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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Configuraciones conceptuales e hist&oacute;ricas del campo pedag&oacute;gico y educativo en M&eacute;xico</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ana Mar&iacute;a Valle V&aacute;zquez*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Claudia Pont&oacute;n Ramos M&eacute;xico, UNAM&#150;IISUE, 2011</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Doctora en Pedagog&iacute;a, adscrita a la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la UNAM. CE: </i><a href="mailto:anavallev@gmail.com">anavallev@gmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda alguna, en la fascinante tarea del <i>pensar, </i>los simplificados enredos, las serenas angustias, las claridades oscuras son inevitables. Porque, recordando a Heidegger:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">....la voluntad de saber y la avidez de explicaciones jam&aacute;s nos llevan a un preguntar pensante. Querer saber es ya constantemente la solapada arrogancia de una autoconciencia que apela a una raz&oacute;n, inventada por ella misma, y a la razonabilidad de &eacute;sta. El querer saber no quiere aguardar a lo digno de ser pensado (Constante, 2004: 11).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Claudia Pont&oacute;n nos lleva por ese laberinto donde en su "necesidad" por decir sobre estas configuraciones desfiguradas deja silencios que abrigan "lo que est&aacute; por pensar". Algo intentar&eacute; decir sobre estas palabras mudas que provocan pensar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Empecemos por el "campo", por aquella curiosa y potente palabra en la que se desgarran y tejen relaciones objetivas y subjetivas entre posiciones y agentes. En el campo se enfrentan conceptos, categor&iacute;as, y, por supuesto, teor&iacute;as. En &eacute;l se juegan los conceptos, aquellas peculiares maneras de decir que creamos y fabricamos pretendiendo representar la realidad, el fen&oacute;meno o el acontecimiento. Se desaf&iacute;an categor&iacute;as, aquella pr&aacute;ctica que nos permite clasificar, seccionar y organizar la realidad representada a trav&eacute;s de conceptos. Y se retan teor&iacute;as: esa manera de mirar, observar y contemplar el mundo en el que se debaten conceptos y categor&iacute;as. Esta idea de "campo" me llev&oacute; a recordar el del juego de pelota como espacio l&uacute;dico presacrificial, muy propio de nuestros prehisp&aacute;nicos, donde el agotamiento, el dolor y la sangre son inevitables. Curioso por cierto que "juego de pelota" en n&aacute;huatl se dice <i>tlachtli, </i>que deriva de <i>tlachia, </i>que significa ver o contemplar, como <i>theor&iacute;a </i>en griego, por lo que <i>tlachtli </i>puede traducirse como espect&aacute;culo o como lo que se contempla en el <i>campo </i>del juego de pelota. Visto as&iacute;, la teor&iacute;a estar&iacute;a muy vinculada con el juego presacrificial.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Pont&oacute;n Ramos, al interrogarse por el <i>campo </i>pedag&oacute;gico y educativo en M&eacute;xico, hace un ejercicio en el que evidencia este embate entre conceptos y categor&iacute;as, posiciones en el juego o posturas te&oacute;ricas y, por supuesto, investigadores que habitan en el juego y que responden no s&oacute;lo desde su contexto, sino desde su propio temperamento, como dir&iacute;a Sloterdijk.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Result&oacute; interesante ver que a lo largo del texto en este mismo campo de batalla se aprende a desconfiar y sospechar de los conceptos, categor&iacute;as y teor&iacute;as a las que otorgamos el poder para subordinar, dominar y homologar. En el libro de Pont&oacute;n hay distintos rompimientos del monopolio leg&iacute;timo del reconocimiento de los contendientes en el campo; as&iacute; por ejemplo, vemos c&oacute;mo se sospecha, se desarticulan y articulan lo que hemos llamado educaci&oacute;n y pedagog&iacute;a. Es en el campo pedag&oacute;gico y educativo que se enfrentan estas nociones tanto como se desconf&iacute;a de ellas. El recorrido hist&oacute;rico que realiza la autora no es mero capricho historiogr&aacute;fico, antes bien, responde a la inquietante mirada de la sospecha y del inter&eacute;s por contemplar el espect&aacute;culo ofrecido en el campo de lo educativo y pedag&oacute;gico. Podr&iacute;amos decir que este impulso es una pr&aacute;ctica, o mejor dicho, una <i>experiencia </i>te&oacute;rica; es un <i>ser&#150;hacer </i>teor&iacute;a, ya que se contempla y reflexiona, con toda la magnitud de estas palabras, el mundo en el que se debaten conceptos y categor&iacute;as. Parad&oacute;jicamente, en este ejercicio <i>the&oacute;rico </i>se ponen en jaque no s&oacute;lo los conceptos y categor&iacute;as, sino tambi&eacute;n la teor&iacute;a misma. As&iacute;, en la batalla habida en el campo pedag&oacute;gico y educativo, por un momento suenan impetuosamente las preguntas, y aqu&iacute; hay uno de aquellos silencios: &iquest;cu&aacute;les y c&oacute;mo son los conceptos que dan forma a lo educativo y pedag&oacute;gico?, &iquest;qu&eacute; son las categor&iacute;as y c&oacute;mo organizan lo educativo y pedag&oacute;gico?, &iquest;qu&eacute; es teor&iacute;a en este campo? La primera interrogante fue un reto que asumi&oacute; la autora; ahora nos queda indagar en torno a las configuraciones categoriales y te&oacute;ricas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La guerra ocurrida en el campo puede deberse al embate del otro, no como enemigo, sino como diferente y ajeno. Extra&ntilde;eza en la que es posible el reconocimiento de los propios l&iacute;mites. Es decir, el campo educativo y pedag&oacute;gico puede conseguir demarcarse, tener linderos y claras fronteras si acepta que "lo otro no le es ajeno". Diferencia que se da tanto al interior del campo como en su relaci&oacute;n con <i>otros </i>campos. Los conceptos ajenos y las categor&iacute;as extranjeras de y a la pedagog&iacute;a y la educaci&oacute;n obligan a formular con claridad sus planteamientos, a precisar sus fronteras. Es decir, lo educativo y pedag&oacute;gico logran constituirse como campos de conocimiento porque tienen la valent&iacute;a de extra&ntilde;arse de su propia carne, de poner en juego su rostro dibujado por sus conceptos, categor&iacute;as y teor&iacute;as. Y no tanto reconocerse como interdisciplina o disciplina mestiza o impura. Tal vez si nos permitimos reconocer nuestra imagen, en tanto educaci&oacute;n y pedagog&iacute;a, en la del otro diferente, podremos tener una "identidad cient&iacute;fica" m&aacute;s fuerte. Probablemente la contienda que se ha desatado en nuestro campo y con otros campos responde a que consideramos como opositor y enemigo a lo que "s&oacute;lo" es otro diferente a lo pedag&oacute;gico y educativo. Sin este reconocimiento s&oacute;lo logramos una lucha fratricida. Posiblemente no podemos reconocer al otro como diferente porque tenemos esa voluntad de saber y avidez de explicaciones que no nos llevan a un preguntar pensante, dir&iacute;a Heidegger. Quiz&aacute; apelamos a una raz&oacute;n, la pedag&oacute;gica y educativa, inventada por ella misma. En este sentido, si bien es cierto que no estoy segura de que logremos superar debates del tipo: ciencias o ciencias de la educaci&oacute;n, pedagog&iacute;a como disciplina o como ciencia, educaci&oacute;n como objeto o como campo de estudio, etc.; al menos podr&iacute;amos situarnos en un lugar distinto respecto de estas disputas, llevando estos debates a otro lugar, uno donde el <i>otro </i>no es nuestro enemigo, sino aquel en el que se refleja nuestra figura pedag&oacute;gica y educativa, aquel que nos permite contemplar nuestros l&iacute;mites y reconocer nuestra identidad. Porque, siguiendo a Klossowki: "toda identidad no descansa m&aacute;s que sobre el pensamiento pensante fuera de nosotros mismos &#150;si es que hay un afuera y un adentro&#150;, un pensamiento que consiente desde afuera en pensarnos en tanto tal" (Constante, 2004: 10).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es muy interesante c&oacute;mo en los intentos por configurar el campo pedag&oacute;gico y educativo se juega la identidad del propio campo. Si atendemos la relaci&oacute;n heideggeriana entre Identidad y <i>Ereignis, </i>donde la primera reposa en el segundo, podemos comprender que la identidad del campo educativo y pedag&oacute;gico repose en el acaecer o en el "acontecimiento apropiador" o "acontecimiento propicio" que hace que algo est&eacute; en su lugar. Si <i>Ereignis </i>deriva de <i>Eraugen, </i>que es asir con la mirada, y de <i>Ereignen, </i>que significa apropiar, podr&iacute;amos decir que <i>Ereignis </i>es "apropiarse de algo con la mirada", donde lo que importa es la apropiaci&oacute;n misma porque ella es lo que acontece en el <i>Ereignis. </i>Configurar un campo como la posibilidad de darle identidad conlleva apropiarse de &eacute;l como acontecimiento propicio, adecuado y justo, y como acontecimiento apropiador, en tanto sujeta con la mirada la guerra habida en el campo. Interrogarse por la configuraci&oacute;n del campo pedag&oacute;gico y educativo, a&uacute;n en su sentido transfigurado y desfigurado, obliga a afrontar la pregunta &iquest;qui&eacute;n o qu&eacute; es el campo?, donde lo que subyace es la indagaci&oacute;n, no por el ser, sino por el acaecer del campo mismo. As&iacute;, como Nietzsche dijo, "al unir mi nombre a una idea o a una cosa cualquiera &#150;lo mismo para defenderla que para combatirla, igual da&#150;, la distingo y le rindo un verdadero homenaje" (Nietzsche, 1988: 32); as&iacute;, pedagog&iacute;a y educaci&oacute;n le rinden homenaje a su campo de batalla. Gracias a &eacute;l puede acontecer lo educativo y pedag&oacute;gico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si aceptamos que en el "campo" hay confrontaci&oacute;n, lucha, guerra, no podemos negar que ah&iacute; las configuraciones conceptuales, categoriales o te&oacute;ricas ocurren a partir de las des&#150;configuraciones y transfiguraciones. Es decir, si bien es cierto que la autora pretende una constituci&oacute;n te&oacute;rica de la pedagog&iacute;a como &aacute;mbito disciplinario para conformar una visi&oacute;n sobre el campo educativo, no puede evitar que en este intento de constituci&oacute;n se desconfigure y transfigure la teor&iacute;a pedag&oacute;gica, el car&aacute;cter disciplinario de la pedagog&iacute;a y el campo educativo. Tal desconfiguraci&oacute;n no s&oacute;lo colma de riqueza el movimiento de la propia figuraci&oacute;n, sino tambi&eacute;n propicia aquel no decir, silencios o palabras mudas que suspenden el ruido propiciado por las definiciones o configuraciones. En las des&#150;configuraciones, donde hay encubrimiento y oscurecimiento de la figura, se abre paso a lo no dicho. Por ejemplo: qu&eacute; se quiere decir o no cuando se distingue a la pedagog&iacute;a como disciplina y no como ciencia; qu&eacute; se dice y qu&eacute; se calla cuando se habla de la educaci&oacute;n como objeto de estudio; cu&aacute;les son los linderos o contornos, si es que los hay, entre la educaci&oacute;n como campo y objeto de estudio.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la luz de las nociones de campo y desfiguraci&oacute;n resultan interesantes las convergencias y divergencias entre teor&iacute;a y filosof&iacute;a. Mientras la teor&iacute;a, en su contemplaci&oacute;n del espect&aacute;culo habido en el campo, puede lograr, aunque sea por un instante, fijar, definir, configurar conceptos y categor&iacute;as; la filosof&iacute;a, desde su propia forma de mirar, sentir y estar en el mundo puede quebrar o romper con lo que probablemente fije la teor&iacute;a. Los v&iacute;nculos habidos entre teor&iacute;a y filosof&iacute;a pueden darse en la experiencia de la contemplaci&oacute;n de la realidad, de lo ocurrido en los campos de batalla en donde puede acontecer aquello por lo que nos interrogamos. En pocas palabras, ambas contemplan; una fija, la otra quiebra, aunque en sus propias pretensiones tanto una como la otra configuran y desfiguran. Teor&iacute;a y filosof&iacute;a de la educaci&oacute;n logran desfigurar y configurar, contemplan valientemente el rostro de la Gorgona en el campo educativo y pedag&oacute;gico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda el texto de Claudia Pont&oacute;n propicia una <i>experiencia </i>te&oacute;rica, ya que en &eacute;l se contempla y reflexiona el mundo en el que se debaten conceptos y categor&iacute;as. Adem&aacute;s de ser un escrito que llama al pensamiento filos&oacute;fico porque provoca quiebres tanto en el propio decir de lo pedag&oacute;gico y educativo como en lo dicho sobre estos campos de batalla.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Constante, Alberto (2004), <i>Mart&iacute;n Heidegger. En el camino del pensar, </i>M&eacute;xico, UNAM&#150; FFyL&#150;Seminarios.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5883690&pid=S0185-2698201200040001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nietzsche, F. (1988), <i>Ecce Homo, </i>Madrid, Alianza.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5883692&pid=S0185-2698201200040001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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