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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Obras, documentos, noticias</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los sistemas constructivos de Francisco Gallardo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Reynoso</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Veo las l&iacute;neas trazadas por los arquitectos y, a veces, son tan    <br> 	finas como un hilo de ara&ntilde;a. Pero los axiomas de las matem&aacute;ticas    <br> 	son diferentes. No son im&aacute;genes de cosas que me entran    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	por los ojos de mi cuerpo. Las conoce quien las reconoce interiormente    <br> 	sin referencia a pensamiento alguno material. De la    <br> 	misma manera puedo percibir los n&uacute;meros de que nos servimos    <br> 	para contar las cosas. Pero el principio del n&uacute;mero por    <br> 	el que contamos no es lo mismo. No es una imagen de las    <br> 	cosas que contamos, sino algo mucho m&aacute;s s&oacute;lido.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">San Agust&iacute;n, <i>Confesiones X, 13</i></font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Francisco Gallardo eligi&oacute; volcarse totalmente hacia su vocaci&oacute;n art&iacute;stica a una edad relativamente tard&iacute;a, tras una intensa actividad como dise&ntilde;ador gr&aacute;fico. No obstante que su obra no oculta formas y medios de expresi&oacute;n afines a los de otros creadores que comienzan a tener reconocimiento cr&iacute;tico desde finales de la d&eacute;cada de los sesenta y durante toda la d&eacute;cada de los setenta, el trabajo que ha desarrollado Gallardo puede interpretarse como el producto de un proceso particularmente personal, al margen de par&aacute;metros como generaci&oacute;n o asimilaci&oacute;n de tendencias compartidas con otros colegas. Teniendo como antecedente com&uacute;n el dise&ntilde;o gr&aacute;fico y recurriendo ambos al manejo formal de la geometr&iacute;a euclidiana, podr&iacute;a establecerse un s&iacute;mil entre Vicente Rojo y Francisco Gallardo, pero esta similitud ser&iacute;a a partir de una mirada superficial, usando este calificativo simplemente como met&aacute;fora topol&oacute;gica, pues la actitud con que los dos autores asumen y desarrollan los materiales y la geometr&iacute;a es significativamente distinta. No siendo un ermita&ntilde;o absoluto, Gallardo atiende con inter&eacute;s lo que acontece en los escenarios del arte contempor&aacute;neo de M&eacute;xico, pero, no obstante que su producci&oacute;n ha sido presentada con cierta frecuencia en foros museogr&aacute;ficos, lo cierto es que su vasta obra se ha desarrollado desatenta a los circuitos p&uacute;blicos del arte y desatendida por los espacios de an&aacute;lisis y cr&iacute;tica art&iacute;stica; ajeno a la autopromoci&oacute;n de su trabajo, &eacute;ste se concentra en una relaci&oacute;n, intensamente f&iacute;sica, con los materiales que transmuta y con los problemas t&eacute;cnicos y te&oacute;ricos que desea resolver con ellos. No existe en los procesos creativos que realiza una disociaci&oacute;n entre la reflexi&oacute;n y la manipulaci&oacute;n material: ambas se imbrican en un desarrollo que, a partir de series, parece agotar todas las posibilidades o variaciones que una iniciativa creativa puede generar. Ciertas inquietudes creativas son estimuladas por las posibilidades t&eacute;cnicas y formales de un material o un proceso, o bien &eacute;stos pueden ser el motivo que antecede a una inquietud creativa; esta simbiosis provoca alguna de las mencionadas series que, una vez terminadas o interrumpidas, puede ser seguida por otra aparentemente distinta en formas y t&eacute;cnicas. Lo que enlaza a las series, y lo que le imprime al conjunto del trabajo de Gallardo un sentido coherente y particular, es la capacidad del autor de encontrar un punto de sobrio equilibrio entre las posibilidades y las limitaciones de cada material o t&eacute;cnica utilizada, siendo este equilibrio una exhibici&oacute;n, al mismo tiempo virtuosa y discreta, de las maneras expresivas con que un material puede ser articulado, o de los medios con que una sustancia o un sistema geom&eacute;trico puede expresar su "naturaleza": su coherencia como ordenaci&oacute;n subjetiva. Por ejemplo, Gallardo hace obra <i>de</i> papel, no <i>sobre</i> papel; los trazos y los contornos no son elementos agregados al soporte, ya que est&aacute;n vinculados a sus fibras, convirtiendo a la obra en un objeto que la fotograf&iacute;a s&oacute;lo reproduce parcialmente. Lo mismo ocurre con el cemento o con la l&aacute;mina met&aacute;lica; como si fuera un tallador de madera que guiara su gubia a partir de los nudos y contornos que delinean las vetas, las obras de Gallardo se perciben como una soluci&oacute;n pl&aacute;stica congruente con lo que es fluido y accidental en los materiales donde ejerce su oficio.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v26n85/a16f1.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v26n85/a16f2.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v26n85/a16f3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al que escribe estas l&iacute;neas le tiene sin cuidado &#151;y supongo que tambi&eacute;n le despreocupa a Gallardo&#151; que la soltura, virtuosismo y oficio capaz con que el artista manipula sus creaciones tenga una simpat&iacute;a, en concepto o en actitud, con el trabajo de los grandes artesanos "tradicionales". La imperante suspicacia en torno a la habilidad o la manualidad en el contexto del arte contempor&aacute;neo es un prejuicio, ya casi centenario, que no tolera un sencillo ejercicio de an&aacute;lisis, al tiempo que la segmentaci&oacute;n de la creaci&oacute;n contempor&aacute;nea entre artistas y artesanos, y entre tradici&oacute;n e innovaci&oacute;n, entre original y copia, denota un clasismo intelectual, un "formalismo" conceptual, que estorba para vincular, de manera distinta a la de la especializaci&oacute;n acad&eacute;mica, al arte contempor&aacute;neo y a su ex&eacute;gesis con otras &aacute;reas del pensamiento y de la pr&aacute;ctica creativa. Una de esas maneras distintas de aproximaci&oacute;n y vinculaci&oacute;n, en el caso de la obra de Gallardo, la encuentro entre una parte importante de su producci&oacute;n y los sistemas de representaci&oacute;n gr&aacute;fica arquitect&oacute;nica, no refiri&eacute;ndome espec&iacute;ficamente al dibujo t&eacute;cnico utilitario cuyas convenciones generales se establecen a partir del siglo XVI, sino tambi&eacute;n a los trazos arquitect&oacute;nicos y urbanos con que artistas, maestros de obras y legos han representado los edificios, los trazos urbanos y las cartograf&iacute;as desde hace, por lo menos, 2 500 a&ntilde;os. En muchas de las mencionadas obras de papel de Gallardo, la mirada identifica, de manera casi inmediata, contornos arquitect&oacute;nicos, v&iacute;as, bordes, barrios y se&ntilde;ales urbanas, sin que esta identificaci&oacute;n implique que el artista haya recurrido necesariamente a convenciones simb&oacute;licas o de representaci&oacute;n espec&iacute;ficas; aun evadiendo referencias urbanas tan concretas, el que mira reconoce en el dise&ntilde;o del papel &#151;m&aacute;s que un simple trazo geom&eacute;trico&#151; una construcci&oacute;n: una serie de elementos que, por medio de un proceso determinado, se articulan en un sistema. Esta construcci&oacute;n, por supuesto, depende de la memoria, de las referencias y las preferencias del que percibe, y el versado en t&eacute;rminos de representaci&oacute;n arquitect&oacute;nica reconocer&aacute; en la obra de Gallardo lo que le conviene; pero el reconocimiento en &eacute;sta de sistemas topogr&aacute;ficos, o de esquemas constructivos, es una actitud compartida por muchos que la han mirado. Este conjunto creativo es evidentemente un producto de su tiempo, m&aacute;s all&aacute; de que algunos pretendan calificarlo de "anticuado" o "anacr&oacute;nico" con respecto a las tendencias est&eacute;ticas vigentes. Y, reflexionando, imputarle los valores de lo anacr&oacute;nico &#151;interpretando este calificativo como aquello que est&aacute; fuera de lo que concierne al tiempo&#151; no perjudica en absoluto el inter&eacute;s que genera: posiblemente una gran cualidad de la producci&oacute;n de Gallardo reside en su capacidad de referirnos o evocarnos &oacute;rdenes de composici&oacute;n que han sido ejercidos o imaginados en distintos lugares y en distintas &eacute;pocas, &oacute;rdenes que derivan de la abstracci&oacute;n tanto de procesos identificados en la naturaleza como de los medios con los que los humanos construimos e interpretamos nuestros espacios; &oacute;rdenes que consisten en identificar, en las cosas que existen y en las que se imaginan, un principio elemental &#151;de naturaleza num&eacute;rica, matem&aacute;tica y geom&eacute;trica&#151; que se desarrolla hasta niveles complejos, pudi&eacute;ndose reconocer, a pesar de la complejidad formal que se alcance, la matriz original.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No vivimos en cartograf&iacute;as ni transitamos en mapas ni vivimos en planos arquitect&oacute;nicos; nuestra experiencia del espacio y del tiempo es subjetiva y frecuentemente ajena a los modelos de interpretaci&oacute;n matem&aacute;tica que suponemos objetivos y universales. Pero la manera en que nuestra conciencia est&aacute; configurada y las maneras en que nos comunicamos, encuentran en los sistemas num&eacute;ricos y geom&eacute;tricos medios de interpretaci&oacute;n, de expresi&oacute;n y de representaci&oacute;n. Para algunos, estos medios evocan principios de naturaleza esot&eacute;rica, principios ocultos para el entendimiento y la vivencia mundanos. Pero la m&aacute;s sencilla expresi&oacute;n geom&eacute;trica, como lo medit&oacute; san Agust&iacute;n, es ya una aparici&oacute;n en el mundo de lo sensible, una figura que permite un camino hacia la interpretaci&oacute;n. Sin la necesidad de dedicarse hoy, como anta&ntilde;o, a la confecci&oacute;n de logotipos, Gallardo sigue siendo un comunicador gr&aacute;fico, un "exot&eacute;rico", un confeccionador de patrones que permiten interpretaciones abiertas, como todas las que derivan de s&iacute;mbolos, pero que, en su apertura, sugieren sistemas inteligibles, comunicables aunque no verbales, para la interpretaci&oacute;n de la realidad. Este hecho (esta sugerencia) tambi&eacute;n podr&iacute;a vincular la producci&oacute;n de Gallardo con la de otros artistas y artesanos, muchos de ellos an&oacute;nimos, que realizaron su obra en concordancia con tradiciones distintas a las corrientes hegem&oacute;nicas que orientar&aacute;n al arte de Occidente a partir de la modernidad.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v26n85/a16f4.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v26n85/a16f5.jpg"></font></p>      ]]></body>
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