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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Semblanzas</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ram&oacute;n Torres Mart&iacute;nez (1924&#45;2008)</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Louise Noelle</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para un buen n&uacute;mero de habitantes de la ciudad de M&eacute;xico y algunos de sus visitantes, la d&eacute;cada de los a&ntilde;os sesenta representa un momento dorado abruptamente concluido cuando llegaron las olimpiadas que resultaron empa&ntilde;adas por los tr&aacute;gicos acontecimientos del 2 de octubre. En el&#160;&aacute;mbito de la arquitectura, constituye el &uacute;ltimo periodo de la supremac&iacute;a del Movimiento Moderno, aunque ya se o&iacute;an voces de disidencia; era el momento en que surg&iacute;an excelentes ejemplos del dominio de los materiales y de las t&eacute;cnicas alentados por la doctrina del "menos es m&aacute;s" (<i>less is more</i>) de Ludwig Mies van der Rohe. En ese contexto, cabe destacar el pasaje comercial Jacaranda, creado en 1959, pues sus autores alcanzaron con &eacute;l una gran depuraci&oacute;n del lenguaje arquitect&oacute;nico. A este importante hecho se agrega que el pasaje se hab&iacute;a convertido en un s&iacute;mbolo de la vida social de la &eacute;poca, pues constitu&iacute;a un polo de atracci&oacute;n para los j&oacute;venes de la ciudad capital. &iquest;Qui&eacute;n no recuerda haber disfrutado un caf&eacute; en el Toulouse y una copa en La Llave de Oro, admirado las novedosas piezas de joyer&iacute;a de Ernesto Paulsen o comprado una prenda de vestir en sus atractivas <i>boutiques</i>?</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos recuerdos, relativos tanto a la arquitectura como a los habitantes de la ciudad, fueron suscitados por la visi&oacute;n de dos j&oacute;venes profesionistas que se empe&ntilde;aron en participar en la vanguardia arquitect&oacute;nica y en promover una nueva forma de vivir en la ciudad: Ram&oacute;n Torres Mart&iacute;nez y H&eacute;ctor Vel&aacute;zquez Moreno. Efectivamente, como promotores, lograron que cuatro propietarios fusionaran sus terrenos con el objeto de plantear un conjunto arquitect&oacute;nico que incrementara el valor comercial de aqu&eacute;llos. La propuesta consist&iacute;a en ligar las tres calles colindantes por medio de v&iacute;as peatonales que concurrir&iacute;an en una plaza central. As&iacute;, optaron por un edificio de un solo nivel, donde ser&iacute;a posible tener un <i>mezzanino </i>interior, y colocaron el estacionamiento en la azotea para optimizar el uso del predio sin detrimento del servicio a los futuros usuarios. En cuanto al novedoso lenguaje pl&aacute;stico, plantearon una fachada continua de cristal tras la que, a manera de tel&oacute;n interno, cada inquilino ten&iacute;a la posibilidad de imprimir una identidad particular a su local.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/aiie/v30n93/a13f1.jpg"></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 4 de septiembre de 2008, falleci&oacute; Ram&oacute;n Torres Mart&iacute;nez, querido amigo desde hace m&aacute;s de tres d&eacute;cadas, del que siempre guardar&eacute; amables recuerdos. Su sino fue el de un arquitecto comprometido a fondo con su profesi&oacute;n y sobresaliente en la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, donde no s&oacute;lo fue profesor a partir de 1952 en la entonces Escuela Nacional de Arquitectura y director de ella desde 1965 hasta 1973, pues tambi&eacute;n fue uno de los creadores de los edificios de la Ciudad Universitaria, declarada hace un a&ntilde;o patrimonio mundial por la Unesco.</font></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/aiie/v30n93/a13f2.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ram&oacute;n Torres naci&oacute; en Pachuca, Hidalgo, el 22 de noviembre de 1924, y se traslad&oacute; a la capital del pa&iacute;s para realizar sus estudios profesionales en la Escuela Nacional de Arquitectura de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, que por entonces se localizaba en el edificio que hab&iacute;a albergado a la Academia de San Carlos en el centro de la ciudad de M&eacute;xico. Era la &eacute;poca en que daban clases en esa instituci&oacute;n los arquitectos m&aacute;s importantes del pa&iacute;s, como Jos&eacute; Villagr&aacute;n Garc&iacute;a &#151;de teor&iacute;a&#151; y Mario Pani, Enrique del Moral y Augusto H. &Aacute;lvarez &#151;de proyectos&#151;, este &uacute;ltimo titular del taller en que Ram&oacute;n Torres curs&oacute; la carrera. Su graduaci&oacute;n como arquitecto tuvo lugar el 7 de noviembre de 1949, <sup><a name="n1b"></a><a href="#n1a">1</a></sup> y poco despu&eacute;s de esa fecha parti&oacute; a cursar estudios en el Instituto&#160;de Urbanismo de Par&iacute;s, que realiz&oacute; entre 1951 y 1952. En la formaci&oacute;n de este joven profesionista tuvieron una influencia definitiva sus maestros universitarios, como los que ya mencionamos, a los cuales se agrega Antonio Pastrana.<sup><a name="n2b"></a><a href="#n2a">2</a></sup> En 1954, Ram&oacute;n Torres emprendi&oacute; su pr&aacute;ctica privada en sociedad con H&eacute;ctor Vel&aacute;zquez, en lo que se puede calificar como colaboraci&oacute;n ejemplar en su campo durante m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hemos se&ntilde;alado ya su temprana actividad en la docencia, coronada por su nombramiento como director de la Escuela de Arquitectura de nuestra magna casa de estudios. Al tomar posesi&oacute;n de ese cargo, despu&eacute;s de Jorge Gonz&aacute;lez Reyna, continu&oacute; con la idea de su connotado predecesor de crear las instancias educativas que complementaran la carrera de arquitectura. Estableci&oacute; una serie de pasos intermedios que permitieran, a quienes no pod&iacute;an concluir la carrera, aprovechar sus conocimientos en una actividad terminal: dibujante, top&oacute;grafo o administrador de obra. De manera paralela, propuso que se crearan la Escuela de Dise&ntilde;o Industrial, que compartir&iacute;a algunos cursos iniciales de dise&ntilde;o con Arquitectura, y la Divisi&oacute;n de Estudios Superiores para ampliar los conocimientos de los egresados en las especialidades de dise&ntilde;o arquitect&oacute;nico, urbanismo, construcci&oacute;n y restauraci&oacute;n de monumentos. Finalmente, puso en marcha el Centro de Investigaciones Arquitect&oacute;nicas ligado a un Centro de Informaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra de Ram&oacute;n Torres logr&oacute; una serie de aciertos que se abre en 1950 con el proyecto de la Facultad de Medicina en la flamante Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, realizado en colaboraci&oacute;n con Pedro Ram&iacute;rez V&aacute;zquez, Roberto &Aacute;lvarez Espinoza y H&eacute;ctor Vel&aacute;zquez. Al respecto, es posible se&ntilde;alar un primer periodo en que sus obras se inscriben dentro del llamado estilo internacional, caracterizado por el uso irrestricto de cristales de piso a techo, estructuras met&aacute;licas y techumbres de concreto con voladizos. Era &#151;se&ntilde;ala Torres&#151; "una &eacute;poca en que us&aacute;bamos grandes cristales que lanzaban al exterior a los habitantes de las casas que comulgaban con este esp&iacute;ritu extrovertido".<sup><a name="n3b"></a><a href="#n3a">3</a></sup> En cierta manera, la influencia de sus maestros se hace presente entonces, cuando destacan algunas obras suyas en la ciudad de M&eacute;xico, como el edificio de apartamentos de Marsella 79, en la colonia Ju&aacute;rez, y el de Nazas 143, en la colonia Cuauht&eacute;moc, construidos en 1957 y 1959, respectivamente. Asimismo, la casa de campo de Cuernavaca, Morelos, de 1959, planeada en colaboraci&oacute;n con V&iacute;ctor de la Lama, result&oacute; una re&#173;sidencia deslumbrante por el despliegue de un sistema constructivo que trataba de llevar al l&iacute;mite los materiales y las estructuras para lograr una ligereza y una transparencia extraordinarias.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En especial, cabe destacar el citado pasaje comercial Jacaranda, de 1959, de la llamada Zona Rosa, como un s&iacute;mbolo no s&oacute;lo del trabajo de Torres y Vel&aacute;zquez, sino de la arquitectura mexicana toda y de un estilo de vida. Probablemente, la propia casa de Ram&oacute;n Torres en San &Aacute;ngel, de 1962, sea uno de los &uacute;ltimos ejemplos de este periodo, por sus amplios ventanales que integran la estancia al jard&iacute;n y la alberca. Sin embargo, en esa obra se aprecia ya un inter&eacute;s incipiente por explorar y utilizar algunos materiales artesanales cuyas texturas rugosas contrastan con la lisura de los materiales industrializados, logrando con ello un ingenioso juego t&aacute;ctil y visual. Posteriormente, el equipo de arquitectos de Torres abandon&oacute; el camino del racionalismo a ultranza y propuso en cambio un uso m&aacute;s frecuente de muros hacia el exterior para lograr interiores m&aacute;s acogedores. Esta tendencia se aprecia sobre todo en un buen n&uacute;mero de&#160;casas habitaci&oacute;n proyectadas a partir de los a&ntilde;os sesenta y localizadas en el Distrito Federal, tanto en Las &Aacute;guilas como en Tetelpan. A esto se agrega una serie&#160;de casas de fines de semana construidas en Valle de Bravo y en Canc&uacute;n, donde&#160;los autores tomaron muy en cuenta el entorno y el clima y aprovecharon sistemas constructivos locales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Ram&oacute;n Torres, "son m&aacute;s importantes las obras en que se trat&oacute; de resolver el problema de la concentraci&oacute;n de n&uacute;cleos numerosos", y por ello considera que "para comprender a la arquitectura en toda su extensi&oacute;n"<sup><a name="n4b"></a><a href="#n4a">4</a></sup> es necesario participar en todos los niveles de la pr&aacute;ctica profesional. As&iacute;, en 1964, con H&eacute;ctor Vel&aacute;zquez, trabaj&oacute; en el proyecto de urbanizaci&oacute;n que comprende 10 000 viviendas en el conjunto habitacional San Juan de Arag&oacute;n. En este mismo sentido, es importante mencionar la contribuci&oacute;n de ambos en 1968 en la Villa Ol&iacute;mpica, donde el equipo formado con Agust&iacute;n Hern&aacute;ndez, Manuel Gonz&aacute;lez Rul y Carlos Ortega logr&oacute; crear un conjunto importante y eficiente.</font></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/aiie/v30n93/a13f3.jpg"></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este orden de ideas, casi 20 a&ntilde;os despu&eacute;s aquella dupla realiz&oacute; los conjuntos habitacionales Nueva Imagen y Usumacinta, en Villahermosa, Tabasco, en 1984&#45;1986. Esas obras, tambi&eacute;n de ladrillo aparente, se acometieron para atender la creciente demanda de una poblaci&oacute;n urbana que crec&iacute;a explosivamente en esa entidad. Asimismo, en el campo de la arquitectura que intenta responder a los requerimientos sociales, podemos anotar una serie de hospitales construidos para Pemex, tanto al sur de la ciudad de M&eacute;xico como en Salamanca, Guanajuato, y Veracruz, Veracruz, entre 1974 y 1984. A ello se agregan los proyectos para otros dos nosocomios del Instituto Mexicano del Seguro Social: el Hospital General de Zamora, Michoac&aacute;n, y el Hospital Nacional Homeop&aacute;tico, del Distrito Federal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No debemos olvidar una serie de edificaciones espec&iacute;ficas con funciones especiales, como, entre 1966 y 1967, los Laboratorios Recordatti de M&eacute;xico y el Edificio amime, de 1970, unos y otro en la capital. En 1974, Torres y Vel&aacute;zquez construyen una f&aacute;brica de refrescos y purificaci&oacute;n de agua en Canc&uacute;n, Quintana Roo. En particular, destaca tambi&eacute;n la nueva torre de la Loter&iacute;a Nacional de 1971, levantada en colaboraci&oacute;n con David Mu&ntilde;oz y Sergio Santacruz, tanto por la altura de su esbelto cuerpo triangular como por la novedosa cimentaci&oacute;n conforme a un sistema criog&eacute;nico. A este tipo de edificaciones espec&iacute;ficas se agrega en 1986 el Museo de Historia Natural, localizado al borde de la laguna de las Ilusiones, en Villahermosa, Tabasco.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1993, Torres erigi&oacute; en Oaxaca la Casa Hern&aacute;ndez, en colaboraci&oacute;n con H&eacute;ctor Vel&aacute;zquez Graham, y recientemente la Peque&ntilde;a Caba&ntilde;a de &#173;Chiconcuac, Morelos, en 2000, con ayuda de Olga Palacios. En 1995 y en equipo con Carmen Huesca, proyect&oacute; el edificio de Laboratorios de Investigaci&oacute;n y Posgrado de la Facultad de Medicina, de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, obra que busc&oacute; integrar al campus universitario y muy en particular a la Facultad de Medicina, por lo que se convirti&oacute; en un eslab&oacute;n que cierra el ciclo de un trabajo arquitect&oacute;nico vigilante y siempre renovado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta adecuado concluir estas l&iacute;neas con las siguientes palabras del propio Ram&oacute;n Torres:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">se puede decir que la responsabilidad del arquitecto es enorme, pues tiene la obligaci&oacute;n de darle al hombre en su entorno la dosis de belleza necesaria para su desarrollo. Por la amplitud de la arquitectura y su car&aacute;cter envolvente, debe de satisfacer las necesidades f&iacute;sicas y est&eacute;ticas de sus usuarios &#91;...&#93; Es indudable que el hombre debe ser la medida para toda obra arquitect&oacute;nica.<sup><a name="n5b"></a><a href="#n5a">5</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por todo ello, podemos afirmar que nos referimos a un gran arquitecto que dedic&oacute; su vida a cultivar la pasi&oacute;n que sent&iacute;a por la arquitectura, y que su fallecimiento resulta una dolorosa p&eacute;rdida para sus muchos amigos y para la arquitectura mexicana del siglo XX.&#160;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a>.   Se trata de una tesis de licenciatura realizada con H&eacute;ctor Vel&aacute;zquez Moreno, "Planeaci&oacute;n del reclusorio de las Islas Mar&iacute;as" (Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Escuela Nacional&#160;de Arquitectura, 7 de noviembre de 1949), que expresa su preocupaci&oacute;n temprana por las obras de&#160;contenido social.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a>. Informaci&oacute;n tomada de Louise Noelle, "Ram&oacute;n Torres Mart&iacute;nez", en<i> Arquitectos contempor&aacute;neos de M&eacute;xico</i>, M&eacute;xico, Trillas, 1989, pp. 149&#45;152, y "Entrevista con el arquitecto Ram&oacute;n Torres",<i> Arquitectura/M&eacute;xico</i>, M&eacute;xico, n&uacute;m. 117, 1978, pp. 16&#45;19.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n3a"></a><a href="#n3b">3</a>. Noelle, "Entrevista...",<i> op. cit</i>., p. 16.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n4a"></a><a href="#n4b">4</a>.<i> Idem</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n5a"></a><a href="#n5b">5</a>. <i>Ibidem</i>, p. 17.</font></p>      ]]></body>
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