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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>C&oacute;dice de Calkin&iacute;</i>, introducci&oacute;n, transcripci&oacute;n, traducci&oacute;n y notas de Tsubasa Okoshi Harada</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>The Calkin&iacute; Codex, introduction, transcription, translation and notes by Tsubasa Okoshi Harada </b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a del Carmen Le&oacute;n C&aacute;zares*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico: UNAM, Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas, Centro de Estudios Mayas, 2009. (Fuentes para el Estudio de la Cultura Maya, 20).</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Centro de Estudios Mayas, IIFL</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mediados del siglo XVI, consumada la conquista de los se&ntilde;or&iacute;os mayas del norte y centro de la pen&iacute;nsula, que los exploradores europeos hab&iacute;an bautizado con el nombre de Yucat&aacute;n, sus habitantes se convirtieron en s&uacute;bditos de la Corona espa&ntilde;ola y, al mismo tiempo, en sujetos de la misi&oacute;n evangelizadora de la Orden de San Francisco, encargada de erradicar la religi&oacute;n ancestral pagana y de transformarlos en cristianos. Entre las acciones emprendidas por los frailes destacan sus esfuerzos por aprender la lengua maya, por lograr la instrucci&oacute;n religiosa de los gobernantes ind&iacute;genas y su aceptaci&oacute;n del bautismo, adem&aacute;s de la apertura de escuelas destinadas a la ense&ntilde;anza del catecismo y a la alfabetizaci&oacute;n de los v&aacute;stagos de la nobleza; primero en el convento de Campeche, en 1546, y poco despu&eacute;s en el que fundaron en la joven ciudad de M&eacute;rida, en 1547. Al respecto, fray Diego de Landa relata c&oacute;mo, cada pueblo aleda&ntilde;o de estos dos conventos levant&oacute; una casa para que sus ni&ntilde;os vinieran a vivir juntos bajo el cuidado de algunos familiares, mientras estudiaban. El franciscano tambi&eacute;n se&ntilde;ala que en un principio los se&ntilde;ores se resistieron a enviar a sus hijos, pensando que los quer&iacute;an hacer esclavos, y por esta causa mandaban "muchos esclavillos" en su lugar; pero que en cuanto comprendieron la intenci&oacute;n de los religiosos, los llevaron a las nuevas escuelas "de buena gana". El binomio convento&#45;escuela se reprodujo a lo largo de los a&ntilde;os siguientes en las villas y pueblos m&aacute;s importantes de la pen&iacute;nsula.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien la lengua maya contaba desde siglos atr&aacute;s con su propio sistema de escritura, fue tarea de los religiosos encontrar la manera de fijarla, es decir de darle expresi&oacute;n visual, por medio de los caracteres del alfabeto latino. &Eacute;ste, una herencia m&aacute;s de la cultura grecoromana, al convertirse en veh&iacute;culo de un cuantioso n&uacute;mero de idiomas de los pueblos originarios del Nuevo Mundo, vivi&oacute; entonces uno de los momentos hist&oacute;ricos de m&aacute;s amplia difusi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la adquisici&oacute;n de la escritura alfab&eacute;tica latina, los j&oacute;venes ind&iacute;genas egresados de las escuelas conventuales y en principio destinados a extender el cristianismo y a consolidar el nuevo orden sobre el resto de la poblaci&oacute;n, tuvieron la oportunidad de rescatar las tradiciones de sus pueblos, de registrar su historia, de conservar los saberes desarrollados por sus antepasados y de probar la antig&uuml;edad de sus linajes. Con el conocimiento que sobre la organizaci&oacute;n y el funcionamiento del r&eacute;gimen espa&ntilde;ol consiguieron al ocupar puestos de intermediarios en la naciente burocracia, pudieron aprovechar esta habilidad de comunicaci&oacute;n con el objetivo de obtener ventajas; como herederos de los grupos gobernantes, preocupados por mantener los privilegios reconocidos por la Corona a su condici&oacute;n social previa a la Conquista, y como defensores de los derechos de sus pueblos sobre el territorio seg&uacute;n se presentaban los acontecimientos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir del establecimiento del r&eacute;gimen espa&ntilde;ol, el escrito fue la manera m&aacute;s efectiva de comunicarse con las autoridades europeas y de aprovechar la existencia de instituciones, como el Juzgado General de Indios, abierto en 1591 en Yucat&aacute;n, para resolver conflictos entre los naturales. Por ello, desde la fundaci&oacute;n de cabildos al estilo castellano en los reorganizados pueblos ind&iacute;genas (como localidades concentradas, seg&uacute;n los principios de la pol&iacute;tica de congregaci&oacute;n), el escribano apareci&oacute; como un funcionario imprescindible. Los escribanos, adem&aacute;s de ser h&aacute;biles en el manejo de la pluma, gracias a la lectura de los documentos oficiales, hab&iacute;an aprendido a elaborar textos empleando las f&oacute;rmulas que los caracterizan desde el punto de vista diplom&aacute;tico. As&iacute;, de sus manos salieron cartas, autos, memoriales, peticiones, informaciones de testigos o probanzas de m&eacute;ritos y servicios; documentos donde los s&uacute;bditos mayas no s&oacute;lo expresaron quejas y solicitudes, si no tambi&eacute;n dejaron constancia de las acciones efectuadas por ellos y sus antepasados en beneficio de la Corona.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La combinaci&oacute;n de estas circunstancias fue el origen de una serie de manuscritos en lengua maya y caracteres latinos, que hoy constituyen el legado documental de los ind&iacute;genas que vivieron bajo el dominio espa&ntilde;ol. Textos que sometidos al an&aacute;lisis desde los enfoques de distintas disciplinas, como la Ling&uuml;&iacute;stica, la Etnograf&iacute;a, la Filolog&iacute;a o la Historia, se han convertido en valiosas fuentes para el conocimiento de la cultura maya peninsular y de sus transformaciones a partir de la Conquista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este <i>corpus</i> documental se inscribe el llamado "C&oacute;dice de Calkin&iacute;", formado por un conjunto de once textos manuscritos en maya yucateco, redactados a fines del siglo XVI, compilados a mediados de la centuria siguiente como pruebas de que los pobladores de Calkin&iacute; ocupaban, desde "tiempos inmemoriales" un territorio que otros pueblos no ten&iacute;an derecho a disputarles y, por &uacute;ltimo, copiados en un cuaderno (alrededor de 1800), a los que se integraron dos m&aacute;s a principios del siglo XIX, de los cuales el primero es una anotaci&oacute;n en espa&ntilde;ol y el &uacute;ltimo tiene fecha de 20 de noviembre de 1821. Manuscrito que custodia la Biblioteca de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey), y que ahora, el Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico ha tenido el acierto de publicar, en su serie Fuentes para el Estudio de la Cultura Maya, en una edici&oacute;n preparada por el historiador Tsubasa Okoshi Harada, reconocido especialista en el estudio de este tipo de documentos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El doctor Okoshi, despu&eacute;s de medio siglo de la primera traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol presentada por Alfredo Barrera V&aacute;squez, elabor&oacute; la transcripci&oacute;n paleogr&aacute;fica literal y sobre ella una versi&oacute;n corregida en cuanto a la separaci&oacute;n de las palabras, la ortograf&iacute;a, el uso de abreviaturas, no, adem&aacute;s de una nueva traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol, seg&uacute;n criterios filol&oacute;gicos, y ahora lo presenta con su reproducci&oacute;n en facs&iacute;mil, profusamente anotado para su mejor comprensi&oacute;n, con un estudio introductorio donde da cuenta de las motivaciones con que se redactaron los textos y del proceso de composici&oacute;n del C&oacute;dice como ha llegado hasta el presente. La edici&oacute;n se acompa&ntilde;a de mapas, fotograf&iacute;as y un &iacute;ndice anal&iacute;tico que facilita su consulta.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ponderar los m&eacute;ritos de este trabajo, resulta de inter&eacute;s destacar que la mayor parte de las notas al pie de la traducci&oacute;n, la dedic&oacute; el doctor Okoshi a explicar los desacuerdos que encontr&oacute; con la versi&oacute;n en espa&ntilde;ol de Barrera V&aacute;squez y a discutir la versi&oacute;n en ingl&eacute;s publicada por Matthew Restall (Boston, 1998); con base tanto en sus estudios de la lengua maya, como en el conocimiento del contexto hist&oacute;rico de los acontecimientos referidos en los propios documentos que re&uacute;ne el C&oacute;dice; adem&aacute;s de su experiencia al recorrer la regi&oacute;n de Calkin&iacute;, observar las caracter&iacute;sticas del paisaje campechano y conversar con los pobladores. Considerar el rigor metodol&oacute;gico con que ha procedido el doctor Okoshi resulta una sana advertencia sobre las dificultades para lograr acercamientos realistas y provechosos en el trabajo con manuscritos coloniales de origen ind&iacute;gena. Documentos que en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n y a veces por motivos ideol&oacute;gicos han sido mal comprendidos y peor difundidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ya mencion&eacute;, el llamado C&oacute;dice re&uacute;ne una serie de relaciones que se refiere a distintos momentos hist&oacute;ricos, antes, durante y despu&eacute;s de la invasi&oacute;n espa&ntilde;ola, donde los protagonistas y autores de los textos se identifican como v&aacute;stagos de los linajes Canch&eacute; y Canul. De hecho, uno de los aportes m&aacute;s significativos del editor es plantear la rivalidad, desde tiempos prehisp&aacute;nicos, entre estas dos familias, como m&oacute;vil para la redacci&oacute;n de los primeros textos, aunque la formaci&oacute;n del C&oacute;dice responda a la defensa de los derechos de Calkin&iacute; como cabecera de un distrito frente a las pretensiones territoriales de otros pueblos, cuando las rencillas entre linajes ya eran cosa del pasado. De no menos importancia resulta la confrontaci&oacute;n de la historia del C&oacute;dice con los documentos que conforman la llamada <i>Cr&oacute;nica de Man&iacute;</i>, que el historiador descubre como "contraparte" del C&oacute;dice (p. XXV).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si desde una perspectiva cient&iacute;fica los datos que ofrece el C&oacute;dice lo califican como una fuente primaria para el conocimiento de la organizaci&oacute;n sociopol&iacute;tica ind&iacute;gena y de la filolog&iacute;a maya, de consulta necesaria para los investigadores especializados en esta cultura, su valor no tiene porque verse limitado al campo de los estudios. Un lector atento y sensible puede descubrir en estos textos que reproducen formas de la oralidad, la fuerza expresiva y el poder evocativo de una obra literaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mediante unas cuantas frases se perfilan personajes como el retrato que hace del <i>batab</i> de Dzitbalch&eacute; su bisnieto, apodado Kat&uacute;n debido a sus haza&ntilde;as guerreras, y que perdiera la vida durante una batalla, despu&eacute;s del abandono de Mayap&aacute;n, pero cuando los espa&ntilde;oles no asomaban a&uacute;n en el horizonte peninsular. Detr&aacute;s de las palabras, casi es posible visualizar c&oacute;mo se atavi&oacute; para el combate, poniendo sobre su vestido un collar de cuentas rojas y otro de piedras preciosas, y luego c&oacute;mo con gesto decidido, tom&oacute; su escudo y su lanza y, dice el texto: "Fue valiente cumpliendo su deber de guerrero" (p. 40), por eso el pueblo le rindi&oacute; homenaje, reverenciando el atuendo ensangrentado con que enfrent&oacute; la muerte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los textos tambi&eacute;n recrean escenas de gran plasticidad, como la que ilustra la entrega del primer tributo de Calkin&iacute; al capit&aacute;n Francisco de Montejo, el sobrino del adelantado, tras la derrota de los Canul y el nombramiento por los espa&ntilde;oles del <i>batab</i> Na Pot Canch&eacute;, seg&uacute;n la recuerda su hijo a&ntilde;os despu&eacute;s. As&iacute; relata, con emoci&oacute;n, c&oacute;mo siendo un muchacho &#8212;parado detr&aacute;s de su padre&#8212; presenci&oacute; ese acontecimiento una ma&ntilde;ana calurosa, bajo la sombra de la ceiba sagrada y junto al cenote de Ix Halim. Desde las afueras llegaron en ruidosa y polvorienta procesi&oacute;n los tamemes cargados con cien pavos, igual n&uacute;mero de costalillos de ma&iacute;z, cincuenta c&aacute;ntaros de miel y veinte grandes cestos de algod&oacute;n, que depositaron en el centro del pueblo. Cuando apenas empezaba la distribuci&oacute;n, a una voz del capit&aacute;n de que tomaran lo necesario, espa&ntilde;oles e ind&iacute;genas nahuas auxiliares de la hueste, llevados desde el lejano Azcapotzalco, se lanzaron en desorden sobre las cosas, pues se hab&iacute;an perdido los comestibles en un incendio del campamento y estaban sufriendo necesidad. El narrador termina comentando: "Hab&iacute;a quien tom&oacute; mucho y quien no tom&oacute; tanto tambi&eacute;n" (p. 33). Relato que se complementa con una "historia de fatiga" para los nobles (p. 48), quienes tambi&eacute;n se vieron obligados a transportar por los montes y caminos los pertrechos de la hueste espa&ntilde;ola, y cargaron hasta con los grandes perros de combate.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro texto memorable es aquel donde se recrea la forma como el <i>batab</i> de Calkin&iacute; recibi&oacute; en su casa a los gobernantes de otros pueblos, cuando por motivo de las congregaciones decretadas por la legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola tuvieron que redistribuir el uso de las tierras. Entonces se reunieron en torno a las j&iacute;caras de chocolate y de balch&eacute; para deliberar y tomar acuerdos respecto al aprovechamiento de los montes y la siembra de las milpas, y concluyeron declarando: "Ninguno vaya a meter rencillas a nuestros hijos en los d&iacute;as venideros &#91;...&#93; puesto que somos hermanos con ustedes compa&ntilde;eros" (p. 53).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de concluir, me gustar&iacute;a se&ntilde;alar c&oacute;mo gracias a estos textos, es posible considerar la importancia que los mayas concedieron a la habilidad adquirida para comunicarse con el sistema de escritura importado, aunque como hab&iacute;a ocurrido con el tradicional, s&oacute;lo una minor&iacute;a lo llegara a dominar. Para referirse a los analfabetas, el escribano Juan Canul dice: "ten&iacute;an ojos pegados &#91;porque&#93; no sab&iacute;an escribir" (p. 62).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien para los especialistas no es necesario insistir en las aportaciones cient&iacute;ficas que la consulta de esta edici&oacute;n puede significarles en el desarrollo de sus investigaciones, para terminar me voy a permitir reiterar mi invitaci&oacute;n a los lectores en general para que se acerquen a textos de cada vez mayor complejidad, a obras que no siempre entregan toda su riqueza en una primera lectura, como ocurre con el <i>C&oacute;dice de Calkin&iacute;</i>, no sea que de pronto tambi&eacute;n se nos vayan pegando los ojos, por el analfabetismo funcional.</font></p>      ]]></body>
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