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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El debate por la lectura. Entre lo simple y la planeaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conviene reflexionar sobre lo que ha acontecido en los &uacute;ltimos ocho meses respecto a la lectura, la capacidad de lectura y los h&aacute;bitos de lectura de los mexicanos. En los dos extremos de tales acontecimientos se encuentra una descalificaci&oacute;n. La primera fue formulada por el Proyecto Internacional para la Producci&oacute;n de Indicadores de Rendimiento de los alumnos de la OCDE (PISA, por sus siglas en ingl&eacute;s, Programme for International Student Assessment),<sup><a href="#notas">1</a></sup> que aplic&oacute; una prueba a estudiantes de quince a&ntilde;os sobre cuatro asignaturas, una de ellas de lectura; en esa prueba estos alumnos obtuvieron un puntaje tan bajo que los coloc&oacute; en el pen&uacute;ltimo lugar en relaci&oacute;n con los 32 pa&iacute;ses donde se efectu&oacute; el estudio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otro sentido m&aacute;s reciente, la lectura ha sido objeto de debate debido al ef&iacute;mero decreto por medio del cual se gravaba con el IVA a todos los libros. El debate que se abri&oacute; sobre este tema tuvo como uno de sus &uacute;ltimos cap&iacute;tulos la afirmaci&oacute;n poco reflexionada, simplista y ofensiva que hiciera el responsable de las finanzas nacionales ante una comisi&oacute;n de legisladores: "Todos sabemos que, a excepci&oacute;n de algunas revistas semipornogr&aacute;ficas, que son las de mayor circulaci&oacute;n, pr&aacute;cticamente no leemos nada en nuestro pa&iacute;s".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La baja capacidad de lectura de los mexicanos ha sido se&ntilde;alada por miembros de la industria editorial, al observar que el promedio de libros que anualmente se leen en el pa&iacute;s es de s&oacute;lo 1.6 por ciudadano. Para el periodo 2001&#45;2006 se promueve como pol&iacute;tica gubernamental, y en particular como pol&iacute;tica del sector educativo, el programa M&eacute;xico, un pa&iacute;s de lectores. Con &eacute;l se busca apoyar a las bibliotecas p&uacute;blicas, e incluso lograr que fundaciones internacionales realicen una importante donaci&oacute;n que permita dotar con computadora a todas ellas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La situaci&oacute;n parece esquizofr&eacute;nica, por lo diverso y encontrado de sus planteamientos. Ello nos invita a recapacitar al respecto. No se trata de hacer una apolog&iacute;a en donde se manifieste lo contrario, sino de reconocer que en general se carece de un an&aacute;lisis s&oacute;lido de los pocos resultados que en este rubro se han obtenido en los &uacute;ltimos cien a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tampoco se trata de negar el papel que el Estado mexicano ha tenido en la conformaci&oacute;n de una sociedad educada. El esfuerzo que a partir de la Revoluci&oacute;n Mexicana se despleg&oacute; en el desarrollo de un sistema educativo completo &#151;desde la educaci&oacute;n primaria hasta la superior&#151; se propon&iacute;a sacar al pa&iacute;s del analfabetismo en que se encontraba la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n a principios del siglo pasado. Ciertamente estos logros innegables son a&uacute;n insuficientes, pues los resultados, sobre todo los de la prueba de la OCDE sobre lectura, son un claro indicador de varias deficiencias que es necesario enfrentar.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, quiz&aacute; estamos ante el gobierno que manifiesta el m&aacute;s grande desprecio hacia la cultura en todas sus formas, lo cual es muy grave en s&iacute;. Asimismo resulta significativa la ausencia de una discusi&oacute;n respecto a lo que puede significar "la capacidad de lectura". La falta de esta discusi&oacute;n finalmente tendr&aacute; como consecuencia una incapacidad para identificar las estrategias que hay que desarrollar en los procesos educativos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ha quedado lejos aquel debate de los a&ntilde;os sesenta del siglo pasado en el que se establec&iacute;a la categor&iacute;a "analfabetismo funcional" para identificar aquellos sujetos que en su escolaridad hab&iacute;an logrado la habilidad de "entender las letras" o "leer un mensaje", pero cuya habilidad hab&iacute;a disminuido, mermado o desaparecido por el desuso. Esta categor&iacute;a, aplicada a una clase pol&iacute;tica que evidentemente no lee, lee muy poco o s&oacute;lo lee textos muy ligeros, mostrar&iacute;a lo delicado de la situaci&oacute;n cultural que vivimos. Aplicada a la poblaci&oacute;n en su conjunto podr&iacute;a ser indicador de un deterioro social que es urgente revertir.</font></p>          	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/peredu/v23n92/a1c1.jpg"></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En todo caso, es imprescindible llevar a cabo un minucioso an&aacute;lisis para comprender lo delicado del reporte de la OCDE. &Eacute;ste tuvo como eje medir "la capacidad lectora" con ayuda de un concepto contempor&aacute;neo de lectura. Se entend&iacute;a que esa capacidad lectora implica una interacci&oacute;n entre "la lectura y la naturaleza constructiva de la comprensi&oacute;n" que permite al lector generar un significado a partir de un conocimiento previo. De esta forma efect&uacute;a una clasificaci&oacute;n de los tipos de lectura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este Marco permite observar diversas situaciones de lectura, as&iacute; como distintos tipos de texto, para con ello realizar una clasificaci&oacute;n posterior en textos continuos y discontinuos. Entre los primeros identifican la descripci&oacute;n (impresionista o t&eacute;cnica), la narraci&oacute;n (como narraci&oacute;n, informe o noticia), la exposici&oacute;n (ensayos, explicaciones, res&uacute;menes, actas), la argumentaci&oacute;n (comentario o argumentaci&oacute;n cient&iacute;fica) y las instrucciones (&oacute;rdenes o reglamentos). Por su parte, los discontinuos est&aacute;n conformados por listas (sencillas, combinadas, de intersecci&oacute;n, intercaladas y de combinaci&oacute;n), formularios, hojas informativas, vales, certificados, anuncios, gr&aacute;ficos, diagramas, cuadros y mapas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta clasificaci&oacute;n, expresada con mayor detalle en el informe, permite identificar que "la capacidad lectora" es compleja, lo que significa que la valoraci&oacute;n de estas habilidades tiene diversos elementos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para hacer m&aacute;s complejo este acercamiento en dicho instrumento se identifican cinco competencias lectoras: <i>a</i>) lograr una amplia comprensi&oacute;n global, <i>b</i>) obtener informaci&oacute;n, <i>c</i>) elaborar una interpretaci&oacute;n, <i>d</i>) reflexionar sobre el contenido de un texto y <i>e</i>) reflexionar sobre la forma de un texto. Finalmente, las estrategias de evaluaci&oacute;n se centraron en las tres primeras competencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; considerado, el tema es mucho m&aacute;s complejo. El cuestionamiento se vuelve mucho m&aacute;s radical, pues no se trata s&oacute;lo de ense&ntilde;ar las letras o de simplemente lograr que un estudiante pueda leer una frase, sino de reconocer que estamos ante un desarrollo de lo que se entiende por lectura, as&iacute; como de una precisi&oacute;n de las competencias que es necesario desarrollar para ello.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, el bajo rendimiento en esta prueba no s&oacute;lo lo obtuvieron los alumnos, en el fondo es un s&iacute;ntoma de un problema social y significa que la lectura como instrumento de acceso a la cultura es algo que no se promueve en el sistema escolar, ni en el conjunto de la sociedad. Tambi&eacute;n significa que los programas de estudio en la escuela primaria y en la escuela secundaria dejan mucho que desear, esto es, que pese a las reformas educativas recientemente instrumentadas a mediados de los noventa, lo sustantivo, lo b&aacute;sico no ha sido considerado en ellas. Muestran que quiz&aacute; se requiere revisar la primaria de los a&ntilde;os sesenta (los contenidos del famoso plan de once a&ntilde;os de Torres Bodet): lectura de comprensi&oacute;n, lectura de expresi&oacute;n, lectura de velocidad. Tal vez deba enriquecerse a la luz de los nuevos desarrollos de las teor&iacute;as cognitivas, desarrollos que ciertamente recoge la OCDE en sus formulaciones. Quiz&aacute; un cap&iacute;tulo como el que existe en el libro <i>Doce formas b&aacute;sicas de ense&ntilde;ar: Ense&ntilde;ar a leer</i> pueda ser un instrumento &uacute;til para ayudar a pensar el problema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que resulta preocupante es que ante una esquizofrenia pol&iacute;tica respecto a la cultura, y por consiguiente la lectura, los responsables de la educaci&oacute;n y los docentes s&oacute;lo act&uacute;en como el avestruz para no analizar lo que significan los bajos resultados de los estudiantes. En cierto sentido, en el desarrollo de las competencias de lectura se encuentra comprometido nuestro futuro.</font></p>      	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>&Aacute;ngel D&iacute;az Barriga</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Otros intentos aparecen en esta &eacute;poca, tales como <i>Investigaci&oacute;n</i> (Centro Interdisciplinario de Investigaci&oacute;n de Educaci&oacute;n Tecnol&oacute;gica, CIIDET), <i>Cuadernos de Formaci&oacute;n de Profesores</i> (ENEP&#45;Acatl&aacute;n), <i>Foro Universitario</i> (STUNAM).</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Nota de la edici&oacute;n:</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el n&uacute;mero anterior (91, vol. XXIII), advertimos un error nuestro en la composici&oacute;n del texto correspondiente al art&iacute;culo de Imanol Ordorika, "Aproximaciones te&oacute;ricas para un an&aacute;lisis de la educaci&oacute;n superior". Se trata de tres citas textuales de dos autores que debieron aparecer en cuerpo tipogr&aacute;fico menor o entre comillas y no como parte del texto com&uacute;n. En la p&aacute;gina 85, en el primer p&aacute;rrafo, la cita de Slaughter, 1990, p. 30, deb&iacute;a distinguirse as&iacute;: "ideolog&iacute;a meritocr&aacute;tica &#91;...&#93; lleva a una vida larga y pr&oacute;spera". M&aacute;s adelante, en el siguiente p&aacute;rrafo, la cita, tambi&eacute;n de Slaughter, deb&iacute;a quedar as&iacute;: "actitudes y capacidades &#91;...&#93; o los trabajadores pobres" (p. 31). Asimismo, en la p&aacute;gina 87, en el primer p&aacute;rrafo, la cita de Blau, 1973, p. 13, deb&iacute;a distinguirse como sigue: "tal autoridad de los profesionales &#91;...&#93; entrar en conflicto".</font></p>      ]]></body>
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