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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Entre luces y sombras: Miradas sobre los indígenas en el área metropolitana de Monterrey]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>S&eacute;verine Durin (coord.). Entre luces y sombras. Miradas sobre los ind&iacute;genas en el &aacute;rea metropolitana de Monterrey</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Juan Luis Sariego Rodr&iacute;guez*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, CIESAS, CDI, 2008, 461 p.</b></font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia&#45;Unidad Chihuahua. </i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jsariego@chih.cablemas.com">jsariego@chih.cablemas.com</a></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Entre luces y sombras</i> es un libro que presenta, con indudable actualidad y de forma original, un panorama amplio de la situaci&oacute;n en que viven los migrantes ind&iacute;genas que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas han llegado, algunos para instalarse definitivamente y otros de forma intermitente y estacional, a la mancha urbana de la ciudad de Monterrey. En el texto se retratan sus formas de inserci&oacute;n laboral al mercado de trabajo de esta gran urbe, sea en el trabajo dom&eacute;stico, en el comercio ambulante y de artesan&iacute;as, o sea en la industria de transformaci&oacute;n y los servicios. Se examinan tambi&eacute;n sus formas de asentamiento en colonias, barrios perif&eacute;ricos y centrales, y se pone especial cuidado a la hora de entender las modalidades diferenciadas de asentamiento y ocupaci&oacute;n de las familias migrantes seg&uacute;n el grupo &eacute;tnico al que pertenecen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos generales estamos hablando de cerca de 30 mil ind&iacute;genas que habitan en la actualidad en el estado de Nuevo Le&oacute;n, de los que casi 90 por ciento lo hacen en el &aacute;rea metropolitana de la ciudad de Monterrey, que comprende los municipios de Monterrey, San Pedro, Guadalupe, Escobedo, Apodaca, Santo Tom&aacute;s, Santa Catarina y Ju&aacute;rez. Aunque, en conjunto, hablan m&aacute;s de 42 lenguas ind&iacute;genas, predominan los nahuas, huastecos y otom&iacute;es, aunque tambi&eacute;n hay mixtecos, zapotecos, mazahuas y huicholes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como sucede en otras grandes ciudades de M&eacute;xico, esta afluencia de los ind&iacute;genas ha provocado que varias metr&oacute;polis del pa&iacute;s, entre ellas, Monterrey, se est&eacute;n convirtiendo, a un ritmo cada vez m&aacute;s acelerado, en una urbes &eacute;tnicamente multiculturales y diversas. No olvidemos, por ejemplo, que algunos analistas, como Arturo Warman,<sup><a href="#nota">1</a></sup> estimaban hace ocho a&ntilde;os que el &aacute;rea metropolitana de la ciudad de M&eacute;xico constitu&iacute;a ya la mayor concentraci&oacute;n ind&iacute;gena del pa&iacute;s probablemente con m&aacute;s de 300 mil personas y que tambi&eacute;n era probable que la segunda concentraci&oacute;n m&aacute;s numerosa de ind&iacute;genas mexicanos en una ciudad sucediera en Los &Aacute;ngeles, California, Estados Unidos. En efecto, la migraci&oacute;n ind&iacute;gena, correlato vivo del abandono en que est&aacute;n sumidas muchas comunidades en las denominadas regiones de refugio del pa&iacute;s, ha tra&iacute;do aparajedo un flujo creciente de migrantes rurales hacia esos polos urbanos. Entre ellos, los ind&iacute;genas conforman seguramente el sector m&aacute;s invisible, por cuanto su condici&oacute;n &eacute;tnica tiende a pasar desapercibida a los ojos de los capitalinos de viejo arraigo. En ocasiones, s&oacute;lo su ocupaci&oacute;n como vendedores ambulantes o como artesanos los vuelve visibles; en otras, en cambio, su trabajo como empleadas dom&eacute;sticas dispersas en las viviendas y barrios de la alta sociedad las convierte en sujetos indiferenciados dentro del mapa urbano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Metodolog&iacute;a. Unas breves palabras sobre el enfoque metodol&oacute;gico empleado a lo largo de todos los cap&iacute;tulos que componen el libro. Encuentro, al respecto, y en relaci&oacute;n con otros muchos estudios sobre el tema de la migraci&oacute;n ind&iacute;gena en las grandes ciudades, una novedad significativa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En buena parte de la literatura sobre el tema, en efecto, predominan los enfoques en donde el &eacute;nfasis est&aacute; puesto en el car&aacute;cter marginal de los migrantes ind&iacute;genas en el escenario territorial y laboral de las ciudades. As&iacute;, desde los estudios cl&aacute;sicos de Redfield y Oscar Lewis hasta otros m&aacute;s recientes, como el de Larissa Lomnitz, los migrantes son vistos como seres que viven en las ciudades pero al margen de ellas, bien sea porque ocupan espacios perif&eacute;ricos, semirrurales, con la fisonom&iacute;a propia de los cinturones de miseria, donde la ciudad deja de serlo, o bien sea porque se desempe&ntilde;an en trabajos y ocupaciones que ocultan en realidad el desempleo y que resultan marginales y perif&eacute;ricos en el espectro de la econom&iacute;a urbana. Incluso en el debate originario de la antropolog&iacute;a urbana en M&eacute;xico, Redfield y Lewis polemizaron en torno a la permanencia de los rasgos rurales de los migrantes urbanos, llegando a postular que las vecindades de los tepoztecos en el colonias centrales de la ciudad de M&eacute;xico no eran sino una prolongaci&oacute;n de las formas de la vida rural, adaptadas a un nuevo contexto ecol&oacute;gico y social. Sin llegar a esos extremos, no pocos de los antrop&oacute;logos urbanos han proyectado una imagen de los migrantes como sujetos en los l&iacute;mites de la condici&oacute;n urbana e incluso los han estudiado como sujetos semirrurales en el coraz&oacute;n o la periferia de las grandes urbes. De esta manera, en muchos de estos estudios sobre la migraci&oacute;n, lo urbano aparece m&aacute;s como un tel&oacute;n de fondo que como una condici&oacute;n fundamental de las familias migrantes. As&iacute;, la antropolog&iacute;a en la ciudad ha predominado por encima de una antropolog&iacute;a de la ciudad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el libro que hoy comentamos, en cambio, yo encuentro que la condici&oacute;n urbana aparece como un rasgo esencial de los migrantes ind&iacute;genas y, por eso, el discurso sobre la migraci&oacute;n se convierte tambi&eacute;n en un discurso sobre la ciudad. Los ind&iacute;genas que llegan a ella, aunque invisibles muchos de ellos en su condici&oacute;n &eacute;tnica, aparecen como actores sociales insertos en la din&aacute;mica urbana: son vendedores ambulantes al lado de los sem&aacute;foros y cruces peatonales, comercian sus artesan&iacute;as, se pasean en los parques p&uacute;blicos m&aacute;s emblem&aacute;ticos de Monterrey, saltan a los titulares de la prensa local y, como es el caso de las trabajadoras dom&eacute;sticas, se emplean en hogares de las colonias residenciales m&aacute;s distinguidas de la ciudad. E incluso, como sucede con los huicholes, su presencia ha despertado entre algunos grupos de regiomontanos una inusitada avidez por acceder a ciertos bienes simb&oacute;licos, como las ceremonias de purificaci&oacute;n y reconciliaci&oacute;n con la naturaleza, que apuntan hacia una recuperaci&oacute;n de los or&iacute;genes, valores y principios ligados a la mexicanidad, de la que los miembros de este grupo &eacute;tnico ser&iacute;an un depositario axiom&aacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta perspectiva metodol&oacute;gica que atraviesa los cap&iacute;tulos del libro proyecta una imagen de la ciudad no s&oacute;lo como un escenario, sino sobre todo como una condici&oacute;n fundamental de la identidad de los migrantes ind&iacute;genas. En suma, me parece un gran acierto que desde el principio del texto se adopte abiertamente un enfoque holista, que trata de ver a los migrantes sumidos en sus din&aacute;micas propias derivadas de su condici&oacute;n &eacute;tnica, pero al mismo tiempo insertos en la din&aacute;mica urbana. Encuentro, por ello, muy atinado que se haya recurrido a una revisi&oacute;n sistem&aacute;tica de los datos socio&#45;demogr&aacute;ficos del &aacute;rea metropolitana de Monterrey para identificar la presencia de los ind&iacute;genas, tanto en sus asentamientos, como en sus modos de adaptaci&oacute;n e integraci&oacute;n a la econom&iacute;a urbana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la revisi&oacute;n de las estad&iacute;sticas de poblaci&oacute;n al nivel desagregado de las unidades censales m&aacute;s peque&ntilde;as permite a los autores precisar la ubicaci&oacute;n en forma congregada, aislada y dispersa y la actividad econ&oacute;mica de los ind&iacute;genas, de acuerdo a su condici&oacute;n y origen &eacute;tnicos, el uso cuidadoso de las t&eacute;cnicas etnogr&aacute;ficas (la observaci&oacute;n participante, las entrevistas a profundidad, la t&eacute;cnica de los grupos focales y la revisi&oacute;n sistem&aacute;tica de las notas </font><font face="verdana" size="2">sobre el tema publicadas en la prensa local) otorgan al estudio una profundidad de an&aacute;lisis tal que permite entender de una forma comprensiva el tema de la migraci&oacute;n ind&iacute;gena, al mismo tiempo que da voz a sujetos y colectivos implicados en ella.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si los ind&iacute;genas migrantes son ya parte de la ciudad, es justificado pensar, como lo plantea este libro, que sus relaciones con otros actores urbanos, en especial con las instituciones p&uacute;blicas de diferentes &oacute;rdenes, han contribuido a perfilar su identidad como sujetos visibles &eacute;tnicamente diferenciados, como sucede en particular con los nahuas, huastecos, mixtecos, otom&iacute;es, mazahuas y huicholes en el &aacute;rea metropolitana de Monterrey.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la introducci&oacute;n, y a partir de una revisi&oacute;n de los estudios sobre el tema, tanto entre los migrantes ind&iacute;genas en M&eacute;xico como entre los mexicanos que se han asentado en Estados Unidos, S&eacute;verine Durin propone, como ya lo hemos apuntado, una metodolog&iacute;a que combine los enfoques sociodemogr&aacute;ficos y antropol&oacute;gicos para proyectar una imagen global de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena en el AMM que permita entender los procesos de su reproducci&oacute;n &eacute;tnica. Tras analizar de forma sint&eacute;tica el proceso de construcci&oacute;n de las identidades &eacute;tnicas entre los migrantes ind&iacute;genas, plantea que &eacute;stos, en las ciudades, reconstruyen sus sentimientos de pertenencia a partir de las im&aacute;genes que les son devueltas en su cotidianidad y el tipo de relaciones que mantienen con aquellos que no son ind&iacute;genas, pues la identidad &eacute;tnica es contrastiva y se forja en relaci&oacute;n con otros. La din&aacute;mica de esta reconstrucci&oacute;n de la identidad pasa, desde luego, por un esquema de desigualdades en el que los ind&iacute;genas tienden a ser estigmatizados e incluso llegan a ser objeto de formas variadas de discriminaci&oacute;n y racismo. Retomando los planteamientos de Renato Rosaldo, la autora propone que, as&iacute; como sucede con la poblaci&oacute;n mexicana en Estados Unidos, tambi&eacute;n en M&eacute;xico y en relaci&oacute;n con los migrantes ind&iacute;genas existe una relaci&oacute;n inversa entre ciudadan&iacute;a e invisibilidad cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciudad, concluye S&eacute;verine, es un espacio de construcci&oacute;n de identidades colectivas: los migrantes ind&iacute;genas las crean y reproducen a trav&eacute;s de s&oacute;lidas redes de parentesco, vecindad, religi&oacute;n y apoyo mutuo para acceder al empleo. Los citadinos arraigados, en algunos casos, tambi&eacute;n reconstruyen nuevas formas de colectividades simb&oacute;licas, en la medida en que se congregan para acceder, a trav&eacute;s de los ind&iacute;genas, a formas de autoidentificaci&oacute;n ligadas a la b&uacute;squeda de las ra&iacute;ces profundas de la mexicanidad. As&iacute;, tanto las comunidades de origen como las ciudades son el escenario de fen&oacute;menos h&iacute;bridos y como tales inacabados y fluyentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera parte del libro, se refiere al tema del empleo dom&eacute;stico en el que se desempe&ntilde;a un n&uacute;mero considerable de mujeres j&oacute;venes ind&iacute;genas que llegan a Monterrey. Esta secci&oacute;n del libro contiene tres cap&iacute;tulos. En el primero de ellos, S&eacute;verine y Rebeca Moreno plantean un panorama general de la migraci&oacute;n ind&iacute;gena en la zona metropolitana de Monterrey sobre la base de tres ejes de an&aacute;lisis: las formas de implantaci&oacute;n espacial, la inserci&oacute;n laboral y la condici&oacute;n &eacute;tnica. Entre las conclusiones m&aacute;s importantes del cap&iacute;tulo destacan las siguientes:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) La migraci&oacute;n ind&iacute;gena hacia el AMM inicia en la d&eacute;cada de 1970 y se masifica desde la de 1990. Se puede hablar de dos grandes grupos de ind&iacute;genas en el AMM. Uno m&aacute;s grande donde destacan las empleadas dom&eacute;sticas. El otro, el de los comerciantes. Predominan las mujeres j&oacute;venes empleadas en el servicio dom&eacute;stico (43 por ciento de la phli), en especial nahuas y tenek concentradas en las colonias m&aacute;s adineradas de San Pedro, Monterrey y Guadalupe.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) El trabajo ambulante no es el empleo predominante entre los ind&iacute;genas (7&deg; lugar) pero ocupa predominantemente a mixtecos, otom&iacute;es y mazahuas. Corresponde a una etapa del ciclo de vida de una familia posterior a la del empleo dom&eacute;stico. Entre los comerciantes ambulantes la escolaridad es baja y predomina el empleo infantil.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) Una buena parte de los hogares ind&iacute;genas son dispersos con empleados en la industria y las artesan&iacute;as.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">d) Los patrones de asentamiento pueden ser tipificados de la siguiente manera:</font></p>  		    <blockquote> 			    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&nbsp;Entre los nahuas (San Luis Potos&iacute;, Puebla y Veracruz) y tenek (San Luis Potos&iacute; y Veracruz) y en menor medida entre los zapotecos de Oaxaca se observa un predominio de mujeres j&oacute;venes, empleadas dom&eacute;sticas "puertas adentro", con un patr&oacute;n de asentamiento aislado. Los hombres suelen emplearse como artesanos, obreros y peones. Los hogares familiares se encuentran dispersos y las redes sociales juegan un papel determinante para acceder al empleo.</font></p>  			    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&nbsp;Los otom&iacute;es (de Santiago Mexquititl&aacute;n, Quer&eacute;taro), mixtecos (de San Andr&eacute;s Monta&ntilde;a, Oaxaca) y mazahuas (del estado de M&eacute;xico), entre los que predomina el comercio ambulante y la baja escolaridad, viven de manera congregada y por eso presentan una mayor visibilidad a los ojos de las dependencias gubernamentales y la opini&oacute;n p&uacute;blica. Tambi&eacute;n aqu&iacute; la solidaridad entre paisanos se convierte en un medio indispensable para acceder al empleo. De todos estos grupos, sin duda, son los mixtecos los que han logrado una mayor visibilidad.</font></p> 		</blockquote> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 2, Adela D&iacute;az Mel&eacute;ndez, vali&eacute;ndose de un detallado trabajo etnogr&aacute;fico, toma como espacio referencial la Alameda Mariano Escobedo de Monterrey para analizar c&oacute;mo, desde la d&eacute;cada de 1990, las familias ind&iacute;genas migrantes se han ido apropiando simb&oacute;licamente de este espacio de ocio, lo que ha provocado diferentes reacciones, entre ellas, el hecho de que la sociedad hegem&oacute;nica regiomontana se haya sentido desplazada y despojada de ese lugar, por muchas d&eacute;cadas emblem&aacute;tico de la ciudad. As&iacute; la Alameda se ha convertido en un espacio segregado y estigmatizado, lo que expresa la discriminaci&oacute;n que viven los ind&iacute;genas que migran al &aacute;rea metropolitana de Monterrey.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo 3, escrito por Laura Chavarr&iacute;a Montemayor analiza la forma en que las empleadas dom&eacute;sticas ind&iacute;genas que se han asentado en Monterrey, recurren a la estrategia de conformar y consolidar entre ellas redes sociales de apoyo mutuo, para enfrentar as&iacute; situaciones de indefensi&oacute;n, de vulnerabilidad, de violencia social y de g&eacute;nero en que muchas veces se ven envueltas. Dichas redes, flexibles pero s&oacute;lidas, no s&oacute;lo facilitan a las reci&eacute;n llegadas el acceso al trabajo, sino que tambi&eacute;n constituyen una modalidad de apoyo econ&oacute;mico y afectivo, en un medio que les es extra&ntilde;o y en muchos sentidos hostil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda parte del libro se ocupa en analizar las miradas y los discursos de los regiomontanos sobre la migrantes ind&iacute;genas. Primero, en el cap&iacute;tulo 4, Rebeca Moreno Z&uacute;&ntilde;iga revisa la prensa local, en especial el peri&oacute;dico <i>El Norte.</i> Concluye que frente a una imagen idealizada del pasado ind&iacute;gena de M&eacute;xico y del Noreste, las representaciones recurrentes en la prensa regiomontana sobre los ind&iacute;genas migrantes de la actualidad tienden a estigmatizarlos como seres extra&ntilde;os a la ciudad cuyo origen natural es el medio rural, como delincuentes, irresponsables en el cuidado de sus hijos, belicosos con las autoridades municipales, ignorantes, manipulables, infantiles, obscenos, transgresores del modelo patriarcal dominante en la sociedad regiomontana y violadores de la "&eacute;tica sexual del silencio". De esta visi&oacute;n criminalizada s&oacute;lo se libran los ni&ntilde;os ganadores de concursos de narrativa ind&iacute;gena, en la medida en que no s&oacute;lo revelan los aspectos art&iacute;sticos y culturales m&aacute;s recuperables de su identidad &eacute;tnica, sino tambi&eacute;n porque han asimilado como valor propio la escolarizaci&oacute;n formal, el estudio y el trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cap&iacute;tulo (5) dentro de esta secci&oacute;n, se refiere a las relaciones que un grupo heterog&eacute;neo de regiomontanos, a los que pudiera englobarse dentro de la categor&iacute;a de <i>"new agers"</i> han entablado con los huicholes, tanto a ra&iacute;z de su participaci&oacute;n en los rituales y peregrinaciones tur&iacute;sticas al centro ceremonial del Ca&ntilde;&oacute;n de Guitarritas, en el Parque de la Huasteca del municipio de Santa Catarina, como por medio de visitas peri&oacute;dicas a San Andr&eacute;s Cohamiata, poblaci&oacute;n situada en la Sierra huichola de Jalisco, a donde asisten con ocasi&oacute;n de las ceremonias de la Semana Santa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&eacute;verine Durin y Alejandra Aguilar R&iacute;os, autoras de este cap&iacute;tulo, presentan una interesante etnograf&iacute;a que transcurre entre estos dos polos rituales de atracci&oacute;n y muestran c&oacute;mo, en contraste con lo que sucede con la mayor&iacute;a de los migrantes ind&iacute;genas que acceden al &aacute;rea de Monterrey, los huicholes "ecultur&iacute;sticos" son considerados y aceptados como sujetos detentadores de un capital simb&oacute;lico y portadores de un conocimiento sobrenatural que encuentra eco entre algunos sectores de las clases altas regiomontanas en b&uacute;squeda de los valores originarios de la mexicanidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera y &uacute;ltima parte de libro tiene como eje central el an&aacute;lisis de los procesos de reproducci&oacute;n &eacute;tnica entre los nahuas, otom&iacute;es y huicholes que se asientan de forma estacional o estable en el &aacute;rea metropolitana de Monterrey.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nydia Prieto Ch&aacute;vez trata en el cap&iacute;tulo 6 de deconstruir el estigma que tiende a identificar el trabajo infantil entre los migrantes ind&iacute;genas con una forma de explotaci&oacute;n y abandono de los menores. Por el contrario, y a partir del estudio a profundidad de varias familias de origen nahua y otom&iacute;, demuestra que la participaci&oacute;n de los ni&ntilde;os en el trabajo que desempe&ntilde;an sus madres no excluye su desempe&ntilde;o como estudiantes y es una estrategia para trasmitir los valores, creencias y actitudes que el grupo familiar de origen tiene sobre el trabajo, as&iacute; como una forma de preparar a los ni&ntilde;os para la vida adulta, transmiti&eacute;ndoles habilidades aprendidas con la observaci&oacute;n de las actividades de sus padres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 7, de nuevo S&eacute;verine retoma el tema de la inserci&oacute;n de los huicholes en la econom&iacute;a urbana de Monterrey. Partiendo del concepto de Irving Goffman de fachada, logra mostrar que los artesanos huicholes de Monterrey recurren a tres fachadas para vender sus mercanc&iacute;as: la fachada de artesano, para la demanda popular con productos de bajo costo (bisuter&iacute;a); la fachada barroca, para la demanda tur&iacute;stica con productos propios de la etnia con ventas en museos, tianguis tur&iacute;sticos y ferias; y la fachada de sabio, para la venta de productos artesanales en contextos de valoraci&oacute;n de pertenencia al grupo y pr&aacute;ctica de la cultura, por ejemplo en ceremonias rituales. Entre el p&uacute;blico que se acerca a estos &uacute;ltimos artesanos destaca un grupo de compradores de clase media alta y alta que defienden valores como el respeto a la naturaleza y se identifican como defensores del comercio justo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo (8), Luis Fernando Garc&iacute;a &Aacute;lvarez se pregunta acerca del significado que asume el hecho de que algunas familias otom&iacute;es procedentes del estado de Quer&eacute;taro hayan fundado una iglesia Pentecostal con sendos templos y congregaciones en Monterrey y en su lugar de origen, Santiago Mexquititl&aacute;n. La tesis central es que esta nueva adscripci&oacute;n religiosa que rompe con "el costumbre" y la afiliaci&oacute;n tradicional cat&oacute;lica busca responder a los interrogantes que plantea a los migrantes su inserci&oacute;n en un medio urbano que les resulta extra&ntilde;o y ajeno y su ruptura con la comunidad de origen. La adhesi&oacute;n de estas familias a las congregaciones evang&eacute;licas con un estilo de organizaci&oacute;n m&aacute;s flexible e igualitario que el que predomina en el medio cat&oacute;lico, permite a estos migrantes reencontrase en nuevas redes sociales entre paisanos migrantes, resignificando en el nuevo contexto urbano su relaci&oacute;n con lo sagrado.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reflexiones finales. "Entre luces y sombras" es un buen texto para adentrarse a la complejidad de los fen&oacute;menos urbanos actuales que ata&ntilde;en a las grandes ciudades como Monterrey. En particular, su lectura puede servir de gu&iacute;a para descifrar las claves de la multiculturalidad. Porque en la actualidad, pero sin duda con m&aacute;s fuerza en el futuro cercano, los ind&iacute;genas dejar&aacute;n de ser un sujeto social extra&ntilde;o, folkl&oacute;rico y ajeno a la trama social, laboral y cultural de nuestras ciudades, para adquirir con fuerza creciente una ciudadan&iacute;a que nunca debi&oacute; hab&eacute;rseles negado. Creo que el libro que hoy comentamos, apuesta por este futuro y representa por ello un texto que puede dar origen a muchas reflexiones privadas, pero tambi&eacute;n p&uacute;blicas en las que Estado y sociedad civil puedan no s&oacute;lo reconciliarse con el pasado ind&iacute;gena de M&eacute;xico, sino tambi&eacute;n dise&ntilde;ar esfuerzos colectivos e institucionales para convivir con respeto y aceptaci&oacute;n hacia los colectivos ind&iacute;genas que cada d&iacute;a pueblan m&aacute;s nuestras ciudades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque los autores del texto no hacen una menci&oacute;n expl&iacute;cita a las razones que les impulsaron a escoger el t&iacute;tulo de este libro, me atrevo a imaginar que "entre luces y sombras" es una buena imagen para describir la contrastante realidad que viven hoy los ind&iacute;genas urbanos de la metr&oacute;poli regiomontana: luces como las que sirven de foco de atracci&oacute;n hacia la modernidad y sus beneficios: vivienda, escuela, trabajo y ocio. Sombras, como las que afrontan y desaf&iacute;an quienes, por causa de su pobreza, se ven obligados a arrancar sus vidas de su geograf&iacute;a cultural de origen, as&iacute; como a sufrir en territorio extra&ntilde;o el precio de la discriminaci&oacute;n por su origen social y &eacute;tnico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ojal&aacute; que este libro, que fue escrito desde una mirada cr&iacute;tica, sirva para reflexionar acerca de esta contradictoria realidad de los ind&iacute;genas migrantes y contribuya a descifrar sus claves.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Cfr. Arturo Warman, "Los indios de M&eacute;xico", en: <i>Nexos,</i> n&uacute;m. 280, abril 2001, 39&#45;42.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6495989&pid=S0185-3929201000020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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<surname><![CDATA[Warman]]></surname>
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