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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Juan Arana (compilador), <i>Leibniz y las ciencias</i></b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Roberto Casales Garc&iacute;a</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Plaza y Vald&eacute;s, Madrid, 2013, 267 pp.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Universidad Popular Aut&oacute;noma del Estado de Puebla.</i> <a href="mailto:roberto.casales@upaep.mx">roberto.casales@upaep.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La amplia variedad de temas que abord&oacute; el fil&oacute;sofo de Hannover, desde sus textos cient&iacute;ficos hasta los de &iacute;ndole filos&oacute;fica y pol&iacute;tica, muestran no s&oacute;lo el genio por el cual se lo considera el <i>&uacute;ltimo sabio universal</i> de la humanidad, sino tambi&eacute;n manifiestan el aut&eacute;ntico asombro que Arist&oacute;teles propon&iacute;a como motor de toda investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. Como genuino amante de la verdad, Leibniz fue un intelectual que favorec&iacute;a el di&aacute;logo interdisciplinario. Este inter&eacute;s por la unidad del saber racional se hace patente cuando profundizamos en su obra, en la que constantemente nos vemos obligados a prestar atenci&oacute;n a una amplia variedad de disciplinas relacionadas. As&iacute;, por ejemplo, si queremos estudiar y comprender sus principales tesis metaf&iacute;sicas, no es raro que nos veamos en la necesidad de confrontar tambi&eacute;n sus escritos de din&aacute;mica o sus escritos l&oacute;gicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tratar de extraer de esta gran obra una visi&oacute;n de conjunto capaz de hacerle justicia es, en consecuencia, una tarea de tan alta envergadura que dif&iacute;cilmente puede lograrse mediante el trabajo de un solo individuo. En este sentido, <i>Leibniz y las ciencias</i> representa "el esfuerzo mancomunado de un equipo de estudiosos" (p. 12) que pretende exponernos las principales aportaciones de Leibniz a las ciencias naturales: la din&aacute;mica, la mec&aacute;nica celeste, las ciencias de la Tierra, la biolog&iacute;a y la tecnolog&iacute;a. Cada autor aborda uno de estos aspectos e incluye un an&aacute;lisis fino de las fuentes cient&iacute;ficas de Leibniz y de la proyecci&oacute;n hist&oacute;rica de sus aportaciones. La mayor riqueza de este texto no radica s&oacute;lo en tratar con profundidad cada uno de estos temas, sino tambi&eacute;n en hacerlo de forma cr&iacute;tica, de manera que en cada trabajo se pueden apreciar tanto los aciertos de Leibniz como las objeciones que se le pueden hacer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer trabajo del libro, escrito por Bernardino Orio de Miguel, versa sobre las fuentes cient&iacute;ficas de Leibniz teniendo en cuenta que &eacute;ste no fue propiamente cient&iacute;fico de profesi&oacute;n, sino jurista, bibliotecario, diplom&aacute;tico y consejero. El autor nos dice que, a pesar de esta condici&oacute;n, las aportaciones de Leibniz tanto a la filosof&iacute;a como a la ciencia muestran a un pensador "dotado de una precoz y prodigiosa inteligencia y armado con una erudici&oacute;n casi sobrehumana, omn&iacute;vora, puesta al servicio de aquella fecunda imaginaci&oacute;n inventiva con que la naturaleza le hab&iacute;a adornado" (p. 17). Con este primer trabajo descubrimos a un Leibniz suficientemente dotado como para discutir con sus contempor&aacute;neos &#151;Huygens, Newton, Bernoulli, Malpighi, Schwamerdamm, Stenon, Hobbes, Descartes, etc.&#151; y con los fil&oacute;sofos antiguos &#151;Arist&oacute;teles, Plat&oacute;n, Tom&aacute;s de Aquino, etc.&#151;. En opini&oacute;n de Bernardino Orio, detr&aacute;s de todas las aportaciones del fil&oacute;sofo de Hannover a las ciencias emp&iacute;ricas se encuentra un aspecto metaf&iacute;sico y una unidad intr&iacute;nseca que "subyace a aquellos tres campos fundamentales del saber: la <i>ciencia general</i> o ciencia del lenguaje, del c&aacute;lculo y de la invenci&oacute;n; la <i>ciencia mec&aacute;nica</i> o de los cuerpos de la naturaleza en movimiento; la <i>ciencia de la vida</i> o de los sujetos inmortales" (p. 55).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta tesis de Bernardino Orio se prueba con toda claridad en la din&aacute;mica propuesta por Leibniz, tal como lo deja ver Juan Arana en el segundo trabajo que compone la antolog&iacute;a. En oposici&oacute;n a la f&iacute;sica cartesiana que reduce la materia a la mera extensi&oacute;n, el fil&oacute;sofo de Hannover se ve en la necesidad de introducir las formas sustanciales para comprender los fen&oacute;menos mec&aacute;nicos. "Sin ir tan lejos, es indudable que para hacer de la mec&aacute;nica una ciencia digna de tal nombre era indispensable enriquecer los conceptos meramente foron&oacute;micos (posici&oacute;n espaciotemporal, trayectoria, velocidad, aceleraci&oacute;n, etc&eacute;tera) con los din&aacute;micos (inercia, momento, fuerza, energ&iacute;a, cin&eacute;tica, etc&eacute;tera)" (p. 64). A diferencia de otros modelos explicativos, la din&aacute;mica leibniziana logra una s&iacute;ntesis equilibrada entre la metaf&iacute;sica, la matem&aacute;tica y la experiencia: "tanto la grandeza y la miseria de la din&aacute;mica leibniziana radican en no haber renunciado nunca a prolongar la ciencia del movimiento hasta convertirla en una ciencia omnicomprensiva del mundo material, a pesar de que la distancia entre una y otra se agrandaba m&aacute;s y m&aacute;s" (p. 70). Con esto en mente, Leibniz introduce tanto su ley de continuidad como una teor&iacute;a del movimiento a partir de la noci&oacute;n de <i>fuerza.</i> &Eacute;sta, en opini&oacute;n del fil&oacute;sofo, es la pieza clave para superar de una vez por todas la idea de sustancia extensa de Descartes: "La <i>fuerza</i> debe ser ese fundamento s&oacute;lido que permita mantener la &oacute;ptica realista" (p. 86).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No conforme con elaborar su din&aacute;mica, el fil&oacute;sofo de Hannover tambi&eacute;n se top&oacute; con las discusiones relativas a la mec&aacute;nica celeste y al heliocentrismo, como se estudia en el tercer trabajo, debido a Ana Rioja. Es aqu&iacute; donde encontramos algunas de las aportaciones propias de la correspondencia entre Leibniz y Clarke, particularmente en relaci&oacute;n con las nociones newtonianas de "tiempo", "espacio" y "movimiento". Para Leibniz, concebir el espacio y el tiempo de manera absoluta viola "el principio de raz&oacute;n suficiente; luego no son moral o metaf&iacute;sicamente posibles" (p. 120). Con el fin de explicar las causas f&iacute;sicas de los movimientos celestes, Leibniz recurre a "una teor&iacute;a hidrodin&aacute;mica como es la de v&oacute;rtices de un fluido, sirvi&eacute;ndose de la herramienta matem&aacute;tica que proporciona su an&aacute;lisis de infinitos" (p. 132), a partir de la cual se deriva su teor&iacute;a de los v&oacute;rtices arm&oacute;nicos. De acuerdo con esta teor&iacute;a, el fil&oacute;sofo sostiene que el movimiento de los planetas es el resultado de la acci&oacute;n combinada de tres tipos de fuerzas: "la fuerza de impulso que imprime el v&oacute;rtice arm&oacute;nico al planeta arrastr&aacute;ndole alrededor del Sol, la fuerza centr&iacute;fuga, resultado de su movimiento curvil&iacute;neo, y la fuerza de gravedad, de signo opuesto a la anterior que le sirve de contrapeso" (pp. 136&#45;137).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cuarto trabajo se abordan todas las aportaciones de Leibniz a las ciencias de la Tierra, respecto de las cuales Evaristo &Aacute;lvarez dice:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;L&#93;a primera consideraci&oacute;n que cabe hacer de la obra geol&oacute;gica de Leibniz puede parecer un tanto decepcionante: en realidad, Leibniz nunca descubri&oacute; nada concreto geol&oacute;gicamente trascendente. Sin prejuicio de lo cual, una segunda aseveraci&oacute;n se impone a la primera: con la obra de Leibniz queda delimitado racionalmente el cuerpo de lo que en adelante habr&iacute;a de ser la geolog&iacute;a. (p. 168)</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, la <i>Protogaea</i> de Leibniz no represent&oacute; ning&uacute;n descubrimiento trascendente para la geolog&iacute;a, como s&iacute; lo fue el c&aacute;lculo binario en las matem&aacute;ticas. No obstante, esta obra es de vital importancia para la geolog&iacute;a, no s&oacute;lo porque contribuye a su fundaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n porque aporta "los aspectos metodol&oacute;gicos y emp&iacute;ricos, y la delimitaci&oacute;n del campo de las ciencias de la tierra que coadyuvaron a la construcci&oacute;n de la moderna geolog&iacute;a" (p. 177).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque Leibniz propiamente no hizo ning&uacute;n aporte significativo a la biolog&iacute;a en tanto ciencia experimental, es posible se&ntilde;alar dos direcciones en las que su pensamiento se relaciona con la biolog&iacute;a: en primer lugar se observa un gran inter&eacute;s de Leibniz por los descubrimientos de esta ciencia, aunque sin tomar parte en su pr&aacute;ctica, lo que llev&oacute; a que no realizara ning&uacute;n aporte significativo a esta ciencia. Sin embargo, en segundo lugar, y tal como sostiene Juan Antonio Nicol&aacute;s en el quinto ensayo del libro: "Leibniz se sirve mucho m&aacute;s de la biolog&iacute;a de lo que &eacute;sta aporta" (p. 185). El inter&eacute;s del fil&oacute;sofo de Hannover por las ciencias de la vida se puede observar con toda claridad en su ontolog&iacute;a, particularmente en su noci&oacute;n de m&oacute;nada o sustancia simple: en este sentido, su propuesta ontol&oacute;gica adopta una dimensi&oacute;n vitalista "que cuenta con sus propios principios y su modelo de sistematizaci&oacute;n" (p. 190). Todas las sustancias simples o m&oacute;nadas, entendidas como los verdaderos &aacute;tomos de la naturaleza, tienen "vida y movimiento, actividad e iniciativa espont&aacute;nea" (p. 195), son fuerzas vivas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el sexto ensayo, escrito por Javier Echeverr&iacute;a, encontramos una breve semblanza de las principales aportaciones del fil&oacute;sofo alem&aacute;n para una filosof&iacute;a de la tecnolog&iacute;a. "Leibniz no s&oacute;lo fue un inventor, &#91;sino&#93; tambi&eacute;n un innovador <i>avant la lettre"</i> (p. 216). Cre&oacute; tanto su m&aacute;quina para calcular como varias invenciones para las minas de Harz. En opini&oacute;n de Echeverr&iacute;a, Leibniz ide&oacute; cuatro tipos de m&aacute;quinas: las <i>m&aacute;quinas o instrumentos del conocimiento,</i> entre las que encontramos desde la m&aacute;quina para calcular hasta el lenguaje binario; las <i>m&aacute;quinas urbanas,</i> las cuales favorecen el estilo de vida en las cortes y en las ciudades; las <i>m&aacute;quinas sociales,</i> que pretenden "mejorar las organizaciones humanas y el funcionamiento de las relaciones sociales" (p. 219); y, por &uacute;ltimo, las <i>m&aacute;quinas econ&oacute;micas,</i> esto es, aquellos descubrimientos que transforman la naturaleza para hacerla m&aacute;s aprovechable para los seres humanos. Todas estas m&aacute;quinas se relacionan &iacute;ntimamente con su arte combinatoria, en virtud de la cual es posible reconstruir una filosof&iacute;a leibniziana de la tecnolog&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, en el s&eacute;ptimo ensayo, Juan Arana estudia la importancia del fil&oacute;sofo de Hannover para el desarrollo de la filosof&iacute;a y la ciencia modernas. A pesar de que en las ciencias f&iacute;sicas preponder&oacute; el modelo newtoniano, "las cosas hubieran marchado sin Leibniz de una manera muy diferente a como lo hicieron, y me atrevo a a&ntilde;adir que habr&iacute;an avanzado m&aacute;s despacio y menos derechas" (pp. 238&#45;239). Esto se debe, en opini&oacute;n de Arana, a tres razones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, a la constante preocupaci&oacute;n leibniziana por la difusi&oacute;n del conocimiento: "Leibniz no se limitaba a intentar aclararse &eacute;l mismo, o a escribir para s&iacute; mensajes que nadie m&aacute;s pudiera entender. Todo lo contrario: su ideario le llevaba a ponerse en el lugar de los que hab&iacute;an de venir tras &eacute;l" (p. 239). En segundo lugar, se debe a que el fil&oacute;sofo alem&aacute;n, a pesar de rechazar una vida acad&eacute;mica como tal, manifest&oacute; una gran vocaci&oacute;n pedag&oacute;gica a lo largo de su vida y de su obra. Como bibliotecario, Leibniz gustaba de coleccionar descubrimientos y ponerlos a disposici&oacute;n del p&uacute;blico, y como empresario cultural fue "un fundador de academias e institutos de investigaci&oacute;n, un consejero de gobernantes a los que motivaba para fomentar de todas las maneras posibles el avance del saber y la educaci&oacute;n de los pueblos" (p. 240). En tercer lugar, se menciona que, a diferencia del ingl&eacute;s, Leibniz era un pensador radicalmente abierto al di&aacute;logo: "Cuando Newton habla, sus interlocutores callan. Pero cuando Leibniz toma la palabra, casi todos se animan a replicarle" (p. 241). La influencia del fil&oacute;sofo de Hannover en la ciencia moderna es tal que incluso se puede rastrear en los newtonianos ilustrados y en las diversas pol&eacute;micas que se suscitaron en la Modernidad.</font></p>      ]]></body>
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