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<institution><![CDATA[,Universidad Autónoma Metropolitana Departamento de Economía Área de Estudios Organizacionales]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Miradas a lo educativo. Exploraciones en los l&iacute;mites</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a Teresa Yur&eacute;n*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Josefina Granja Castro. M&eacute;xico, Plaza y Vald&eacute;s/Seminario de An&aacute;lisis de Discurso Educativo, 2003</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>&Aacute;rea de Estudios Organizacionales, Departamento de Econom&iacute;a, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa,</i> <a href="mailto:eic@xanum.uam.mx">eic@xanum.uam.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Sombras" es el cuadro de Remedios Varo que ilustra la portada de este libro y que dice iconogr&aacute;ficamente lo que se encuentra en sus p&aacute;ginas: en &eacute;l, dos personajes, colocados cada uno de ellos en un umbral cuya iluminaci&oacute;n parece provenir de lejos, exploran con la mirada un pasillo distinto al explorado por el otro. Los pasillos, que se unen al final, bordean una especie de laberinto con m&uacute;ltiples puertas a uno y otro lado. Se adivinan varios planos por los escalones que asoman por un rinc&oacute;n, y por algunas ventanas que parecen invitar a los curiosos exploradores a visitar otros niveles. Da la impresi&oacute;n de que los personajes han echado a andar y que continuar&aacute;n recorriendo el laberinto. Los pasillos marcan el l&iacute;mite del laberinto, son su exterioridad, pero al mismo tiempo forman parte de &eacute;l, lo constituyen. Es claro que las figuras son diferentes por su atuendo, pero al ver sus sombras uno descubre que no lo son tanto; m&aacute;s bien parecen tener mucho en com&uacute;n y hasta tienen un aire de familia. Las sombras se alargan hasta casi tocarse entre s&iacute;; no reproducen exactamente a las figuras, incluso parecen adquirir una forma distinta, como si se configuraran sin seguir el esquema de aquello que proyectan. En un juego reconstructivo, la pintora coloca las caras de las sombras frente a frente como hablando entre s&iacute;, como reconoci&eacute;ndose entre ellas, pero manteniendo su propio perfil, sin fundirse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Usando la imaginaci&oacute;n, pueden multiplicarse las figuras hasta llegar a diez, que es el n&uacute;mero de autores(as) en la obra. La mirada te&oacute;rica de cada uno(a) se produce desde un &aacute;ngulo y un umbral que permite explorar el laberinto de la problem&aacute;tica educativa por una v&iacute;a distinta a la de los otros; est&aacute;n en los bordes, en los l&iacute;mites, constituyendo con sus hallazgos el laberinto educativo. El &aacute;ngulo desde el cual mira cada uno(a) no repite el de otro(a), pues el lugar en el que se ubica y el espacio que explora es peculiar. Ninguno(a) es una imagen especular de otro(a), pues la diferencia de luces, de &aacute;ngulos, de puertas por traspasar, de niveles por remontar es distinto. Se encuentran, son hablantes y escuchas a la vez y, manteniendo su perfil, se reconocen en los otros que, aunque acompa&ntilde;an su recorrido, se dejan entre s&iacute; la libertad de explorar rutas nuevas. Los niveles que exploran van desde las pr&aacute;cticas hasta las teor&iacute;as y las metateor&iacute;as. El aire de familia se debe a los umbrales te&oacute;ricos que han atravesado y las luces conceptuales que han compartido en el seno de un seminario de investigaci&oacute;n: el de an&aacute;lisis del discurso educativo. El lector est&aacute; colocado en un punto de fuga y en un umbral privilegiado que le permite compartir las diez miradas y apropiarse de las herramientas anal&iacute;ticas que se le ofrecen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada texto es parte de un trabajo m&aacute;s amplio, pero no queda la sensaci&oacute;n de algo que tiene cabos sueltos, porque cada uno de los trabajos tiene un cierre que, aunque provisorio, le confiere cierta plenitud. Son diez ensayos exploratorios que abordan tem&aacute;ticas variadas, miradas desde &aacute;ngulos que revelan fuentes diversas y trabajadas anal&iacute;ticamente.</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la anal&iacute;tica del    discurso se requiere contar con una buena caja de herramientas. Rosa Nidia Buenfil    asumi&oacute; hace mucho esta idea y ha logrado conjuntar una buena cantidad    de herramientas anal&iacute;ticas. Algunas reconstruidas, otras tomadas en pr&eacute;stamo,    otras m&aacute;s de su invenci&oacute;n: en su conjunto constituyen una gran    riqueza para los investigadores. La ruta que explora es la de la globalizaci&oacute;n.    Al umbral en el que se coloca concurren varias v&iacute;as que provienen de    autores como Laclau, Moufe, Zizeck, Wittgenstein, Foucault y Saussure. La empresa    que asume es la de desedimentar el significante globalizaci&oacute;n, mostrando    su &aacute;rea de dispersi&oacute;n y sus posibles articulaciones. Su an&aacute;lisis    revela que el t&eacute;rmino es flotante, vac&iacute;o y opera como punto nodal.    Tambi&eacute;n muestra c&oacute;mo la indecidibilidad del t&eacute;rmino concierne    tanto al car&aacute;cter diferencial de un elemento del sistema frente a otros    dentro del mismo, como al car&aacute;cter equivalencial de un elemento con otros    del mismo sistema discursivo, cuando &eacute;ste &uacute;ltimo es confrontado    con otro sistema discursivo. Buenfil asume que hay una interconexi&oacute;n    en varios planos entre globalizaci&oacute;n, modernidad y capitalismo liberal    que no impide la emergencia del sujeto; &eacute;ste surge con la toma de decisi&oacute;n    que, desde la microexperiencia local, provoca la dislocaci&oacute;n de las macropol&iacute;ticas    globales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Jos&eacute; Carbajal trata de las transformaciones en las formas de concebir lo educativo, introducidas por la emergencia de la dimensi&oacute;n tecnol&oacute;gica. Hace una distinci&oacute;n: lo educativo es entendido como v&iacute;a de constituci&oacute;n de sujetos; es espacio de formaci&oacute;n y, por ende, es un espacio pol&iacute;tico donde ocurren los procesos de identificaci&oacute;n. Por ello, es coextensivo a lo social. La educaci&oacute;n, en cambio, es entendida como prescripciones e intencionalidades para transmitir formas culturales particulares. Las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n (TIC) son espacios educativos que dislocan los paradigmas de la educaci&oacute;n institucionalizada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las imbricaciones de las TIC y lo educativo forman un entramado que opera como configuraci&oacute;n de secuencias con sentido. Carbajal plantea que la especificidad de lo educativo no est&aacute; resuelta y que la condici&oacute;n posmoderna irrumpe en el campo educativo y disloca pr&aacute;cticas y valores de manera que la noci&oacute;n de educaci&oacute;n es desbordada. Esto permite mirar otras agencias con responsabilidad y posibilidades educativas, sin descartar a la escuela como agencia educativa predominante. Por &uacute;ltimo, este autor argumenta que es falsa la disyunci&oacute;n: formaci&oacute;n o informaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Jos&eacute; Javier L&oacute;pez se aboca a deconstruir el Programa de Modernizaci&oacute;n Educativa a fin de mostrar la manera en la que oper&oacute; el discurso modernizador como factor decisivo para la reorganizaci&oacute;n de las fuerzas en el interior del campo educativo. Siguiendo a Derrida, trabaj&oacute; el texto como una red diferencial, como un tejido de huellas que remiten indefinidamente a alg&uacute;n otro. As&iacute;, localiz&oacute; los puntos nodales del discurso &#151;modernizaci&oacute;n, solidaridad, democracia, justicia y descentralizaci&oacute;n&#151; que, al articular significantes flotantes, fijaron su significado. Carbajal muestra que en este discurso ninguna expectativa queda fuera: el discurso modernizador las contiene todas y con eso autom&aacute;ticamente se sutura. Por ello, opera como una fantas&iacute;a ideol&oacute;gico&#45;social que busca llenar los vac&iacute;os de los sujetos y convertirse en el gran otro que determina identidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &aacute;ngulo en el que se coloca Hortensia Hickman es el del an&aacute;lisis institucional. Ella cuestiona la manera en la que se ha concebido la institucionalizaci&oacute;n de las profesiones y concluye que &eacute;sta implica la construcci&oacute;n de la identidad disciplinar y profesional, a trav&eacute;s de pr&aacute;cticas sociales por parte de los sujetos y actores involucrados. Entiende a las profesiones como formaciones socioculturales, como espacios de la vida social dotados de car&aacute;cter significativo. Concibe a lo institucional como sistema cultural, simb&oacute;lico e imaginario, regulador de pr&aacute;cticas y sentidos para los sujetos que en &eacute;l se inscriben; como un sistema de referencia que var&iacute;a por efecto de la interdisciplinariedad y de las trayectorias concretas de los diferentes grupos. Tambi&eacute;n se&ntilde;ala que las trayectorias biogr&aacute;ficas y colectivas configuran un horizonte de significaci&oacute;n institucional intersubjetivo que da sentido al proceso de construcci&oacute;n de las identidades acad&eacute;micas y disciplinarias particulares. En esta relaci&oacute;n entre trayectorias e instituci&oacute;n, el "campo" y el "habitus" &#151;entendidos a la manera de Bourdieu&#151; constituyen el v&eacute;rtice del &aacute;ngulo que le permite ir trazando la genealog&iacute;a de una identidad profesional: la del psic&oacute;logo de la UNAM.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Marco Jim&eacute;nez explora c&oacute;mo se constituye el sujeto en el espacio escolar recurriendo, a la manera de Foucault, a las discontinuidades en el discurso educativo mexicano. As&iacute;, analiza c&oacute;mo se pasa de concebir al maestro como preceptor para verlo despu&eacute;s como transmisor y despu&eacute;s como facilitador. Analiza para ello el papel que juegan la memoria, la imitaci&oacute;n y la experiencia. Es sobre todo la importancia del cuerpo y las relaciones de saber&#45;poder, lo que permite a este investigador delimitar el foco de la investigaci&oacute;n. As&iacute;, su an&aacute;lisis muestra c&oacute;mo la preocupaci&oacute;n central de la &eacute;poca moderna es la conciencia del ser humano sobre s&iacute; mismo, sobre su cuerpo y sobre la necesaria relaci&oacute;n con las cosas para producir conocimiento. Los m&eacute;todos, la organizaci&oacute;n, la disciplina y la higiene escolar no hacen sino confirmar esta idea. El &aacute;ngulo desde el que mira, le hace descubrir al espacio escolar como algo distinto a lo meramente funcional o reproductivo y ver c&oacute;mo el ni&ntilde;o se instala en una red que lo envuelve en su espesor corporal y que lo ubica en un mar de significantes mediante los cuales se distribuye una cierta forma de poder.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Silvia Fuentes problematiza los    procesos de identificaci&oacute;n y de constituci&oacute;n de sujetos mediante    una articulaci&oacute;n conceptual entre lo ps&iacute;quico y lo discursivo.    Lo que su mirada explora es el discurso de la educaci&oacute;n ambiental, al    que mira desde un &aacute;ngulo anal&iacute;tico en cuyo trazo est&aacute; presente    la perspectiva lacaniana, el aporte derridiano y la corriente que hoy conocemos    como an&aacute;lisis pol&iacute;tico del discurso (APD). De este modo, el discurso    analizado se ve como superficie de inscripci&oacute;n del mito de plenitud del    sujeto. Para el an&aacute;lisis, tiene presente la volatilidad de los lugares    tradicionales de apuntalamiento de los procesos identificatorios (grupo social,    raza, g&eacute;nero, ideolog&iacute;a, religi&oacute;n, profesi&oacute;n) y    sostiene como presupuesto b&aacute;sico el funcionamiento fantasm&aacute;tico    de lo social que implica la imposibilidad de una estructuraci&oacute;n social    plena y absoluta, la cual constituye el motor de todo intento por constituirla.    En este enfoque anal&iacute;tico, el proceso identificatorio de los sujetos    y su constituci&oacute;n como tales supone la posibilidad de fantasmatizaci&oacute;n    de dicho discurso por parte del sujeto interpelado, la cual se hace posible    gracias al engarce que opera la ideolog&iacute;a entre el inconsciente y la    conciencia. De este modo, el &aacute;ngulo desde el que se mira la instituci&oacute;n    cambia profundamente. Dispersi&oacute;n significante, hegemon&iacute;as regionales,    n&uacute;cleos de subjetivaci&oacute;n y modelo de identificaci&oacute;n son    herramientas que Silvia Fuentes reconstruye para nombrar aquello que su mirada  &iacute;tica explor&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los constructos te&oacute;ricos que Mercedes Ruiz emplea se anuncian en el t&iacute;tulo de su trabajo: "Imbricaci&oacute;n, archipi&eacute;lago y alternancia". Dichos constructos resultan de la exigencia que le presenta la realidad que se ha propuesto investigar: la formaci&oacute;n de educadoras comunitarias. En efecto, Ruiz encuentra que en el quehacer de estas educadoras queda imbricado lo pol&iacute;tico y lo pedag&oacute;gico. Para explicarlo, Ruiz reconstruye la imbricaci&oacute;n a partir de los enfoques de Gramsci, Freire y Puiggr&oacute;s. Dicha reconstrucci&oacute;n le permite distanciarse de la centralidad que se da en otras interpretaciones a las clases sociales para buscar diferentes formas de articulaci&oacute;n y antagonismo entre fuerzas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la noci&oacute;n de archipi&eacute;lago educativo, Ruiz se refiere al tipo de espacios y de redes que se construyen en el nivel microf&iacute;sico y que configuran la identidad del sujeto. La met&aacute;fora empleada sirve tambi&eacute;n para mostrar c&oacute;mo las relaciones de intercambio pol&iacute;tico que se producen en cada uno de los espacios en los que se forman esas educadoras afectan necesariamente a los otros (espacios como el centro infantil, el campamento de vivienda, las comunidades eclesiales de base, las marchas). La alternancia, t&eacute;rmino que se emplea en el &aacute;mbito de la educaci&oacute;n, tanto para significar parte de lo que implica la educaci&oacute;n durante toda la vida, como para referirse a los programas para la capacitaci&oacute;n en medio profesional, es recontextuada para referirse a las articulaciones entre las experiencias que se forjan en esos espacios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marcela G&oacute;mez abre un &aacute;ngulo que le permite hacer un recorte de realidad que ella califica como articulaci&oacute;n entre formaci&oacute;n de sujetos y configuraciones epist&eacute;mico&#45;pedag&oacute;gicas, entendidas estas &uacute;ltimas como constelaciones de elementos significantes que hacen posible la comprensi&oacute;n de los mundos simb&oacute;licos e imaginarios de los sujetos, sin encajarlos en los esquemas binarios simplistas de explicaci&oacute;n del tipo normal&#45;anormal. Dicho &aacute;ngulo es abierto para pensar las culturas juveniles desde un umbral en el que concurren la anal&iacute;tica del discurso y la epistemolog&iacute;a del presente potencial, enfoque trabajado por H. Zemelman. Estas perspectivas que la autora vincula en su an&aacute;lisis le permiten pensar la relaci&oacute;n entre el conocimiento y los microdinamismos sociales e institucionales en los que se producen los sujetos de la educaci&oacute;n. Trata, con ello, de entender lo juvenil como construcci&oacute;n cultural y como un conjunto de procesos intersubjetivos inscritos en relaciones sociales hist&oacute;ricamente situadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su texto, Jos&eacute; Solano hace un an&aacute;lisis conceptual de discurso haciendo un seguimiento de los conceptos de desarrollo, educaci&oacute;n y conocimiento en el discurso educativo para Am&eacute;rica Latina en la &uacute;ltima mitad del siglo XX, con el fin de mostrar lo que &eacute;l llama "movimientos epist&eacute;micos". Su mirada descubre que si bien se mantiene la idea del desarrollo durante ese periodo, se pueden apreciar adiciones de sentido, exclusiones y abandonos conceptuales que est&aacute;n relacionados con la emergencia y el entrecruce con nuevas discursividades. As&iacute;, del desarrollo econ&oacute;mico se pasa al desarrollo sustentable y al desarrollo humano. Muestra que algo an&aacute;logo sucede con el concepto de educaci&oacute;n que es entendida como inversi&oacute;n, pero que pasa de la inversi&oacute;n en capital humano a la inversi&oacute;n en conocimientos por efecto de las articulaciones con otros conceptos, particularmente con los de competitividad por una parte y de equidad por la otra. Su empresa consiste en develar el contexto hist&oacute;rico epist&eacute;mico para dejar ver c&oacute;mo se modifica la relaci&oacute;n entre educaci&oacute;n y conocimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, el texto de Josefina Granja, coordinadora de la obra, presenta los lineamientos b&aacute;sicos de una perspectiva emergente que ella ha bautizado como an&aacute;lisis conceptual de discurso. Su exposici&oacute;n invita a explorar c&oacute;mo es que una sociedad produce conocimientos que le permiten generar descripciones sobre los procesos de la ense&ntilde;anza y la educaci&oacute;n. La l&iacute;nea de investigaci&oacute;n en la que Granja inscribe su aporte es la de la constituci&oacute;n sociohist&oacute;rica y epistemol&oacute;gica de los conocimientos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora concibe al conocimiento como proceso en el que se producen significaciones; se&ntilde;ala que el an&aacute;lisis conceptual del discurso es una forma de acceder a la comprensi&oacute;n de ese proceso. Pone el acento en dilucidar qu&eacute; tipo de descripciones y representaciones sobre los procesos educativos pudieron ir tomando forma, con base en conceptuaciones propias de una &eacute;poca. Su empresa consiste en captar operaciones epistemol&oacute;gicas, es decir, la manera como se construyen objetos de conocimiento. Esto es posible &#151;dice Granja&#151; si se observa qu&eacute; diferencia directriz &#151;entendida a la manera de Luhman&#151; se aplica, qu&eacute; es lo que se distingue y selecciona, y qu&eacute; queda indicado o diferido. Se trata de ver procesos de formaci&oacute;n y cambio en los contenidos de conocimiento (conceptos, problemas, temas) desarrollados para describir y explicar los procesos; en suma, de analizar las formas (recursos conceptuales y sem&aacute;nticos) mediante las cuales se hacen inteligibles los procesos de la educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &aacute;ngulo que abre Granja combina tres miradas: la sociol&oacute;gica que se centra en la sociog&eacute;nesis de los conocimientos; la epistemol&oacute;gica que revisa las l&oacute;gicas internas de construcci&oacute;n y la mirada historiogr&aacute;fica que hace el rastreo atendiendo especialmente el cambio, la transformaci&oacute;n y la ruptura. Se alimenta de la anal&iacute;tica arqueogeneal&oacute;gica de Foucault que busca las condiciones de posibilidad de la emergencia y transformaci&oacute;n de regularidades discursivas (enfocando pr&aacute;cticas sociales y relaciones de poder) y tambi&eacute;n de la anal&iacute;tica deconstructiva de Derrida que se mueve en el nivel de las estructuras de significaci&oacute;n en que se condensan los discursos, enfocando la desedimentaci&oacute;n de las significaciones. Utiliza instrumentos anal&iacute;ticos diversos: configuraci&oacute;n y texto son los centrales. Tambi&eacute;n se apoya en las nociones de emergencia (Foucault), desarrollo (El&iacute;as), desplazamientos (Bachelard, Foucault y Laclau), sedimentaci&oacute;n, texto e iterabilidad (Derrida) y posiciones de observaci&oacute;n y autorreferencialidad en Luhman, adem&aacute;s del tratamiento de la binariedad inclusi&oacute;n/exclusi&oacute;n reconstruida a partir de varios de estos autores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El programa de an&aacute;lisis conceptual del discurso que dise&ntilde;a Granja pretende un tipo de observaci&oacute;n de segundo orden cuyo objeto es observar las distinciones que se ponen en marcha cuando se observa la educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra coordinada por Granja refleja su celo anal&iacute;tico y su capacidad ordenadora. Por ello, se trata de un texto de gran inter&eacute;s y utilidad para los interesados en el an&aacute;lisis del discurso educativo.</font></p>     ]]></body>
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