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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">A tous ceux qui crev&egrave;rent d'ennui au coll&egrave;ge ou qu'on fit pleurer dans la    <br> 	famille; qui, pendant leur enfance, furent tyrannis&eacute;s par leurs ma&icirc;tres ou    <br> 	ross&eacute;s par leurs parents. Je d&eacute;die ce livre.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Jules Vall&egrave;s, <i>Lenfant</i> (1879).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un ser diminuto, que va por la vida gateando sobre sus cuatro miembros. As&iacute; define el enigma de la Esfinge, de manera somera e incompleta, a la infancia. Un simple e imperfecto eslab&oacute;n en la cadena de la existencia humana. As&iacute; se seguir&aacute; percibiendo a lo largo de siglos, incluso de milenios (casi dos). Hay algunas muy notables excepciones, como <i>La Ciropedia</i> de Jenofonte, pero es m&aacute;s, en su primera parte, el primer espejo de un pr&iacute;ncipe que el retrato de un ni&ntilde;o, por lo dem&aacute;s, con la sabidur&iacute;a de un adulto. S&oacute;crates y Plat&oacute;n se interesan a la educaci&oacute;n de j&oacute;venes adultos, no de infantes. Hasta las piedras tumbales galorromanas del museo de Sens (Francia) no han dejado rastro de esa etapa de la vida: &iquest;s&oacute;lo mor&iacute;an artesanos, ediles, parejas?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Edad Media no le prestar&aacute; mucha atenci&oacute;n, aunque puede ocurrir, de vez en cuando, que la Muerte baile con alg&uacute;n p&aacute;rvulo sacado de su cuna, como en el fresco de La Fert&eacute; Loupi&egrave;re (Yonne&#45;Francia). Hasta el ni&ntilde;o Jes&uacute;s tiene cara de viejo en los cuadros. Pero ya con los siglos XVII&#45;XVIII algo se anima: vemos nacer escuelas a la sombra de las catedrales, despu&eacute;s las primeras universidades: pero esto est&aacute; m&aacute;s dirigido hacia preadolescentes, seg&uacute;n las clasificaciones actuales, que a verdaderos ni&ntilde;os, y menos infantes. De la misma manera, las cruzadas de ni&ntilde;os o "j&oacute;venes pastores" <i>(pastoureaux),</i> de los siglos XIII&#45;XIV se relacionan s&oacute;lo marginalmente con esos grupos de edades, pero tienen un innegable protagonismo hist&oacute;rico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Renacimiento se preocupa ante de todo del individuo, es decir, de sus diferentes momentos, exigencias, necesidades, virtudes y defectos. Por lo tanto hay que prestar m&aacute;s cuidado a la etapa formativa crucial de la ni&ntilde;ez, se debe conocerla mejor para moldearla m&aacute;s adecuadamente. Erasmo, aqu&iacute; como en otros temas, abre el camino al "proceso de civilizaci&oacute;n" como lo llamar&aacute; m&aacute;s tarde Norbert Elias, con su <i>De civilitate morum puerilium</i> (de la urbanidad en los modales de los ni&ntilde;os). La obra conoci&oacute; un n&uacute;mero considerable de ediciones (30 en vida del autor) que revelan un inter&eacute;s nuevo hacia la infancia. Progresivamente, hasta en la iconograf&iacute;a, es la mitad de la humanidad la que est&aacute; tomada en cuenta por la otra mitad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero con cierta timidez. En el mundo occidental, la cultura hispana es la primera en hacer del ni&ntilde;o el h&eacute;roe principal &#151;casi &uacute;nico&#151; de una de sus obras, con el <i>Lazarillo de Tormes</i> (1554). De la ni&ntilde;ez nace la picard&iacute;a: al principio escribe el narrador "paresci&oacute;me que en aquel instante despert&eacute; de la simpleza en que como ni&ntilde;o, dormido estaba". Tendremos otros ejemplos memorables, como Rinconete y Cortadillo de las <i>Novelas ejemplares,</i> aunque estos muchachos con sus 15 y 17 a&ntilde;os ya est&eacute;n saliendo de la infancia. Es Sevilla patria com&uacute;n de los picaros, y naturalmente Murillo, su pintor, nos ofrece los primeros verdaderos retratos de ni&ntilde;os en libertad, jugando con dados o comiendo fruta, sin la parafernalia que acompa&ntilde;aba los cuadros de hijos de las elites.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la picaresca pinta actitudes, acciones, poco se interesa en la psicolog&iacute;a y en los resortes profundos. &iquest;Qu&eacute; sabemos finalmente de Lazarillo como ser pensante?, &uacute;nicamente su percepci&oacute;n del mundo hostil que lo rodea. De la misma manera p&aacute;rvulo, infante, ni&ntilde;o, muchacho son t&eacute;rminos c&oacute;modos por eso mismo que son imprecisos como lo es finalmente el estatus de ese grupo de edad. Inclusive sexualmente es entonces indefinido: hasta los siete a&ntilde;os se visten igual ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. A partir de ese momento se disfraza en un peque&ntilde;o adulto, sea masculino o femenino. Si el reci&eacute;n nacido muerto est&aacute; en un limbo mal definido, su hermano superviviente se encuentra en un limbo social. Y un fil&oacute;sofo como Descartes piensa que hay que matar el ni&ntilde;o que todo adulto lleva en s&iacute; para alcanzar todas las facultades racionales deseadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por suerte, no todos piensan as&iacute;, y el Siglo de las Luces dar&aacute; sus primeras verdaderas oportunidades a la infancia. Y su atenci&oacute;n: se recomienda la lactancia materna en vez de la mercenaria, y algunas damas de la corte dan el ejemplo. Retomando las propuestas de Erasmo se preconiza una educaci&oacute;n abierta, dedicada a explorar las potencialidades del ni&ntilde;o, al contrario de la pedagog&iacute;a disciplinante de los colegios jesuitas. El <i>Emile ou de l'&eacute;ducation</i> de Jean&#45;Jacques Rousseau (1762) fue uno de los grandes &eacute;xitos de librer&iacute;a del momento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ha progresado, pero aun el mismo Rousseau pone a sus propios hijos en un hospicio, sin mucho escr&uacute;pulo. Todav&iacute;a falta una representaci&oacute;n del ni&ntilde;o entera, aut&oacute;noma, sin mutilaciones ni contaminaciones por el modelo adulto. Parad&oacute;jicamente, &eacute;sta procede de los siglos que siguen, siglos de hierro si los hay. La revoluci&oacute;n industrial del XIX fue particularmente cruel con los desprotegidos, es decir, los ni&ntilde;os. En reacci&oacute;n los escritores denunciaron tales hechos, a trav&eacute;s de las figuras m&aacute;s luminosas y coherentes de la infancia que nos ha dado la literatura: Oliver Twist y Gavroche. Era posible a partir de entonces escribir una autobiograf&iacute;a, aun novelada, dedicada exclusivamente a la revuelta infantil, como <i>l'Enfant</i> de Jules Vall&egrave;s, &eacute;l mismo un rebelde <i>(communard</i> en 1871): lo que hoy nos puede parece un poco rancio, repetido hasta saciedad, no lo era en 1879.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La barbarie del siglo XX pes&oacute; igualmente y tr&aacute;gicamente sobre la infancia. Entre los legados tenemos los desfiles de las juventudes hitlerianas (y otras), la fotograf&iacute;a del ni&ntilde;o polaco (jud&iacute;o) con las manos en alto en medio de la soldadesca nazi, el <i>Diario</i> de Ana Frank. Por fin, no olvidemos los ni&ntilde;os&#45;soldados de las guerras civiles africanas de nuestro propio siglo XXI.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Es en medio de este contexto de inhumanidad, pero tambi&eacute;n con el resurgimiento de un esp&iacute;ritu familiar y de la aparici&oacute;n del <i>baby boom</i> que el Occidente redescubre la infancia. De forma significativa el primer historiador que enfrent&oacute; la tem&aacute;tica es un "historiador del domingo &#91;ocasional&#93;" como se autodefin&iacute;a, Philippe Ari&egrave;s.<sup><a href="#notas">3</a></sup> Desde entonces, los estudios se han ido multiplicando, entre demograf&iacute;a, historia social y cultural. La historia de la educaci&oacute;n es un campo aparte, siempre atendido por la historiograf&iacute;a: ten&iacute;a m&uacute;ltiples entradas y abordajes, fuentes variadas, una tradici&oacute;n antigua asociada a instituciones prestigiosas, escuelas, universidades, pedagogos celebres.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos decir que dentro de la historiograf&iacute;a mexicana todo se est&aacute; hoy precipitando,<sup><a href="#notas">5</a></sup> singularmente para la primera mitad del siglo XX, como lo vemos aqu&iacute;. Pero los historiadores no est&aacute;n tampoco solos en esos terrenos, donde los soci&oacute;logos, pedagogos y otros antrop&oacute;logos tienen tambi&eacute;n sus territorios de caza, ya sea que se trate de g&eacute;nero o de grupos de j&oacute;venes.<sup><a href="#notas">6</a></sup> Lo cual plantea problemas de cruces o lo mismo de l&iacute;mites: &iquest;d&oacute;nde termina la infancia, d&oacute;nde empieza la juventud &#151;a menos que se confundan, como se sugiere aqu&iacute; por parte de Elena Jackson Albarr&aacute;n&#151;, ayer, hoy, para el ser masculino, para el femenino? Abrimos los cajones, remitimos a los art&iacute;culos sugerentes que publicamos, donde el enfoque esencialmente cultural es revelador a la vez de la autonom&iacute;a e integraci&oacute;n de la ni&ntilde;ez en la sociedad "total".<sup><a href="#notas">7</a></sup> Aunque hay filtros innegables: una tarea esencial es tratar de medir esos filtros adultos ("la mano invisible" escribe Norma Ramos Escobar), y "neutralizarlos" (idealmente). Por eso tambi&eacute;n, como lo demuestran estos tres art&iacute;culos, es tan necesario preservar las huellas que dejaron los ni&ntilde;os en archivos como el de la SEP.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de leer a Susana Sosenski nos podemos preguntar si es tan pertinente formar museos de los juguetes &#151;como se van multiplicando, sobre todo en Europa&#151;: &iquest;ser&aacute; una forma de glorificar la sociedad de consumo? Tengo aqu&iacute; que confesar haber jugado con los trenes de mis sobrinos, pero no (hoy me siento culpable) con las mu&ntilde;ecas de mis hijas. Pero lo m&aacute;s culpable fue probablemente haber ofrecido trenes a unos y mu&ntilde;ecas a otras y no a la inversa, la Historia me juzgara.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No me despedir&eacute; de los ni&ntilde;os sin una &uacute;ltima mirada a la portada y estas tres gracias infantiles (la referencia est&eacute;tica y mitol&oacute;gica no es aqu&iacute; fortuita) que retrat&oacute; en 1919 el fot&oacute;grafo norteamericano Horne en el Paso. No s&eacute; bien lo que m&aacute;s me fascin&oacute; desde que vi la fotograf&iacute;a, en un cat&aacute;logo: &iquest;las citas culturales, precisamente, que me remiten a ese clich&eacute; de las tres gracias, el c&aacute;ntaro&#45;fuente de agua con toda su ambig&uuml;edad vital? &iquest;Las actitudes de las tres ni&ntilde;as, que podemos relacionar con las de toda la humanidad frente, lo mismo, a la vida o la muerte: sorpresa, aceptaci&oacute;n, rechazo? &iquest;El misterio que encierra todo <i>spectrum:</i> en cuanto a su creaci&oacute;n &#151;fue un encuentro casual o m&aacute;s bien Horne construy&oacute; su objeto, contrastando el art&iacute;fico de la composici&oacute;n y la naturalidad de los sujetos&#151;, en cuanto a la vida ulterior que tuvo cada uno de estos fantasmas (eso son finalmente para nosotros), a la huella compleja que constituye para nosotros a trav&eacute;s del tiempo este simple pedazo de papel? Que cada <i>spectator</i> (as&iacute; dice Roland Barthes) emprenda su propio di&aacute;logo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sigue el documento procedente del archivo franciscano de Celaya, y con la Iglesia hemos topado. Y eso en un momento en el cual la propia Iglesia se est&aacute; dando de golpes contra un mundo adverso, lleno de contradicciones en el fat&iacute;dico a&ntilde;o 1820, a&ntilde;o primero de la Constituci&oacute;n de C&aacute;diz restaurada. Se sugiere al lector armarse de un poco de paciencia, para poder superar el gachupinismo de una redacci&oacute;n llena de ais, <i>eis</i> y uno que otro <i>os</i>, y con una ret&oacute;rica farragosa. Entonces se podr&aacute; aprovechar lo suculento de una situaci&oacute;n enredada y sumamente incomoda para los buenos padres prelados franciscanos. En lo personal reconozco que deb&iacute; leer dos veces el texto antes de empezar (creo) a entenderlo un poco. Sin duda se debe a mis cortas luces, pero tambi&eacute;n al hecho que los guardianes del Templo (empezando por "Fernando el grande, el monarca de dos mundos, el protector de la Iglesia") deben ahora defender lo que m&aacute;s abominaron, el liberalismo, y el freno les aprieta la boca. Al punto que se puede dudar a quien va dirigido el mensaje: &iquest;a las ovejas liberales ya descarriadas desde tiempo, como lo piensa Mar&iacute;a Elena Ruiz Mar&iacute;n? &iquest;A las reaccionarias hasta entonces en el redil, pero que la ceguera cerril puede conducir a dar con el traste de la lealtad, como lo pienso? Tenemos otros ejemplos en la Historia, y 1821 no est&aacute; lejos: la lealtad se mide en t&eacute;rminos de intereses propios, ayer y hoy.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Precisamente, esta vez, la "nota y debate" que sigue trata de historia. Se pidi&oacute; a una especialista, Aliocha Maldavski, presentarnos una fuente hist&oacute;rica muy sugerente que permite un mejor conocimiento de la historia misional de las Indias, pero a&uacute;n poco tratada de este lado del Atl&aacute;ntico, el conjunto de m&aacute;s de 14,000 cartas <i>indipetae</i> de los jesuitas europeos: con ellas ped&iacute;an al general de la orden la autorizaci&oacute;n para poder alcanzar el martirio en una de las dos Indias (de preferencia China, Filipinas y Jap&oacute;n). Mi presentaci&oacute;n puede parecer un poco provocante y caricatural. Lo reconozco y dejo a cada lector aprovechar la lectura del art&iacute;culo.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero al margen, y como caso extremo pero ejemplar del sistema contar&eacute; la historia del jesuita Francisco Marcelo Mastrillo. Muchos cong&eacute;neres escrib&iacute;an sin cesar al general carta <i>indipeta</i><sup><a href="#notas"></a></sup> sobre carta, sin lograr jam&aacute;s el apetecido <i>placet</i><sup><a href="#notas">9</a></sup> Mastrillo tal vez nunca escribi&oacute; tal carta, pero muy pronto sali&oacute; hacia su destino. Como muchos otros era fiel adorador de San Francisco Xavier el ap&oacute;stol de las Indias: estando muy gravemente herido en la cabeza en N&aacute;poles en 1634 cuatro veces se le apareci&oacute; el reci&eacute;n canonizado y, milagrosamente, san&oacute;. El hecho recibi&oacute; gran publicidad, y se le dio la autorizaci&oacute;n para partir. Mastrillo sab&iacute;a adem&aacute;s cuidar de su promoci&oacute;n: de paso por Madrid, ese mismo a&ntilde;o, hizo imprimir el relato. Despu&eacute;s, a lo largo de su recorrido casi planetario, tuvo cuidado de ir distribuyendo ejemplares del op&uacute;sculo, aparte de tremolar por todos lados un estandarte con la imagen de Francisco Xavier. En 1637, en Mindanao (sur de Filipinas) se le ofreci&oacute; la posibilidad de llevarlo al frente de la hueste espa&ntilde;ola que emprendi&oacute; una expedici&oacute;n (fracasada) contra musulmanes: galvaniz&oacute; los soldados, demostr&oacute; lo que era, un guerrero "a lo divino" doblado de un m&iacute;stico en busca del sacrificio, rodeado de milagros y con un protagonismo elevado. Por fin se le ofreci&oacute; lo que tanto anhelaba: desembarca en la costa de Jap&oacute;n en septiembre de 1637. Su detenci&oacute;n poco despu&eacute;s se acompa&ntilde;a de "un gran terremoto". En su juicio se dice "embaxador embiado por su gloria por su glorioso P. S. Francisco Xavier", aprovecha "para contarles el milagro de su prodigiosa cura" a los jueces japoneses. Espera curar al emperador con unas p&iacute;ldoras hechas con reliquias del santo. El 14 de octubre de 1637 recibe el suplicio, atroz, que dura varios dias, "y se fue volando en este punto para el cielo aquella felic&iacute;sima alma".<sup><a href="#notas">10</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tenemos aqu&iacute; la expresi&oacute;n extrema de la aspiraci&oacute;n que documentan las cartas. Puede haber <i>in fine</i> otra realidad menos gloriosa: sea presi&oacute;n familiar, sea miedo s&uacute;bito frente a lo desconocido, algunos candidatos se arrepent&iacute;an y dimit&iacute;an de sus pretensiones al recibir el acuerdo del general. Algunos, destinados al Extremo&#45;Oriente, cuando llegaban a las playas de Nueva Espa&ntilde;a se olvidaban de seguir adelante, se quedaban en estas tierras, tomando rico chocolate y haciendo prosperar los negocios de la Compa&ntilde;&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sed de reconocimiento, hasta de martirio. Hay otras sedes aun m&aacute;s vitales y mort&iacute;feras, en primer lugar la del recurso vital por excelencia, el agua. Es la historia que cuenta Esther Padilla Calder&oacute;n para San Miguel de Horcasitas en el Sonora de la primera mitad del siglo XX. El manejo del agua y la tierra, esenciales para una comunidad rural, dentro de estructuras tradicionales donde el derecho apoya a los grupos ya establecidos, conduce a situaciones conflictivas y complejas en varios niveles. Autoridad institucionalizada (presidencia municipal) contra poder surgido de la Revoluci&oacute;n (comisariado ejidal), peque&ntilde;os y reconocidos propietarios contra ejidatarios apenas saliendo de su estado proletarizado y tal vez por eso con conexiones con el gran propietario local (&iquest;&eacute;l mismo de nueva estirpe?).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Complejidad que por lo dem&aacute;s se resuelve en un dilema sencillo: &iquest;Qui&eacute;n regar&aacute; primero y, por lo tanto, quien se quedar&aacute; sin agua al final? &iquest;Se seguir&aacute; la ley de la gravedad aparentemente neutral en su l&oacute;gica, pero en realidad m&aacute;s favorable al ejidatario, o la ley de la antig&uuml;edad de posesi&oacute;n, favoreciendo al peque&ntilde;o propietario? Sin olvidar que estamos en un M&eacute;xico posrevolucionario donde todo es todav&iacute;a fluido, y el comisariado ejidal acaba monopolizado por un clan familiar y sus clientes, due&ntilde;os de la maquinaria, de los pozos, y aprovechando las inversiones estatales en materia hidr&aacute;ulica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay mucho de depredaci&oacute;n y acaparamiento en todo esto. No estoy seguro que sea una fatalidad socioecon&oacute;mica que se podr&iacute;a decir universal, como el capitalismo sucesor del feudalismo. Pero si est&aacute; en la l&oacute;gica de una tierra (un continente) que fue conquistada, dominada y destrozada por un imperialismo pol&iacute;tico y ecol&oacute;gico a la vez, sin mayores miramientos, y cuyas secuelas siguen hasta hoy. Todo esto con el disfraz de la legalidad o legitimidad, de la solidaridad, de una econom&iacute;a moral que nunca se ha logrado descartar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la gesti&oacute;n del agua no es &uacute;nicamente un cors&eacute; asfixiante. Con iniciativa, cohesi&oacute;n, una peque&ntilde;a comunidad puede encontrar en ella una soluci&oacute;n viable: en el ejido de "El Porvenir", del que se tratara m&aacute;s adelante, 23 ejidatarios desembolsaron 4 millones de pesos para instalar un sistema de riego por goteo: con la primera cosecha ya lo ten&iacute;an pagado. Es cierto que el flujo r&aacute;pido de dinero llev&oacute; inmediatamente a otros enfrentamientos o, por lo menos, desconfianzas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una parte del art&iacute;culo, un testigo, hablando de un tiempo de gran carest&iacute;a de agua declara: "&iquest;pues qu&eacute; no hay sequia? Si ah&iacute; va Fontes con el carro cargado de trigo, ah&iacute; va Tapia con el carro cargado de trigo &#91;...&#93;. Porque ya en ese tiempo se hab&iacute;an abierto los pozos". Pues en ese momento, en ese rinc&oacute;n de tierra se descubre lo que es una gran verdad hoy: el trigo, la soja, la carne que unos exportan y otros importan es la forma moderna de circulaci&oacute;n del agua a distancias planetarias, m&aacute;s all&aacute; de cualquier canal o acueducto. Es parte de la gran confrontaci&oacute;n que se est&aacute; preparando y extendiendo en nuestra naranja azul, y m&aacute;s a&uacute;n: un kilogramo de trigo requiere, seg&uacute;n c&aacute;lculos, entre 120 y 500 litros de agua. Es mucho, pero uno de carne necesita de diez a veinte veces m&aacute;s. Es decir que debemos a toda costa ir cambiando nuestra dieta, ser&aacute; la tercera o cuarta vez desde la Revoluci&oacute;n neol&iacute;tica: cada uno de esos cambios ha sido m&aacute;s bien negativo en t&eacute;rminos de <i>stress</i> fisiol&oacute;gico. Es mejor que nuestros nietos lo sepan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de Gabriel Torres ofrece de nuevo la posibilidad de jugar sobre cambios de escala, desde la costa de Jalisco hasta los campos de batalla humeantes de Irak o Afganist&aacute;n, a trav&eacute;s de la met&aacute;fora del hummer, artefacto de guerra, monstruo devorador, pero por eso mismo de una fragilidad consumada. Dicho esto, hay otra realidad, m&aacute;s hist&oacute;rica. No son los ej&eacute;rcitos neoimperialistas como tales que patrullan por las calles y sendas de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina en sus hummeres bushianos, son los miembros de la burgues&iacute;a nacional, m&aacute;s dif&iacute;ciles de erradicar que cualquier hummer: a su nivel dentro de la escala est&aacute;n presentes desde siglos. Y toda primavera de los pueblos ha sido aun m&aacute;s ef&iacute;mera que la moda de los hummeres, desgraciadamente: 1848, 1936, 1967&#45;1968, 2011&#45;2012... Cada siglo, cada 40 a&ntilde;os: &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la energ&iacute;a acumulada de la que habla Gabriel Torres, siguiendo la senda de los te&oacute;ricos? Tal vez, de nuevo, con nuestros nietos: al fin y al cabo, la regi&oacute;n de estudio se llama "El Porvenir".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo dem&aacute;s los cambios de escala deparan sus sorpresas: es as&iacute; que volviendo de la escala "imperial" del hummer a la de los ejidos de la costa de Jalisco en tiempos de Echeverr&iacute;a, se nos dice que los ejidatarios compraron un cami&oacute;n para movilizar mejor a sus acarreados. Probablemente tambi&eacute;n sirvi&oacute; para acarrear "invasores" en lo que ser&iacute;an los terrenos de la futura localidad de "El Porvenir", armados de machetes, hachas y barretones. Los genes de cierta pol&iacute;tica nunca mueren, aun entre grupos de origen muy heterog&eacute;neo y reciente (en el art&iacute;culo son migrantes procedentes de varios estados).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al fin y al cabo, partiendo de la infancia hemos recorrido a grandes zancadas los caminos de la Humanidad, con el sacrificio, la lucha por los recursos vitales, hasta la muerte (&iquest;regeneradora?) de una joven infeliz de "El Porvenir", como se podr&aacute; leer. &iquest;Nada esperanzador?: es cierto que nos quedan nuestros nietos. Lo importante aqu&iacute; es saber como llegar hasta ellos, entenderlos: no bastar&aacute; matar el adulto en nosotros. El camino es largo hasta ese archipi&eacute;lago: ya lo escribi&oacute; Jean de la Varende, "la infancia es un viaje olvidado".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> "A todos aquellos que se murieron de aburrimiento en el colegio, o que se hizo llorar dentro de la familia; a todos aquellos que sus maestros martirizaron o que sus padres molieron a golpes. Dedico este libro"</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Hay mucha literatura sobre el tema, uno de los libros m&aacute;s recientes: Luca Jourdan,. <i>Generazione kalashnikov. Un antrop&oacute;logo dentro la guerra in Congo,</i> Bari, Editori Laterza, 2010, 229 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6516338&pid=S0185-3929201200040000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;<i>L'Enfant et la viefamiliale sous l'Ancien R&eacute;gime</i> en 1960.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup>&nbsp;V&eacute;ase la reciente <i>Historia m&iacute;nima ilustrada. La educaci&oacute;n en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6516341&pid=S0185-3929201200040000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup>&nbsp;Por ejemplo acaba de salir, en <i>Historia Mexicana</i> (n&uacute;m. 245, julio&#45;septiembre 2012), el art&iacute;culo de Sergio Moreno Ju&aacute;rez, "La infancia mexicana en los dos centenarios de la Independencia nacional (ciudad de M&eacute;xico, 1910 y 1921)".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup>&nbsp;La revista <i>Alteridades</i> acaba de publicar un n&uacute;mero tem&aacute;tico sobre los j&oacute;venes, precisamente. Todav&iacute;a no hemos podido tener acceso a &eacute;l.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup>&nbsp;Agradecemos a Susana Sosenski la coordinaci&oacute;n de esta secci&oacute;n.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup>&nbsp;La bibliograf&iacute;a final es de gran utilidad, insistiremos en dos obras, una aparece en ella, la otra es m&aacute;s reciente. Pierre&#45;Antoine Fabre y Bernard Vincent, coord., <i>Missions religieuses modernes "notre lieu est le monde,</i> Roma, Ecole fran&#231;aise de Rome, 2007, 410 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6516346&pid=S0185-3929201200040000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->; Charlotte de Castelnau&#45;L'Estoile, Marie&#45;Lucie Copete, Aliocha Maldavsky, Ines G. Zupanov, coord., <i>Missions d'&eacute;vang&eacute;lisation et circulation des savoirs, XVIe&#45;XVIIIe si&egrave;cle,</i> Madrid, Casa de Vel&aacute;zquez, 2011, 522 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6516347&pid=S0185-3929201200040000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup>&nbsp;Se dispone en total de 14,067 cartas escritas por 5,167 jesu&iacute;tas, un promedio de casi 3 por aspirante, Anna Rita Capoccia, "Le destin des <i>Indipetae</i> au&#45;del&agrave; du XVIe si&egrave;cle", en Pierre&#45;Antoine Fabre y Bernard Vincent, coord., <i>Missions religieuses modernes,</i> p. 91.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6516349&pid=S0185-3929201200040000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> <i>Breve relaci&oacute;n del martirio del Padre Francisco Marcelo Mastrillo de la compa&ntilde;ia de Jesus, martirizado en Nagasaqui &#91;...&#93;,</i> s.f., s.l., 8 hojas.</font></p>      ]]></body><back>
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