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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Ensayo</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Cervantes, Alonso&#150;Fern&aacute;ndez y los delirios de autometamorfosis</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Cervantes, Alonso&#150;Fern&aacute;ndez and the autometamorphosic delusions</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jes&uacute;s Ram&iacute;rez&#150;Berm&uacute;dez<sup>1</sup></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> <i>Jefe de la Unidad de Neuropsiquiatr&iacute;a, Instituto Nacional de Nerolog&iacute;a y Neurocirug&iacute;a Manuel Velasco Su&aacute;rez. Insurgentes Sur 3877, Col. La Fama, Deleg. Tlalpan, 14269, M&eacute;xico, D.F. E&#150;mail:</i> <a href="mailto:jesusramirezb@yahoo.com.mx">jesusramirezb@yahoo.com.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I. UNA LECTURA PSICOPATOL&Oacute;GICA DE CERVANTES</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ayer por la noche, le&iacute; una conferencia titulada <i>El quijote, entre la usurpaci&oacute;n y el deliro. </i>Escrita por el doctor Francisco Alonso&#150;Fern&aacute;ndez y publicada en 2005, se trata de una hermen&eacute;utica cl&iacute;nica del gran libro can&oacute;nico de la lengua hispana, <i>Don Quijote de la Mancha.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su conferencia, el reconocido psiquiatra espa&ntilde;ol hace una lectura de Cervantes, seg&uacute;n la cual su novela expresa la mitolog&iacute;a de la sabidur&iacute;a, identificada con la socratizaci&oacute;n de Sancho Panza; tambi&eacute;n la ubica como una ficci&oacute;n espiritual, donde se despliega la defensa quijotesca de las causas perdidas. Pero en el registro realista, se narra la &lt;&lt;locura l&uacute;cida&gt;&gt; del hidalgo Alonso Quijano, cuyo punto cardinal es la transformaci&oacute;n delirante de s&iacute; mismo, es decir, el delirio de autometamorfosis megalomaniaco; en este registro psicopatol&oacute;gico se incluye un amplio repertorio de falsas identificaciones de personas, como el reconocimiento de una aldeana como Dulcinea, y la identificaci&oacute;n de su vecino Alonso como el marqu&eacute;s de Mantua. Otra propuesta psicopatol&oacute;gica de esta lectura es la falsa identificaci&oacute;n de objetos, como la confusi&oacute;n de los famosos molinos de viento por gigantes de brazos descomunales, o la confusi&oacute;n de pellejos de vino tinto colgados por &oacute;rganos corporales y la sangre de un gigante.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Interpretar la obra de Cervantes significa acceder a un di&aacute;logo con los grandes te&oacute;ricos y portavoces del mundo de la novela. En la ucron&iacute;a titulada <i>Pierre Menard, autor del Quijote, </i>Jorge Luis Borges despliega todo el arte de su iron&iacute;a para celebrar la grandeza de Cervantes. Carlos Fuentes ha hecho su propia lectura, pol&iacute;tica y literaria, en <i>Cervantes y la cr&iacute;tica de la lectura, </i>y en su <i>Elogio de la incertidumbre, </i>donde reconoce (como lo hizo Kundera, en <i>El arte de la novela) </i>la hermandad de Cervantes con autores tan diversos como Rabelais, Sterne y Diderot, pues en su visi&oacute;n, no es la representaci&oacute;n de las fronteras nacionales lo que inspira al novelista, sino la seguridad de pertenecer a esa gran tradici&oacute;n de la literatura, cuyo sentido, que nunca ha sido tan vigente como en la lectura del Quijote, se relaciona con el poder del lenguaje y su relaci&oacute;n con <i>la fundaci&oacute;n de la cultura, la puerta de la experiencia, el techo de la imaginaci&oacute;n, el s&oacute;tano de la memoria, la rec&aacute;mara del amor y, sobre todo, la ventana abierta al aire de la duda, la incertidumbre y la inquietud. </i>Juan Villoro escribi&oacute; en <i>De eso se trata </i>(Anagrama, 2008), una de las lecturas m&aacute;s originales de Cervantes: el Quijote ser&iacute;a una s&iacute;ntesis inaudita de una metaficci&oacute;n sobre el proceso mismo de la escritura, y la fundaci&oacute;n del subg&eacute;nero de la novela n&oacute;mada, que va de la <i>road novel </i>de Jack Kerouac hasta <i>Los detectives salvajes, </i>de Roberto Bola&ntilde;o.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>El Quijote y su laberinto vital </i>(Anthropos Editorial, 2005), el doctor Alonso&#150;Fern&aacute;ndez desarrolla a fondo las tres lecturas de la novela de Cervantes, y logra el equilibrio entre la erudici&oacute;n y la originalidad de las ideas. Mediante una prosa elocuente, el psiquiatra muestra las fuentes literarias y psiqui&aacute;tricas de Cervantes para establecer, de hecho, que Don Quijote es la gran novela psicopatol&oacute;gica de cualquier &eacute;poca. El &aacute;nimo de la novela, exaltado y vital, funciona tambi&eacute;n como un ant&iacute;doto de la melancol&iacute;a. Pero la tesis central del ensayo se relaciona con la transformaci&oacute;n delirante del hidalgo Alonso Quijano en el caballero andante, conmovedor y anacr&oacute;nico que conocemos simplemente como el Quijote. <i>Yo s&eacute; qui&eacute;n soy, y s&eacute; que puedo ser no s&oacute;lo los que has dicho, sino todos los doce Pares de Francia, y aun todos los nueve de la Fama, pues a todas las haza&ntilde;as que ellos todos juntos y cada uno por s&iacute; hicieron, se aventajar&aacute;n las m&iacute;as. </i>Seg&uacute;n el cr&iacute;tico estadounidense Harold Bloom, esta frase del Quijote representa su esencia literaria, y ciertamente se inscribe en el delirio de autometamorfosis diagnosticado por Alonso&#150;Fern&aacute;ndez. &iquest;Pretend&iacute;a Cervantes crear una novela psicopatol&oacute;gica? Esta pregunta no tiene una respuesta f&aacute;cil, pues ignorar las fuentes psiqui&aacute;tricas de la obra ser&iacute;a deshonesto, y por otra parte ser&iacute;a injusto reducir la novela a una descripci&oacute;n del realismo psicopatol&oacute;gico. Alonso&#150;Fern&aacute;ndez evita con inteligencia ambos extremos de lectura, y reconoce tres registros comprensivos y estructurales del Quijote. En el plano de la realidad, la novela trata acerca de la locura l&uacute;cida del hidalgo Alonso Quijano. En el plano del esp&iacute;ritu, trata acerca de la defensa de las causas justas perdidas. Finalmente, en el nivel del mito, el tema central de la obra es la socratizaci&oacute;n de Sancho Panza. Al parecer, Franz Kafka prefiri&oacute; este &uacute;ltimo tema en su ficci&oacute;n <i>La verdad sobre Sancho Panza, </i>donde desarrolla la idea de que este hombre realista y prudente, fue en realidad el autor de muchas ficciones. <i>Con los a&ntilde;os, Sancho Panza, quien , por cierto, nunca se jact&oacute; de ello, consigui&oacute;, mediante la composici&oacute;n, en las horas del atardecer y de la noche, de much&iacute;simas novelas de caballeros andantes y de bandidos, apartar de s&iacute; a su demonio, al que luego llam&oacute; don Quijote, y a tal punto, que &eacute;ste, incontenible, acometi&oacute; las m&aacute;s locas empresas, las cuales, no obstante, a falta de un objeto preestablecido, que habr&iacute;a debido ser el propio Sancho Panza, no hicieron da&ntilde;o a nadie.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraposici&oacute;n con una interpretaci&oacute;n del Quijote desde el realismo psicopatol&oacute;gico, se encuentra el entendimiento de la novela bajo la &oacute;ptica del juego libre de la imaginaci&oacute;n narrativa. En su libro <i>El futuro de la imaginaci&oacute;n </i>el cr&iacute;tico norteamericano Harold Bloom plantea una lectura del Quijote b&aacute;sicamente como la realizaci&oacute;n magistral de un juego que, tomado en serio, representa una manera de hacer las cosas, <i>un estilo, el estilo que llamamos libertad. </i>Con esas palabras, Bloom se refiere al juego de la literatura, a trav&eacute;s del cual el escritor y su &uacute;nico aliado, el lector, experimentan una transformaci&oacute;n creativa de s&iacute; mismos, que los libera de la prisi&oacute;n de la identidad irreflexiva, esa forma de identidad estereotipada que construimos sin saber c&oacute;mo lo hacemos, y en la cual creemos sin saber por qu&eacute; lo hacemos. Dec&iacute;a Paul Ricoeur: <i>Leyendo me &lt;&lt;desrealizo&gt;&gt;. Leer me introduce en variaciones imaginativas del ego. La metamorfosis del mundo en juego (en el texto) es tambi&eacute;n el juego de la metamorfosis de uno mismo.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. LOS DELIRIOS DE AUTO&#150;IDENTIFICACI&Oacute;N</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy, por la ma&ntilde;ana, avanzo con mis compa&ntilde;eros m&eacute;dicos por los pasillos del pabell&oacute;n de neuropsiquiatr&iacute;a. Encuentro a Carmela, sentada en la cama n&uacute;mero quince.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace seis meses sali&oacute; de casa y no volvi&oacute;; la familia se entreg&oacute; a una b&uacute;squeda fren&eacute;tica y finalmente su madre, la se&ntilde;ora Crescencia, la encontr&oacute; en la calle el mes pasado. Pero Carmela no la reconoci&oacute;: dijo que era una impostora. &lt;&lt;Mi verdadera madre es la Virgen Mar&iacute;a. Y est&aacute; muerta&gt;&gt;, me dice ahora.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carmela proviene de un territorio monta&ntilde;oso al sur de M&eacute;xico, conocido como sierra madre occidental. En su comunidad, la gente es ind&iacute;gena, de raza mixteca; los hombres y mujeres son de estatura baja, su piel es oscura y el cabello negro, y ese es el aspecto de la propia Carmela. Y sin embargo, ella afirma que es rubia, de ojos claros, alta y delgada, como si fuera de ascendencia anglosajona.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&lt;&lt;La Virgen, mi verdadera madre, dijo que voy a ser una reina. Aunque m&aacute;s bien quiero ser cantante, actriz o modelo. Mi verdadero nombre es Nurses. Lucero Estrella Nurses Gaviota.&gt;&gt; Cuando pregunto si no es Carmela, se muestra impaciente, y lo niega. Alg&uacute;n m&eacute;dico ha preguntado si no es la madre de su hijo, Samuel, quien tiene un a&ntilde;o y medio de edad. &lt;&lt;Es el hijo de Carmela. Pero no es m&iacute;o. Porque yo soy Lucero Estrella, y no tengo hijos. Para ser la reina tengo que seguir as&iacute;, seg&uacute;n palabras de mi se&ntilde;ora, la Virgen&gt;&gt;, responde.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras converso con ella, reconozco su delirio como una variante del s&iacute;ndrome de Capgras, seg&uacute;n el cual las personas familiares son identificadas como impostoras. Ahora, Carmela cierra los ojos, como si quisiera ensimismarse, como si alguna experiencia interna la capturara. A veces r&iacute;e, coquetea, canturrea, y se mueve r&iacute;tmicamente al decir: &lt;&lt;Por favor entienda, doctorcito de ojos lindos, que ya no soy la de antes. Carmela tuvo un hijo, pero yo soy Lucero, la rica, la reina, alta y blanca, rubia; y debo mantenerme sin concebir hijos, para poder ser modelo y cantante, y actriz, porque ya soy reina&gt;&gt;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al escuchar el discurso de Carmela, me pregunto si esta transformaci&oacute;n delirante de s&iacute; misma suele ocurrir en las personas que padecen delirios de suplantaci&oacute;n y sustituci&oacute;n de sus familiares. En su libro <i>El quijote y su laberinto vital, </i>el doctor Francisco Alonso&#150;Fern&aacute;ndez ha extendido el concepto de los s&iacute;ndromes de mala identificaci&oacute;n delirante (entre los cuales se incluyen cl&aacute;sicamente los s&iacute;ndromes de Capgras, Fregoli, intermetamorfosis y del <i>D&ouml;ppelganger</i>), para incorporar seis formas de falsa identificaci&oacute;n de s&iacute; mismo: 1) El delirio de autoidentificaci&oacute;n simple (la s&uacute;bita creencia de tener una nueva identidad psicol&oacute;gica o haber descubierto una vieja identidad). 2) El delirio de autometamorfosis: una transformaci&oacute;n de s&iacute; mismo, r&aacute;pida o lenta, que afecta a las cualidades fundamentales ps&iacute;quicas, f&iacute;sicas y/o sociales, acompa&ntilde;ada a veces de la adquisici&oacute;n de una nueva identidad. Es en esta categor&iacute;a donde Alonso&#150;Fern&aacute;ndez ubica la mutaci&oacute;n del hidalgo Alonso Quijano en el famoso Don Quijote, como una metamorfosis global y completa de s&iacute; mismo, acompa&ntilde;ada de elementos posesivos y er&oacute;ticos, con un sentido megalomaniaco, al estilo de una apoteosis hipernarcisista, sobre la base de una psicosis maniaco&#150;depresiva. 3) El delirio nihilista propio (se tiene la convicci&oacute;n de no existir o estar muerto). 4) El delirio del doble de uno mismo: hay la creencia de un doble, encarnado en una persona real, conocida o desconocida, o bien un doble no encarnado en uno mismo (es decir, la convicci&oacute;n delirante de que existe alguien invisible igual a uno). 5) El delirio de desdoblamiento de s&iacute; mismo, en el cual existe una sola persona que se divide por fisi&oacute;n en dos personas, o bien que se desdobla por metamorfosis de una en dos personas con un car&aacute;cter reversible (Alonso&#150;Fern&aacute;ndez expone aqu&iacute; el caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde; ignoro hasta que punto esta variante se traslapa o confunde con el trastorno de personalidad m&uacute;ltiple, ahora conocido como trastorno de identidad disociativo). 6) El delirio de intermetamorfosis propia (cambios sucesivos de identidad en uno mismo).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras me despido de Carmela y le agradezco sus palabras, pienso en la &lt;&lt;continuidad de los parques&gt;&gt; que parece haber entre la psicosis de una muchacha de la sierra oaxaque&ntilde;a y la ficci&oacute;n can&oacute;nica del famoso hidalgo; el abordaje de estos problemas de la mente, desde la perspectiva de una ciencia natural, me ense&ntilde;a que hay precisamente una semejanza entre los casos dispersos en el tiempo y en el espacio: esta &lt;&lt;semejanza&gt;&gt; de los casos entre s&iacute; tiene una identidad: la de las entidades nosol&oacute;gicas, ya sean s&iacute;ndromes, trastornos o enfermedades propiamente dichas. Esta ciencia natural se basa en la creencia de que existen realmente enfermedades naturales que pueden discernirse m&aacute;s all&aacute; de los ropajes diversos y las singularidades de casos, culturas, &eacute;pocas y regiones. La b&uacute;squeda de ese proceso natural tras la variedad multiforme de los casos equivale, al menos en parte, a buscar aquella &lt;&lt;l&oacute;gica del reino il&oacute;gico&gt;&gt; que anima toda la organizaci&oacute;n de la psicopatolog&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Julio Cort&aacute;zar public&oacute; en su libro <i>Final del juego </i>ese cuento brev&iacute;simo, en el cual un personaje, un lector ficticio, lee una novela de romances mientras descansa en un sill&oacute;n de terciopelo verde. Ante los ojos de ese lector ficticio, el romance se desenvuelve, tr&aacute;gico y apasionado, y uno de los personajes de dicha novela corre, desesperado, hasta que penetra la entrada de una casa, con un pu&ntilde;al en la mano, donde busca y encuentra a un hombre que lee una novela mientras descansa en un sill&oacute;n de terciopelo verde. <i>La continuidad de los parques, </i>as&iacute; se titula la ficci&oacute;n de Cort&aacute;zar, y ejemplifica c&oacute;mo las dimensiones sucesivas de la ficci&oacute;n pueden tocarse y entrecruzarse, en virtud de una inteligencia superior: en el caso del cuento, es la inteligencia de Cort&aacute;zar; &iquest;pero de qui&eacute;n es la inteligencia superior que ha dise&ntilde;ado la continuidad entre la ficci&oacute;n del Quijote y la psicosis de Carmela? A esa continuidad &lt;&lt;natural&gt;&gt; entre los enfermos le llamamos precisamente &lt;&lt;enfermedad&gt;&gt;, pero, &iquest;c&oacute;mo hemos de llamar a la analog&iacute;a superior entre una ficci&oacute;n que inaugura el siglo XVII y una historia cl&iacute;nica que se desenvuelve en la sierra oaxaque&ntilde;a cuatro siglos despu&eacute;s?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora sigo mi marcha ritual de los viernes: el pase de visita con mis compa&ntilde;eros m&eacute;dicos. Los oigo hablar, pero no pongo atenci&oacute;n porque voy pensando en otra hermandad, m&aacute;s amplia, la de la lengua de Cervantes, que anticipa mis observaciones cl&iacute;nicas en virtud de los poderes intuitivos de Miguel de Cervantes, y posiblemente de su trato con enfermos en la c&aacute;rcel de Sevilla, y de sus lecturas de escritores bien avezados en el arte de la descripci&oacute;n cl&iacute;nica, en una &eacute;poca donde las palabras actuales de la psiquiatr&iacute;a no exist&iacute;an a&uacute;n. La hermandad de la lengua es, tambi&eacute;n, otra forma de &lt;&lt;continuidad de los parques&gt;&gt;. De pronto siento que Carmela y yo realmente formamos parte de una civilizaci&oacute;n, pues s&oacute;lo puedo hablar de un mundo civilizado all&iacute; donde los m&aacute;s extra&ntilde;os acontecimientos de la psique humana son reconocidos con el calor (y la narrativa) de la humanidad aut&eacute;ntica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAG&Iacute;A</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Alonso&#150;Fern&aacute;ndez, Francisco. El quijote y su laberinto vital. Anthropos Editorial, Espa&ntilde;a, 2005.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9035627&pid=S0185-3325200900040001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Alonso&#150;Fern&aacute;ndez. El quijote, entre la usurpaci&oacute;n y el delirio. Fundaci&oacute;n Sanofi Aventis. Espa&ntilde;a, 2005.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9035628&pid=S0185-3325200900040001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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