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<journal-title><![CDATA[Investigación económica]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Economía]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Efectos de la dolarización oficial en una pequeña economía abierta: el caso de Ecuador]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Efectos de la dolarizaci&oacute;n oficial en una peque&ntilde;a econom&iacute;a abierta: el caso de Ecuador</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Bedri Kamil Onur Tas, Selahattin Togay*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Departamento de Econom&iacute;a de la TOBB University of Economics &amp; Technology, Turqu&iacute;a, &lt;</i><a href="mailto:onurtas@etu.edu.tr">onurtas@etu.edu.tr</a><i>&gt;, y Departamento de Econom&iacute;a de la Gazi University, Turqu&iacute;a,</i> &lt;<a href="mailto:stogay@gazi.edu.tr">stogay@gazi.edu.tr</a>&gt;<i>, respectivamente.</i></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Manuscrito recibido en mayo de 2011;    <br> 	aceptado en octubre de 2014.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente art&iacute;culo investiga los efectos de la dolarizaci&oacute;n en el desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico de una peque&ntilde;a econom&iacute;a abierta, la de Ecuador, empleando para ello un an&aacute;lisis de series de tiempo. Espec&iacute;ficamente, exploramos c&oacute;mo la dolarizaci&oacute;n implementada en este pa&iacute;s afect&oacute; la inflaci&oacute;n, el PIB, la incertidumbre inflacionaria y la relaci&oacute;n entre el dinero y el nivel de precios (de aqu&iacute; en adelante: la relaci&oacute;n dinero&#45;precio). Los cuatro principales hallazgos surgidos de esta investigaci&oacute;n son: 1) la inflaci&oacute;n acusa niveles m&aacute;s bajos despu&eacute;s de la dolarizaci&oacute;n; 2) el crecimiento del PIB es m&aacute;s elevado tras la dolarizaci&oacute;n, habiendo controlado previamente algunos factores como los precios del petr&oacute;leo y el crecimiento del PIB en econom&iacute;as emergentes y latinoamericanas; 3) la incertidumbre inflacionaria, medida a trav&eacute;s de la varianza de la inflaci&oacute;n mediante el m&eacute;todo GARCH, es m&aacute;s baja durante el periodo de dolarizaci&oacute;n, y 4) una vez implementada la dolarizaci&oacute;n, la oferta monetaria es end&oacute;gena, mientras que antes de la misma era ex&oacute;gena. Como resultado de lo anterior, concluimos que la dolarizaci&oacute;n ha mejorado el desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico de Ecuador, cambiando la relaci&oacute;n dinero&#45;precio en el pa&iacute;s. Los resultados obtenidos son robustos ante varias especificaciones emp&iacute;ricas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> dolarizaci&oacute;n, Ecuador, incertidumbre inflacionaria, crecimiento, relaci&oacute;n dinero&#45;precio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Clasificaci&oacute;n JEL:</b> E51, E42, E31, F31.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hecho de que muchos pa&iacute;ses emergentes enfrentaran crisis cambiarias con efectos econ&oacute;micos devastadores dio pie a un apasionado debate en torno a las pol&iacute;ticas que deber&iacute;an prevalecer, las cuales tendr&iacute;an que estar centradas en el tipo de cambio en dichos pa&iacute;ses. Varios economistas, como Summers (2000) y Fischer (2001), propusieron la instrumentaci&oacute;n de paridades fijas. La dolarizaci&oacute;n, implementada por varias naciones, implica la anulaci&oacute;n de la moneda nacional de un pa&iacute;s remplazando su uso con el de la moneda de un pa&iacute;s desarrollado como numerario de curso legal (en el caso de Ecuador, el d&oacute;lar de Estados Unidos).<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los an&aacute;lisis te&oacute;ricos efectuados por Calvo (2001) y Minda (2005) indican que la dolarizaci&oacute;n conlleva ventajas y desventajas, por lo cual es necesario realizar valoraciones emp&iacute;ricas a profundidad para determinar si el cambio de moneda logra lo que quienes lo promueven prometen, es decir, el mejoramiento en las condiciones macroecon&oacute;micas atribuibles a la estabilidad financiera y cambiaria. Alesina y Barro (2001: 382) sostienen que el uso de la moneda de otra naci&oacute;n "elimina el problema del sesgo inflacionario vinculado a una pol&iacute;tica monetaria discrecional". Dornbusch (2001), por su parte, se&ntilde;ala que aquellos pa&iacute;ses que eliminan su propia moneda dolariz&aacute;ndose tender&aacute;n a crecer m&aacute;s r&aacute;pido que los no dolarizados.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de estos argumentos te&oacute;ricos, investigamos los efectos que la dolarizaci&oacute;n implic&oacute; en el desempe&ntilde;o de Ecuador, empleando para ello un an&aacute;lisis de series de tiempo. En este sentido, en marzo de 2000,<sup><a href="#notas">3</a></sup> Ecuador implement&oacute; oficialmente la dolarizaci&oacute;n, suprimiendo su propia moneda, el sucre, y adoptando el d&oacute;lar estadounidense. Como anota Jameson (2003a), considerando los pa&iacute;ses que se han dolarizado recientemente, Ecuador es el que m&aacute;s tiempo lleva en el proceso, adem&aacute;s de ser el que cuenta actualmente con el programa de dolarizaci&oacute;n m&aacute;s radical. De ah&iacute; que constituya un excelente ejemplo para la investigaci&oacute;n de los efectos de la dolarizaci&oacute;n en econom&iacute;as emergentes. De manera espec&iacute;fica, quisimos analizar emp&iacute;ricamente la econom&iacute;a ecuatoriana con el fin de dilucidar el efecto de la dolarizaci&oacute;n en los siguientes factores macroecon&oacute;micos:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Nivel de inflaci&oacute;n</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Nivel del PIB real</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Crecimiento del PIB real</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Variabilidad de la inflaci&oacute;n</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Relaci&oacute;n dinero&#45;precio</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al respecto, los principales hallazgos de este estudio pueden resumirse de la siguiente manera: primero, la inflaci&oacute;n es m&aacute;s baja tras la dolarizaci&oacute;n; segundo, el crecimiento del PIB es m&aacute;s elevado tras la dolarizaci&oacute;n, resultados que se sostienen aun habiendo controlado otros factores diferentes de la dolarizaci&oacute;n, que podr&iacute;an causar este mejoramiento; tercero, la incertidumbre inflacionaria, medida por la varianza mediante el modelo generalizado autorregresivo de heterocedasticidad condicional (GARCH), es m&aacute;s baja tras la dolarizaci&oacute;n. Finalmente, una vez implementada la dolarizaci&oacute;n, la oferta monetaria es end&oacute;gena, mientras que antes de la misma era ex&oacute;gena.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los efectos econ&oacute;micos que conlleva la dolarizaci&oacute;n oficial son examinados a nivel te&oacute;rico por Calvo (2001), Berger, Jensen y Schjelderup (2001) y Duncan (2003). Calvo (2001) ampl&iacute;a la teor&iacute;a est&aacute;ndar incluyendo &aacute;reas monetarias &oacute;ptimas con la presencia de una dolarizaci&oacute;n no oficial, que implica credibilidad imperfecta y sistemas financieros d&eacute;biles. Al respecto, el modelo ampliado establece que la dolarizaci&oacute;n oficial podr&iacute;a apoyar a las econom&iacute;as emergentes en t&eacute;rminos de lograr credibilidad y eficacia en las pol&iacute;ticas instrumentadas. Berger, Jensen y Schjelderup (2001), por su parte, sostienen que lo perdido en cuanto a la flexibilidad de la pol&iacute;tica monetaria podr&iacute;a ser compensado con el logro de mayor credibilidad. Mientras que Duncan (2003) construye un modelo de equilibrio general din&aacute;mico con una dolarizaci&oacute;n parcial, a fin de analizar y comparar dos entornos: por un lado, el de una econom&iacute;a parcialmente dolarizada con un tipo cambiario flexible y, por el otro, el de una econom&iacute;a totalmente dolarizada. Las simulaciones realizadas arrojan resultados indeterminados en cuanto a la dolarizaci&oacute;n oficial. Si bien tras la dolarizaci&oacute;n oficial la volatilidad inflacionaria resulta m&aacute;s baja, el producto y la volatilidad del d&eacute;ficit fiscal son m&aacute;s elevados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe escaso an&aacute;lisis emp&iacute;rico en torno a los efectos de la dolarizaci&oacute;n. Los estudios efectuados anteriormente en este sentido se realizaron utilizando datos anuales. A manera de ejemplo, Edwards y Magendzo (2006) examinan los efectos de la dolarizaci&oacute;n analizando un panel anual de 169 pa&iacute;ses durante un periodo que abarca de 1970 a 1998. Los autores concluyen que el crecimiento del PIB no var&iacute;a estad&iacute;sticamente en econom&iacute;as dolarizadas, como tampoco lo hace en aquellas no dolarizadas. Dado que el conjunto de datos empleado por Edwards y Magendzo (2006) llega hasta 1998, no incluye a Ecuador como pa&iacute;s dolarizado. Los pa&iacute;ses dolarizados examinados en su conjunto de datos son, generalmente, pa&iacute;ses no independientes y pa&iacute;ses independientes con econom&iacute;as peque&ntilde;as. Entre los 169 pa&iacute;ses reunidos en su conjunto de datos se identifican 20 pa&iacute;ses cuyas econom&iacute;as se encuentran dolarizadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de la crisis econ&oacute;mica de los a&ntilde;os 1998 y 1999, que provoc&oacute; la dolarizaci&oacute;n de Ecuador, se llevaron a cabo muchos estudios emp&iacute;ricos centrados en el desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico de este pa&iacute;s. Nazmi (2001), Jacome (2004), Beckerman (2002) y Mart&iacute;nez (2006) analizaron el proceso que condujo a dicha crisis econ&oacute;mica. Los autores sostienen que la crisis financiera de este pa&iacute;s se fue agudizando debido, principalmente, a las debilidades institucionales existentes, a las rigideces de las finanzas p&uacute;blicas y a la elevada dolarizaci&oacute;n financiera. Conjuntamente con Solimano (2002), Beckerman y Douglas (2002) examinan los pros y los contras consecuentes a la dolarizaci&oacute;n en Ecuador. Jameson (2004) asegura que las perspectivas ortodoxas son inadecuadas para explicar la decisi&oacute;n de las autoridades de Ecuador de dolarizar y, para efectos de su argumento, utiliza un marco explicativo llamado "institucionalismo poskeynesiano". Dean (2003) examina a Canad&aacute; y a Ecuador realizando un an&aacute;lisis comparativo a partir de la consideraci&oacute;n de seis factores distintos: los peligros de tener pasivos dolarizados, las primas aplicadas a las tasas de inter&eacute;s por concepto de riesgo moneda y de impago, la menor previsibilidad de la oferta monetaria nacional, las perturbaciones monetarias m&aacute;s fuertes, la irreversibilidad de la sustituci&oacute;n monetaria y la impotencia de la pol&iacute;tica cambiaria. Una vez efectuado un an&aacute;lisis descriptivo, el autor concluye que la dolarizaci&oacute;n ser&iacute;a adecuada para Ecuador, no as&iacute; para Canad&aacute;. A su vez, Hanke (2003) sostiene que, si bien la dolarizaci&oacute;n es apta para Ecuador, para que la medida resulte eficaz deber&iacute;an aplicarse otras reformas, entre las que se encuentran las siguientes: integraci&oacute;n financiera con el sistema financiero internacional, transparencia y control fiscal, simplificaci&oacute;n impositiva, votaci&oacute;n supermayoritaria, desregulaci&oacute;n y privatizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el otro extremo del debate, algunos estudios argumentan que la dolarizaci&oacute;n no beneficia a Ecuador. Jameson (2003a; 2003b) afirma que la dolarizaci&oacute;n no constituye una medida adecuada para este pa&iacute;s, considerando que, adem&aacute;s, provocar&aacute; una crisis, en tanto que en lo concerniente a la estructura de la econom&iacute;a no resuelve ning&uacute;n problema econ&oacute;mico fundamental. Al respecto, examina c&oacute;mo podr&iacute;a implementarse un proceso de desdolarizaci&oacute;n (Jameson, 2003a) y analiza el desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico de Ecuador entre 1997 y 2002 mediante la revisi&oacute;n de los datos anuales pertinentes (Jameson, 2003b).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente estudio afirma que el desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico de Ecuador mejor&oacute; durante el periodo 2000&#45;2002. La dolarizaci&oacute;n ejerci&oacute; un papel en dicha mejor&iacute;a a trav&eacute;s del impulso que dio a los flujos de capital tanto privados &#91;como p&uacute;blicos&#93;. Desde el punto de vista pol&iacute;tico&#45;econ&oacute;mico, la dolarizaci&oacute;n permiti&oacute; que el pa&iacute;s tenga acceso a recursos internacionales de d&oacute;lares. En contraposici&oacute;n, Jameson (2003b) indica que, aunque el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico de Ecuador mejor&oacute; como consecuencia de la dolarizaci&oacute;n, persisten los problemas econ&oacute;micos de &iacute;ndole estructural fundamentales, entre los que cita la inestabilidad pol&iacute;tica y la desaparici&oacute;n de la pol&iacute;tica monetaria independiente. Frente a estos problemas, este pa&iacute;s contin&uacute;a siendo susceptible a las crisis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudios a los que hemos hecho referencia utilizan datos anuales debido a que existen limitaciones en las estad&iacute;sticas. Adem&aacute;s, no abarcan una investigaci&oacute;n de series de tiempo vinculadas al desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico de Ecuador.<a href="#notas"><sup>4</sup></a> Para analizar los efectos de la dolarizaci&oacute;n en un pa&iacute;s grande e independiente como Ecuador, en nuestro estudio se emplearon datos mensuales y trimestrales, analiz&aacute;ndolos desde una perspectiva de series de tiempo.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestro an&aacute;lisis se aparta de otros estudios similares en varios aspectos. En primer lugar, lleva a cabo el primer an&aacute;lisis extensivo de series de tiempo sobre los efectos de la dolarizaci&oacute;n en el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico de Ecuador. Se usaron datos de alta frecuencia con el fin de investigar dichos efectos, mientras que los estudios anteriores no pudieron realizar un estudio semejante debido a las limitaciones presentadas por los datos.<sup><a href="#notas">6</a>,<a href="#notas">7</a></sup> Por otra parte, con el objetivo de verificar lo robusto de nuestros resultados y de valorar con precisi&oacute;n los efectos de la dolarizaci&oacute;n, hemos utilizado variables de control como el precio del petr&oacute;leo, el crecimiento del PIB de pa&iacute;ses emergentes, las tendencias del crecimiento del PIB de los pa&iacute;ses latinoamericanos, el tipo de cambio real y las remesas. Asimismo, el uso de la metodolog&iacute;a estad&iacute;stica alternativa de Quandt&#45;Andrews asegura que los resultados emp&iacute;ricos resultantes midan correctamente los efectos de la dolarizaci&oacute;n, omitiendo todo cambio adicional ocurrido previamente a su implementaci&oacute;n. En segundo t&eacute;rmino, seg&uacute;n nuestro mejor saber, se trata del primer estudio que analiza el impacto que la dolarizaci&oacute;n tiene sobre la incertidumbre inflacionaria empleando un modelo GARCH. En tercer lugar, nuestro estudio investiga el impacto de la dolarizaci&oacute;n en la relaci&oacute;n dinero&#45;precio en Ecuador, algo que no se hab&iacute;a hecho anteriormente en este tipo de estudios. En resumen, a partir de la aplicaci&oacute;n de varios m&eacute;todos de series de tiempo, la presente investigaci&oacute;n constituye una aportaci&oacute;n adicional a la literatura que aborda los efectos macroecon&oacute;micos de la dolarizaci&oacute;n mediante el uso de estad&iacute;sticas mensuales y trimestrales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quispe&#45;Agnoli y Whisler (2006) establecen que entre los beneficios previstos y atribuibles a la dolarizaci&oacute;n completa se incluyen la eliminaci&oacute;n del riesgo cambiario, lo cual contribuye a disminuir tanto la prima por riesgo pa&iacute;s como las tasas de inter&eacute;s, as&iacute; como la reducci&oacute;n de la tasa de inflaci&oacute;n y de las expectativas inflacionarias. Sin embargo, a pesar de que estos beneficios potenciales podr&iacute;an ocurrir, las ventajas y desventajas de la dolarizaci&oacute;n contin&uacute;an siendo debatidas. Entre las desventajas identificadas, se menciona que tras la dolarizaci&oacute;n tiene lugar la p&eacute;rdida de una pol&iacute;tica monetaria independiente y que las autoridades del pa&iacute;s s&oacute;lo pueden recurrir a la pol&iacute;tica fiscal, por lo que, si no existe una pol&iacute;tica fiscal sostenible, la dolarizaci&oacute;n no tendr&aacute; los resultados deseados. En estos casos, la adopci&oacute;n del d&oacute;lar como moneda nacional y la consiguiente eliminaci&oacute;n de los riesgos vinculados al sistema monetario no determinar&aacute;n la disminuci&oacute;n del riesgo pa&iacute;s en forma inmediata.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por el contrario, como se vio recientemente en Grecia, cuando la pol&iacute;tica fiscal es insostenible, puede provocar un alza del riesgo pa&iacute;s. De manera similar, los d&eacute;ficit de cuenta corriente y los presupuestales no desaparecer&aacute;n a la hora de instrumentar la dolarizaci&oacute;n. En aquellos pa&iacute;ses que presentan d&eacute;ficit presupuestales y un d&eacute;ficit de cuenta corriente elevado, la adopci&oacute;n de la dolarizaci&oacute;n desembocar&aacute; en la eliminaci&oacute;n del sistema cambiario, lo que llevar&aacute; a que el pa&iacute;s sea m&aacute;s vulnerable frente a las perturbaciones, ya que &eacute;stas no podr&aacute;n ser amortiguadas por &eacute;ste. De hecho, en este caso, la dolarizaci&oacute;n podr&iacute;a aumentar el riesgo pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera que es posible considerar que la dolarizaci&oacute;n completa puede apoyar a aquellos pa&iacute;ses que ya tengan una dolarizaci&oacute;n extraoficial muy extendida, como es el caso de Ecuador. En tales pa&iacute;ses, al eliminar el mal manejo de la pol&iacute;tica monetaria con fines pol&iacute;ticos, la dolarizaci&oacute;n puede generar cierta estabilidad econ&oacute;mica. La existencia de ciertas condiciones iniciales previas podr&iacute;a ser relevante antes de tomar la decisi&oacute;n de impulsar la dolarizaci&oacute;n oficial. Por ejemplo, Minda (2005) y Edwards y Magendzo (2006) opinan que aquellos pa&iacute;ses peque&ntilde;os que han establecido estrechos v&iacute;nculos comerciales o financieros con Estados Unidos podr&iacute;an verse favorecidos con la dolarizaci&oacute;n oficial, como ocurri&oacute; en el caso de Panam&aacute; con la dolarizaci&oacute;n implementada en 1904.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando un pa&iacute;s est&aacute; experimentando un d&eacute;ficit comercial de largo plazo, es posible que la dolarizaci&oacute;n oficial sea o no apta, lo cual depende de la estructura de la balanza de pagos. En este caso, el pa&iacute;s podr&iacute;a encontrarse en uno de tres escenarios: 1) el pa&iacute;s experimenta un d&eacute;ficit comercial pero mantiene su cuenta corriente en equilibrio o, incluso, cuenta con un super&aacute;vit de cuenta corriente; 2) el pa&iacute;s experimenta d&eacute;ficit tanto en su cuenta comercial como en su cuenta corriente, de ser as&iacute;, si el pa&iacute;s recibe entradas de capital de largo plazo pudiendo con ello financiar sistem&aacute;ticamente el d&eacute;ficit de cuenta corriente, es posible que el d&eacute;ficit comercial no provoque problema alguno, y 3) si el d&eacute;ficit comercial se encuentra en constante aumento y es financiado a trav&eacute;s de entradas de capital de corto plazo, la dolarizaci&oacute;n oficial no podr&aacute; sostenerse en el largo plazo. En este sentido, se podr&aacute; realizar un an&aacute;lisis de los principales socios comerciales del pa&iacute;s, con el fin de establecer una relaci&oacute;n entre r&eacute;gimen monetario y d&eacute;ficit comercial. En 2010, la estructura exportadora de Ecuador estaba conformada de la siguiente manera: 35% se exportaba a Estados Unidos, 13% a la Uni&oacute;n Europea y 12.3% a Panam&aacute;. Esto da cuenta de que dos de los socios comerciales m&aacute;s importantes de Ecuador utilizaban el d&oacute;lar estadounidense como medio de intercambio. El 47.3% de las exportaciones de Ecuador tiene como destino pa&iacute;ses que emplean el d&oacute;lar estadounidense como medio de cambio. En este caso, la dolarizaci&oacute;n oficial podr&iacute;a significar estabilidad para las exportaciones ecuatorianas. Argentina, por su lado, implement&oacute; un r&eacute;gimen de junta monetaria, fijando su moneda al d&oacute;lar estadounidense, aunque tres de sus principales socios comerciales no utilizaban el d&oacute;lar. De sus exportaciones, s&oacute;lo 5.3% tiene a Estados Unidos como destino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El resto del art&iacute;culo se organiza de la manera siguiente: en la secci&oacute;n dos, describimos las condiciones que llevaron a Ecuador a dolarizarse. La secci&oacute;n tres presenta los datos y la metodolog&iacute;a utilizados en este estudio. En la secci&oacute;n cuatro, revisamos los resultados vinculados al desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico de Ecuador, es decir, la inflaci&oacute;n y el crecimiento de la producci&oacute;n. En la secci&oacute;n cinco, analizamos los efectos de la dolarizaci&oacute;n en t&eacute;rminos de la incertidumbre inflacionaria. En la secci&oacute;n seis, examinamos el impacto de la dolarizaci&oacute;n en la relaci&oacute;n dinero&#45;precio en Ecuador. Finalmente, a partir de los resultados, en la secci&oacute;n siete presentamos algunas observaciones e implicaciones que podr&iacute;an influir en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. En el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/html/a3anex.html" target="_blank">anexo</a> se describen los datos, a la vez que se muestran los resultados de algunas pruebas estad&iacute;sticas adicionales y se presenta un an&aacute;lisis de robustez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ECUADOR ANTES DE LA DOLARIZACI&Oacute;N</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que no cumpl&iacute;a con todos los criterios establecidos para ingresar a una zona monetaria &oacute;ptima, Ecuador impuls&oacute; la dolarizaci&oacute;n de su econom&iacute;a en el a&ntilde;o 2000 (Panizza, Stein y Talvi, 2003). Se trataba de una peque&ntilde;a econom&iacute;a abierta, cuyo banco central gozaba de poca credibilidad, por lo que su situaci&oacute;n hac&iacute;a a este pa&iacute;s susceptible al remplazo de su moneda. Despu&eacute;s de 1997, el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico de Ecuador se hab&iacute;a deteriorado de manera significativa, lo que determin&oacute; que se impusiera la dolarizaci&oacute;n. El proceso que condujo a la crisis econ&oacute;mica de 1998&#45;1999 abarca los siguientes factores:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>a) </i>Inestabilidad pol&iacute;tica: los conflictos entre las regiones de la sierra y la costa provocaron inestabilidad, reduciendo la capacidad del pa&iacute;s para impulsar reformas estructurales. Ello fue determinado por el hecho de que las decisiones en cuanto a pol&iacute;ticas monetarias y fiscales pod&iacute;an suscitar efectos contrarios en cada una de dichas regiones. Jacome (2004) comenta que la depreciaci&oacute;n del tipo de cambio real produjo efectos positivos en la costa del pa&iacute;s, generando efectos adversos en la regi&oacute;n de la sierra. Beckerman (2002) recoge un hecho importante que da cuenta de la inestabilidad pol&iacute;tica: entre 1995 y 1998 se sucedieron cinco gabinetes distintos y siete ministros de finanzas.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>b)</i><b> </b>Desastres naturales: varios desastres naturales, entre ellos terremotos, erupciones volc&aacute;nicas y tormentas, debilitaron severamente la econom&iacute;a ecuatoriana, provocando efectos desfavorables en los ingresos por concepto de turismo y de producci&oacute;n de energ&eacute;ticos. En 1998, la tormenta atribuida a El Ni&ntilde;o produjo efectos devastadores en la producci&oacute;n y la infraestructura.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>c)</i> Elevada dependencia de los ingresos generados a partir de las exportaciones (en particular, las de petr&oacute;leo), esto es, los ingresos p&uacute;blicos y aquellos generados por exportaciones mostraban una fuerte dependencia de los ingresos petroleros. Por este motivo, los movimientos pronunciados en el precio del petr&oacute;leo provocaron distorsiones en las finanzas p&uacute;blicas. Por ejemplo, la baja a niveles de US$ 9 por barril produjo efectos negativos en los ingresos producidos por las exportaciones y en las finanzas p&uacute;blicas. El <a href="#c1">cuadro 1</a> presenta el comportamiento de los ingresos generados por concepto de exportaciones de petr&oacute;leo y pl&aacute;tanos, los dos productos m&aacute;s importantes en este sentido. Tras la devaluaci&oacute;n, la estructura de la producci&oacute;n cambi&oacute; radicalmente. Una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s notables de la econom&iacute;a ecuatoriana tiene que ver con la alta participaci&oacute;n de la producci&oacute;n petrolera en el PIB, hecho que, por consiguiente, deja expuesto a Ecuador ante variaciones dr&aacute;sticas en el precio del crudo.</font></p>  		    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c1"></a></font></p>  		    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c1.jpg"></font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>d)</i> Elevado grado de dolarizaci&oacute;n financiera: despu&eacute;s de 1992, el Banco Central de Ecuador inaugur&oacute; un programa de estabilizaci&oacute;n basado en un tipo cambiario fijo. Entre 1994 y 1998 se deterior&oacute; la credibilidad cifrada en esta paridad y los elevados niveles de inflaci&oacute;n y de incertidumbre cambiaria ocasionaron un aumento pronunciado en la dolarizaci&oacute;n financiera. Durante el periodo mencionado, las cuentas de ahorro en d&oacute;lares rebasaron el monto de las reservas nacionales en divisas.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dolarizaci&oacute;n oficial signific&oacute; que el d&oacute;lar estadounidense se convirtiera en la moneda oficial de Ecuador. Actualmente, el sistema monetario est&aacute; totalmente dolarizado, habi&eacute;ndose erradicado la dolarizaci&oacute;n "extraoficial" &#151;es decir, el uso de una moneda diferente de la nacional. De esta manera, la dolarizaci&oacute;n elimin&oacute; el cuarto factor &#151;elevado grado de dolarizaci&oacute;n financiera&#151;, aunque contin&uacute;an presentes los otros tres factores. Asimismo, como se mencion&oacute;, la estructura productiva del pa&iacute;s cambi&oacute; significativamente. En este sentido, y como se aprecia en el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/html/a3c2.html" target="_blank">cuadro 2</a>, se registr&oacute; un sustancial incremento de la miner&iacute;a y la producci&oacute;n petrolera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, como muestra la <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3g1.jpg" target="_blank">gr&aacute;fica 1</a>, la estructura de inversi&oacute;n y de ahorro tambi&eacute;n se modific&oacute; de manera sustancial tras la dolarizaci&oacute;n. Esta gr&aacute;fica da cuenta de que la dolarizaci&oacute;n incidi&oacute; positivamente en la estructura de ahorro y de inversi&oacute;n, determinando que la inversi&oacute;n y el ahorro nacional se incrementaran mientras el ahorro externo sufr&iacute;a una fuerte ca&iacute;da debido al aumento de la confianza puesta en la econom&iacute;a.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, la <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3g1.jpg" target="_blank">gr&aacute;fica 1</a> muestra la tasa de desempleo en Ecuador. Soto (2009) estableci&oacute; que, tras la dolarizaci&oacute;n, la tasa de desempleo permaneci&oacute; obstinadamente alta. En esta secci&oacute;n resumimos el estado de la econom&iacute;a ecuatoriana y en las subsiguientes investigaremos a profundidad los efectos que tuvo la dolarizaci&oacute;n en la estructura econ&oacute;mica de Ecuador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>DATOS Y METODOLOG&Iacute;A</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Datos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los datos mensuales y trimestrales utilizados en este estudio corresponden al periodo comprendido entre 1990 y 2007.<sup><a href="#notas">9</a></sup> Las fuentes a partir de las cuales se obtuvieron estas estad&iacute;sticas son la base de datos de las <i>Estad&iacute;sticas Financieras Internacionales</i> del Fondo Monetario Internacional (FMI), la base de datos de <i>Indicadores del Desarrollo Mundial</i> del Banco Mundial y la base de datos <i>Federal Reserve Economic Data</i> (FRED) del Banco de la Reserva Federal de San Luis, Misuri. Las variables empleadas fueron: la inflaci&oacute;n medida por el &Iacute;ndice de Precios al Consumidor (IPC), el PIB real, el crecimiento del PIB, la oferta monetaria, el precio <i>spot</i> del petr&oacute;leo, el tipo de cambio real, las remesas recibidas, la inflaci&oacute;n, las tendencias de crecimiento del PIB en los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y el crecimiento del PIB de los pa&iacute;ses emergentes. Los datos son ampliamente explicados en el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/html/a3anex.html" target="_blank">Anexo</a>. El precio <i>spot</i> del petr&oacute;leo, el crecimiento del PIB de los pa&iacute;ses emergentes, la tasa cambiaria real, las tendencias verificadas en la inflaci&oacute;n y el crecimiento del PIB, as&iacute; como las remesas recibidas, constituyen las variables de control en las regresiones encaminadas a medir el efecto de la dolarizaci&oacute;n en el PIB real y en su crecimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Metodolog&iacute;a</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este estudio se investigaron tres factores importantes de la econom&iacute;a ecuatoriana: el desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico &#151;la inflaci&oacute;n y el crecimiento del PIB&#151;, la incertidumbre inflacionaria y la relaci&oacute;n dinero&#45;precio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A efectos de medir los cambios en el desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico de Ecuador antes y despu&eacute;s de la dolarizaci&oacute;n (hecha efectiva en marzo de 2000), se utilizaron regresiones artificiales dise&ntilde;adas con este fin. Para ello, se emple&oacute; una metodolog&iacute;a de m&iacute;nimos cuadrados ordinarios (MCO) con una <i>dummy</i> de dolarizaci&oacute;n que permitiera medir los efectos precisos de la dolarizaci&oacute;n en las variables de desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico del pa&iacute;s. La <i>dummy</i> de dolarizaci&oacute;n toma el valor 1 despu&eacute;s de marzo de 2000 (correspondiendo al segundo trimestre de 2000 para los datos trimestrales) y el valor 0 antes de marzo de 2000. Mishkin y Schmidt&#45;Hebbel (2007) utilizan la misma metodolog&iacute;a con el objetivo de medir los efectos de las metas de inflaci&oacute;n en el desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico. Los efectos de la dolarizaci&oacute;n son medidos por el coeficiente de la variable <i>dummy.</i> Asimismo, se emplean diversas variables de control de modo de asegurar que los cambios en el PIB son el resultado de la dolarizaci&oacute;n y no de otras variables que pueden afectarlo. Como resultado, se llega a la siguiente especificaci&oacute;n de la regresi&oacute;n:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n290/a3e1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde <i>Y<sub>t</sub></i> corresponde a las variables macroecon&oacute;micas; <i>D<sub>t</sub></i> es la variable <i>dummy</i> de dolarizaci&oacute;n; <i>C<sub>t</sub></i> representa a las variables de control, diferentes de la dolarizaci&oacute;n, que podr&iacute;an afectar el desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico de Ecuador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la misma forma, al utilizar estos m&eacute;todos emp&iacute;ricos se consider&oacute; otro aspecto importante: lo robusto de los resultados. Ello determin&oacute; que se dise&ntilde;aran especificaciones econom&eacute;tricas alternativas, realiz&aacute;ndose varias pruebas de estabilidad con el fin de detectar cambios en el desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico. Debido a que en la ecuaci&oacute;n &#91;1&#93; &szlig;<sub>1</sub> mide los cambios en la media condicional de la variable econ&oacute;mica <i>Y<sub>t</sub>,</i> la prueba de estabilidad de la ecuaci&oacute;n de regresi&oacute;n presentada a continuaci&oacute;n es equivalente a la aplicaci&oacute;n de la prueba de cambios en la media condicional de dichas variables:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n290/a3e2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde <i>C<sub>t</sub></i> es un vector compuesto por unos. Realizando la prueba de estabilidad de &#945;<sub>1</sub> en la ecuaci&oacute;n &#91;2&#93; por medio de las pruebas de cambio estructural de Chow y de Quandt&#45;Andrews, podemos evaluar el impacto de la dolarizaci&oacute;n en la media condicional de estas variables macroecon&oacute;micas. La prueba de Chow ajusta la ecuaci&oacute;n de manera separada para cada submuestra, examinando la existencia de diferencias significativas en las ecuaciones estimadas. Para comprobar lo robusto de los resultados, tambi&eacute;n se lleva a cabo la prueba de cambio estructural de Quandt&#45;Andrews, que permite comprobar si se detectan uno o m&aacute;s cambios estructurales desconocidos en la muestra de una ecuaci&oacute;n especificada. La idea que subyace de la prueba de Quandt&#45;Andrews sostiene que en cada observaci&oacute;n realizada entre dos fechas se efect&uacute;a una sola prueba de cambio estructural de Chow.<sup><a href="#notas">10</a></sup> Adem&aacute;s, la prueba Quandt&#45;Andrews proporciona las fechas m&aacute;s probables de cambio estructural, opt&aacute;ndose por usarla debido a que el cambio estructural es determinado por la prueba y no impuesto a &eacute;sta. Por ello, ante quienes argumentan que al realizar la prueba se utiliza una fecha en la que se sabe que se produjo un cambio estructural por lo cual podr&iacute;a inducirse un sesgo, esta prueba resulta irrefutable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Incertidumbre inflacionaria</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo a Fountas (2001), aplicamos un modelo GARCH(1,1)<sup><a href="#notas">11</a></sup> con el fin de investigar el impacto de la dolarizaci&oacute;n en la incertidumbre inflacionaria. Consideremos un modelo autorregresivo con medias m&oacute;viles (ARMA) de inflaci&oacute;n (&#960;<i><sub>t</sub></i>) con una varianza condicional no constante en el tiempo:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n290/a3e3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde &#952;<sub><i>t</i></sub> representa el conjunto de informaci&oacute;n disponible en el tiempo t. En el estudio de Andersen <i>et al.</i> (2003), en la ecuaci&oacute;n de varianza se emplea la variable <i>dummy</i> como variable explicativa, investig&aacute;ndose el efecto de la dolarizaci&oacute;n en la incertidumbre inflacionaria. Andersen <i>et al.</i> (2003) utilizan <i>dummies</i> de anuncio en la ecuaci&oacute;n de varianza de los tipos cambiarios para medir los efectos de los anuncios sobre medidas macroecon&oacute;micas en la volatilidad del tipo de cambio. El coeficiente del <i>dummy</i> de dolarizaci&oacute;n (&#966;) muestra el efecto que tiene la dolarizaci&oacute;n en la incertidumbre inflacionaria de Ecuador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Relaci&oacute;n dinero&#45;precio</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente estudio contempla la realizaci&oacute;n de una prueba alternativa para constatar la endogeneidad del dinero. Muchos estudios, como los efectuados por Pinga y Nelson (2001) y Ozmen (2003), utilizan la causalidad de Granger o pruebas de cointegraci&oacute;n con el objetivo de examinar la relaci&oacute;n entre oferta monetaria y nivel de precios o inflaci&oacute;n. Sin embargo, estos m&eacute;todos solamente valoran la causalidad y no la exogeneidad de una variable. Como argumentan Togay y Kose (2013), los estudios de causalidad existentes no distinguen claramente entre exogeneidad y causalidad. Por ello, la presencia de una relaci&oacute;n causal entre precio y oferta monetaria no constituye una condici&oacute;n necesaria ni suficiente para comprobar la hip&oacute;tesis de dinero end&oacute;geno. Siguiendo la recomendaci&oacute;n de Baum, Scharer y Stillman (2007), ejecutamos una prueba de restricciones de sobreidentificaci&oacute;n, con el fin de comprobar la endogeneidad del dinero.<sup><a href="#notas">12</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como establece Hayashi (2000), un regresor es end&oacute;geno si no est&aacute; predeterminado (por ejemplo, si no es ortogonal respecto al t&eacute;rmino de error), es decir, si no cumple con la condici&oacute;n de ortogonalidad. Siguiendo este argumento, usando el estad&iacute;stico C se comprueba si el dinero es end&oacute;geno.<sup><a href="#notas">13</a></sup> Llevando a cabo la prueba aplicada a los periodos anteriores y posteriores a la dolarizaci&oacute;n, analizamos si durante los mismos la oferta monetaria fue end&oacute;gena.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL DESEMPE&Ntilde;O MACROECON&Oacute;MICO DE ECUADOR Y LA DOLARIZACI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta secci&oacute;n se investigan los efectos de la dolarizaci&oacute;n en la inflaci&oacute;n y en el crecimiento del PIB. El <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c3.jpg" target="_blank">cuadro 3</a> presenta las estad&iacute;sticas resumen de la inflaci&oacute;n mensual durante los periodos previo y posterior a la implementaci&oacute;n de esta medida, as&iacute; como los datos resumen del PIB real y de su crecimiento, medidos de manera trimestral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Coincidiendo con la metodolog&iacute;a utilizada por Mishkin y Schmidt&#45;Hebbel (2007), los <a href="#c4">cuadros 4</a> y <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c5.jpg" target="_blank">5</a> muestran los cambios detectados en la inflaci&oacute;n y en el crecimiento del PIB una vez implementada la dolarizaci&oacute;n. En el <a href="#c4">cuadro 4</a>, que recoge datos mensuales, el coeficiente de la variable <i>dummy</i> de dolarizaci&oacute;n es negativo y dicha variable es significativa en t&eacute;rminos de la ecuaci&oacute;n inflacionaria. Del mismo modo, el an&aacute;lisis de los datos trimestrales presentados en el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c5.jpg" target="_blank">cuadro 5</a> indica que el coeficiente de la variable <i>dummy</i> de dolarizaci&oacute;n es negativo y significativo en t&eacute;rminos de la ecuaci&oacute;n inflacionaria. Para analizar el PIB real y el crecimiento que experimenta, el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c5.jpg" target="_blank">cuadro 5</a> muestra las especificaciones aplicadas a la regresi&oacute;n alternativa, las cuales fueron elaboradas considerando distintos conjuntos de variables de control. El mismo cuadro indica que la <i>dummy</i> de dolarizaci&oacute;n es significativa, mostrando un coeficiente positivo para las ecuaciones vinculadas al PIB real y a su crecimiento. Por tanto, se concluye que despu&eacute;s de la dolarizaci&oacute;n, la inflaci&oacute;n registr&oacute; un nivel m&aacute;s bajo en Ecuador; adem&aacute;s, tanto el PIB real como el crecimiento que experiment&oacute; son sustancialmente m&aacute;s elevados tras la dolarizaci&oacute;n,<sup><a href="#notas">14</a></sup> resultados que pueden calificarse como robustos ante distintas especificaciones de regresi&oacute;n con variables de control alternativas.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c4"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c4.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos del an&aacute;lisis de regresi&oacute;n del crecimiento del PIB real, los estad&iacute;sticos R<sup>2</sup> se encuentran por debajo de 10%, o ligeramente por arriba, lo cual sugiere que el poder explicativo del crecimiento del PIB que tendr&iacute;an las variables de control podr&iacute;a no ser &oacute;ptimo. A efectos de validar los resultados relativos al crecimiento del PIB real, se utiliz&oacute; una especificaci&oacute;n de regresi&oacute;n alternativa en la que la variable dependiente es la diferencia entre el crecimiento del PIB real y la tendencia de crecimiento mostrada por el PIB latinoamericano. Los resultados de este an&aacute;lisis se pueden ver en el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/html/a3anex.html#anexoe" target="_blank">Anexo, secci&oacute;n E</a>, donde se muestra que el coeficiente de la variable <i>dummy</i> de dolarizaci&oacute;n es significativa estad&iacute;sticamente y positiva. Por tanto, podemos concluir que, despu&eacute;s de la dolarizaci&oacute;n, el crecimiento del PIB real de Ecuador fue significativamente m&aacute;s elevado que la cifra correspondiente mostrada por la tendencia de crecimiento del PIB latinoamericano. Comparado con el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c5.jpg" target="_blank">cuadro 5</a>, los estad&iacute;sticos R<sup>2</sup> de este an&aacute;lisis de regresi&oacute;n alternativa son 33%, lo que indica que las variables resultan en un mejor ajuste.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los <a href="#c4">cuadros 4</a> y <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c5.jpg" target="_blank">5</a> revelan que una vez implementada la dolarizaci&oacute;n mejoraron significativamente las condiciones macroecon&oacute;micas de Ecuador. Las distintas especificaciones aplicadas a la regresi&oacute;n ejercen un efecto de control sobre el aumento del precio del petr&oacute;leo, la tendencia de crecimiento en las econom&iacute;as emergentes, la variaci&oacute;n en el tipo cambiario real y las remesas. Por lo que, independientemente de los factores mencionados, la dolarizaci&oacute;n contribuy&oacute; a que se lograran mejores condiciones macroecon&oacute;micas en el pa&iacute;s.<sup><a href="#notas">15</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, estos cuadros dan cuenta de que la dolarizaci&oacute;n ejerci&oacute; un efecto bastante positivo sobre la inflaci&oacute;n, ya que la medici&oacute;n mensual y trimestral de este indicador muestra una tendencia decreciente. Con el fin de investigar el canal a partir del cual la dolarizaci&oacute;n afecta la inflaci&oacute;n, se realizaron an&aacute;lisis adicionales. En los mismos se incluy&oacute; una variable de interacci&oacute;n del tipo cambiario real como variable explicativa. &Eacute;sta se construy&oacute; multiplicando el indicador de la variaci&oacute;n porcentual en el tipo de cambio real por la variable <i>dummy</i> de dolarizaci&oacute;n. De esta forma, la variable de interacci&oacute;n mide el cambio del coeficiente del indicador de la variaci&oacute;n porcentual del tipo de cambio real a partir de la dolarizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto en el <a href="#c4">cuadro 4</a> como en el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c5.jpg" target="_blank">5</a>, el indicador de la variaci&oacute;n porcentual del tipo de cambio real resulta ser significativa y tener signo negativo, resultado que apunta a que la dolarizaci&oacute;n podr&iacute;a tener un impacto significativo en la inflaci&oacute;n a trav&eacute;s del canal representado por el tipo de cambio real. La <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a> muestra la variaci&oacute;n porcentual en el tipo de cambio real.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n290/a3g2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a> se desprende que despu&eacute;s de la dolarizaci&oacute;n el tipo de cambio real se comport&oacute; de manera menos vol&aacute;til, hecho que podr&iacute;a contribuir a que existan niveles de inflaci&oacute;n y de volatilidad m&aacute;s bajos tras la implementaci&oacute;n de dicha medida en Ecuador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Robustez</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con los resultados emp&iacute;ricos presentados anteriormente, pueden realizarse varios planteamientos. En primer lugar, es posible argumentar que la metodolog&iacute;a de regresi&oacute;n es la raz&oacute;n por la cual los resultados relativos a la dolarizaci&oacute;n fueron favorables. Con el fin de analizar si los resultados reportados en los <a href="#c4">cuadros 4</a> y <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c5.jpg" target="_blank">5</a> son robustos ante la selecci&oacute;n de la metodolog&iacute;a emp&iacute;rica empleada, se utilizaron dos m&eacute;todos alternativos: las pruebas de cambio estructural de Chow y de Quandt&#45;Andrews. En el <a href="#c6">cuadro 6</a> se examina la robustez de los resultados presentados en el <a href="#c4">cuadro 4</a>. En este sentido, tanto la prueba de Chow como la de Quandt&#45;Andrews rechazan la hip&oacute;tesis nula de que no existen cambios estructurales en la media condicional de los datos de la inflaci&oacute;n mensual. Asimismo, la prueba Quandt&#45;Andrews indica que el cambio estructural se produjo en febrero y marzo de 2001, precisamente en la fecha en que se implement&oacute; la dolarizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c6"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c6.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c7.jpg" target="_blank">cuadro 7</a> se presentan los estad&iacute;sticos correspondientes a las pruebas de Chow y de Quandt&#45;Andrews para todas las especificaciones de regresi&oacute;n reunidas en el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c5.jpg" target="_blank">cuadro 5</a>. Respecto a dichas especificaciones, la prueba de Chow concluye que la media condicional de las variables presenta valores diferentes antes y despu&eacute;s del segundo trimestre de 2000. Mientras que, a partir de la prueba Quandt&#45;Andrews, se puede concluir que se produjo un cambio estructural en el conjunto de datos y que todas las fechas de dicho cambio coinciden con la dolarizaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">16</a></sup> Como resultado de lo anterior, y apoy&aacute;ndonos en m&eacute;todos alternativos, concluimos que en las variables macroecon&oacute;micas de Ecuador se produjo un cambio estructural. Por lo que los resultados recogidos en el presente art&iacute;culo son robustos ante los m&eacute;todos emp&iacute;ricos alternativos seleccionados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo t&eacute;rmino, podr&iacute;a especularse con el hecho de que fueron otros factores macroecon&oacute;micos, diferentes de la dolarizaci&oacute;n, los que mejoraron el desempe&ntilde;o del pa&iacute;s despu&eacute;s de marzo de 2000 y que esto pudo haber incidido en los resultados. Como se puede observar en los <a href="#c1">cuadros 1</a> y <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/html/a3c2.html" target="_blank">2</a>, la producci&oacute;n de petr&oacute;leo constituye un componente incremental de la econom&iacute;a ecuatoriana. Por tanto, los aumentos registrados en el precio del crudo podr&iacute;an haber tenido efectos positivos sustanciales, motivo por el cual este se incluy&oacute; como variable de control. Asimismo, todos los pa&iacute;ses emergentes experimentaron tasas positivas de crecimiento econ&oacute;mico durante el periodo que sigui&oacute; a su recuperaci&oacute;n de la crisis global de 1999. Para someter a control este efecto, utilizamos como variables de control el crecimiento del PIB de los pa&iacute;ses emergentes y la tendencia de crecimiento del PIB de los pa&iacute;ses latinoamericanos. Con el objetivo de comprobar si Ecuador tuvo un crecimiento superior al de los dem&aacute;s pa&iacute;ses latinoamericanos, se formul&oacute; una especificaci&oacute;n emp&iacute;rica alternativa. As&iacute;, se construy&oacute; una variable dependiente alternativa restando la tendencia mostrada por el crecimiento del PIB de los pa&iacute;ses latinoamericanos al crecimiento del PIB real de Ecuador. Los resultados de esta especificaci&oacute;n de regresi&oacute;n alternativa revelan que, tras la dolarizaci&oacute;n, Ecuador experiment&oacute; un crecimiento del PIB real m&aacute;s elevado en comparaci&oacute;n con el de otros pa&iacute;ses latinoamericanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como parte del programa de recuperaci&oacute;n, despu&eacute;s de la crisis se impulsaron importantes cambios estructurales en el pa&iacute;s. Tambi&eacute;n tanto el tipo cambiario real como las remesas se modificaron de manera significativa tras la dolarizaci&oacute;n. Con el fin de asegurar que tales mejor&iacute;as no incidieran en los resultados emp&iacute;ricos, estas variables fueron incluidas como variables de control en las regresiones. Por eso sostenemos que las mismas representan la mayor&iacute;a de los cambios econ&oacute;micos importantes diferentes de la dolarizaci&oacute;n que tuvieron lugar en el &aacute;mbito de la econom&iacute;a ecuatoriana. Al utilizarlas como variables de control, confirmamos que la metodolog&iacute;a emp&iacute;rica empleada en el presente estudio mide correctamente los efectos directos de la dolarizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tercer lugar, existe la posibilidad de que la mejor&iacute;a econ&oacute;mica experimentada antes de la dolarizaci&oacute;n haya producido efectos positivos, por lo que los resultados emp&iacute;ricos podr&iacute;an estar reflejando los efectos asociados a la misma. Con el prop&oacute;sito de examinar la robustez de nuestros resultados ante este planteamiento, puede utilizarse la prueba Quandt&#45;Andrews, que efect&uacute;a una b&uacute;squeda en los datos para detectar un cambio estructural desconocido.<sup><a href="#notas">17</a></sup> En este sentido, los <a href="#c6">cuadros 6</a> y <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c7.jpg" target="_blank">7</a> revelan que todas las fechas en que se produjeron cambios estructurales identificadas por la prueba tuvieron lugar exactamente en el primer trimestre de 2000 (marzo de 2000 para el an&aacute;lisis mensual) o despu&eacute;s de &eacute;ste, en una fecha muy cercana a aquella en que se implement&oacute; la dolarizaci&oacute;n. Todas las fechas identificadas por la prueba corresponden al periodo posterior a la dolarizaci&oacute;n, lo cual significa que los resultados de los <a href="#c4">cuadros 4</a> y <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c5.jpg" target="_blank">5</a> no son sesgados por motivos asociados a eventos ocurridos antes de la misma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, la observaci&oacute;n cr&iacute;tica de Hansen (2001) puede incidir en el an&aacute;lisis de cambio estructural, en el sentido de que "&#91;...&#93; la fecha del cambio estructural puede ser seleccionada conforme a los eventos conocidos <i>a priori</i> &#91;...&#93; resulta esencial que el investigador pueda afirmar que los eventos son seleccionados de manera ex&oacute;gena". La prueba de robustez realizada por la prueba de Quandt&#45;Andrews proporciona respuestas a este planteamiento cr&iacute;tico. De entrada, la prueba identifica la fecha del cambio estructural, comprobando luego si existe un cambio. Por tanto, no se puede afirmar que se haya impuesto una fecha conocida y que la fecha del cambio estructural se haya determinado de manera ex&oacute;gena. Como consecuencia, en los <a href="#c6">cuadros 6</a> y <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c7.jpg" target="_blank">7</a> observamos que los resultados de los <a href="#c4">cuadros 4</a> y <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c5.jpg" target="_blank">5</a> son robustos ante la cr&iacute;tica de Hansen (2001). La prueba Quandt&#45;Andrews identifica la fecha exacta de la dolarizaci&oacute;n o identifica fechas que caen dos o tres trimestres despu&eacute;s de implementada esta medida. En conclusi&oacute;n, el an&aacute;lisis de la robustez de los principales resultados de este art&iacute;culo indica que los resultados no est&aacute;n sesgados y que muestran robustez ante especificaciones alternativas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INCERTIDUMBRE INFLACIONARIA Y DOLARIZACI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ha encontrado que la incertidumbre inflacionaria afecta de manera significativa el desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico medido a trav&eacute;s de indicadores como los de la inflaci&oacute;n y el crecimiento del PIB. Cukierman y Meltzer (1986) construyeron un modelo de teor&iacute;as de juego, mostrando que al elevarse la incertidumbre inflacionaria tambi&eacute;n crece la tasa media de inflaci&oacute;n. A partir del uso de la metodolog&iacute;a GARCH y de las pruebas de causalidad de Granger, Apergis (2004) encuentra respaldo emp&iacute;rico para afirmar que la incertidumbre inflacionaria eleva la inflaci&oacute;n en los pa&iacute;ses del G7. Grier y Perry (1998) determinan que el incremento de la incertidumbre inflacionaria termina afectando a la inflaci&oacute;n de manera significativa en m&aacute;s de la mitad de los pa&iacute;ses analizados. Elder (2004) investiga los efectos de la incertidumbre financiera en la actividad econ&oacute;mica real a nivel te&oacute;rico y emp&iacute;rico, determinando que una perturbaci&oacute;n de la incertidumbre inflacionaria disminuye el crecimiento del producto. Friedman (1977), por su parte, indica que la incertidumbre respecto a la inflaci&oacute;n a futuro distorsiona la eficiente asignaci&oacute;n de recursos, lo cual conduce a la disminuci&oacute;n del producto. Stockman (1981) mostr&oacute; que la inflaci&oacute;n anticipada reduce la demanda de balances reales, lo cual implica que tanto la demanda de capital como el crecimiento de la producci&oacute;n disminuyen. Asimismo, sus conclusiones encuentran apoyo emp&iacute;rico en Zhang (2000). Por ello, contar con una incertidumbre inflacionaria m&aacute;s baja resulta crucial para el bienestar de la econom&iacute;a en general. En esta secci&oacute;n investigamos si la dolarizaci&oacute;n ayud&oacute; a Ecuador a lograr menores niveles de incertidumbre inflacionaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como menciona Fountas (2001), los modelos ARCH (autorregresivo de heteroced&aacute;sticidad condicional) y ARCH generalizado (GARCH) pueden ser usados como <i>proxys</i> de la incertidumbre. Este autor utiliza datos anuales para crear un modelo GARCH(1,1) con el objetivo de investigar la incertidumbre inflacionaria en el Reino Unido. Daal, Naka y S&aacute;nchez (2005), a su vez, emplean tasas inflacionarias mensuales basadas en diferencias logar&iacute;tmicas de los IPC, usando una metodolog&iacute;a GARCH para estimar la incertidumbre inflacionaria y realizando pruebas de causalidad de Granger para examinar la relaci&oacute;n existente entre la inflaci&oacute;n y la incertidumbre inflacionaria, tanto en el caso de los pa&iacute;ses desarrollados como en el de los pa&iacute;ses emergentes. En esta secci&oacute;n utilizamos la metodolog&iacute;a GARCH descrita en la secci&oacute;n dos para analizar el efecto de la dolarizaci&oacute;n en la incertidumbre inflacionaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primera instancia, realizamos pruebas LM&#45;ARCH (multiplicador de Lagrange) y de ra&iacute;z unitaria con el fin de verificar si se satisfacen las condiciones necesarias para la implementaci&oacute;n de la metodolog&iacute;a GARCH. La prueba LM&#45;ARCH revela la presencia de efectos ARCH respecto a la inflaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">18</a></sup> Las pruebas de ra&iacute;z unitaria rechazan la hip&oacute;tesis nula de que existe una ra&iacute;z unitaria para la inflaci&oacute;n a 1%. En el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/html/a3anex.html#anexob" target="_blank">anexo B</a> se presentan los estad&iacute;sticos de prueba que demuestran que la inflaci&oacute;n no contiene una ra&iacute;z unitaria.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la <a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a> se presenta la inflaci&oacute;n de Ecuador medida mensualmente, observ&aacute;ndose que la variabilidad de la inflaci&oacute;n es m&aacute;s baja a partir de la dolarizaci&oacute;n (implementada en marzo de 2000).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g3"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n290/a3g3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <a href="#c8">cuadro 8</a> muestra los resultados de la prueba formal sobre el impacto de la dolarizaci&oacute;n en la incertidumbre inflacionaria y los resultados correspondientes a especificaciones diferentes de GARCH(1,1) para la inflaci&oacute;n. Al respecto, llevamos a cabo varias estimaciones de modelos ARCH y GARCH. En la <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/html/a3anex.html#anexoc" target="_blank">secci&oacute;n C del Anexo</a> figuran los criterios de informaci&oacute;n de Akaike (AIC) y el bayesiano de Schwarz (BIC) para estos modelos alternativos.<sup><a href="#notas">19</a></sup> La especificaci&oacute;n GARCH(1,1) para la varianza de la inflaci&oacute;n en Ecuador es seleccionada por la BIC. Los numerosos estudios relativos a la incertidumbre inflacionaria existentes, como los de Apergis (2004), Fountas (2001) y Grier y Perry (1998), implementan especificaciones GARCH(1,1). De la misma forma que Andersen <i>et al.</i> (2003) y Fountas (2001), investigamos los cambios detectados en la varianza de inflaci&oacute;n, usando para tal efecto en la ecuaci&oacute;n de varianza la variable de inter&eacute;s (<i>dummy</i> de dolarizaci&oacute;n) como una variable explicativa. En todas las especificaciones de regresi&oacute;n recogidas en el <a href="#c8">cuadro 8</a>, el coeficiente de la variable <i>dummy</i> de dolarizaci&oacute;n es significativo y negativo. Conforme a este resultado, se llega a la conclusi&oacute;n de que la incertidumbre de inflaci&oacute;n (la varianza) es significativamente m&aacute;s baja despu&eacute;s de la dolarizaci&oacute;n.</font></p> 	    <p align="center"><a name="c8"></a></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c8.jpg"></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <a href="#g4">gr&aacute;fica 4</a> es una representaci&oacute;n visual de los resultados presentados en el <a href="#c8">cuadro 8</a>. La desviaci&oacute;n est&aacute;ndar condicional de la inflaci&oacute;n es mucho m&aacute;s baja tras la dolarizaci&oacute;n. Por ello, los resultados de esta secci&oacute;n infieren que Ecuador logr&oacute; una incertidumbre inflacionaria m&aacute;s baja gracias a la misma.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g4"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/ineco/v73n290/a3g4.jpg"></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RELACI&Oacute;N DINERO&#45;PRECIO EN ECUADOR</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;La inflaci&oacute;n constituye un fen&oacute;meno monetario? Varios estudios han investigado de manera emp&iacute;rica la relaci&oacute;n dinero&#45;precio, por ejemplo, los de Belrs y Jones (1993) para Argelia; Pradhan y Subramanian (1998) para India; Sun y Ma (2004) para China; y Pinga y Nelson (2001) para 26 pa&iacute;ses. Vymyatnina (2006), por su parte, realiz&oacute; sus an&aacute;lisis para Rusia desde una perspectiva poskeynesiana. Seg&uacute;n nuestros conocimientos, no existe otro estudio que investigue la relaci&oacute;n dinero&#45;precio en el caso de Ecuador, por lo que el presente art&iacute;culo constituye el primer estudio que examina los efectos de la dolarizaci&oacute;n en dicha relaci&oacute;n para este pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es com&uacute;n que la dolarizaci&oacute;n afecte la relaci&oacute;n dinero&#45;precio debido a que en el momento en que un pa&iacute;s se dolariza completamente debe abandonar sus pol&iacute;ticas monetarias y cambiarias. La oferta monetaria se determina internamente (de manera end&oacute;gena) seg&uacute;n la balanza de pagos. En otras palabras, como concluy&oacute; Schuler (2005), la din&aacute;mica oferta&#45;demanda del mercado cambiario determina la oferta monetaria. Este argumento sostiene que la dolarizaci&oacute;n "endogeniza" la oferta monetaria. En este contexto, ser&iacute;a l&oacute;gico encontrar que despu&eacute;s de la dolarizaci&oacute;n (tras marzo de 2000) la oferta monetaria es end&oacute;gena, lo cual es as&iacute;, en efecto. Antes de la implementaci&oacute;n de esta medida (entre 1990 y 2000), en Ecuador existieron varios reg&iacute;menes cambiarios. Se esperar&iacute;a encontrar que, durante el periodo previo a la dolarizaci&oacute;n, la oferta monetaria en Ecuador fuera ex&oacute;gena, lo cual efectivamente es as&iacute;. En cierta forma, esta situaci&oacute;n responde al hecho de que la mayor parte de la oferta monetaria es determinada por el financiamiento de gastos gubernamentales y de bancos con problemas de solvencia.<sup><a href="#notas">20</a></sup> En esta secci&oacute;n investigamos emp&iacute;ricamente la validez de este argumento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ello, se realizaron las pruebas de endogeneidad detalladas en la secci&oacute;n "Relaci&oacute;n dinero&#45;precio" empleando distintas medidas de la oferta monetaria: M1, M2 y reservas bancarias. Adem&aacute;s, se probaron distintas t&eacute;cnicas de especificaci&oacute;n y de estimaci&oacute;n &#151;m&iacute;nimos cuadrados en dos etapas (2SLS) y el m&eacute;todo generalizado de momentos (GMM). Los valores rezagados de las variables dependientes e independientes se usaron como instrumentos. Se constat&oacute; que las pruebas de subidentificaci&oacute;n de todas las regresiones tienen valores <i>p</i> de 0.00, lo cual indica que los instrumentos est&aacute;n relacionados significativamente con la variable end&oacute;gena. Los estad&iacute;sticos J de Sargan y Hansen de todas las regresiones arrojan valores <i>p</i> de entre 0.38 y 0.99. Por tanto, para todas las especificaciones de regresi&oacute;n de variables instrumentales aceptamos la hip&oacute;tesis nula de que los instrumentos son v&aacute;lidos, es decir, no est&aacute;n correlacionados con el t&eacute;rmino de error.<sup><a href="#notas">21</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c9.jpg" target="_blank">cuadro 9</a> se observa la prueba GMM de exogeneidad de los agregados monetarios antes y despu&eacute;s de la dolarizaci&oacute;n. Este cuadro revela que la hip&oacute;tesis nula de que el dinero es ex&oacute;geno, se acepta antes de la dolarizaci&oacute;n, rechaz&aacute;ndose despu&eacute;s de la implementaci&oacute;n de esta medida. Por lo tanto, concluimos que el dinero es end&oacute;geno tras la dolarizaci&oacute;n para todas las medidas de la oferta monetaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resumiendo, a partir de las pruebas de endogeneidad para M1, M2 y las reservas bancarias, inferimos que despu&eacute;s de la dolarizaci&oacute;n el dinero en Ecuador es end&oacute;geno, siendo ex&oacute;geno antes de la misma. Es decir, concluimos que la dolarizaci&oacute;n "endogeniza" el dinero. Los resultados presentados en el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c9.jpg" target="_blank">cuadro 9</a> brindan evidencia emp&iacute;rica que respalda los argumentos de Schuler (2005). Esta secci&oacute;n presenta otro impacto significativo de la dolarizaci&oacute;n que los estudios previos no hab&iacute;an abordado en detalle.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSIONES E IMPLICACIONES PARA LAS POL&Iacute;TICAS ECON&Oacute;MICAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este art&iacute;culo constituye un aporte a los estudios existentes en el sentido de que investiga los efectos de la dolarizaci&oacute;n desde una perspectiva de series de tiempo. Espec&iacute;ficamente, se analizan los efectos que tiene la dolarizaci&oacute;n impulsada por Ecuador en la inflaci&oacute;n, en el crecimiento del PIB, en la incertidumbre inflacionaria y en la relaci&oacute;n dinero&#45;precio (la endogeneidad del dinero). De este estudio surgen cuatro hallazgos importantes: 1) la inflaci&oacute;n es m&aacute;s baja despu&eacute;s de la dolarizaci&oacute;n; 2) el crecimiento del PIB es m&aacute;s elevado despu&eacute;s de poner en marcha esta medida; 3) la incertidumbre inflacionaria, medida a trav&eacute;s de la varianza de la inflaci&oacute;n por medio de GARCH, es m&aacute;s baja despu&eacute;s de la dolarizaci&oacute;n, y 4) la oferta monetaria es end&oacute;gena tras la dolarizaci&oacute;n y ex&oacute;gena antes de la misma. Como se detall&oacute; en la secci&oacute;n seis, esto &uacute;ltimo tiene su explicaci&oacute;n en el hecho de que la cantidad de dinero se determina internamente (de manera end&oacute;gena) seg&uacute;n la situaci&oacute;n de la balanza de pagos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los resultados arrojados por este estudio conllevan un n&uacute;mero considerable de implicaciones para las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas. Al respecto, se encuentra evidencia de que la dolarizaci&oacute;n signific&oacute; una mejor&iacute;a en el desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico de Ecuador, ya que baj&oacute; la inflaci&oacute;n, aument&oacute; el crecimiento del PIB y se redujo la incertidumbre inflacionaria. Con relaci&oacute;n a la endogeneidad del dinero en Ecuador, una vez implementada la dolarizaci&oacute;n surgen varios argumentos relativos a la pol&iacute;tica econ&oacute;mica del pa&iacute;s. Por ejemplo, en Ecuador la producci&oacute;n est&aacute; sumamente vinculada a la producci&oacute;n de petr&oacute;leo. Como observamos en el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/html/a3c2.html" target="_blank">cuadro 2</a>, el porcentaje representado por la producci&oacute;n petrolera en t&eacute;rminos del PIB es bastante m&aacute;s elevado durante el periodo 2000&#45;2006. Por tanto, durante el periodo de la dolarizaci&oacute;n, la econom&iacute;a ecuatoriana se volvi&oacute; m&aacute;s dependiente de la producci&oacute;n de crudo. El alza en el precio del petr&oacute;leo beneficia a las finanzas gubernamentales del pa&iacute;s. En ese sentido, la oferta monetaria end&oacute;gena y la ausencia de oferta monetaria, en tanto herramienta macroecon&oacute;mica, no parecen haber provocado problemas econ&oacute;micos serios durante el periodo en que Ecuador report&oacute; importantes ingresos vinculados a la venta de petr&oacute;leo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La inestabilidad del precio del crudo y la pronunciada ca&iacute;da del mismo (a 9 d&oacute;lares por barril), son algunas de las razones que explican la crisis econ&oacute;mica de 1999. Asimismo, Jameson (2003a; 2003b) comenta que ciertas condiciones pol&iacute;ticas de inestabilidad y algunos problemas estructurales de importancia contin&uacute;an presentes en Ecuador, aun despu&eacute;s de la dolarizaci&oacute;n. Tales condiciones econ&oacute;micas, inadecuadas para el r&eacute;gimen de dolarizaci&oacute;n, podr&iacute;an significar que Ecuador es susceptible a otra crisis, salvo que se instrumentaran algunas reformas econ&oacute;micas. Resumiendo, aunque las condiciones macroecon&oacute;micas mejoraron su desempe&ntilde;o en forma destacada tras la dolarizaci&oacute;n, la inestabilidad del precio del petr&oacute;leo podr&iacute;a ser el antecedente a una ca&iacute;da del mismo, lo cual conducir&iacute;a a una nueva crisis econ&oacute;mica. Para evitar este escenario, las autoridades ecuatorianas deber&iacute;an impulsar de manera inmediata reformas econ&oacute;micas estructurales compatibles con la dolarizaci&oacute;n, las cuales son necesarias si ha de perdurar el mejor desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico logrado con la dolarizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alesina, B. y Barro, R.J., 2001. Dollarization. <i>The American Economic Review,</i> 91(2), pp. 381&#45;85.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565299&pid=S0185-1667201400040000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Andersen, T.G, Bollerslev, T. Diebold, F.X. y Vega, C., 2003. Micro Effects of Macro Announcements: Real&#45;Time Price Discovery In Foreign Exchange. <i>American Economic Review,</i> 93(1), pp. 38&#45;62.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565301&pid=S0185-1667201400040000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Apergis, N., 2004. Inflaci&oacute;n, Output Growth, Volatility and Causality: Evidence from panel data and the G7 countries. <i>Economics Letters,</i> 83(24), pp. 185&#45;91.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565303&pid=S0185-1667201400040000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Baum, C.F., Scharer, M.E. y Stillman, S., 2007. Enhanced Routines for Instrumental Variables/GMM Estimation and Testing. <i>Stata Journal,</i> 7(4), pp. 465&#45;506.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565305&pid=S0185-1667201400040000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Beckerman, P., 2002. Longer&#45;term Origins of Ecuador's Predollarization Crisis. En: Beckerman, P. y Solimano, A. (eds.). <i>Crisis and Dollarization in Ecuador: Stability, Growth, and Social Equity</i> &#91;pp. 17&#45;81&#93;. Washington, D.C.: The World Bank.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565307&pid=S0185-1667201400040000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Beckerman, P. y Douglas, H.C., 2002. Longer&#45;term Origins of Ecuador's Predollarization crisis. En: Beckerman, P. y Solimano, A. (eds.). <i>Crisis and Dollarization in Ecuador: Stability, Growth, and Social Equity</i> &#91;pp. 81&#45;127&#93;. Washington, D.C.: The World Bank.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565309&pid=S0185-1667201400040000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Belrs, A. y Jones, T., 1993. Money Inflation and Causality in a Financially Repressed Economy: Algeria&#45;1970&#45;1988. <i>Applied Economics,</i> 25, pp. 473&#45;80.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565311&pid=S0185-1667201400040000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Berger, H., Jensen, H. y Schjelderup, G., 2001. To Peg or not to Peg?: A simple model of exchange rate regime choice in small economies. <i>Economics Letters,</i> 73(2), pp. 161&#45;7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565313&pid=S0185-1667201400040000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Calvo, G.A., 2001. Capital Markets and the Exchange Rate with Special Reference to the Dollarization Debate in Latin America. <i>Journal of Money, Credit, and Banking,</i> 33(2), pp. 312&#45;34.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565315&pid=S0185-1667201400040000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Calvo, G.A. y Reinhart. C.M., 2002. Fear of Floating. <i>Quarterly Journal of Economics, 117(2),</i> pp. 379&#45;408.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565317&pid=S0185-1667201400040000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cukierman, A. y Meltzer, A.H., 1986. A Theory of Ambiguity, Credibility, and Inflaci&oacute;n under Discretion and Asymmetric Information. <i>Econometrica,</i> 54, pp. 1099&#45;128.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565319&pid=S0185-1667201400040000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Daal, E., Naka, A. y S&aacute;nchez, B., 2005. Re&#45;examining Inflation and Inflation Uncertainty in Developed and Emerging Countries. <i>Economics Letters,</i> 89, pp. 180&#45;6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565321&pid=S0185-1667201400040000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dean, J.W, 2003. Why Ecuador was Ripe for Dollarization, but Canada is not. En: Rochon, P.L. y Seccareccia, M. (eds.). <i>Dollarizaton Lesson from Europe and Americas</i> &#91;pp, 165&#45;75&#93;. n.d.: Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565323&pid=S0185-1667201400040000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dornbusch, R., 2001. Fewer Monies, Better Monies. <i>American Economic Review,</i> 91(2), pp. 238&#45;42.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565325&pid=S0185-1667201400040000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Duncan, R., 2003. Exploring the Implications of Official Dollarization on Macroeconomic Volatility &#91;Working Papers no. 200&#93;. <i>Banco Central de Chile,</i> Santiago, Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565327&pid=S0185-1667201400040000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Edwards, S. y Magendzo, I., 2003. Dollarization and Economic Performance: What do we really know? <i>International Journal of Finance and Economics,</i> 8, pp. 351&#45;63.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565329&pid=S0185-1667201400040000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Edwards, S. y Magendzo, I., 2006. Strict Dollarization and Economic Performance: An empirical investigation. <i>Journal of Money,Credit and Banking,</i> 38, pp. 269&#45;82.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565331&pid=S0185-1667201400040000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Elder, J., 2004. Another Perspective on the Effects of Inflaci&oacute;n Uncertainty. <i>Journal of Money, Credit and Banking,</i> 36, pp. 911&#45;28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565333&pid=S0185-1667201400040000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fischer, S., 2001. Exchange Rate Regimes: Is the bipolar view correct? <i>Finance and Development,</i> 38, pp. 18&#45;21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565335&pid=S0185-1667201400040000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Friedman, M., 1977. Nobel Lecture: Inflaci&oacute;n and Unemployment. <i>The Journal of Political Economy,</i> 85, pp. 451&#45;72.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565337&pid=S0185-1667201400040000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fountas, S., 2001. The Relationship between Inflation and Inflation Uncertainty in the UK: 1885&#45;1998. <i>Economics Letters,</i> 74, pp. 77&#45;83.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565339&pid=S0185-1667201400040000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Grier, B.K. y Perry, M.J., 1998. On Inflation and Inflation Uncertainty in the G7 Countries. <i>Journal of International Money and Finance,</i> 17, pp. 671&#45;89.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565341&pid=S0185-1667201400040000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hayashi, F., 2000. <i>Econometrics.</i> New Jersey: Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565343&pid=S0185-1667201400040000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hanke, S.H., 2003. Money and Rule of Law in Ecuador. <i>Policy Reform,</i> 6(3), pp. 131&#45;45.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565345&pid=S0185-1667201400040000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hansen, B.E., 2001. The New Econometrics of Structural Change: Dating breaks in U.S. labor productivity. <i>Journal of Economic Perspectives,</i> 15(4), pp. 117&#45;128.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565347&pid=S0185-1667201400040000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hodrick, R.J. y Prescott, E.C., 1997. Postwar U.S. Business Cycles: An empirical investigation. <i>Journal of Money, Credit, and Banking,</i> 29, pp. 1&#45;16.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565349&pid=S0185-1667201400040000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jacome, L.I., 2004. The Late 1990s Financial Crisis in Ecuador: Institutional Weaknesses, fiscal rigidities, and financial dollarization at work &#91;IMF Working Paper no. WP/04/12&#93;. <i>International Monetary Fund</i> (IMF), Washington, D.C.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565351&pid=S0185-1667201400040000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jameson, K.P., 2003a. Dollarization in Latin America: Wave of the Future or Flight to the Past? <i>Journal of Economic,</i> 37, pp. 643&#45;63.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565353&pid=S0185-1667201400040000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jameson, K.P., 2003b. Is It Possible to De&#45;Dollarize?: The Case of Ecuador. <i>International Journal of Political Economy,</i> 33(1), pp. 42&#45;60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565355&pid=S0185-1667201400040000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jameson, K.P., 2004. Dollarization in Ecuador: A Post&#45;Keynesian Institutionalist Analysis &#91;Working Paper no. 2004&#45;2005&#93;. <i>The University of Utah,</i> Estados Unidos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565357&pid=S0185-1667201400040000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mart&iacute;nez, G.X., 2006. The Political Economy of the Ecuadorian Financial Crisis. <i>Cambridge Journal of Economics,</i> 30(4), pp. 567&#45;85.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565359&pid=S0185-1667201400040000300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Minda, A., 2005. Full Dollarization: A last resort solution to financial instability in emerging countries? <i>The European Journal of Development Research,</i> 17(2), pp. 289&#45;316.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565361&pid=S0185-1667201400040000300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mishkin, F.S. y Schmidt&#45;Hebbel, K., 2007. Does Inflaci&oacute;n Targeting Make a Difference? &#91;NBER Working Paper no. 12876&#93;. <i>National Bureau of Economic Research</i> (NBER), Cambridge, MA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565363&pid=S0185-1667201400040000300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nazmi, N., 2001. Failed Reforms and Economic Collapse in Ecuador. <i>The Quarterly Review of Economics and Finance,</i> 41, pp. 727&#45;35.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565365&pid=S0185-1667201400040000300034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ozmen, E., 2003. Testing the Quantity Theory of Money in Greece. <i>Applied Economics Letters,</i> 10, pp. 971&#45;4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565367&pid=S0185-1667201400040000300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pinga, V.E. y Nelson, G.C., 2001. Money Prices and Causality Monetarist versus Structuralist Explanations using Pooled Country Evidence. <i>Applied Economics,</i> 33, pp. 1271&#45;81.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565369&pid=S0185-1667201400040000300036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pradhan, B.K. y Subramanian, A., 1998. Money and Prices Some Evidence from India. <i>Applied Economics,</i> 30, pp. 821&#45;7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565371&pid=S0185-1667201400040000300037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Panizza, U., Stein, E. y Talvi, E. 2003. Measuring Costs and Benefits of Dollarization: An application to Central American and Caribbean countries. En: Yeyati, E. y Sturzenegger, F. (eds.). <i>Dollarization: Debates and Policy Alternative</i> &#91;pp. 133&#45;200&#93;. Cambridge: The MIT Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565373&pid=S0185-1667201400040000300038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quispe&#45;Agnoli, M. y Whisler, E., 2006. Official Dollarization and the Banking System in Ecuador and El Salvador. <i>Economic Review,</i> 3, pp. 55&#45;71.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565375&pid=S0185-1667201400040000300039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rose, A.K., 2000. One Money, One Market: Estimating the effect of common currencies on trade. <i>Economic Policy,</i> 15(30), pp. 7&#45;46.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565377&pid=S0185-1667201400040000300040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rose, A.K. y van Wincoop, E., 2001. National Money as a Barrier to International Trade: The real case for currency union. <i>American Economic Review,</i> 91(2), pp. 386&#45;90.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565379&pid=S0185-1667201400040000300041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schuler, K., 2005. Some Theory and History of Dollarization. <i>Cato Journal,</i> 25, pp. 115&#45;12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565381&pid=S0185-1667201400040000300042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Solimano, A., 2002. Crisis and Dollarization: An overview. En: Beckerman, P. y Solimano, A. (eds.). <i>Crisis and Dollarization in Ecuador: Stability, Growth, and Social Equity</i> &#91;pp. 1&#45;17&#93;. Washington, D.C.: The World Bank.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565383&pid=S0185-1667201400040000300043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Soto, R., 2009. Dollarization, Economic Growth, and Employment. <i>Economics Letters,</i> 105, pp. 42&#45;5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565385&pid=S0185-1667201400040000300044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stockman, A.C., 1981. Anticipated Inflation and the Capital Stock in a Cash&#45;in&#45;Advance Economy. <i>Journal of Monetary Economics,</i> 8, pp. 387&#45;93.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565387&pid=S0185-1667201400040000300045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Summers, L.H., 2000. International Financial Crises: Causes, prevention, and cures. <i>American Economic Review,</i> 90(2), pp. 1&#45;16.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565389&pid=S0185-1667201400040000300046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sun, H. y Ma, Y., 2004. Money and Price Relationship in China. <i>Journal of Chinese Economic and Business Studies,</i> 2, pp. 225&#45;47.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565391&pid=S0185-1667201400040000300047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Togay, S. y Kose, N., 2013. Money&#45;price Relationships under a Currency Board System: The case of Argentina. <i>Journal of Applied Economics,</i> 16(2), pp. 373&#45;90.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565393&pid=S0185-1667201400040000300048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vymyatnina, Y., 2006. How Much Control Bank of Russia have Over Money Supply? <i>Research in International Business and Finance,</i> 20, pp. 131&#45;44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565395&pid=S0185-1667201400040000300049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zhang, J., 2000. Inflation and Growth: Pecuniary Transactions Costs and Qualitative Equivalence. <i>Journal of Money, Credit and Banking,</i> 32, pp. 1&#45;12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4565397&pid=S0185-1667201400040000300050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas" id="notas"></a>NOTAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores agradecen los valiosos comentarios de los dictaminadores an&oacute;nimos de la revista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Para el periodo comprendido entre 1970 y 1998, Edwards y Magendzo (2003) indican que 13 pa&iacute;ses independientes y 15 pa&iacute;ses no independientes utilizaban la moneda de otro pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Como se&ntilde;alan Edwards y Magendzo (2003), dicho crecimiento podr&aacute; realizarse de dos maneras: 1) la dolarizaci&oacute;n significar&aacute; tasas de inter&eacute;s m&aacute;s bajas, inversi&oacute;n m&aacute;s elevada y, por lo tanto, crecimiento m&aacute;s r&aacute;pido (Dornbusch, 2001), y 2) en tanto se elimina la volatilidad de la tasa cambiaria, la dolarizaci&oacute;n deber&iacute;a estimular el comercio internacional, lo cual, a su vez, dar&aacute; pie a un crecimiento m&aacute;s r&aacute;pido (Rose, 2000; Rose y van Wincoop, 2001).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Tras una importante crisis econ&oacute;mica en 1998&#45;1999, el 9 de enero de 2000, el presidente Jamil Mahuad anunci&oacute; el proceso de dolarizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> El uso de datos de mayor frecuencia permite examinar las volatilidades de las variables macroecon&oacute;micas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> El an&aacute;lisis emp&iacute;rico de la dolarizaci&oacute;n es menos complicado que el an&aacute;lisis de otros cambios de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas debido a que la dolarizaci&oacute;n no sufre del caso epid&eacute;mico del "miedo a flotar' identificado por Calvo y Reinhart (2002). En otras palabras, no es posible que las autoridades nacionales anuncien una pol&iacute;tica y luego no la implementen. Estos autores establecen que los pa&iacute;ses que dicen tener un tipo de cambio flotante generalmente no la impulsan. En el caso de su dolarizaci&oacute;n, en marzo de 2000 Ecuador retir&oacute; su moneda anterior, el sucre, adoptando el d&oacute;lar estadounidense. Dado que el sucre dej&oacute; de tener curso legal despu&eacute;s de esta fecha, podemos decir, sin lugar a dudas, que la dolarizaci&oacute;n se implement&oacute; justo ese mes. En el caso de otros reg&iacute;menes cambiarios, como el cambio flotante, o en los reg&iacute;menes de pol&iacute;tica monetaria, por ejemplo, el establecimiento de metas expl&iacute;citas de inflaci&oacute;n, la fecha exacta de su implementaci&oacute;n y el grado de adopci&oacute;n, pueden llegar a no ser establecidos con exactitud, lo cual complica el an&aacute;lisis emp&iacute;rico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Tras la dolarizaci&oacute;n, dichos estudios no contaron con suficientes datos mensuales y anuales para realizar el an&aacute;lisis de series de tiempo. Alesina y Barro (2001) indican que la &#91;reducida&#93; disponibilidad de estad&iacute;sticas restringe la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica en torno a la unificaci&oacute;n monetaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Soto (2009) examina el impacto de la dolarizaci&oacute;n en el mercado laboral de Ecuador. En particular, dilucida las siguientes preguntas acad&eacute;micas: &iquest;cu&aacute;les son las causas del lento crecimiento del empleo tras la dolarizaci&oacute;n en Ecuador? y &iquest;c&oacute;mo responden las tasas de empleo ante perturbaciones en la producci&oacute;n, en los salarios y en las tasas de inter&eacute;s?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> La ratio de cuentas de ahorro en d&oacute;lares a ahorros agregados se elev&oacute; de 13.3% en 1990 a 53.7% en 1999. Asimismo, la ratio de pr&eacute;stamos en d&oacute;lares a pr&eacute;stamos agregados se elev&oacute; de 1.5% en 1990 a 66.5% en 1999 (Beckerman, 2002).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> El conjunto de datos utilizado no abarca el periodo de la crisis financiera mundial. La misma, surgida en Estados Unidos, incidi&oacute; adversamente en Ecuador y en todo el mundo. Ecuador y El Salvador, dolarizados a nivel oficial, experimentaron bruscas ca&iacute;das en el crecimiento del PIB en 2008 y 2009, aunque se recuperaron y pudieron lograr alzas positivas en este indicador. La <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/html/a3anex.html#anexod" target="_blank">Secci&oacute;n D del Anexo</a> de este art&iacute;culo muestra el crecimiento del PIB real tras la crisis financiera. El estudio de los efectos que tuvo la reciente recesi&oacute;n en las econom&iacute;as dolarizadas requerir&iacute;a de un an&aacute;lisis emp&iacute;rico detallado que rebasa los objetivos de este art&iacute;culo, por lo que aqu&iacute; nos abstenemos de analizar la crisis financiera, dejando el tema para investigaciones posteriores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> La prueba Quandt&#45;Andrews es fundamental para validar la robustez de los resultados. Aparte de que la misma no impone la fecha del cambio estructural, busca uno o m&aacute;s cambios estructurales desconocidos en la muestra. Por tanto, la prueba resulta invulnerable ante el argumento de que las pruebas de cambio estructural tienen poca potencia, pues la fecha del cambio estructural es seleccionada con base en el conocimiento de ciertos eventos que dieron lugar a alg&uacute;n cambio. Al utilizar pruebas de estabilidad en la especificaci&oacute;n de la regresi&oacute;n alternativa, validamos que los resultados son robustos frente a este tipo de argumentos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Los criterios de informaci&oacute;n de Akaike (AIC) y el bayesiano de Schwarz (BIC) seleccionan el modelo GARCH(1,1). El <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c9.jpg" target="_blank">cuadro 9</a> y la <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/html/a3anex.html#anexoc" target="_blank">secci&oacute;n C del Anexo</a> muestran los valores AIC y BIC para especificaciones GARCH alternativas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Esta prueba se conoce como estad&iacute;stico de Sargan, estad&iacute;stico J de Hansen y prueba J de Sargan&#45;Hansen. El valor J del m&eacute;todo generalizado de momentos (GMM) de la funci&oacute;n objetiva evaluada en el GMM del estimador/beta_&#124;&#123;EGMM&#125; est&aacute; distribuido como Ji&#45;cuadrado (&#967;<sup>2</sup>) con (L &#151; K) grados de libertad en el marco de la hip&oacute;tesis nula de que el conjunto completo de condiciones de ortogonalidad es v&aacute;lido (Baum, Scharer y Stillman, 2007).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Tambi&eacute;n conocido como la distancia mmg o estad&iacute;stico "de diferencia de Sargan".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Las pruebas de ra&iacute;z unitaria presentadas en el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/html/a3anex.html#anexob" target="_blank">cuadro B del Anexo</a> muestran que el PIB real contiene una ra&iacute;z unitaria. As&iacute;, el resultado emp&iacute;rico del efecto positivo sobre el PIB real atribuido a la dolarizaci&oacute;n podr&iacute;a estar sesgado. La ra&iacute;z unitaria podr&iacute;a causar un problema de regresi&oacute;n espuria.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Se efectuaron varias pruebas diagn&oacute;sticas para confirmar la validez de los modelos emp&iacute;ricos utilizados en los <a href="#c4">cuadros 4</a> y <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a3c5.jpg" target="_blank">5</a>. Estas pruebas se presentan en la <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/html/a3anex.html#anexob" target="_blank">secci&oacute;n B del Anexo</a>. A partir de las mismas se concluye que los modelos emp&iacute;ricos son v&aacute;lidos. La secci&oacute;n B tambi&eacute;n muestra los resultados de la prueba de ra&iacute;z unitaria, que indican que, con excepci&oacute;n del PIB real, todas las variables son estacionarias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> La prueba identifica con exactitud que el cambio estructural ocurri&oacute; en el segundo trimestre de 2000 o en una fecha posterior a &eacute;ste.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Hansen (2001) y Perron (2006) aclaran esta prueba en forma detallada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> El estad&iacute;stico F es 51.6 y el estad&iacute;stico Obs*R<sup>2</sup> es 41.3. Los dos estad&iacute;sticos tienen valores <i>p</i> de 0.00. Por tanto, se rechaza la hip&oacute;tesis nula de que no existe ARCH.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> En todos los modelos alternativos la variable <i>dummy</i> de dolarizaci&oacute;n en la ecuaci&oacute;n de varianza es significativa con coeficiente negativo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> Durante el periodo 1995&#45;1999, el d&eacute;ficit en efectivo de Ecuador fue de 748.44 millones de d&oacute;lares en promedio (Fuente: datos anuales de las <i>International Financial Statistics</i> (IFS).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Los resultados de todas las regresiones presentadas en el <a href="#c4">cuadro 4</a> fueron presentados en las versiones anteriores de este art&iacute;culo. Debido a que los resultados de las pruebas de endogeneidad resultan de inter&eacute;s, a efectos de ahorrar espacio no presentamos los mismos en esta versi&oacute;n. Dir&iacute;jase a los autores para consultarlos.</font></p>      ]]></body><back>
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