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<journal-title><![CDATA[Estudios de historia moderna y contemporánea de México]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Hubonor Ayala Flores, Salvaguardar el orden social. El manicomio del estado de Veracruz (1883-1920)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Hubonor Ayala Flores, <i>Salvaguardar el orden social. El manicomio del estado de Veracruz (1883&#150;1920)</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Francisco Morales Ram&iacute;rez* </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Zamora, Michoac&aacute;n, El Colegio de Michoac&aacute;n, 2007, 245p., ils. (Colecci&oacute;n Premio Luis Gonz&aacute;lez y Gonz&aacute;lez)</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Instituto de Investigaciones Dr. Jos&eacute; Mar&iacute;a Luis Mora</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Salvaguardar el orden social. El manicomio del estado de Veracruz </i><i>(1883&#150;1920), </i>de Hubonor Ayala Flores, nos hace reflexionar sobre el interesante t&oacute;pico de la locura y de los manicomios. &iquest;Qu&eacute; actitudes se han asumido hist&oacute;ricamente hacia la locura? &iquest;Cu&aacute;les han sido las posturas tanto de la sociedad como de la ciencia? &iquest;Qu&eacute; ha sucedido en M&eacute;xico al respecto? La obra de Ayala Flores justamente contribuye a responder estas y otras interrogantes. El manicomio, contesta &eacute;l. &iquest;Por qu&eacute; esta instituci&oacute;n ha logrado colocarse en el imaginario colectivo de nuestra cultura casi como el <i>habitad natural </i>de la locura? &iquest;Por qu&eacute; a finales del siglo XIX se decidi&oacute; construir uno de estos establecimientos en la ciudad veracruzana de Orizaba? &iquest;Qu&eacute; circunstancias conducen al aislamiento de una persona no s&oacute;lo por el factor de la <i>enfermedad, </i>sino tambi&eacute;n, de la <i>conducta? Salvaguardar el orden </i><i>social, </i>como sugiere el mismo t&iacute;tulo, nos habla, en l&iacute;neas generales, de peligrosidad, control social, poder m&eacute;dico y orden gubernamental. Ayala Flores nos responde con una investigaci&oacute;n hist&oacute;rica s&oacute;lida, amplia e interesante, as&iacute; como con una interpretaci&oacute;n historiogr&aacute;fica un tanto pol&eacute;mica, debatida y discutible.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historiograf&iacute;a de la locura y de la psiquiatr&iacute;a en M&eacute;xico ha tomado un considerable impulso desde hace tres lustros. Han destacado profesionales como Cristina Rivera&#150;Garza, Andr&eacute;s R&iacute;os, Martha Lilia Mancilla, pero sobre todo, Roger Bartra y Cristina Sacrist&aacute;n. Dos han sido las tendencias de esta nueva subdisciplina historiogr&aacute;fica en nuestro pa&iacute;s. por una parte, vemos una corriente de tipo "foucaultiano" que comprende la historia de la psiquiatr&iacute;a fundamentalmente como una cuesti&oacute;n de control social, m&eacute;dico y estatal. Por otro, se halla una postura de corte "revisionista" que rechaza la anterior y, adem&aacute;s, percibe la tem&aacute;tica desde una perspectiva mucho m&aacute;s plural e incluyente, en la que se toma en cuenta tanto a los distintos protagonistas (m&eacute;dicos, locos, familias, autoridades) como a sus diversas actitudes (humanitarismo, comprensi&oacute;n, terap&eacute;utica, abandono, rechazo, control). El texto de Ayala Flores, como veremos adelante, se ubica en la primera de las posiciones anteriores, pues para &eacute;l el mecanismo de "control social" fue el eje, el trasfondo y casi la &uacute;nica explicaci&oacute;n de la construcci&oacute;n del manicomio del estado de Veracruz.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Salvaguardar el orden social </i>indudablemente es un libro que <i>a priori </i>merece nuestra atenci&oacute;n por dos motivos: se trata de una investigaci&oacute;n de historia regional de la psiquiatr&iacute;a y fue la mejor tesis de licenciatura a nivel nacional en 2006 seg&uacute;n El Colegio de Michoac&aacute;n. Sobre la primera raz&oacute;n, me atrever&iacute;a a afirmar que la obra de Ayala Flores es el primer estudio hist&oacute;rico que analiza de manera seria el tema de la locura y de los manicomios en el interior de nuestro pa&iacute;s. Como en muchas otras materias, habitualmente la historiograf&iacute;a de la psiquiatr&iacute;a se ha enfocado casi en forma exclusiva a trabajar asuntos concernientes a la Ciudad de M&eacute;xico. Y si bien es cierto que en algunos textos generales sobre el tema se hace alusi&oacute;n a lo que ocurri&oacute; en algunas regiones, tales como Guadalajara, Monterrey, Puebla, Veracruz y Yucat&aacute;n, hay que reconocer que <i>Salvaguardar el orden social </i>es una obra pionera en M&eacute;xico y, por lo tanto, se debe tomar en cuenta a la hora de abordar hist&oacute;ricamente la locura y la psiquiatr&iacute;a. En cuanto al reconocimiento que obtuvo esta investigaci&oacute;n, Ayala Flores, licenciado en historia por la Universidad Veracruzana, fue galardonado con el premio Luis Gonz&aacute;lez y Gonz&aacute;lez en su edici&oacute;n 2006, lo cual nos habla de que se trata de un trabajo serio y bien elaborado, pues dicha distinci&oacute;n es una de las m&aacute;s reconocidas y de m&aacute;s larga tradici&oacute;n a nivel nacional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, la edici&oacute;n de <i>Salvaguardar el orden social </i>tiene una presentaci&oacute;n muy agradable en color dorado en la cual sobresale una fotograf&iacute;a en blanco y negro de uno de los patios del manicomio estatal de Veracruz en el a&ntilde;o de 1900. En lo que se refiere al estilo narrativo de Ayala Flores, podemos se&ntilde;alar que es fluido, sencillo y ameno. su lectura, sin demasiados tecnicismos o t&eacute;rminos especializados, resulta atractiva y placentera. La estructura consta de cinco cap&iacute;tulos que parten de lo general a lo particular. primero se analiza el contexto de marginaci&oacute;n y pobreza en Veracruz; luego los m&oacute;viles que llevaron a la construcci&oacute;n del manicomio; despu&eacute;s, las caracter&iacute;sticas del funcionamiento del mismo; y finalmente, la concepci&oacute;n de peligrosidad de la locura.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo, titulado "marginaci&oacute;n y locura", el autor examina c&oacute;mo esta &uacute;ltima se convirti&oacute; en una preocupaci&oacute;n social de las autoridades veracruzanas hacia finales del siglo XIX. Se menciona, sin sostenerlo documentalmente, que en los &uacute;ltimos decenios de la centuria, aument&oacute; el n&uacute;mero de enfermos mentales en la ciudad de Orizaba debido al crecimiento demogr&aacute;fico que trajo consigo una notable pauperizaci&oacute;n y la acumulaci&oacute;n de enajenados. Aqu&iacute; cabr&iacute;a preguntarnos &iquest;en realidad se incrementaron los locos o m&aacute;s bien se comenz&oacute; a dar un cambio en la concepci&oacute;n de la locura, la cual se hizo m&aacute;s visible ante los ojos ya no s&oacute;lo de las autoridades y de los m&eacute;dicos sino tambi&eacute;n de la familia y del vecindario?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cap&iacute;tulo, "un lugar para los locos", trata acerca de las razones que llevaron a la construcci&oacute;n del manicomio del estado de Veracruz en Orizaba, entre 1881 y 1897. El primer a&ntilde;o da cuenta del inicio de las preocupaciones sociales y gubernamentales por edificar una instituci&oacute;n de este tipo; y el segundo, fue el momento de su inauguraci&oacute;n por parte de la elite pol&iacute;tica y econ&oacute;mica del estado. Ayala Flores sostiene que, tras el progreso econ&oacute;mico registrado en Veracruz en aquel tiempo, las clases dirigentes mostraron mayor inter&eacute;s por el control de poblaci&oacute;n, pero principalmente de las clases marginadas, entre las cuales se hallaban los locos. Asimismo, argumenta que la locura fue vista como un problema social al lado del alcoholismo, la prostituci&oacute;n y la mendicidad. El manicomio, de tal modo, "representaba la afinaci&oacute;n de las instituciones de control social a las que en ese momento se calific&oacute; como clases perniciosas" (p. 67). As&iacute;, la construcci&oacute;n de tal establecimiento se debi&oacute; a la confluencia de una serie de factores, como el aumento de los locos en las calles, el fortalecimiento de la beneficencia p&uacute;blica estatal, el inter&eacute;s por proyectar la imagen de un gobierno humanitario y progresista, y sobre todo, como un aparato de control por parte del estado, pues "el crecimiento urbano de las ciudades y la poblaci&oacute;n vino a poner de manifiesto desajustes mentales y otros problemas sociales que el estado trat&oacute; de controlar mediante el encierro de los afectados" (p. 67).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo, Ayala Flores se pregunta cu&aacute;l era la funci&oacute;n del manicomio de Veracruz: "&iquest;administrar, controlar o curar?". A trav&eacute;s de la organizaci&oacute;n interna de tal instituci&oacute;n, se establece que tuvo "una clara tendencia asilar y administrativa, en donde el demente no encontraba la mayor&iacute;a de las veces el alivio o recuperaci&oacute;n de su perdida salud mental, sino un mundo de reglas, control y encierro, con un m&iacute;nimo o nulo tratamiento de sus afecciones" (p. 108).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo cuatro intenta contrastar "los ideales y proyectos" con la "precaria realidad" del manicomio de Veracruz. primero, se aborda el tema de las limitaciones pecuniarias tan lamentables de dicha instituci&oacute;n. Luego, se indica que el papel de los m&eacute;dicos de dicho establecimiento era "encerrar a los agentes nocivos para la sociedad o colectividad con los fines asilar y correccional, pero muy pocas veces terap&eacute;utico&#150;curativos" (p. 176). Se constituyeron como un cuerpo de tipo "policial&#150;sanitario". El manicomio, en ese sentido, era un instrumento del gobierno para controlar la locura y a los dementes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, en el cap&iacute;tulo cinco, "el demente en el mundo y el mundo de los dementes", Ayala Flores expone dos temas en general: las concepciones de la locura de la &eacute;poca, y la idea de la peligrosidad de la enfermedad mental. indica que hacia mediados del siglo XIX, los dementes, junto con otros "grupos marginados", comenzaron a ser vistos como nocivos para la sociedad, y por ello, fueron presa de un sistema de vigilancia y control por parte del estado. De tal forma, el manicomio era muy parecido a una c&aacute;rcel, nos dice Ayala Flores, porque en las dos instituciones persegu&iacute;an el mismo fin: "el control y la vigilancia de la sociedad a trav&eacute;s de un orden institucional. ambos sitios resguardaban individuos nocivos a la sociedad y que merec&iacute;an ser encerrados" (p. 206). Los m&eacute;dicos, en tal situaci&oacute;n, establecieron una "complicidad" con las autoridades y, con base en el fundamento cient&iacute;fico y el poder gubernamental, justificaron el secuestro de los dementes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, Ayala Flores concluye que las clases dirigentes ejercieron funciones de control y vigilancia sobre las clases necesitadas y sobre los grupos considerados peligrosos para la sociedad, entre los cuales se encontraban los locos. En ese sentido, las autoridades reforzaron y aplicaron "una serie de mecanismos para vigilar, castigar y encerrar a los disidentes de las normas sociales establecidas" (p. 219). El manicomio, as&iacute;, se erigi&oacute; como "contenedor de pobres y desadaptados sociales, miembros indeseables de las capas acomodadas" (p. 221).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, un punto a destacar de <i>Salvaguardar el orden social </i>fue la amplia labor de archivo. Si bien es cierto que no se encontr&oacute; el archivo del manicomio, la consulta de fuentes documentales que anteriormente no hab&iacute;an sido revisadas, como el archivo hist&oacute;rico municipal de Orizaba y el archivo General del estado de Veracruz, le proporcion&oacute; al texto, adem&aacute;s de originalidad, una base de testimonios muy importante que de otro modo no se habr&iacute;a podido incluir.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un punto que <i>Salvaguardar el orden social </i>pone sobre la mesa de la discusi&oacute;n es, sin duda, el del <i>control social. </i>Como ya observamos, Ayala Flores se inscribe en la corriente historiogr&aacute;fica de tipo "foucaultiano", o tambi&eacute;n llamada "escuela de control social". &Eacute;sta tuvo su origen a partir de la gran obra <i>Historia de la locura en la &eacute;poca cl&aacute;sica </i>(1964) de Michel Foucault. B&aacute;sicamente esta posici&oacute;n argumenta que la psiquiatr&iacute;a representa una "t&eacute;cnica disciplinaria" llevada a cabo por los "tecn&oacute;cratas del alma" &#151;los doctores&#151; mediante una autoridad omnipotente ejercida dentro del asilo (visto como un espacio judicial y de represi&oacute;n) con la finalidad de disciplinar a las clases populares y a los transgresores de las normas sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No cabe duda de que este enfoque introdujo modelos de reflexi&oacute;n muy diferentes a los expuestos en los textos tradicionales de historia de la psiquiatr&iacute;a. no obstante, ha sido puesta en duda por investigaciones recientes que han hecho hincapi&eacute; en la incapacidad de la psiquiatr&iacute;a para llevar a cabo dichos objetivos. La historiograf&iacute;a revisionista de la psiquiatr&iacute;a de los &uacute;ltimos a&ntilde;os sostiene que es necesario entender el manicomio menos como una pol&iacute;tica central del estado y m&aacute;s como el punto de encuentro de una multitud de negociaciones entre los personajes involucrados (psiquiatras, pacientes, familias, bur&oacute;cratas).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, recientemente algunas investigaciones, como la obra de Ayala Flores, han tomado como modelo te&oacute;rico la historia de la locura de corte foucaultiano, afirmando de soslayo y sin confirmarlo documentalmente que el manicomio fue parte de una pol&iacute;tica de control social por parte del estado mexicano durante el siglo XIX. Estos estudios son un claro ejemplo del riesgo de trasladar modelos interpretativos v&aacute;lidos para ciertas latitudes y tiempos, pero in&uacute;tiles para otros contextos. En el caso de <i>Salvaguardar el orden social, </i>vemos que el modelo foucaultiano est&aacute; totalmente desvinculado de las fuentes documentales, es decir, por un lado se encuentra la teor&iacute;a y por otro los datos hist&oacute;ricos. a mi entender, las fuentes no se corresponden con la hip&oacute;tesis de Ayala Flores, pues en ellas m&aacute;s bien vemos la conjunci&oacute;n de una multiplicidad de factores y no tan s&oacute;lo el aspecto del control social estatal. Un yerro del autor es que su bibliograf&iacute;a sobre historia de la psiquiatr&iacute;a data de hace 30 o 40 a&ntilde;os, y no incorpora los nuevos estudios de la historiograf&iacute;a europea revisionista que le han dado un giro a los temas de la locura y de los manicomios. As&iacute; pues, la tesis del control social debe ser tomada en cuenta, pero sin dejar de lado otros puntos que sin duda nos ayudar&aacute;n a comprender y enriquecer nuestro conocimiento hist&oacute;rico de la locura y de la psiquiatr&iacute;a. como se ha dicho, no hay que perder de vista las cuestiones humanitarias, m&eacute;dicas, terap&eacute;uticas, familiares, sociales, burocr&aacute;ticas, entre muchas otras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Salvaguardar el orden social, </i>si bien no acierta del todo en su interpretaci&oacute;n historiogr&aacute;fica, es un libro anal&iacute;tico y propositivo que intenta abrir nuevas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n dentro de la historia de la psiquiatr&iacute;a mexicana. En sus p&aacute;ginas vemos una cr&iacute;tica de fuentes "nuevas" que permite contar con testimonios innovadores y con una investigaci&oacute;n mucho m&aacute;s amplia y s&oacute;lida. En general la obra de Ayala Flores es interesante y sin duda contribuir&aacute; al conocimiento regional y nacional de la psiquiatr&iacute;a mexicana. Es una lectura obligada para quienes se dedican a la historia de la medicina y a la historia de la psiquiatr&iacute;a en M&eacute;xico.</font></p>      ]]></body>
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