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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Diversa</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El Trabajo<a href="#notas">*</a></b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>An&iacute;bal Quijano **</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">** <i>Doctor por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima, Per&uacute;) y Doctor Honoris Causa por la Universidad Central de Venezuela. Actualmente es profesor del Departamento de Sociolog&iacute;a de la Universidad de Binghamton (Nueva York) y director del Centro de Investigaciones Sociales (Ceis) (Lima, Per&uacute;). Investigador y profesor universal como pocos, ha escrito numerosos libros sobre la problem&aacute;tica social, pol&iacute;tica, democracia, teor&iacute;as del desarrollo, globalizaci&oacute;n y, entre otros muchos, la modernidad y colonialidad del saber eurocentrado.</i></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La amplia mayor&iacute;a de quienes observan los procesos y las perspectivas del tramo final del siglo XX, admiten que este periodo se caracteriza, en lo fundamental, por la globalizaci&oacute;n. Todos, o casi, usamos este t&eacute;rmino, aunque ser&iacute;a in&uacute;til buscar alg&uacute;n consenso inequ&iacute;voco sobre lo que nombra. Probablemente la idea m&aacute;s familiar, la m&aacute;s difundida en todo caso, se refiere a una integraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n de todo el globo en una malla com&uacute;n de relaciones econ&oacute;micas y de comunicaci&oacute;n, integraci&oacute;n que ser&iacute;a un producto del alto nivel de la tecnolog&iacute;a disponible, la cual est&aacute;, adem&aacute;s, en continua innovaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;sta no es la ocasi&oacute;n para discutir a fondo esos problemas. No obstante, apenas para aclarar la perspectiva desde la cual quiero debatir la cuesti&oacute;n del trabajo, es pertinente dejar algunas de las se&ntilde;ales principales de una opci&oacute;n distinta.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Qu&eacute; se "globaliza"? y &iquest;por qu&eacute;?</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Primero que nada, me parece necesario se&ntilde;alar que lo que se denomina as&iacute; es, ante todo, el modo como se procesa hoy el patr&oacute;n de poder mundial, la <i>Colonialidad del Poder,</i> que comenz&oacute; con la constituci&oacute;n de Am&eacute;rica y de Europa, desde 1492, y cuyos ejes centrales son:</font></p>              <blockquote>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1) Un sistema nuevo de dominaci&oacute;n social, fundado en la clasificaci&oacute;n social b&aacute;sica y universal de la poblaci&oacute;n mundial sobre la base de, y en torno de, la idea de "raza". Esta idea y sus efectos en las relaciones de poder produjeron una episteme racista en el proceso de mundializaci&oacute;n del colonialismo europeo desde el siglo XVIII. Impuesto sobre la totalidad de la poblaci&oacute;n del mundo, este sistema constituye la primera forma global de dominaci&oacute;n social.</font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2) Asociadamente con aquella, la formaci&oacute;n de una estructura de control del trabajo, de sus recursos y productos, que articul&oacute; a todas las formas hist&oacute;ricamente conocidas (esclavitud, servidumbre, peque&ntilde;a producci&oacute;n mercantil independiente, reciprocidad y capital), en torno de y bajo el predominio de la relaci&oacute;n capital&#45;salario (en adelante, capital) y del mercado mundial. Por el lugar central y dominante del capital en esa estructura, &eacute;sta admiti&oacute;, en lo fundamental, un car&aacute;cter capitalista y fue impuesta sobre todo el mundo. De ese modo, se constituy&oacute; un nuevo patr&oacute;n de explotaci&oacute;n: el capitalismo mundial. Y puesto que se trata de una estructura de control sobre todas las formas de trabajo y que as&iacute; afecta a la totalidad de la poblaci&oacute;n mundial, tambi&eacute;n se trata de la primera forma global de explotaci&oacute;n social.</font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3) La divisi&oacute;n del globo entre regiones identificadas, primero seg&uacute;n su lugar en la colonialidad del poder, "blancos"/europeos, dominantes y los "de color", dominados. En segundo lugar, seg&uacute;n su lugar en la estructura mundial del capitalismo, entre centros imperiales y regiones dependientes. Y, tercero, su eurocentramiento, es decir la formaci&oacute;n de Europa Occidental como la sede del control central sobre el conjunto de esa estructura mundial de poder.</font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4) El eurocentrismo como la perspectiva dominante de intersubjetividad &#151;imaginario y memoria hist&oacute;rico/sociales y conocimiento&#151; un modo de producir y controlar la subjetividad y las relaciones intersubjetivas, un instrumento de la colonialidad del poder.</font></p>     </blockquote>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho de manera breve, tal patr&oacute;n de poder fue, desde el comienzo, mundial, capitalista, eurocentrado, colonial&#45;moderno.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Esa espec&iacute;fica configuraci&oacute;n de poder implic&oacute; la constituci&oacute;n de un mundo nuevo, propio. Dado el car&aacute;cter de sus ejes fundantes, sus tendencias centrales implicaron desde el comienzo al conjunto de la poblaci&oacute;n del planeta. En ese preciso sentido fue "global" desde la partida. Es decir, se ha movido hist&oacute;ricamente siempre y de modo necesario como conjunto, aunque dada su heterogeneidad hist&oacute;rico&#45;estructural, sus procesos espec&iacute;ficos hayan afectado la vida cotidiana de la poblaci&oacute;n del mundo, sobre todo en su inmediatez, de modo discontinuo y diverso. Por eso, las relaciones entre el car&aacute;cter global de la configuraci&oacute;n de poder y de su movimiento hist&oacute;rico, de una parte, y la percepci&oacute;n de la gente implicada, de la otra, han sido, necesariamente, discontinuas. No toda la gente, ni siempre, ha estado en condiciones de percibir la globalidad del patr&oacute;n de poder, ni su lugar o sus relaciones dentro de &eacute;l. Ahora, en el tramo final del siglo, es diferente. Todo el mundo, virtualmente, habla de la globalizaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; es, pues, lo que ha llevado al cambio de tales relaciones, en particular de la percepci&oacute;n de la gente?</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay un consenso virtual acerca de que el factor de mayor impacto es la creciente velocidad en la comunicaci&oacute;n y en la informaci&oacute;n y de que son los medios tecnol&oacute;gicos disponibles los que la producen. Y es cierto, obviamente, que los medios para la comunicaci&oacute;n, el transporte, la producci&oacute;n y la circulaci&oacute;n de informaci&oacute;n y de conocimiento, en fin para la producci&oacute;n y circulaci&oacute;n de objetos materiales y simb&oacute;licos, son m&aacute;s r&aacute;pidos y eficaces que nunca antes, que abarcan o pueden abarcar todo el planeta al mismo tiempo y que han cambiado nuestra forma de percibir el tiempo y el espacio, as&iacute; como nuestra propia ubicaci&oacute;n respecto de ellos y de las dem&aacute;s personas.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mundo humano parece, pues, no s&oacute;lo haberse encogido, sino integrado dentro de un mundo &uacute;nico, con una &uacute;nica econom&iacute;a, una &uacute;nica pol&iacute;tica, una &uacute;nica sociedad, con una &uacute;nica cultura. Aunque sobre esta &uacute;ltima ya est&aacute; difundida la idea de la "multiculturalidad", esta categor&iacute;a parece referirse, principalmente, a aspectos laterales, hasta externos, a los otros, sobre todo a la econom&iacute;a. Por eso, esas otras dimensiones de la existencia social y del poder no est&aacute;n en cuesti&oacute;n. Lo que s&iacute; lo est&aacute; es la identidad. En otros t&eacute;rminos, pareciera que todos somos parte de un poder mundial &uacute;nico e integrado de modo sist&eacute;mico, y en ese sentido espec&iacute;fico, globalizado. Y todo eso ser&iacute;a consecuencia natural de la tecnolog&iacute;a existente.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa perspectiva no es inexacta en todo, pero tampoco est&aacute; libre de riesgos. Veamos algunos de los principales:</font></p>              <blockquote>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1) Esa imagen implica, primero, que la globalizaci&oacute;n ocurre como los fen&oacute;menos naturales, esto es, sin que la gente pueda intervenir en ellos para controlarlos y son en ese sentido inevitables, es decir, respecto de ellos las decisiones de la gente no cuentan mucho. Se tratar&iacute;a de algo dado, sobre lo cual no hay, o no caben, sino algunas preguntas puntuales y factuales, y que puede ser usado, y de hecho lo es, para explicar casi todo lo m&aacute;s importante de lo que hoy ocurre en el mundo que habitamos y que nos habita.</font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2) La idea de que es virtualmente total la integraci&oacute;n del patr&oacute;n de poder emergido con la constituci&oacute;n del capitalismo, de Am&eacute;rica y de Europa, ha dado lugar al reingreso de una vieja idea euroc&eacute;ntrica: puesto que toda la poblaci&oacute;n mundial est&aacute; ahora, por fin, integrada dentro de un mundo hist&oacute;rico&#45;cultural &uacute;nico, configurado seg&uacute;n el patr&oacute;n euroc&eacute;ntrico (el dominio del mercado, de las instituciones pol&iacute;ticas liberales y del pensamiento racional), la humanidad habr&iacute;a alcanzado sus metas hist&oacute;ricas. Eso implicar&iacute;a que la Historia ha llegado a su plena realizaci&oacute;n. En adelante, no habr&iacute;a m&aacute;s razones para desear, buscar o esperar cambios hist&oacute;ricos fundamentales. Este mundo globalizado tiene, pues, car&aacute;cter ahist&oacute;rico. En ese sentido, habr&iacute;amos llegado al "fin de la historia".<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3) Desde ese punto de vista, la Historia no es lo que la gente hace y decide hacer, sino algo que opera por encima de ella, un macrosujeto, como el Destino, o la Providencia, o como la hegeliana Idea Absoluta, y que se realiza conduciendo la existencia y la historia de la especie. No es sorprendente, pues, que mucha gente admita que la globalizaci&oacute;n escapa a cualquier posibilidad de control o de intervenci&oacute;n humana y respecto de la cual, en consecuencia, no cabe otra cosa que adecuar la conducta, los fines, los proyectos, individuales y colectivos, o resignarse a ser simplemente v&iacute;ctimas.</font></p>                  <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4) Por fin, la globalizaci&oacute;n implicar&iacute;a una integraci&oacute;n del mundo y del poder tan completa y sist&eacute;mica como la de un machihembrado, una suerte de maquinaria o de ensamblaje sin fisuras, ni resquicios y del cual, en consecuencia, no habr&iacute;a c&oacute;mo escapar, ni tendr&iacute;a sentido pretenderlo.</font></p>     </blockquote>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, esa es una visi&oacute;n mistificatoria, ya que la Historia como algo producido por las acciones de la gente queda oscurecida. Eso impide percibir, precisamente, la gente, sus acciones, sus relaciones y los procesos en que toman parte. Entre otras cosas, lo que ha ocurrido y ocurre hoy con las relaciones de poder. De hecho, el poder est&aacute; fuera de cuesti&oacute;n en la imagen dominante acerca de la globalizaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En fin, la globalidad inherente al patr&oacute;n de poder vigente se ha impuesto a la percepci&oacute;n de la poblaci&oacute;n implicada, pero al costo de profundas distorsiones acerca de los otros rasgos fundantes de tal estructura de poder. Con todo, el hecho de que dicha globalidad sea hoy globalmente percibida, tiene implicaciones decisivas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; de lo que cada uno piense sobre la "globalizaci&oacute;n", hay algo muy importante: su debate nos ha obligado a todos a volver a mirar el mundo en su conjunto; es decir, abrir de nuevo, volver a elaborar una perspectiva global de este mundo y de su espec&iacute;fico patr&oacute;n de poder. Eso, sin duda, nos permite ver cosas nuevas. Pero lo que es igualmente importante, es que nos posibilita ver de otro modo cosas que antes hab&iacute;amos visto, quiz&aacute;s, parcialmente o mal, y adem&aacute;s observar cosas que no hab&iacute;amos visto realmente. Y esto es no s&oacute;lo importante, es en verdad decisivo, porque se relaciona con la perspectiva de conocimiento misma, no solamente con la percepci&oacute;n puntual de los fen&oacute;menos con los cuales vamos a trabajar. Todos necesitamos tener en cuenta este cambio de perspectiva en el punto mismo de partida de nuestra conversaci&oacute;n sobre la cuesti&oacute;n del trabajo.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La crisis de las relaciones de trabajo en el capitalismo</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quisiera comenzar explorando la significaci&oacute;n que tiene o puede tener un dato que todos aqu&iacute;, probablemente, conocemos. La estimaci&oacute;n estad&iacute;stica m&aacute;s difundida es que a fines de este siglo, o sea dentro de muy poco tiempo, habr&aacute; en el mundo aproximadamente 800 millones de desempleados. Esta es una estimaci&oacute;n conservadora, ya que solamente cuenta los que ahora buscan trabajo asalariado y no lo encuentran, y no a los que ya no lo buscan o nunca lo han buscado.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; indica o podr&iacute;a indicar esa informaci&oacute;n? Los economistas han acu&ntilde;ado la idea de "desempleo estructural", como admisi&oacute;n emp&iacute;rica de que el creciente desempleo mundial no es una situaci&oacute;n coyuntural que podr&aacute; ser sobrepasada cuando se arregle la situaci&oacute;n, sino, por el contrario, una nueva tendencia de la estructura mundial de las relaciones capital&#45;trabajo, un rasgo inherente a las condiciones del sistema capitalista de este momento y del futuro. Y, en consecuencia, que la tradicional propuesta de "pleno empleo" bajo el capitalismo, sea en el centro o en la periferia, debe ser finalmente abandonada.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De otro lado ya no es tan marginal como hace 20 o 25 a&ntilde;os, la percepci&oacute;n de que cuanto m&aacute;s altos los niveles tecnol&oacute;gicos en la estructura de acumulaci&oacute;n y de apropiaci&oacute;n de la econom&iacute;a contempor&aacute;nea, la presencia de la fuerza viva de trabajo individual tiende a disminuir, de manera que en los m&aacute;ximos niveles es, probablemente, no significativa. Si esto no es la expresi&oacute;n de una situaci&oacute;n coyuntural, sino de una tendencia estructural que se desarrollar&aacute; conforme lo haga la tecnolog&iacute;a respectiva, es inevitable admitir que se trata de una tendencia global de continuada declinaci&oacute;n del trabajo asalariado.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como sabemos, esas tendencias ya han dado lugar a la idea de que el trabajo mismo est&aacute; tocando a su fin. Esa idea, la del fin del trabajo, es ya relativamente difundida, aunque no realmente discutida, con autores como Jeremy Rifkin en Estados Unidos o Dominique Meda en Francia, entre los m&aacute;s conocidos.<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; la idea del fin del trabajo? En primer lugar, da cuenta de que en nuestra cabeza, en la cabeza de buena parte de nosotros, se ha establecido una equivalencia, una sinonimia, entre la idea de trabajo asalariado y la idea general del trabajo. As&iacute;, en nuestro lenguaje corriente decimos "estoy sin trabajo", o que alguien "no tiene trabajo", cuando queremos decir: "no tengo empleo asalariado" o que alguien otro no lo tiene. Eso significa que hacemos sin&oacute;nimos el empleo asalariado con la idea general del trabajo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; ocurre as&iacute;? En verdad, &eacute;sta es una indicaci&oacute;n de la presencia de la l&oacute;gica del capitalismo en nuestro modo de pensar y espec&iacute;ficamente de una de sus particulares formas, lo que llamamos la perspectiva euroc&eacute;ntrica de conocimiento y de producci&oacute;n del conocimiento. Unas de las caracter&iacute;sticas de esa perspectiva de conocimiento es la tendencia a homogeneizar fen&oacute;menos que son por su car&aacute;cter heterog&eacute;neos, como el trabajo. Decir que todo trabajo es equivalente a empleo asalariado, obviamente hace percibir como homog&eacute;neo algo que por su naturaleza es heterog&eacute;neo y esto es exactamente el punto a partir del cual tenemos que reabrir las puertas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si admitimos que el trabajo asalariado, en tanto fuerza de trabajo individual convertida en mercanc&iacute;a, tiende a declinar, sobre todo conforme se sube en los niveles tecnol&oacute;gicos del aparato productivo y que eso no es m&aacute;s una situaci&oacute;n de crisis conyuntural sino la tendencia secular inherente a la estructura capitalista de aqu&iacute; en adelante, esto significa que ciertamente el trabajo asalariado est&aacute; en cuesti&oacute;n, en crisis. Entonces otras preguntas son inevitables: &iquest;qu&eacute; hacen los trabajadores que no encuentran empleo?, y &iquest;qu&eacute; pasa con sus asociados primarios, sus familias en primer lugar, es decir con la "clase social" de los trabajadores asalariados? Porque a ese respecto, 800 millones es una cifra que debe ser multiplicada por lo menos por cinco &iquest;no es verdad? Bien, &iquest;qu&eacute; hacen, pues, los trabajadores?, &iquest;se suicidan colectivamente? Si se trata de una econom&iacute;a en la cual hoy no se puede vivir sin ingresos y el &uacute;nico ingreso posible de los trabajadores proviene del empleo, entonces estamos hablando de un problema absolutamente vital. La pregunta sin duda existe ahora en todas las personas. Ah&iacute; est&aacute; la extensa literatura sobre la "pobreza" para testimoniarlo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1991 la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas (ONU) admiti&oacute; la necesidad de nombrar una comisi&oacute;n espec&iacute;fica para estudiar la esclavitud actual en el mundo. Su m&aacute;s reciente informe, de 1993, indica que m&aacute;s o menos 200 millones de personas est&aacute;n hoy en d&iacute;a en estado de esclavitud en todo el mundo. La Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT) por su lado, m&aacute;s o menos por la misma fecha, informaba que sus investigaciones indicaban que hab&iacute;a, m&aacute;s o menos, entre 6 y 10 millones de esclavos en el mundo. Inclusive en un reciente informe de un instituto de investigaciones en la India, se concluye que s&oacute;lo en ese pa&iacute;s habr&iacute;an alrededor de 3 millones de esclavos.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; quiere decir todo esto? Para comenzar, que la esclavitud no se ha terminado como parec&iacute;a o que est&aacute; de regreso. En realidad, existen suficientes indicaciones de que la esclavitud est&aacute; en curso de reexpansi&oacute;n o reproducci&oacute;n, as&iacute; como la servidumbre personal, la peque&ntilde;a producci&oacute;n mercantil y la reciprocidad. Pero, obviamente, no se reproducen como "modos de producci&oacute;n precapitalistas". Todo lo contrario, son el producto de las actuales tendencias del capitalismo mundial, de su tendencia de "desocupaci&oacute;n estructural". Los trabajadores obligados a vivir en el mercado, pero que no consiguen vender su fuerza de trabajo, se ven tambi&eacute;n forzados a aceptar cualquier forma de explotaci&oacute;n para sobrevivir, inclusive la esclavitud. Paralelamente comienzan a reproducirse las redes de esclavitud, como en la frontera entre Estados Unidos y M&eacute;xico, en el suroeste o en el sur de Estados Unidos o en la Cuenca Amaz&oacute;nica, lo que significa que se reproduce tambi&eacute;n la &eacute;tica social correspondiente. Dadas esas condiciones, no puede ser arbitrario se&ntilde;alar una vinculaci&oacute;n entre estas tendencias y las limitaciones crecientes a la presencia de la fuerza de trabajo individual mercantizada, en los niveles tecnol&oacute;gicamente m&aacute;s avanzados de la estructura mundial de acumulaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eso contradice una de las ideas m&aacute;s difundidas que hemos manejado virtualmente todos durante este &uacute;ltimo siglo, &iquest;no es verdad? Creo que todos podemos admitir esto. Nos hab&iacute;amos acostumbrado a pensar que el capitalismo eslabonaba al conjunto de la poblaci&oacute;n mundial, con diferencias de ritmo y de calendario seg&uacute;n los lugares, en un &uacute;nico patr&oacute;n de clasificaci&oacute;n social correspondiente a las relaciones capital&#45;salario, y que por lo tanto tarde o temprano tendr&iacute;amos a todos convertidos en trabajadores asalariados, en sectores medios o en burgues&iacute;a. Muchos han insistido, sin embargo, en que no se desaparec&iacute;an los campesinos, y que ese fen&oacute;meno se hab&iacute;a mostrado intratable en esa teor&iacute;a del capitalismo y de sus clases sociales, por eso, la "clase inc&oacute;moda".<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, si existen 200 millones de esclavos, si la servidumbre personal est&aacute; de regreso, si la peque&ntilde;a producci&oacute;n mercantil es ubicua mundialmente, ya que es el elemento central de lo que se denomina "econom&iacute;a informal", si la reciprocidad, es decir, el intercambio de trabajo y fuerza de trabajo que no pasa por el mercado, est&aacute;n en proceso de reexpansi&oacute;n, entonces tenemos la obligaci&oacute;n te&oacute;rica e hist&oacute;rica de preguntarnos, si por lo tanto hay algo que no hab&iacute;amos visto bien en esta idea de que el capitalismo generaba tal patr&oacute;n de clasificaci&oacute;n social &uacute;nico y creo que la conclusi&oacute;n es inevitable: esta idea era b&aacute;sicamente err&oacute;nea porque nunca ocurri&oacute; as&iacute; y porque, con toda probabilidad, nunca ocurrir&aacute; as&iacute;. Y creo que Am&eacute;rica Latina es un excelente ejemplo para mostrar que as&iacute; no fue nunca.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Am&eacute;rica y el control capitalista del trabajo</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Am&eacute;rica Latina, perm&iacute;tanme recordar a todos nosotros, latinoamericanos y latinoamericanistas, es un sujeto fundamental de la historia de los &uacute;ltimos 500 a&ntilde;os. Con la constituci&oacute;n hist&oacute;rica de lo que hoy llamamos Am&eacute;rica, se constituye tambi&eacute;n el capitalismo mundial y comienza el periodo de la modernidad. Para hacer visibles estos hechos, quisiera proponer lo siguiente: supongamos que estamos a comienzos del siglo XVI en Am&eacute;rica, para entonces exclusivamente lo que hoy es Am&eacute;rica Latina. &iquest;Qu&eacute; cosas encontrar&iacute;amos en t&eacute;rminos de las formas de control y de explotaci&oacute;n del trabajo? Probablemente las siguientes: esclavitud, servidumbre personal, reciprocidad, peque&ntilde;a producci&oacute;n mercantil y salario. Y todav&iacute;a sin mencionar lo que se llama econom&iacute;a natural entre los economistas, &iquest;verdad? Cinco siglos despu&eacute;s, &iquest;qu&eacute; encontrar&iacute;amos en Am&eacute;rica Latina y ahora en el mundo entero? De nuevo, las siguientes cosas, pero ya en el siguiente orden: asalariado, peque&ntilde;a producci&oacute;n mercantil, servidumbre personal, esclavitud y reciprocidad. Y todav&iacute;a los &uacute;ltimos espacios de econom&iacute;a natural. Quiere decir que en estos 500 a&ntilde;os en que el capitalismo y el mercado mundial se constituyen como dominantes, en realidad no ha habido sino una forma cambiante de articulaci&oacute;n de elementos que siempre estuvieron ah&iacute;.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Necesitamos contrastar esos hechos con ciertos supuestos que han fundado la perspectiva hist&oacute;rica dominante a&uacute;n hoy. Dos son los m&aacute;s importantes. Primero, la idea de la divisi&oacute;n de la historia del mundo en dos grandes periodos: precapitalismo y capitalismo. La reciprocidad, la esclavitud y la servidumbre son, sin duda, pre&#45;capitalistas en el sentido cronol&oacute;gico, ya que el capital como relaci&oacute;n social fundada en el salario lleg&oacute; despu&eacute;s. Pero esa periodizaci&oacute;n de la historia implicaba tambi&eacute;n que dichas formas de explotaci&oacute;n ser&iacute;an, m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano, eliminadas del escenario hist&oacute;rico y reemplazadas &uacute;nicamente por la relaci&oacute;n capital&#45;salario, hasta su agotamiento hist&oacute;rico. La segunda, es la idea de que, por lo tanto, capitalismo es un concepto referido exclusivamente a la relaci&oacute;n capital&#45;salario.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, en Am&eacute;rica la esclavitud no fue una prolongaci&oacute;n de la esclavitud cl&aacute;sica, sino un fen&oacute;meno hist&oacute;rico y sociol&oacute;gicamente nuevo: fue deliberadamente establecida y desarrollada como mercanc&iacute;a, para abastecer el mercado mundial. Lo mismo ocurri&oacute; con la servidumbre personal. Incluso la reciprocidad, probablemente lo m&aacute;s opuesto a las relaciones mercantiles &#151;como en la historia de las sociedades mesoamericanas o las sociedades andinas, donde el intercambio no mercantil de fuerza de trabajo y trabajo era el patr&oacute;n central de organizaci&oacute;n del trabajo y de producci&oacute;n&#151; fue reconstituida para producir mercanc&iacute;as para el mercado mundial. La mita, instituci&oacute;n central de la reciprocidad andina, fue empleada para llevar a la gente a trabajar en las minas, en los obrajes, en las haciendas, para producir mercanc&iacute;as para el mercado mundial. De manera que todas las formas que conocemos hoy de control y de explotaci&oacute;n del trabajo, a partir de Am&eacute;rica fueron reorganizadas, ya no como una secuencia de previos modos de producci&oacute;n, sino como formas de organizaci&oacute;n de explotaci&oacute;n y de control del trabajo para producir mercanc&iacute;as. Es decir, no solamente exist&iacute;an simult&aacute;neamente, en el mismo momento y en el mismo espacio hist&oacute;ricos, sino que fueron articuladas en torno del mercado y de la relaci&oacute;n capital&#45;salario que desde entonces pas&oacute; a ser el eje central de esa articulaci&oacute;n; de esa manera se hizo dominante sobre todas las dem&aacute;s relaciones de producci&oacute;n y sobre todo el mundo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con Am&eacute;rica, se establec&iacute;a una nueva configuraci&oacute;n de control del trabajo, de sus recursos, de sus productos, en la cual todas las formas quedaban articuladas en torno de la relaci&oacute;n capital&#45;salario y del mercado mundial. Capitalismo, en consecuencia, es una categor&iacute;a que hist&oacute;ricamente no se refiere solamente a la relaci&oacute;n capital&#45;salario, sino al conjunto de la nueva estructura de control global del trabajo articulada bajo el dominio del capital. Y, notablemente, lo que comenz&oacute; en Am&eacute;rica es lo que existe hoy en todo el mundo, esto es: el capitalismo mundial.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde una perspectiva global, la relaci&oacute;n capital&#45;salario no ha existido, en su posici&oacute;n dominante, separada, mucho menos aislada, de las dem&aacute;s, en momento alguno de la historia de los &uacute;ltimos 500 a&ntilde;os. Desde entonces, se ha desarrollado solamente como el eje central de articulaci&oacute;n de todas las dem&aacute;s formas de control y de explotaci&oacute;n del trabajo. Y con toda probabilidad no habr&iacute;a podido desarrollarse de otro modo. Por consecuencia, el concepto de capitalismo mundial no se refiere solamente a la presencia de la relaci&oacute;n capital&#45;salario en todo el mundo, sino al conjunto de la estructura capitalista global de control del trabajo, de sus recursos y de sus productos.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, por supuesto, si se pierde la perspectiva del capitalismo mundial y se la reemplaza por una exclusivamente local, ser&iacute;a posible encontrar la presencia virtualmente exclusiva de la relaci&oacute;n capital&#45;salario. Eso ha llevado a los economistas liberales, sobre todo desde la Primera Guerra Mundial, a postular, primero, la idea del capitalismo nacional y de la homogeneidad de las econom&iacute;as capitalistas de los pa&iacute;ses que ahora llamamos "centrales". Segundo, a colocar seg&uacute;n ese criterio como capitalistas a los pa&iacute;ses "centrales" y a los dem&aacute;s como precapitalistas o en curso hacia el capitalismo. A esa visi&oacute;n fueron arrastrados tambi&eacute;n los economistas del llamado materialismo hist&oacute;rico. Esto es, se impuso sobre casi todos esa curiosa amalgama euroc&eacute;ntrica entre el evolucionismo unilineal y unidireccional y el dualismo estructural.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es dudoso, sin embargo, que as&iacute; ocurra a la escala de todo un Estado&#45;naci&oacute;n, sobre todo si se trata de entidades muy vastas y complejas, ni siquiera en esos pa&iacute;ses llamados "centrales". En todos ellos, la heterogeneidad hist&oacute;rico&#45;estructural sigue siendo un rasgo inescapable de la realidad, si uno piensa, por ejemplo, en las diferencias entre Chicago y los Apalaches del Sur. O desde la Segunda Guerra Mundial en adelante, la extrema heterogeneidad de las relaciones de trabajo de las "maquilas" y en el trabajo familiar en la producci&oacute;n de calzado en el Mediterr&aacute;neo, para no mencionar lo que ocurre en el Asia, Africa o Am&eacute;rica Latina.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Heterogeneidad hist&oacute;rico&#45;estructural de las relaciones capital&#45;trabajo</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;ste es uno de los problemas te&oacute;ricos e hist&oacute;ricos que confrontamos hoy, porque ahora podemos percibir que tenemos un nuevo y m&aacute;s complejo universo de relaciones sociales entre capital y trabajo y que, en consecuencia, necesitamos replantearnos la relaci&oacute;n trabajo asalariado y capital dentro de esta perspectiva global, as&iacute; como la relaci&oacute;n entre capital y trabajo no&#45;asalariado y la relaci&oacute;n entre trabajo asalariado y trabajo no&#45;asalariado.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo asalariado siempre ha sido una peque&ntilde;a minor&iacute;a en el conjunto del trabajo en el mundo capitalista, ya que todas las formas de trabajo han operado dentro de la articulaci&oacute;n con el capital y al servicio del capital, por lo tanto, como parte del capitalismo. Esto no niega que la relaci&oacute;n capital y trabajo asalariado fue el eje en torno al cual se articularon, desde el comienzo del capitalismo, todas las formas del trabajo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa verificaci&oacute;n abre otra cuesti&oacute;n importante: quiere decir que el trabajo asalariado no es el &uacute;nico sujeto antagonista o alternativo al capital, aunque s&iacute; fue central en la configuraci&oacute;n global del capitalismo. Esa centralidad fue sin duda mucho m&aacute;s visible hasta la crisis de la d&eacute;cada de 1970. Pero si avanza el proceso de declinaci&oacute;n del trabajo asalariado en las puntas tecnol&oacute;gicamente m&aacute;s avanzadas de la estructura mundial de acumulaci&oacute;n, as&iacute; como la reexpansi&oacute;n de las otras formas de trabajo &iquest;qu&eacute; ocurre con la centralidad del trabajo asalariado en la confrontaci&oacute;n del trabajo con el capital? &iquest;Tambi&eacute;n est&aacute; entrando en crisis? &iquest;Y en consecuencia es indispensable replantear las relaciones del conjunto de la fuerza de trabajo con el capital?</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estamos aqu&iacute; hablando de algo sumamente delicado. La idea de que la clase obrera industrial o el proletariado fuera el sujeto antagonista <i>par excellence</i> respecto del capitalismo, ya ten&iacute;a la dificultad de hacer de algo heterog&eacute;neo, el proletariado industrial, una categor&iacute;a homog&eacute;nea; sin embargo, dicha heterogeneidad no era visible para todos, dado el dominio de la perspectiva nacional en el debate del capitalismo. Ahora, en cambio, la heterogeneidad del conjunto de los trabajadores sometidos al capital en todas las formas de explotaci&oacute;n articuladas a su dominio, se presenta de manera m&aacute;s perceptible que antes, debido, precisamente, a la perspectiva de la globalidad. Por lo tanto, el sujeto antagonista del capital no es m&aacute;s uno solo y homog&eacute;neo, sino por el contrario una vasta pluralidad heterog&eacute;nea, con una diversidad de identidades e intereses concretos. No obstante, todos ellos juntos tienen un solo antagonista al frente: el capital. Por lo cual, sus relaciones de conflicto con el capital, sea para negociar con &eacute;l o para destruirlo, constituyen ahora un problema nuevo y diferente que es indispensable replantear.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Colonialidad de las relaciones capital&#45;trabajo</b></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto implica un cambio necesario en la perspectiva habitual acerca de nuestra experiencia y va en contra de la perspectiva euroc&eacute;ntrica que no nos permiti&oacute; percibir esos problemas, ni preguntarnos sobre ellos. Tampoco nos permiti&oacute; ver otros problemas que afectan, de modo igualmente importante las relaciones entre trabajo y capital. Los compa&ntilde;eros que trabajan en la historia del sindicalismo en Estados Unidos saben bien, sin duda, que uno de los problemas centrales del movimiento sindical en ese pa&iacute;s fue la discriminaci&oacute;n social fundada en la idea de "raza" o "color", que diferencia y jerarquiza a los trabajadores llamados "blancos" y los de "color". Este conflicto que pareci&oacute; por un momento entrar en una v&iacute;a de soluci&oacute;n, sin embargo no s&oacute;lo no se ha resuelto, sino que vuelve a plantearse con mucha m&aacute;s crudeza que antes en diferentes &aacute;reas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es preciso detenernos un poco en las cuestiones que se plantean con la dominaci&oacute;n racial para las relaciones entre capital y trabajo. La idea de raza no existe en la historia del mundo antes de Am&eacute;rica. Pero desde entonces, desde el comienzo mismo de las relaciones de dominaci&oacute;n colonial, fue establecida e impuesta como el m&aacute;s eficaz instrumento de dominaci&oacute;n social de los &uacute;ltimos 500 a&ntilde;os, como fundamento de la clasificaci&oacute;n social b&aacute;sica de la poblaci&oacute;n del mundo, y de ese modo asociada al capitalismo, a su vez el primer y m&aacute;s eficaz patr&oacute;n global de control del trabajo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea de raza no se apoya en &aacute;mbito alguno de la realidad biol&oacute;gica de la especie. Pero fue impuesta profunda y perdurablemente en la intersubjetividad de la poblaci&oacute;n mundial, tanto entre sus beneficiarios, como entre sus v&iacute;ctimas. Es el m&aacute;s arraigado y perdurable producto de la experiencia colonial, y sin el colonialismo originado a partir de Am&eacute;rica no hubiera sido posible. Pero el colonialismo ha quedado atr&aacute;s y su m&aacute;s perdurable producto a&uacute;n forma parte constitutiva del espec&iacute;fico patr&oacute;n de poder vigente. La raza es, pues, un elemento de colonialidad en tales relaciones de poder.<sup><a href="#notas">6</a></sup> No tenemos ahora la ocasi&oacute;n de ir muy lejos en la exploraci&oacute;n de las implicaciones de dicha colonialidad del poder en las relaciones entre capital y trabajo. Pero hay algo que todos podemos observar. Y es en verdad muy notable: no puede ser una coincidencia o simplemente un accidente hist&oacute;rico que la inmensa mayor&iacute;a de los trabajadores asalariados de m&aacute;s bajos salarios, y los no&#45;asalariados, esto es, los m&aacute;s explotados, dominados y discriminados, en todo el mundo, donde quiera que est&eacute;n, son las llamadas de "razas inferiores" o "de color". Y de otro lado, la inmensa mayor&iacute;a de ellos habita, precisamente, los pa&iacute;ses que llamamos periferia, subdesarrollados, etc&eacute;tera, y todos los cuales fueron, curiosamente, colonias europeas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta la crisis de la d&eacute;cada de 1870, el trabajo asalariado estaba, principalmente, en lo que llamamos el "centro". Y el trabajo no asalariado, la esclavitud, la servidumbre personal, la reciprocidad, estaban sobre todo en la "periferia". Pero, aunque todo eso constitu&iacute;a y constituye hoy un &uacute;nico sistema, fuimos acostumbrados a pensar que eran dos mundos separados, no s&oacute;lo como geograf&iacute;a del capitalismo, sino en el tiempo, entre capitalismo y precapitalismo. La visi&oacute;n del tr&aacute;nsito entre ambos consist&iacute;a, por lo tanto, en un proceso de llegar a ser como Europa o como Estados Unidos. Es decir, todos los pa&iacute;ses tendr&iacute;an alguna vez una econom&iacute;a homog&eacute;neamente capitalista y sus poblaciones ser&iacute;an ubicadas en las diversas clases sociales seg&uacute;n los roles y los rangos del capitalismo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Semejante visi&oacute;n no tomaba en cuenta, obviamente, la estrecha y radical asociaci&oacute;n entre el patr&oacute;n de dominaci&oacute;n social armado en torno de la idea de raza y el patr&oacute;n de explotaci&oacute;n del trabajo bajo la dominaci&oacute;n del capital. Y que en consecuencia la clasificaci&oacute;n de la gente en el poder no se fundaba, nunca se fund&oacute; en realidad, solamente en los roles y en su lugar en el sistema de explotaci&oacute;n, excepto en t&eacute;rminos locales y s&oacute;lo en los espacios donde la discriminaci&oacute;n de raza estuviera ausente. Y ahora, desde una perspectiva global, desde la visi&oacute;n del patr&oacute;n mundial de poder configurado en torno de la colonialidad y del capitalismo, podemos por fin ver que no era as&iacute;, que la clasificaci&oacute;n de la gente, desde Am&eacute;rica en adelante, tuvo siempre al globo como su contexto y como su escenario. Que las diferencias entre "centro" y "periferia", la distribuci&oacute;n de identidades geoculturales, la distribuci&oacute;n del trabajo, y la distribuci&oacute;n de reg&iacute;menes socioculturales y pol&iacute;ticos en el mundo, no podr&iacute;an ser explicadas sin esa articulaci&oacute;n entre ambos ejes del patr&oacute;n de poder mundial.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Reclasificaci&oacute;n social de la poblaci&oacute;n mundial</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como vimos, el patr&oacute;n de poder mundial hoy vigente no consiste solamente en el capitalismo, sino tambi&eacute;n en un patr&oacute;n de dominaci&oacute;n racial. Por lo tanto, la clasificaci&oacute;n social de la gente en este patr&oacute;n de poder es el resultado del modo en que se articulan los dos ejes del poder en el mundo, no s&oacute;lo en uno de ellos. Esto nos abre una cuesti&oacute;n necesaria. Actualmente, el control y la explotaci&oacute;n del trabajo es mucho m&aacute;s complejo y est&aacute; cambiando profundamente debido a las nuevas relaciones entre capital y salario, capital y trabajo no&#45;salarial. Y el patr&oacute;n de dominaci&oacute;n est&aacute; igualmente en crisis a escala mundial.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aun cuando la poblaci&oacute;n asalariada nunca dej&oacute; de ser minor&iacute;a dentro del conjunto de los trabajadores sometidos al capitalismo mundial, la tendencia de mercantilizaci&oacute;n de la fuerza de trabajo era hasta antes de la crisis de mediados de la d&eacute;cada de 1970, la predominante. En ese sentido, bien podr&iacute;a decirse que no era del todo infundada la percepci&oacute;n de que tarde o temprano uno de los ejes del patr&oacute;n de clases sociales del capital ser&iacute;a finalmente el &uacute;nico, no s&oacute;lo el dominante. En la actualidad, sin embargo, a&uacute;n cuando la mercantilizaci&oacute;n de la fuerza de trabajo es, quiz&aacute;, todav&iacute;a la tendencia m&aacute;s universal concerniente al trabajo en el capitalismo mundial, el hecho de que sus l&iacute;mites sean visibles y crecientes en los niveles tecnol&oacute;gicamente m&aacute;s altos de la estructura mundial de acumulaci&oacute;n capitalista, implica que el asalariamiento de los trabajadores contin&uacute;a expandi&eacute;ndose en el mundo, ya s&oacute;lo de modo igual a como avanza un reloj que se atrasa sistem&aacute;ticamente.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la esclavitud, la servidumbre personal, la peque&ntilde;a producci&oacute;n mercantil independiente y la reprocidad tienden a reproducirse conforme se profundizan las actuales tendencias del capital; si, en consecuencia, el asalariado podr&iacute;a no ser sino una de las tendencias en curso, todo eso implicar&iacute;a que los dominantes del sistema capitalista y las capas medias asociadas a ellos, no se relacionan en el control del trabajo solamente con el asalariado, ni real, ni tendencialmente.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, las modalidades de dominaci&oacute;n social universal, fundadas en las diferencias sexuales o en las llamadas diferencias raciales, est&aacute;n sin duda en plena crisis. En un mundo marcado por la heterogeneidad hist&oacute;rico&#45;estructural y la discontinuidad de sus movimientos hist&oacute;ricos, dicha crisis tiene momentos, formas y l&iacute;mites diversos. En unos lados se trata de imponer la relegitimaci&oacute;n de las peores formas de esta dominaci&oacute;n, mientras en otros avanza, aunque irregularmente, la desintegraci&oacute;n de la intersubjetividad en la cual esta dominaci&oacute;n se asienta. Globalmente, en todo caso, esta forma de dominaci&oacute;n est&aacute; material y subjetivamente en crisis.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una inferencia hipot&eacute;tica parece ser inescapable, no obstante toda su provisoriedad mientras procede la investigaci&oacute;n: estamos inmersos en un proceso de reclasificaci&oacute;n social de la poblaci&oacute;n a escala global. Es decir, la gente se distribuye en las relaciones de poder, en una tendencia que no se restringe solamente a las relaciones capital&#45;salario, sino que ahora concierne m&aacute;s a todo lo que ocurre con el conjunto de la explotaci&oacute;n capitalista, as&iacute; como con las viejas formas de dominaci&oacute;n social embutidas en esos constructos mentales de la modernidad que se conocen como raza y g&eacute;nero.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Poder capitalista y crisis de las relaciones de trabajo</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Cu&aacute;les son o pueden ser las implicaciones de estas tendencias para el destino del poder en su conjunto y en especial para los trabajadores?</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay aqu&iacute; muchas y muy importantes cuestiones, en esta ocasi&oacute;n, quiero abrir s&oacute;lo algunas de ellas ya que no dispondremos de mucho tiempo. Hoy trabajamos y pensamos todo eso en el marco de una profunda derrota mundial. Y creo que es indispensable pasar revista a lo que ha sido derrotado. Ha sido derrotado el "socialismo real"; han sido derrotados los "movimientos de liberaci&oacute;n nacional", incluido el "socialismo africano". Han sido derrotados los esfuerzos de "desarrollo", &#151;es decir, de llegar a ser como los pa&iacute;ses del "centro"&#151;, de los pa&iacute;ses del "Tercer Mundo" o de la "periferia". Han sido inclusive derrotados los rudimentos de <i>Welfare State</i> que estaba constituy&eacute;ndose en ciertos pa&iacute;ses "perif&eacute;ricos". Y en el propio "centro", el <i>Welfare State</i> se bate a la defensiva. El movimiento sindical est&aacute; a la defensiva, cede trinchera tras trinchera y tiene que hacer cada vez concesiones m&aacute;s grandes. Uno de los hechos emblem&aacute;ticos de esa derrota sindical, ocurri&oacute; no hace mucho en Alemania &#151;pa&iacute;s sede de uno de los m&aacute;s exitosos y perdurables experimentos de <i>Welfare State</i> y de pactos expl&iacute;citos entre capital y trabajo asalariado&#151; cuando los trabajadores de la Volskwagen fueron forzados a aceptar una muy dr&aacute;stica reducci&oacute;n de sus salarios como condici&oacute;n para mantener sus empleos. Esto es el fin de Weimar, dijo entonces Oskar Negt, &uacute;ltimo heredero radical de la Escuela de Frankfurt y profesor de la Universidad de Hannover, donde est&aacute; la sede central de la Volkswagen.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que vemos, lo que podemos ver, es que fueron derrotadas muchas cosas que fueron muy diferentes en concreto entre s&iacute;, pero que a mi juicio tienen, todas, un elemento com&uacute;n. Todos esos movimientos, organizaciones y reg&iacute;menes plantearon el problema del poder en t&eacute;rminos de una &uacute;nica estructura de autoridad p&uacute;blica: el Estado&#45;naci&oacute;n, incluso cuando el discurso pol&iacute;tico apelaba a un sedicente internacionalismo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eso dejaba pendientes dos cuestiones mayores. Primero, que la clasificaci&oacute;n social b&aacute;sica de la poblaci&oacute;n mundial en t&eacute;rminos raciales, o en otros t&eacute;rminos, la colonialidad del poder, ha permitido que los procesos de nacionalizaci&oacute;n / democratizaci&oacute;n de sociedades y Estados fuera desarrollada en el "centro", pero constantemente bloqueada en la "periferia". Por ejemplo, en Am&eacute;rica Latina, a pesar de ser una de las primeras regiones donde el colonialismo europeo fue erradicado, la colonialidad del poder no ha podido ser nunca erradicada del todo y en algunos lugares ni siquiera reducida o seriamente cuestionada. Por lo cual, desde mi punto de vista no hay en Am&eacute;rica Latina un s&oacute;lo Estado&#45;naci&oacute;n plenamente constituido. M&eacute;xico inici&oacute; temprano un proceso de nacionalizaci&oacute;n de la sociedad, pues la guerra civil revolucionaria entre 1910 y 1927 fue ante todo un proceso de descolonizaci&oacute;n de las relaciones sociales, es decir de democratizaci&oacute;n de la sociedad. Pero ese proceso fue tempranamente mutilado y desde fines de la d&eacute;cada de 1970 no s&oacute;lo se ha "interrumpido" ("revoluci&oacute;n interrumpida" es el concepto acu&ntilde;ado por Adolfo Gilly), sino que ha sido derrotado y sus consecuencias est&aacute;n a la vista. En el Cono Sur de Am&eacute;rica Latina, Chile y Uruguay fueron los pa&iacute;ses donde la nacionalizaci&oacute;n fue la otra cara del exterminio genocida de las poblaciones abor&iacute;genes. Pero en todas partes, el proceso est&aacute; contenido y en riesgo, precisamente porque la descolonizaci&oacute;n social, la democratizaci&oacute;n de la sociedad y del Estado, est&aacute;n en riesgo m&aacute;s que en momento alguno de los &uacute;ltimos 200 a&ntilde;os. Hablo por ejemplo de mi propio pa&iacute;s, el Per&uacute;. Ah&iacute; tras d&eacute;cadas de esfuerzos por democratizar la sociedad peruana y su representaci&oacute;n en el Estado, es decir, de nacionalizar la sociedad y su Estado, el proceso ha sido detenido y sufre un profundo retroceso. &Eacute;ste puede ser un ejemplo extremo en Am&eacute;rica Latina, pero esa es la tendencia del conjunto.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo t&eacute;rmino, que incluso en los casos en que pareci&oacute; exitoso el proyecto de conquistar el dominio del Estado&#45;naci&oacute;n como eje y punto de partida para resolver los problemas de la dominaci&oacute;n de los pueblos y de la explotaci&oacute;n del trabajo, la experiencia ha dejado rigurosamente claro que no era ese el camino m&aacute;s adecuado. De hecho, la derrota mundial a la que antes he aludido, y en especial la desintegraci&oacute;n del "socialismo realmente existente", ya estaba implicada en la adopci&oacute;n de ese camino estrat&eacute;gico.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ambas cuestiones remiten a un problema en la perspectiva de conocimiento, en el eurocentrismo en definitiva. No tendremos hoy el tiempo necesario para examinar tan complicado asunto.<sup><a href="#notas">7</a></sup> De todos modos, sugiero que la propensi&oacute;n de pensar los fen&oacute;menos hist&oacute;rico&#45;sociales como si fueran homog&eacute;neos, de estructura dual, y actuando hist&oacute;ricamente de modo evolutivo unilineal y unidireccional, es una de las explicaciones centrales de esa derrota.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, si las clases sociales fueran homog&eacute;neas y actuaran en la historia de modo lineal y evolutivo, los dominados/explotados podr&iacute;an conquistar como unidad homog&eacute;nea un Estado&#45;naci&oacute;n homog&eacute;neo. Ya es m&aacute;s controvertible que pudieran tambi&eacute;n conducirlo homog&eacute;nea y evolutivamente en direcci&oacute;n a su propia destrucci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la poblaci&oacute;n trabajadora ha sido siempre heterog&eacute;nea, no s&oacute;lo a escala mundial, sino en cada lugar, en cada pa&iacute;s. No puede actuar hist&oacute;ricamente de manera homog&eacute;nea, ni continua ni evolutiva. Ahora es m&aacute;s heterog&eacute;nea y discontinua que nunca antes.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y&nbsp;aunque todos los trabajadores tienen en el capital un antagonista com&uacute;n, no cada sector o en cada momento lo tienen de la misma manera. Por lo cual es dif&iacute;cil que se pueda transformar en una &uacute;nica fuerza organizada, cuyo &uacute;nico inter&eacute;s conjunto fuera luchar por el control de un &uacute;nico Estado y partir de ah&iacute; a la "construcci&oacute;n" de otra sociedad, como sol&iacute;a decirse antes de la derrota.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Estado no ha desaparecido ni desaparecer&aacute; a corto plazo. El capital lo necesita m&aacute;s que nunca, pero no el llamado moderno Estado&#45;naci&oacute;n. Porque este &uacute;ltimo requiere, para ser efectivo, un proceso de relativa, pero real e importante, democratizaci&oacute;n del control del trabajo y de la autoridad p&uacute;blica. Esto es absolutamente incompatible con la actual tendencia dominante del capitalismo, sometido en su conjunto al inter&eacute;s de creciente reconcentraci&oacute;n del control del trabajo, de recursos, de productos, y para todo lo cual requiere reconcentrar a&uacute;n m&aacute;s el control del Estado. El neoliberalismo insiste, y eso es casi c&oacute;mico, en que el mercado es contrario al Estado. Pero eso no tiene sentido en la realidad. Sin Estado, ese mercado ser&iacute;a simplemente imposible. La entrega de la producci&oacute;n y distribuci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos al mercado dominado por las corporaciones, es una imposici&oacute;n del Estado. Pero para eso ha sido necesario primero desalojar del Estado a la representaci&oacute;n pol&iacute;tica de los intereses sociales de las capas medias y de los trabajadores. Es decir, ha sido necesaria una reprivatizaci&oacute;n del Estado, para reprivatizar el control de la econom&iacute;a.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otros t&eacute;rminos, el capitalismo requiere desdemocratizar y desnacionalizar sociedades y Estados. En consecuencia, el eje principal de conflicto de poder parecer&iacute;a, a primera vista, en sostener o restaurar el car&aacute;cter de Estado&#45;naci&oacute;n de la autoridad p&uacute;blica. Y en efecto, en el punto de partida y tambi&eacute;n por un momento no desde&ntilde;able, la lucha de los trabajadores y de las capas medias empobrecidas contra los efectos m&aacute;s nocivos del neoliberalismo, sin duda tender&aacute; a reconquistar lo que les ha sido arrebatado.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y&nbsp;para eso, ser&aacute; tambi&eacute;n necesario recuperar lo que hab&iacute;an logrado conquistar como representaci&oacute;n, o por lo menos de intermediaci&oacute;n pol&iacute;tica, en el Estado.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esa lucha, sin embargo, ser&aacute; tarde o temprano descubierto que esas conquistas no pueden ser afirmadas, ni estabilizadas, sino por la ampliaci&oacute;n continua y cotidiana de la democracia en la sociedad y que eso implica individuos libres y socialmente iguales, que por eso tengan, todos, igual acceso a tomar parte en la generaci&oacute;n y en la gesti&oacute;n de las instituciones de autoridad p&uacute;blica en la sociedad. Es decir, una ciudadan&iacute;a que no se restrinja, ni se agote, en el ritual ejercicio del voto. Porque esa es la conquista principal de la modernidad: los individuos para ser libres requieren ser socialmente iguales. La democracia es, por eso, un inter&eacute;s social material de la sociedad, no s&oacute;lo una aspiraci&oacute;n &eacute;tico&#45;est&eacute;tica. Por lo tanto, tambi&eacute;n es un campo de conflicto en la sociedad, como ocurre con todo inter&eacute;s social genuino.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La afirmaci&oacute;n y la estabilizaci&oacute;n de la democracia en la sociedad requiere una lucha constante por su ampliaci&oacute;n en la vida cotidiana de esa sociedad. Eso requiere, sin duda, la descolonizaci&oacute;n de las relaciones de poder, en primer t&eacute;rmino. Y dada la notable y m&aacute;s compleja heterogeneidad hist&oacute;rico&#45;estructural de la poblaci&oacute;n dominada y sometida al capitalismo, en todas las formas de control y dominaci&oacute;n de trabajo, de raza, g&eacute;nero, de control de sexo, de subjetividad, de autoridad, de la "naturaleza", y de sus respectivos recursos y productos, la democracia como forma de vida cotidiana de la sociedad requiere un universo institucional tambi&eacute;n heterog&eacute;neo, que sin duda rebasa la institucionalidad del Estado&#45;naci&oacute;n. Aun el m&aacute;s moderno, esto es, el m&aacute;s democr&aacute;tico de los Estados&#45;naci&oacute;n est&aacute; armado en funci&oacute;n del poder del capitalismo, en el cual la democracia es ahora sobre todo un campo de conflicto porque interesa cada vez menos a la burgues&iacute;a, ya que sus intereses llevan, exactamente debido a la globalizaci&oacute;n, a la continuada reducci&oacute;n de los m&aacute;rgenes de democracia en la sociedad y en el Estado.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se sabe bien que en la esclavitud o en la servidumbre personal ninguna forma de democracia es posible en la sociedad, ni en su Estado. Los l&iacute;mites de lo que puede conquistarse en el capital&#45;salario son conocidos. Y el "socialismo real" mostr&oacute; esos l&iacute;mites de modo a&uacute;n m&aacute;s decisivo. Eso sugiere, seguramente, que ser&iacute;a m&aacute;s bien en relaciones sociales de reciprocidad y bajo formas de autoridad de car&aacute;cter comunal, donde la ciudadan&iacute;a plena, la libertad individual, la diversidad cultural, la igualdad social y la solidaridad social, son y pueden ser viables en el largo plazo como formas cotidianas de la existencia social en el vasto universo de la diversidad y de la heterogeneidad hist&oacute;rico&#45;estructural. No es, por eso, seguramente accidental que en muchos lugares del mundo est&eacute;n apareciendo formas comunales de autoridad p&uacute;blica y formas de organizaci&oacute;n del trabajo en t&eacute;rminos de reciprocidad. &Eacute;stas, no solamente sirven ahora para asegurar la sobrevivencia, sino tambi&eacute;n como parte de un proceso hist&oacute;rico alternativo al de un poder fundado en la colonialidad, como instrumento de dominaci&oacute;n, y en el capitalismo como modo de explotaci&oacute;n. Tales experiencias de reciprocidad y de comunidad se combinan y se articulan de muchos modos con el Estado y con el mercado. Nada podr&iacute;a existir, hoy, por separado de &eacute;stos. Pero ahora es patente que tampoco solamente con ellos. Lo que quiz&aacute;s veremos en el futuro, por lo tanto, en un mundo heterog&eacute;neo, ser&aacute;n combinaciones heterog&eacute;neas entre todos esos procesos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mundo es realmente muy diverso. Seguramente veremos en adelante no solamente las combinaciones, sino tambi&eacute;n los conflictos. Tales conflictos se mover&aacute;n entre el extremo mercado&#45;Estado y el extremo comunidad&#45;reciprocidad, haciendo muchas combinaciones posibles.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Am&eacute;rica Latina eso comenz&oacute; a ser relativamente visible desde muy temprano, para una parte, es verdad que minoritaria, del debate. Nuestras investigaciones en el famoso debate de la marginalizaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina apuntaban, ya en la d&eacute;cada de 1960, a la idea de la declinaci&oacute;n del salariado, por la p&eacute;rdida de inter&eacute;s y de capacidad del capital para convertir toda la fuerza de trabajo mundial en mercanc&iacute;a. Ese proceso comienza a ser visible ahora para cada vez m&aacute;s gente. Tanto que hasta se puede hablar del fin del trabajo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las perspectivas pr&oacute;ximas</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">He procurado aqu&iacute;, sobre todo, abrir cuestiones cuyo debate me parece necesario y urgente, en particular entre los trabajadores. Lo he hecho de manera apretada y esquem&aacute;tica, en el breve tiempo del cual disponemos. Perm&iacute;tanme ahora terminar con unas pocas notas sobre el nuevo periodo que estamos comenzando.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si observamos el escenario mundial, dos notas son claramente perceptibles. En primer t&eacute;rmino, el agotamiento del inmenso atractivo del neoliberalismo que la burgues&iacute;a logr&oacute; imponer despu&eacute;s de la crisis mundial comenzada a mediados de la d&eacute;cada de 1970. Sus terribles efectos sobre la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n mundial son no s&oacute;lo tan visibles, sino sobre todo tan potencialmente conflictivos, que han llegado a preocupar a los capitanes pol&iacute;ticos de la burgues&iacute;a mundial. El empobrecimiento cada vez mayor de la poblaci&oacute;n mundial, la polarizaci&oacute;n social extrema (20% de la poblaci&oacute;n mundial controla 80% del producto mundial), no llevan a la estabilizaci&oacute;n y a la relegitimaci&oacute;n del patr&oacute;n mundial de poder actual, sino a su m&aacute;s grave crisis, tanto en las relaciones capital&#45;trabajo, como en las relaciones entre "razas" y "g&eacute;neros", as&iacute; como en el modo euroc&eacute;ntrico de producir conocimiento. En segundo t&eacute;rmino, estas tendencias y las insostenibles situaciones que se han creado en todo el mundo, ya han desatado la resistencia de sus v&iacute;ctimas, lo que agudiza la preocupaci&oacute;n de los beneficiarios. Las numerosas huelgas de asalariados en todo el mundo, las luchas pol&iacute;ticas contra los reg&iacute;menes que s&oacute;lo sirven a los fines del capital financiero, las disputas de hegemon&iacute;a sobre los mercados de Asia y Am&eacute;rica Latina, son las se&ntilde;ales de que ya hemos ingresado en un periodo de grandes tormentas sociales y pol&iacute;ticas en todo el mundo. El tiempo de la derrota est&aacute; terminando.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La resistencia, sin embargo, no ser&aacute; suficiente ni siquiera para reconquistar lo perdido. Aunque despu&eacute;s de las derrotas las luchas se reinician siempre con la memoria de la gente, por lo tanto en busca de reconquistar lo que fue perdido, no es la nostalgia, sino la esperanza, es decir, el futuro lo que tiene que ser confrontado. En ese derrotero, las luchas por la continua ampliaci&oacute;n de la democracia en las relaciones sociales cotidianas, m&aacute;s all&aacute; en consecuencia de los l&iacute;mites del Estado&#45;naci&oacute;n, ya est&aacute;n en el horizonte.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quijano, An&iacute;bal, "Colonialidad del poder, eurocentrismo y Am&eacute;rica Latina", en Edgardo Lander (ed.), <i>Colonialidad del saber,</i> Clacso&#45;Unesco, Buenos Aires, Argentina, 2000. Versi&oacute;n al ingl&eacute;s en <i>Nepantla,</i> vol. 1, n&uacute;m. 3, Duke University, NC, Estados Unidos, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1231111&pid=S0187-5795201300020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, <i>La econom&iacute;a popular y sus caminos en Am&eacute;rica Latina,</i> CEIS&#45;Cecosam, Lima, Per&uacute;, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1231113&pid=S0187-5795201300020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "Qu&eacute; tal raza!", <i>Familiay cambio social,</i> Cecosam, Lima, Per&uacute;, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1231115&pid=S0187-5795201300020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "El fantasma del desarrollo en Am&eacute;rica Latina", en <i>Revista venezolana de econom&iacute;a y ciencias</i> <i>sociales,</i> vol. 6, n&uacute;m. 2, 2000, Caracas, Venezuela, pp. 73&#45;90.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1231117&pid=S0187-5795201300020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lander, Edgardo (ed.), <i>Colonialidad del poder, eurocentrismo y Am&eacute;rica Latina,</i> Colonialidad del saber, Clacso&#45;Unesco 2000, Buenos Aires, Argentina, Versi&oacute;n al ingl&eacute;s en <i>Nepantla,</i> vol.1, n&uacute;m. 3, Duke University, NC, Estados Unidos, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1231119&pid=S0187-5795201300020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fukuyama, Francis, "El fin de la historia", en "&iquest;El fin de cu&aacute;l historia?", <i>An&aacute;lisis pol&iacute;tico,</i> n&uacute;m. 32, septiembre&#45;octubre 1997, Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos e Internacionales, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, pp. 27&#45;32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1231121&pid=S0187-5795201300020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marks, Jonathan, <i>Human Biodiversity. Genes, Race and History,</i> Aldine de Gruyter, Nueva York, Estados Unidos, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1231123&pid=S0187-5795201300020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Revista venezolana de ciencias econ&oacute;micas y sociales,</i> vol. 6, n&uacute;m. 1, pp. 37&#45;45, Caracas, Venezuela, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1231125&pid=S0187-5795201300020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Shanin,Theodore, <i>The Awkward Class,</i> Oxford, 1972.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1231127&pid=S0187-5795201300020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Versi&oacute;n ligeramente revisada de la transcripci&oacute;n de una conferencia ofrecida en octubre de 1998, en el Auditorio de la Universidad de Puerto Rico, R&iacute;o Piedras, en ocasi&oacute;n del Primer centenario de la fundaci&oacute;n de la Confederaci&oacute;n General de Trabajadores de Puerto Rico y del Caribe, y por generosa invitaci&oacute;n de ellos. Y a ellos est&aacute; dedicada.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Una discusi&oacute;n detenida de esta cuesti&oacute;n en An&iacute;bal Quijano: "Colonialidad del poder, eurocentrismo y Am&eacute;rica Latina", en Edgardo Lander (ed.), <i>Colonialidad del saber,</i> Clacso&#45;Unesco, Buenos Aires, Argentina, 2000. Versi&oacute;n al ingl&eacute;s en <i>Nepantla,</i> vol. 1, n&uacute;m. 3, Duke University, NC, Estados Unidos.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> La propuesta original es de Hegel <i>(Lecciones sobre la filosof&iacute;a de la Historia).</i> Fue retomada por Alexandre Koj&egrave;ve, en Francia, despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. Y gan&oacute; audiencia mundial, junto con la imposici&oacute;n del neoliberalismo, por Francis Fukuyama y su c&eacute;lebre art&iacute;culo "El fin de la Historia". Sobre este debate v&eacute;ase: "&iquest;El fin de cu&aacute;l Historia?", en <i>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico,</i> n&uacute;m. 32, septiembre&#45;octubre 1997, Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos e Internacionales, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, pp. 27&#45;32.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Jeremy Rifkin, <i>El fin del trabajo,</i> Paid&oacute;s, Buenos Aires, Argentina, 1994; Dominique Meda, <i>Le travail, une valeur en voi de disparition,</i> Champs, Flamarion, 1995, Par&iacute;s, Francia.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Sobre estas cuestiones v&eacute;ase An&iacute;bal Quijano, <i>La econom&iacute;a popular y sus caminos en Am&eacute;rica Latina,</i> CEIS&#45;Cecosam, Lima, Per&uacute;, 1998.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Theodore Shanin, <i>The Awkward Class,</i> Oxford, 1972.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> La idea de raza o color es uno de los productos centrales de la dominaci&oacute;n colonial espec&iacute;fica que comenz&oacute; con Am&eacute;rica. Ha servido a los colonizadores blancos para controlar el poder mundial, como criterio de clasificaci&oacute;n social b&aacute;sica de la poblaci&oacute;n del mundo y para el control del capitalismo mundial, como elemento de la divisi&oacute;n social del trabajo. V&eacute;ase An&iacute;bal Quijano, "&iexcl;Qu&eacute; tal raza!", en <i>Familia y Cambio Social,</i> Cecosam, Lima, Per&uacute;,1999, y en <i>Revista Venezolana de Ciencias Economicasy Sociales,</i> vol. 6, n&uacute;m. 1, Caracas, Venezuela, 2000, pp. 37&#45;45. Sobre las relaciones entre raza y biolog&iacute;a, v&eacute;ase Jonathan Marks, <i>Human Biodiversity. Genes, Race and History,</i> Aldine de Gruyter, Nueva York, 1994.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Discuto algo m&aacute;s extensamente esas cuestiones en "Colonialidad del poder, eurocentrismo y Am&eacute;rica Latina", <i>op. cit.</i> V&eacute;ase tambi&eacute;n "El fantasma del desarrollo en Am&eacute;rica Latina", en <i>Revista Venezolana de Econom&iacute;ay Ciencias Sociales,</i> vol. 6, n&uacute;m. 2, 2000, Caracas, Venezuela, pp. 73&#45;90.</font></p>      ]]></body><back>
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