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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>H&eacute;ctor Zagal (ed.), <i>T&oacute;picos.</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Gustavo Leyva*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b><i>Revista de Filosof&iacute;a</i> No. 30 (2006)</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>*Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#150;Iztapalapa, Departamento de Filosof&iacute;a. </i><a href="mailto:gustavoleyva@prodigy.net.mx">gustavoleyva@prodigy.net.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es siempre un motivo de benepl&aacute;cito poder rese&ntilde;ar una revista que ha podido sostenerse a lo largo de ya quince a&ntilde;os en el medio filos&oacute;fico mexicano &#151;dir&eacute;, a&uacute;n mejor, iberoamericano&#151; y que, sumada a revistas como <i>Cr&iacute;tica </i>y <i>Di&aacute;noia </i>de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico y <i>Signos Filos&oacute;ficos </i>de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana ofrecen, me parece, un buen ejemplo de la vitalidad y calidad que caracterizan a la producci&oacute;n filos&oacute;fica que se desarrolla en M&eacute;xico y, en general, en el mundo iberoamericano. A lo largo de sus quince a&ntilde;os de existencia, en <i>T&oacute;picos, </i>en efecto, han hallado expresi&oacute;n las diversas disciplinas que conforman el amplio espectro de la filosof&iacute;a &#151;desde la &eacute;tica hasta la metaf&iacute;sica, pasando por la teor&iacute;a del conocimiento, la est&eacute;tica, la filosof&iacute;a pol&iacute;tica y la filosof&iacute;a de la religi&oacute;n&#151;, se ha dado atenci&oacute;n a fil&oacute;sofos de diversas &eacute;pocas hist&oacute;ricas y de distinta procedencia y orientaci&oacute;n filos&oacute;fica &#151;desde los presocr&aacute;ticos hasta Hans&#150;Georg Gadamer y J&uuml;rgen Habermas, pasando desde luego por Plat&oacute;n, Arist&oacute;teles y San Agust&iacute;n, lo mismo que por Kant, Martin Heidegger y Ludwig Wittgenstein&#151; y se ha convertido en un logrado punto de confluencia entre docentes e investigadores de diversas latitudes geogr&aacute;ficas, de manera se&ntilde;alada del mundo ib&eacute;rico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anteriormente expuesto encuentra una puntual expresi&oacute;n en esta entrega de <i>T&oacute;picos. </i>El n&uacute;mero comienza con un art&iacute;culo de Francisco Javier Gil Mart&iacute;n, profesor de la Universidad de Salamanca, con el t&iacute;tulo "Racionalizaci&oacute;n de la esfera p&uacute;blica". Se trata de una detallada reconstrucci&oacute;n del modo en que se entrelazan los conceptos de racionalidad procedimental, esfera p&uacute;blica y situaci&oacute;n ideal de habla en J&uuml;rgen Habermas que es, como sabemos, un cl&aacute;sico viviente de la filosof&iacute;a actual. Armado de un s&oacute;lido aparato bibliogr&aacute;fico, Gil Mart&iacute;n muestra la manera en que la reflexi&oacute;n habermasiana se encuentra anclada en categor&iacute;as centrales de la modernidad pol&iacute;tica, de modo que las reglas de la raz&oacute;n procedimental no expresar&iacute;an el &uacute;ltimo an&aacute;lisis sino el contenido normativo que distingue a la esfera p&uacute;blica. Es especialmente esclarecedora la forma en que Gil Mart&iacute;n analiza c&oacute;mo el concepto normativo de esfera p&uacute;blica burguesa se traduce en un conjunto de condiciones contraf&aacute;cticas discursivas que expresan una inclusi&oacute;n universal y sim&eacute;trica de los participantes en una "situaci&oacute;n ideal de habla" y la manera en que Habermas realiz&oacute; una rectificaci&oacute;n gradual de esta concepci&oacute;n motivado en un principio por las cr&iacute;ticas planteadas por Albrecht Wellmer &#151;y a trav&eacute;s de &eacute;ste, por Robert Spaemann&#151; y Sheila Benhabib y posteriormente, por las de Lutz Wingert y Cristina Lafont. La "situaci&oacute;n ideal de habla" no pod&iacute;a ser comprendida sin m&aacute;s al modo de una forma ideal de vida convertida en par&aacute;metro normativo a partir del cual poder enjuiciar la pluralidad de formas de vida realmente existentes; tampoco deb&iacute;a ser concebida como la "posici&oacute;n original" de Rawls, pues esto convierte tanto a la propuesta de Habermas como a la de Rawls en artificios metodol&oacute;gicos irreales expuestos de nueva cuenta a la cr&iacute;tica que ya Hegel hab&iacute;a hecho a Kant y conduce a la paradoja de que la realizaci&oacute;n efectiva de esa situaci&oacute;n ideal de di&aacute;logo y la conquista de un consenso entre los hablantes supondr&iacute;an de hecho una clausura de la comunicaci&oacute;n y una paralizaci&oacute;n del propio di&aacute;logo. En el caso concreto de Habermas, como anota Gil Mart&iacute;n, estos cuestionamientos lo llevaron a un abandono gradual de la idea de la anticipaci&oacute;n de una forma ideal de vida presente en la situaci&oacute;n ideal de di&aacute;logo, a una reducci&oacute;n en las pretensiones de la cr&iacute;tica al igual que a una renuncia a la filosof&iacute;a de la historia. Este abandono, sin embargo, como lo se&ntilde;ala Gil Mart&iacute;n con raz&oacute;n, no implica en modo alguno una renuncia al contenido normativo de una racionalidad procedimental encarnada en la argumentaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Alejandro Llano, "El ser coincidental en la &eacute;tica aristot&eacute;lica", ofrece, por su parte, un cuidadoso an&aacute;lisis de la manera en que se enlazan la consideraci&oacute;n de la necesidad, por un lado, con los accidentes que provienen del azar, por el otro. Es en este sentido que Llano presenta un sutil tratamiento del <i>ens per accidens </i>del ser coincidental buscando elucidar el sentido y la relevancia de &eacute;ste, en especial en el &aacute;mbito de la &eacute;tica. No se trata aqu&iacute;, advierte Llano del simple azar <i>(aut&oacute;maton), </i>sino m&aacute;s bien de la fortuna <i>(t&yacute;che) </i>que se refiere a objetos que proceden de la acci&oacute;n humana, influyen en ella e inciden en la prosperidad de la persona escapando, a la vez, a nuestro raciocinio. Lo inquietante de este problema, como lo apunta el autor, reside en que, a pesar de no poder brindar una explicaci&oacute;n racional de ella, la fortuna no deja de tener una relevancia &eacute;tica para la vida de los hombres empe&ntilde;ados en el buen vivir. Es en la tragedia griega donde esa fortuna se expresa en forma pregnante al colocar a los protagonistas del drama ante conflictos morales de los que parece imposible escapar. As&iacute;, el vivir y actuar bien se encuentran con frecuencia comprometidos por eventos ajenos que afectan a los hombres o por actuaciones desafortunadas a pesar de haber sido realizadas con la mejor de las intenciones. La &eacute;tica no puede prescindir del tratamiento de este ser coincidental pero, a la vez, no puede integrarlo en su propio discurso porque los tipos de eventos a los que se refiere el ser coincidental ni ocurren siempre &#151;ni siquiera la mayor&iacute;a de las veces&#151; ni tampoco es posible integrarlos en cadenas de explicaciones causales, pues, aunque pueden ser causas impropias de otros acontecimientos, ellos mismos no tienen una causa determinada. Corresponder&iacute;a s&oacute;lo a la po&eacute;tica la posibilidad de articular los accidentes morales en la trama de una narraci&oacute;n y es precisamente por ello, concluye Llano, que las narraciones pueden tener un valor m&aacute;s ejemplarizante que las argumentaciones &eacute;ticas que, es preciso decirlo, deben precederlas o acompa&ntilde;arlas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una vertiente sin duda emparentada con la que anima a la argumentaci&oacute;n anterior, Carlos Pereda desarrolla con agudeza en "La imaginaci&oacute;n: &iquest;Ornamento o creaci&oacute;n de mundos?" una inteligente reflexi&oacute;n sobre las diversas formas de la imaginaci&oacute;n y los modos en que &eacute;sta se despliega en su relaci&oacute;n con la dimensi&oacute;n delimitada por la referencia y la verdad al igual que las maneras en que lo que Pereda denomina "seguimiento imaginario" produce un bloqueo, aunque parcial, de la pretensi&oacute;n de verdad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tampoco faltan en este n&uacute;mero de <i>T&oacute;picos </i>colaboraciones en las que se ponen en relaci&oacute;n dos propuestas de interpretaci&oacute;n sobre un mismo problema o bien discusiones entre pensadores de peso en torno a una pregunta central. Creo que es en este sentido que se pueden entender los trabajos de Alejandro Vigo y de Franco Volpi. Alejandro Vigo en "Comprensi&oacute;n como experiencia de sentido y como acontecimiento" ofrece una reconstrucci&oacute;n sistem&aacute;tica &#151;dotada, adem&aacute;s, de un exhaustivo aparato bibliogr&aacute;fico&#151; relativa a la concepci&oacute;n de la <i>Verstehen </i>propuesta por Heidegger y despu&eacute;s desarrollada por Gadamer. Vigo coloca correctamente el an&aacute;lisis de la comprensi&oacute;n en Gadamer en el marco del planteamiento de Martin Heidegger. Por ello, no se pretende entender la comprensi&oacute;n en el marco de los problemas establecidos por la discusi&oacute;n alrededor del m&eacute;todo de las llamadas <i>Geisteswissenschaften </i>y por el debate <i>Erkl&auml;ren/Verstehen. </i>Se trata m&aacute;s bien de escapar a esta reducci&oacute;n epistemologizante para entender la <i>Verstehen </i>a partir de las formas de acceso al sentido que caracterizan ya a la actitud precient&iacute;fica y prerreflexiva. Es en este contexto que, destaca Vigo de manera acertada, el an&aacute;lisis de la comprensi&oacute;n en Gadamer aparece justamente en aquella secci&oacute;n de <i>Wahrheit und Methode </i>presentada como una ampliaci&oacute;n de la pregunta de la verdad. Se pretende mostrar que todo acceso del hombre al mundo y hacia s&iacute; mismo tiene ya una dimensi&oacute;n comprensiva e interpretativa &#151;y es en este sentido, recuerda Vigo, que ya Heidegger en una direcci&oacute;n an&aacute;loga caracterizaba a la <i>Verstehen </i>como un existenciario <i>(Existenzial)</i>&#151;, es decir, un rasgo constitutivo de la existencia humana presente ya en todo modo de acceso del hombre al mundo y a s&iacute; mismo, tanto en la actitud prerreflexiva como en la cient&iacute;fica. En esta reflexi&oacute;n se asigna un papel particularmente relevante al distanciamiento tanto cultural como temporal, hist&oacute;rico, no como un obst&aacute;culo sino, mejor, como una condici&oacute;n de posibilidad y productividad de una comprensi&oacute;n que puede siempre volverse sobre sus propios presupuestos e interrogarlos de manera cr&iacute;tica. Franco Volpi, por su parte, en "La maravilla de las maravillas: Que el ente es. Wittgenstein, Heidegger y la superaci&oacute;n '&eacute;tico pr&aacute;ctica' de la Metaf&iacute;sica", pone en discusi&oacute;n la pretendida superaci&oacute;n de la metaf&iacute;sica remitiendo a Heidegger, a Wittgenstein, a los intentos del C&iacute;rculo de Viena, a esfuerzos provenientes de la filosof&iacute;a anal&iacute;tica e incluso al llamado "pensamiento posmetaf&iacute;sico" propuesto m&aacute;s recientemente por J&uuml;rgen Habermas. No obstante, tanto en Alemania &#151;en pensadores como Dieter Henrich o Robert Spaemann&#151;, en Francia &#151;en la l&iacute;nea abierta por Pierre Aubenque y en la que se localizar&iacute;an autores como R&eacute;mi Brague y Jean&#150;Fran&ccedil;ois Courtine&#151; e incluso en filosof&iacute;a anglosajona de inspiraci&oacute;n anal&iacute;tica &#151;Volpi piensa aqu&iacute; en <i>Individuals </i>de P.F. Strawson y su distinci&oacute;n entre una metaf&iacute;sica "revisionista" y otra "descriptiva", en la ontolog&iacute;a <i>re&iacute;sta </i>inspirada por Franz Brentano y presente en algunos como Roderick Chisholm as&iacute; como en el se&ntilde;alamiento hecho por Putnam en <i>Renewing Philosophy </i>(1992) de que la filosof&iacute;a anal&iacute;tica se ha convertido ahora en el movimiento m&aacute;s importante en favor de la metaf&iacute;sica&#151;, la metaf&iacute;sica contin&uacute;a manteniendo una presencia dif&iacute;cil de negar en la filosof&iacute;a contempor&aacute;nea. La metaf&iacute;sica, tal parece ser el balance final extra&iacute;do por Volpi, no tiene soluci&oacute;n, tiene solamente historia y es en ella que la metaf&iacute;sica debe comprenderse en su relaci&oacute;n indisoluble con la filosof&iacute;a pr&aacute;ctica, con la reflexi&oacute;n vinculada a la acci&oacute;n humana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A colaboraciones como las anteriores se a&uacute;nan otras que se mueven entre el esclarecimiento filol&oacute;gico y la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica. Me refiero en este punto a "La formulaci&oacute;n del principio de inmanencia en el pensamiento de Anaximandro" de Leonardo Ord&oacute;&ntilde;ez D&iacute;az, donde se ofrece una interesante discusi&oacute;n de las diversas interpretaciones y traducciones al espa&ntilde;ol del fragmento de Anaximandro &#151;con un especial &eacute;nfasis en la ofrecida por Heidegger&#151; mostrando el modo en que la orientaci&oacute;n naturalista e inmanentista de Anaximandro confluyen con desarrollos recientes en la filosof&iacute;a y la ciencia contempor&aacute;neas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La revista se cierra con rese&ntilde;as dedicadas a libros de filosof&iacute;a escritos en lengua espa&ntilde;ola lo cual es, de nuevo, digno de saludo y reconocimiento, pues con ello se expresa una vez m&aacute;s una funci&oacute;n central de las revistas de filosof&iacute;a &#151;y, en general, de las revistas acad&eacute;micas&#151;, a saber: expresar la pluralidad, vitalidad, consistencia y fortaleza de una comunidad filos&oacute;fica determinada, propiciando espacios de encuentro, de reflexi&oacute;n y de discusi&oacute;n, de cr&iacute;tica y autocr&iacute;tica sin los cuales la filosof&iacute;a &#151;dir&eacute;, a&uacute;n m&aacute;s, la raz&oacute;n misma&#151; no podr&iacute;an existir.</font></p>      ]]></body>
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