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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Presencias y miradas del cuerpo en la Nueva España]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Estela Rosell&oacute; Sober&oacute;n (coordinadora), <i>Presencias y miradas del cuerpo en la Nueva Espa&ntilde;a,</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Marialba Pastor</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas, 2011, 200 p.</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico / Facultad de Filosof&iacute;a y Letras.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las garant&iacute;as de la cohesi&oacute;n de las sociedades se ha fincado en prohibir el libre uso de los cuerpos humanos. Pintar o adornar los cuerpos, mutilarlos o sacrificarlos, externar gestos o movimientos, cubrir partes del cuerpo, hacer que desaparezca bajo la indumentaria o establecer relaciones carnales han sido conductas impuestas por las normas culturales con el fin &uacute;ltimo de regular la producci&oacute;n y reproducci&oacute;n que permita la supervivencia de la especie humana. Bien visto, el cuerpo es el valor m&aacute;s preciado de los hombres y las mujeres, pues con &eacute;l comienza y concluye la vida y &eacute;l los confronta cotidianamente con la muerte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es el cuerpo y no el alma el que recuerda constantemente a los seres humanos su naturaleza animal y han sido la raz&oacute;n y el desarrollo espiritual los que han logrado controlar y disciplinar sus inclinaciones instintivas. El cuerpo es biolog&iacute;a y cultura &#45;subrayan Estela Rosell&oacute; y Alfredo Nava en la Introducci&oacute;n a este libro y en el art&iacute;culo "La voz descarnada. Un acercamiento al canto y al cuerpo en la Nueva Espa&ntilde;a", respectivamente&#45;, mas en aras de superar la primera condici&oacute;n la cultura ha desarrollado formas para tomar conciencia de &eacute;l y encaminarlo por las sendas determinadas como convenientes. Por eso afirma Rosell&oacute;: "El cuerpo encarna c&oacute;digos hist&oacute;ricos, sociales y culturales que se interiorizan ps&iacute;quicamente en las personas y se proyectan a partir de expresiones y representaciones simb&oacute;licas &#91;...&#93; Los c&oacute;digos analizados por las autoras y los autores de este libro muestran tensiones, ambivalencias y contradicciones que igual se materializan en el desprecio, el martirio y la autodestrucci&oacute;n del cuerpo, que en su conservaci&oacute;n, sanaci&oacute;n, purificaci&oacute;n, sacralizaci&oacute;n e incluso en su divinizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el art&iacute;culo de Alfredo Nava antes mencionado puede apreciarse con claridad, por ejemplo, c&oacute;mo la decisi&oacute;n humana de controlar y disciplinar los cuerpos se plasm&oacute; en la educaci&oacute;n novohispana de la voz como un instrumento musical al servicio de la liturgia cat&oacute;lica, al intentar dotarla de la perfecci&oacute;n, el poder y la fuerza capaces de alcanzar a Dios. La m&uacute;sica deb&iacute;a salir del coraz&oacute;n para alabar al Supremo y deb&iacute;a ser "alta, clara, recia y suave". En el proyecto catedralicio novohispano, nos dice Nava, "&#91;...&#93; el canto no pod&iacute;a disociarse de la devoci&oacute;n", era un veh&iacute;culo de espiritualizaci&oacute;n del cuerpo. Cantar dentro del templo deb&iacute;a anular todo placer mundano, tal y como lo establec&iacute;a, entre otras obras, el manual del m&uacute;sico renacentista Pietro Cerone, <i>El melopeo y maestro.</i> Al respecto cabe recordar que los acuerdos del Concilio de Trento estipularon que los obispos ordinarios ten&iacute;an la obligaci&oacute;n de cuidar la liturgia con esmero y prohibir todo lo relacionado con el culto de los &iacute;dolos, la superstici&oacute;n, la irreverencia, la impiedad y la avaricia. Asimismo, deb&iacute;an apartar de sus iglesias los instrumentos ruidosos, las actitudes irreverentes de los m&uacute;sicos y todas "&#91;.&#93; aquellas m&uacute;sicas en que ya con el &oacute;rgano, ya con el canto se mezclan cosas impuras y lascivas; as&iacute; como toda conducta secular, conversaciones in&uacute;tiles, y consiguientemente profanas, paseos, estr&eacute;pitos y vocer&iacute;as; para que, precavido esto, parezca y pueda con verdad llamarse casa de oraci&oacute;n la casa del Se&ntilde;or."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La educaci&oacute;n de la voz requer&iacute;a empezar desde la infancia. Desde entonces se deb&iacute;a conocer el cuerpo, sus inclinaciones y debilidades a fin de evitar todo lo que pudiera hacerle da&ntilde;o. Como en otros &aacute;mbitos, "lo bueno &#45;recuerda Nava&#45; proven&iacute;a s&oacute;lo de la prohibici&oacute;n de algo que generalmente provocaba un placer corporal o carnal, si se le mira desde la perspectiva de la moral cat&oacute;lica".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De las cuatro franjas sonoras (bajos, tenores, altos y tiples), los tiples s&oacute;lo se encontraban entre las mujeres, los ni&ntilde;os y los eunucos. La necesidad de la liturgia cat&oacute;lica de contar con estas voces propici&oacute; la castraci&oacute;n de algunos ni&ntilde;os elegidos por los maestros de capilla por considerar que pose&iacute;an voces prometedoras. Adem&aacute;s de advertirnos sobre la existencia de esta cruel pr&aacute;ctica en Nueva Espa&ntilde;a, el testimonio recogido por Nava sobre las castraciones de esclavos para servicios musicales, y en especial el caso del cap&oacute;n Luis Barreto, pone de manifiesto hechos coloniales contradictorios, pues ah&iacute; donde los sacrificios cruentos hab&iacute;an formado parte de las religiones prehisp&aacute;nicas y hab&iacute;an justificado la violencia conquistadora, la mutilaci&oacute;n de los cuerpos se permit&iacute;a y practicaba ahora tambi&eacute;n con un car&aacute;cter religioso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La influencia de factores contextuales en la visi&oacute;n del cuerpo, la manera y las circunstancias como los habitantes de Nueva Espa&ntilde;a percibieron y describieron los cuerpos son asuntos centrales abordados en los seis art&iacute;culos que integran este libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "Las se&ntilde;as de los novohispanos. Las descripciones corporales en los documentos inquisitoriales (finales del XVI&#45;comienzos del XVIII)" Raffaele Moro Romero hace ver c&oacute;mo el cuerpo sirvi&oacute; para identificar a los sujetos, c&oacute;mo marc&oacute; la pertenencia a los grupos sociales, &eacute;tnicos, raciales y econ&oacute;micos, y c&oacute;mo las "se&ntilde;as" (la edad, la talla y la cara), distinguidas por la poblaci&oacute;n novohispana, fueron el resultado de una forma particular y aprendida de observar los cuerpos. Las "se&ntilde;as" se convirtieron en un veh&iacute;culo de comunicaci&oacute;n, en un poner en com&uacute;n, inclusive entre grupos que podr&iacute;an considerarse antag&oacute;nicos o en conflicto, como los testigos y los jueces de los procesos inquisitoriales llevados al cabo por el Santo Oficio. Tal y como demuestra Raffaele Moro, despu&eacute;s de analizar una serie de documentos de primera mano, los inquisidores emplearon las se&ntilde;as de manera similar al grueso de la poblaci&oacute;n en una transmisi&oacute;n cultural que de alguna manera unific&oacute; los contextos de producci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero si con la transmisi&oacute;n cultural uniformada los grupos dominantes novohispanos intentaron fijar las reglas y reclamaron el acatamiento de las leyes, fracasaron &#45;al igual que sociedades de todos los tiempos&#45; en el terreno de la corporalidad, la sensualidad, la sexualidad y la carnalidad debido a la arrolladora fuerza de las pasiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En todo el orbe, desde tiempos lejanos, muchas religiones difundieron que los impulsos libidinales no destinados a la procreaci&oacute;n conforme las reglas del matrimonio deb&iacute;an canalizarse hacia el trabajo y/o el cultivo del esp&iacute;ritu <i>(orare et laborare);</i> que la actividad sexual debilitaba el raciocinio y menguaba el entendimiento y que la fornicaci&oacute;n libre, el adulterio y, por supuesto, la sodom&iacute;a y el bestialismo eran se&ntilde;ales distintivas del "otro", del b&aacute;rbaro, el pagano o el hereje.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el art&iacute;culo de &Uacute;rsula Camba Ludlow, "El pecado nefando en los barcos de la Carrera de Indias en el siglo XVI. Entre la condena moral y la tolerancia", puede advertirse, por ejemplo, c&oacute;mo en el &aacute;mbito novohispano, "&#91;.&#93; los encuentros sexuales entre hombres eran hasta cierto punto tolerados, siempre y cuando no desembocaran en conductas escandalosas y se convirtieran en comportamientos de "p&uacute;blica voz y fama' &#91;...&#93;" (p. 110) En el siglo XIII &#45;retoma esta autora&#45; el fuero real espa&ntilde;ol "&#91;...&#93; inflig&iacute;a a los culpables de actos de sodom&iacute;a y bestialidad el castigo supremo y daba a la pena una publicidad ejemplificadora e intimidatoria: el condenado era castrado ante el pueblo y suspendido por los pies hasta que mor&iacute;a desangrado." No obstante, los tres procesos inquisitoriales revisados por &Uacute;rsula Camba, llevados a cabo tres siglos despu&eacute;s del fuero citado, con motivo de casos de sodom&iacute;a entre grumetes y pajes, negros y mulatos, ilustran c&oacute;mo en la sociedad estratificada y autoritaria novohispana las relaciones de dominaci&oacute;n, el ejercicio del poder y los privilegios, sumados a la intensa convivencia de las tripulaciones exclusivamente masculinas, a la situaci&oacute;n de aislamiento y de condiciones insalubres y escasez, creaban al interior de las naves un ambiente propicio para relaciones sentimentales y abusos sexuales, especialmente los denominados en aquella &eacute;poca de car&aacute;cter sodom&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se sabe, otros tipos de abusos de autoridad, como los del confesor con sus hijas espirituales, as&iacute; como transgresiones m&aacute;s sofisticadas de car&aacute;cter teol&oacute;gico y can&oacute;nico, no faltaron en Nueva Espa&ntilde;a. En el texto "El goce del cuerpo. La impecabilidad entre los alumbrados de la Nueva Espa&ntilde;a", Adriana Rodr&iacute;guez Delgado estudia la propuesta de los alumbrados de elegir la m&iacute;stica como el camino de la uni&oacute;n amorosa con Dios y ubicar el alcance del estado de la perfecci&oacute;n en la p&eacute;rdida de la conciencia obtenida en el &eacute;xtasis del placer sexual. Similares a las acusaciones recibidas por los c&aacute;taros en el siglo XIII y por muchos otros heterodoxos, la Iglesia cat&oacute;lica afirm&oacute; &iquest;o invent&oacute;? que la comunidad de los alumbrados incurr&iacute;a en transgresiones sexuales. Este tema resulta interesante, entre otras cosas para advertir c&oacute;mo aquello que la Inquisici&oacute;n persegu&iacute;a por un lado, era, por otro lado, promovido y avalado por los religiosos cat&oacute;licos, pues en las visiones, las revelaciones, los raptos y los arrobos de algunas monjas y doncellas ve&iacute;an actos de virtud que pod&iacute;an conducirlas a la santidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El caso de los alumbrados poblanos narrado por Adriana Rodr&iacute;guez ilustra tambi&eacute;n c&oacute;mo en la &eacute;poca colonial la prohibici&oacute;n del contacto carnal se convirti&oacute; en una obsesi&oacute;n por el cuerpo. As&iacute;, los relatos promovidos por la Iglesia cat&oacute;lica sobre novicias que arrebatadas por los deseos sexuales vencen al Demonio, desarrollaron en el imaginario colectivo esas fantas&iacute;as sexuales que la misma Iglesia aconsej&oacute; erradicar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tensiones, ambivalencias y contradicciones en la cultura novohispana como las antes mencionadas, igualmente se pueden percibir en el art&iacute;culo de Estela Rosell&oacute;, "Cuerpo y curaci&oacute;n. Espacios, solidaridades y conocimientos femeninos. En torno a una curandera novohispana". De hecho la misma autora lo se&ntilde;ala: pues mientras "el dolor y el sufrimiento del cuerpo ten&iacute;an un valor meritorio, expiatorio y redentor", la gente buscaba "remedios para recobrar la salud, para alargar la vida y para paliar el sufrimiento".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;La b&uacute;squeda de la felicidad aqu&iacute; en la Tierra serpenteaba ya entre los cimientos de las instituciones coloniales que promov&iacute;an el sentido de la vida en el M&aacute;s All&aacute;? El caso analizado por Estela Rosell&oacute; de la curandera Manuela Josepha Galicia, apresada en 1752 en la c&aacute;rcel del arzobispado por publicar milagros y tener revelaciones, liberada por ser mestiza y procesada m&aacute;s tarde por la Inquisici&oacute;n, devela coincidencias entre m&eacute;dicos y curanderas, entre pr&aacute;cticas mesoamericanas, medievales y modernas, que apuntan a respuestas universales dadas ante el cuerpo enfermo o moribundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Curanderas depositarias de la cultura femenina, identificadas como pecaminosas, supersticiosas, paganas e id&oacute;latras hab&iacute;an existido siempre en la Espa&ntilde;a cristiana, pero en el siglo XV &#45;como aclara Rosell&oacute;&#45; con los Reyes Cat&oacute;licos y el nacimiento del Estado&#45;naci&oacute;n y su af&aacute;n ordenador y controlador, se intent&oacute; que la curaci&oacute;n de los cuerpos quedara en manos del Protomedicato, un gremio varonil y cat&oacute;lico. En este texto se puede observar c&oacute;mo los elementos m&aacute;gicos, religiosos y cient&iacute;ficos est&aacute;n mezclados tanto en las pr&aacute;cticas de los m&eacute;dicos con licencia como en las pr&aacute;cticas de las curanderas. Ambos grupos aplicaban la teor&iacute;a medieval de los humores para efectuar diagn&oacute;sticos y restablecer equilibrios corporales y ambos recurr&iacute;an a la intercesi&oacute;n de los santos y las v&iacute;rgenes, lo cual denota la importancia de la fe en la superaci&oacute;n de la enfermedad y la recuperaci&oacute;n de la salud. Si bien con sus trabajos los m&eacute;dicos quiz&aacute;s buscaron el dinero y las curanderas el prestigio, ambos respond&iacute;an a los tan estimados valores de la fama y el honor y unos y otros ejercieron el poder que se desprende de la posesi&oacute;n de la sabidur&iacute;a que en aquel entonces quer&iacute;a decir posesi&oacute;n de los secretos para restituir la integridad del cuerpo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de Estela Rosell&oacute; expresa c&oacute;mo las experiencias del cuerpo, la ampliaci&oacute;n de la privacidad para explorar emociones, sensaciones y percepciones &iacute;ntimas, constituyen una lenta subversi&oacute;n del orden, ya que la atenci&oacute;n en el cuerpo provocada por la enfermedad abr&iacute;a posibilidades de tomar conciencia de s&iacute; mismo, de alimentar una cierta individualidad, prerrequisito de cualquier tipo de liberaci&oacute;n. La enfermedad misma, en particular la psicosom&aacute;tica, podr&iacute;a interpretarse como una manifestaci&oacute;n de descontento hacia determinadas condiciones psicol&oacute;gicas, sociales y culturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conjunto, el libro <i>Presencias y miradas del cuerpo en la Nueva Espa&ntilde;a</i> invita a olvidar por un momento el car&aacute;cter disruptivo de la gesta de Independencia en M&eacute;xico para ir al encuentro de esos procesos de trasformaci&oacute;n que avanzan sigilosos durante los tres siglos de la colonia, pues al ras del piso, en la vida cotidiana, la transgresi&oacute;n de las reglas de disciplina de los cuerpos apuntan cambios, sobre todo el reclamo de mayor libertad para usar el cuerpo y la paulatina toma de conciencia de los derechos individuales. Asimismo, este es, entre otros, uno de los asuntos abordados por Jos&eacute; Luis Souto y Fernando Ciaramitaro en el art&iacute;culo "El cuerpo imperial. Ideolog&iacute;a del retrato regio en Nueva Espa&ntilde;a bajo Carlos III y Carlos IV", donde, como su t&iacute;tulo lo sugiere, estos investigadores analizan algunas pinturas novohispanas dedicadas a la figura de los monarcas borbones. La manera como los cuerpos de estos soberanos se estampan y se entienden en su circunstancia social proporciona un universo semi&oacute;tico marcado por el tr&aacute;nsito de las sociedades hispanoamericanas estamentales a las clasistas, por el paso de la predominancia de lo religioso a lo civil, de la mayor presencia de la pol&iacute;tica y del cuerpo militar, y de la substituci&oacute;n de los h&eacute;roes y los santos por los reyes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal vez el proceso de secularizaci&oacute;n, desacralizaci&oacute;n y resacralizaci&oacute;n iniciado en el siglo XVIII, estudiado por Souto y Ciaramitaro, sirva para plantear preguntas sobre algunos hechos contempor&aacute;neos: &iquest;la divinizaci&oacute;n de los cuerpos que antes correspond&iacute;a a santos y reyes corresponde hoy ahora a los deportistas, las vedettes y los <i>pop stars</i> en la espiral escalada por el mercado para convertir a los cuerpos en art&iacute;culos de consumo? Como se&ntilde;ala Estela Rosell&oacute; en la introducci&oacute;n de la obra, actualmente los cuerpos son objetos de "placer, sexo, nutrici&oacute;n, ejercicio, cirug&iacute;as est&eacute;ticas y la moda" que responden a c&oacute;digos culturales, pero si se trata de ver hacia el pasado la misi&oacute;n de los historiadores es, precisamente, descifrar dichos c&oacute;digos y explicar los significados que se han escondido detr&aacute;s de muchas rutinas, gestos, h&aacute;bitos, t&eacute;cnicas y representaciones corporales construidas a lo largo del tiempo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia del cuerpo conduce, indefectiblemente, a la historia de las emociones, las sensaciones, los sentimientos y, muy especialmente, de la carnalidad y la sexualidad. Hasta hace unas d&eacute;cadas, los historiadores pensaban que estos eran objetos dif&iacute;ciles incluso imposibles de estudiar, aunque en alguna parte de la historiograf&iacute;a mundial hubieran aparecido intermitentemente. Como se puede apreciar en el recuento historiogr&aacute;fico que Estela Rosell&oacute; proporciona al inicio de este libro y como muestran las seis narraciones de hechos ocurridos en la Nueva Espa&ntilde;a a las que he hecho menci&oacute;n, los avances en este terreno son notables y abren nuevos horizontes hacia los cuales la historiograf&iacute;a en lengua espa&ntilde;ola podr&aacute; mirar en el futuro.</font></p>     ]]></body>
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