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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mar&iacute;a Cristina Barr&oacute;n Soto (coordinadora), <i>Urdaneta novohispano: la inserci&oacute;n del mundo hispano en Asia,</i></b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Matilde Souto Mantec&oacute;n</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Universidad Iberoamericana, 2012, 292 p.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto Mora.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 2008, cuando se cumplieron los 500 a&ntilde;os del nacimiento de Andr&eacute;s de Urdaneta, se celebr&oacute; en el Museo Franz Mayer de la ciudad de M&eacute;xico un coloquio en el que se presentaron los trabajos que conforman el libro que hoy presentamos: <i>Urdaneta novohispano: la inserci&oacute;n del mundo hispano en Asia,</i> coordinado por Cristina Barr&oacute;n. El esp&iacute;ritu que anim&oacute; esa reuni&oacute;n acad&eacute;mica fue, desde luego, celebrar la haza&ntilde;a que consum&oacute; el fraile agustino: descubrir la ruta del tornaviaje de Filipinas a Nueva Espa&ntilde;a, un logro sin duda equiparable, como se se&ntilde;ala en la introducci&oacute;n, a los que consiguieron otros grandes navegantes como Crist&oacute;bal Col&oacute;n, Vasco de Gama, Fernando de Magallanes. Quiz&aacute; Urdaneta y la ruta del tornaviaje de Filipinas a Nueva Espa&ntilde;a no han gozado de la misma fama y renombre que los viajes colombinos o las proezas de De Gama y Magallanes, pero fue gracias a todos los navegantes que se hizo posible la interconexi&oacute;n mar&iacute;tima mundial &#45;proceso que sin duda dio un giro radical a la historia de la humanidad&#45; ya que cada uno de ellos fue art&iacute;fice de una de las rutas que permitieron circunnavegar el planeta por ambos rumbos, hacia el este y hacia el oeste.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro est&aacute; compuesto por once trabajos organizados en cuatro partes establecidas a partir de las siguientes tem&aacute;ticas: 1) el descubrimiento del tornaviaje, 2) las especias en la visi&oacute;n de las monarqu&iacute;as ib&eacute;ricas, 3) la plata mexicana y el gale&oacute;n de Manila, y 4) hacia el fin de las relaciones M&eacute;xico&#45;Filipinas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer trabajo fue escrito por Lothar Knauth bajo el t&iacute;tulo de "Los dos Fernandos: prerrogativas comerciales y af&aacute;n territorial en los proyectos transpac&iacute;ficos". Knauth, a partir de dos de las grandes figuras del imperio espa&ntilde;ol: Cort&eacute;s y Magallanes &#45;los dos Fernandos&#45; nos recuerda el significado y la trascendencia de las grandes empresas de navegaci&oacute;n ib&eacute;ricas del siglo XVI. En relaci&oacute;n con ellas, Knauth pone el acento en el car&aacute;cter econ&oacute;mico que anim&oacute; las expediciones de descubrimiento y conquista: dicho con sus propias palabras, en ellas predomin&oacute; "la rebati&ntilde;a de mercanc&iacute;as": oro, esclavos, especias y el dominio de los territorios productivos, si bien Knauth tampoco desestima el fervor religioso que anim&oacute; a los portugueses y castellanos para llevar la verdadera fe a los infieles. As&iacute; bien, aunque no desprecia los m&oacute;viles espirituales, si considera que el acicate principal fue encontrar nuevas rutas de acceso a las mercanc&iacute;as asi&aacute;ticas y en la persecuci&oacute;n de este objetivo los portugueses triunfaron al ser los primeros en conquistar una nueva ruta al oc&eacute;ano &Iacute;ndico doblando el Cabo de Buena Esperanza. Sin embargo, se&ntilde;ala Knauth, los castellanos persistieron en su empe&ntilde;o y al fin consiguieron tambi&eacute;n llegar a Asia, pero por una ruta totalmente diferente, construida gracias a las proezas de los dos Fernandos: Cort&eacute;s, al lograr conquistar Tenochtitlan y el imperio mexica hasta llegar al litoral del Mar del Sur, y Magallanes, al conseguir llegar y traspasar el extremo meridional americano y demostrar la interconexi&oacute;n de los oc&eacute;anos Atl&aacute;ntico y Pac&iacute;fico por la ruta occidental. Y en este punto vale la pena recordar que fue precisamente la b&uacute;squeda de la interconexi&oacute;n de los grandes mares del mundo lo que se convirti&oacute; en el principal motor de la navegaci&oacute;n en los siguientes siglos. Los pasajes meridionales por el Cabo de Buena Esperanza y el estrecho de Magallanes fueron dominados por los portugueses y los espa&ntilde;oles, as&iacute; que los ingleses, holandeses y franceses se tuvieron que lanzar a la b&uacute;squeda de nuevos pasajes por el norte, tanto por la ruta del occidente como por la del oriente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El siguiente trabajo, titulado "Andr&eacute;s de Urdaneta en la Nueva Espa&ntilde;a (1538&#45;1568)", fue escrito por Luis Abraham Barandica. El prop&oacute;sito de su estudio fue poner de relieve que en la Nueva Espa&ntilde;a hab&iacute;a un nutrido grupo de marineros, oficiales y frailes con gran experiencia en la navegaci&oacute;n y que fueron ellos quienes sacaron adelante las empresas mar&iacute;timas novohispanas. El estudio de Barandica deja en claro que en el virreinato novohispano se reuni&oacute;, por as&iacute; decir, una masa cr&iacute;tica de saberes navales de la que emergi&oacute; el descubrimiento de la ansiada ruta del tornaviaje para regularizar la navegaci&oacute;n transpac&iacute;fica. De tal suerte, Barandica pone el acento en la acumulaci&oacute;n del conocimiento logrado gracias a las navegaciones de Magallanes, Loaisa, Saavedra, L&oacute;pez de Villalobos. Ahora bien, como suele ocurrir, dentro de ese grupo de veteranos navegantes no reinaba la concordia, antes bien sus desavenencias los llevaron a competir con rispidez. Fue lo que ocurri&oacute; entre Juan Pablo Carri&oacute;n y Andr&eacute;s de Urdaneta. Inicialmente ambos ir&iacute;an en la expedici&oacute;n de L&oacute;pez de Legazpi, pero Carri&oacute;n no pudo embarcarse a pesar de haber sido &eacute;l quien propuso el derrotero de la ruta del tornaviaje, lo cual pone en entredicho el papel desempe&ntilde;ado por Urdaneta. La "proeza" de Urdaneta es nuevamente cuestionada por Barandica cuando llama la atenci&oacute;n sobre otro hecho. El primer tornaviaje concluido exitosamente fue el de Alonso de Arellano y Lope Mart&iacute;n, quienes fueron respectivamente el capit&aacute;n y el piloto del patache <i>San Lucas,</i> que lleg&oacute; a las costas de la Nueva Espa&ntilde;a en agosto de 1565, en tanto que Urdaneta arrib&oacute; en el nav&iacute;o <i>San Pedro</i> despu&eacute;s, en el mes de octubre, no obstante lo cual ha sido &eacute;l, Andr&eacute;s de Urdaneta, quien se ha llevado la gloria y el renombre de haber descubierto la ruta del tornaviaje de Filipinas a Acapulco. Seg&uacute;n Barandica, Urdaneta no fue un cient&iacute;fico, sino un h&aacute;bil pol&iacute;tico, decidido y con talento para acercarse a los poderosos, y fueron esas cualidades, apoyadas por la ret&oacute;rica agustina, la que le granje&oacute; el honor de ser considerado el descubridor de la anhelada ruta, un logro que en realidad se debi&oacute; a la suma de saberes y experiencias de muchos navegantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un punto de vista totalmente diferente se nos presenta en el siguiente trabajo, escrito por Jos&eacute; Antonio Cervera Jim&eacute;nez: "Andr&eacute;s de Urdaneta y su trabajo como cient&iacute;fico: el problema de la demarcaci&oacute;n de Filipinas". Desde la perspectiva de la historia de la ciencia, Cervera analiza los c&aacute;lculos que hizo Urdaneta para delimitar los territorios que pertenec&iacute;an a Portugal y a Espa&ntilde;a a partir de la demarcaci&oacute;n hecha por el Tratado de Tordesillas &#45;la l&iacute;nea imaginaria sobre el Atl&aacute;ntico a 370 leguas al oeste de Cabo Verde&#45; y su prolongaci&oacute;n en la l&iacute;nea a 297 leguas y media al oeste de las Molucas, establecida por el Tratado de Zaragoza (1529) y concluye, a diferencia de Barandica, que Urdaneta s&iacute; fue un cient&iacute;fico y adem&aacute;s un buen conocedor de los &uacute;ltimos avances de su tiempo, como lo demuestra el hecho de que siguiera las observaciones de Mart&iacute;n de la Rada y de que as&iacute;, ambos, Urdaneta y De la Rada, utilizaran los c&aacute;lculos de Nicol&aacute;s Cop&eacute;rnico, muy pocos a&ntilde;os despu&eacute;s de que este autor publicase su obra y varias d&eacute;cadas antes de que el proceso en contra de Galileo (1633) levantara el debate entre los sistemas helioc&eacute;ntrico y geoc&eacute;ntrico. Esto, se&ntilde;ala Cervera, pone en evidencia que los jesuitas no eran los &uacute;nicos misioneros con conocimientos cient&iacute;ficos en Asia oriental y que Espa&ntilde;a en modo alguno estaba a la zaga respecto a las corrientes cient&iacute;ficas punteras en Europa, una conclusi&oacute;n que me parece sumamente interesante y en la que desde luego se debe profundizar. En cierta forma, y lo propongo como una met&aacute;fora, la "leyenda negra" construida por los franceses, ingleses y holandeses en contra de los espa&ntilde;oles alcanz&oacute; al saber cient&iacute;fico del mundo ib&eacute;rico y ahora nos toca a nosotros deconstruir esa imagen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos tres trabajos, los de Knauth, Barandica y Cervera, conforman la primera parte del libro homenaje a Urdaneta titulada "El descubrimiento del tornaviaje", a prop&oacute;sito de lo cual, por cierto, no puedo dejar de observar que Knauth no trat&oacute; del tornaviaje, Barandica no celebr&oacute; el tornaviaje como haza&ntilde;a de Urdaneta y Cervera tampoco trat&oacute; del tornaviaje, pero s&iacute; que hizo de Urdaneta una gran figura de la ciencia hisp&aacute;nica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo apartado del libro est&aacute; tambi&eacute;n constituido por tres trabajos reunidos bajo el tema "Las especias en la visi&oacute;n de las Monarqu&iacute;as Ib&eacute;ricas". El primero es el de Armando Francisco Az&uacute;a Garc&iacute;a titulado "Apuesta por las Molucas. Espa&ntilde;a, Portugal y las Provincias Unidas en la carrera por el mercado de las especias de Insulindia". Se trata de un estudio muy interesante espec&iacute;ficamente sobre las especias orientales, su origen y comercializaci&oacute;n a lo largo del tiempo y el espacio, un tema que no es frecuente encontrar en los estudios econ&oacute;micos del mercado de las especias. Desde luego es conocido el hecho de que la b&uacute;squeda de las especias fue uno de los principales acicates para la expansi&oacute;n de las rutas mar&iacute;timas por parte de los navegantes europeos porque eran una mercanc&iacute;a apetecida en los mercados europeos, pero siempre se trata de las "especias", dicho as&iacute;, de forma general, sin detenerse a analizar cu&aacute;les eran, exactamente d&oacute;nde y c&oacute;mo se produc&iacute;an, y para qu&eacute; se empleaban. Casi podr&iacute;a decirse que hoy en d&iacute;a ocurre lo mismo que en la antig&uuml;edad, cuando el conocimiento del origen de las especias se perd&iacute;a a lo largo del inmenso trayecto que deb&iacute;a recorrerse para que las especias llegaran al Mediterr&aacute;neo, al grado de que su origen se ubicaba en la vaga regi&oacute;n del "Para&iacute;so". Hasta cierto punto, nosotros seguimos hablando descuidadamente y en forma general de las especias y de sus lugares de producci&oacute;n englobados en imprecisas denominaciones geogr&aacute;ficas. Estudios como el que Az&uacute;a presenta en este libro nos invitan desde luego a an&aacute;lisis m&aacute;s finos y elaborados, en los que distingamos con mayor cuidado, por ejemplo, que el clavo proven&iacute;a de las Molucas, que eran las islas de Ternante y Tidore, y que la nuez moscada y el mac&iacute;s se produc&iacute;an en las islas Banda. Conociendo m&aacute;s y mejor cada especia y el sitio espec&iacute;fico en el que era producida, los an&aacute;lisis de su comercio, de las rutas de navegaci&oacute;n y la competencia desatada entre Portugal, Espa&ntilde;a y las Provincias Unidas cobran mucho m&aacute;s sentido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Continuando con el tema de la especier&iacute;a, el enfoque del siguiente trabajo "Timor: el comercio del s&aacute;ndalo en la ruta de las especias (siglos XVI a XVIII)", escrito por Andr&eacute;s del Castillo S&aacute;nchez, se inscribe completamente en la l&iacute;nea que acabamos de destacar: el estudio detallado de cada producto en particular. En esta ocasi&oacute;n se trata del s&aacute;ndalo que crec&iacute;a en Timor, un &aacute;rbol cuya madera arom&aacute;tica era usada en distintos rituales religiosos y cuyo comercio fue incluido en la ruta de las especias. Estudios como el de Castillo, que incluye aspectos de la biolog&iacute;a del s&aacute;ndalo y su importancia cultural, nos revelan la importancia de no ce&ntilde;irse exclusivamente a un enfoque para entender y aprehender mejor los procesos hist&oacute;ricos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n dedicado a las especias, el trabajo de Ostwald Sales Col&iacute;n, "La batalla de las especias moluque&ntilde;as: pimienta, clavo y nuez moscada. Un fen&oacute;meno de dos intensidades (1606&#45;1662)", est&aacute; inserto en uno de los principales temas discutidos en relaci&oacute;n con la historia de las Filipinas: &iquest;qu&eacute; valor econ&oacute;mico ten&iacute;an estas islas para el imperio espa&ntilde;ol? Precisamente lo que Sales expone son algunos de los proyectos que se trataron de emprender para demostrar que las Filipinas no eran un territorio pobre incapaz de reportar ganancias a la Nueva Espa&ntilde;a. Concretamente trata de los planes trazados con la esperanza de obtener jugosos beneficios: el comercio de la falsa nuez moscada igorrota de Luz&oacute;n, el clavo de Terranate y la pimienta de rabo de Benin o la pimienta malagueta de Guinea, as&iacute; como del proyecto de asociarse con los ingleses de la <i>East Indian Company</i> para llevar pimienta del Moluco a Sevilla v&iacute;a el Cabo de Buena Esperanza. Sin embargo, nada de esto result&oacute;, ninguno de los proyectos logr&oacute; llevarse a la pr&aacute;ctica y, obviamente, no reportaron ganancia alguna, lo que deja todav&iacute;a abierta la pregunta acerca de las ganancias econ&oacute;micas que reportaban las Filipinas al imperio espa&ntilde;ol.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El siguiente apartado del libro trata de "La plata mexicana y el gale&oacute;n de Manila" y est&aacute; compuesto por los trabajos de Vera Vald&eacute;s, Carmen Yuste y Cristina Barr&oacute;n. El primero, titulado "La importancia de la plata novohispana en Asia", se ocupa precisamente de la articulaci&oacute;n que tuvo lugar entre Asia y Am&eacute;rica gracias a la plata. Vald&eacute;s parte de la tesis de la gran demanda de plata que hab&iacute;a en Asia, sobre todo en China, una demanda provista b&aacute;sicamente por Filipinas (como intermediaria de la plata americana) y por Jap&oacute;n. Un aspecto interesante que nos recuerda Vald&eacute;s es que la venta de la plata en el mercado chino reportaba jugosas ganancias, pues all&iacute; el valor de este metal en relaci&oacute;n con el oro era mucho m&aacute;s alto que en el resto de los mercados mundiales. Jap&oacute;n domin&oacute; este mercado hasta 1639, cuando se cerr&oacute; al mundo exterior, lo cual permiti&oacute; que la plata americana cubriera esa demanda y se convirtiera en uno de los principales medios de cambio a nivel mundial, haciendo de Am&eacute;rica &#45;de sus puertos exportadores de plata&#45; nodos cruciales en las redes de intercambio mar&iacute;timo de larga distancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siguiente trabajo, titulado "El dinamismo rutinario de la carrera transpac&iacute;fica", Carmen Yuste realiz&oacute; un magn&iacute;fico esfuerzo de s&iacute;ntesis en el que expone con una gran claridad los casi tres siglos de historia que dur&oacute; el comercio entre Filipinas y Nueva Espa&ntilde;a. Para ello Yuste logr&oacute; concebir y resumir la carrera transpac&iacute;fica en tres etapas definidas: de 1565 a 1640 &#45;cuando en los intercambios entre Asia y Am&eacute;rica participaba Per&uacute;&#45;, de 1640 a 1785 &#45;cuando los almaceneros mexicanos no s&oacute;lo dominaron el comercio por la vertiente del Pac&iacute;fico, sino que adem&aacute;s impusieron una competencia enorme a las flotas del Atl&aacute;ntico, y la tercera y &uacute;ltima etapa que transcurri&oacute; de 1785 a 1815, cuando se alter&oacute; y transform&oacute; la carrera transpac&iacute;fica por la competencia impuesta por los comerciantes ingleses y holandeses, la formaci&oacute;n de la Real Compa&ntilde;&iacute;a de Filipinas y las guerras, todo lo cual fractur&oacute; el "dinamismo rutinario" de la ruta comercial por el Pac&iacute;fico hasta su disoluci&oacute;n. Yuste precisamente destaca ese "dinamismo rutinario", esto es, la regularidad casi perfecta que logr&oacute; el gale&oacute;n de Manila en sus a&ntilde;os de apogeo, lo cual, en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, se tradujo en que los ciclos de comercio por el Pac&iacute;fico duraran dos a&ntilde;os, una diferencia notable respecto a los ciclos comerciales del Atl&aacute;ntico, donde la realizaci&oacute;n de las ganancias pod&iacute;an demorar hasta seis a&ntilde;os. Esto, m&aacute;s el hecho de que los barcos y las tripulaciones de la carrera transpac&iacute;fica fueran costeados por la Corona, contribuyeron a que el comercio con Asia fuera una inversi&oacute;n mucho m&aacute;s atractiva para los comerciantes mexicanos que la del Atl&aacute;ntico a trav&eacute;s de las flotas espa&ntilde;olas, lo cual explica c&oacute;mo lograron construir sus emporios comerciales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cristina Barr&oacute;n present&oacute; un trabajo realmente muy interesante titulado "El proyecto comercial Jap&oacute;n&#45;Nueva Espa&ntilde;a (1609&#45;1615)" en el que aborda un tema en realidad escasamente conocido: los proyectos de comercio directo entre Jap&oacute;n y Nueva Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os previos al cierre de las fronteras japonesas al mundo exterior. Barr&oacute;n explica que los japoneses comerciaban usualmente con los espa&ntilde;oles en Manila, pero que los Tokuwaga se interesaron por entablar un trato directo con la Nueva Espa&ntilde;a para tratar de competir con el comercio que los portugueses desplegaban en el puerto chino de Macao. Por su parte, refiere Barr&oacute;n, los espa&ntilde;oles tambi&eacute;n se mostraron interesados, sobre todo los misioneros que vieron en ello una oportunidad para la evangelizaci&oacute;n. Ahora bien, un aspecto muy interesante que devela Barr&oacute;n en su estudio son las diferencias culturales entre el pensamiento japon&eacute;s y el espa&ntilde;ol, lo cual hizo sumamente complejas las relaciones. En este estudio se van descubriendo estas diferencias en la mutua incomprensi&oacute;n de las actitudes que adoptaba cada bando: los espa&ntilde;oles sorprendidos cuando los japoneses les expusieron su inter&eacute;s por comerciar al mismo tiempo en que los amenazaban con conquistar Filipinas si no se rend&iacute;an como sus vasallos, mientras que los japoneses no lograban entender por qu&eacute; los espa&ntilde;oles demoraban tanto tiempo &#45;a&ntilde;os&#45; en tomar una decisi&oacute;n sobre entablar ese comercio y comunicar su respuesta a los Tokugawa, adem&aacute;s de que les resultaba incomprensible la incapacidad espa&ntilde;ola de separar los negocios del af&aacute;n evangelizador. Al final de cuentas, Barr&oacute;n explica que el proyecto de comercio directo entre Jap&oacute;n y Nueva Espa&ntilde;a se fue a pique por esos motivos y uno m&aacute;s: la intervenci&oacute;n de un piloto ingl&eacute;s, William Adams, que se convirti&oacute; en el intermediario entre europeos y japoneses, pero actuando desde luego a favor de los intereses holandeses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La parte final del libro, "Hacia el fin de las relaciones M&eacute;xico&#45;Filipinas", la constituyen dos trabajos escritos por Guadalupe Pinz&oacute;n y por Luis Gonz&aacute;lez Villanueva. El estudio que presenta Pinz&oacute;n, "La inserci&oacute;n de San Blas en las navegaciones transpac&iacute;ficas (1768&#45;1789)", narra el surgimiento de nuevos polos de navegaci&oacute;n que fueron alterando la ancestral navegaci&oacute;n rutinaria de la carrera entre Manila y Acapulco. Pinz&oacute;n explica concretamente el surgimiento del Departamento de San Blas como un puerto que surgi&oacute; bajo dos impulsos b&aacute;sicos: la necesidad de abastecer las misiones del norte de la Nueva Espa&ntilde;a y la de defender las costas novohispanas ante la creciente amenaza de los ingleses, es decir, que el establecimiento de San Blas fue una reacci&oacute;n ante la acci&oacute;n ofensiva de Gran Breta&ntilde;a. Ahora bien, Pinz&oacute;n expone tambi&eacute;n c&oacute;mo las actividades en San Blas se fueron diversificando y cubriendo otros aspectos que rompieron el monopolio de las comunicaciones con Asia que hab&iacute;a tenido Acapulco. En particular, se aprovecharon los barcos m&aacute;s peque&ntilde;os y veloces que hab&iacute;a en San Blas para enviarlos como correos a Filipinas cuando se fue haciendo cada vez m&aacute;s necesario que hubiera una comunicaci&oacute;n m&aacute;s &aacute;gil y fluida entre las islas y el virreinato, as&iacute; como tambi&eacute;n se despacharon esas naves para explorar el Pac&iacute;fico, un oc&eacute;ano todav&iacute;a poco conocido en el siglo XVIII y que era imperativo dominar para contener los agresivos avances de la armada brit&aacute;nica en su b&uacute;squeda del pasaje del norte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo que cierra el libro, "M&eacute;xico&#45;Filipinas en el siglo XIX: el ocaso de una relaci&oacute;n", escrito por Luis Gonz&aacute;lez Villanueva, es un estudio que sin duda era necesario para conocer el desenlace de esta historia. Gonz&aacute;lez Villanueva parte de una sencilla pregunta para elaborar su trabajo: &iquest;qu&eacute; pas&oacute; con las relaciones entre M&eacute;xico y Filipinas despu&eacute;s de 1821? La respuesta que encontr&oacute; Gonz&aacute;lez Villanueva fue que estas relaciones comenzaron a cambiar desde que las reformas borb&oacute;nicas socavaron el monopolio de Acapulco en el Pac&iacute;fico con el Departamento de San Blas, con la fundaci&oacute;n de la Compa&ntilde;&iacute;a de Filipinas y, al fin, con la disoluci&oacute;n del gale&oacute;n en 1815, pero que las relaciones terminaron cuando Filipinas y M&eacute;xico evolucionaron por caminos muy diferentes tras la independencia mexicana y la irrupci&oacute;n de los empresarios anglosajones casi a nivel mundial. En Filipinas la econom&iacute;a cambi&oacute; al volcarse hacia la producci&oacute;n agr&iacute;cola y tanto all&iacute; como en M&eacute;xico se diversificaron los contactos comerciales hacia el exterior con la aparici&oacute;n de nuevos interlocutores, en particular, como se ha dicho, de Gran Breta&ntilde;a y Estados Unidos, potencias dominantes en el intercambio mar&iacute;timo. Cuando las relaciones entre M&eacute;xico y Espa&ntilde;a se restauraron en los a&ntilde;os treinta del siglo XIX, los v&iacute;nculos entre M&eacute;xico y Filipinas &#45;que todav&iacute;a era una colonia espa&ntilde;ola&#45;, no pudieron restablecerse en su antigua base porque las islas ya no pudieron funcionar como intermediarias de los productos chinos &#45;a los que en M&eacute;xico se les cobraban alt&iacute;simas tarifas arancelarias&#45;ni de los textiles de algod&oacute;n de la India, una industria avasallada por la competencia de la industria brit&aacute;nica. Filipinas pas&oacute; a ser para M&eacute;xico s&oacute;lo un pa&iacute;s m&aacute;s entre otros en Asia, sin que la historia compartida durante varios siglos pudiera recuperarse para recrear una nueva relaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es as&iacute; como en este libro se hace un amplio recorrido de la historia de los nexos entre Nueva Espa&ntilde;a y Asia a partir del descubrimiento de la ruta del tornaviaje desde Manila a Acapulco. Este derrotero y el propio Andr&eacute;s de Urdaneta son un magn&iacute;fico pretexto para desarrollar a partir de estudios concretos una historia mucho m&aacute;s amplia y trascendente sobre la cual debemos seguir investigando. Me refiero a "la inserci&oacute;n del mundo hispano en Asia", como se se&ntilde;ala en el subt&iacute;tulo de la obra que hoy nos ocupa, y sobre todo al estudio de la historia de Nueva Espa&ntilde;a, de M&eacute;xico despu&eacute;s, como una historia inserta en la historia mundial. Sin duda &eacute;sta es, para m&iacute;, la gran virtud de este libro: abrir horizontes y permitir pensar la historia de Nueva Espa&ntilde;a, de M&eacute;xico, en interacci&oacute;n con las historias de otras latitudes, como las de China, de Jap&oacute;n, de Inglaterra, de Holanda y un largo etc&eacute;tera cuyas historias ya no nos deben ser ajenas. Cada vez estoy m&aacute;s convencida de que es indispensable insistir m&aacute;s en esta interconexi&oacute;n de los estudios hist&oacute;ricos, pues sin ella muchos de los procesos internos son, si no inexplicables, s&iacute; entendidos s&oacute;lo parcialmente. En particular, retomando el tema nodal de este libro, sin la historia de las comunicaciones a trav&eacute;s del Pac&iacute;fico dif&iacute;cilmente podemos entender muchos de los aspectos de la din&aacute;mica socioecon&oacute;mica que se gener&oacute; en el virreinato de la Nueva Espa&ntilde;a. Carmen Yuste ha insistido en esto y por mi parte, como especialista en el comercio del Atl&aacute;ntico, cada vez lo veo con m&aacute;s claridad. Por ejemplo, y s&oacute;lo por mencionar un aspecto muy particular, para entender el comercio de Veracruz es indispensable conocer la evoluci&oacute;n del comercio por el Pac&iacute;fico, pues s&oacute;lo en la medida en la que estudiemos de modo comparativo los intercambios del gale&oacute;n y los de las flotas podremos entender realmente el comercio exterior colonial mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro gran acierto de este libro es que re&uacute;ne an&aacute;lisis realizados a partir de enfoques muy distintos, lo que da al estudio de la interconexi&oacute;n Asia&#45;Am&eacute;rica una riqueza especial. Encontramos estudios hechos desde la perspectiva de historia de la ciencia, como el de Cervera y el de Castillo; an&aacute;lisis m&aacute;s culturales, como los de Barandica, Azua y Barr&oacute;n; trabajos enfocados desde la historia mar&iacute;tima y de la navegaci&oacute;n, como el de Pinz&oacute;n, o pensados desde la perspectiva econ&oacute;mica, como los de Yuste y Vald&eacute;s. En fin, una gama de visiones diversas que ofrece un conjunto muy afortunado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una observaci&oacute;n final y que es en realidad una invitaci&oacute;n para proseguir con este tipo de an&aacute;lisis. En fechas recientes han aumentado notablemente los estudios sobre historias conectadas o, si se prefiere, historias globales, mundiales, de ultramar o imperiales (cada uno elegir&aacute; la denominaci&oacute;n que prefiera seg&uacute;n sea el enfoque y el &eacute;nfasis que ponga en sus an&aacute;lisis); me parece que es una de las corrientes historiogr&aacute;ficas en las que hoy en d&iacute;a se est&aacute;n haciendo m&aacute;s avances y esto nos obliga a estar continuamente actualizando nuestras bibliograf&iacute;as y, sobre todo, a abrirnos a la historiograf&iacute;a de otras latitudes y tratar de leer lo m&aacute;s posible sobre otros pa&iacute;ses. Antes esto en nuestro medio era muy dif&iacute;cil, pero por suerte hoy en d&iacute;a es cada vez m&aacute;s f&aacute;cil tener acceso a esa historiograf&iacute;a, de modo que es nuestra responsabilidad abrir nuestros espectros de lectura y ense&ntilde;arles a nuestros alumnos a incursionar sin temor en historias que antes nos parec&iacute;an tan distantes y ajenas y que ahora vemos como necesarias para entender nuestra propia historia.</font></p>      ]]></body>
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