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</front><body><![CDATA[ 
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Semblanzas</font></p>
	    <p align="justify">&nbsp;</p>
	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Recordando a Francisco de la Maza<sup><a name="n1b"></a><a href="#n1a">1</a></sup></b></font></p>
    <p align="center">&nbsp;</p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Elisa Vargaslugo</b></font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La trascendencia que han tenido la figura y la obra del maestro Francisco de la Maza (San Luis Potos&iacute;, 1913&#45;M&eacute;xico, D.F., 1972) &#151;destacado historiador del arte novohispano&#151; ha sido igualmente importante tanto en el campo de la docencia como a trav&eacute;s de su extensa bibliograf&iacute;a. De la Maza vivi&oacute; de manera entra&ntilde;able su vocaci&oacute;n acad&eacute;mica, hasta los &uacute;ltimos d&iacute;as de su prematura desaparici&oacute;n en febrero de 1972, a los cincuenta y nueve a&ntilde;os de edad, en plena madurez intelectual, seg&uacute;n &eacute;l mismo lo expresaba.</font></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su naturaleza coexistieron, felizmente complementados, un gran conferenciante y un magn&iacute;fico escritor. Fue expositor sumamente ameno e ingenioso al hablar. Sus textos tienen la frescura, la fluidez y los atractivos matices de su hablar tan personal. El tono y la riqueza del lenguaje empleados en sus libros y art&iacute;culos son muy semejantes a la forma que tuvo de hablar. En sus borradores &#151;por lo general escritos con l&aacute;piz, con elegante, muy clara y distinguida graf&iacute;a&#151; se presentan pocos errores y borrones; es decir, constituyen en buena parte expresiones de primera intenci&oacute;n, lo cual no suele ser frecuente en los trabajos eruditos que impone la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los mayores atractivos que los alumnos y el p&uacute;blico en general encontr&aacute;bamos en las lecciones impartidas por este famoso profesor era la fluidez del lenguaje, lleno de sorpresivos giros de su intelecto, cuyo impacto se acrecentaba gracias a la privilegiada sonoridad que tuvo el timbre de su voz.</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quienes lo conocimos de cerca podemos dar testimonio de que tuvo una naturaleza hipersensible. De ah&iacute; su personalidad extraordinaria; rara, muchas veces dif&iacute;cil de sobrellevar o de comprender, pero casi siempre irresistible. Pocos maestros en la historia de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico han sido tan queridos, tan admirados, tan populares.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su formaci&oacute;n en la cultura universal, el amor que tuvo por el arte y la cultura de la antig&uuml;edad cl&aacute;sica y su vocaci&oacute;n por el estudio del barroco lo llevaron a recorrer diversos caminos. Tal como lo demuestra su extensa bibliograf&iacute;a, De la Maza escribi&oacute; muchas bellas p&aacute;ginas, no s&oacute;lo sobre diferentes g&eacute;neros del arte novohispano propiamente dicho, sino que tiene en su haber escritos sobre literatura &#151;baste mencionar sus p&aacute;ginas sobre sor Juana In&eacute;s de la Cruz,<sup><a name="n2b"></a><a href="#n2a">2</a></sup> de quien fue el m&aacute;s rendido admirador&#151; y sobre diversas formas del arte cl&aacute;sico,<sup><a name="n3b"></a><a href="#n3a">3</a></sup> g&eacute;nero en el que destaca su estudio sobre Antinoo.<sup><a name="n4b"></a><a href="#n4a">4</a></sup> Tambi&eacute;n firm&oacute; textos sobre litograf&iacute;a del siglo XIX, sobre aspectos religiosos de la &eacute;poca colonial, como las bellas p&aacute;ginas que dedic&oacute; a la m&iacute;stica figura de Catalina de San Juan,<sup><a name="n5b"></a><a href="#n5a">5</a></sup> etc&eacute;tera. Todos son trabajos que ofrecen aportaciones originales y atisbos l&uacute;cidos que deben rescatarse y difundirse. Ensay&oacute; tambi&eacute;n la poes&iacute;a escribiendo algunos sonetos que se publicaron en una corta edici&oacute;n que s&oacute;lo circul&oacute; entre sus m&aacute;s cercanos amigos y que se menciona para dar idea m&aacute;s cabal de las inquietudes de su esp&iacute;ritu creativo.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El maestro Toussaint, figura se&ntilde;era de la primera etapa institucional de las investigaciones del arte novohispano, fue el fundador de la c&aacute;tedra de arte colonial en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico y dej&oacute; de impartirla entre los a&ntilde;os de 1945&#45;1946. Lo sucedi&oacute; en 1946 su disc&iacute;pulo Francisco de la Maza, quien de inmediato comenz&oacute; a cobrar renombre. Para los a&ntilde;os de 1955&#45;1956, habiendo fallecido don Manuel Toussaint, De la Maza brillaba ya con intensa luz propia en el &aacute;mbito universitario, como maestro y como investigador en el Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas de la misma Universidad, convertido en la m&aacute;s joven y brillante autoridad en la materia.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las lecciones impartidas por Francisco de la Maza no sol&iacute;an ser lecciones rutinarias apegadas de manera estricta a programas; puede decirse que fueron conferencias novedosas muy brillantes y muy aplaudidas. A ellas acud&iacute;an, adem&aacute;s de los alumnos inscritos en el curso, alumnos de otros Colegios de la Facultad y muchas personas que iban s&oacute;lo a escucharlo, entre ellas estudiantes de las Facultades de Leyes y de Arquitectura, principalmente, sin que faltaran muchachos de la preparatoria, adem&aacute;s de amigos del maestro, gu&iacute;as de turistas y estudiantes extranjeros. La fama de De la Maza como orador hab&iacute;a trascendido los muros del edificio de Mascarones &#151;sito en la avenida San Cosme&#151; en donde se encontraba instalada en aquel entonces nuestra Facultad de Filosof&iacute;a y Letras. El maestro impart&iacute;a sus cursos en el aula Mart&iacute;, uno de los salones m&aacute;s grandes que hab&iacute;a en dicho edificio; pero el p&uacute;blico era tan numeroso que, por lo regular, quienes llegaban tarde ten&iacute;an que escuchar todo el discurso de pie.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue en ese vetusto edificio de Mascarones &#151;que s&iacute; pose&iacute;a la atm&oacute;sfera propia de un claustro acad&eacute;mico&#151;, a&ntilde;orado muchas veces por &eacute;l, donde se fragu&oacute; el renombre de Francisco de la Maza. Donde tuvo lugar su sonado examen doctoral, para el cual present&oacute;, con inteligente y novedoso enfoque, la tesis titulada <i>Elguadalupanismo mexicano,<sup><a name="n6b"></a><a href="#n6a">6</a></sup></i> enjundioso texto que constituye lectura indispensable para quienes deseen acercarse a tan importante proceso de nuestra historia.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que vale la pena relatar aqu&iacute; la singular celebraci&oacute;n que se dio con motivo de su doctorado. En vista de que el maestro De la Maza no ten&iacute;a espacio en su casa para ofrecer una recepci&oacute;n despu&eacute;s del examen, sus dos mejores amigas organizaron un vino de honor que tuvo lugar en uno de los salones de la misma facultad, con la venia del director. Hubo necesidad de cobrar la entrada para solventar los gastos de viandas y bebidas, para lo cual, en vez de usar prosaicos boletos, se imprimieron finos recordatorios del acto acad&eacute;mico.</font></p>
	    <p align="center"><img src="/img/revistas/aiie/v26n84/a10f1y2.jpg"></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La numerosa concurrencia, que como era de esperarse llen&oacute; el sal&oacute;n, el alborozo de los alumnos y de los amigos y lo inusitado de la situaci&oacute;n tuvo fuertes ecos y comentarios que inundaron los claustros por varios d&iacute;as. Nunca antes, ni despu&eacute;s, hubo un acontecimiento acad&eacute;mico similar en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, ni tampoco un maestro con el magnetismo personal de De la Maza.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mejor cosecha de aquellos a&ntilde;os en que De la Maza derroch&oacute; entusiasmo y sabidur&iacute;a por medio de su oratoria docente, fue el considerable n&uacute;mero de vocaciones que ah&iacute; nacieron,<sup><a name="n7b"></a><a href="#n7a">7</a></sup> varias de las cuales se mantienen laborando y que a su vez han despertado otras vocaciones, habi&eacute;ndose formado as&iacute; la s&oacute;lida cadena de generaciones que han ido correlacionando a maestros con alumnos, a trav&eacute;s de los a&ntilde;os; &uacute;nico medio de dar continuidad y consistencia acad&eacute;mica al cultivo de cualquier disciplina. Puede, pues, afirmarse que fue definitivo el fuerte impulso que De la Maza dio a los estudios del arte novohispano, desplegando una labor muy personal, que por su alta calidad y novedoso lenguaje llevaba en s&iacute; los m&aacute;s eficaces medios de difusi&oacute;n. Adem&aacute;s de vocaciones para la carrera de historia del arte colonial, las clases de De la Maza despertaron la conciencia del valor de los monumentos art&iacute;sticos de la Nueva Espa&ntilde;a a un p&uacute;blico, como se dijo, muy numerosos y heterog&eacute;neo.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puede decirse que despu&eacute;s de la muerte del maestro Manuel Toussaint, acaecida en 1954, De la Maza trabaj&oacute; pr&aacute;cticamente solo, mientras maduraban los investigadores j&oacute;venes que aprendieron en su aula. Francisco de la Maza fue, pues, <i>el gran historiador del arte novohispano</i> sin rival en sus d&iacute;as; convirti&eacute;ndose en el maestro clave, en el eslab&oacute;n que enlaza a la generaci&oacute;n pionera con varios de los que ahora seguimos empe&ntilde;ados en esa tarea.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cerca de trescientos art&iacute;culos y 24 libros &#151;la mayor&iacute;a, claro est&aacute;, sobre arte colonial&#151; hablan del valioso caudal de conocimientos con que De la Maza acrecent&oacute; la historiograf&iacute;a sobre esta materia: estudios variados sobre retablos, sobre elementos arquitect&oacute;nicos, sobre modalidades formales, as&iacute; como monograf&iacute;as de ciudades, de monumentos, de artistas, etc&eacute;tera, vinieron a acelerar notablemente el avance sobre esta especialidad. Entre las aportaciones bibliogr&aacute;ficas m&aacute;s sobresalientes me parece que deben mencionarse, cuando menos, las siguientes:</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que toca al desarrollo general del arte barroco, su texto m&aacute;s importante es el conocido estudio titulado <i>Cartas barrocas<sup><a name="n8b"></a></sup></i><sup><a href="#n8a">8</a></sup> por los muchos atisbos novedosos que comprende y por las semejanzas y diferencias que, con acertado juicio cr&iacute;tico, emiti&oacute; acerca del barroco espa&ntilde;ol y del mexicano.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A &eacute;l se debe la creaci&oacute;n del t&eacute;rmino an&aacute;stilo, para distinguir el g&eacute;nero de retablos que no emplean soportes &#151;ni columnas ni pilares&#151; en sus estructuras, y sostuvo y difundi&oacute; el t&eacute;rmino barroco est&iacute;pite para distinguir las creaciones arquitect&oacute;nicas y de retablos que ostentan este tipo de apoyos. Ambos t&eacute;rminos, an&aacute;stilo y barroco est&iacute;pite, se fijaron definitivamente en el vocabulario de los especialistas mexicanos, quienes los encontraron de gran claridad para facilitar las descripciones en los an&aacute;lisis formales.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre sus monograf&iacute;as sobre arquitectura barroca hay que recordar: <i>Arquitectura de los coros de monjas,<sup><a name="n9b"></a></sup></i><sup><a href="#n9a">9</a></sup><i> La ciudad de Cholula y sus iglesias</i><sup><a name="n10b"></a><a href="#n10a">10</a></sup> y <i>El arte en la ciudad de San Luis Potos&iacute;.<sup><a name="n11b"></a></sup></i><sup><a href="#n11a">11</a></sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Especial atenci&oacute;n les dio a las figuras y elementos de la mitolog&iacute;a cl&aacute;sica presente en las creaciones de arte barroco y le dedic&oacute; buenas p&aacute;ginas a la industria art&iacute;stica del tecali,<sup><a name="n12b"></a><a href="#n12a">12</a></sup> como material empleado por los artistas barrocos. De la mayor importancia fue la biograf&iacute;a sobre Crist&oacute;bal de Villalpando,<sup><a name="n13b"></a><a href="#n13a">13</a></sup> primer intento de este g&eacute;nero acerca de un pintor del siglo XVII, obra que vino a acrecentar notablemente el conocimiento sobre las creaciones de ese artista, por quien De la Maza tuvo gran admiraci&oacute;n y preferencia.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A este maestro, atento a todas las posibilidades de enriquecimiento y proyecci&oacute;n de la historia del arte colonial, se debe la introducci&oacute;n de los estudios iconogr&aacute;ficos, como una disciplina auxiliar. Como ejemplos de esta pr&aacute;ctica, completamente novedosa en nuestro medio acad&eacute;mico, en ese momento &#151;a&uacute;n no se manejaban en M&eacute;xico las obras de Erwin Panofsky&#151;, se cuenta su estudio sobre el retablo de Xochimilco,<sup><a name="n14b"></a><a href="#n14a">14</a></sup> que fue su primer art&iacute;culo con an&aacute;lisis iconogr&aacute;fico, y posteriormente el estupendo trabajo sobre la capilla del Rosario del templo de Santo Domingo de la ciudad de Puebla,<sup><a name="n15b"></a><a href="#n15a">15</a></sup> que no ha sido superado.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"El m&aacute;s bizarro defensor" de nuestro patrimonio art&iacute;stico, le llam&oacute; Jorge Alberto Manrique al referirse a la infatigable y valiente labor que el doctor De la Maza despleg&oacute; para rescatar dicho patrimonio del deterioro, del latrocinio, de la ruina, de la destrucci&oacute;n y del olvido, escribiendo &aacute;giles art&iacute;culos period&iacute;sticos, a lo largo de toda su vida.</font></p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="2">***</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como arriba qued&oacute; anotado, este corto art&iacute;culo no pretende, ni mucho menos, ser comentario cr&iacute;tico sobre las ideas que Francisco de la Maza tuvo sobre el arte barroco. Se trata de recordar algunas de sus opiniones e ideas: de dar a conocer otras que permanec&iacute;an in&eacute;ditas as&iacute; como de destacar actitudes de su personalidad, para que sean del conocimiento y provecho de quienes ahora se inician en el estudio del arte barroco. He aqu&iacute;, pues, reunidas, algunas de esas valiosas ideas, que considero fundamentales para acercarse a su personal m&eacute;todo de interpretaci&oacute;n, en parte esencialista, a veces con reflexiones de inspiraci&oacute;n neoplat&oacute;nica, pero tambi&eacute;n con enfoques conscientes del moderno concepto acerca de la historicidad de la belleza, aunque, indiscutiblemente, De la Maza capt&oacute; y expres&oacute; sus ideas sobre el arte barroco, m&aacute;s que nada impulsado por el impacto que las formas barrocas ejerc&iacute;an sobre su fina sensibilidad y su genio.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La elocuente emoci&oacute;n est&eacute;tica que se proyecta en sus comentarios fue puesta siempre al servicio, al elogio y a la defensa del valor y el significado de la cultura y el arte de los siglos del Barroco, con may&uacute;scula, como &eacute;l lo escribi&oacute; siempre, para exaltar su valor de gran arte universal.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las primeras emociones barrocas que marcaron el alma de Francisco de la Maza tuvieron lugar durante su infancia en San Luis Potos&iacute;, frente a la admirada torre del templo de San Agust&iacute;n y frente a la magn&iacute;fica portada de los Angeles dentro de la iglesia del Carmen; obras extraordinariamente ricas en formas y contenido como para haberle llamado profundamente la atenci&oacute;n. All&iacute; reconoci&oacute; la se&ntilde;al de los dioses y tom&oacute; el sendero de los estudios human&iacute;sticos que desde muy joven lo llevaron a sus indagaciones y meditaciones barrocas, as&iacute; como a la docencia de dicho arte, con &eacute;xito extraordinario. Ning&uacute;n comentario dar&iacute;a mejor idea de su manera de comprender el Barroco que sus propias palabras, como lo pregonan las frases que se registran a continuaci&oacute;n, extra&iacute;das, sobre todo, de sus mencionadas <i>Cartas barrocas</i> y de algunas de las p&aacute;ginas in&eacute;ditas que dej&oacute;.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre el origen y naturaleza simb&oacute;lica del Barroco, De la Maza afirma:</font></p>

	    <blockquote>
	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comenz&oacute; a surgir la idea de que los cinco &oacute;rdenes de la arquitectura antigua, podr&iacute;an ser "degeneraciones" del divino orden salom&oacute;nico, el &uacute;nico inspirado por Dios. De aqu&iacute; que volver a ese orden perdido era una obligaci&oacute;n, era tomar la verdadera y pr&iacute;stina fuente de la arquitectura &#91;...&#93;.</font></p>
          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esto es tan importante, tan revolucionario y moderno, el decidido acto de Lorenzo Bernini, al no dudar en poner la columna salom&oacute;nica en el coraz&oacute;n de Roma &#91;...&#93; al crear el soberbio baldaquino de 1629 &#91;...&#93; De este hebra&iacute;smo religioso, tridentino y contrarreformista, nacer&aacute; el Barroco.<sup><a name="n16b"></a><a href="#n16a">16</a></sup></font></p>
          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; No es, pues, lo barroco salom&oacute;nico ni capricho ni improvisaci&oacute;n. Es tradici&oacute;n religiosa.<sup><a name="n17b"></a><a href="#n17a">17</a></sup></font></p>
</blockquote>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consciente De la Maza de que la exuberancia ornamental &#151;que constituye desde luego uno de los valores definitivos del Barroco&#151; hab&iacute;a sido causa de las m&aacute;s ridiculizantes y agresivas cr&iacute;ticas, la defendi&oacute; extensamente. En los siguientes p&aacute;rrafos explica parte de su significaci&oacute;n y destaca otras caracter&iacute;sticas sobresalientes que &eacute;l capt&oacute;:</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"El Barroco &#151;dice&#151; quiso devolverle a Dios, en forma de arte, los dones de la luz y el color que El hab&iacute;a creado como naturaleza, en el gen&eacute;tico <i>fiat</i> del principio."<sup><a name="n18b"></a><a href="#n18a">18</a></sup> Y agrega: "quien se quede en la superficialidad de creer que &#91;el Barroco&#93; es decoraci&oacute;n pura y no vea en esa integraci&oacute;n de la naturaleza y la arquitectura, un consciente y aut&eacute;ntico sentido religioso, no comprender&aacute; el Barroco".<sup><a name="n19b"></a><a href="#n19a">19</a></sup> El Barroco &#151;afirma con sabidur&iacute;a&#151; adem&aacute;s de religioso es triunfal, es la victoria cre&iacute;da o imaginada, del esp&iacute;ritu cat&oacute;lico contra el protestante; de la raza latina contra la sajona. Es natural que, correspondiente a este esp&iacute;ritu, el Barroco sea atractivo, deslumbrante y enlumbrante y hasta, en un cierto sentido, pol&iacute;tico... Es &#91;adem&aacute;s&#93; pedag&oacute;gico por esencia. &iquest;Que hay ret&oacute;rica en el Barroco? S&iacute;, y a mucho honor. Y aun dial&eacute;ctica. Un estilo, es decir un modo de ser humano, tiene su ret&oacute;rica, si no, estar&iacute;a mutilado. Quienes han hablado de ret&oacute;rica para el Barroco en plan despreciativo est&aacute;n equivocados. Hay buena y mala ret&oacute;rica, o m&aacute;s bien, necesaria o in&uacute;til. La del Barroco es de buena ley porque apunta a la trascendencia. &iquest;Qu&eacute; acaso lo sagrado no puede ser ornamental? &iquest;Lo adornado deja de ser sacro por no ser liso? Y como la vieja y torpe palabra "corromper" o "degenerar". est&aacute; disparada hacia el Barroco, resulta que &iquest;lo "sacramentado" o no corrompido es lo antibarroco? El fluir de la Historia ni se corrompe ni se purifica. Se mueve. Y el arma del cr&iacute;tico y del historiador debe ser la comprensi&oacute;n. "Pienso &#151;contin&uacute;a&#151; en lo 'escenogr&aacute;fico', en lo 'teatral' del Barroco. S&iacute;, la literatura tambi&eacute;n era teatral, desde el <i>Gran teatro del mundo</i> de Calder&oacute;n, al <i>Teatro cr&iacute;tico</i> de Feijoo. &#91;...&#93; 'Teatro' en griego es 'visi&oacute;n integral'. En M&eacute;xico hab&iacute;a escrito Vetancurt su <i>Teatro mexicano</i> y Sig&uuml;enza y G&oacute;ngora su <i>Teatro de virtudes pol&iacute;ticas...</i> S&iacute;, &#91;el Barroco&#93; es 'teatral' y eso 'es un elogio'."<sup><a name="n20b"></a><a href="#n20a">20</a></sup></font></p>
	    <p align="center"><img src="/img/revistas/aiie/v26n84/a10f3.jpg"></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como queda claro, muy honda y aut&eacute;ntica emoci&oacute;n est&eacute;tica caus&oacute; en este hombre potosino "la esencia del Barroco... la din&aacute;mica"; lo cual &eacute;l pudo expresar como nadie entonces en nuestro medio acad&eacute;mico: Italia y Alemania &#151;aclara&#151; ponen el &eacute;nfasis din&aacute;mico en las plantas, alzados y espacios. Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica ponen su &eacute;nfasis din&aacute;mico en las fachadas, torres, c&uacute;pulas y altares. Dinamismo centr&iacute;fugo en unos; dinamismo orbicular en otros, escribi&oacute; el maestro, aportando este t&eacute;rmino que con precisi&oacute;n explica la visi&oacute;n global, no s&oacute;lo &oacute;ptica sino iconogr&aacute;fica, con que deben enfocarse los estudios sobre los monumentos barrocos. As&iacute;, De la Maza, al encontrarse en el Sagrario de la famosa iglesia de Lucena, exclama:</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>
      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">hay para saturarnos todos los sentidos: los ojos pancrom&aacute;ndose; los o&iacute;dos inventando contrapuntos y fugas crom&aacute;ticas a toda orquesta; el olfato colm&aacute;ndose de aromas que son trasmutaciones del color y la luz; el tacto con toda la piel erizada de nervios, roz&aacute;ndose, hiri&eacute;ndose en cada uno de los meandros torn&aacute;tiles de cada flor, hoja, caracol, &aacute;ngel...<sup><a name="n21b"></a><a href="#n21a">21</a></sup> &iexcl;la politon&iacute;a del Barroco que no se cansa nunca!</font></p>
</blockquote>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y finaliza esta parte diciendo sentencioso: "Si el hombre cre&oacute; el Barroco como un reto a su capacidad imaginativa, gan&oacute; la partida."<sup><a name="n22b"></a><a href="#n22a">22</a></sup></font></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Todo irisa y relumbra y enlumbra &#151;exclam&oacute; al entrar al Camar&iacute;n del Rosario de Santo Domingo de Granada&#151;, es decir, envuelve en su luz y en sus m&aacute;gicas refracciones &#91;.&#93; he sentido estar dentro de un prisma o de un diamante y ser, yo mismo, un espejito aplastado y humillado frente a esta magnificencia real de espejos reales."<sup><a name="n23b"></a><a href="#n23a">23</a></sup> "El Barroco se desparrama en sentido circular horizontal, asible, sostenible en cualquier punto de arriba para abajo o de derecha a izquierda."</font></p>

	    <blockquote>
	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el Barroco s&eacute; que debo mirar hacia arriba tanto como a los lados, en ondas circulares o en divisiones prism&aacute;ticas de mi ser, encontrando, en dondequiera que fije mis sentidos, un est&iacute;mulo, en d&oacute;nde posar la sensibilidad, resbal&aacute;ndola pero fij&aacute;ndola, si quiero, en cualquier motivo y sabiendo que puedo dejarla all&iacute; &#91;...&#93; &iexcl;tanto puede hacer la decoraci&oacute;n barroca! &#151;que en el fondo, es creaci&oacute;n de espacios peque&ntilde;os&#151; que puede dar una nueva categor&iacute;a espacial &#91;...&#93; movimiento orbicular &#91;...&#93; inquietante evanescencia &#91;...&#93; como el palpitar de los &aacute;tomos que, seg&uacute;n dicen, est&aacute;n en perpetuo movimiento <i>in situ</i> &#91;...&#93;<sup><a name="n24b"></a><a href="#n24a">24</a></sup></font></p>
</blockquote>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"S&oacute;lo el siglo XVIII pudo concebir en arquitectura esta espl&eacute;ndida irracionalidad suprarrealista",<sup><a name="n25b"></a><a href="#n25a">25</a></sup> dice De la Maza al momento de citar unos versos de la &eacute;poca barroca:</font></p>

	    <p align="center"><img src="/img/revistas/aiie/v26n84/a10f4.jpg"></p>
        <blockquote>
          <blockquote>
            ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>
              <blockquote>
                <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo precepto de estructura altivo,    <br>
            </font><font face="verdana" size="2">sin que &eacute;sta le siguiese, en &eacute;sta brilla,    <br>
            </font><font face="verdana" size="2">pues con un limitar s&oacute;lo alusivo,    <br>
            </font><font face="verdana" size="2">su nueva ley a todos humilla.<sup><a name="n26b"></a><a href="#n26a">26</a></sup></font></p>
          </blockquote>
        </blockquote>
      </blockquote>
    </blockquote>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Aqu&iacute; est&aacute; la est&eacute;tica &#151;exclama entusiasta&#151; &#91;...&#93; para el 'estupendo delirar' del Barroco. No sigue los preceptos antiguos pero all&iacute; 'brillan', y la 'nueva ley' los humilla con la &#91;...&#93; paradoja de que 'deja de serlo para serlo todo' &#91;...&#93;"<sup><a name="n27b"></a><a href="#n27a">27</a></sup> "nueva invenci&oacute;n de nuevos arquitectos",<sup><a name="n28b"></a><a href="#n28a">28</a></sup> "juego orbicular de todos los sentidos que es el Barroco".<sup><a name="n29b"></a><a href="#n29a">29</a></sup> De la lectura de algunos p&aacute;rrafos de sus textos in&eacute;ditos se encuentran a&uacute;n m&aacute;s ideas sobre el tema de la din&aacute;mica barroca orbicular, que compromete la inmersi&oacute;n de todos los sentidos en la contemplaci&oacute;n de las creaciones de este g&eacute;nero.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La necesidad religiosa y social que tuvo el hombre de la Nueva Espa&ntilde;a de la expresi&oacute;n barroca, el goce que disfrut&oacute; creando y recreando pinturas, esculturas, arquitecturas, por medio de su interminable repertorio formal, el &eacute;xito apote&oacute;tico y triunfalista que qued&oacute; plasmado en tantos monumentos de los siglos XVII y XVIII, quedaron explicados as&iacute; por De la Maza: "las ideas metaf&iacute;sicas de Plat&oacute;n, se convirtieron en potencias divinizantes, que el hombre tiene que labrar en su propia alma en un doble juego de gracia natural infusa y actividad natural propia, dando as&iacute;, 'movimiento' al esp&iacute;ritu". Y agrega que de esa posibilidad de "movimiento del esp&iacute;ritu deriva la necesidad barroca de aspiraciones &#91;visuales&#93; m&oacute;viles, generalmente ascendentes".</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es decir que, para De la Maza, el hombre barroco era consciente de ser pecador, pero viv&iacute;a alerta ante la existencia de fuerzas espirituales salvadoras y manifest&oacute; pl&aacute;sticamente esa necesidad ascensional. Por eso mismo puede afirmarse que el arte barroco intent&oacute; proyectar, mediante formas concretas, una visi&oacute;n, aunque fuera primaria, del m&aacute;s all&aacute;.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la Maza capt&oacute; esa formaci&oacute;n y transformaci&oacute;n de la din&aacute;mica barroca como creaci&oacute;n formal posible en todas direcciones y d&uacute;ctil a todas las posibilidades de la imaginaci&oacute;n.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Afirm&oacute; tambi&eacute;n que las formas ornamentales modifican, subrayan, transforman un espacio, porque, para el artista, &eacute;ste tiene todas las posibilidades volum&eacute;tricas imaginables. Sol&iacute;a poner como ejemplo la exuberante ornamentaci&oacute;n de la portada de los Angeles en el templo de El Carmen de la ciudad de San Luis Potos&iacute;, o la de la capilla del Rosario del templo de Santo Domingo de la ciudad de Puebla, cuyos espacios se transformar&iacute;an en nada, si se desnudara de la ornamentaci&oacute;n, puesto que consider&oacute; inseparable el espacio arquitect&oacute;nico de su ornamentaci&oacute;n, como efectivamente lo es. Calific&oacute; a las creaciones barrocas como inquietas, m&oacute;viles, llenas de alardes mixtil&iacute;neos; son, dice: "el rompimiento definitivo a la vez que recordatorio de lo cl&aacute;sico, son expresi&oacute;n de un esp&iacute;ritu art&iacute;stico insaciable, como es el esp&iacute;ritu humano". Y luego, esta conclusi&oacute;n: "Si el esp&iacute;ritu cl&aacute;sico aspir&oacute; a la inmovilidad, el hombre barroco opt&oacute; por lo contrario". Repiti&oacute; varias veces que el hombre barroco "se sabe imperfecto, aspira a la perfecci&oacute;n desde la tierra". Y por eso se retrata en el arte como es, sin idealizaciones sino "con v&iacute;vida y consciente realidad de su ca&iacute;da".</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue muy importante la difusi&oacute;n que hizo el maestro en sus clases y conferencias" acerca de que el arte barroco "no s&oacute;lo es la expresi&oacute;n &#91;religiosa&#93; de la riqueza material, como tanto se ha dicho &#91;por cierto que no le gustar&iacute;a saber que este error a&uacute;n se sigue diciendo&#93;, sino la seguridad espiritual que crea el ambiente propicio". "Estar seguro en psicolog&iacute;a &#151;dice De la Maza&#151;, es estar adaptado, con la posibilidad de mirar al futuro. La seguridad es activa, creadora. Los novohispanos del siglo XVIII la tuvieron." Y por supuesto que esta afirmaci&oacute;n es del todo v&aacute;lida, como lo ejemplifican Jos&eacute; de la Borda y el conde de Valenciana, grandes figuras de la actividad minera en la Nueva Espa&ntilde;a y creadores de dos de los mayores y m&aacute;s bellos templos barrocos que posee M&eacute;xico.</font></p>
	    <p align="center"><img src="/img/revistas/aiie/v26n84/a10f5.jpg"></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando me dedicaba a la investigaci&oacute;n sobre la iconolog&iacute;a de Santa Rosa de Lima<sup><a name="n30b"></a><a href="#n30a">30</a></sup> encontr&eacute; la descripci&oacute;n de la ceremonia de su beatificaci&oacute;n, que tuvo lugar en el a&ntilde;o de 1671, por supuesto, en la grandiosa bas&iacute;lica de San Pedro de Roma. Fray Andr&eacute;s Ferrer de Valdecebro,<sup><a name="n31b"></a><a href="#n31a">31</a></sup> religioso dominico, presenci&oacute; la ceremonia y dej&oacute; de ella una rica y v&iacute;vida narraci&oacute;n, de la cual resulta indispensable recordar aqu&iacute; algunas palabras. Al iniciarse el momento solemne del sacro acontecimiento, cuando cayeron de rodillas todos los fieles ech&aacute;ndose al vuelo las campanas, iluminada la regia ornamentaci&oacute;n dispuesta en el interior del templo, el fraile, admirado y conmovido, dej&oacute; escrito: "no se miraba nada que no admirara. Todos los sentidos se apacentaban en generosas delicias, como en un nuevo Para&iacute;so: de l&uacute;cidos resplandores la vista, de fragantes aromas el olfato, de suav&iacute;simas consonancias de voces el o&iacute;do, de arm&oacute;nica composici&oacute;n el gusto". Frases que registraron en el siglo XVII el car&aacute;cter sensorial, la calidad suasoria de la pl&aacute;stica barroca, como medio art&iacute;stico para comunicar la exaltaci&oacute;n numinosa. &iexcl;Palabras y conceptos que no s&oacute;lo equivalen a los de De la Maza aqu&iacute; presentados, sino que &#151;con las salvedades del caso&#151; &iexcl;parecen escritos por &eacute;l mismo! Este feliz hallazgo vino a confirmar &#151;a m&aacute;s de dos siglos de distancia&#151; cu&aacute;nta fortuna asisti&oacute; al genio de De la Maza, al proponer la observaci&oacute;n "orbicular" con la que debe contemplarse el arte barroco para gozarlo plenamente. &iexcl;Cu&aacute;nto entusiasmo hubiera causado al maestro conocer este texto y sentir que su pensamiento ten&iacute;a tan antiguas y genuinas ra&iacute;ces!</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Proclam&oacute; De la Maza, con toda raz&oacute;n, que cada etapa del arte mexicano es sustancial y parte fundamental de un ser completo que se llama la naci&oacute;n mexicana. Que el arte mexicano es <i>expresi&oacute;n de la historia de M&eacute;xico.</i> En muchos de sus textos se siente el esfuerzo an&iacute;mico &#151;a veces cargado de angustia&#151; al tratar de hacer entender al lector o a los escuchas por qu&eacute; hay que respetar el arte de todas las &eacute;pocas de nuestra historia, cuya suma, dec&iacute;a, <i>hace la cultura mexicana.</i> De acuerdo con este pensamiento, titul&oacute; uno de sus art&iacute;culos &#151;que si mal no recuerdo le sirvi&oacute; de discurso para su ingreso a la Academia de la Lengua&#151; "El arte colonial de M&eacute;xico como expresi&oacute;n de su historia". En &eacute;l afirma, por ejemplo, que "Toda negativa y no s&oacute;lo toda negativa, sino toda <i>indiferencia</i> a las tres partes integrantes de la historia del arte en M&eacute;xico &#91;arte ind&iacute;gena, arte colonial y arte moderno y contempor&aacute;neo&#93;, es delito de lesa patria. Toda mutilaci&oacute;n, toda ignorancia, todo rechazo a cualquiera de esas formas, es una herida al patrimonio cultural de este pa&iacute;s que, lo m&aacute;s destacado que tiene que ofrecer a la Historia Universal, son sus formas art&iacute;sticas".</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;En&#93; "Cien a&ntilde;os de barroco salom&oacute;nico y cuarenta de churrigueresco &#151;escribi&oacute;&#151; ...se cubri&oacute; el pa&iacute;s de arte barroco, &#91;esto&#93; quiere decir que fue sincero, espont&aacute;neo, que fue una necesidad vital cumplida, que fue el m&aacute;s fiel retrato que de s&iacute; mismo hizo el mexicano... Es pues una parte entra&ntilde;able y compositiva, sustancial, de la historia de M&eacute;xico."</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudios iconol&oacute;gicos de los &uacute;ltimos a&ntilde;os han dado, plenamente, la raz&oacute;n a De la Maza, pues gracias a la metodolog&iacute;a historicista y a los an&aacute;lisis iconol&oacute;gicos que ahora dominan en los estudios del arte de la Nueva Espa&ntilde;a, a socapa de la representaci&oacute;n de los temas religiosos, se han develado con claridad las voces pol&iacute;ticas, sociales, intelectuales, de la historia del hombre novohispano, signific&aacute;ndose as&iacute; el arte barroco, efectivamente, como un arte receptivo y expresivo del pensamiento criollo, que cada vez extendi&oacute; m&aacute;s sus manifestaciones sectarias, por este medio visual que era entonces el mejor medio de comunicaci&oacute;n masiva. Defendi&oacute; la profundidad del arte barroco afirmando &#151;con toda raz&oacute;n&#151; que el an&aacute;lisis de cualquier buen retablo o fachada &#91;o de algunas ciertas pinturas tambi&eacute;n&#93; "nos lleva a una s&iacute;ntesis de teolog&iacute;a y de historia, de iconograf&iacute;a y de liturgia, de escritura y hagiograf&iacute;a".</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la Maza vio tambi&eacute;n al Barroco como un arte alegre, optimista, floreciente, dice, que "s&oacute;lo los encerrados en el caracol de la melancol&iacute;a ven de soslayo". A fin de cuentas, dir&iacute;a el doctor De la Maza que el Barroco no es un arte por el arte mismo, sino "un arte que busca trascenderse".</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, del contenido de estos cortos p&aacute;rrafos se puede concluir que han quedado manifiestos tres de los principios que manej&oacute; el maestro De la Maza como fundamentos b&aacute;sicos para sus estudios y ense&ntilde;anzas sobre el Barroco de la Nueva Espa&ntilde;a. En primer lugar, su in&eacute;dito concepto de la din&aacute;mica barroca con visi&oacute;n orbicular, propuesta como indispensable para experimentar los efectos enlumbrantes, alumbrantes, las evanescencias de ondas circulares y de divisiones prism&aacute;ticas, y de las creaciones "delirantes"; conjuntos pl&aacute;sticos que califica como logros de una "irracionalidad superrealista".</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, llama la atenci&oacute;n sobre la utilizaci&oacute;n de los an&aacute;lisis iconogr&aacute;ficos para encontrar el contenido tem&aacute;tico que informa cada obra y, finalmente, d&aacute;ndole la mayor importancia, el reconocimiento anticipado del valor hist&oacute;rico que entra&ntilde;an las creaciones del Barroco mexicano por haber sido este arte una actividad sustancial y compositiva de la historia de M&eacute;xico.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Francisco de la Maza ha sido sin duda el mejor y m&aacute;s brillante expositor, en M&eacute;xico, de la esencia y din&aacute;mica del Barroco. El m&aacute;s entusiasta int&eacute;rprete de ese fen&oacute;meno art&iacute;stico. Sus emociones est&eacute;ticas, que fueron muchas veces transmitidas <i>in situ,</i> tanto como sus discursos en la c&aacute;tedra, alcanzaron gran &eacute;xito &#151;como qued&oacute; ya dicho&#151; gracias a su singular "ret&oacute;rica" reconocida por un irrepetible lenguaje vivificado por la sonoridad de su voz, con lo que, en verdad, "enlumbraba" sus explicaciones.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el n&uacute;mero 41 de <i>Anales del Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas</i> (pp. 141-171), n&uacute;mero de homenaje dedicado a Francisco de la Maza, correspondiente al a&ntilde;o de 1972, se encuentran su <i>curriculum vitae</i> y su bibliograf&iacute;a completa, ambos textos preparados por Luz Gorr&aacute;ez Arcaute.</font></p>
    <p align="justify">&nbsp;</p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a>. Este texto, como su t&iacute;tulo lo indica, es una rese&ntilde;a breve que s&oacute;lo pretende se&ntilde;alar aspectos sobresalientes de la personalidad y del pensamiento de Francisco de la Maza &#151;que desde luego merecen tratarse con amplitud y profundidad&#151; y que se present&oacute; con motivo de un homenaje a Francisco de la Maza en el Claustro de Sor Juana, hace ya muchos a&ntilde;os. Se publica ahora, a m&aacute;s de 30 a&ntilde;os de su muerte, con la intenci&oacute;n de revivir su figura en las p&aacute;ginas de esta revista en la que tantas veces colabor&oacute;.</font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a>. <i>Sor Juana In&eacute;s de la Cruz en su tiempo,</i> M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica, 1967,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761819&pid=S0185-1276200400010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> y <i>La ruta de sor Juana de Nepantla a San Jer&oacute;nimo,</i> M&eacute;xico, Gobierno del Estado de M&eacute;xico, 1969.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761820&pid=S0185-1276200400010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n3a"></a><a href="#n3b">3</a>.<i> La mitolog&iacute;a cl&aacute;sica en el arte colonial de M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, 1968.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761822&pid=S0185-1276200400010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n4a"></a><a href="#n4b">4</a>. <i>Antinoo. El &uacute;ltimo dios del mundo cl&aacute;sico,</i> M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, 1966.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761824&pid=S0185-1276200400010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n5a"></a><a href="#n5b">5</a>.<i> Catarina de San Juan, princesa de la India y visionaria de Puebla,</i> M&eacute;xico, Libros de M&eacute;xico, 1971.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761826&pid=S0185-1276200400010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n6a"></a><a href="#n6b">6</a>.<i> El guadalupanismo mexicano,</i> M&eacute;xico, Porr&uacute;a y Obreg&oacute;n, 1953.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761828&pid=S0185-1276200400010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n7a"></a><a href="#n7b">7</a>. En aquellos a&ntilde;os, entre 1950 y 1953, quienes pueden mencionarse como sus alumnos eran, por orden de importancia para el maestro, Ra&uacute;l Flores Guerrero (1930&#45;1960), estudiante que fue de la Facultad de Medicina y que lleg&oacute; a convertirse en el m&aacute;s cercano disc&iacute;pulo de De laMaza, su alumno predilecto; desgraciadamente Ra&uacute;l muri&oacute; en la flor de la vida. Elisa Vargaslugo, quien fue su alumna y su compa&ntilde;era de viajes por muchos a&ntilde;os. Pedro Rojas, del Colegio de Filosof&iacute;a, y posteriormente Manuel Gonz&aacute;lez Galv&aacute;n. La relaci&oacute;n acad&eacute;mica que existi&oacute; entre De la Maza y Jorge Alberto Manrique fue m&aacute;s de colegas pares que de maestro y alumno en el sentido tradicional, como se dio en los casos anteriores.</font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n8a"></a><a href="#n8b">8</a>.<i> Cartas barrocas, desde Castilla y Andaluc&iacute;a,</i> M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, 1963.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761831&pid=S0185-1276200400010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n9a"></a><a href="#n9b">9</a>.<i> Arquitectura de los coros de monjas,</i> M&eacute;xico, UNAM&#45;Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, 1956.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761833&pid=S0185-1276200400010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n10a"></a><a href="#n10b">10</a>. <i>La ciudad de Cholula y sus iglesias,</i> M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, 1959.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761835&pid=S0185-1276200400010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n11a"></a><a href="#n11b">11</a>. <i>El arte colonial en San Luis Potos&iacute;,</i> M&eacute;xico, UNAM&#45;Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, 1969.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761837&pid=S0185-1276200400010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n12a"></a><a href="#n12b">12</a>. <i>El alabastro en el arte colonial de M&eacute;xico,</i> Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, 1966.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761839&pid=S0185-1276200400010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n13a"></a><a href="#n13b">13</a>. <i>El pintor Crist&oacute;bal de Villapando,</i> M&eacute;xico, Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, 1964.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761841&pid=S0185-1276200400010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n14a"></a><a href="#n14b">14</a>.<i>Los retablos dorados de la Nueva Espa&ntilde;a,</i> M&eacute;xico, El Hijo Pr&oacute;digo, 1950. (Enciclopedia Mexicana de Arte, 9).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761843&pid=S0185-1276200400010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n15a"></a><a href="#n15b">15</a>. "La decoraci&oacute;n simb&oacute;lica de la capilla del Rosario de Puebla", en <i>Anales del Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas,</i> vol. VI, n&uacute;m. 23, M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, 1955.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761845&pid=S0185-1276200400010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n16a"></a><a href="#n16b">16</a>. <i>Cartas barrocas, desde Castilla y Andaluc&iacute;a,</i> p. 43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761847&pid=S0185-1276200400010001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n17a"></a><a href="#n17b">17</a>. <i>Ibidem,</i> p. 45.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n18a"></a><a href="#n18b">18</a>.<i> Ibidem,</i> p. 102.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n19a"></a><a href="#n19b">19</a>.<i> Ibidem,</i> p. 18.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n20a"></a><a href="#n20b">20</a>.<i> Ibidem,</i> p. 167.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n21a"></a><a href="#n21b">21</a>. <i>Ibidem,</i> p. 173.</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n22a"></a><a href="#n22b">22</a>.<i> Ibidem,</i> p. 170.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n23a"></a><a href="#n23b">23</a>. <i>Ibidem,</i> pp. 149&#45;150.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n24a"></a><a href="#n24b">24</a>.<i> Ibidem,</i> pp. 175&#45;176.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n25a"></a><a href="#n25b">25</a>. <i>Ibidem,</i> p. 76.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n26a"></a><a href="#n26b">26</a>. <i>Ibidem,</i> p. 76.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n27a"></a><a href="#n27b">27</a>. <i>Idem.</i></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n28a"></a><a href="#n28b">28</a>. <i>Ibidem,</i> p. 77.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n29a"></a><a href="#n29b">29</a>. <i>Ibidem,</i> p. 170.</font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n30a"></a><a href="#n30b">30</a>. Elisa Vargaslugo, "Proceso iconol&oacute;gico del culto a santa Rosa de Lima", en <i>Actes du XLII Congr&egrave;s International des Am&eacute;ricanistes,</i> Par&iacute;s, Soci&eacute;t&eacute; des Am&eacute;ricanistes, 1979, vol. X, pp. 69&#45;90.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761862&pid=S0185-1276200400010001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n31a"></a><a href="#n31b">31</a>. Fray Andr&eacute;s Ferrer de Valdecebro, <i>Historia de la vida de la Ba. Ma. Rosa de Santa Mar&iacute;a de la Orden de Predicadores,</i> 2a. ed., Madrid, s/f. Se localiza en la Biblioteca Palafoxiana de la ciudad de Puebla.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=761864&pid=S0185-1276200400010001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
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