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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[En torno a Dialéctica de la dependencia (postscriptum)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Dossier. Ruy Mauro Marini: 40 a&ntilde;os de Dial&eacute;ctica de la dependencia</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>En torno a <i>Dial&eacute;ctica de la dependencia (postscriptum)</i><sup><a href="#notas">1</a></sup></b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ruy Mauro Marini</b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Inicialmente mi intenci&oacute;n fue la de escribir un prefacio al ensayo precedente. Pero es dif&iacute;cil presentar un trabajo que es de por s&iacute; una presentaci&oacute;n. Y <i>Dial&eacute;ctica de la dependencia</i> no pretende ser sino esto: una introducci&oacute;n a la tem&aacute;tica de investigaci&oacute;n que me viene ocupando y de las l&iacute;neas generales que me orientan en esa labor. Su publicaci&oacute;n obedece al prop&oacute;sito de adelantar algunas de las conclusiones a que he llegado, susceptible quiz&aacute; de contribuir al esfuerzo de otros que se dedican al estudio de las leyes de desarrollo del capitalismo dependiente, as&iacute; como al deseo de darme a m&iacute; mismo la oportunidad de echar una ojeada global sobre el terreno que intento desbrozar.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aprovechar&eacute;, pues, este<i>postscriptum</i> para aclarar algunas cuestiones y deshacer ciertos equ&iacute;vocos que el texto ha suscitado. En efecto, pese al cuidado puesto en matizar las afirmaciones m&aacute;s tajantes, su extensi&oacute;n limitada llev&oacute; a que las tendencias analizadas se pintaran a brochazos, lo que les confiri&oacute; a veces un perfil muy acusado. Por otra parte, el nivel mismo de abstracci&oacute;n del ensayo no propiciaba el examen de situaciones particulares, que permitieran introducir en el estudio cierto grado de relativizaci&oacute;n. Sin pretender justificarme con esto, los inconvenientes mencionados son los mismos a que alude Marx cuando advierte:</font></p>              <blockquote>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; te&oacute;ricamente se parte del supuesto de que las leyes de la producci&oacute;n capitalista se desarrollan en estado de pureza. En la realidad, las cosas ocurren siempre aproximadamente; pero la aproximaci&oacute;n es tanto mayor cuanto m&aacute;s desarrollada se halla la producci&oacute;n capitalista y m&aacute;s se elimina su mezcla y su entrelazamiento con los vestigios de sistemas econ&oacute;micos anteriores.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>     </blockquote>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, una primera cuesti&oacute;n que debe destacarse es precisamente la de que las tendencias se&ntilde;aladas en mi ensayo inciden de forma diversa en los diferentes pa&iacute;ses latinoamericanos, seg&uacute;n la especificidad de su formaci&oacute;n social. Es probable que el lector, por deficiencia m&iacute;a, no advierta uno de los supuestos que informan mi an&aacute;lisis: <i>la econom&iacute;a exportadora constituye la etapa de transici&oacute;n a una aut&eacute;ntica econom&iacute;a capitalista nacional, la cual s&oacute;lo se configura cuando emerge all&iacute; la econom&iacute;a industrial;</i><sup><a href="#notas">3</a></sup> y que las supervivencias de los antiguos modos de producci&oacute;n que reg&iacute;an en la econom&iacute;a colonial determinan todav&iacute;a en un grado considerable la manera como se manifiestan en esos pa&iacute;ses las leyes de desarrollo del capitalismo dependiente. La importancia del r&eacute;gimen de producci&oacute;n esclavista en la determinaci&oacute;n de la actual econom&iacute;a de algunos pa&iacute;ses latinoamericanos, como por ejemplo Brasil, es un hecho que no puede ser soslayado.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un segundo problema se refiere al m&eacute;todo utilizado en el ensayo, que se explicita en la indicaci&oacute;n de la necesidad de partir de la circulaci&oacute;n hacia la producci&oacute;n, para emprender despu&eacute;s el estudio de la circulaci&oacute;n que &eacute;sta engendra. Esto, que ha suscitado algunas objeciones, <i>corresponde rigurosamente al camino seguido por Marx.</i> Basta recordar c&oacute;mo, en <i>El capital,</i> las primeras secciones del libro 1 est&aacute;n dedicadas a problemas propios de la esfera de la circulaci&oacute;n y s&oacute;lo a partir de la tercera secci&oacute;n se comienza el estudio de la producci&oacute;n; asimismo, una vez concluido el examen de las cuestiones generales, las cuestiones particulares del modo de producci&oacute;n capitalista se analizan de id&eacute;ntica manera en los dos libros siguientes. M&aacute;s all&aacute; del simple ordenamiento formal de la exposici&oacute;n, ello tiene que ver con la esencia misma del m&eacute;todo dial&eacute;ctico, que hace coincidir el examen te&oacute;rico de un problema con su desarrollo hist&oacute;rico; es as&iacute; como esa orientaci&oacute;n metodol&oacute;gica no s&oacute;lo corresponde a la f&oacute;rmula general del capital, sino que tambi&eacute;n da cuenta de la transformaci&oacute;n de la producci&oacute;n mercantil simple en producci&oacute;n mercantil capitalista.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La secuencia se aplica con m&aacute;s fuerte raz&oacute;n cuando el objeto de estudio est&aacute; constituido por la econom&iacute;a dependiente. No insistamos aqu&iacute; en el &eacute;nfasis que los estudios tradicionales sobre la dependencia dan al papel que desempe&ntilde;a en ella el mercado mundial o, para usar el lenguaje desarrollista, el sector externo. Destaquemos m&aacute;s bien lo que constituye uno de los temas centrales del ensayo: al comienzo de su desarrollo, la econom&iacute;a dependiente se encuentra enteramente subordinada a la din&aacute;mica de la acumulaci&oacute;n en los pa&iacute;ses industriales, a tal punto que es en funci&oacute;n de la tendencia a la baja de la cuota de ganancia en &eacute;stos, o sea, de la manera como all&iacute; se expresa la acumulaci&oacute;n de capital,<sup><a href="#notas">4</a></sup> que dicho desarrollo puede ser explicado. S&oacute;lo a medida que la econom&iacute;a dependiente se va convirtiendo de hecho en un verdadero centro productor de capital, que trae incorporada su fase de circulaci&oacute;n<sup><a href="#notas">5</a></sup> &#151;lo que alcanza su madurez al constituirse all&iacute; un sector industrial&#151; es que se manifiestan plenamente en ella sus leyes de desarrollo, las cuales representan siempre una expresi&oacute;n particular de las leyes generales que rigen al sistema en su conjunto. A partir de ese momento, los fen&oacute;menos de circulaci&oacute;n que se presentan en la econom&iacute;a dependiente dejan de corresponder primariamente a <i>problemas de realizaci&oacute;n de la naci&oacute;n industrial a la que ella est&aacute; subordinada</i> para tornarse cada vez m&aacute;s en <i>problemas de realizaci&oacute;n referidos a su propio ciclo de capital.</i></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habr&iacute;a que considerar, adem&aacute;s, que el &eacute;nfasis en los problemas de realizaci&oacute;n s&oacute;lo ser&iacute;a criticable si se hiciera en desmedro del que cabe a las condiciones en que se realiza la producci&oacute;n y no contribuyera a explicarlas. Ahora bien, al constatar el divorcio que se verifica entre producci&oacute;n y circulaci&oacute;n en la econom&iacute;a dependiente (y subrayar las formas particulares que asume ese divorcio en las distintas fases de su desarrollo), se insisti&oacute; <i>a)</i> en el hecho de que ese divorcio se genera a partir de las condiciones peculiares que adquiere la explotaci&oacute;n del trabajo en dicha econom&iacute;a &#151;las que denomin&eacute; de superexplotaci&oacute;n&#151; y <i>b)</i> en la manera como esas condiciones hacen brotar, permanentemente, desde el seno mismo de la producci&oacute;n, los factores que agravan el divorcio y lo llevan, al configurarse la econom&iacute;a industrial, a desembocar en graves problemas de realizaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Dos momentos en la econom&iacute;a internacional</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en esta perspectiva que podremos avanzar hacia la elaboraci&oacute;n de una teor&iacute;a marxista de la dependencia. En mi ensayo trat&eacute; de demostrar que es en funci&oacute;n de la acumulaci&oacute;n de capital en escala mundial, y en particular en funci&oacute;n de su resorte vital, la cuota general de ganancia, como podemos entender la formaci&oacute;n de la econom&iacute;a dependiente. En lo esencial, los pasos seguidos fueron: <i>a)</i> examinar el problema desde el punto de vista de la tendencia a la baja de la cuota de ganancia en las econom&iacute;as industriales y <i>b)</i> plantearlo a la luz de las leyes que operan en el comercio internacional, y que le dan el car&aacute;cter de un intercambio desigual; posteriormente, el foco de atenci&oacute;n se desplaza hacia los fen&oacute;menos internos de la econom&iacute;a dependiente, para proseguir despu&eacute;s en la l&iacute;nea metodol&oacute;gica ya indicada. Dado el nivel de abstracci&oacute;n del trabajo, me preocup&eacute; tan s&oacute;lo, al desarrollar el tema del intercambio desigual, del mercado mundial capitalista en su estado de madurez, es decir, sometido plenamente a los mecanismos de la acumulaci&oacute;n de capital. Conviene, sin embargo, indicar aqu&iacute; c&oacute;mo esos mecanismos llegan a imponerse.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La diversidad del grado de desarrollo de las fuerzas productivas en las econom&iacute;as que se integran al mercado mundial conlleva diferencias significativas en sus respectivas composiciones org&aacute;nicas de capital, que apuntan a distintas formas y grados de explotaci&oacute;n del trabajo. A medida que se va estabilizando el intercambio entre ellas, tiende a cristalizarse un precio comercial cuyo t&eacute;rmino de referencia es, m&aacute;s all&aacute; de sus variaciones c&iacute;clicas, el valor de las mercanc&iacute;as producidas. En consecuencia, el grado de participaci&oacute;n en el valor global realizado en la circulaci&oacute;n internacional es mayor para las econom&iacute;as de composici&oacute;n org&aacute;nica m&aacute;s baja, o sea, para las econom&iacute;as dependientes. <i>En t&eacute;rminos estrictamente econ&oacute;micos,</i> las econom&iacute;as industriales se enfrentan a esa situaci&oacute;n recurriendo a mecanismos que tienen como resultado extremar las diferencias iniciales en que se daba el intercambio. Es as&iacute; como echan mano del aumento de su productividad, con el fin de rebajar el valor individual de las mercanc&iacute;as en relaci&oacute;n con el valor medio en vigor y de elevar por lo tanto su participaci&oacute;n en el monto total de valor intercambiado; esto se verifica tanto entre productores individuales de una misma naci&oacute;n como entre las naciones competidoras. Sin embargo, ese procedimiento, que corresponde al intento de burlar las leyes del mercado mediante la aplicaci&oacute;n de las mismas, conduce a la elevaci&oacute;n de su composici&oacute;n org&aacute;nica y activa la tendencia a la baja de su cuota de ganancia, por las razones se&ntilde;aladas en mi ensayo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se ha visto all&iacute;, la acci&oacute;n de las econom&iacute;as industriales repercute en el mercado mundial en el sentido de inflar la demanda de alimentos y materias primas, pero la respuesta que le da la econom&iacute;a exportadora es rigurosamente inversa: en lugar de recurrir al aumento de productividad, o al menos de hacerlo con car&aacute;cter prioritario, ella se vale de un mayor empleo extensivo e intensivo de la fuerza de trabajo; en consecuencia, baja su composici&oacute;n org&aacute;nica y aumenta el valor de las mercanc&iacute;as producidas, lo que hace elevar simult&aacute;neamente la plusval&iacute;a y la ganancia. En el plano del mercado, hace que mejoren en su favor los t&eacute;rminos de intercambio, all&iacute; donde ha llegado a establecerse un precio comercial para los productos primarios. Oscurecida por las fluctuaciones c&iacute;clicas del mercado, esa tendencia se mantiene hasta la d&eacute;cada de 1870; el crecimiento de las exportaciones latinoamericanas conduce, incluso, a que empiecen a presentarse saldos favorables en la balanza comercial, que superan los pagos por concepto de amortizaci&oacute;n e intereses de la deuda externa, lo que indica que el sistema de cr&eacute;dito concebido por los pa&iacute;ses industriales, y que se destinaba primariamente a funcionar como fondo de compensaci&oacute;n de las transacciones internacionales, no es suficiente para revertir la tendencia.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Independientemente de las dem&aacute;s causas que act&uacute;an en el mismo sentido y que tienen que ver con el paso del capitalismo industrial a la etapa imperialista, es evidente que la situaci&oacute;n descrita contribuye a motivar las exportaciones de capital hacia las econom&iacute;as dependientes, una vez que las ganancias son all&iacute; considerables. Un primer resultado de esto es la elevaci&oacute;n de la composici&oacute;n org&aacute;nica del capital en dichas econom&iacute;as y el aumento de la productividad del trabajo, que se traducen en la baja del valor de las mercanc&iacute;as y que (de no mediar la superexplotaci&oacute;n) deber&iacute;an conducir a la baja de la cuota de ganancia. En consecuencia, empiezan a declinar sostenidamente los t&eacute;rminos de intercambio, como se indica en mi ensayo.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, la presencia creciente del capital extranjero en el financiamiento, en la comercializaci&oacute;n, e incluso en la producci&oacute;n de los pa&iacute;ses dependientes, as&iacute; como en los servicios b&aacute;sicos, act&uacute;a haciendo transferir parte de las ganancias all&iacute; obtenidas a los pa&iacute;ses industriales; a partir de entonces, el monto de capital cedido por la econom&iacute;a dependiente mediante las operaciones financieras crece m&aacute;s r&aacute;pidamente que el saldo comercial.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La transferencia de ganancias, y por ende de plusval&iacute;a, a los pa&iacute;ses industriales apunta en el sentido de la formaci&oacute;n de una tasa media de ganancia en el plano internacional, algo que libera el intercambio de su dependencia estricta en relaci&oacute;n con el valor de las mercanc&iacute;as; en otros t&eacute;rminos, la importancia que en la etapa anterior ten&iacute;a el valor como regulador de las transacciones internacionales cede progresivamente lugar a la primac&iacute;a del precio de producci&oacute;n (el costo de producci&oacute;n m&aacute;s la ganancia media, la cual, como vimos, es inferior a la plusval&iacute;a en el caso de los pa&iacute;ses dependientes). S&oacute;lo entonces se puede afirmar que &#151;a pesar de seguir estorbada por factores de orden extraecon&oacute;mico, como por ejemplo los monopolios coloniales&#151; la econom&iacute;a internacional alcanza su plena madurez y hace jugar en escala creciente los mecanismos propios de la acumulaci&oacute;n de capital.<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recordemos, para evitar equivocaciones, que la baja de la cuota de ganancia en los pa&iacute;ses dependientes, como contrapartida de la elevaci&oacute;n de su composici&oacute;n org&aacute;nica, se compensa mediante los procedimientos de la superexplotaci&oacute;n del trabajo, adem&aacute;s de las circunstancias peculiares que favorecen, en las econom&iacute;as agrarias y mineras, la alta rentabilidad del capital variable. En consecuencia, la econom&iacute;a dependiente sigue expandiendo sus exportaciones a precios siempre m&aacute;s compensadores para los pa&iacute;ses industriales (con los efectos conocidos en la acumulaci&oacute;n interna de estos) y, simult&aacute;neamente, mantiene su atractivo para los capitales externos, lo que permite dar continuidad al proceso.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El desarrollo capitalista y la superexplotaci&oacute;n del trabajo</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en este sentido que la econom&iacute;a dependiente &#151;y por ende la superexplotaci&oacute;n del trabajo&#151; aparece como una condici&oacute;n necesaria del capitalismo mundial, contradiciendo a quienes, como Fernando Henrique Cardoso, la entienden como un suceso accidental en el desarrollo de &eacute;ste. La opini&oacute;n de Cardoso, emitida en un comentario pol&eacute;mico a mi ensayo,<sup><a href="#notas">7</a></sup> es que, teniendo a la vista que la especialidad del capitalismo industrial reside en la producci&oacute;n de plusval&iacute;a relativa, todo lo que se refiere a las formas de producci&oacute;n basadas en la plusval&iacute;a absoluta, por significativa que sea su importancia hist&oacute;rica, carece de inter&eacute;s te&oacute;rico. Sin embargo, para Cardoso ello no implica abandonar el estudio de la econom&iacute;a dependiente, una vez que en &eacute;sta se da un proceso simult&aacute;neo de desarrollo y de dependencia, lo que hace que ella est&eacute; basada, en su etapa contempor&aacute;nea, tambi&eacute;n en la plusval&iacute;a relativa y en el aumento de la productividad. Se&ntilde;alemos, inicialmente, que el concepto de superexplotaci&oacute;n no es id&eacute;ntico al de plusval&iacute;a absoluta, ya que incluye tambi&eacute;n una modalidad de producci&oacute;n de plusval&iacute;a relativa, la que corresponde al aumento de la intensidad del trabajo. Por otra parte, la conversi&oacute;n de parte del fondo de salario en fondo de acumulaci&oacute;n de capital no representa rigurosamente una forma de producci&oacute;n de plusval&iacute;a absoluta, puesto que afecta simult&aacute;neamente los dos tiempos de trabajo en el interior de la jornada laboral, y no s&oacute;lo el tiempo de trabajo excedente, como pasa con la plusval&iacute;a absoluta. Por todo ello, la superexplotaci&oacute;n se define m&aacute;s bien por la mayor explotaci&oacute;n de la fuerza f&iacute;sica del trabajador, en contraposici&oacute;n a la explotaci&oacute;n resultante del aumento de su productividad, y tiende normalmente a expresarse en el hecho de que la fuerza de trabajo se remunere por debajo de su valor real.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es &eacute;ste, sin embargo, el punto central de la discusi&oacute;n. Lo que se discute es si las formas de explotaci&oacute;n que se alejan de la que engendra la plusval&iacute;a relativa sobre la base de una mayor productividad deben ser excluidas del an&aacute;lisis te&oacute;rico del modo de producci&oacute;n capitalista. El equ&iacute;voco de Cardoso est&aacute; en responder afirmativamente a esta cuesti&oacute;n, como si las formas superiores de la acumulaci&oacute;n capitalista <i>implicaran la exclusi&oacute;n de sus formas inferiores y se dieran independientemente de &eacute;stas.</i> Si Marx hubiera compartido esa opini&oacute;n, seguramente no se habr&iacute;a preocupado de la plusval&iacute;a absoluta y no la habr&iacute;a integrado, en tanto que concepto b&aacute;sico, en su esquema te&oacute;rico.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, lo que se pretende demostrar en mi ensayo es, primero, que <i>la producci&oacute;n capitalista, al desarrollar la fuerza productiva del trabajo, no suprime sino que acent&uacute;a la mayor explotaci&oacute;n del trabajador,</i> y segundo, que las combinaciones de formas de explotaci&oacute;n capitalista se llevan a cabo de manera desigual en el conjunto del sistema, y engendran formaciones sociales distintas seg&uacute;n el predominio de una forma determinada.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desarrollemos brevemente estos puntos. El primero es fundamental, si se quiere entender c&oacute;mo act&uacute;a la ley general de la acumulaci&oacute;n capitalista, o sea, por qu&eacute; se produce la polarizaci&oacute;n creciente de la riqueza y la miseria en el seno de las sociedades en que ella opera. Es en esta perspectiva, y solamente en ella, como los estudios sobre la llamada marginalidad social pueden ser incorporados a la teor&iacute;a marxista de la dependencia; dicho de otra manera, s&oacute;lo as&iacute; &eacute;sta podr&aacute; resolver te&oacute;ricamente el problema planteado por el crecimiento de la superpoblaci&oacute;n relativa con las caracter&iacute;sticas extremadas que presenta en las sociedades dependientes, sin caer en el eclecticismo de Jos&eacute; Nun, que el mismo Cardoso critic&oacute; con tanta raz&oacute;n,<sup><a href="#notas">9</a></sup> ni tampoco en el esquema de An&iacute;bal Quijano, que, independientemente de sus m&eacute;ritos, conduce a la identificaci&oacute;n de un polo marginal en esas sociedades que no guarda relaci&oacute;n con la manera como all&iacute; se polarizan las contradicciones de clase.<sup><a href="#notas">10</a></sup> Sin pretender hacer aqu&iacute; un verdadero an&aacute;lisis del problema, sentemos algunos elementos explicativos que se derivan de las tesis anteriormente enunciadas. La relaci&oacute;n positiva entre el aumento de la fuerza productiva del trabajo y la mayor explotaci&oacute;n del trabajador, que adquiere un car&aacute;cter agudo en la econom&iacute;a dependiente, no es privativa de ella, sino que hace al modo de producci&oacute;n capitalista en s&iacute; mismo. Esto se debe a la manera contradictoria como esas dos formas fundamentales de explotaci&oacute;n inciden en el valor de la producci&oacute;n y, por ende, en la plusval&iacute;a que &eacute;sta arroja. El desarrollo de la fuerza productiva del trabajo, que implica producir m&aacute;s en el mismo tiempo y con un mismo gasto de fuerza de trabajo, reduce la cantidad de trabajo incorporada al producto individual y rebaja por ende su valor, con lo cual afecta negativamente a la plusval&iacute;a. La mayor explotaci&oacute;n del trabajador ofrece dos alternativas: aumentar el tiempo de trabajo excedente (modificando no la jornada de trabajo), o, sin alterar la jornada y los tiempos de trabajo, elevar la intensidad del trabajo; en ambos casos aumenta la masa de valor y la plusval&iacute;a producidas, pero en el &uacute;ltimo (que se diferencia del aumento de productividad porque, aunque se produzca m&aacute;s en el mismo tiempo, ello acarrea un mayor gasto de fuerza de trabajo),<sup><a href="#notas">11</a></sup> desde que el nuevo grado de intensidad se generaliza, desciende el valor individual de las mercanc&iacute;as y, en circunstancias iguales, disminuye tambi&eacute;n la plusval&iacute;a.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el marco del r&eacute;gimen capitalista de producci&oacute;n, esas tendencias opuestas, que se derivan de las dos grandes formas de explotaci&oacute;n, tienden a neutralizarse <i>una vez que el aumento de la fuerza productiva del trabajo no s&oacute;lo crea la posibilidad de una mayor explotaci&oacute;n del trabajador, sino que conduce a ese resultado.</i> En efecto, la reducci&oacute;n del tiempo total de trabajo que el obrero necesita para producir cierta masa de mercanc&iacute;as le permite al capital, <i>sin extender la jornada legal, o incluso reduci&eacute;ndola,</i> exigir al trabajador m&aacute;s tiempo de trabajo efectivo, y por lo tanto una masa superior de valor. Con ello, la amenaza que pesaba sobre la cuota de plusval&iacute;a y de ganancia se contrarresta total o parcialmente. <i>Aquello que en el plano de la producci&oacute;n aparece como una disminuci&oacute;n del tiempo de trabajo se convierte, desde elpunto de vista del capital, en aumento de la producci&oacute;n exigida al trabajador:</i></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ello se expresa en las condiciones de producci&oacute;n mediante la elevaci&oacute;n de la composici&oacute;n org&aacute;nica del capital, es decir, en la disminuci&oacute;n relativa o absoluta (seg&uacute;n el ritmo de la acumulaci&oacute;n) del capital variable; en otras palabras, en la reducci&oacute;n relativa o absoluta de la fuerza de trabajo empleada y en la expansi&oacute;n del ej&eacute;rcito industrial de reserva.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, existe una estrecha interdependencia entre el aumento de la productividad, la intensificaci&oacute;n del trabajo y la duraci&oacute;n de la jornada. El aumento de la fuerza productiva del trabajo, al implicar un menor gasto de fuerza f&iacute;sica, es lo que permite aumentar la intensidad; pero el aumento de la intensidad choca con la posibilidad de extender la jornada de trabajo y juega m&aacute;s bien en el sentido de reducirla. Inversamente, una menor productividad limita la posibilidad de intensificar el ritmo de trabajo e incentiva la extensi&oacute;n de la jornada. El hecho de que, en los pa&iacute;ses altamente industrializados, la elevaci&oacute;n simult&aacute;nea de la productividad y de la intensidad del trabajo no se hayan traducido desde hace varias d&eacute;cadas en reducci&oacute;n de la jornada no invalida lo que se ha dicho; apenas revela la incapacidad de la clase obrera para defender sus leg&iacute;timos intereses, y se traduce en el agotamiento prematuro de la fuerza de trabajo, expresado en la reducci&oacute;n progresiva de la vida &uacute;til del trabajador, as&iacute; como en los trastornos psicof&iacute;sicos provocados por el exceso de fatiga. En la misma l&iacute;nea de razonamiento, las limitaciones surgidas en los pa&iacute;ses dependientes para distender al m&aacute;ximo la jornada de trabajo han obligado al capital a recurrir al aumento de la productividad y de la intensidad del trabajo, con los efectos conocidos en el grado de conservaci&oacute;n y desarrollo de &eacute;sta.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que importa se&ntilde;alar aqu&iacute;, en primer lugar, es que la superexplotaci&oacute;n no corresponde a una supervivencia de modos primitivos de acumulaci&oacute;n de capital, sino que es <i>inherente a &eacute;sta y crece correlativamente al desarrollo de la fuerza productiva del trabajo;</i> suponer lo contrario equivale a admitir que el capitalismo, a medida que se aproxima a su modelo puro, se convierte en un sistema cada vez menos <i>explotador</i> y logra reunir las condiciones para solucionar indefinidamente sus contradicciones internas. En segundo lugar, seg&uacute;n el grado de desarrollo de las econom&iacute;as nacionales que integran el sistema, y del que se verifica en los sectores que componen cada una de ellas, la mayor o menor incidencia de las formas de explotaci&oacute;n y la configuraci&oacute;n espec&iacute;fica que ellas asumen <i>modifican cualitativamente la manera como all&iacute; inciden las leyes de movimiento del sistema,</i> y en particular la ley general de la acumulaci&oacute;n de capital. Es por esta raz&oacute;n que la llamada <i>marginalidad social</i> no puede ser tratada independientemente del modo como se entrelazan en las econom&iacute;as dependientes el aumento de la productividad del trabajo, que se deriva de la importaci&oacute;n de tecnolog&iacute;a, y la mayor explotaci&oacute;n del trabajador, que ese aumento de la productividad hace posible.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No por otra raz&oacute;n la marginalidad s&oacute;lo adquiere su plena expresi&oacute;n en los pa&iacute;ses latinoamericanos al desarrollarse en &eacute;stos la econom&iacute;a industrial. La tarea fundamental de la teor&iacute;a marxista de la dependencia consiste en determinar la <i>legalidad espec&iacute;fica</i> por la que se rige la econom&iacute;a dependiente. Ello supone, desde luego, plantear su estudio en el contexto m&aacute;s amplio de las leyes de desarrollo del sistema en su conjunto y definir los <i>grados intermedios</i> mediante los cuales esas leyes se van especificando. Es as&iacute; como la simultaneidad de la dependencia y del desarrollo podr&aacute; ser realmente entendida. El concepto de <i>subimperialismo</i> emerge de la definici&oacute;n de esos grados intermedios y apunta a la especificaci&oacute;n de c&oacute;mo incide en la econom&iacute;a dependiente la ley seg&uacute;n la cual el aumento de la productividad del trabajo (y por ende de la composici&oacute;n org&aacute;nica del capital) acarrea un aumento de la superexplotaci&oacute;n. Es evidente que dicho concepto no agota la totalidad del problema. Como quiera que sea, la exigencia de especificar las leyes generales del desarrollo capitalista no permite, desde un punto de vista rigurosamente cient&iacute;fico, recurrir a generalidades como la de que la nueva forma de la dependencia reposa en la plusval&iacute;a relativa y el aumento de la productividad. Y no lo permite porque &eacute;sta es la <i>caracter&iacute;stica general de todo desarrollo capitalista,</i> como se ha visto. El problema est&aacute; pues en <i>determinar el car&aacute;cter que asume en la econom&iacute;a dependiente la producci&oacute;n de plusval&iacute;a relativa y el aumento de la productividad del trabajo.</i></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, se pueden encontrar en mi ensayo indicaciones, aunque notoriamente insuficientes, que permiten vislumbrar el problema de fondo que la teor&iacute;a marxista de la dependencia est&aacute; urgida a enfrentar: el hecho de que las condiciones creadas por la super&#45;explotaci&oacute;n del trabajo en la econom&iacute;a capitalista dependiente tienden a obstaculizar su tr&aacute;nsito desde la producci&oacute;n de plusval&iacute;a absoluta a la de plusval&iacute;a relativa, en tanto que forma dominante en las relaciones entre el capital y el trabajo. La gravitaci&oacute;n desproporcionada que asume en el sistema dependiente la plusval&iacute;a extraordinaria es un resultado de esto y corresponde a la expansi&oacute;n del ej&eacute;rcito industrial de reserva y al estrangulamiento relativo de la capacidad de realizaci&oacute;n de la producci&oacute;n. M&aacute;s que meros accidentes en el curso del desarrollo dependiente o elementos del orden de la transici&oacute;n, estos fen&oacute;menos son manifestaciones de la manera particular de c&oacute;mo incide en la econom&iacute;a dependiente la ley general de la acumulaci&oacute;n de capital. En &uacute;ltima instancia, es de nuevo a la superexplotaci&oacute;n del trabajo que tenemos que referirnos para analizarlos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;stas son algunas cuestiones sustantivas de mi ensayo, que conven&iacute;a puntualizar y aclarar. Ellas est&aacute;n reafirmando la tesis central que all&iacute; se sostiene, es decir, la de que el fundamento de la dependencia es la superexplotaci&oacute;n del trabajo. No nos queda, en esta breve nota, sino advertir que las implicaciones de la superexplotaci&oacute;n trascienden el plano del an&aacute;lisis econ&oacute;mico y deben ser estudiadas tambi&eacute;n desde el punto de vista sociol&oacute;gico y pol&iacute;tico. Es avanzando en esa direcci&oacute;n que aceleraremos el parto de la teor&iacute;a marxista de la dependencia y la liberaremos de las caracter&iacute;sticas funcional&#45;desarrollistas que se le han adherido en su gestaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cardoso, Fernando Henrique, "Notas sobre el estado actual de los estudios sobre dependencia", en <i>Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales,</i> n&uacute;m. 4, Flacso, Santiago de Chile, 1972.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1229845&pid=S0187-5795201300020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "Comentario sobre los conceptos de sobrepoblaci&oacute;n relativa y marginalidad", en <i>Revista</i> <i>Latinoamericana de Ciencias Sociales,</i> n&uacute;m. 12, Flacso, Santiago de Chile, 1971.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1229847&pid=S0187-5795201300020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Torres, Jaime, <i>Para un concepto de "formaci&oacute;n social colonial",</i> Ceso, Santiago de Chile, 1972, mimeo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1229849&pid=S0187-5795201300020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nun, Jos&eacute;, "Sobrepoblaci&oacute;n relativa, ej&eacute;rcito industrial de reserva y masa marginal", en <i>Revista Latinoamericana de Sociolog&iacute;a,</i> n&uacute;m. 2, Buenos Aires, 1969.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1229851&pid=S0187-5795201300020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marini, Ruy Mauro, <i>Dial&eacute;ctica de la dependencia,</i> Ediciones Era, 11a. reimpresi&oacute;n, M&eacute;xico, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1229853&pid=S0187-5795201300020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marx, Karl, <i>El capital,</i> t. III, cap. VII, FCE, M&eacute;xico, 1946&#45;1947.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1229855&pid=S0187-5795201300020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, <i>El capital. Obras,</i> Par&iacute;s, nrf, t. II, pp. 1.002 y 1.006, subrayado por Marx; cfr. edici&oacute;n del FCE, t. III, pp. 215 y 219.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1229857&pid=S0187-5795201300020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, <i>Elementos fundamentalespara la cr&iacute;tica de la econom&iacute;a pol&iacute;tica (borrador) 1857&#45;1858,</i> vol. II, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 1972.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1229859&pid=S0187-5795201300020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, <i>El capital,</i> t. III, cap. VIII, p. 181.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1229861&pid=S0187-5795201300020000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, <i>El capital,</i> t. I, cap. XIV, p. 246.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1229863&pid=S0187-5795201300020000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quijano, An&iacute;bal, <i>Redefinici&oacute;n de la dependencia y marginalizaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina,</i> mimeo, Ceso, Santiago de Chile, 1970.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1229865&pid=S0187-5795201300020000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Tomado de Ruy Mauro Marini, <i>Dial&eacute;ctica de la dependencia,</i> M&eacute;xico, Ediciones Era, lia. reimpresi&oacute;n, 1991, pp. 80&#45;101. Se publica con el consentimiento de Ediciones Era.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Karl Marx, <i>El capital,</i> M&eacute;xico, FCE, 1946&#45;1947, t. III, cap. VII, p. 180. &Eacute;sta ser&aacute; la edici&oacute;n citada, cuando no se indique otra.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> V&eacute;ase el tratamiento que da a este tema Jaime Torres en <i>Para un concepto de "formaci&oacute;n social colonial",</i> mimeo, Ceso, Santiago de Chile, 1972.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Seg&uacute;n Marx, la tendencia descendiente de la cuota general de ganancia no es sino "una manera propia al modo de producci&oacute;n capitalista de expresar el progreso de la productividad social, del trabajo", siendo que "la acumulaci&oacute;n misma &#151;y la concentraci&oacute;n del capital que ella implica&#151; es un medio material de aumentar la productividad". Karl Marx, <i>El capital, Obras,</i> Par&iacute;s, nrf, t. II, pp. 1.002 y 1.006, subrayado por Marx; cfr. edici&oacute;n del FCE, t. III, pp. 215 y 219.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> "En un comienzo la producci&oacute;n fundada en el capital part&iacute;a de la circulaci&oacute;n; vemos ahora c&oacute;mo aquella pone la circulaci&oacute;n como su propia condici&oacute;n y pone asimismo al proceso de producci&oacute;n, en su inmediatez, en cuanto momento del proceso de circulaci&oacute;n, as&iacute; como pone a &eacute;ste como fase del proceso de producci&oacute;n en su totalidad". Karl Marx, <i>Elementos fundamentales para la cr&iacute;tica de la econom&iacute;a pol&iacute;tica (borrador) 1857&#45;1858,</i> Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 1972, vol. II, p. 34.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Para decirlo con Marx: "El cambio de mercanc&iacute;as por sus valores, o aproximadamente por sus valores, presupone &#91;...&#93; una fase mucho m&aacute;s baja que el cambio sobre la base de los precios de producci&oacute;n, lo cual requiere un nivel bastante elevado en el desarrollo capitalista". Karl Marx, <i>El capital,</i> t. III, cap. VIII, p. 181.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> V&eacute;ase "Notas sobre el estado actual de los estudios sobre dependencia", en <i>Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales,</i> n&uacute;m. 4, Santiago de Chile, 1972.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> "La producci&oacute;n de plusval&iacute;a absoluta es la base general sobre la que descansa el sistema capitalista y el punto de arranque para la producci&oacute;n de plusval&iacute;a relativa". Karl Marx, <i>El capital,</i> t. I, cap. XIV, p. 246.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> V&eacute;anse, de Jos&eacute; Nun, "Sobrepoblaci&oacute;n relativa, ej&eacute;rcito industrial de reserva y masa marginal", en <i>Revista Latinoamericana de Sociolog&iacute;a,</i> n&uacute;m. 2, Buenos Aires, 1969, y de F.H. Cardoso, "Comentario sobre los conceptos de sobrepoblaci&oacute;n relativa y marginalidad", en <i>Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales,</i> n&uacute;m. 12, Santiago de Chile, 1971.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> V&eacute;ase, de An&iacute;bal Quijano, <i>Redefinici&oacute;n de la dependencia y marginalizaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina,</i> mimeo, Ceso, Santiago de Chile, 1970.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> La econom&iacute;a burguesa no permite establecer claramente esa diferencia, ya que privilegia como t&eacute;rmino de referencia el producto y no la fuerza de trabajo.</font></p>      ]]></body><back>
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