<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-2574</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Estudios de cultura maya]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Estud. cult. maya]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-2574</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filológicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-25742013000200006</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Itzamkanac, El Tigre, Campeche. Exploración, consolidación y análisis de los materiales de la Estructura 1]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Benavides C.]]></surname>
<given-names><![CDATA[Antonio]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto Nacional de Antropología e Historia  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ Campeche]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<volume>42</volume>
<fpage>171</fpage>
<lpage>174</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-25742013000200006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-25742013000200006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-25742013000200006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ernesto Vargas Pacheco (editor), <i>Itzamkanac, El Tigre, Campeche. Exploraci&oacute;n, consolidaci&oacute;n y an&aacute;lisis de los materiales de la Estructura 1.</i> </b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Antonio Benavides C. </font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="3">M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Antropol&oacute;gicas / Gobierno del Estado de Campeche, 2013.</font></b><font face="verdana" size="2"></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro INAH Campeche.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta importante publicaci&oacute;n fue editada por Ernesto Vargas Pacheco, quien a lo largo de varios a&ntilde;os ha ido abriendo ventanas que hoy permiten asomarnos a ese mundo desconocido que las fuentes hist&oacute;ricas llaman <i>Itzamkanac</i> ("La segunda casa de la iguana" o bien "La segunda llegada de Itzam", siguiendo a Otto Schumann). El nombre nuevo de ese antiguo lugar, El Tigre, se debe a que a principios del siglo XX la zona a&uacute;n ten&iacute;a jaguares, coloquialmente llamados como si fueran sus primos del Viejo Mundo. El ejido de El Tigre es una comunidad peque&ntilde;a con un promedio de 200 habitantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estructura de la obra indudablemente tiene que ver con los mayas prehisp&aacute;nicos, no s&oacute;lo por el tema, sino, creo, tambi&eacute;n por su arreglo en nueve cap&iacute;tulos. En el primero de ellos el autor nos habla de la ubicaci&oacute;n y l&iacute;mites de la provincia de Acalan&#45;Tixchel y de sus pobladores a trav&eacute;s del tiempo. Es una regi&oacute;n por la que pasaron diversos pueblos, por ejemplo los cakchiqueles, los quich&eacute;s y los xi&uacute;es.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ernesto Vargas nos hace navegar y caminar por varios parajes del r&iacute;o Candelaria y de su regi&oacute;n. Con cierto detalle nos informa de las caracter&iacute;sticas del curso fluvial y de los poblados asociados al devenir hist&oacute;rico de la zona. Cabe aqu&iacute; comentar la relevancia de la regi&oacute;n por haber sido aquella en la que Hern&aacute;n Cort&eacute;s dio muerte a Cuauht&eacute;moc, personaje muy recordado en la cuenca del r&iacute;o Candelaria y en cuya memoria existe buen n&uacute;mero de referencias. Tras la perspectiva hist&oacute;rica, brinda tambi&eacute;n un panorama de los trabajos arqueol&oacute;gicos efectuados en el sitio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese mundo de agua en donde los caminos son precisamente r&iacute;os y arroyos, el autor tambi&eacute;n identifica tres provincias chontales: Potonch&aacute;n, Xicalango y Acalan. De manera general, Potonch&aacute;n corresponde a la regi&oacute;n en la que desemboca el Usumacinta, la zona de Villahermosa y su planicie costera. Xicalango comprende la parte media y poniente de la Laguna de T&eacute;rminos, a donde desembocan los r&iacute;os Chump&aacute;n y Palizada. Por su parte, Acalan (o "Lugar de canoas") cubre el sector oriental de la Laguna de T&eacute;rminos, con los r&iacute;os Candelaria y Mamantel.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo apartado del libro trata del reconocimiento de superficie en la provincia de Acalan&#45;Tixchel. Con gran tino se describe al r&iacute;o Candelaria como la columna vertebral de la provincia, dado que precisamente ese elemento brinda unidad y vida a la regi&oacute;n. Ello ha ocurrido en tiempos antiguos y sucede actualmente con el municipio llamado en su nombre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias al agua, vivieron y prosperaron los antiguos moradores de varios sectores pr&oacute;ximos a las riberas. Los mejor organizados aprovecharon el r&iacute;o y construyeron campos elevados, es decir, una forma de agricultura intensiva. Tambi&eacute;n hay indicios de canales antiguos; algunos incluso reutilizados en el siglo XIX para la extracci&oacute;n de palo de tinte y de maderas duras. En este cap&iacute;tulo leemos acerca de los varios sectores que componen la provincia que nos ocupa. Comenzamos con la costa y el papel preponderante jugado por Tixchel, cuyo nombre evoca a la diosa lunar Ixchel.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luego viajamos tierra adentro a lugares como El Anonal y Chicbul. El primero pobremente conocido y ubicado dentro de un rancho ganadero. Chicbul con nueva poblaci&oacute;n y a&uacute;n por investigarse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las partes media y baja del r&iacute;o Candelaria son tambi&eacute;n zonas dignas de atenci&oacute;n, en donde aguardan para ser mejor conocidos los vestigios de Machetazo y Pozas de Ventura. Varios otros asentamientos localizados en esa parte del Candelaria son Salto Grande, Paso Real, Chech&eacute;n, Conquista Campesina y La Vuelta del Pital. Por lo que toca al alto Candelaria, Itzamkanac fue su capital o coraz&oacute;n pol&iacute;tico&#45;econ&oacute;mico. En esa parte del r&iacute;o otros sitios registrados son Cerro de los Muertos, La Tolva, Las Campanas, Los Pocitos, Salto Ahogado, El Pulguero y Pejelagarto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, el r&iacute;o Caribe se une al San Pedro y forma el Candelaria. Sobre el margen del Caribe hay 12 zonas arqueol&oacute;gicas conocidas, el asentamiento m&aacute;s grande es Santa Clara. En las orillas de otro r&iacute;o, San Pedro, se han registrado 18 sitios arqueol&oacute;gicos. San Rom&aacute;n es el m&aacute;s grande, y otros son La Esmeralda, Laguna Fangosa, Paso Madera, Corozal, El Lim&oacute;n, Mundo Nuevo, El Cayuc&oacute;n y Ramonal.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo est&aacute; dedicado al sitio prehisp&aacute;nico de Itzamkanac, para el que se ha planteado una extensi&oacute;n promedio de 5 km<sup>2</sup> y los trabajos de prospecci&oacute;n han registrado poco m&aacute;s de 1 700 estructuras. Adem&aacute;s de la arquitectura monumental, El Tigre cont&oacute; con estelas y esculturas oficiales de gran tama&ntilde;o. Lamentablemente estos elementos fueron robados o han sido fuertemente da&ntilde;ados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto apartado del libro es un buen resumen de las varias operaciones de excavaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n de la Estructura 1. Este nombre es enga&ntilde;oso, pues por Estructura 1 debemos pensar en un conjunto arquitect&oacute;nico de grandes dimensiones en donde se han intervenido tres escalinatas, un basamento piramidal y su templo, cinco plataformas, cinco altares y un palacio habitacional. Las excavaciones se efectuaron en distintas temporadas entre 1995 y 1998, exhumando la olvidada arquitectura, los fragmentos de cer&aacute;mica, los artefactos de piedra y algunos entierros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el sector noreste de la Estructura 1 los excavadores encontraron una construcci&oacute;n de varios niveles y aposentos a la que denominaron Palacio Habitacional, es decir, una serie de espacios que sirvieron como viviendas para alg&uacute;n grupo de &eacute;lite. Es interesante que ah&iacute; se registraran algunos elementos arquitect&oacute;nicos R&iacute;o Bec. Ello demuestra que debemos reconsiderar la existencia de una forma de construir a m&aacute;s de 100 km al poniente de lo que se ha se&ntilde;alado como el n&uacute;cleo de la regi&oacute;n R&iacute;o Bec.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias a esa labor de varios a&ntilde;os y al mantenimiento posterior hoy tenemos ideas m&aacute;s claras de c&oacute;mo fue el asentamiento de Itzamkanac y de los elementos hallados por los especialistas. De hecho, hoy El Tigre es un sitio abierto al p&uacute;blico, con una visita anual promedio de 4 500 personas. Otro conjunto arquitect&oacute;nico intervenido bajo la direcci&oacute;n de Ernesto Vargas es la Estructura 4 (tambi&eacute;n con edificios que muestran elementos riobeque&ntilde;os). Ello ocurri&oacute; entre 2004 y 2005.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pasamos ahora al quinto cap&iacute;tulo de la obra, escrito por Ernesto Vargas y Blanca Zoila Gonz&aacute;lez. Aqu&iacute; se nos informa sobre los antiguos habitantes de Itzamkanac. Los materiales &oacute;seos recuperados son mostrados en fotograf&iacute;as y dibujos con sus respectivos contextos arqueol&oacute;gicos. Se trata de 12 entierros humanos, la mayor&iacute;a concentrados en el sector noreste de la Estructura 1. No todas las osamentas se hallaron completas. Hubo cuatro masculinos, siete femeninos, dos infantiles y uno no fue identificado. Se registraron entierros individuales, colectivos, extendidos, flexionados; tambi&eacute;n cr&aacute;neos aislados con huesos largos. Por lo tanto, no hay un patr&oacute;n definido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sexto apartado lo debemos a M&oacute;nica Vargas Ramos, quien se refiere a la conservaci&oacute;n y restauraci&oacute;n de los mascarones modelados de estuco, otro elemento que distingue y caracteriza a la zona arqueol&oacute;gica de El Tigre. La aplicaci&oacute;n de hidr&oacute;xido de bario para procurar la conservaci&oacute;n de los estucos de El Tigre es una nueva manera de atacar el viejo problema de ese delicado material prehisp&aacute;nico. Los resultados deber&aacute;n evaluarse a futuro, pero aparentemente hay buenas noticias. Para impedir la incidencia solar directa y el efecto de las lluvias los mascarones tambi&eacute;n fueron cubiertos con techos especialmente construidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El s&eacute;ptimo cap&iacute;tulo fue elaborado por Ang&eacute;lica Delgado Salgado y trata del an&aacute;lisis de los materiales cer&aacute;micos recuperados en las varias temporadas de campo efectuadas en El Tigre. Utiliz&oacute; el sistema tipo&#45;variedad, que permite identificar los fragmentos, compararlos con los de otros sitios, hablar el mismo "lenguaje" con otros estudiosos de la cer&aacute;mica y establecer marcos cronol&oacute;gicos. La especialista trabaj&oacute; con m&aacute;s de 53 000 tepalcates y buen n&uacute;mero de piezas enteras o casi completas. Algunas de estas vasijas fueron de grandes dimensiones, como es el caso de las encontradas en la Plataforma 1E. La publicaci&oacute;n nos muestra ejemplos de muchos de los tipos cer&aacute;micos identificados. Tambi&eacute;n se documentaron las figurillas, algunas de las cuales se usaron como silbatos. Encontr&oacute; materiales que pueden ordenarse cronol&oacute;gicamente desde varios siglos antes de nuestra era hasta el siglo XVI.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, El Tigre tuvo tres grandes momentos de ocupaci&oacute;n: el primero durante el Precl&aacute;sico Tard&iacute;o; el segundo en el Cl&aacute;sico Terminal, cuando tuvieron lugar grandes remodelaciones y aumentos notables en los vol&uacute;menes de los edificios; el tercero durante el Poscl&aacute;sico Tard&iacute;o, revitalizado por la llegada de los magtunes al sitio. No obstante, en 1557 los ind&iacute;genas fueron trasladados a Tixchel.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las ofrendas de piedra trabajada de Itzamkanac fueron de s&iacute;lex, obsidiana, caliza y basalto. Su an&aacute;lisis conforma el cap&iacute;tulo ocho, elaborado por el editor del volumen y Ang&eacute;lica Delgado. Resalta el n&uacute;mero de cuchillos de s&iacute;lex o pedernal, que por lo visto fueron objetos preferidos para depositarse como ofrendas en diversos contextos. Aqu&iacute; apreciamos algunos de los elementos l&iacute;ticos presentados en el libro. Llama la atenci&oacute;n el gran hallazgo de la ofrenda localizada en la esquina noroeste de la tercera escalinata de la Estructura 1. Asociados a una caja de cer&aacute;mica hab&iacute;a 18 objetos de pedernal, la mayor&iacute;a piezas exc&eacute;ntricas y cubiertas de un pigmento rojo o hidr&oacute;xido de hierro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como autores del &uacute;ltimo cap&iacute;tulo tenemos a Ra&uacute;l Valadez, Bernardo Rodr&iacute;guez y M&oacute;nica G&oacute;mez. Ellos analizaron los restos animales recuperados en el sitio y su relaci&oacute;n con los antiguos habitantes. Venados de dos especies, perros y pavos ocelados constituyen el 60% de la fauna colectada. Otros animales registrados en el inventario fueron conejos, coat&iacute;, agut&iacute;, pecar&iacute;, patos, halcones, tortugas terrestres, tortugas marinas, algunos peces y moluscos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Itzamkanac, El Tigre, Campeche. Exploraci&oacute;n, consolidaci&oacute;n y an&aacute;lisis de los materiales de la Estructura 1</i> tiene, adem&aacute;s, una amplia bibliograf&iacute;a que respalda las contribuciones que integran a la obra. No s&oacute;lo es una publicaci&oacute;n que ilumina la historia antigua de una ciudad desaparecida, sino tambi&eacute;n una nueva aportaci&oacute;n al mundo maya y a Mesoam&eacute;rica.</font></p>      ]]></body>
</article>
