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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Universidad: pol&iacute;tica y cambio institucional</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Por Eduardo Ibarra Colado*</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Humberto Mu&ntilde;oz Garc&iacute;a (COORD.), M&eacute;xico, CESU&#45;UNAM/Porr&uacute;a, 2002</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>&Aacute;rea de Estudios Organizacionales, Departamento de Econom&iacute;a, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#150;Iztapalapa,</i> <a href="mailto:eic@xanum.unam.mx">eic@xanum.unam.mx</a></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Universidad" y "pol&iacute;tica" son conceptos desprestigiados que buscan su reivindicaci&oacute;n. A ellos hay que a&ntilde;adir el concepto de "p&uacute;blica" para completar la tr&iacute;ada de la desacreditaci&oacute;n. En tiempos recientes se ha reforzado en el imaginario social la idea de la universidad como espacio ineficiente, costoso y altamente politizado. A ello ayuda la presencia creciente de la educaci&oacute;n superior privada que, no obstante su expansi&oacute;n acelerada y la dudosa calidad de la mayor&iacute;a de las instituciones que la integran &#151;como lo muestran Roberto Rodr&iacute;guez y Javier Mendoza&#151;, goza de las preferencias siempre inducidas de los consumidores que otorgan valor a lo que se compra bajo la creencia ingenua de que lo que vale cuesta y de que mientras m&aacute;s caro mejor. Este escenario, en el que se intenta reducir a la educaci&oacute;n p&uacute;blica a un papel secundario en las estrategias de desarrollo aplicadas por el gobierno federal (Dom&iacute;nguez, 1989), pareciera encontrar su &uacute;nica oportunidad de reivindicaci&oacute;n en el "cambio institucional". El mensaje es claro: si la universidad p&uacute;blica desea un lugar en el nuevo contexto geoecon&oacute;mico no tiene m&aacute;s opci&oacute;n que transformarse para estar en condiciones de atender eficientemente las nuevas tareas que el proyecto global le tiene asignadas. Sin embargo, &iquest;de qu&eacute; proyecto estamos hablando?, &iquest;qu&eacute; finalidades y funciones se le quieren asignar a la universidad?, &iquest;a qu&eacute; modelo de desarrollo y de pa&iacute;s estar&iacute;a la universidad contribuyendo a edificar?, &iquest;de qu&eacute; tipo de cambio estamos hablando?, &iquest;bajo qu&eacute; supuestos se debe impulsar la reforma de la universidad?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas preguntas y el restablecimiento del car&aacute;cter esencial&#45;mente pol&iacute;tico de la universidad y sus procesos de transformaci&oacute;n, hacen del libro coordinado por Humberto Mu&ntilde;oz una obra de lectura urgente e indispensable. No creo exagerar, porque su lectura me ha llevado en tantas direcciones que es imposible comentar en este breve espacio las profundas implicaciones de lo que cada uno de sus autores plantea en cada uno de los ocho cap&iacute;tulos del libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro es importante no s&oacute;lo por su propio contenido, sino porque muestra un punto de inflexi&oacute;n en los estudios sobre la universidad, que ya percib&iacute;amos hace un lustro y que hoy parece alcanzar su realizaci&oacute;n. Me refiero a la presencia creciente de investigaciones que se proponen analizar a la universidad desde sus procesos m&aacute;s espec&iacute;ficos de constituci&oacute;n y cambio, aunque sin perder de vista el contexto m&aacute;s general del que forma parte y con el que se tensiona constantemente. Aqu&iacute; adquieren relevancia nuevos insumos te&oacute;ricos que, como la teor&iacute;a de la organizaci&oacute;n, algo tienen que decir &#151;aunque no sabemos bien a bien cu&aacute;nto&#151; sobre la operaci&oacute;n y cambio de las instituciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro es diverso y puede ser ordenado a partir de distintos ejes problem&aacute;ticos, entre los que nos gustar&iacute;a destacar el eje te&oacute;rico en donde podr&iacute;amos ubicar las contribuciones de Mu&ntilde;oz, Canales y D&iacute;az Barriga; el de la pol&iacute;tica &#151; concretada en los procesos de cambio&#151;, con los textos de Casanova, Mu&ntilde;oz, Dom&iacute;nguez y D&iacute;az Barriga; el de las pol&iacute;ticas, desplegado por Mendoza y Rodr&iacute;guez, y el de los acad&eacute;micos, con la segunda colaboraci&oacute;n de Mu&ntilde;oz. Comentemos r&aacute;pidamente cada uno de ellos.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro abre un amplio espacio para la formulaci&oacute;n y el debate te&oacute;ricos, en un &aacute;mbito hasta ahora poco atendido, al introducir y discutir algunas de las teor&iacute;as m&aacute;s consolidadas sobre el cambio institucional. En el pr&oacute;logo, Humberto Mu&ntilde;oz introduce una serie de interrogantes que deber&aacute;n ser paulatinamente despejadas: &iquest;qu&eacute; significa el cambio institucional?; &iquest;qu&eacute; y c&oacute;mo estudiar el cambio en las universidades?; &iquest;c&oacute;mo se establecen los nexos espec&iacute;ficos entre la transformaci&oacute;n institucional de las universidades y el cambio social que impulsa un determinado modelo de desarrollo nacional?; &iquest;qu&eacute; influencia tienen las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sobre el cambio de las universidades?; &iquest;c&oacute;mo se procesan o traducen tales pol&iacute;ticas en el seno de las comunidades de cada instituci&oacute;n particular?; &iquest;en qu&eacute; medida y de qu&eacute; manera influyen los valores en el cambio institucional y, yo a&ntilde;adir&iacute;a, de qu&eacute; manera influye el cambio institucional en los valores y la conformaci&oacute;n de las identidades? El libro no pretende responder a todas estas preguntas, empresa que requerir&aacute; de mayores tiempos y esfuerzos de maduraci&oacute;n alentados por el debate te&oacute;rico y la indagaci&oacute;n emp&iacute;rica. Sin embargo se presenta como primer esfuerzo sistem&aacute;tico para abordar la cuesti&oacute;n, inaugurando as&iacute; nuevos problemas y rutas de indagaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por una parte, la obra posibilita la discusi&oacute;n de algunos conceptos clave para analizar las transformaciones recientes de la universidad. Algunos de ellos son: cambio institucional, reforma, tensiones, organizaci&oacute;n, estructura y pol&iacute;tica p&uacute;blica. Su formulaci&oacute;n, apenas iniciada en esta obra, permitir&aacute; enriquecer ciertas conceptuaciones de base que orienten las aproximaciones emp&iacute;ricas. Por ejemplo, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas son generalmente definidas como iniciativas gubernamentales mediante las cuales el Estado ejerce su funci&oacute;n reguladora y usa los recursos p&uacute;blicos buscando, con ello, modificar el comportamiento de los ciudadanos y encauzarlos en cierta direcci&oacute;n (Canales). Esta formulaci&oacute;n inicial nos conduce, al apreciar la relevancia otorgada a la pol&iacute;tica a lo largo de la obra, a ampliar su sentido te&oacute;rico para estar en condiciones de recuperar la pol&iacute;tica de las pol&iacute;ticas. Esta tensi&oacute;n dial&oacute;gica entre la pol&iacute;tica y las pol&iacute;ticas, que recorre el libro de principio a fin, nos condujo, al finalizar la lectura, a reconocer la necesidad de revestir de pol&iacute;tica a las pol&iacute;ticas, sosteniendo que ellas son, m&aacute;s que dise&ntilde;o de expertos, el resultado de relaciones entre fuerzas en un cierto tiempo y espacio; en nuestra opini&oacute;n, ellas sintetizan un cierto diagrama de fuerzas, proyectando as&iacute; sus condiciones de posibilidad. Pero se encuentra tambi&eacute;n el reverso de la moneda, esto es, la necesidad de reconocer la constituci&oacute;n de la pol&iacute;tica con el ropaje de las pol&iacute;ticas, toda vez que la primera adquiere cada vez m&aacute;s la forma de las segundas, logrando con ello despolitizar el conflicto y naturalizar los actos de fuerza al proyectarlos como decisiones racionales legitimadas por su aparente neutralidad administrativa. En suma, la lectura del libro abre la posibilidad de replantear el an&aacute;lisis de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas a partir del reconocimiento del contexto pol&iacute;tico que las produce y que opera en su implantaci&oacute;n. Y como esta apertura se presentan muchas otras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me extender&eacute; un poco m&aacute;s en esta direcci&oacute;n recuperando otros conceptos que exigen su reconceptuaci&oacute;n y que resultan clave para analizar el cambio institucional. Me refiero a conceptos tales como el de "organizaci&oacute;n" o el de "estructura", ambos recuperados generalmente de las versiones estructuralistas de la teor&iacute;a de la organizaci&oacute;n que desatienden la naturaleza pol&iacute;tica de la realidad organizacional y la administraci&oacute;n. El libro vive en alg&uacute;n sentido de esta paradoja, pues reclama la preeminencia de la pol&iacute;tica pero, al menos por un momento, se rinde al poder&iacute;o de la naturalidad organizacional. Refir&aacute;monos nuevamente a un s&oacute;lo ejemplo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al recuperar el concepto de organizaci&oacute;n &#151;u otros asociados, como el de estructuras o administraci&oacute;n&#151;, se proyecta una visi&oacute;n reificada que pareciera otorgarles existencia propia, ubic&aacute;ndolas como objeto del cambio, las pol&iacute;ticas o las reformas, pero sin reconocer la presencia de los sujetos que las producen. Ello produce un efecto no deseado en la interpretaci&oacute;n, que termina por ocultar lo que deseaba analizar, es decir, el car&aacute;cter esencialmente pol&iacute;tico de las pol&iacute;ticas y el cambio institucional. Las organizaciones no son entidades con vida propia que han existido siempre, sino espacios en los que se imponen o negocian las reglas del juego a las que se someter&aacute;n todos los "participantes". De lo que se trata, como bien lo reconocen Mu&ntilde;oz y Dom&iacute;nguez en sus contribuciones, es de negociar normas que posibiliten la estructuraci&oacute;n de las acciones de los sujetos, lo que se expresa en la confrontaci&oacute;n permanente y contingente de valores y proyectos. Ello nos conduce a apreciar a las estructuras como el conjunto de reglas institucionalizadas producidas desde ciertas relaciones de fuerzas, por lo que el cambio institucional, m&aacute;s que tarea de dise&ntilde;o t&eacute;cnico o instrumental, se constituye esencialmente como problema de la pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario apreciar igualmente que el concepto de organizaci&oacute;n, como el de pol&iacute;tica p&uacute;blica, no es de ninguna manera un concepto ingenuo; se trata de un t&eacute;rmino con su propia historia, que surge en determinado momento, ni antes ni despu&eacute;s, para cumplir ciertas funciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El concepto de organizaci&oacute;n fue convenientemente introducido hace poco m&aacute;s de sesenta a&ntilde;os para nombrar realidades contrastantes y diversas, permitiendo con ello hacer iguales o equivalentes a realidades distintas. Se trata de un t&eacute;rmino vac&iacute;o que tom&oacute; el lugar de conceptos menos afortunados como los de "corporaci&oacute;n" y "burocracia", eliminando con ello diferencias sustantivas que fueron desplazadas por la atenci&oacute;n casi exclusiva de las estructuras y su funcionamiento t&eacute;cnico. De esta manera, la finalidad &uacute;ltima de las "organizaciones" &#151;sin importar si se trata de grandes corporaciones, agencias del gobierno, hospitales, prisiones o universidades&#151; qued&oacute; reducida a su funcionamiento eficiente, sin importar los valores que orientan y dan sentido sustantivo a sus objetivos espec&iacute;ficos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas aperturas conceptuales que se producen desde las tensiones que los autores mantienen con sus propias formulaciones, y que en algunos casos alcanzan incluso a expresarse en nuevos esquemas anal&iacute;ticos que ser&aacute; necesario atender y discutir con todo detalle, otorgan ya en s&iacute; mismas un gran valor a la obra, al aliviar un poco la gran deuda que seguimos manteniendo con la formulaci&oacute;n te&oacute;rica.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro eje articulador de la obra se encuentra en la discusi&oacute;n de los fines y funciones de la universidad en el contexto del proyecto de naci&oacute;n que se ha impulsado desde las esferas del gobierno y la econom&iacute;a a lo largo de las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, pero tambi&eacute;n desde el proyecto de naci&oacute;n que desean construir otras fuerzas sociales que reivindican el valor estrat&eacute;gico de la universidad en el desarrollo nacional. Este problema medular, muy bien planteado por Casanova y Dom&iacute;nguez, ubica en el centro del an&aacute;lisis las relaciones entre Estado y la universidad, entendidas en buena medida como la lucha de proyectos que conducen a la determinaci&oacute;n de funcionalidades muy distintas. De un lado, desde la tesitura que plantean los cambios hasta ahora constatados, la universidad estar&iacute;a en proceso de constituirse en una "organizaci&oacute;n" &#151;y subrayo el t&eacute;rmino por lo ya dicho&#151; para la atenci&oacute;n de las demandas del mercado, adquiriendo el orden y la funcionalidad que le imponen los dispositivos de regulaci&oacute;n que gobiernan el intercambio y el &eacute;xito econ&oacute;micos. Del otro, en claro contraste y atendiendo al papel estrat&eacute;gico que ha jugado la universidad a lo largo del siglo XX en M&eacute;xico, ella se mantendr&iacute;a como instituci&oacute;n p&uacute;blica al servicio de la sociedad, contribuyendo al desarrollo econ&oacute;mico y social del pa&iacute;s, pero desplegando tambi&eacute;n un conjunto de valores que han ido delineando la identidad cultural que nos constituye como naci&oacute;n. Se trata de la confrontaci&oacute;n del proyecto de una nueva universidad como corporaci&oacute;n burocr&aacute;tica al servicio del mercado frente a la reivindicaci&oacute;n del papel que ha jugado hist&oacute;ricamente la universidad en M&eacute;xico como referente cultural b&aacute;sico de la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cambio de la universidad se ubica en medio de esta confrontaci&oacute;n, aunque no se enfatiza suficientemente que el paso de la universidad para la sociedad, a la universidad para el mercado implicar&iacute;a en realidad la desaparici&oacute;n de la universidad, es decir, la conformaci&oacute;n de una instituci&oacute;n radicalmente distinta que poco tendr&iacute;a que ver con la universidad a la que pretende sustituir. De concretarse el proyecto, no habr&aacute; m&aacute;s universidad, tan s&oacute;lo f&aacute;bricas de diplomas y conocimientos a disposici&oacute;n del mejor postor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta modificaci&oacute;n de los fines y funciones de la universidad ha ocurrido en el contexto de la transformaci&oacute;n de las relaciones del Estado y la universidad, que ha conducido a la refuncionalizaci&oacute;n econ&oacute;mica de la &uacute;ltima en provecho del modelo de acumulaci&oacute;n impulsado por el primero. Como dice Casanova, "Las relaciones entre la universidad contempor&aacute;nea y el Estado est&aacute;n cada vez m&aacute;s regidas por mecanismos sustentados en criterios de racionalidad t&eacute;cnica" (p. 30). Sin embargo, debemos observar que esta racionalidad t&eacute;cnica, como ya lo comentamos, se ha constituido en nuestros tiempos hipermodernos como la forma privilegiada de la pol&iacute;tica. Para decirlo en otros t&eacute;rminos, la pol&iacute;tica, para vencer obst&aacute;culos y resistencias, se hace cada vez menos visible mediante el ropaje neutral, t&eacute;cnico y experto de las pol&iacute;ticas. En esto radica parte de la naturaleza profunda del cambio que experimentan y en el que se debaten la universidad y la sociedad de hoy.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un ejemplo de esta traducci&oacute;n (o, siguiendo a Kafka, de esta metamorfosis) es el paso de la autonom&iacute;a sustantiva a la autonom&iacute;a regulada o supervisada que hoy prevalece ya en casi todas las instituciones universitarias. La legitimidad de las decisiones pasa as&iacute;, en la actualidad, por la dictadura del dato y sus figuras, induciendo a la desmovilizaci&oacute;n y desarticulaci&oacute;n de la resistencia con la raz&oacute;n de los n&uacute;meros. Qu&eacute; mejor manera de hacer pol&iacute;tica que proyectando no hacerla, y asumiendo que todo acto de gobierno es resultado escrupuloso del c&aacute;lculo racional. Esta discusi&oacute;n, como lo dejan ver distintos cap&iacute;tulos del texto, comporta gran relevancia y debe mantener nuestra atenci&oacute;n en el futuro.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, el cambio de la universidad no debe ser apreciado como un hecho singular o aislado, ni como un fen&oacute;meno que obedece a su propia l&oacute;gica. Como bien se se&ntilde;ala en el texto, este cambio se ubica en un contexto social problem&aacute;tico en donde todo ha cambiado. Se trata de ubicar el cambio de la universidad como parte de las transformaciones m&uacute;ltiples de lo econ&oacute;mico, pol&iacute;tico, social y cultural que marcan un cambio de &eacute;poca de gran envergadura, dominado por nuevas reglas de acumulaci&oacute;n y modos de racionalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El modo de racionalidad, como ya indicamos, puede quedar sintetizado en el <i>accountability</i> tan de moda y su "cuento&#45;fr&eacute;nica" carrera burocr&aacute;tica. El cambio de la universidad forma parte de procesos m&aacute;s amplios y comprensivos que la arrastran y marcan incoherentemente. De un lado se busca su funcionalidad econ&oacute;mica; pero del otro aparece siempre, de manera creciente, su necesario car&aacute;cter social y p&uacute;blico para estar en condiciones de solventar los problemas de la pobreza extrema o la desnutrici&oacute;n, por se&ntilde;alar algunos, como saldos que el mercado ha logrado producir en su loca carrera de acumulaci&oacute;n salvaje.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este gran contexto anal&iacute;tico dibujado a lo largo de la obra nos permite ubicar con mayor claridad tres ideas centrales de gran importancia:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>a)</i> Por una parte, Humberto Mu&ntilde;oz muestra c&oacute;mo las formas que ha asumido el poder y la pol&iacute;tica en la universidad han conducido al debilitamiento institucional, planteando, en consecuencia, la necesidad de una reforma. Ejemplifica este proceso a partir de la consideraci&oacute;n del manejo que se le ha dado al conocimiento como factor estrat&eacute;gico de poder institucional, de los factores y tensiones que llevan a la p&eacute;rdida de autoridad del gobierno universitario, y de las relaciones con actores externos que crean inestabilidad institucional. Sobre esa base examina las perspectivas de cambio considerando los ejes b&aacute;sicos de la reforma, sintetizados en la necesidad de impulsar cambios en las formas de gobierno de la universidad, en su organizaci&oacute;n administrativa y en los espacios del ejercicio acad&eacute;mico.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>b)&nbsp;</i>Por su parte, Ra&uacute;l Dom&iacute;nguez analiza la ra&iacute;z del conflicto universitario reconociendo su articulaci&oacute;n con la relaci&oacute;n permanentemente problem&aacute;tica entre autonom&iacute;a y financiamiento, que ha posibilitado el control en &uacute;ltima instancia de la universidad, y que la enfrenta hoy a su desplazamiento como instituci&oacute;n estrat&eacute;gica para el desarrollo del pa&iacute;s. Ello le permite delinear el sentido de la reforma de la universidad a partir del reconocimiento del papel central que tiene la investigaci&oacute;n en la actualidad.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c)&nbsp;Finalmente, &Aacute;ngel D&iacute;az Barriga analiza el futuro de la universidad a partir de la consideraci&oacute;n de algunas de las tensiones que acompa&ntilde;an/dificultan/desv&iacute;an los procesos de cambio. Considera las tensiones entre tradici&oacute;n y modernizaci&oacute;n, destacando la desviaci&oacute;n implicada por un proceso impulsado desde fuera y desde arriba que ubica como ajenos a los propios actores de la universidad. En segundo lugar reconoce la tensi&oacute;n entre gobierno acad&eacute;mico y gesti&oacute;n eficiente. En este nivel se se&ntilde;ala que las universidades deben tener una gesti&oacute;n eficiente y que deben regirse por diversos principios del <i>management.</i> Sin embargo, resulta necesario problematizar esta tensi&oacute;n a partir del reconocimiento de que no existe una teor&iacute;a unitaria del <i>management</i> ni una sola mejor manera para alcanzar la eficiencia. Nos preguntamos si no es posible idear formas de gesti&oacute;n y organizaci&oacute;n que eviten la tensi&oacute;n existente entre la administraci&oacute;n empresarial y una instituci&oacute;n que fue catalogada como anarqu&iacute;a organizada o estructura flojamente acoplada debido precisamente a su naturaleza espec&iacute;fica como instituci&oacute;n que, a diferencia de las empresas econ&oacute;micas, trabaja y produce intangibles dif&iacute;ciles de medir y valorar en t&eacute;rminos econ&oacute;micos. Se reconoce, finalmente, una tercera tensi&oacute;n, esta vez entre una visi&oacute;n enciclop&eacute;dica del conocimiento y la necesidad de utilizar el conocimiento en la resoluci&oacute;n de problemas.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, estos tres cap&iacute;tulos nos proporcionan elementos para discutir con detalle las condiciones, t&eacute;rminos y posibilidades de los procesos de cambio o reforma que confronta la universidad. Habr&aacute; que discutirlos con cuidado para apreciar su viabilidad y la posible articulaci&oacute;n de conjunto que suponen.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IV</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la pol&iacute;tica, el libro se desplaza hacia las pol&iacute;ticas. Los cap&iacute;tulos de Javier Mendoza y Roberto Rodr&iacute;guez juegan un papel muy importante en la obra, pues proporcionan al lector un recuento detallado de las transformaciones recientes del sistema de educaci&oacute;n superior en M&eacute;xico durante la &uacute;ltima d&eacute;cada, adem&aacute;s de analizar con detalle las pol&iacute;ticas operadas, valorando sus aciertos y limitaciones. El esfuerzo desplegado permite as&iacute; reconocer las acciones de gobierno y ponderar sus impactos espec&iacute;ficos, clarificando en mucho el peso que ha tenido la acci&oacute;n gubernamental en la conformaci&oacute;n y cambio del sistema de educaci&oacute;n superior, marcando con mayor claridad los l&iacute;mites entre lo posible y lo deseable. Como los muestran estos dos cap&iacute;tulos, cada cual a su manera, la evaluaci&oacute;n se ha constituido como eje vertebrador de las pol&iacute;ticas, articul&aacute;ndose a nuevas formas de financiamiento y remuneraci&oacute;n acad&eacute;mica, que han trastocado sin duda las relaciones de la universidad con el Estado y de los acad&eacute;micos con la universidad. Con la modernizaci&oacute;n de la universidad las cosas se empezaron a hacer de otra manera, modificando sistemas y procedimientos que adoptan modalidades de racionalidad t&eacute;cnica, dando forma a sistemas abstractos de regulaci&oacute;n de los que parece imposible sustraerse. En esencia, lo que cambi&oacute; con el conjunto de pol&iacute;ticas y acciones gubernamentales a lo largo de los a&ntilde;os noventa fueron las pr&aacute;cticas que daban identidad a las instituciones y los sujetos, propiciando, como hemos insistido, una modificaci&oacute;n sustancial en su modos de existencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este profundo proceso de ruptura o cambio radical se encuentra claramente ejemplificado con los procesos de evaluaci&oacute;n asociados al financiamiento para inducir el cambio institucional, tal como se apunta en diversos cap&iacute;tulos del libro, o tambi&eacute;n en el proceso de profesionalizaci&oacute;n acad&eacute;mica que se desprendi&oacute; de las pol&iacute;ticas de deshomologaci&oacute;n salarial y formaci&oacute;n y actualizaci&oacute;n del profesorado. En este &uacute;ltimo caso, que es abordado en el cap&iacute;tulo final del libro, Humberto Mu&ntilde;oz se pregunta sobre las orientaciones y respuestas pol&iacute;ticas de los acad&eacute;micos, o dicho de manera m&aacute;s amplia, su sentir pol&iacute;tico en lo que respecta a los asuntos institucionales en los que los acad&eacute;micos se ven involucrados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta primera aproximaci&oacute;n se propone entender, as&iacute; sea de manera inicial, por qu&eacute; los acad&eacute;micos no alcanzan como grupo a formular y desarrollar una estrategia pol&iacute;tica acorde con sus intereses. A estas altura de mi lectura, y sabi&eacute;ndome cerca del final del libro, la reflexi&oacute;n de Humberto me condujo a un torbellino de ideas e inquietudes sobre un tema que nos ha preocupado y hemos atendido desde el momento mismo en el que empezaron a operar las becas y est&iacute;mulos, a finales de los ochenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Humberto Mu&ntilde;oz se hace una pregunta que ya se han hecho otros investigadores: &iquest;qui&eacute;nes son los acad&eacute;micos mexicanos? (Gil) Sin embargo, la novedad de su aporte se encuentra en el tipo de aproximaci&oacute;n que asume, pues, m&aacute;s que preguntarse por los rasgos de la diversidad tal como han sido estudiados en el pasado, se propone responder a tal pregunta a partir de la reconstrucci&oacute;n compleja de las identidades acad&eacute;micas. Sobre esta base, intenta responder otra pregunta muy relevante en estos tiempos de transformaci&oacute;n de la universidad: &iquest;por qu&eacute; los acad&eacute;micos mexicanos no responden pol&iacute;ticamente al cambio ni se involucran en &eacute;l? Para plantearlo en nuestros propios t&eacute;rminos, &iquest;c&oacute;mo explicar la ausencia del sujeto acad&eacute;mico en la &uacute;ltima d&eacute;cada? O, m&aacute;s a&uacute;n, &iquest;es posible hablar de la desaparici&oacute;n del sujeto acad&eacute;mico del pasado, digamos del acad&eacute;mico contestatario de los setenta y ochenta, a favor de la constituci&oacute;n del individuo solitario y ap&aacute;tico emprendedor de la academia?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto de &Aacute;ngel D&iacute;az Barriga esboza ya parte de la respuesta a algunas de estas cuestiones, al mostrar que los acad&eacute;micos han sido pocas veces considerados como interlocutores v&aacute;lidos del poder gubernamental al momento de dise&ntilde;ar las pol&iacute;ticas, por lo que no existe identificaci&oacute;n, sentido de pertenencia ni involucramiento subjetivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero otra parte de la respuesta se encuentra, como bien lo se&ntilde;ala Mu&ntilde;oz, en la propia pol&iacute;tica de deshomologaci&oacute;n que desestructur&oacute; el tejido social del sujeto acad&eacute;mico, aniquil&aacute;ndolo pol&iacute;ticamente al modificar la naturaleza de su trabajo y al despojarlo del control desde el que se determinan su contenido y organizaci&oacute;n. Los acad&eacute;micos tienden a desaparecer como grupo para volcarse cada vez m&aacute;s al cumplimiento de sus intereses individuales, produciendo a un individuo obediente y disciplinado, que no pierde el tiempo en la grilla ni en reflexiones de fondo, esas tipo asamblea sindical o de izquierda, que no ve la necesidad de organizarse pues se vale a s&iacute; mismo y se sabe capaz de cuidar de s&iacute; mismo, que no act&uacute;a fuera de los &aacute;mbitos de su competencia, esos que le han sido definidos por los instrumentos de la deshomologaci&oacute;n; en fin, ese que se asimila a la autoridad de la instituci&oacute;n a la que se debe porque le paga, a la que no critica (al menos en voz alta) porque le ha ido bien y porque, finalmente, la universidad ha dejado de ser su referente identitario fundamental, para constituirse tan s&oacute;lo en medio para el logro de sus fines dentro de su disciplina y sus mercados. En ello no se encuentra ya la curiosidad por el conocimiento ni la b&uacute;squeda de la verdad, tan s&oacute;lo la curiosidad por el cliente y la b&uacute;squeda de las respuestas por las que &eacute;ste le paga. Tales respuestas, con el tiempo, adquieren su forma estandarizada, permitiendo al nuevo acad&eacute;mico dedicarse a la recreaci&oacute;n de un modelo b&aacute;sico, que admite infinidad de variaciones seg&uacute;n las necesidades del cliente en turno. Por ello, en esencia, siempre produce lo mismo repiti&eacute;ndose perpetuamente, aun&#45; que cambiando de envoltura. Se trata de la confecci&oacute;n o, digamos mejor, de la fabricaci&oacute;n de una nueva identidad tejida con los hilos del individualismo competitivo, pragm&aacute;tico, oportunista, apol&iacute;tico y amoral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, la universidad parece haber dejado de ser ese campo de batalla de anta&ntilde;o para constituirse en un espacio limpio y ordenado del que fueron removidos los espacios de participaci&oacute;n pol&iacute;tica para edificar en su lugar las cadenas de montaje de los productos acad&eacute;micos, esos cuya manufactura no deja tiempo para la lectura, la reflexi&oacute;n y la cr&iacute;tica, esos que hacen del producto un valor de cambio que ha sido despojado de su sustancia, porque el libro sirve m&aacute;s para hacer puntos que para ser le&iacute;do, reflexionado o criticado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los acad&eacute;micos que se resisten y que no encuentran ya los espacios de organizaci&oacute;n colectiva de otros tiempos dentro de la universidad, se ver&aacute;n obligados a emigrar para incorporarse a los nuevos campos de batalla de nuestra democracia incipiente e inacabada, esos de los partidos, el congreso y los medios. &Eacute;ste pareciera ser el fin de la universidad pol&iacute;tica o politizada, y con ella de la subjetividad acad&eacute;mica como fuerza representada por una identidad que parece desmantelada; en su lugar aparece hoy la casa del saber, con sus eficientes estructuras y procedimientos de gesti&oacute;n de las credenciales y el conocimiento. En el sue&ntilde;o m&aacute;s profundo de esta nueva maquinaria de control fabril, el nuevo acad&eacute;mico deber&aacute; ser un profesional comprometido &#151;acr&iacute;ticamente&#151; en la ejecuci&oacute;n de las reformas y la defensa de la nueva gobernabilidad ejecutiva o gerencial de las instituciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la historia nos dice que las cosas nunca suceden como se planean. En realidad, la desestructuraci&oacute;n del tejido social de los acad&eacute;micos mexicanos ver&aacute;, m&aacute;s pronto o m&aacute;s tarde, tiempos de reconstituci&oacute;n del sujeto acad&eacute;mico bajo nuevas formas, restituyendo su condici&oacute;n de agente social que representa una fuerza en el tablero de la universidad. Este aspecto muestra nuevamente la relevancia del esfuerzo emprendido por Mu&ntilde;oz, pues el aletargamiento del presente se ver&aacute; sacudido por orientaciones y respuestas de distinto tipo, que marcar&aacute;n la reconstituci&oacute;n del sujeto acad&eacute;mico como renovado actor de la pol&iacute;tica. De hecho, la aparici&oacute;n de la obra que hemos comentado, y que se centra en la discusi&oacute;n de la pol&iacute;tica en la universidad en tiempos de reforma, es un buen indicio de que la somnolencia provocada por los est&iacute;mulos est&aacute; pasando.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencia</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gil <i>et al.</i> (1994), <i>Los rasgos de la diversidad,</i> M&eacute;xico, UAM&#45;Azcapotzalco.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5814104&pid=S0185-2698200200030001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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<year>1994</year>
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