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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[CHARTIER, ROGER. La historia o la lectura del tiempo]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>CHARTIER, ROGER. <i>La historia o la lectura del tiempo</i></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por: Idalia Garc&iacute;a</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Madrid: Gedisa, 2007. 93 p.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los lectores de Chartier, todo nuevo libro de su autor&iacute;a es un acontecimiento. Este autor tan prolijo es un seductor en la palabra y en el discurso, por eso no es de extra&ntilde;ar que provoque pasiones confrontadas. Algunos lectores forman una legi&oacute;n de fan&aacute;ticos de su trabajo, mientras que para otros tanta fanfarria es excesiva. Para m&iacute; es un autor que no s&oacute;lo me gusta por como escribe, sino porque gracias a sus palabras he descubierto un mont&oacute;n de cosas interesantes. Hay que decirlo, Roger Chartier es un autor que ense&ntilde;a a pensar y a observar detalles en la historia de la cultura escrita; en este libro, edici&oacute;n conmemorativa de los treinta a&ntilde;os que cumpli&oacute; la editorial Gedisa, nos recuerda las mutaciones que la historia ha tenido desde que se public&oacute; otro de sus libros: <i>El mundo como representaci&oacute;n.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta ocasi&oacute;n como pocas esta lectura ha sido m&aacute;s que afortunada.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras me preguntaba qu&eacute; es y c&oacute;mo se hace la historia del libro, con las lecturas del propio Chartier, Darnton, Burke, Barker, Zemon Davis, Einsenstein, Febvre, Martin, Finkelstein, McCleery, Mollier, Hall, entre otros, para comprender las caracter&iacute;sticas que ese tipo de historia ten&iacute;a en M&eacute;xico, lleg&oacute; este libro a mis manos. El autor lo llama ensayo (supongo que por la brevedad material, m&aacute;s que por lo que contiene), el caso es que me permiti&oacute; recrear todas las lecturas mencionadas y me ayud&oacute; a para intentar comprender.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, este libro que va recordando los diferentes momentos que ha tenido la historia cultural y social, me ayud&oacute; a comprender mejor c&oacute;mo se hab&iacute;a consolidado el campo disciplinar de la historia del libro y cu&aacute;les eran sus caracter&iacute;sticas m&aacute;s importantes. El ensayo que aqu&iacute; se rese&ntilde;a ayuda a recordar que el trabajo de todos esos historiadores citados no se repite, sino que aporta conocimientos y sobre todo "ayuda a la compresi&oacute;n cr&iacute;tica del pasado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto de Chartier comienza precisamente con el periodo que obsesion&oacute; a los historiadores: el de la crisis de la historia. Este debate enfatiz&oacute; las formas de compresi&oacute;n que tenemos del pasado y, por tanto sobre las explicaciones hist&oacute;ricas que hacemos de &eacute;ste.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como bien lo indica el autor, las profundas reflexiones de los historiadores cuestionaban</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">la brecha existente entre el pasado y su representaci&oacute;n, entre lo que fue y no es m&aacute;s, y las construcciones narrativas que se proponen ocupar el lugar de ese pasado (p. 22).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todas estas reflexiones que abarcaron dos d&eacute;cadas del siglo pasado, construyeron una reflexi&oacute;n distinta del hacer de los historiadores. En efecto, el pasado vuelve a nosotros a trav&eacute;s de la escritura construida por alguien que interpreta ciertos hechos. Pero estas narraciones se enmarcan en un saber cr&iacute;tico que logra separar lo verdadero de lo falso, cuesti&oacute;n que aunque parece simple no por ello es evidente. Es decir, discernir entre la interpretaci&oacute;n del pasado que hace una novela hist&oacute;rica y un trabajo hist&oacute;rico, tambi&eacute;n requiere de una reflexi&oacute;n cr&iacute;tica que tiene que ver con los testimonios del pasado y su recolecci&oacute;n, an&aacute;lisis y procesamiento para luego construir una interpretaci&oacute;n cercana al acontecimiento hist&oacute;rico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este breve texto nos permite transitar por el pensamiento de varios autores y su particular reflexi&oacute;n sobre la escritura como discurso y la historia como saber. As&iacute;</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">la historia como escritura desdoblada tiene entonces la triple tarea de convocar al pasado, que ya no est&aacute; en un discurso en presente, mostrar las competencias del historiador, due&ntilde;o de las fuentes, y convencer al lector (p. 26).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta tarea del historiador conduce a pensar en los lugares sociales desde los que &eacute;ste ejerce su actividad y nos ayudan a analizar la funci&oacute;n de las instituciones. &Eacute;stas se organizan y se rigen seg&uacute;n jerarqu&iacute;as y convenciones para trazar la l&iacute;nea divisoria entre los objetos hist&oacute;ricos leg&iacute;timos y los que no lo son, pero tambi&eacute;n para determinar otros objetos que ser&aacute;n excluidos o censurados por el mismo medio social. Este orden social, cuya pertenencia est&aacute; determinada por los t&iacute;tulos acad&eacute;micos, excluye a quienes no pertenecen y, principalmente, cuestiona</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">los temas de investigaci&oacute;n y los criterios de apreciaci&oacute;n o de desvaloraci&oacute;n de las obras (p. 32).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reflexiones sobre la construcci&oacute;n del discurso hist&oacute;rico y sobre el medio social en que se hacen ha permitido comprender las diferentes "modalidades de la relaci&oacute;n que las sociedades mantienen con el pasado" (p. 34), por lo que el an&aacute;lisis de las competencias del historiador no es del todo balad&iacute;. De esta manera, es importante distinguir el testimonio que se extrae del documento, y la aceptaci&oacute;n o rechazo del hecho hist&oacute;rico sometido al "r&eacute;gimen de lo verdadero y lo falso, de lo refutable y lo verificable" (p. 35), para poder evaluar la comprensi&oacute;n historiadora.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es aqu&iacute; cuando Chartier introduce un aspecto importante: la diferencia entre memoria e historia que se oponen en el reconocimiento del pasado y la representaci&oacute;n del mismo. Esta funci&oacute;n de representaci&oacute;n es la m&aacute;s cuestionada porque ata&ntilde;e a las formas discursivas que son necesarias para interpretar el propio pasado. Para Chartier se trata de mostrar que</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">el testimonio de la memoria es el garante de la existencia de un pasado que ha sido y no es m&aacute;s,</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">y que</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">el discurso hist&oacute;rico encuentra all&iacute; la certificaci&oacute;n inmediata y evidente de la referencialidad de su objeto.</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">la epistemolog&iacute;a de la verdad que rige la operaci&oacute;n historiogr&aacute;fica y el r&eacute;gimen de la creencia que gobierna la fidelidad de la memoria son irreductibles, y ninguna prioridad, ni superioridad, puede darse a una a expensas de la otra (p. 38).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A las relaciones entre al historia y la ficci&oacute;n, tan complejas, Chartier dedica una apasionante reflexi&oacute;n que vale la pena leer. Como nos tiene acostumbrados, parte de su explicaci&oacute;n trae acompa&ntilde;ada a viejos y a&ntilde;orados libros de conocidos autores como Shakespeare, pues as&iacute; puede mostrarnos c&oacute;mo la literatura se apodera del pasado, y tambi&eacute;n de los documentos que lo testimonian, y nos recuerda que ese "haber estado ah&iacute;" es lo que debe introducirse en la construcci&oacute;n hist&oacute;rica para "acreditarlo como conocimiento aut&eacute;ntico". Esta es la funci&oacute;n</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">de las citas, las referencias, los documentos que convocan al pasado en la escritura del historiador, demostrando tambi&eacute;n su autoridad (p. 44).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, no se trata solamente de la introducci&oacute;n de citas y de referencias como decorado de un texto, sino de los</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">criterios objetivos de validaci&oacute;n o de negaci&oacute;n &#91;de&#93; las construcciones interpretativas (p. 47).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son estos criterios sobre los que Chartier nos invita a reflexionar para que un discurso hist&oacute;rico, que siempre es una representaci&oacute;n, "sea una explicaci&oacute;n adecuada a la realidad que fue" (p. 48).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto es donde el autor introduce la problem&aacute;tica de la historia cultural, que ha tenido m&aacute;s de un fruct&iacute;fero debate y numerosas cr&iacute;ticas. El problema inicia con el t&eacute;rmino cultura, uno de los m&aacute;s polis&eacute;micos del lenguaje. Nuevamente, de la mano de autores como Geertz y otros, Chartier nos muestra las caracter&iacute;sticas que ha tenido la evoluci&oacute;n de la historia cultural, desde la perspectiva de los textos y los libros. Es decir, a trav&eacute;s de la</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">frontera trazada entre las producciones y las pr&aacute;cticas m&aacute;s comunes de la cultura escrita (p. 56).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho l&iacute;mite se estableci&oacute; por razones como</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">la permanencia de la oposici&oacute;n entre la pureza de la idea y su inevitable corrupci&oacute;n por la materia, la definici&oacute;n de los derechos de autor, que establece la propiedad del autor sobre un texto considerado siempre id&eacute;ntico a s&iacute; mismo, m&aacute;s all&aacute; de su forma de publicaci&oacute;n, o incluso el triunfo de una est&eacute;tica que juzga las obras al margen de la materialidad de su soporte (p. 57).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los textos cambian con el tiempo igual que su materializaci&oacute;n, por eso lo que es importante es identificar y entender c&oacute;mo se construyen ambos objetos en cada momento hist&oacute;rico, m&aacute;s que confrontarlos. Porque de esta manera podremos comprender</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c&oacute;mo las apropiaciones concretas de los lectores dependen, en su conjunto, de los efectos de sentido a los que apuntan las obras mismas, los usos y los significados impuestos por las formas de publicaci&oacute;n y circulaci&oacute;n, y las competencias y las exigencias que rigen la relaci&oacute;n que cada comunidad mantiene con la cultura escrita (p. 63).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Chartier el mayor desaf&iacute;o para la historia cultural son los modelos culturales, los cuales determinan la organizaci&oacute;n entre los discursos y las pr&aacute;cticas que tiene una sociedad en un periodo hist&oacute;rico determinado. Se trata de universos simb&oacute;licos que las personas adoptan o rechazan, y por tanto ayudan a explicar las conductas y las acciones que tienen esos grupos sociales. Para Chartier la representaci&oacute;n en esos espacios simb&oacute;licos es lo que designa a la nueva historia cultural, y de ah&iacute; la importancia de un concepto.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las representaciones no son simples im&aacute;genes, ver&iacute;dicas o enga&ntilde;osas, de una realidad que les ser&iacute;a externa. Poseen una energ&iacute;a propia que persuade de que el mundo o el pasado es, en efecto, lo que dicen que es. En ese sentido, <i>producen </i>las brechas que fracturan a las sociedades y las incorporan en los individuos (p. 73).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mirada de la historia y su interpretaci&oacute;n, no deben olvidar la cultura de toda la humanidad y por tanto no debe haber superioridad en tal o cual apreciaci&oacute;n porque &eacute;sta depende de lo que un historiador desea ver. Lo que importa es el marco de estudio que soporta esa interpretaci&oacute;n y que hace visible la conexi&oacute;n de varias historias que han relacionado a las culturas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro tema al que Chartier le dedica su atenci&oacute;n es a la historia en la era digital; es decir, a lo que denomina "textualidad electr&oacute;nica", porque implica nuevas formas de construcci&oacute;n, publicaci&oacute;n y recepci&oacute;n de los discursos hist&oacute;ricos. Este nuevo entorno pone a prueba los dispositivos cl&aacute;sicos de la historia: la nota, la referencia y la cita, porque el lector (muy probablemente) podr&aacute; leer los textos que ha le&iacute;do el historiador y consultar las fuentes analizadas. Esta condici&oacute;n</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">transforma profundamente las t&eacute;cnicas de prueba y las modalidades de construcci&oacute;n y validaci&oacute;n de los discursos del saber (p. 84).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a esto, lo que queda pendiente, como en el pasado, es la capacidad de un libro para encontrar a su universo de lectores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como conclusi&oacute;n Chartier nos recuerda, con el t&iacute;tulo de este ensayo, que la historia articula y distingue diferentes tiempos, por eso las temporalidades "no deben ser consideradas como envolturas objetivas de los hechos reales". Por el contrario</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">son el producto de construcciones sociales que aseguran el poder de unos, y llevan a los otros a la desesperanza (p. 93).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Basta una lectura de la prensa en tiempos tan aciagos, para darle la raz&oacute;n. La historia es ruptura, continuidad, rastro, pero sobre todo es responsabilidad con los otros, los del pasado y los que habitan en nuestra cotidianidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Esta coincidencia nace de la oportunidad de escuchar a Chartier en M&eacute;xico, cuando particip&oacute; en la C&aacute;tedra Marcel Bataillon del 2008, en el Instituto de Investigaciones Dr. Jos&eacute; Mar&iacute;a Luis Mora.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Debemos agradecer a Roger Chartier el recuerdo de los textos de De Certeau, Ricoeur, Barthes, Derrida, o McKenzie, que vuelven a recordarnos la importancia de leer las citas de un libro. &Eacute;stas, tan s&oacute;lo son lianas en la selva inmensa de apreciaciones posibles y sin las cuales estar&iacute;amos perdidos.</font></p>      ]]></body>
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