emparejar el suelo y construir muros de contenci&oacute;n, as&iacute; como por el taponamiento de cauces de arroyo y los taludes formados para crear niveles. En ese sentido, 72.7% de los fraccionamientos detectados presenta vulnerabilidad a inundaciones, erosi&oacute;n y derrumbes. En general, ning&uacute;n espacio cerrado mantiene la flora del lugar; encinos, cactus y mezquites son arrasados de la superficie sin consideraciones ambientales, para ser reemplazados por plantas de ornato y &aacute;rboles no apropiados para resistir el clima extremo del invierno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La naturaleza exclusiva del fraccionamiento cerrado obliga a restringir un uso mixto del suelo. S&oacute;lo en un fraccionamiento se dispone de &aacute;rea comercial en un domicilio familiar, pero fue a demanda de los mismos residentes. Salvo el fraccionamiento Kennedy, orientado a la clase media alta de la ciudad, el resto presenta serias insuficiencias en cuanto a equipamientos recreativos y &aacute;reas verdes. En cuatro fraccionamientos cerrados, la organizaci&oacute;n vecinal tuvo que encargarse de defender las pocas &aacute;reas verdes y espacios de uso com&uacute;n disponibles de la voracidad de las inmobiliarias que deseaban venderlas como lotes urbanizados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciudad Ju&aacute;rez tiene muy bien consolidado el fen&oacute;meno de los fraccionamientos cerrados, orientado primordialmente a la creaci&oacute;n de desarrollos de nivel medio y alto. Esto propicia que los espacios sean cada vez m&aacute;s exclusivos e inaccesibles a intromisiones extra&ntilde;as, y privilegia el confinamiento de los fraccionamientos en &aacute;reas aisladas del entorno urbano. El discurso de lo cerrado, presente tanto en las inmobiliarias como en los residentes, pugna por espacios tranquilos, seguros y bien construidos y que fomenten el sentido de comunidad, pero al mismo tiempo defiende una hechura urbana que prescinde de la ciudad, la excluye y reniega de ella estableciendo barreras f&iacute;sicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fraccionamiento cerrado tiene un efecto muy limitado en la sustentabilidad urbana que alcanza s&oacute;lo a los miembros elegidos para vivir en esos espacios. La segregaci&oacute;n socioespacial es muy evidente en Ciudad Ju&aacute;rez. Los grupos sociales m&aacute;s acomodados econ&oacute;micamente tienden a establecerse en un cuadrado que va del centro hacia el oriente y nororiente de la ciudad sobre antiguos campos agr&iacute;colas, formando una periferia exclusiva donde el confort y el estatus son sobresalientes. Este sector nororiental concentra el grueso de los fraccionamientos cerrados de nivel medio y alto, es decir, se orienta a un sector con alta capacidad econ&oacute;mica. Toda el &aacute;rea es vendida por las inmobiliarias bajo el supuesto de que los residentes hallar&aacute;n tranquilidad, seguridad, confianza, plusval&iacute;a y comunidad en sana convivencia. Para cumplir con esos ideales, las viviendas deben tener ciertas caracter&iacute;sticas, de manera que el 100% de los conjuntos mantiene casas unifamiliares, con lotes de mayores dimensiones y &aacute;reas comunes abundantes, a lo que contribuyen la topograf&iacute;a plana de la ciudad y la abundancia de suelo urbano en el sector. A&uacute;n as&iacute;, en los 36 casos detectados las viviendas son de dos niveles para optimizar el suelo y ofrecer m&aacute;s metros cuadrados de construcci&oacute;n por vivienda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a los materiales de construcci&oacute;n utilizados para la edificaci&oacute;n de viviendas, predomina el ladrillo y el block de cemento, pero tambi&eacute;n se innova con la utilizaci&oacute;n de materiales industrializados con propiedades t&eacute;rmicas para proteger del fr&iacute;o o del calor como el panel w, el foam block, el poliestireno espreado y texturizados elastom&eacute;ricos en las paredes exteriores, como se observa en los fraccionamientos Tres Torres y Las Aldabas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a equipamientos comunes, el dise&ntilde;o urbano se basa en el circuito cerrado alrededor de un &aacute;rea central, que por lo general es ocupada por parques con abundante vegetaci&oacute;n no nativa de la regi&oacute;n y c&eacute;sped, juegos infantiles y cancha de b&aacute;squetbol. El 63.8% de los fraccionamientos cuenta con un parque central, en 11.1% existe equipamiento deportivo con casa&#45;club y en 80.5% existen &aacute;reas verdes dispuestas en el acceso principal, en camellones y en glorietas de las calles interiores. En 63.6% de los fraccionamientos se detectaron andadores peatonales decorados con abundante vegetaci&oacute;n, equipamiento que sirve no para comunicar las diversas &aacute;reas, sino m&aacute;s bien como espacio deportivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de Tijuana y Nogales, la topograf&iacute;a plana de Ciudad Ju&aacute;rez contribuye a crear condiciones m&aacute;s ben&eacute;volas para el desarrollo urbano. El 94.4% de los fraccionamientos cerrados se encuentra sobre suelo plano y s&oacute;lo 5.5% en terrenos con pendientes muy ligeras. El particular suelo plano influye tambi&eacute;n para vulnerar los asentamientos cerrados. En el trabajo de campo se observ&oacute; que 41.6% de los fraccionamientos presentaba riesgo de inundaci&oacute;n por escurrimientos pluviales. En el resto de los fraccionamientos se detectaron pozos de absorci&oacute;n en las &aacute;reas de uso com&uacute;n para contrarrestar la amenaza del agua, o tambi&eacute;n se aprovechan las antiguas acequias que recorren el sector para encauzar el agua hacia los canales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al estar aislados del entorno urbano, sobre suelo agr&iacute;cola, los fraccionamientos cerrados en Ciudad Ju&aacute;rez no mantienen adyacencia con barrios o colonias pobres, por lo cual las distancias sociales no son tan perceptibles como en Tijuana y Nogales. Sin embargo, el confinamiento del fraccionamiento cerrado al oriente se contrarresta con la accesibilidad que presentan estos espacios con los centros comerciales, educativos y recreativos de la ciudad. Las obras de modernizaci&oacute;n urbana emprendidas en el sector permiten una conexi&oacute;n r&aacute;pida y funcional con los sectores de la ciudad. La eficiente red vial y la ubicaci&oacute;n de los conjuntos cerca de vialidades primarias fomentan el uso del veh&iacute;culo privado. El 69.4% de los fraccionamientos est&aacute; conectado a vialidades importantes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fen&oacute;meno de los fraccionamientos cerrados en Ciudad Ju&aacute;rez da buena cuenta del proceso de segregaci&oacute;n socioespacial. La accesibilidad del espacio cerrado para conectarse a la infraestructura urbana no es compensada con la accesibilidad al interior de esos espacios. Las contribuciones a la sustentabilidad urbana son cuestionables en la medida en que los efectos positivos del fraccionamiento cerrado s&oacute;lo tienen un alcance limitado a sus usuarios. El fraccionamiento cerrado refiere la construcci&oacute;n de ciudad extensa privilegiando la periferia como sin&oacute;nimo de aislamiento y estatus, abandonando el &aacute;rea central de la ciudad y excluy&eacute;ndola mediante una burbuja de protecci&oacute;n. De igual modo, el discurso "verde" presente en los fraccionamientos cerrados gracias a su emplazamiento en suelo agr&iacute;cola y con microclima m&aacute;s benigno reproduce m&aacute;s un patr&oacute;n de obtenci&oacute;n de prestigio que de recuperaci&oacute;n ecol&oacute;gica del ecosistema des&eacute;rtico. Lo "verde" es solamente un recurso ornamental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las tres ciudades fronterizas el fen&oacute;meno de los fraccionamientos cerrados no tiene consecuencias positivas en la sustentabilidad urbana. Si bien se detecta la presencia de procesos de redensificaci&oacute;n, sus alcances son limitados y se circunscriben a la creaci&oacute;n de zonas de exclusi&oacute;n. La expansi&oacute;n del fraccionamiento cerrado a las periferias de las ciudades no es resultado de una pol&iacute;tica tendiente a la recuperaci&oacute;n de las &aacute;reas centrales o al abatimiento de los problemas urbanos, sino se trata m&aacute;s que nada de un proceso especulativo realizado por las inmobiliarias que pretenden maximizar las ganancias ofreciendo un modelo presuntamente alternativo a la inseguridad bajo la cual se vive en las ciudades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La caracter&iacute;stica del fraccionamiento cerrado que menos contribuye a la sustentabilidad urbana de las ciudades fronterizas es la segregaci&oacute;n socioespacial, pues la promesa de tranquilidad, seguridad y confort se circunscribe a unos pocos habitantes. El establecimiento de muros, casetas de vigilancia y guardias privados favorece la separaci&oacute;n entre los grupos sociales, y no s&oacute;lo no fomenta la diversidad, sino que privilegia la exclusividad cuando se trata de espacios para grupos de altos ingresos; adem&aacute;s, reproduce una forma urbana basada en la discontinuidad y la fragmentaci&oacute;n espacial por las barreras establecidas.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Segregaci&oacute;n urbana</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los fraccionamientos cerrados existentes en las ciudades fronterizas expresan segregaci&oacute;n social, es decir, el escenario urbano se ve sujeto a la separaci&oacute;n espacial de los grupos sociales de acuerdo a su capital econ&oacute;mico. Para el caso de las ciudades fronterizas, se entiende que la segregaci&oacute;n social se basa en las diferencias en el nivel de ingresos de la poblaci&oacute;n. De ese modo, las clases sociales m&aacute;s privilegiadas tienen la oportunidad de elegir d&oacute;nde vivir, mientras las menos favorecidas se ven condicionadas a la informalidad en la tenencia de la tierra o se atienen a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en materia de vivienda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La condici&oacute;n socioecon&oacute;mica es indispensable para explicar la proliferaci&oacute;n de fraccionamientos cerrados en las ciudades fronterizas (<a href="#c9">cuadro 9</a>). Estos espacios indican que las barreras f&iacute;sicas &#151;muros, casetas de vigilancia y guardias privados&#151; devienen barreras sociales. En el trabajo de campo se detectaron y ficharon 119 fraccionamientos cerrados en las ciudades fronterizas, sobresaliendo los residenciales medios y altos como los m&aacute;s numerosos. El <a href="#c9">cuadro 9</a> muestra c&oacute;mo la segregaci&oacute;n social se espacializa de acuerdo a la condici&oacute;n socioecon&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c9"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/estfro/v8n15/a1c9.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las ciudades fronteriza el fen&oacute;meno de los fraccionamientos cerrados se orienta a las clases media y alta, siendo 50.4% conjuntos de nivel medio, 32.7% de nivel alto y s&oacute;lo 16.8% de inter&eacute;s social. Como ya se ha comentado, los fraccionamientos cerrados de inter&eacute;s social se caracterizan por sus grandes dimensiones y por mantener alta densidad poblacional, en tanto los residenciales medios y altos son m&aacute;s peque&ntilde;os en dimensiones y con menos densidad poblacional, pero m&aacute;s exclusivos por las restricciones existentes, la calidad de las viviendas y los equipamientos y el endurecimiento de las medidas de protecci&oacute;n. La novedad que introduce el fraccionamiento cerrado en cuanto a la segregaci&oacute;n social es la visibilidad de los obst&aacute;culos materiales en el tejido urbano, la imperceptibilidad del espacio interior de los conjuntos y la expansi&oacute;n del fen&oacute;meno en el escenario urbano. Pero al mismo tiempo que son m&aacute;s visibles los efectos defensivos de los muros y las casetas en el entramado urbano, tambi&eacute;n son m&aacute;s expl&iacute;citas las diferencias sociales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segregaci&oacute;n de los espacios se observa en la tendencia a ubicarse de forma aislada sin v&iacute;nculos con los lugares contiguos, conectados a vialidades primarias y cercanos a &aacute;reas comerciales importantes de las ciudades; adem&aacute;s, el dise&ntilde;o urbano apunta a satisfacer las necesidades de esparcimiento y ocio en el propio conjunto. En esta &uacute;ltima necesidad tiene un papel significativo el proceso de privatizaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico. La capacidad econ&oacute;mica es requisito b&aacute;sico para la oferta inmobiliaria de conjuntos urbanos provistos de dispositivos de seguridad y equipamientos superiores al promedio, que son demandados por los grupos sociales medios y altos por las posibilidades que ofrecen para mantener el estilo de vida y el prestigio social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es claro que existen diferencias en la oferta de conjuntos cerrados en las ciudades fronterizas de acuerdo a la condici&oacute;n de clase, resultando m&aacute;s desfavorecidos los residenciales de inter&eacute;s social en cuanto al dise&ntilde;o urbano, la calidad de las viviendas y la magnitud de los emprendimientos que pervierten las condiciones de habitabilidad, de lo que se desprende que el conjunto cerrado de inter&eacute;s social es m&aacute;s una caricatura que una propuesta de vida. El modelo cerrado est&aacute; pensado para favorecer las condiciones de vida de las clases media y alta, de all&iacute; que sus atributos materiales y simb&oacute;licos endurecen la exclusividad y la seguridad; por el contrario, en los conjuntos de inter&eacute;s social se trata de un proceso inmobiliario que asegura la obtenci&oacute;n de ganancias a partir de facilidades legales como el condominio, que permite crear asentamientos masivos y viviendas de reducidas dimensiones. En ese caso no existe posibilidad alguna para que los residentes obtengan prestigio social, pues la figura de la exclusividad es un mero argumento discursivo para vender y la seguridad una simulaci&oacute;n. Las bases de la segregaci&oacute;n social consisten en la reproducci&oacute;n de un efecto de normalizaci&oacute;n de la propuesta cerrada entre la poblaci&oacute;n, pero dicha propuesta s&oacute;lo se hace efectiva entre los grupos sociales con mayor capacidad econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Tijuana, los fraccionamientos cerrados medios y altos en las zonas m&aacute;s exclusivas de la ciudad se distribuyen en los entornos de Agua Caliente, Playas de Tijuana y la l&iacute;nea costera hacia Rosarito. En cambio, los grandes asentamientos de inter&eacute;s social se establecen de manera perif&eacute;rica en suelo m&aacute;s barato, donde los problemas urbanos son m&aacute;s abrumantes en cuanto a seguridad, provisi&oacute;n de servicios b&aacute;sicos, condiciones de habitabilidad, cercan&iacute;a con las &aacute;reas comerciales y laborales y disponibilidad de vialidades primarias. En ese sentido, la segregaci&oacute;n social es notable entre los fraccionamientos medios y altos respecto a la ciudad y dem&aacute;s grupos sociales.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusiones</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los planteamientos desarrollados a lo largo de este trabajo permiten reconocer que los fraccionamientos cerrados en las ciudades fronterizas de Tijuana, Nogales y Ciudad Ju&aacute;rez son consecuencia de procesos de fragmentaci&oacute;n urbana que refuerzan un escenario ca&oacute;tico y desarticulado. La fragmentaci&oacute;n actual de las ciudades fronterizas fomenta procesos que tienden a la dispersi&oacute;n, a incentivar las distancias sociales as&iacute; como a acentuar la segregaci&oacute;n de los habitantes. El importante crecimiento urbano sostenido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha significado una urbanizaci&oacute;n del territorio sin precisar sus l&iacute;mites. Las ciudades se desbordan continuamente por la magnitud del crecimiento sin obedecer a una estrategia definida que conjugue calidad de vida, fomento de la heterogeneidad social, adecuado nivel de participaci&oacute;n ciudadana y presencia de un gobierno local fuerte. M&aacute;s bien prevalece la imagen del caos y el desorden en la hechura urbana, con deficiencias en la dotaci&oacute;n de infraestructura y equipamiento, alto nivel de polarizaci&oacute;n social, inseguridad evidente y gobiernos d&eacute;biles e incapaces de regular el mercado inmobiliario o imponer el limitado marco normativo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fraccionamiento cerrado tambi&eacute;n tiene consecuencias negativas para las ciudades fronterizas. Restringe los usos mixtos del suelo, desmerece la accesibilidad urbana, favorece el aislamiento de zonas y establece barreras que acrecientan la incomunicaci&oacute;n urbana. Entre los efectos negativos m&aacute;s evidentes se encuentra la segregaci&oacute;n social, que convierte las barreras f&iacute;sicas de la seguridad en elementos que sostienen la exclusividad social. Los fraccionamientos medios y altos de Tijuana y Ciudad Ju&aacute;rez corroboran esa situaci&oacute;n. Tambi&eacute;n la privatizaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico es otro proceso aparejado al fortalecimiento del fraccionamiento cerrado. El dise&ntilde;o restrictivo del espacio fomenta la inaccesibilidad a los habitantes de las ciudades. Ligada al proceso de privatizaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico en las ciudades fronterizas, prospera la privatizaci&oacute;n de los servicios. La seguridad policiaca recae en cuerpos privados; los servicios de mantenimiento de los equipamientos recreativos y la conservaci&oacute;n de las vialidades, as&iacute; como la recolecci&oacute;n de la basura, son tareas llevadas a cabo principalmente por servicios privados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fraccionamiento cerrado expresa el dominio del &aacute;mbito privado no s&oacute;lo por la privatizaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico sostenido por la exclusividad y las restricciones de acceso, sino tambi&eacute;n por la segregaci&oacute;n que se impone de acuerdo a la condici&oacute;n socioecon&oacute;mica de la poblaci&oacute;n. Los fraccionamientos cerrados expresan as&iacute; una segregaci&oacute;n basada en la condici&oacute;n social y econ&oacute;mica de sus habitantes, no en t&eacute;rminos &eacute;tnicos, racionales o religiosos. El fraccionamiento cerrado de las ciudades fronterizas asume diferencias cualitativas y cuantitativas importantes de acuerdo a la clase social a la cual est&aacute;n destinados los conjuntos urbanos. Mientras que los fraccionamientos destinados a las &eacute;lites cuentan con mejor equipamiento e infraestructura, mayor seguridad, menos poblaci&oacute;n, m&aacute;s v&iacute;as de acceso a la ciudad y mejores condiciones de habitabilidad, los fraccionamientos cerrados orientados a las clases sociales menos favorecidas son apenas una caricatura que simula las condiciones de su contraparte a costa de fragmentar la interacci&oacute;n social y reducir las condiciones de vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es dif&iacute;cil pensar en qu&eacute; medida el fraccionamiento cerrado contribuir&aacute; a crear ciudades m&aacute;s seguras, tranquilas, amables, cohesionadas y ordenadas, cuando en la pr&aacute;ctica observamos que tiende a beneficiar solamente a determinados sectores sociales excluyendo al resto. Revertir el proceso de segregaci&oacute;n social en las ciudades requiere forzosamente la conciliaci&oacute;n de un fen&oacute;meno que en apariencia favorece la seguridad y la privacidad, confiere prestigio, densifica y compacta a las ciudades y presenta mejores equipamientos de uso colectivo y viviendas de calidad, pero al mismo tiempo restringe la diversidad de usos del suelo, la sustentabilidad y la conexi&oacute;n urbanas, la diversidad, la accesibilidad y la equidad social.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carrasco Gallegos, Brisa, 2005, <i>Comunidades cercadas y sustentabilidad urbana. Evaluaci&oacute;n ambiental en Tijuana, M&eacute;xico,</i> tesis de maestr&iacute;a en Ciencias Sociales, El Colegio de Sonora.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3555734&pid=S0187-6961200700010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&oacute;pez Levi, Liliana, 2005, "Nogales, ciudad y frontera: el sentido del encierro", en revista <i>Imaginales,</i> n&uacute;m. 2, Universidad de Sonora, Hermosillo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3555736&pid=S0187-6961200700010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lynch, Kevin, 1984, <i>La imagen de la ciudad,</i> Gustavo Gili, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3555738&pid=S0187-6961200700010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Maycotte, Elvira, 2005, "Nuevas tipolog&iacute;as de vivienda de inter&eacute;s social financiadas por programas gubernamentales," ponencia presentada en el XXVIII Encuentro de la RNIU, Ciudad Ju&aacute;rez, septiembre de 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3555740&pid=S0187-6961200700010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&eacute;ndez, Eloy e Isabel Rodr&iacute;guez, 2005, "Comunidades cercadas en la frontera M&eacute;xico&#45;Estados Unidos", en revista en l&iacute;nea <i>Scripta Nova,</i> vol. VIII, n&uacute;m. 1711, universidad de Barcelona, agosto de 2004, <a href="http://www.ub.es/geocrit/sn-171.htm" target="_blank">http://www.ub.es/geocrit/sn&#45;171.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3555742&pid=S0187-6961200700010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, El "urbanismo defensivo", en revista <i>Ciudades,</i> n&uacute;m. 59, julio&#45;septiembre, RNIU, Puebla, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3555744&pid=S0187-6961200700010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muxi, Zaida, 2004, <i>La arquitectura de la ciudad global,</i> Gustavo Gili, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3555746&pid=S0187-6961200700010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quadri de La Torre, Gabriel, 2005, "Fox: vivienda sin ciudad", <i>El Economista,</i> 21 de junio.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rodr&iacute;guez, Isabel, Eloy M&eacute;ndez y Liliana L&oacute;pez, 2006, <i>Espacio urbano, exclusi&oacute;n y frontera norte de M&eacute;xico,</i> UNAM Ediciones, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3555749&pid=S0187-6961200700010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sabatini, F. G. C&aacute;ceres y J. Cerda, 2001, "Segregaci&oacute;n residencial en las principales ciudades chilenas: tendencias de las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas y posibles cursos de acci&oacute;n", en revista electr&oacute;nica <i>EURE,</i> vol. 27, n&uacute;m. 82 Santiago. <a href="http://www.scielu.cl/revistas/eure/eaboutj.htm" target="_blank">www.scielu.cl/revistas/eure/eaboutj.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3555751&pid=S0187-6961200700010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Por <i>fraccionamiento cerrado</i> entendemos todo conjunto urbano provisto de un &uacute;nico acceso controlado, con bardas perimetrales y vigilancia privada en los accesos. Generalmente, el r&eacute;gimen condominal es el tipo de propiedad que da sustento jur&iacute;dico a este tipo de viviendas. Las limitaciones topogr&aacute;ficas, tales como cerros y ca&ntilde;adas, refuerzan el cierre del conjunto urbano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;Este trabajo se inscribe dentro de la investigaci&oacute;n financiada por el CONACyT "Comunidades cercadas: estudio de una arquitectura y urbanismo alternativos a la luz de la experiencia de la frontera norte de M&eacute;xico, 1980&#45;2003", bajo la direcci&oacute;n de Eloy M&eacute;ndez, investigador de El Colegio de Sonora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;Por <i>segregaci&oacute;n residencial</i> entendemos "el grado de proximidad espacial o de aglomeraci&oacute;n territorial de las familias pertenecientes a un mismo grupo social, sea que &eacute;ste se defina en t&eacute;rminos &eacute;tnicos, etarios, de preferencias religiosas o socioecon&oacute;micas, entre otras posibilidades" (Sabatini, C&aacute;ceres y Cerda, 2001).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> El trabajo de investigaci&oacute;n fue realizado de octubre de 2004 a marzo de 2005 por un equipo integrado por arquitectos y soci&oacute;logos estudiantes de maestr&iacute;a y doctorado de El Colegio de Sonora y la Universidad de Sonora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Los fraccionamientos cerrados de Tijuana, Nogales y Ciudad Ju&aacute;rez fueron detectados en los recorridos de campo realizados durante 2004 y 2005. Cada uno de ellos fueron censados en fichas de registro que contemplaron las caracter&iacute;sticas de la vivienda, la seguridad, el equipamiento y la infraestructura, los requisitos de venta y el precio de la vivienda.</font></p>      ]]></body><back>
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