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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>DE LA VERA CRUZ, FRAY ALONSO. <i>Physica Speculatio </i>&#91;1557&#93; ;  <i>Del Cielo </i>&#91;1557&#93;</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b><i>Por Mauricio S&aacute;nchez Menchero</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, UNAM, 2012, 480 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, UNAM, 2012, 211 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es de sentido com&uacute;n reconocer que el proverbio <I>verba volant, scripta manent</I> (las palabras vuelan, la escritura permanece) se refiere a la importancia de la palabra escrita frente a la volatilidad de la oralidad. Pero lo que en ocasiones se olvida es que estas palabras escritas no siempre han cumplido a cabalidad su funci&oacute;n conservadora. A lo largo del tiempo guerras, incendios o inundaciones, por poner unos ejemplos, se han encargado de destruir este patrimonio memor&iacute;stico como el producido por la tradici&oacute;n griega y latina. Por fortuna esta p&eacute;rdida del conocimiento nunca fue total. Es el caso de la decadencia y ca&iacute;da de Roma, hecho hist&oacute;rico en el que se perdieron muchos materiales pero donde, gracias al islam, se pudo rescatar, traducir y reproducir el pensamiento cl&aacute;sico en importantes comunidades culturales como las desarrolladas en Damasco, Bagdad o Aziz (&Aacute;frica). Pero a su vez este acervo fue recuperado, traducido y copiado por las comunidades cenob&iacute;ticas desde Egipto para luego ser conducidas de nueva cuenta a Europa durante la Edad Media. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy nuestra era inform&aacute;tica parece ser testigo de un cambio radical de esta historia de p&eacute;rdidas de la memoria escrita. Es el caso de los cientos de miles de documentos que, conservados en los acervos bibliotecarios de todo el mundo, est&aacute;n siendo muy r&aacute;pidamente digitalizados y puestos a disposici&oacute;n de millones de lectores a trav&eacute;s de la red mundial. Sin embargo, a pesar de esta revoluci&oacute;n del conocimiento escrito, no podemos dejar de apuntar la necesidad de que exista al lado de estos libros electr&oacute;nicos un acervo reimpreso de originales. Una forma de hacerlo es a partir de la edici&oacute;n de facsimilares acompa&ntilde;ados de traducciones y comentarios actualizados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La UNAM tradicionalmente se ha encargado de esta tarea y un &uacute;ltimo ejemplo ha sido la edici&oacute;n &#150;en esta ocasi&oacute;n a trav&eacute;s de una decena de instancias&#150; de un "nuevo" viejo libro que nos invita a reflexionar desde distintos &aacute;ngulos. A continuaci&oacute;n referiremos s&oacute;lo tres aspectos de fray Alonso de la Vera Cruz: en primer lugar a su autor bajo el prisma de acucioso lector, y a su trabajo como educador; despu&eacute;s a la materialidad de su obra did&aacute;ctica &#150;<I>Physica Speculatio</I> incluyendo uno de sus cap&iacute;tulos, <I>De Caelo</I>&#150; para finalmente hacer algunas reflexiones sobre su contenido.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un bibli&oacute;filo atento como Juan Jos&eacute; de Eguiara y Eguren supo conservar para sus futuros lectores una imagen sobre la odisea que significaba para los primeros viajeros llegar a tierras americanas. La idea proven&iacute;a de lo escrito por Tom&aacute;s de Villanueva sobre Alonso de la Vera Cruz en la Dedicatoria de su <I>Physica speculatio</I>. En efecto, para este religioso la llegada de la fe al Nuevo Mundo fue traducida bajo la imagen hom&eacute;rica de la <I>Il&iacute;ada</I>; es decir, con el arribo de misioneros como los agustinos el Evangelio se hab&iacute;a transportado en "el seno del caballo de Troya" para aconsejar "&#91;...&#93; cual un padre a sus hijos, &#91;...&#93; en este nuevo orbe, provincia nueva y gentes nuevamente convertidas".<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que puede llamar la atenci&oacute;n es que este castellano solamente termin&oacute; por comprender su vocaci&oacute;n hasta que pis&oacute; suelo mexicano. No es para menos: la nueva geograf&iacute;a con sus colores y olores diferentes y, sobre todo, las voces y fisonom&iacute;as de sus habitantes fracturaron la memoria monol&iacute;tica de su mundo; la polifon&iacute;a de lenguajes y s&iacute;mbolos lo condujo a un di&aacute;logo. De ah&iacute; resulta que en ocasiones los seres humanos pertenezcan no al lugar donde nacen f&iacute;sicamente, sino adonde se auto&#150;perciben y conciben por vez primera. Tal fue el caso de Alonso qui&eacute;n acogi&oacute; y se hizo nombrar con el del lugar de su renacimiento: Vera Cruz.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el compromiso al di&aacute;logo de Alonso de la Vera Cruz lo condujo a buscar que "&#91;...&#93; todo fuese nuevo tambi&eacute;n y nueva la manera de ense&ntilde;ar las ciencias y de instruir a los disc&iacute;pulos".<sup><a href="#notas">2</a></sup> Ten&iacute;a la vocaci&oacute;n de compartir lo mucho que hab&iacute;a aprendido de los muchos libros resguardados en el convento de Tiripet&iacute;o y en el Colegio de San Pablo: todos rayados y marginados "&#91;...&#93; desde la primera hoja hasta la &uacute;ltima, &#91;con&#93; su letra".<sup><a href="#notas">3</a></sup> La ense&ntilde;anza se convirti&oacute; entonces en su mejor instrumento para hacer circular los conocimientos siempre materializados en instancias como colegios y bibliotecas, lo mismo que gabinetes y jardines donde los misioneros pudiesen formarse para, a su vez, difundir los saberes a los propios ind&iacute;genas. Por ello, la construcci&oacute;n del Colegio de San Pablo se convirti&oacute; en una de sus mayores metas. As&iacute; lo describi&oacute; Joan Grijalva, uno de los bi&oacute;grafos de Vera Cruz, al relatar c&oacute;mo el agustino se hab&iacute;a dado a la tarea de reunir "algunas limosnas con que pudo hazer una casa capaz de veinte Religiosos", lugar en el que todos se ocupar&iacute;an "&#91;...&#93; de leer, y estudiar Theologia, de prender lengua, y administrar a los Indios".<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra del agustino no se detuvo. Fiel al compromiso de hacer todo nuevo en lo nuevo, fray Alonso &#150;que hab&iacute;a sido alumno de la Universidad de Salamanca&#150;, logr&oacute; un conjunto arquitect&oacute;nico que era envidiado en la metr&oacute;poli. El propio Grijalva relata como Vera Cruz hab&iacute;a comprado todos "los solares y casas adjacentes" para ampliar las instalaciones y construir un nuevo edificio para el Colegio </font></p>     <blockquote>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; de la mayor y mejor fabrica, que se halla en la nueva Espa&ntilde;a, quedando allende de esto por nuestros unos muy grandes sitios, donde poder hazer huertas, recreaciones, y officinas, las mas capaces y hermosas, que se pueden desear.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p></blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El coraz&oacute;n de este centro del saber estaba, sin embargo, en la biblioteca. Nuevamente Grijalva relata c&oacute;mo en una estancia en Espa&ntilde;a durante 10 a&ntilde;os (1562&#150;1572), el agustino se hab&iacute;a dado a la tarea de buscar m&aacute;s vol&uacute;menes para la biblioteca en "diversas partes, y universidades donde avia libros de todas facultades, de todas las Artes y lenguas, de que se tenia noticia". De esta forma, logr&oacute; reunir </font></p>     <blockquote>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; sesenta caxones de libros, &aacute; los quales fue a&ntilde;adiendo este gran varon todos aquellos que venian a su noticia, y no estavan en la librer&iacute;a. </font></p></blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un conjunto libresco que sigui&oacute; creciendo y al que supo a&ntilde;adir </font></p>     <blockquote>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mapas, Globos celestes y terrestres, Astrolabios, Orologios, Ballestillas, Planisferios, y al fin de todos aquellos instrumentos que sirven a las Artes liberales. Con que qued&oacute; la cosa mas illustre y de mayor precio del Reyno.<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p></blockquote>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alonso de la Vera Cruz, junto a otros religiosos y pensadores, reconoc&iacute;a que la tarea de hacer nuevas cosas dentro de la nueva realidad americana requer&iacute;a, adem&aacute;s de colegio, biblioteca o jardines, de un instrumento como la imprenta. Por ello, bajo los auspicios de Zum&aacute;rraga, pronto se cont&oacute; con la presencia de una prensa y tipos m&oacute;viles en M&eacute;xico. A trav&eacute;s del operario italiano Giovani Paoli, mejor conocido como Juan Pablos, arribar&iacute;a a las Indias la imprenta del poderoso Jacobo Cromberger que fue "no s&oacute;lo impresor, sino editor, y tambi&eacute;n librero".<sup><a href="#notas">7</a></sup> </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conviene tener presente que el empresario jud&iacute;o alem&aacute;n </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; tuvo pocos competidores de su calidad como impresor en Sevilla; en sus d&iacute;as las dos terceras partes de la producci&oacute;n de impresos de la ciudad hispalense salieron de su taller.<sup><a href="#notas">8</a></sup> </font></p></blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, Cromberger asumir&iacute;a los gastos tanto de la prensa y tipos como del papel y tintas, adem&aacute;s de los gastos de viaje y alimentaci&oacute;n de Juan Pablos y de su esposa. Pero los planes mercantiles, durante los primeros a&ntilde;os del privilegio real, no resultaron en grandes beneficios: la imprenta no le daba para comer a Juan Pablos y su producci&oacute;n se reduc&iacute;a a la publicaci&oacute;n de dos libros al a&ntilde;o. De esta forma no fue sino hasta 1548, con la muerte de su poderoso patr&oacute;n, que Juan Pablos se pudo independizar para convertirse en el propietario de su taller y publicar a autores como Pedro de Gante, Francisco Cervantes y, desde luego, a fray Alonso de la Vera Cruz. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; vale la pena reparar en que si por un lado siempre se ha destacado que la <I>Physica </I><I>speculatio</I> representa la primera en su g&eacute;nero impresa en el Nuevo Mundo (1557), tambi&eacute;n debe pensarse en que gracias a esta primera imprenta este material, que se puede pensar como una edici&oacute;n pr&iacute;ncipe, permiti&oacute; que las ideas circularan de la c&aacute;tedra a la imprenta para pasar a manos de lectores novohispanos pero tambi&eacute;n europeos. No hay que olvidar que esta obra veracruciana se va a imprimir en 1562, 1569 y 1573 en los talleres de Terranova instalados en tierras salmantinas, lo cual indica la pronta integraci&oacute;n de esta obra cient&iacute;fica a los prop&oacute;sitos educativos de una universidad como la de Salamanca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la edici&oacute;n mexicana y las espa&ntilde;olas de la <I>Physica speculatio </I>tuvieron diferencias. Una de las primeras variaciones materiales estriba en que, a pesar de que ambas estaban impresas a dos columnas, la de M&eacute;xico iba a contar con 414 p&aacute;ginas contra las 344 de la primera edici&oacute;n castellana, las 444 de la segunda y las 430 de la tercera. Para explicarnos brevemente estas diferencias debemos considerar que, mientras en la edici&oacute;n mexicana Vera Cruz colocaba al final un compendio del tratado de <I>Sphaera</I> de Campano de Novara, en las tres ediciones espa&ntilde;olas &eacute;ste se hab&iacute;a suprimido. Datos todos que nos hablan tanto del constante trabajo de revisi&oacute;n directa y autocensura por parte de fray Alonso, como de las posibilidades materiales para imprimir la obra &#150;oferta de papel y tintas&#150;, as&iacute; como de las posibilidades econ&oacute;micas de los lectores universitarios salamantinos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra diferencia tiene que ver con el grabado del frontispicio de <I>Physica speculatio</I>. Es decir, en la edici&oacute;n espa&ntilde;ola de 1562 aparece </font></p>     <blockquote>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; la marca del taller salmantino de la familia Terranova: la flor de lis, con la incorporaci&oacute;n de dos flores que salen de entre sus hojas, junto a la inscripci&oacute;n: 'SUB TIMORE SANCTISSIMI NOMINIS TUI LABORAMUS' &#91;'Trabajo con el nombre de tu santo temor'&#93;.<sup><a href="#notas">9</a></sup> </font></p></blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, la edici&oacute;n de Juan Pablos colocaba en la portada a varios frailes arrodillados alrededor de San Agust&iacute;n, el cual portaba traje episcopal y h&aacute;bito de la orden, sosteniendo con </font></p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; su mano derecha una casita, y en la izquierda un libro abierto, en el cual se lee: ANTE OMNIA DILIGATVR ('Nos atrae por encima de todo'); &#91;quedando&#93; atr&aacute;s de &eacute;l, una especie de altar con la leyenda: PATER AGUSTI; &#91;y&#93; abajo en la base, el escudete del coraz&oacute;n traspasado, sostenido por dos angelitos.<sup><a href="#notas">10</a></sup> </font></p></blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay que notar que la nueva edici&oacute;n del libro <I>Del Cielo</I> reproduce el frontispicio de la edici&oacute;n espa&ntilde;ola de 1573, con un &aacute;ngel que porta una guirnalda en la mano. En cambio, para el caso del facsimilar de <I>Physica speculatio </I>result&oacute; imposible contar con la portada debido a que el &uacute;nico ejemplar que se conserva hasta nuestros d&iacute;as, en la edici&oacute;n de Juan Pablos, se conserva sin frontispicio dentro del acervo del Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de M&eacute;xico. Pero si fu&eacute;ramos justos con la reedici&oacute;n actual, y sin duda con el benepl&aacute;cito de fray Alonso de la Veracruz, hoy en la portada deber&iacute;a aparecer la misma imagen de San Agust&iacute;n al centro, aunque a su lado podr&iacute;a aparecer el retrato de algunas mujeres como Santa M&oacute;nica, pero tambi&eacute;n de la editora de este facsimilar al lado del de los autores del estudio hist&oacute;rico, Mauricio Beuchot y de la introducci&oacute;n hist&oacute;rica, Marco Antonio Coreno. Esto as&iacute;, porque si algo supo sembrar y cosechar fray Alonso de la Veracruz fue su trabajo como maestro y quien cont&oacute; entre sus disc&iacute;pulos que lo estudiaron y divulgaron a </font></p>     <blockquote>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Francisco Cervantes de Salazar, escritor y maestro universitario; fray Esteban de Salazar y Andr&eacute;s de Tordehumos, escritores de vasta vigencia en su circunstancia hist&oacute;rica y geogr&aacute;fica.<sup><a href="#notas">11</a></sup></font></p></blockquote>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para finalizar s&oacute;lo resta un par de reflexiones muy breves sobre sus contenidos. Una primera hace referencia a los posibles usos o apropiaciones que pueda tener hoy un libro como el de fray Alonso en la agenda de investigaci&oacute;n historiogr&aacute;fica de la ciencia. Por ello creemos que si bien es importante proteger y divulgar una obra como la que aqu&iacute; nos convoca, no hay que perder de vista la necesidad de estudiar el caso particular del texto veracruciano pero coloc&aacute;ndolo en comparaci&oacute;n con otras producciones contempor&aacute;neas suyas para evitar as&iacute; caer en "parroquialismos".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, adem&aacute;s cabe tener presente los prop&oacute;sitos did&aacute;cticos de fray Alonso al escribir sus comentarios o <I>speculationes</I> a la <I>F&iacute;sica</I> de Arist&oacute;teles, que sigue </font></p>     <blockquote>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; el orden mismo en que el fil&oacute;sofo griego distribuy&oacute; los tratados que integran esta parte de su obra, a saber: los ocho libros de <I>F&iacute;sica</I>, los cuatro del <I>Cielo</I>, los dos <I>Acerca de la generaci&oacute;n y </I><I>corrupci&oacute;n</I>, los cuatro concernientes a la <I>Meteorolog&iacute;a</I> y los tres relativos al <I>Alma</I>.<sup><a href="#notas">12</a></sup> </font></p></blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma al tratado aristot&eacute;lico, el agustino quiso colocar al final una parte del libro de Campano de Novara, una obra que, como bien destaca Marco Arturo Moreno Corral en su introducci&oacute;n cr&iacute;tica, hac&iacute;a insinuaciones a ideas helioc&eacute;ntricas. De hecho, en la especulaci&oacute;n catorce, fray Alonso cita el nombre de Cop&eacute;rnico al que menciona y califica de "neot&eacute;rico" pero nada m&aacute;s porque hasta ah&iacute; llega la cita del astr&oacute;nomo polaco. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; pues, &iquest;por qu&eacute; fray Alonso &#150;que tiene una concepci&oacute;n m&aacute;s bien geoc&eacute;ntrica&#150; quiso dar este punto de vista a trav&eacute;s de otra autor&iacute;a? Y a&uacute;n m&aacute;s, &iquest;por qu&eacute; el agustino suprimi&oacute; este texto en su edici&oacute;n espa&ntilde;ola? Para responder r&aacute;pidamente a estas preguntas debemos remitirnos al ambiente de censura inquisitorial que se viv&iacute;a en Espa&ntilde;a. Bastan aqu&iacute; dos ejemplos referidos a dos hermanos de orden de fray Alonso: fray Diego de Z&uacute;&ntilde;iga y fray Luis de Le&oacute;n. Del primero, Z&uacute;&ntilde;iga, sabemos que fue un fil&oacute;sofo agustino y castellano cuya obra se convirti&oacute; en la &uacute;nica de mano espa&ntilde;ola que apareci&oacute; en el &Iacute;ndice de libros prohibidos debido a su copernicanismo. No es casual que su <I>Comentarios a Job</I> estuviera presente en las disputas suscitadas por Galileo. De hecho </font></p>     <blockquote>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; el gran cient&iacute;fico italiano se sirvi&oacute; de la autoridad del agustino en su esfuerzo por sostener la compatibilidad del sistema helioc&eacute;ntrico con las Sagradas Escrituras.<sup><a href="#notas">13</a></sup> </font></p></blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero a fin de cuentas la censura hecha a la obra de Z&uacute;&ntilde;iga no s&oacute;lo dej&oacute; en la oscuridad la obra de este agustino, sino que adem&aacute;s le sirvi&oacute; a la autoridad para desterrar el copernicanismo de tierras espa&ntilde;olas durante un buen tiempo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte recordemos que en otro orden de delito fray Luis de Le&oacute;n fue condenado por traducir a lengua romance, es decir, al espa&ntilde;ol, un libro b&iacute;blico como el <I>Cantar de los Cantares</I>, adem&aacute;s de comentarlo y darlo a la copia manuscrita. Pero lo que importa es que los dos agustinos, Z&uacute;&ntilde;iga y De Le&oacute;n, estaban cercanos a las f&oacute;rmulas libertarias y nuevas que se esgrim&iacute;an en tierras luteranas. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, la lejan&iacute;a f&iacute;sica de fray Alonso de la Veracruz no le impidi&oacute; escuchar las noticias de sus hermanos censurados por sus ideas modernas. &Eacute;l mismo se sent&iacute;a de alguna forma identificado con sus hermanos en la b&uacute;squeda del conocimiento humanista para hacer las cosas de nuevo, por lo que lleg&oacute; a expresar la siguiente cita &#150;como transcribe Garc&iacute;a Icazbalceta&#150;: </font></p>     <blockquote>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues a la buena verdad &#150;dijo fray Alonso&#150;, que me pueden quemar a m&iacute;, si a &eacute;l &#91;se refer&iacute;a a fray Luis&#93; lo queman, porque de la manera que &eacute;l lo dice lo siento yo.<sup><a href="#notas">14</a></sup> </font></p></blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comuni&oacute;n de ideas que revela al lector la existencia de una circulaci&oacute;n del conocimiento a pesar de censuras y de distancias geogr&aacute;ficas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>NOTAS</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Juan Jos&eacute; de Eguiara y Eguren, <I>Pr&oacute;logos a la Biblioteca Mexicana</I>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, pp. 191&#150;192.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4496410&pid=S0187-358X201300020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> <I>Idem</I>.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Joan de Grijalua, <I>Cronica de la orden de S. Augustin en las provincias de la nueva Espana </I><I>en quatro edades desde 1533 hasta 1592</I>, Juan Ruiz, impresor, 1624, p. 485.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4496413&pid=S0187-358X201300020001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> <I>Ibid</I>, pp. 153&#150;154.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> <I>Idem</I></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> <I>Idem</I>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> J. Lafaye, <I>Albores de la imprenta</I> (M&eacute;xico, 2002: 89).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4496418&pid=S0187-358X201300020001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> <I>Idem</I>.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Rosa Margarita Cacheda Barreiro, "Aproximaci&oacute;n iconogr&aacute;fica a la figura del impresor a trav&eacute;s de sus marcas tipogr&aacute;ficas. Una visi&oacute;n emblem&aacute;tica del siglo XVI", en<I> Cuadernos de </I><I>arte e iconograf&iacute;a</I>, (Madrid, 2002: 52).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4496421&pid=S0187-358X201300020001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Para la edici&oacute;n de 1573, como bien se reproduce en el facsimilar al final del libro <I>Del Cielo</I> (2012), la inscripci&oacute;n que rodea al &aacute;ngel eleva la plegaria AVE MARIA GRATIA PLENA, p. 168 &#91;185&#93;.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Jos&eacute; Toribio Medina, <I>La imprenta en M&eacute;xico (1539&#150;1600)</I> (M&eacute;xico, 1989: 1557).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4496423&pid=S0187-358X201300020001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Javier Campos, <I>An&aacute;lisis socio&#150;bibliogr&aacute;fico de fray Alonso de Veracruz</I>, OSA (Madrid, 2008: 834).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4496425&pid=S0187-358X201300020001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Amancio Bola&ntilde;o e Isla,<I> Contribuci&oacute;n al estudio bibliogr&aacute;fico de fray Alonso de la Vera Cruz </I>(M&eacute;xico, 1947: 60).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4496427&pid=S0187-358X201300020001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Gerardo Bolado Ochoa, <I>Fray Diego de Z&uacute;&ntilde;iga (1536&#150;ca. 1598). Una aproximaci&oacute;n biogr&aacute;fica</I> (Madrid, 2000: 82).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4496429&pid=S0187-358X201300020001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Bola&ntilde;o e Isla, <I>op. cit.</I> (M&eacute;xico, 1947: 39).</font></p>       ]]></body><back>
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