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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Revisi&oacute;n de la bibliograf&iacute;a internacional</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jos&eacute; Luis D&iacute;az. <i>La conciencia viviente</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Roger Bartra<sup>1</sup></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>FCE. M&eacute;xico, 2007</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> <i>Instituto de Investigaciones Sociales. UNAM. Ciudad de la Investigaci&oacute;n en Humanidades. Circuito Maestro Mario de la Cueva s/n. Ciudad Universitaria. E.mail:</i> <a href="mailto:muria@servidor.unam.mx">muria@servidor.unam.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde que los neurocient&iacute;ficos decidieron abordar el problema de la conciencia y abandonar la r&iacute;gida clausura material del Sistema Nervioso Central, se han tenido que enfrentar con el fantasma o el demonio del dualismo. Aunque algunos cient&iacute;ficos han aceptado convivir o pactar con este demonio, la gran mayor&iacute;a se ha propuesto rechazarlo, eliminarlo o superarlo. Sin embargo, esta maldici&oacute;n cartesiana, como me gusta llamarla, amenaza permanentemente a los cient&iacute;ficos porque aparece con toda la fuerza del sentido com&uacute;n que nos ha acostumbrado a separar las dimensiones fisiol&oacute;gicas materiales de la espiritualidad o el pensamiento. As&iacute;, convertir la contraposici&oacute;n cerebro&#150;mente en una ecuaci&oacute;n que pueda encontrar una soluci&oacute;n cient&iacute;fica se ha convertido en la aspiraci&oacute;n de no pocos neur&oacute;logos. Se trata de enfrentarse a la contradicci&oacute;n entre la naturaleza y la cultura, una herencia reforzada por las concepciones religiosas que estableci&oacute; los c&aacute;nones que rigen la relaci&oacute;n entre el cuerpo y el alma. En suma, se trata de resolver el misterio de la conciencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jos&eacute; Luis D&iacute;az ha dedicado un libro memorable, creativo y original de m&aacute;s de seiscientas p&aacute;ginas a enfrentarse a este misterio. Explora all&iacute; muchas aristas y dimensiones del problema. Yo me limitar&eacute; aqu&iacute; a hablar de lo que me parece que es su propuesta b&aacute;sica para resolver la ecuaci&oacute;n en la que se inscribe el v&iacute;nculo entre el cerebro y la mente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s que una ecuaci&oacute;n, a Jos&eacute; Luis D&iacute;az le interesa encontrar un modelo capaz de representar el dinamismo de un sistema integrado por diversas formas de comportamiento aparentemente contradictorias. Encontr&oacute; en la llamada red de Petri un modelo computacional para representar la integraci&oacute;n funcional de los procesos neuronales, las formas de comportamiento y la conciencia. La red de Petri consiste en un conjunto de sitios o nudos y de puntos de transici&oacute;n que forman una red debido a que los unen arcos que canalizan fichas de un nudo a un punto de transici&oacute;n y de este a otro nudo. Los nudos y las transiciones se pueden ubicar en diversos planos a lo largo de una secuencia temporal que describe la evoluci&oacute;n de un sistema, sin introducir nociones deterministas. Aplicado a la conciencia, se trata de un proceso pautado, sostiene Jos&eacute; Luis D&iacute;az, un proceso psicof&iacute;sico (psiconeural o psicobiol&oacute;gico). En este sistema las pautas son formas de movimiento inscritas en un proceso dotado de secuencia, combinaci&oacute;n, transformaci&oacute;n, cin&eacute;tica, periodicidad y calidad (p. 84).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No quiero entrar en los detalles, sino solamente se&ntilde;alar que el uso de la red de Petri como modelo de un proceso pautado requiere de una clasificaci&oacute;n de las funciones cerebrales en diferentes m&oacute;dulos, una definici&oacute;n de distintos tipos de actividad cognitiva y una tipolog&iacute;a de unidades de conducta. En la red los nudos representan unidades elementales de tipo cerebral, mental o conductual que disparan fichas, dirigidas a puntos de transici&oacute;n, para alcanzar otros nudos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde luego, la gran dificultad tanto conceptual como pr&aacute;ctica se encuentra en la definici&oacute;n de las tres clases de unidades elementales (cerebrales, mentales y conductuales), que son una abstracci&oacute;n. Se han reconocido m&aacute;s de cuatrocientos m&oacute;dulos cerebrales o sitios definidos por sus funciones, pero hay muchas dudas sobre su articulaci&oacute;n y su arquitectura. Las unidades mentales b&aacute;sicas son mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles de definir. Jos&eacute; Luis D&iacute;az, para simplificar, usa como ejemplo cuatro clases: sensaciones, emociones, pensamientos e im&aacute;genes. Y mucho m&aacute;s discutible es la posibilidad de establecer unidades de conducta diferente. Por el momento, dice Jos&eacute; Luis D&iacute;az, no hay t&eacute;cnicas para observar los procesos pautados en el cerebro, y su aplicaci&oacute;n a la conciencia o a la conducta tiene un car&aacute;cter tentativo y exploratorio muy poco definido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de estas dificultades, Jos&eacute; Luis D&iacute;az parte de la hip&oacute;tesis de que en cada proceso –nervioso, mental, conductual– hay un patr&oacute;n distintivo, pero tambi&eacute;n una similitud o isomorfismo entre las arquitecturas de los tres. Esta similitud es la que le permite afirmar que los tres procesos pautados pueden catalogarse como psicof&iacute;sicos, es decir que son simult&aacute;neamente corporales y mentales, al mismo tiempo materiales y espirituales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, no es posible comprobar una definida similitud entre los procesos ni una clara correlaci&oacute;n entre ellos. La evidencia de una plasticidad que permite diversas funciones a un mismo m&oacute;dulo anat&oacute;mico y el hecho de que t&eacute;cnicamente no se pueden realizar mediciones confiables en individuos activos y en tiempo real, para dar testimonio de las correlaciones, nos lleva a concluir que por el momento estamos frente a un modelo que no se puede verificar cient&iacute;ficamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que estamos buscando es una teor&iacute;a unificadora que explique tanto las funciones nerviosas como el psiquismo. Jos&eacute; Luis D&iacute;az usa el s&iacute;mil de la tan deseada unificaci&oacute;n de las teor&iacute;as cu&aacute;nticas y las gravitacionales. As&iacute; como la carga el&eacute;ctrica y el campo magn&eacute;tico constituyen dos aspectos de una fuerza &uacute;nica (electromagn&eacute;tica), as&iacute; la conciencia y las actividades modulares del cerebro deben formar una unidad psicof&iacute;sica. Pero hay que reconocer un retraso considerable en la exploraci&oacute;n cient&iacute;fica de los dos campos que hay que unificar para resolver el misterio de la conciencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La misma dualidad que queremos resolver y disolver no est&aacute; claramente definida. El lado neurofisiol&oacute;gico de la dualidad acaso se encuentra mejor delimitado por la solidez de la investigaci&oacute;n biol&oacute;gica. Pero sigue pareciendo borroso el otro lado, el aspecto ps&iacute;quico, subjetivo, mental y conductual de la conciencia humana. De hecho, en los t&eacute;rminos mismos que se usan para marcar este lado de la ecuaci&oacute;n podemos reconocer las profundas huellas que la historia de la filosof&iacute;a y de la psicolog&iacute;a han dejado en el terreno. Las improntas de las taxonom&iacute;as psicol&oacute;gicas o conductistas, del cartesianismo y del dualismo religioso han minado el terreno que es necesario explorar para comprender el fen&oacute;meno de la conciencia. El lector atento las podr&aacute; reconocer en el libro de Jos&eacute; Luis D&iacute;az. Acaso los avatares de la psicolog&iacute;a y del psicoan&aacute;lisis, que sufren la amenaza de convertirse en las hermanas pobres de la neurociencia, o la marginaci&oacute;n de los fundamentalismos religiosos y filos&oacute;ficos, nos dan la impresi&oacute;n de que las disciplinas dedicadas a explorar las expresiones no neuronales del pensamiento ofrecen una visi&oacute;n borrosa. Pero los importantes avances de las ciencias sociales, de la antropolog&iacute;a y la sociolog&iacute;a, nos dicen otra cosa. Nos dicen que la exploraci&oacute;n de las formas sociales y culturales de la conciencia se encuentra muy avanzada y ofrece excelentes bases para abordar cient&iacute;ficamente el problema de la dualidad cerebro&#150;mente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, una salida f&aacute;cil de la trampa dualista consiste en adjudicar el fen&oacute;meno de la conciencia totalmente a las funciones cerebrales y negar cualquier otra dimensi&oacute;n extra&#150;neuronal, considerada metaf&iacute;sica, en el proceso de la conciencia. As&iacute;, las relaciones sociales, las instituciones o los circuitos culturales suelen ser reducidos a manifestaciones del entorno o del medio en el que se produce el fen&oacute;meno cerebral de la conciencia, como meros <i>inputs </i>que alimentan un sistema neuronal que alg&uacute;n d&iacute;a rendir&aacute; las claves de la base funcional del pensamiento. La visi&oacute;n borrosa o indefinida del medio sociocultural no deber&iacute;a, desde esta perspectiva, afectar la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica de los procesos neuronales de la conciencia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, yo creo –y en ello coincide Jos&eacute; Luis D&iacute;az– que sin el estudio cient&iacute;fico del entorno sociocultural en el que est&aacute;n inmersos los cerebros humanos no ser&aacute; posible resolver el problema de la conciencia. He expuesto extensamente mis propuestas al respecto en un libro: <i>Antropolog&iacute;a del cerebro </i>(Pre&#150;textos/Fondo de Cultura Econ&oacute;mica) donde desarrollo una hip&oacute;tesis sobre las relaciones entre los circuitos simb&oacute;licos y los circuitos neuronales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nos enfrentamos a serios obst&aacute;culos. As&iacute; como muchos neurocient&iacute;ficos se niegan a aceptar que los circuitos simb&oacute;licos de &iacute;ndole cultural forman parte del fen&oacute;meno de la conciencia, no pocos cient&iacute;ficos sociales rechazan o ven con gran sospecha que las instituciones sociales y las expresiones culturales del pensamiento puedan ser explicadas gracias al estudio de su conexi&oacute;n con procesos neuronales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quienes estamos convencidos de la necesidad de encontrar una teor&iacute;a unificada que disuelva la polaridad naturaleza&#150;cultura encontramos enormes resistencias. Es m&aacute;s f&aacute;cil postular que la conciencia opera solamente (o principalmente) en uno de los dos polos (el neuronal o el social) que buscar una alternativa unificadora. &iquest;Le sirve a un soci&oacute;logo pensar biol&oacute;gicamente los problemas de la conciencia social? &iquest;Para qu&eacute; un economista tendr&iacute;a que tomarse la molestia de conectar las decisiones aparentemente racionales de los actores con los mecanismos neuronales que regulan la selecci&oacute;n de opciones? &iquest;Acaso no les parece poco &uacute;til a muchos neurocient&iacute;ficos la exploraci&oacute;n de las estructuras simb&oacute;licas del lenguaje? &iquest;En qu&eacute; le puede ayudar a un neurofisi&oacute;logo la exploraci&oacute;n del posible isomorfismo entre las estructuras de la m&uacute;sica y los procesos neuronales?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por suerte, cada d&iacute;a hay m&aacute;s cient&iacute;ficos que han dejado de creer que los acercamientos entre perspectivas tradicionalmente separadas son irrelevantes o meras actividades diletantes. Jos&eacute; Luis D&iacute;az es un excelente ejemplo de esta actitud abierta. Su magn&iacute;fico libro es un gran esfuerzo creativo que debe ser bienvenido.</font></p>      ]]></body>
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