<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-3082</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Acta poética]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Acta poét]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-3082</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filológicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-30822010000200011</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Confession of a Buddhist Atheist]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chaves]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Ricardo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones Filológicas Centro de Poética]]></institution>
<addr-line><![CDATA[México Distrito Federal]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<volume>31</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>267</fpage>
<lpage>274</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-30822010000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-30822010000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-30822010000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Stephen Batchelor, <i>Confession of a Buddhist Atheist</i></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Ricardo Chaves</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b> New York, Spiegel &amp; Grau, 2010.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Solo un Buda no tiene creencias</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde su "surgimiento" en el siglo XIX en el mapa cultural de Occidente, en contexto rom&aacute;ntico, positivista y colonial, el budismo no ha dejado de llamar la atenci&oacute;n de sus intelectuales y pensadores; acord&eacute;monos al respecto de su lectura, apropiaci&oacute;n, rechazo y comentario por fil&oacute;sofos como Schopenhauer y Nietzsche y despu&eacute;s Heidegger; en buena medida, asimilaron el budismo a la desintegraci&oacute;n y al nihilismo y, en este sentido, Nietzsche reaccion&oacute; contra &eacute;l y termin&oacute; rechaz&aacute;ndolo junto con el cristianismo, religiones de d&eacute;biles infrahombres. El inter&eacute;s decimon&oacute;nico por el budismo tambi&eacute;n se reflej&oacute; en la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica, la traducci&oacute;n de textos, la apropiaci&oacute;n de ciertos t&oacute;picos y puesta en uso de t&eacute;rminos clave como nirvana, palabra que Borges tanto admiraba y a la que llam&oacute; "rica, inagotable y perfecta", y a cuya sonoridad misteriosa atribu&iacute;a su entusiasta acogida en las lenguas occidentales, un neologismo con brillo mineral. El siglo XX, en su segunda mitad, fue testigo de c&oacute;mo el budismo en Occidente pasaba de ser un asunto acad&eacute;mico, intelectual o est&eacute;tico, para adem&aacute;s adquirir una dimensi&oacute;n religiosa directa, lo que gener&oacute; la aparici&oacute;n de un budismo en Occidente con conversos y practicantes, ya no solo de inmigrantes asi&aacute;ticos, con misioneros de variado plumaje (tibetano, zen, theravada, en especial) en giras permanentes por los pa&iacute;ses europeos y americanos, adem&aacute;s de sus propios circuitos orientales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s que un budismo occidental, lo que se ha dado hasta ahora es un budismo <i>en</i> Occidente, todav&iacute;a demasiado cercano al trasplante inicial, a las tradiciones asi&aacute;ticas madres, de las que los diversos grupos son sus extensiones y representaciones. Paralelamente se ha dado una actividad acad&eacute;mica impresionante, con una budolog&iacute;a creciente y rigurosa en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos y filol&oacute;gicos. A lo largo de su historia, el budismo ha sabido adaptarse a los diversos contextos culturales adonde lleg&oacute;, es proselitista aunque a veces lo niegue y no ha sido lo mismo el budismo en China o en Jap&oacute;n, que en el Tibet o en Nepal. Lo mismo est&aacute; pasando en Europa y Am&eacute;rica, donde el budismo propio que surja (o que est&eacute; surgiendo) reflejar&aacute; su particular herencia cultural tanto cristiana religiosa como secular cient&iacute;fica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y ya lo est&aacute; haciendo, como lo prueba la reflexi&oacute;n que desde hace unos a&ntilde;os hace Stephen Batchelor, un converso ingl&eacute;s al budismo, desconvertido y reconvertido al pensamiento secular, en el que el autor surgi&oacute; en su pa&iacute;s natal, referencia racionalista de la que en el fondo nunca sali&oacute;, ni a&uacute;n en sus tiempos de correr&iacute;as asi&aacute;ticas como monje budista (tibetano primero, coreano despu&eacute;s) y como viajero. Despu&eacute;s de colgar sus h&aacute;bitos por decepci&oacute;n intelectual, por aceptaci&oacute;n de la imposibilidad de compartir creencias como reencarnaci&oacute;n y karma, gener&oacute; su propio discurso al respecto que se ha manifestado en diversos libros, de los cuales el m&aacute;s famoso hasta ahora ha sido <i>Buddhism without beliefs (Budismo sin creencias,</i> 1997), con el que se dio a conocer mundialmente, y en el que plantea un budismo agn&oacute;stico, purificado de creencias sobrenaturales, guiado por las luces esc&eacute;pticas de la raz&oacute;n occidental, con lo que pareciera que el camino de la liberaci&oacute;n b&uacute;dica se ve expresado en algo a ratos similar a una terapia de atenci&oacute;n y relajaci&oacute;n, montada sobre todo en el tipo de meditaci&oacute;n <i>Vipassana.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro desat&oacute; pol&eacute;mica por lo que algunos budistas (tambi&eacute;n conversos) consideraron una reducci&oacute;n del budismo asi&aacute;tico a un molde occidental, una t&iacute;pica trampa poscolonial de Procusto que corta la carne ex&oacute;tica del Otro que se sale del estrecho lecho de la raz&oacute;n met&aacute;lica. Por venir de quien ven&iacute;a, el libro interes&oacute;, de alguien que hab&iacute;a vivido el budismo desde dentro, como monje, traductor de tibetano, y estudioso serio de su filosof&iacute;a. No se trataba del libro de un acad&eacute;mico ni del de un creyente a secas, s&iacute; de un practicante disidente, pues Batchelor, pese a todo, sigue llam&aacute;ndose budista, <i>cree</i> todav&iacute;a serlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su nuevo libro, <i>Confession of a Buddhist Atheist</i> (2010), en parte contin&uacute;a su anterior lectura agn&oacute;stica del budismo y, por otra parte, la radicaliza. N&oacute;tese que el t&iacute;tulo habla de un ateo budista <i>(buddhist atheist),</i> no de un budista ateo <i>(atheistic buddhist):</i> el sujeto se define ante todo por su no te&iacute;smo secular, su rechazo de la hip&oacute;tesis de Dios (cosa con la que el budismo no tendr&iacute;a problema); otra creencia deleznable para ese agn&oacute;stico radical que es el autor, muy en consonancia con su inadvertida ideolog&iacute;a cientificista: la ciencia es cristalina pues trabaja con hechos, no es opaca como la religi&oacute;n con su carga de creencias. Se llama a s&iacute; mismo con cierto orgullo "europeo, secular y poscristiano". Se ha deslizado del budismo agn&oacute;stico de su c&eacute;lebre libro al ate&iacute;smo budista en el m&aacute;s reciente. El atributo secundario es el budismo; este ha pasado del centro a la periferia: la certeza procede de la raz&oacute;n, y de Buda la incertidumbre cuando viene con su cortejo de creencias, ritos y genuflexiones. Se requiere para Occidente un Buda as&eacute;ptico, purificado de sus or&iacute;genes indios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Batchelor confiesa que en su evaluaci&oacute;n lo m&aacute;s dif&iacute;cil de aceptar era precisamente aquellas ideas y doctrinas que el budismo compart&iacute;a con la religi&oacute;n de la que deriv&oacute;, el hinduismo, y que apuntan en una direcci&oacute;n metaf&iacute;sica y sobrenatural. Quiere que el budismo deje de ser religi&oacute;n para convertirse acorde con la posmodernidad occidental en una "filosof&iacute;a de acci&oacute;n y responsabilidad". De hecho, en su origen, Batchelor, siguiendo la hip&oacute;tesis de Trevor Ling, afirma que Sidarta Gautama no quiso fundar una religi&oacute;n (esto habr&iacute;a sido creaci&oacute;n posterior de sus seguidores), sino una "nueva civilizaci&oacute;n" que desgraciadamente fall&oacute; en enraizarse en la India, aunque no en el resto de Asia. Si Buda no quer&iacute;a fundar lo que hoy llamamos religi&oacute;n, &iquest;para qu&eacute; establecer una comunidad mon&aacute;stica cuyo objetivo es la perpetuaci&oacute;n de la doctrina?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Batchelor asimila la religi&oacute;n a un conjunto de creencias y en parte tiene raz&oacute;n, aunque el hecho religioso sea m&aacute;s que eso y supone tambi&eacute;n instituciones, profesionales sacros, un conjunto de textos doctrinales, ritos, todo eso que hace que una religi&oacute;n sea justamente religi&oacute;n (como ocurre con el budismo), cuando menos si hablamos antropol&oacute;gicamente. Al querer despojar al budismo de creencias, busca moverlo del &aacute;mbito religioso, para llevarlo solo a lo filos&oacute;fico y pr&aacute;ctico: su objetivo &eacute;tico ya no es alcanzar el nirvana sino "el florecimiento de lo humano", esto es, en sus manos el budismo se ha convertido en un humanismo, m&aacute;s cercano al antropocentrismo renacentista o rom&aacute;ntico de la tradici&oacute;n occidental que al desconstruccionismo no humanista que &eacute;l es en su base epistemol&oacute;gica. &iquest;Y c&oacute;mo podr&iacute;a ser de otra forma para un discurso que niega un yo sustancial, y en la que lo humano es apenas una de varias posibilidades de experiencia? Nagarjuna fue cambiado por Kant. En su rechazo de la creencia, Batchelor olvida que esta no es privativa de la religi&oacute;n y que pareciera inseparable de la condici&oacute;n humana, variando tan solo el &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n del creer: la pol&iacute;tica, la moral, el arte, la misma ciencia, que solo en una visi&oacute;n ingenua puede concebirse como ausente de creencias y sin&oacute;nimo de certeza, olvidando as&iacute; su andamiaje ideol&oacute;gico, lo que no la hace ni mejor ni peor que cualquier otra instituci&oacute;n humana. El asunto es que no hay sujeto ni instituci&oacute;n sin creencias, pues estas son parte de su constitucionalidad. Se puede reducir su grado de influencia, cambiar su textura, pero solo un Bu&#45;da podr&iacute;a eliminarlas y seguir viviendo en el mundo, pero ya un Buda no es un sujeto porque no est&aacute; sujetado por los discursos al no haber nadie a quien sujetar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No hay tal distinci&oacute;n neta entre creer y no creer, entre religi&oacute;n y ciencia. Siempre se cree, a veces menos, a veces con precauci&oacute;n, reconociendo el &aacute;mbito relativo de la creencia, sus endebles basamentos, su utilidad social y personal. Sin embargo lo propio de la creencia es acrecentar el furor de sus poseedores, olvidar la precauci&oacute;n epistemol&oacute;gica y desatar la impronta fundamentalista que anida en sus s&oacute;tanos. La empresa secularizadora de Batchelor me recuerda el t&iacute;tulo de un libro de Gianni Vattimo, <i>Creer que se cree,</i> en el que pretende parecida acci&oacute;n secularizadora solo que dentro de la tradici&oacute;n cat&oacute;lica. Retomando dicho t&iacute;tulo para aplic&aacute;rselo a Batchelor, habr&iacute;a que reescribirlo como <i>Creer que no se cree.</i> No tener creencias religiosas no significa que no se las tengan en otros campos, siendo aquellas apenas un tipo particular de creencia: est&aacute;n las pol&iacute;ticas, las art&iacute;sticas, las cient&iacute;ficas, las creencias identitarias (soy hombre o mujer, heterosexual u homosexual, nacional o extranjero...); en fin, se organiza el mundo con base en creencias, no solo por cuestiones de validez y consistencia sino tambi&eacute;n por asuntos de poder, porque se cuenta con la potestad de imponerlas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como afirma Nietzsche en su breve, bello y potente escrito <i>Sobre verdad y mentira en sentido extramoral,</i> las creencias "son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son, met&aacute;foras que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas sino como metal". Para esto es necesario el olvido, perder de vista que los conceptos y creencias son generalizaciones de lo individual y, por tanto, constructos mentales y sociales, residuos de met&aacute;foras que se olvida que lo son, por lo que no corresponden ni son an&aacute;logos a hechos "naturales" u "objetivos". Este olvidar es necesario seg&uacute;n Nietzsche para darle solidez al mundo, para esconder su car&aacute;cter endeble y provisional, para vivir con calma, seguridad y consecuencia. Recordar, despertar, descreer, es tarea de unos pocos, algunos fil&oacute;sofos, sabios y ascetas, es cosa de budas y superhombres, y en esto est&aacute;n de acuerdo tanto Nietzsche como Batchelor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Volviendo al asunto del t&iacute;tulo del libro, tambi&eacute;n es significativo la palabra "confesi&oacute;n", que en tanto g&eacute;nero literario nos remite al quejoso Job, a otro converso, San Agust&iacute;n, o a Rousseau. Se trata de una escritura del yo en que el sujeto se autoconstruye mediante la palabra que supone propia (y que en cierta forma lo es) pero que tambi&eacute;n es palabra de Otro, sostenida por la sucesi&oacute;n hist&oacute;rica, estableciendo una secuencia narrativa que en su desarrollo funda un yo imaginario. Como bien lo ha se&ntilde;alado Mar&iacute;a Zambrano en su libro <i>La confesi&oacute;n: g&eacute;nero literario</i> (Mondadori, 1988), "la confesi&oacute;n es el lenguaje de alguien que no ha borrado su condici&oacute;n de sujeto; es el lenguaje del sujeto en cuanto tal. No son sus sentimientos, ni sus anhelos siquiera, ni aun sus esperanzas; son sencillamente sus conatos de ser". En el caso de Batchelor, su libro s&iacute; presenta lo autobiogr&aacute;fico y anecd&oacute;tico, pero luego cede este inicial impulso en lo personal para recontar la historia del propio Buda, desde una perspectiva secular y esc&eacute;ptica, sin milagrismos y tomando en cuenta incluso su dimensi&oacute;n pol&iacute;tica. Para esto realiza una lectura detallada de distintas fuentes, pero sobre todo del Canon Pali, m&aacute;s cercano cronol&oacute;gicamente al Buda hist&oacute;rico, lo que no significa necesariamente m&aacute;s exacto, so pena de sucumbir al hechizo positivista. Podr&iacute;a pensarse euroc&eacute;ntricamente que el g&eacute;nero confesional es muy occidental, muy cristiano, muy apto para almas modernas e individualistas. Sin duda la modernidad europea benefici&oacute; al g&eacute;nero, pero tambi&eacute;n se ha dado en otros &aacute;mbitos literarios, como el japon&eacute;s y el tibetano, con otras condiciones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Batchelor no es solo competente en filosof&iacute;a budista sino tambi&eacute;n en algunos segmentos del pensamiento occidental, como el existencialista y fenomenol&oacute;gico, como Sartre, Camus, Heidegger y L&eacute;vinas, a quien incluso escuch&oacute; y con quien convers&oacute; en Suiza. Es llamativa la an&eacute;cdota que cuenta sobre este &uacute;ltimo, a quien va a ver mientras todav&iacute;a es monje, con su atuendo tibetano, y a quien pregunta su opini&oacute;n sobre el budismo, al que L&eacute;vinas rechaza por su supuesta negaci&oacute;n de la finalidad de la muerte al proponer la continuidad de la mente y su renacimiento, algo imposible de aceptar seg&uacute;n &eacute;l para un pensador occidental, cosa que no es cierta a la luz del pensamiento plat&oacute;nico y cristiano, que trabaja sobre otras hip&oacute;tesis de continuidad. Sin embargo, Batchelor, que ya desconfiaba sin decirlo del renacimiento budista, asume la creencia levinasiana y se ve fortalecido en su desconfianza. Y sin embargo, &iquest;acaso la consideraci&oacute;n de la incertidumbre e inminencia de la muerte (propia y ajena) no es el primer tema que debe tomar en cuenta diariamente en su liturgia el monje budista, incluso el practicante laico, justamente para poder afectar aqu&iacute; y ahora su propia vida, tal como quiere L&eacute;vinas? &iquest;C&oacute;mo es posible que el monje que por entonces era Batchelor no se diera cuenta de tal detalle que niega el supuesto escamoteo budista de la muerte?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor tambi&eacute;n se inspira en diversos te&oacute;logos cristianos y jud&iacute;os: Gabriel Marcel, Paul Tillich, Martin Buber, Rudolf Bultmann (quien en su campo intent&oacute; "desmitologizar" el cristianismo, despoj&aacute;ndolo de elementos m&iacute;ticos y sobrenaturales para encontrar un sentido m&aacute;s claro de lo que significaron las ense&ntilde;anzas de Jes&uacute;s en su propio tiempo y en el actual), as&iacute; como el te&oacute;logo anglicano Don Cupitt. Con todo este bagaje, Batchelor quiere "humanizar y secularizar" la religi&oacute;n budista, liberarla de la prisi&oacute;n de las creencias metaf&iacute;sicas (a las que considera un tumor que hay que extirpar con el escalpelo de la atenci&oacute;n l&uacute;cida, ant&iacute;doto tambi&eacute;n contra el te&iacute;smo y la piedad sentimental), para que hable as&iacute; con una voz comprometida y l&uacute;cida. En este sentido, Batchelor es parte de todo un programa secularizador que relee las diversas tradiciones religiones para adaptarlas a los nuevos tiempos "posmodernos" y "poscristianos" (&iquest;tambi&eacute;n "posbudistas"?).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece importante toda esta relectura que Batchelor hace del budismo y es un buen signo de esa necesaria adaptaci&oacute;n y asimilaci&oacute;n de la nueva religi&oacute;n en tierras occidentales de que se hablaba al inicio de este escrito. Lo que me parece d&eacute;bil es su ingenuidad ideol&oacute;gica "pos&#45;positivista" sobre la raz&oacute;n y la ciencia como paradigmas de evaluaci&oacute;n. Batchelor (y algunos de sus defensores) rechazan que su posici&oacute;n sea materialista (prefieren t&eacute;rminos como esc&eacute;ptico y agn&oacute;stico), pero en este libro dicho t&eacute;rmino viene a colaci&oacute;n como signo de su radicalizaci&oacute;n, pues define a la conciencia como "lo que pasa cuando un organismo encuentra un medio", o como "un fen&oacute;meno emergente, contingente e impermanente, sin capacidad para liberarse del campo del que ha surgido". Conciencia como epifen&oacute;meno material: n&oacute;dulo del aserto materialista. Se entiende por qu&eacute; como lectores estamos, seg&uacute;n el t&iacute;tulo, ante un ateo budista y no tanto ante un budista ateo, que ser&iacute;a m&aacute;s bien un pleonasmo, pues todo budista es de suyo ateo en el sentido de no te&iacute;sta, de prescindir de la hip&oacute;tesis de Dios para explicar el origen y funcionamiento del mundo. Aqu&iacute; un poquito de pensamiento desconstruccionista del tipo de Foucault o de Derrida no le habr&iacute;a ca&iacute;do mal a Batchelor, digo para disolver ingenuidades al respecto y afinar su escalpelo (y cortar as&iacute; no solo los tumores metaf&iacute;sicos sino todo tumor), algo que ya han intentado o est&aacute;n haciendo otros estudiosos: leer el budismo desde una perspectiva desconstructiva que &eacute;l mismo anticip&oacute; con autores como Nagarjuna, algunos retomando las herramientas conceptuales de Wittgenstein (creencias como "juegos de lenguaje"); otros las de Derrida. Se logran as&iacute; replanteamientos radicales y disolventes que integran al budismo en el panorama cr&iacute;tico posmoderno, sin caer en trampas pos&#45;positivistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta sombra positivista se nota tambi&eacute;n cuando Batchelor expl&iacute;citamente retoma las posturas pragmatistas de William James y de John Dewey en su uso del concepto de "verdadero" como algo que, no es que corresponda a otra cosa "objetiva" y externa, sino que es verdad porque es &uacute;til, porque funciona, porque beneficia a los seres humanos. Como contraejemplo, &iquest;no nos hab&iacute;a definido Nietzsche en el texto ya mencionado a la verdad como esa "hueste en movimiento de met&aacute;foras, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas po&eacute;tica y ret&oacute;ricamente y que, despu&eacute;s de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, can&oacute;nicas y vinculantes"? Para un budismo de veras radical (con o sin creencias), la verdad es disoluci&oacute;n de puntos de apoyo, no un asunto funcional. Las "cuatro nobles verdades" de Sidarta lo son, no tanto porque funcionen pragm&aacute;ticamente, sino porque en el l&iacute;mite disuelven el concepto mismo de verdad. Solo entonces hay despertar, abandono de la discusi&oacute;n. &iquest;Acaso Buda no es un ep&iacute;teto que significa justamente el despierto?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Ricardo Chaves:</b> Doctor en Literatura Comparada por la UNAM. Es investigador del Centro de Po&eacute;tica del Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas y profesor en el Colegio de Letras Modernas y el posgrado de Letras de la UNAM. Entre sus temas de investigaci&oacute;n se encuentran la literatura del siglo XIX, el romanticismo, la literatura fant&aacute;stica y el ocultismo. Es autor de cuentos, novelas, ensayos y antolog&iacute;as. Adem&aacute;s de numerosos art&iacute;culos tiene varios libros de investigaci&oacute;n, los m&aacute;s destacados son: <i>Los hijos de Cibeles. Cultura y sexualidad en la literatura de fin de siglo XIX y Andr&oacute;ginos. Eros y ocultismo en la literatura rom&aacute;ntica.</i></font></p>      ]]></body>
</article>
