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<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma de Baja California]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La alternancia política en Baja California: Hacia un nuevo equilibrio de poderes]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Autónoma de Baja California Facultad de Ciencias Sociales y Políticas ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Ever since the National Action Party (PAN) won the governor elections in the State of Baja California in 1989, Mexico experienced the inauguration of a political alternation in a governor's office, which brought about the smashing of the myth that it was impossible for the PRI to share power at that level. The scarce forums won or surrendered by the party ever present in power, allowed the opposition to confront and criticize the centralization of power and the neutralization of representation, that is, rather than offering its voters nationalistic discourses, the opposition parties joined the cause of the anti-centralist resent, particularly present in the northern part of the country, and discredited the decaying relationship between the legislative and the executive powers (the presidency), both at a federal and states levels. In view of these considerations, the possibilities of setting the foundations for a new horizontal and vertical relationship among powers in the state of Baja California, which during the last ten years has been governed by the National Action Party, are discussed in this essay.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos y ensayos</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La alternancia pol&iacute;tica en Baja California: Hacia un nuevo equilibrio de poderes</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Cuauht&eacute;moc L&oacute;pez Guzm&aacute;n*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Maestro de la Facultad de Ciencias Sociales y Pol&iacute;ticas de la UABC. </i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:cspoldoc@hotmail.com">cspoldoc@hotmail.com</a></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde que el Partido Acci&oacute;n Nacional triunf&oacute; en las elecciones para gobernador en el estado de Baja California en 1989 se inaugur&oacute; en M&eacute;xico la alternancia pol&iacute;tica en una gubernatura, con ello se rompi&oacute; el mito de que era imposible para el PRI compartir el poder a ese nivel. Los escasos espacios ganados o cedidos por el mismo partido en el poder, sirvieron para que la oposici&oacute;n confrontara y criticara la centralizaci&oacute;n del poder y la neutralizaci&oacute;n de la representaci&oacute;n, es decir, m&aacute;s que ofertar a sus electores discursos nacionalistas, los partidos de oposici&oacute;n abanderaron los resentimientos anticentralistas del norte del pa&iacute;s en particular, y desacreditaron la relaci&oacute;n viciada entre el legislativo y el ejecutivo tanto a nivel federal como estatal. De acuerdo con estas consideraciones, en este ensayo se exploran las posibilidades de fundar una nueva relaci&oacute;n horizontal y vertical entre poderes en el estado de Baja California, gobernado por el Partido Acci&oacute;n Nacional en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ever since the National Action Party (PAN) won the governor elections in the State of Baja California in 1989, Mexico experienced the inauguration of a political alternation in a governor's office, which brought about the smashing of the myth that it was impossible for the PRI to share power at that level. The scarce forums won or surrendered by the party ever present in power, allowed the opposition to confront and criticize the centralization of power and the neutralization of representation, that is, rather than offering its voters nationalistic discourses, the opposition parties joined the cause of the anti&#45;centralist resent, particularly present in the northern part of the country, and discredited the decaying relationship between the legislative and the executive powers (the presidency), both at a federal and states levels. In view of these considerations, the possibilities of setting the foundations for a new horizontal and vertical relationship among powers in the state of Baja California, which during the last ten years has been governed by the National Action Party, are discussed in this essay.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde que el Partido Acci&oacute;n Nacional (PAN) triunf&oacute; en las elecciones para gobernador en el estado de Baja California en 1989, en M&eacute;xico se inaugur&oacute; la alternancia pol&iacute;tica en una gubernatura, y con ello se rompi&oacute; el mito de que era imposible que el partido Revolucionario institucional (PRI), que hasta entonces era el partido oficial a nivel estatal, compartiera el poder en ese nivel. Si bien es cierto, antes de esa fecha el mismo PAN y otros partidos hab&iacute;an conquistado alcald&iacute;as o curules en los congresos federal y locales, estas posiciones eran espacios limitados en donde el origen fundamental del acceso a esas instancias proven&iacute;a ya fuera de una negociaci&oacute;n pre o poselectoral, o de los mismos espacios que el r&eacute;gimen ced&iacute;a ante las presiones sociales y la necesidad de pluralizar y dinamizar el anquilosado sistema de partido hegem&oacute;nico que deterioraba la vitalidad federalista y republicana de las instituciones. Esos espacios de representaci&oacute;n popular abiertos a la oposici&oacute;n fueron utilizados para confrontar y criticar la centralizaci&oacute;n del poder y la neutralizaci&oacute;n de la representaci&oacute;n; es decir, m&aacute;s que ofertar a sus electores discursos nacionalistas, los partidos de oposici&oacute;n &#151;y sobre todo el PAN&#151; supieron abanderar los resentimientos anticentralistas del norte del pa&iacute;s en particular, y desacreditar la relaci&oacute;n ya muy viciada entre los poderes legislativo y ejecutivo, tanto a nivel federal como estatal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con estas consideraciones, en este ensayo se exploran las posibilidades de fundar una nueva relaci&oacute;n horizontal y vertical entre poderes en el estado de Baja California, gobernado por el Partido Acci&oacute;n Nacional en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La din&aacute;mica de los gobiernos divididos (para el caso de Baja California) debe corregir, al igual que en nivel federal, la preeminencia del ejecutivo sobre el legislativo, y revitalizar la autonom&iacute;a municipal. Una de las tesis centrales del PAN es la descentralizaci&oacute;n como medio para el fortalecimiento de la democratizaci&oacute;n nacional, y con ello se intenta acabar con la cultura y pr&aacute;cticas presidencialistas. Sin embargo, a quienes observamos el proceso democratizador en el estado nos preocupa que la anhelada alternancia no quede tan s&oacute;lo en un cambio del personal pol&iacute;tico y en la aplicaci&oacute;n de nuevas formas de gesti&oacute;n administrativa. Es deseable que la alternancia pol&iacute;tica corrija los vicios no agotados del presidencialismo que se extienden a los gobiernos locales; y que &eacute;sta sea el mejor medio para vincular la toma de decisiones entre diversos grupos sociales. Tambi&eacute;n independientemente del partido que controle la mayor&iacute;a parlamentaria, los gobiernos municipales y el poder ejecutivo, es necesario armonizar y equilibrar las relaciones de coordinaci&oacute;n y cooperaci&oacute;n en contextos de gobiernos divididos. Pero sobre todo, es deseable que el PAN contribuya al ejercicio pleno de un sistema presidencial regido por la l&oacute;gica de los balances y contrapesos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este trabajo aborda la relaci&oacute;n existente entre el poder ejecutivo y el legislativo, considerando que el gobierno panista presume regirse por principios democr&aacute;ticos que har&aacute;n posible la eliminaci&oacute;n de la subordinaci&oacute;n de los legisladores al gobernador, la obediencia servil de los alcaldes, y el disciplinamiento total a las decisiones del gobernador.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La alternancia pol&iacute;tica (protagonizada por el PAN) es identificada como la posibilidad de modificar los ritos y c&oacute;digos adoptados del presidencialismo en los gobiernos estatales, sin que por ello se sacrifique la unidad y fortaleza partidista. Una verdadera reforma en el sistema pol&iacute;tico mexicano con nuevas pr&aacute;cticas y esquemas de funcionamiento parece nacer desde los gobiernos locales venciendo un sinn&uacute;mero de obst&aacute;culos e inercias institucionales. &Eacute;stas son, pues, las coordenadas del presente trabajo.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las pr&aacute;cticas y ritos del presidencialismo en los gobiernos locales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sistema pol&iacute;tico mexicano surgido del pacto pol&iacute;tico de 1929,<sup><a href="#nota">1</a></sup> permiti&oacute; eliminar el recurso de la armas en la disputa por el poder y desactivar a grupos y movimientos disidentes que amenazaban la estabilidad pol&iacute;tica y, adem&aacute;s, posibilit&oacute; la unidad y conciliaci&oacute;n nacional, pero ello a cambio de subordinar a los diversos grupos de poder local a trav&eacute;s del control de los recursos fiscales y de las lealtades al presidente en turno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como las expectativas de promoci&oacute;n pol&iacute;tica y ascenso social del conjunto de la clase pol&iacute;tica quedaron en manos del presidente, los gobernadores avalaban, defend&iacute;an y difund&iacute;an los proyectos y pol&iacute;ticas del centro, sin que existiera en ello la m&aacute;s m&iacute;nima defensa de la autonom&iacute;a de los estados y el respeto al sistema federal. Precisamente, como el sistema pol&iacute;tico funcionaba al margen de las normas e instituciones formales, las reglas no escritas sustituyeron la vigencia del estado de derecho, concentr&aacute;ndose en el ejecutivo poderes inscritos en la Constituci&oacute;n y los derivados de las reglas informales del pacto de 1929.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La defensa de la soberan&iacute;a y la unidad nacional se utilizaron para limitar los m&aacute;rgenes de acci&oacute;n entre los gobiernos estatales evitando cualquier posible alianza de gobernadores rebeldes al centro. As&iacute;, la autonom&iacute;a de los estados qued&oacute; reducida a un simb&oacute;lico ejercicio de las pocas facultades que la Constituci&oacute;n no prohibi&oacute; a los gobiernos locales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sistema federal se cancel&oacute;, pues la concentraci&oacute;n de los poderes presupuestales en una persona deriv&oacute; en un hombre fuerte capaz de instrumentar dentro de un amplio programa de gobierno las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales que redujeran los grandes rezagos sociales, crear la infraestructura f&iacute;sica necesaria para impulsar el crecimiento, y mediante una activa participaci&oacute;n del estado en la econom&iacute;a, disolver los nudos estructurales del subdesarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo este accionar estatal qued&oacute; vinculado al desempe&ntilde;o sexenal del presidente en turno, por lo que hoy pervive el culto a los personalismos como forma moderna del caudillismo; es decir, la figura del caudillo se institucionaliza con el cargo, pero no desaparece, por el contrario, el eje de articulaci&oacute;n con los diversos grupos de poder hace que se extienda y reproduzca el culto a la figura del presidente, sintetiz&aacute;ndolo como el gran benefactor ante las masas, como el gran elector (transmisor y &aacute;rbitro en la lucha por el poder) dentro de la coalici&oacute;n revolucionaria, y como el gran conciliador entre los diversos grupos de presi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por todo ello, desde el surgimiento del Estado de la revoluci&oacute;n, el presidente de la rep&uacute;blica ha sido mucho m&aacute;s que un ejecutor, pues le ha correspondido organizar a grupos sociales (de trabajadores o econ&oacute;micos), promover proyectos de desarrollo, definir el rumbo econ&oacute;mico, conducir la pol&iacute;tica educativa, resolver acerca de las formas de propiedad, arbitrar conflictos sociales, representar al pa&iacute;s en el exterior, modificar la Constituci&oacute;n, regular la lucha pol&iacute;tica, intermediar entre distintos intereses, etc&eacute;tera. De ah&iacute; el car&aacute;cter exacerbado del presidencialismo mexicano. (Espinoza Toledo, 1996).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas tres funciones centrales (gran benefactor, gran elector y gran conciliador) se ejercieron con mayor vigor y funcionalidad mientras se mantuvo inalterado el monopolio de acceso al poder (1929&#45;1988); durante este extenso periodo la concentraci&oacute;n de poderes se logr&oacute; con base en la transferencia de lealtades que los otros poderes depositaron en un hombre. La condici&oacute;n de mantener inalterado el acceso privilegiado al poder de la coalici&oacute;n fue el fundamento para cohesionarse en torno al hombre que cada seis a&ntilde;os ocupaba el cargo sin graves fisuras, desacato e indisciplina.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presidente es &aacute;rbitro incuestionado, aunque no neutral, en las disputas entre los distintos componentes del partido oficial, casi la totalidad de los actores incluidos en el sistema pol&iacute;tico. La aceptaci&oacute;n de la autoridad presidencial como &uacute;ltima instancia de los conflictos permiti&oacute; mantener la disciplina entre los diversos grupos pol&iacute;ticos locales y nacionales, a los que se abr&iacute;a una perspectiva de largo plazo, gracias a la garant&iacute;a del relevo presidencial. (Romero, 1996).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sistema pol&iacute;tico mexicano de corte presidencial se edific&oacute; con gran &eacute;xito reduciendo al m&aacute;ximo la naturaleza friccional entre los poderes legislativo y ejecutivo que caracteriza, precisamente, a un sistema presidencial. La clave del &eacute;xito residi&oacute; en la hegemon&iacute;a de un partido y la sumisi&oacute;n de los representantes populares surgidos del mismo partido del presidente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los ritos y pr&aacute;cticas del presidencialismo se extendieron con diversas modalidades sexenales en la totalidad de los estados gobernados por la coalici&oacute;n revolucionaria, y el gobernador desempe&ntilde;&oacute; las mismas funciones de benefactor social, elector pol&iacute;tico y conciliador social en su respectivo feudo estatal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presidencialismo mexicano, como forma alterada del sistema presidencial, sustituy&oacute; la arquitectura institucional propia de un sistema de balances y contrapesos, por un esquema de alianzas y pactos fluidos y coyunturales que solidificaron las estructuras corporativas y elitistas.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Para convertirse en una instancia concentradora de poder, el ejecutivo hubo de penetrar y subordinar al resto de las estructuras pol&iacute;ticas previstas en la Constituci&oacute;n; esto es anular los centros de poder que, a trav&eacute;s de su acci&oacute;n aut&oacute;noma, pudieron haber compartido y contrabalanceado el poder ejecutivo" (Casar, 1996).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ello determin&oacute; que el presidente se convirtiera en el engranaje central de la pol&iacute;tica mexicana, pero con una flexibilidad asombrosa para que el sistema pol&iacute;tico se autorreparara y regenerara al cambiar la correlaci&oacute;n de fuerzas al interior del bloque en el poder cada seis a&ntilde;os.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por un lado, la utilizaci&oacute;n de las llamadas facultades metaconstitucionales no ha dependido de la voluntad exclusiva del presidente de la rep&uacute;blica, sino de la obediencia del conjunto de dirigentes y l&iacute;deres asociados al poder y del manejo pol&iacute;tico que cada gobernante es capaz de llevar a cabo. En otras palabras, no se trata de una serie de facultades que se entreguen en paquete y mec&aacute;nicamente con el cambio de mandos, sino de un juego de fuerzas y de intercambios rec&iacute;procos con los dirigentes de las distintas organizaciones que respaldan la figura presidencial. (Espinoza Toledo, 1996).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es decir, los componentes democr&aacute;ticos vigentes en un sistema representativo y los fundamentos de legitimidad de acceso al poder, as&iacute; como el respeto al estado de derecho, fueron reemplazados por una serie de normas e instituciones informales que serv&iacute;an para garantizar la disciplina de los diversos actores pol&iacute;ticos. La cohesi&oacute;n y coherencia del sistema pol&iacute;tico qued&oacute; as&iacute; determinada por la observancia de las reglas no escritas, y no por el respeto al marco constitucional y el derecho. Estas pr&aacute;cticas, ritos y reglas no escritas del sistema pol&iacute;tico mexicano se aplican, en mayor o menor medida, por parte de los gobernadores; la posible permanencia, desuso y sustituci&oacute;n de esas pr&aacute;cticas en aquellos estados donde se ha dado la alternancia, posibilita la desaparici&oacute;n del autoritarismo en nuestro pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudios de diversos polit&oacute;logos y juristas hacen &eacute;nfasis en diversos factores que convergen en la desviaci&oacute;n del sistema presidencial en M&eacute;xico: el presidencialismo, que con el uso del t&eacute;rmino denota la exacerbaci&oacute;n del poder y el ejercicio autoritario del mismo. En el <a href="/img/revistas/estfro/v2n3/a2c1.jpg" target="_blank">cuadro 1</a> se sintetizan los factores centrales que consolidaron el presidencialismo, retomados de escritos cl&aacute;sicos como <i>La formaci&oacute;n del poder pol&iacute;tico en M&eacute;xico,</i> de Arnaldo C&oacute;rdova; <i>Reforma al sistema pol&iacute;tico mexicano,</i> de Luis Rubio; <i>El presidencialismo mexicano,</i> de Jorge Carpizo, y <i>La formaci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico mexicano,</i> de V&iacute;ctor L&oacute;pez Villafa&ntilde;e.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La fundaci&oacute;n del estado posrevolucionario se dio con la promulgaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de 1917. En ella se establece el tipo de gobierno que se constituye, defini&eacute;ndose como una rep&uacute;blica representativa, democr&aacute;tica y federal unida por estados libres y soberanos. Sin embargo, la supresi&oacute;n de estos rasgos institucionales se logr&oacute; con relativa facilidad, ya que, por medio de una alianza pol&iacute;tica en 1929, se cre&oacute; un sistema de arreglos y pactos que fortalecieron la centralizaci&oacute;n del poder en un hombre, que parad&oacute;jicamente deb&iacute;a cumplir con los preceptos constitucionales; es decir, que el presidencialismo mexicano no es un fen&oacute;meno anticonstitucional, sino proconstitucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta extra&ntilde;a paradoja complic&oacute; a&uacute;n m&aacute;s la din&aacute;mica del sistema pol&iacute;tico mexicano, ya que las normas e instituciones informales o el estado de derecho prevalec&iacute;an a discreci&oacute;n de los intereses del ejecutivo. Si se necesitaba solucionar controversias entre gobiernos estatales y afectar intereses particulares, se aplicaba la ley y se dirim&iacute;an los asuntos de manera institucional; pero si se requer&iacute;a suprimir o limitar a grupos pol&iacute;ticos locales o destituir a personajes no gratos, se accionaban las instituciones informales y las reglas no escritas. Tambi&eacute;n las recompensas y promociones personales dentro de la familia revolucionaria ten&iacute;an como par&aacute;metros de su actuaci&oacute;n la discrecionalidad del presidente.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, la notable y ampliamente reconocida dificultad anal&iacute;tica que presenta su sistema pol&iacute;tico parece tener su origen en la especial relaci&oacute;n que existe entre las instituciones formales y las informales, entre las normas escritas y aqu&eacute;llas no escritas y, que sin embargo en su conjunto, determinan d&iacute;a con d&iacute;a las conductas v&aacute;lidas posibles de todos los actores del sistema, a tal grado que pareciera que las normas e instituciones formales funcionan principalmente para asegurar el funcionamiento en la realidad de las normas e instituciones informales (Blum, 1996).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La funci&oacute;n central de los individuos vinculados a esta din&aacute;mica autoritaria fue, precisamente, ampliarla y reproducirla, pero con una serie de variantes personales en la conducci&oacute;n de un gobierno estatal; es por ello que, podemos identificar la reproducci&oacute;n de los ritos y pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas calcadas del nivel federal a nivel de gobierno estatal, simple y sencillamente porque, hasta hace unos pocos a&ntilde;os, el conjunto de la clase gobernante a&uacute;n pertenec&iacute;a a una misma filiaci&oacute;n partidista (ver <a href="#c2">cuadro 2</a>).</font>	</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c2"></a><img src="/img/revistas/estfro/v2n3/a2c2.jpg"></font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, el esquema de relaci&oacute;n subordinada de partido&#45;ejecutivo se reproduce a nivel local: el poder de designaci&oacute;n de candidatos a presidentes municipales, diputados locales y funcionarios del partido es facultad del gobernador; ello se traduce en la preeminencia del poder ejecutivo sobre los otros poderes: es un presidencialismo regional (Espinoza Valle, 1998:53&#45;54).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas entendemos la ejecuci&oacute;n de una serie de reglas propias del sistema pol&iacute;tico derivadas del pacto pol&iacute;tico de 1929, y el t&eacute;rmino rito lo usamos para diferenciar los valores pol&iacute;ticos y sociales de los individuos; es decir, las pr&aacute;cticas son la reproducci&oacute;n colectiva en la ejecuci&oacute;n de las reglas, y el rito es la interiorizaci&oacute;n individual que legitima los c&oacute;digos subyacentes de intercambios de activos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ser m&aacute;s claros: una pr&aacute;ctica pol&iacute;tica central en el sistema pol&iacute;tico mexicano fue la de no oponerse a ninguna decisi&oacute;n presidencial por parte de los legisladores prisitas; el rito, en cambio, es el valor de la disciplina que legitima la acci&oacute;n, ya que a cambio de la sumisi&oacute;n ante el presidente, se recibir&aacute; un activo (promoci&oacute;n a gobernador de su estado natal, por ejemplo).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora, es importante preguntarnos si las funciones de control y subordinaci&oacute;n ejercidas por los gobernadores emanados del PRI, cambiar&aacute;n en las entidades federativas donde el gobernador pertenece a otro partido. De continuar con dichas pr&aacute;cticas un gobierno estatal surgido de las filas de la oposici&oacute;n tradicional (PRI, PRD), el autoritarismo y los personalismos seguir&aacute;n obstruyendo la democratizaci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante esto, &iquest;es posible identificar nuevas din&aacute;micas entre el legislativo y el ejecutivo en Baja California a partir del arribo al poder del Partido Acci&oacute;n Nacional?; &iquest;es adecuado limitar el peso pol&iacute;tico del gobernador en favor de un verdadero equilibrio de poderes?; &iquest;c&oacute;mo cohabitan los gobiernos divididos surgidos del nuevo sistema de partidos competitivo? Estos temas ser&aacute;n abordados en el siguiente apartado.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Cooperaci&oacute;n y conflicto: Din&aacute;mica de los gobiernos divididos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el triunfo panista en 1989, Baja California se convirti&oacute; en el primer estado gobernado por un partido distinto al resto de los gobiernos estatales (de origen priista), y con ello surgi&oacute; el primer gobierno dividido; es decir, por primera vez en la historia pol&iacute;tica posrevolucionaria el ejecutivo quedaba en manos del partido Acci&oacute;n Nacional, junto con la mayor&iacute;a legislativa. Sin embargo, no logr&oacute; la mayor&iacute;a absoluta, gener&aacute;ndose una din&aacute;mica de cooperaci&oacute;n y conflicto entre los poderes legislativo y ejecutivo.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, el mapa pol&iacute;tico de la entidad, como resultado del proceso del 2 de julio de 1989, qued&oacute; configurado de la siguiente manera: adem&aacute;s de la gubernatura, el PAN obtuvo las alcald&iacute;as de Ensenada y Tijuana, y en manos del PRI quedaron la capital (Mexicali) y Tecate. El congreso local quedar&iacute;a integrado por nueve diputados del PAN, seis del PRI, uno del PARM, uno del PPS, uno del PFCRN y uno del PRD (Espinoza valle, 1998).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con estos resultados, la alternancia en el poder de un partido de oposici&oacute;n se hac&iacute;a realidad a nivel de gubernatura desde 1929. De esta manera, se pudo atestiguar que la a&ntilde;orada democratizaci&oacute;n del sistema pod&iacute;a forjarse en las urnas, olvid&aacute;ndose algunos actores agraviados y excluidos de cualquier intenci&oacute;n de cambio violento.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&iquest;Pero qu&eacute; es la alternancia pol&iacute;tica ?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La alternancia pol&iacute;tica es la etapa inicial del proceso de democratizaci&oacute;n y en ella confluyen el fin e inicio de un r&eacute;gimen. En M&eacute;xico, el sistema electoral semicompetitivo y de partido hegem&oacute;nico permiti&oacute; la competencia partidista y la celebraci&oacute;n de elecciones peri&oacute;dicas; sin embargo, no exist&iacute;a una verdadera competitividad partidista ni imparcialidad electoral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a este inequitativo orden, la democracia se equipara a tener elecciones regulares, conducidas limpiamente y con un conteo honesto. Sin embargo, es importante mencionar que por muy esenciales que sean las elecciones para un r&eacute;gimen democr&aacute;tico, no garantizan un sistema democr&aacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la alternancia pol&iacute;tica en M&eacute;xico, un sistema de partido semicompetitivo feneci&oacute; y se consolid&oacute; otro de mayor competitividad. Esto permite conceptualizar la alternancia pol&iacute;tica como la transferencia del poder entre partidos que se sujetan a un orden legal e institucional para gobernar, acatando siempre la voluntad popular expresada en las urnas. Y aqu&iacute; se presenta un aspecto muy caracter&iacute;stico de la alternancia pol&iacute;tica: la proliferaci&oacute;n de partidos pol&iacute;ticos hasta alcanzar un n&uacute;mero abrumador. Si bien las expectativas y oportunidades de acceder al poder se abren, el hecho de que exista una mayor cantidad de partidos no significa que existe un sistema m&aacute;s democr&aacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Igualmente, una democracia no se agota con la celebraci&oacute;n de elecciones y la transparencia de los resultados; de hecho, con esta pr&aacute;ctica se deben accionar variados mecanismos de representaci&oacute;n y consenso; si estos mecanismos no aparecen con la alternancia pol&iacute;tica, la democratizaci&oacute;n se retardar&aacute; o frenar&aacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un sistema democr&aacute;tico debe ofrecer una variedad de procesos competitivos y canales para la expresi&oacute;n de los intereses y valores, tanto asociativos como partidarios, colectivos e individuales, as&iacute; como funcionales y territoriales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para evaluar si en Baja California la alternancia pol&iacute;tica ha conducido a una democratizaci&oacute;n, es importante explorar nuevas din&aacute;micas y mecanismos institucionales que rompan con la excesiva concentraci&oacute;n del poder en el ejecutivo estatal, que se renueve y dignifique la funci&oacute;n legislativa, especialmente que el congreso cumpla sus funciones de control presupuestal y de producci&oacute;n legislativa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la alternancia pol&iacute;tica en Baja California han aparecido nuevos tipos de gobierno que debemos abordar primero te&oacute;ricamente determinando sus caracter&iacute;sticas y naturaleza, con el fin de vincularlo a las relaciones entre los poderes legislativo y ejecutivo que se observan en el marco de los gobiernos divididos en Baja California.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&iquest;Qu&eacute; es un gobierno dividido?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para comprender la naturaleza de los gobiernos divididos es necesario enfatizar que son un producto t&iacute;pico de los sistemas presidenciales, en donde existe una verdadera separaci&oacute;n de poderes, adem&aacute;s de que influyen factores electorales, sociodemogr&aacute;ficos y de competitividad partidista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por gobierno dividido se entiende "aqu&eacute;l en que la mayor&iacute;a de la c&aacute;mara pertenece a un partido y el presidente (o gobernador) a otro. Y al contrario, cuando un partido posee el control, tanto del ejecutivo como del legislativo, unicameral o bicameral, se habla de gobierno unificado, mientras que cuando nadie cuenta con mayor&iacute;a (absoluta) congresional se habla de gobiernos no unificados" (Hurtado, 1998:46).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estabilidad org&aacute;nica entre el legislativo y el ejecutivo federal, as&iacute; como en nivel estatal, empieza a sustituirse por una din&aacute;mica de cooperaci&oacute;n y conflicto resultado de la conformaci&oacute;n plural del poder legislativo. En Baja California esta relaci&oacute;n ha forzado alianzas congresionales a fin de imprimirle fluidez al proceso legislativo. Sin embargo, en todo sistema presidencial opera la l&oacute;gica de obstrucci&oacute;n del legislativo (si es dominado por otro partido distinto al del gobernador para este caso) hacia al ejecutivo; ello es producto del dilema de cooperar en el dise&ntilde;o de una pol&iacute;tica exitosa que capitalizar&aacute; pol&iacute;ticamente el ejecutivo, en cambio, el fracaso pol&iacute;tico ser&aacute; compartido traduci&eacute;ndose en menores &iacute;ndices de votaci&oacute;n para el partido colaboracionista. Ello implica que los costos de cooperar son muy altos para un partido opositor que desea precisamente magnificar los errores del ejecutivo, y as&iacute; facilitar la futura derrota electoral del partido al que pertenece el gobernador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <a href="#c3">cuadro 3</a> muestra la composici&oacute;n partidista en el Congreso del Estado desde 1989. Observamos una configuraci&oacute;n parlamentaria proclive al estancamiento y el obstruccionismo. La composici&oacute;n de las legislaturas XIII, XIV y XVI se encuadran en el concepto de gobiernos no unificados, que son aquellos donde ning&uacute;n partido pol&iacute;tico cuenta con mayor&iacute;a absoluta (congresional).</font>	</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c3"></a><img src="/img/revistas/estfro/v2n3/a2c3.jpg"></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relaci&oacute;n legislativo&#45;ejecutivo en el estado de Baja California ha pasado de ser un esquema subordinado y disciplinado, a una relaci&oacute;n de acuerdos y negociaciones vol&aacute;tiles y coyunturales. La par&aacute;lisis institucional de gobiernos no unificados ha sido resuelta mediante el cabildeo y negociaciones del ejecutivo con diputados de otros partidos para garantizar la gobernabilidad. De hecho, la necesidad de alianzas y negociaciones oblig&oacute; a Ernesto Ruffo durante su mandato, a encontrar y fomentar el consenso en torno a temas de impacto social, ante una legislatura proclive al obstruccionismo; la gobernabilidad puedo ejercerse con una pol&iacute;tica de alianzas centrada en la adhesi&oacute;n de algunos diputados priistas a la fracci&oacute;n parlamentaria del PAN, mientras que legisladores de partidos peque&ntilde;os (PARM, PPS, PFCRN) capitalizaron su posici&oacute;n uni&eacute;ndose al bloque priista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El esquema de gobierno no unificado que durante dicho periodo gubernamental se present&oacute;, requer&iacute;a de una alianza s&oacute;lida. La peculiar adhesi&oacute;n de dos legisladores del PRI del sector campesino en apoyo al gobernador Rufffo Appel, evidenci&oacute; para muchos analistas una &aacute;gil maniobra del entonces presidente de la rep&uacute;blica, Carlos Salinas de Gortari. Con ello quedaron superados los supuestos de un sistema de partidos disciplinados, en donde resulta muy dif&iacute;cil llegar a tales alianzas sin costos pol&iacute;ticos que asumir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La falta de incentivos para cooperar en un gobierno dividido aumenta si existe un sistema de partidos polarizado ideol&oacute;gicamente y disciplinado. La orientaci&oacute;n de los partidos nacionales que mayor peso tienen en la pol&iacute;tica local (PRI, PAN y PRD) parece confirmar esta premisa.<sup><a href="#nota">2</a></sup> Adem&aacute;s, el bajo incentivo para cooperar proviene de un juego de suma cero en que los partidos de oposici&oacute;n enfocan sus estrategias a la conquista del cargo del ejecutivo (estatal o federal). La tradicional desventaja o ineficiencia t&eacute;cnica del legislativo frente al ejecutivo ha fortalecido al gobernador, reproduci&eacute;ndose los esquemas de subordinaci&oacute;n que se observan a nivel federal. La alternancia ha generado una mayor independencia, cuestionamiento y responsabilidad del legislativo ante la sociedad; sin embargo, todav&iacute;a se carece de mecanismos institucionales y legales que permitan fortalecer las capacidades t&eacute;cnicas de las legislaturas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para fortalecer el equilibrio horizontal entre el ejecutivo y el legislativo estatal, son necesarios cambios de car&aacute;cter institucional y pol&iacute;tico, donde los cambios de car&aacute;cter institucional vienen a ser todos aquellos que modifican las relaciones entre el ejecutivo y el legislativo; normalmente se tipifica en la elaboraci&oacute;n de una constituci&oacute;n presidencial que establece una separaci&oacute;n de poderes donde existen &oacute;rganos con diversas funciones y legitimidad. Empero, la autonom&iacute;a e independencia no se ejercen a nivel operativo, ya que la normatividad introduce nexos interpoderes que significan dependencias y subordinaciones, especialmente desde el poder legislativo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, los cambios de car&aacute;cter pol&iacute;tico deben afectar estilos y pr&aacute;cticas a&ntilde;ejas del sistema pol&iacute;tico, de orden electoral, de partidos, incluyendo factores de tipo socioecon&oacute;mico, de la cultura pol&iacute;tica y de la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien es cierto que cada legislatura estatal cuenta con variados ordenamientos jur&iacute;dicos y configuraciones pol&iacute;ticas, estas recomendaciones se centran en la din&aacute;mica hist&oacute;rica de reproducci&oacute;n de la subordinaci&oacute;n del legislativo ante el ejecutivo estatal, por ello tambi&eacute;n son aplicables al congreso federal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para consolidar la independencia del legislativo frente al ejecutivo en el an&aacute;lisis y aprobaci&oacute;n del presupuesto, en el control y fiscalizaci&oacute;n del gasto, y en el dise&ntilde;o coherente de iniciativas de ley, es necesario dotar al legislador de equipos de especialistas en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas e investigadores parlamentarios capaces de procesar, evaluar y emitir opiniones t&eacute;cnicas de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y la ordenaci&oacute;n del presupuesto, del destino y composici&oacute;n del gasto, y la aplicaci&oacute;n de diagn&oacute;sticos sectoriales que respalden y justifiquen las reformas o iniciativas de ley.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la medida en que prevalezca esta desventaja t&eacute;cnica entre el ejecutivo (administraci&oacute;n p&uacute;blica) y el legislativo, seguir&aacute;n ocurriendo escandalosos fraudes, cuentas secretas y discrecionalidad en la asignaci&oacute;n del presupuesto. Tanto la incapacidad t&eacute;cnica y administrativa del legislativo evidencian el porqu&eacute; para fiscalizar al gobierno en varias ocasiones se debe recurrir a auditorias privadas y consultor&iacute;as de especialistas erog&aacute;ndose grandes sumas de dinero por dichos servicios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El arribo de legisladores de partidos de oposici&oacute;n no es condici&oacute;n suficiente para garantizar la independencia del poder legislativo, se requiere de un equipo especializado dentro del congreso en cada legislatura conformada por asesores del m&aacute;s alto nivel acad&eacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, la capacidad de cr&iacute;tica y cuestionamiento del poder legislativo hacia el ejecutivo no se garantiza con el control de las asambleas con el arribo de partidos de oposici&oacute;n, sobre todo si el ejecutivo tambi&eacute;n pertenece al mismo partido que tiene mayor&iacute;a en el congreso. La capacidad legislativa del ejecutivo no significa mayor coherencia, sinton&iacute;a y consenso en la creaci&oacute;n de leyes. Si al sustituir a un gobernador de una afiliaci&oacute;n pol&iacute;tica por otra se mantiene una mayor&iacute;a parlamentaria del mismo partido del gobernador, se corre el riesgo de reproducir la relaci&oacute;n subordinada entre los dos poderes. "A partir de los elementos aqu&iacute; expuestos, puede imaginarse la hip&oacute;tesis de qu&eacute; hubiera pasado de un congreso bajo el control absoluto del PAN. Es muy probable que su relaci&oacute;n con el ejecutivo hubiera sido todav&iacute;a m&aacute;s parecida que la actual relaci&oacute;n que se establece entre el PRI y los congresos que domina" (Guill&eacute;n, 1993:123).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anteriormente, la relaci&oacute;n de subordinaci&oacute;n legislativo&#45;ejecutivo (tanto a nivel federal como local) se entend&iacute;a como el resultado del control de las carreras pol&iacute;ticas de los diputados y senadores por parte del presidente (o del gobernador a nivel estatal). Sin embargo, el factor de partido disciplinado&#45;hegem&oacute;nico determin&oacute; que el naciente sistema de partidos en M&eacute;xico se fundara en una disciplina r&iacute;gida y una polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica. Es decir, a nivel local, la posible perpetuaci&oacute;n de la subordinaci&oacute;n del legislativo ante el gobernador se presenta como una condici&oacute;n de la disciplina del partido, y no como el producto del arreglo de promociones pol&iacute;ticas personales.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como primer elemento significativo tenemos que, a trav&eacute;s del PRI, el presidente manten&iacute;a su intervenci&oacute;n en los procesos de selecci&oacute;n de candidatos a diputados y senadores. La mayor&iacute;a de los legisladores deb&iacute;an su asiento en las c&aacute;maras al ejecutivo federal y no a los electores. Fue com&uacute;n que los candidatos seleccionados por el PRI tuvieran asegurado su esca&ntilde;o, una vez transcurridas las elecciones. Un segundo elemento fue la disciplina del partido. Los legisladores se hallaban disciplinados al presidente porque no ten&iacute;an incentivos para actuar de manera contraria. La disciplina era la f&oacute;rmula pol&iacute;tica que los diputados y senadores ejercitaron para dar continuidad a sus carreras pol&iacute;ticas, puesto que se premiaba la disciplina y se castigaba la desobediencia. (Casillas, s/f).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante este panorama tenemos que la disciplina partidista r&iacute;gida afecta arreglos institucionales en ambientes de gobiernos divididos. A nivel local, las f&oacute;rmulas para impulsar acuerdos de gobernabilidad se han centrado en la negociaci&oacute;n pol&iacute;tica del gobernador, tanto a legisladores de su propio partido como a los de oposici&oacute;n. Asimismo, la naturaleza de partidos disciplinados ha mostrado tanto en los niveles federal y local, las dificultades para construir una exitosa relaci&oacute;n entre el congreso y el ejecutivo, de all&iacute; que consideremos importante un relajamiento de la disciplina partidista con el fin de garantizar la cr&iacute;tica y el cuestionamiento al ejecutivo en turno, independientemente de qu&eacute; partido conserve la mayor&iacute;a y el control en el congreso, as&iacute; como la gubernatura.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otras palabras, s&oacute;lo con la evoluci&oacute;n hacia un sistema de partidos menos disciplinados y menos polarizados ideol&oacute;gicamente, se alentar&aacute; la cr&iacute;tica y el cuestionamiento (contrapeso y balance) al ejecutivo. La alternancia pol&iacute;tica y el pluralismo parlamentario en Baja California s&oacute;lo desembocar&aacute;n en una verdadera relaci&oacute;n democr&aacute;tica entre el legislativo y ejecutivo si la votaci&oacute;n en bloque es sustituida por un esquema m&aacute;s flexible de cabildeo y patrocinio por parte del ejecutivo. Esta situaci&oacute;n pondr&iacute;a fin a los acuerdos cupulares, la subordinaci&oacute;n y la complicidad que acompa&ntilde;an a gobiernos unificados surgidos de partidos r&iacute;gidamente disciplinados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Baja California se han presentado indicios de esta realidad entre la mayor&iacute;a panista en el congreso y el gobernador, lo cual decepciona a los apologistas de la democracia y confunden a la sociedad. Si el sistema electoral y el sistema de partidos tienden a crear y concentrar mayor&iacute;as divididas, se repetir&aacute; el control absoluto del gobierno en medio de una creciente polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica. Esto demostrar&aacute; que el supuesto equilibrio de poderes no funciona con la alternancia pol&iacute;tica en Baja California.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto a observar en la b&uacute;squeda del equilibrio de poderes tiene que ver con la responsabilidad o rendici&oacute;n de cuentas (<i>accountability</i>) por parte del ejecutivo y los legisladores. En el sistema de partido hegem&oacute;nico las facultades fiscalizadoras, de evaluaci&oacute;n y cuestionamiento del poder legislativo no se ejercieron &#151; tanto en nivel federal como estatal&#151; en tanto que la disciplina partidista y el control de las promociones pol&iacute;ticas de los legisladores por parte del ejecutivo degeneraron en complicidad, corrupci&oacute;n e improvisaci&oacute;n en la aprobaci&oacute;n y control del gasto y en la mala formulaci&oacute;n de las leyes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al presentarse a nivel local y nacional la alternancia pol&iacute;tica tanto en los gobiernos estatales como municipales, as&iacute; como en los congresos &#151;tanto en nivel local y nacional&#151;, es necesario garantizar la rendici&oacute;n de cuentas. En la medida en que desaparece el monopolio de acceso al poder se reclama el fin de la corrupci&oacute;n e impunidad. Sin embargo, un gobierno dirigido por partidos de oposici&oacute;n tendr&aacute; pocos incentivos en desarrollar procesos de rendici&oacute;n de cuentas, ya que al ser sustituida una mayor&iacute;a por otra, es probable que lo que se inicie sea una cacer&iacute;a de brujas, ya que lo &uacute;nico que se buscar&aacute; ser&aacute; evidenciar al gobierno saliente de vicios y corruptelas para aumentar las simpat&iacute;as al partido alternante y asegurar mayores votos en elecciones futuras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es as&iacute; como surge la necesidad de un mecanismo de responsabilidad en el que tanto los legisladores y el gobernador sean sancionados por la ciudadan&iacute;a, y donde la reelecci&oacute;n para gobernador y diputados auspiciar&iacute;a dicha responsabilidad y mejorar&iacute;a las habilidades t&eacute;cnicas y pol&iacute;ticas de los legisladores. La reelecci&oacute;n permitir&iacute;a que tanto el legislador como el gobernador actuaran con compromiso social y probidad, pero, sobre todo, el elector tendr&iacute;a una forma directa de hacer un juicio de la gesti&oacute;n gubernamental y del desempe&ntilde;o de sus legisladores; adem&aacute;s, le permitir&iacute;a expresar y canalizar sus demandas por medio de congresistas con mayores v&iacute;nculos sociales, fortaleci&eacute;ndose as&iacute; la representaci&oacute;n popular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Baja California la din&aacute;mica pol&iacute;tica se ha transformado y pluralizado con los triunfos electorales del PAN. La cultura y las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas que prevalecieron con anterioridad se han desgastado, tanto la actuaci&oacute;n del legislativo, del ejecutivo y los gobiernos municipales se adecuan a las exigencias sociales y la competitividad electoral. Empero, modificar algunos preceptos pol&iacute;ticos posrevolucionarios como el de la no reelecci&oacute;n, terminar con el excesivo centralismo (fiscal y pol&iacute;tico) y fortalecer a los gobiernos municipales, s&oacute;lo ser&aacute; posible mediante una relaci&oacute;n equilibrada y cooperativa tanto en el plano horizontal como en el vertical. La alternancia pol&iacute;tica, la crisis fiscal del estado y el agotamiento del presidencialismo son los detonantes de dichos cambios; sin embargo, en la construcci&oacute;n de un verdadero sistema presidencial de balances y contrapesos es necesaria una activa participaci&oacute;n popular.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusiones</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La alternancia pol&iacute;tica en Baja California as&iacute; como en otros estados de la rep&uacute;blica, est&aacute; alentando la democratizaci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico mexicano. Al gradualismo de la transici&oacute;n se le suma el localismo de los avances democr&aacute;ticos; esto ha significado que en los estados gobernados por los partidos de oposici&oacute;n (PAN, PRD) aparezcan nuevas formas de gobernar en contradicci&oacute;n con los tradicionales acuerdos corporativo&#45;clientelares de los gobiernos priistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Baja California la redistribuci&oacute;n del poder (tanto en forma vertical como horizontal) abre grandes perspectivas de correcci&oacute;n del excesivo presidencialismo local; y as&iacute; mantener un verdadero equilibrio de poderes. Esto implica tambi&eacute;n que los diputados aumenten su productividad legislativa y capacidad t&eacute;cnica en la formulaci&oacute;n de leyes. Para lograrlo se recomienda un equipo de investigadores parlamentarios y expertos en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas como asesores de las distintas fracciones legislativas; adem&aacute;s, se hace necesaria la reelecci&oacute;n inmediata de los diputados para profesionalizarlos y responsabilizarlos de sus decisiones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, la din&aacute;mica de los gobiernos divididos en Baja California est&aacute; provocando nuevas conductas, posiciones y estrategias de consenso y cooperaci&oacute;n entre los poderes ejecutivo y legislativo. Sin embargo, la tendencia observada de par&aacute;lisis y no cooperaci&oacute;n propia de parlamentos con mayor&iacute;as divididas, debe ser corregida con nuevos mecanismos consensuales y legales, de lo contrario, ejercitar la pluralidad y la democracia con una estructura institucional y jur&iacute;dica desfasada, tendr&aacute; un alto costo pol&iacute;tico.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Blum Valenzuela, Roberto (1996). De la pol&iacute;tica mexicana y sus medios. Deterioro institucional o nuevo pacto pol&iacute;tico, Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3543158&pid=S0187-6961200100010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carrillo, Ulises y Alonso Lujambio. s/f. "La incertidumbre constitucional. Gobierno dividido y aprobaci&oacute;n presupuestal en la LVII legislatura del congreso mexicano, 1997&#45;2000", para ser consultado en internet en la p&aacute;gina: <a href="http://132.248.82.108/rms/rms298/carrillo.html" target="_blank">http://132.248.82.108/rms/rms298/carrillo.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3543160&pid=S0187-6961200100010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carpizo, Jorge. 1994. El presidencialismo mexicano, Siglo XXI, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3543162&pid=S0187-6961200100010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Casar, Ma. Amparo (1996). "El presidencialismo mexicano y la estructura de acceso y distribuci&oacute;n del poder pol&iacute;tico", en: Ricardo Espinoza Toledo (Cood.), <i>Memorias del Congreso Nacional de Ciencia Pol&iacute;tica,</i> UAM, IFE, Colegio Nacional de Ciencias Pol&iacute;ticas y Administraci&oacute;n P&uacute;blica, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3543164&pid=S0187-6961200100010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Casillas, Carlos. s/f. "Gobierno dividido en M&eacute;xico", para ser consultado en internet en la p&aacute;gina: <a href="http://www.nexos.com.mx/nexos/oct250/temcen/tema5.html" target="_blank">http://www.nexos.com.mx/nexos/oct250/temcen/tema5.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3543166&pid=S0187-6961200100010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Espinoza Toledo, Ricardo (coord.) (1996). "Presidencialismo", en: Memorias del Congreso Nacional de Ciencia Pol&iacute;tica. UAM/IFE/ Colegio Nacional de Ciencias Pol&iacute;ticas y Administraci&oacute;n P&uacute;blica, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3543168&pid=S0187-6961200100010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">C&oacute;rdova, Arnaldo. 1994. La formaci&oacute;n del poder pol&iacute;tico en M&eacute;xico, Era, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3543170&pid=S0187-6961200100010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Espinoza Valle, V&iacute;ctor Alejandro. 1998. Alternancia pol&iacute;tica y gesti&oacute;n p&uacute;blica, El Colegio de la Frontera Norte, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3543172&pid=S0187-6961200100010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guill&eacute;n L&oacute;pez, Tonatiuh. 1993. Baja California, 1989&#45;1992. Alternancia pol&iacute;tica y transici&oacute;n democr&aacute;tica, El Colegio de la Frontera Norte, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3543174&pid=S0187-6961200100010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hurtado, Javier. 1998. "Los gobiernos divididos y las elecciones de 1998 en M&eacute;xico", revista Este pa&iacute;s, abril de 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3543176&pid=S0187-6961200100010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&oacute;pez Villafa&ntilde;e, V&iacute;ctor. 1993. La formaci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico mexicano, Siglo XXI, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3543178&pid=S0187-6961200100010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mainwaring, Scott y Matthew Soberg Shugart. "El presidencialismo y los sistemas de partido en Latinoam&eacute;rica", en: La reforma del Estado, UNAM, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3543180&pid=S0187-6961200100010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Romero, Jorge Javier (1996). "La construcci&oacute;n institucional del presidencialismo" en Ricardo Espinoza Toledo (Coord.) Memorias del Congreso Nacional de Ciencia Pol&iacute;tica, UAM, IFE, Colegio Nacional de Ciencias Pol&iacute;ticas y Administraci&oacute;n P&uacute;blica, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3543182&pid=S0187-6961200100010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rubio, Luis (1994). <i>Reforma al sistema pol&iacute;tico mexicano,</i> Diana, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3543184&pid=S0187-6961200100010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Para el autor los puntos b&aacute;sicos del pacto de 1929 son a) el partido es el &uacute;nico acceso al poder pol&iacute;tico en M&eacute;xico; b) el jefe m&aacute;ximo de la revoluci&oacute;n es el &aacute;rbitro indiscutible en todas las disputas pol&iacute;ticas; c) la jefatura m&aacute;xima del partido y la presidencia se identifican y consolidan en la figura del ejecutivo, y d) el poder del presidente est&aacute; estrictamente limitado a su periodo constitucional de seis a&ntilde;os. (Blum, 1996).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Acerca de la din&aacute;mica del gobierno dividido y del sistema de partidos en M&eacute;xico, recomendamos el ensayo de Ulises Carrillo y Alonso Lujambio. "La incertidumbre constitucional. Gobierno dividido y aprobaci&oacute;n presupuestal en la LVII legislatura del congreso mexicano, 1997&#45;2000". Que puede ser consultado en internet en la siguiente p&aacute;gina electr&oacute;nica: <a href="http://132.248.82.108/rms/rms298/carrillo.html" target="_blank">http://132.248.82.108/rms/rms298/carrillo.html</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Para un enfoque integral entre sistema presidencial, sistemas de partido y condicionantes electorales que afectan la relaci&oacute;n fluida y armoniosa de los sistemas presidenciales en Am&eacute;rica Latina, recomendamos: "El presidencialismo y los sistemas de partido en Latinoam&eacute;rica", de Scott Mainwaring y Matthew Soberg Shugart, en La Reforma del Estado, UNAM, M&eacute;xico.</font></p>      ]]></body><back>
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