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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Miguel Le&oacute;n&#45;Portilla y Alicia Meyer (coords.), <i>Los ind&iacute;genas en la Independencia y la Revoluci&oacute;n mexicana</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Miguel Pastrana Flores*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas/Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia/Fideicomiso Teixidor, 2010, 584 p., ils. (Serie Historia Moderna y Contempor&aacute;nea, 57).</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas</i></font>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Los ind&iacute;genas en la Independencia y la Revoluci&oacute;n mexicana,</i> coordinado por los doctores Miguel Le&oacute;n-Portilla y Alicia Mayer, recoge 27 textos, versiones ampliadas de los trabajos presentados en un coloquio internacional celebrado en 2010, con el objetivo de "analizar y valorar lo que fue la participaci&oacute;n ind&iacute;gena a lo largo de doscientos a&ntilde;os de historia" (p. 8).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra est&aacute; organizada en tres partes, la primera re&uacute;ne 11 trabajos de car&aacute;cter general sobre la participaci&oacute;n de los ind&iacute;genas en los procesos hist&oacute;ricos aludidos; la segunda, con 10 textos, atiende al proceso de Independencia, y la tercera parte, con seis trabajos, aborda la Revoluci&oacute;n mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dada la extensi&oacute;n de la obra, no deja de extra&ntilde;arse un &iacute;ndice onom&aacute;stico que har&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil la consulta de tan copioso libro. Por otra parte, salvo algunas excepciones, los trabajos carecen de mapas, los cuales sin duda habr&iacute;an ayudado al lector a una mejor comprensi&oacute;n de los m&uacute;ltiples escenarios geogr&aacute;ficos en los que se desenvolvieron los ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como toda obra colectiva, &eacute;sta es dif&iacute;cil de comentar de manera general y unitaria, pues la diversidad de enfoques, fuentes, uso de las mismas, as&iacute; como de estilos ret&oacute;ricos, posturas epistemol&oacute;gicas y pol&iacute;ticas, impiden al comentarista proceder a un c&oacute;modo examen, as&iacute; que recurrir&eacute; al m&eacute;todo un tanto engorroso y poco elegante de referirme a cada trabajo, aunque necesariamente de manera brev&iacute;sima. No tratar&eacute; de hacer el balance cr&iacute;tico de cada texto, lo que sigue son, ante todo, notas sobre los art&iacute;culos con &eacute;nfasis en algunos puntos que fueron de mi particular inter&eacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo "Los pueblos originarios en la guerra de Independencia y en la revoluci&oacute;n de 1910", del doctor Miguel Le&oacute;n-Portilla, abre la primera parte del volumen y la discusi&oacute;n planteando tres preguntas que son clave en su trabajo y en toda la obra: "&iquest;Cu&aacute;l fue la participaci&oacute;n de los indios en la insurgencia y luego en la Revoluci&oacute;n de 1910? &iquest;Qu&eacute; motivaciones tuvieron para ello? &iquest;Y qu&eacute; lograron al consumarse una y otra revoluci&oacute;n?" (p. 11). Para contestar estas preguntas el autor recurre a diversas fuentes, como las cl&aacute;sicas obras hist&oacute;ricas de Carlos Mar&iacute;a de Bustamante, Lorenzo de Zavala y Lucas Alam&aacute;n, as&iacute; como a cierto n&uacute;mero de documentos y algunas obras modernas sobre el tema. En su trabajo pasa revista, de forma general, de las condiciones de existencia de los grupos ind&iacute;genas en la Colonia y el siglo XIX, adem&aacute;s de hacer una reflexi&oacute;n sobre el movimiento zapatista de 1994 y la situaci&oacute;n actual. Pone especial &eacute;nfasis en los problemas de tenencia de la tierra y en la personalidad jur&iacute;dica que los marcos legales vigentes en cada &eacute;poca hist&oacute;rica daban a la figura del indio. Aunque el periodo posrevolucionario permiti&oacute; la existencia del indigenismo y una cierta forma de revalorizaci&oacute;n de los ind&iacute;genas en el siglo XX, el balance general que hace el doctor Le&oacute;n&#45;Portilla de los logros ind&iacute;genas es negativo, pues "las comunidades ind&iacute;genas fueron conscientes de que la obtenci&oacute;n de la Independencia, lejos de mejorar sus condiciones de vida, hab&iacute;a dado entrada a mayores problemas" (p. 23).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Ethelia Ruiz Medrano, en su trabajo "Los indios de la Mixteca Alta de Oaxaca y las revoluciones (1800&#45;1910)", analiza la situaci&oacute;n ind&iacute;gena en una zona geogr&aacute;fica espec&iacute;fica. para ello recurre a una interesante variedad de fuentes entre ellas las documentales de diversos archivos, la geograf&iacute;a misma, la tradici&oacute;n oral y el trato directo con algunas comunidades actuales. De manera interesante destaca un fen&oacute;meno que denomina "grupos rebeldes aut&oacute;nomos", que tanto en la Independencia como en la Revoluci&oacute;n actuaron en la regi&oacute;n siguiendo "una agenda pol&iacute;tica propia" (p. 39). Con ello, pone de relieve que, lejos de ser meras comparsas o ap&eacute;ndices de movimientos sociales y militares m&aacute;s amplios, los ind&iacute;genas de la Mixteca aprovecharon las cambiantes circunstancias en su propio beneficio, en ocasiones con mucho &eacute;xito, en otras con magros logros, pues "se puede observar que los indios mostraron una enorme capacidad de negociaci&oacute;n que a muchos pueblos les permiti&oacute; aumentar su autonom&iacute;a" (p. 42).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mar&iacute;a Cristina Restor Rodr&iacute;guez, en su trabajo "El pueblo yaqui y sus cien a&ntilde;os recientes de lucha por la defensa territorial", realiza una muy bien documentada rese&ntilde;a hist&oacute;rica de la actuaci&oacute;n de los grupos yaquis en la defensa de sus intereses durante el primer siglo del M&eacute;xico independiente. Esta defensa se nos presenta cambiante, siempre con adecuaciones a las circunstancias hist&oacute;ricas por las que atravesaban los grupos ind&iacute;genas. La actuaci&oacute;n de los propios yaquis tampoco fue homog&eacute;nea, pues la autora refiere los diferentes grupos, sus conflictos, sus alianzas y diferencias entre ellos. Puede decirse que en el marco de la lucha general hab&iacute;a varias estrategias para enfrentar los problemas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el trabajo de Florencia E. Mallon, "Sue&ntilde;os de federalismo en el siglo XIX: pueblos ind&iacute;genas, guerras civiles y proyectos nacionales en Chile y M&eacute;xico, 1850&#45;1876", se abre una prometedora ventana de estudio a trav&eacute;s de la historia comparada. En este caso, la historia chilena y la mexicana, pues los problemas para la constituci&oacute;n de una nueva naci&oacute;n en lo pol&iacute;tico, lo ideol&oacute;gico y lo jur&iacute;dico, son comunes, no s&oacute;lo como antiguas partes constitutivas del imperio espa&ntilde;ol o como heredadas del liberalismo, sino como sociedades con una fuerte presencia ind&iacute;gena. En este primer acercamiento la autora aspira a "abrir un espacio m&aacute;s amplio dentro del cual podremos reflexionar m&aacute;s profundamente sobre c&oacute;mo las din&aacute;micas de interacci&oacute;n entre pueblos ind&iacute;genas muy diversos entre s&iacute; y los estados coloniales y poscoloniales, llevaron hist&oacute;ricamente a configuraciones de poder muy variadas, tanto nacional como regionalmente en distintas partes de Latinoam&eacute;rica" (p. 87).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">John Tutino, en su estudio "Indios e ind&iacute;genas en la guerra de Independencia y las revoluciones zapatistas", reconoce la amplia participaci&oacute;n de los ind&iacute;genas en casi todos los procesos y eventos m&aacute;s relevantes de la Independencia y la Revoluci&oacute;n mexicana. Aunque raramente lo hicieron bajo una bandera de intereses propiamente ind&iacute;genas o declarados como tales, sino m&aacute;s bien formando parte de agendas pol&iacute;ticas m&aacute;s amplias en las cuales hab&iacute;a diferentes ventanas de oportunidad para defender y desarrollar sus propios intereses. Como lo dice el autor respecto de los procesos liberales del siglo XIX: "En todo eso, las poblaciones &eacute;tnicas y comunidades ind&iacute;genas buscaron sus intereses en la formaci&oacute;n de la naci&oacute;n. Sin embargo, mientras los liberales elaboraron una visi&oacute;n del <i>indio</i> como un 'otro' com&uacute;n, los ind&iacute;genas mantuvieron sus identidades locales, de comunidad, de grupos &eacute;tnicoling&uuml;&iacute;sticos, y aun de naciones independientes &#151;pero no de <i>indios</i> en busca de derechos ind&iacute;genas" (p. 108&#45;109). No ser&aacute; sino hasta el movimiento zapatista de 1994 cuando se enarbole una agenda pol&iacute;tica de derechos ind&iacute;genas. Lo m&aacute;s notable del trabajo es constatar que m&aacute;s que hablar de una participaci&oacute;n ind&iacute;gena, debe hablarse de m&uacute;ltiples formas de actuaci&oacute;n de diferentes grupos y sectores ind&iacute;genas movidos por una pluralidad de intereses.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte Jos&eacute; Manuel del Val, en su texto "Los pueblos indios en la historia nacional, 1810&#45;1910&#45;2010", hace una reivindicaci&oacute;n y defensa de la figura de los grupos ind&iacute;genas en la historia de M&eacute;xico. Critica la escasa atenci&oacute;n prestada a los ind&iacute;genas en cierta historiograf&iacute;a nacional y piensa que "ese proceso de elusi&oacute;n y ocultamiento del papel y lugar de los pueblos ind&iacute;genas en las historias nacionales ha servido, hasta ahora, como coartada perfecta para naturalizar el despojo abusivo y sistem&aacute;tico de los pueblos originarios de M&eacute;xico" (p. 134).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Natividad Guti&eacute;rrez Chong, en su trabajo "Los festejos de los nacionalismos y los resurgimientos &eacute;tnicos: del patriotismo criollo al multiculturalismo del siglo XXI", se pregunta hasta qu&eacute; punto los festejos oficiales del bicentenario de la Independencia y la Revoluci&oacute;n mexicana, como eventos jubilosos de unidad nacional, podr&iacute;an extenderse a los pueblos ind&iacute;genas, su respuesta es negativa, ya que "los nacionalismos que en 2010 conmemoran fueron proyectos pol&iacute;ticos y culturales que no fueron enarbolados con intereses &eacute;tnicos" (p. 144). Claro que habr&iacute;a que preguntarse si hist&oacute;ricamente esos festejos podr&iacute;an haber sido otra cosa distinta de la que fueron.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Natalio Hern&aacute;ndez, en el texto "La lengua n&aacute;huatl en el proceso de construcci&oacute;n de la naci&oacute;n mexicana", manifiesta la importancia de la lengua n&aacute;huatl en diferentes momentos de la historia de M&eacute;xico. Comienza con el pasado mesoamericano, espec&iacute;ficamente con la fundaci&oacute;n de Tenochtitlan, y un siglo despu&eacute;s con la llamada Triple Alianza. Rescata el concepto de <i>toltec&aacute;yotl</i> como conjunto de caracter&iacute;sticas espirituales nahuas. Pondera la importancia de la lengua n&aacute;huatl en la conquista espa&ntilde;ola como un "proceso de construcci&oacute;n del mestizaje cultural en la continuidad de proyecto de la naci&oacute;n mexicana en una nueva fase hist&oacute;rica" (p. 157).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte Federico Navarrete Linares, en su contribuci&oacute;n "&iquest;Qu&eacute; significaba ser indio en el siglo XIX?", nos previene de no caer en la tentaci&oacute;n dentro el an&aacute;lisis y la valoraci&oacute;n de los procesos hist&oacute;ricos de dotar al pasado de los valores del presente y de juzgar los hechos en funci&oacute;n de intereses de otra &eacute;poca, pues "damos por sentado que los ind&iacute;genas deb&iacute;an luchar en defensa de su cultura e identidad y resistir denodadamente los intentos de desindianizarlos y hacer desaparecer sus culturas" (p. 172), lo que en otros t&eacute;rminos es no caer en el presentismo o lo que el maestro Wenceslao Roces denunciaba como el vicio del modernismo en la historia. Congruente con su postura, Navarrete analiza las diversas conceptualizaciones de los grupos ind&iacute;genas, desde la constituci&oacute;n misma de la categor&iacute;a colonial de indio hasta su lugar en la visi&oacute;n jur&iacute;dica e ideol&oacute;gica del siglo XIX.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Valquiria Wey, en su ensayo "La patria de papel", analiza la construcci&oacute;n de la naci&oacute;n mexicana en el &aacute;mbito de las letras. Comenta los principales problemas, tanto propiamente literarios como ideol&oacute;gicos, para la construcci&oacute;n de la literatura nacional. Retoma atinadamente a cr&iacute;ticos literarios decimon&oacute;nicos brasile&ntilde;os que enfrentaron problemas similares. La autora finaliza, m&aacute;s que con conclusiones, con preguntas que invitan a la reflexi&oacute;n: "&iquest;Hasta qu&eacute; punto elementos de la construcci&oacute;n ideol&oacute;gica del indianismo y su propagaci&oacute;n literaria crearon mitolog&iacute;as acerca del indio americano?" (p. 199).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cierra la primera parte del libro el trabajo "La ciudadan&iacute;a ind&iacute;gena a debate", de Rodolfo Stavenhagen. En &eacute;l, su autor plantea en t&eacute;rminos generales los principales problemas que, a su juicio, han dificultado la aceptaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a ind&iacute;gena en el M&eacute;xico independiente, proceso que designa como "una carrera de obst&aacute;culos" (p. 201). Para comenzar, el autor sostiene que durante el siglo XIX los ind&iacute;genas no estuvieron incluidos en el concepto de naci&oacute;n, y por ello fueron marginados de la vida pol&iacute;tica de M&eacute;xico, aunque reconoce que poco a poco se fueron ganando ciertos derechos. En el M&eacute;xico posrevolucionario los temas ind&iacute;genas fueron retomados por el nacionalismo, sobre todo en el arte y el folclor, pero su situaci&oacute;n econ&oacute;mica y social no mejor&oacute; sustantivamente. Pondera favorablemente como opci&oacute;n pol&iacute;tica el llamado multiculturalismo, no sin reconocer que es un concepto muy debatido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda parte de la obra, dedicada a la independencia, comienza con el trabajo "Historia geogr&aacute;fica de las escuelas para ni&ntilde;os ind&iacute;genas en los albores de la Independencia", de Dorothy Tanck de Estrada. Este texto, basado en el an&aacute;lisis de fuentes que no hab&iacute;an sido estudiadas antes, ofrece un cuadro de la educaci&oacute;n ind&iacute;gena en el ocaso del mundo colonial. Los datos estad&iacute;sticos que proporciona, las novedades sobre los maestros y sus sueldos, son asuntos de gran inter&eacute;s, pues revelan c&oacute;mo las comunidades ind&iacute;genas muchas veces aprovecharon las iniciativas oficiales en su propio beneficio. Un punto del mayor inter&eacute;s es el apartado dedicado a los libros de textos usados en estas escuelas, como la <i>Carta edificante en que &#91;...&#93; refiere la vida ejemplar de la hermana Salvadora de los Santos, india otom&iacute;,</i> escrita por el jesuita Antonio de Paredes, auspiciada por las parcialidades de San Juan y Santiago de M&eacute;xico e impresa en 1784. Esto &uacute;ltimo apunta claramente a una cierta forma de conciencia ind&iacute;gena m&aacute;s all&aacute; de la identidad ling&uuml;&iacute;stica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antonio Garc&iacute;a de Le&oacute;n, en su trabajo "Motines ind&iacute;genas en el sotavento veracruzano, 1716&#45;1808: &iquest;precursores de la Independencia?", ofrece un sugerente e imaginativo adelanto de su estudio sobre los motines ind&iacute;genas en la costa del golfo. Fundamentado en una s&oacute;lida investigaci&oacute;n documental, Garc&iacute;a de Le&oacute;n comienza planteando la inquietante pregunta de si estos motines dieciochescos pueden considerarse precursores de la independencia, o deben ser entendidos desde las din&aacute;micas econ&oacute;micas propias de la regi&oacute;n, as&iacute; como dentro de sus propias contradicciones sociales. Tambi&eacute;n discute la participaci&oacute;n de los grupos ind&iacute;genas de la regi&oacute;n en dichos motines y su car&aacute;cter social, planteando que los grupos inconformes con el estado de cosas colonial "se sent&iacute;an agraviados y confundidos, mientras acumulaban resentimientos profundos" (p. 240).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Martha Ter&aacute;n, en "Los tributarios de la Nueva Espa&ntilde;a frente a la abolici&oacute;n y a la restauraci&oacute;n de los tributos, 1810&#45;1822", analiza algunas de las ideas comunes que se tienen respecto de la abolici&oacute;n de tributos en el siglo XIX y la reacci&oacute;n de las comunidades ind&iacute;genas frente a los tributos, pues "Se intenta comprender un poco mejor la actitud de los tributarios frente a la tributaci&oacute;n en s&iacute;, as&iacute; como frente a la vuelta de los tributos con la restauraci&oacute;n del rey a la derrota de los franceses en Espa&ntilde;a" (p. 251). Para su estudio, la autora cuenta con una fuente afortunada, el <i>Estado general de los tributos de 1810,</i> documento que le permite formular novedosas preguntas y plantear nuevas perspectivas sobre la condici&oacute;n tributaria de Nueva Espa&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cynthia Radding, en su texto "&iquest;La Independencia para qui&eacute;n? Las ambig&uuml;edades de la ciudadan&iacute;a para los pueblos serranos de Sonora en la transici&oacute;n de la Colonia a la Rep&uacute;blica de M&eacute;xico", atinadamente se&ntilde;ala que "Es innovadora a&uacute;n la l&iacute;nea de investigaci&oacute;n enfocada en los pueblos ind&iacute;genas <i>como actores pol&iacute;ticos en s&iacute;"</i> (p. 322). Por ello su propio trabajo es una buena muestra de lo que esta ruta de estudio puede ofrecer. Al igual que otros autores de este mismo volumen, la autora se&ntilde;ala que la legislaci&oacute;n colonial dot&oacute; a los ind&iacute;genas de recursos legales para defender sus comunidades y sus intereses materiales de tierra y bienes. Esto &uacute;ltimo, parad&oacute;jicamente, cambi&oacute; en el M&eacute;xico independiente, pues se ofrec&iacute;an dos v&iacute;as, defender la comunidad con menos elementos legales, o sumarse individualmente a la idea de volverse ciudadanos, "para ambos, la naci&oacute;n mexicana representaba una ilusi&oacute;n distante y no bien comprendida. Frente a esas incertidumbres, la Independencia no se hab&iacute;a cumplido" (p. 337).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Margarita Menegus, "Los efectos de la insurgencia sobre la propiedad en la Mixteca", tiene como prop&oacute;sito "contribuir al an&aacute;lisis del efecto que tuvo el ej&eacute;rcito insurgente en la estructura de la propiedad tradicional durante la gesta revolucionaria" (p. 341). La autora muestra c&oacute;mo algunas poblaciones ind&iacute;genas aprovecharon las proclamas de Morelos en su propio beneficio en su lucha, ya para entonces antigua, contra los caciques tambi&eacute;n ind&iacute;genas de la zona. Aprovechando la situaci&oacute;n pol&iacute;tica, muchas comunidades ocuparon las tierras de los cacicazgos y, una vez que termin&oacute; la lucha armada, esgrimieron argumentos legales para no regresar las tierras, aunque en la mayor&iacute;a de casos los caciques lograron la restituci&oacute;n de su patrimonio. Pero la cosa no par&oacute; ah&iacute;, pues con las leyes liberales en materia de propiedades y tierra de corporaciones y bald&iacute;os, algunas comunidades pudieron denunciar y comprar las tierras de ciertos cacicazgos, pero para ello adquirieron gravosos pr&eacute;stamos, por ello "para finales del siglo XX, la Mixteca ten&iacute;a un nuevo rostro: una burgues&iacute;a local que se hizo de las tierra de los antiguos cacicazgos y de las tierras que intentaron comprar los terrazgueros" (p. 351).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mar&iacute;a del Carmen Valverde Vald&eacute;s colabora con "Los pueblos mayas frente a las Cortes y la Constituci&oacute;n de C&aacute;diz"; en su trabajo, la autora se&ntilde;ala que en las Cortes de C&aacute;diz los ind&iacute;genas fueron, salvo excepciones, los grandes ausentes de esa reuni&oacute;n como participantes y como tema de debate. A pesar de ello la autora se pregunta "&iquest;c&oacute;mo se vivieron los resultados de esas discusiones, plasmados en proclamas, decretos y en la misma constituci&oacute;n, entre las poblaciones originarias de nuestro continente, m&aacute;s espec&iacute;ficamente entre los mayas?" (p. 355). Sin embargo, aunque la investigaci&oacute;n a&uacute;n no puede resolver cabalmente esta interrogante, hay atisbos muy interesentes. Uno de ellos es un documento sobre el que Carmen pone especial atenci&oacute;n. Se trata de la versi&oacute;n al tzotzil de la <i>Proclama del duque del infantado a los habitantes de Ultramar</i> del 30 de agosto de 1812. El inter&eacute;s de este documento radica en que, para su difusi&oacute;n entre los mayas, el traductor no se ci&ntilde;&oacute; al texto original, sino que elabor&oacute; una versi&oacute;n amplia, tres veces m&aacute;s amplia, e hizo uso de figuras ret&oacute;ricas y simb&oacute;licas del antiguo universo mesoamericano. Los alcances de esto est&aacute;n por estudiarse.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mario Humberto Ruz y Arturo Taracena Arriola, en "Los pueblos mayas y el movimiento de Independencia", ofrecen un panorama general, completo y coherente, de lo que al momento se puede saber acerca de la participaci&oacute;n de los muchos grupos de habla maya en una zona muy extensa, los actuales estados de Yucat&aacute;n, Campeche, Quintana Roo, Chiapas, Tabasco, as&iacute; como Guatemala, Belice y Honduras. Evidentemente, en un panorama tan amplio, no hay lugar para todos los matices y es m&aacute;s bien un mapa de m&uacute;ltiples tesoros documentales y anal&iacute;ticos que el curioso lector debe explorar. Por mi parte destaco la reveladora noticia sobre c&oacute;mo se retom&oacute; la idea de la conveniencia de recuperar el pasado ind&iacute;gena como fuente de legitimidad pol&iacute;tica, en particular "las casas reales ind&iacute;genas: la Guatemala quich&eacute; y la Guatemala cakchikel" (p. 374), lo que es una invitaci&oacute;n abierta para establecer comparaciones con la apropiaci&oacute;n criolla del pasado ind&iacute;gena en otras partes de Am&eacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rosalina R&iacute;os Z&uacute;&ntilde;iga, en su texto " 'Nosotros somos los &uacute;nicos para quienes parece no se hizo la independencia.' La participaci&oacute;n ind&iacute;gena en la insurgencia de Zacatecas, 1810&#45;1821", realiza un primer acercamiento a la presencia india en el movimiento insurgente. Con una rica investigaci&oacute;n en los documentos de infidencia, R&iacute;os Z&uacute;&ntilde;iga identifica a los individuos que pueden ser considerados ind&iacute;genas, y para comprenderlos y explicarlos, los ubica contextualmente en una sociedad contradictoria, desigual y en pleno proceso de cambio, como la zacatecana en el ocaso de la Colonia. R&iacute;os Z&uacute;&ntilde;iga se preocupa por hacer una historia social desde abajo, conocer las motivaciones particulares y colectivas de sus sujetos hist&oacute;ricos, pero el tipo de fuentes con el que cuenta es al mismo tiempo valioso y limitado para el estudio que pretende. Es valioso porque le permite acercase a individuos concretos, y es limitado porque, al ser interrogatorios, dif&iacute;cilmente se pueden percibir sus voces, y m&aacute;s bien hay escasos murmullos y ecos ahogados, pero la autora tiene el o&iacute;do muy fino, y en el futuro seguramente entregar&aacute; un trabajo m&aacute;s profundo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bartolom&eacute; Clavero, en " 'Multitud de Ayuntamientos': ciudadan&iacute;a ind&iacute;gena entre la Nueva Espa&ntilde;a y M&eacute;xico, 1812 y 1824", analiza el espacio que la Constituci&oacute;n de C&aacute;diz y la de 1824 daban a los indios. Comienza por reconocer la no presencia de los indios, en tanto colectividad en la primera de dichas constituciones, pues "Los pueblos ind&iacute;genas <i>como tales,</i> los <i>pueblos</i> en cuanto agrupamientos humanos por comunidad significativa de <i>cultura,</i> fueron <i>excluidos del &aacute;mbito jur&iacute;dico</i> desde el mero arranque del constitucionalismo mexicano. A esos efectos, <i>la existencia de ind&iacute;genas</i> no se tomaba en consideraci&oacute;n" (p. 433). Pese a ello, los indios retomaron la Constituci&oacute;n y le dieron en la pr&aacute;ctica una interpretaci&oacute;n distinta que les fue &uacute;til, "las comunidades ind&iacute;genas pod&iacute;an generar un constitucionalismo bien distinto al previsto en C&aacute;diz" (p. 440).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Claudia Guarisco, en "C&aacute;diz, poblaci&oacute;n ind&iacute;gena y justicia local. Tenango del Valle, 1812&#45;1824", estudia la administraci&oacute;n de justicia criminal en tres pueblos de indios, Tenango del Valle, Capuluac y Calimaya. Para ello parte de los antecedentes coloniales del Juzgado General de Indios y c&oacute;mo las causas criminales pasaron a ser competencia de los jueces letrados a partir de la <i>Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de la Monarqu&iacute;a.</i> Sin embargo tambi&eacute;n se usaron formas alternas de justicia por parte de los alcaldes. La autora muestra c&oacute;mo el proceso de conciliaci&oacute;n fue la forma de "reparar el tejidosocial" (p. 469).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera parte comienza con el trabajo de Felipe &Aacute;vila Espinosa, titulado "Los ind&iacute;genas en la Revoluci&oacute;n", quien se propone dar una visi&oacute;n general de lo que se ofrece en su t&iacute;tulo a partir del estudio de tres casos notables, los yaquis, los movimientos oaxaque&ntilde;os y la rebeli&oacute;n de los indios de Ocuila. &Aacute;vila es claro respecto de su perspectiva de an&aacute;lisis hist&oacute;rico, la larga duraci&oacute;n, pues "Para la mayor&iacute;a de los ind&iacute;genas del pa&iacute;s, la Revoluci&oacute;n fue un episodio, importante, sin lugar a dudas, pero que s&oacute;lo era una coyuntura m&aacute;s que se enmarcaba dentro de su a&ntilde;eja, secular resistencia para preservar su identidad, su forma de ser, sus costumbres, sus tierras" (p. 475). Por ello, aunque hayan hecho alianzas particulares con los diferentes grupos revolucionarios, &eacute;stas s&oacute;lo eran coyunturales, en la medida en que les permit&iacute;a defender intereses espec&iacute;ficos de sus comunidades. Es por esto que "no se pueden establecer generalizaciones de su actitud ante la Revoluci&oacute;n, pues no hubo homogeneidad ni coordinaci&oacute;n o sincron&iacute;a entre las comunidades ind&iacute;genas que se lanzaron abiertamente a ella" (p. 476&#45;477).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ignacio Rubio Carriquiriborde y Julieta Valle Esquivel, en "Revoluci&oacute;n y reforma en la Huasteca veracruzana", parten de la premisa de que "son tambi&eacute;n los indios quienes hacen su historia" (p. 497), lo cual deber&iacute;a ser una idea clara en toda la historiograf&iacute;a acerca de los grupos ind&iacute;genas. Es de destacar la noci&oacute;n hist&oacute;rica que dan a la regi&oacute;n misma de estudio, la Huaxteca (ya sea escrita con equis o con ese), pues la ven como "un territorio moldeado hist&oacute;ricamente, cuyas fronteras y rasgos distintivos se encuentran en permanente definici&oacute;n" (p. 498). Tambi&eacute;n destacan el car&aacute;cter multi&eacute;tnico de la regi&oacute;n y las complejas relaciones que de ello se derivan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mercedes de la Garza, en su trabajo "Chamula, los cauces perdidos de la rebeld&iacute;a", estudia la participaci&oacute;n de los chamulas en la guerra de 1911. Como buena historiadora, pasa revista de algunos antecedentes que permiten comprender mejor las formas de organizaci&oacute;n de los chamulas, as&iacute; como su constante rebeld&iacute;a desde &#151;por lo menos&#151; los tiempos coloniales. La autora destaca las continuidades no s&oacute;lo materiales y organizativas de Chamula, sino tambi&eacute;n las del pensamiento de raigambre mesoamericana. Al respecto es interesante que el l&iacute;der indio Jacinto P&eacute;rez, <i>Pajarito,</i> regalara al obispo Francisco Orozco y Jim&eacute;nez incienso, pues pensaba que era el alimento del prelado. Tampoco se ocultan los conflictos internos, tanto los del pasado como los del presente, especialmente los referidos a la pugnas entre cat&oacute;licos y protestantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte Margarita Carb&oacute;, en su trabajo <i>"Noihqui tlatihuani Zapata omotlatoltiaya in macehualtlatolli.</i> Tambi&eacute;n el se&ntilde;or Zapata hablaba mexicano", recorre los antecedentes coloniales y decimon&oacute;nicos de la lucha por el r&eacute;gimen de la tenencia de la tierra en la regi&oacute;n de Morelos, para poder comprender los largos hilos sociales que permiten entender a Emiliano Zapata como un l&iacute;der que supo representar los intereses de los pueblos en una coyuntura hist&oacute;rica muy especial y &uacute;nica, pues "los procesos hist&oacute;ricos se mueven por impulsos de agentes colectivos e individuales que les proporcionan manos y rostros, en que los colectivos crean las condiciones y abren los espacios necesarios para que aparezcan los agentes individuales" (p. 545).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Christopher R. Boyer, en "Bosque, revoluci&oacute;n y comunidad ind&iacute;gena en la &eacute;poca revolucionaria (1910&#45;1940)", trata sobre la solicitud de explotaci&oacute;n de bosques que los ejidos tarahumaras de Guachochi y Cab&oacute;rachi hicieron en 1936 al entonces secretario de Agricultura Saturnino Cedillo. Por supuesto que la petici&oacute;n no fue atendida, y tuvieron que seguir arrendando sus propios bosques. Aqu&iacute; se ven las diferencias radicales existentes entre dos formas distintas de pensar, convivir y aprovechar econ&oacute;micamente los bosques pues, como dice el autor, se trata de "Dos orientaciones incompatibles hacia la naturaleza, la ciencia y el desarrollo econ&oacute;mico" (p. 552). En esa historia se entretejen aspectos de autonom&iacute;a, concepciones sobre la naturaleza, la lucha de las cooperativas y la b&uacute;squeda de nuevas formas de explotaci&oacute;n forestal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, V&iacute;ctor de la Cruz, en su trabajo "Charis, un general revolucionario, v&iacute;ctima del racismo mexicano", estudia la figura del general Charis, zapoteco de Juchit&aacute;n, en el marco de la Revoluci&oacute;n mexicana, y en especial de las acciones militares en contra de la fallida rebeli&oacute;n de la huertista, emprendidas bajo el mando de Obreg&oacute;n en la toma de Ocotl&aacute;n en 1924. El general Charis, siendo jefe militar de Quer&eacute;taro, fue v&iacute;ctima, como tantos otros, de las pugnas pol&iacute;ticas posrevolucionarias, en su caso usando argumentos de corte racista para denigrarlo y ridiculizarlo. Claro que el autor habla m&aacute;s bien de un uso pol&iacute;tico de los prejuicios generalizados en la sociedad que de un racismo institucionalizado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar: <i>Los ind&iacute;genas en la Independencia y la Revoluci&oacute;n mexicana</i> es un volumen heterog&eacute;neo, donde hay diversidad de objetos, actores hist&oacute;ricos, enfoques, fuentes y posturas pol&iacute;ticas, que admite tantas lecturas del tema general que se enuncia como autores hay &eacute;l. Es una obra tan diversa como lo fue la participaci&oacute;n de los grupos ind&iacute;genas en los procesos de la Independencia y la Revoluci&oacute;n mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es natural en una obra colectiva de grandes dimensiones, existen algunas contradicciones entre los autores; por ejemplo, est&aacute; el caso de la naturaleza del movimiento zapatista, pues mientras que para &Aacute;vila &eacute;ste no presenta un car&aacute;cter netamente ind&iacute;gena, para Carb&oacute; efectivamente se trata de un movimiento ind&iacute;gena. En el mismo sentido puede se&ntilde;alarse que la noci&oacute;n de "pueblo originario" es un tanto confusa e imprecisa entre los distintos autores que la utilizan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, el libro se convertir&aacute; en una obra de consulta obligada para todos aquellos interesados en la historia ind&iacute;gena del M&eacute;xico moderno, y esperemos que muchas de las ideas vertidas sean objeto de una larga y fruct&iacute;fera discusi&oacute;n.</font></p>      ]]></body>
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