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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Carta a Jan de Vos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>A Letter to Jan de Vos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Dolores Aramoni Calder&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Aut&oacute;noma de Chiapas, Instituto de Estudios Ind&iacute;genas</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">San Crist&oacute;bal de Las Casas, Chiapas, julio 24 del 2011</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Querido Jan de Vos:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy me "record&eacute;", como se dice en Chiapas; me despert&eacute;, pues, entre el repicar de campanas de las iglesias cat&oacute;licas, los cohetes en honor de san Crist&oacute;bal y los estruendosos c&aacute;nticos en los templos evang&eacute;licos de la zona en donde vivo. Me levant&eacute; con la intenci&oacute;n de disfrutar de un d&iacute;a soleado; estaba tomando mi primer taza de caf&eacute; cuando me dieron la noticia de tu fallecimiento: el d&iacute;a se nubl&oacute; y me puse triste, pero volvi&oacute; a alumbrar el Sol. Entonces se abri&oacute; el ba&uacute;l de mi memoria y all&iacute; estabas t&uacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Te record&eacute; como la &uacute;ltima vez que nos encontramos en el centro de la ciudad. Te mir&eacute; a los lejos con tu andar caracter&iacute;stico y con tu mirada &aacute;vida, tratando de capturar las cambiantes escenas de la ciudad, esta ciudad que han tratado de vender, a propios y extra&ntilde;os, congelada en alg&uacute;n pasado imaginario, cuando quienes la habitamos somos sobrepasados por los cambios vertiginosos que se dan en ella. Fuimos acerc&aacute;ndonos porque camin&aacute;bamos en sentido contrario; de repente me viste y te pusiste en guardia sonriendo, seguramente pensando en la cascada de iron&iacute;as y sarcasmos que proferir&iacute;a esta chaparra l&eacute;pera. Como siempre, nos dio gusto encontrarnos y platicar unos minutos; afectuosamente me preguntaste por mi salud: siempre me sorprendi&oacute; que en cada uno de nuestros encuentros lo hicieras, nunca te dije lo bien que me hac&iacute;a sentir tu gentileza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me qued&eacute; pensando en ti y en tus obras sobre nuestro querido Chiapas, y lleg&oacute; el mediod&iacute;a y, con &eacute;l, el estruendo de cohetes por las v&iacute;speras de san Crist&oacute;balito, patrono de esta ciudad que olvid&oacute; a Santiago mata moros; por ello te quedaste conmigo y empec&eacute; a imaginarte interrogando a fray Pedro Lorenzo de la Nada sobre su vida en estas provincias coloniales, sobre todo aquello que afanosamente buscaste en los archivos y no encontraste; seguramente tambi&eacute;n te pusiste a llamarle la atenci&oacute;n a fray Antonio de Remesal por sus enredos hist&oacute;ricos, a los que dedicaste una parte de tu tiempo a desenredar. No lo s&eacute;, pero tal vez ahora puedas apreciar en todo su esplendor esa Selva y a su gente que despertaron en ti la pasi&oacute;n por Chiapas, pasi&oacute;n que te arraig&oacute; en estas tierras. Selva que te cautiv&oacute; de tal manera orientando tus empe&ntilde;os para investigar su historia y c&oacute;mo la codicia insensible de unos pocos provoc&oacute; la destrucci&oacute;n de buena parte de la riqueza de todos. Tus escritos acerca de esa historia pusieron tu mano en una de las llagas sangrantes de este Chiapas que a tantos nos duele, denunciaste los atropellos y abusos de ayer y hoy; y, no menos importante, recuperaste las voces acalladas de su gente y su floresta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuantas cosas quisiera decirte, Jan, pero me quedo con el recuerdo de nuestras conversaciones y con tus obras. A &eacute;stas las veo como estelas firmemente plantadas (no s&oacute;lo en suelo chiapaneco) acerca de la historia de Chiapas, muchas de ellas marcando momentos de suma importancia porque son estelas que no fueron escritas por orden de nadie para su vanagloria y benepl&aacute;cito, sino por tu pasi&oacute;n de historiador. Su fin era profundizar en el pasado de una tierra que te cautiv&oacute; para siempre, buscando los documentos que narran hechos humanos que marcaron su impronta al configurar nuestro presente. Con tus obras abriste caminos, brechas y senderos que con toda seguridad otros andar&aacute;n con esp&iacute;ritu cr&iacute;tico y constructivo, dando continuidad al arduo trabajo por ti realizado, avanzando en nuestro conocimiento sobre el ser hist&oacute;rico de Chiapas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias flamenco&#45;chiapaneco por tu dedicaci&oacute;n y esfuerzo, gracias por tus sonrisas. Creo que por eso te llev&oacute; la Luna con su sonrisa en el cielo; descansa a gusto y satisfecho por tu fruct&iacute;fera vida. Imposible decirte adi&oacute;s: por medio de tus obras continuar&eacute; dialogando contigo. Fue un placer conocerte y participar contigo en reuniones acad&eacute;micas; por eso con respeto y afecto te digo "hasta luego, Jan", y te env&iacute;o las flores del recuerdo con que est&aacute;s atrapado en mi memoria.</font></p>      ]]></body>
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