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</front><body><![CDATA[ 
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Semblanzas</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Gombrich, una mente l&uacute;cida</b></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por Juana Guti&eacute;rrez Haces</b></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, UNAM</i></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Tolto dunque un uovo, tutti que'maestri si provarono per    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>
	farlo star ritto, ma nessuno trov&oacute; il modo. Onde essendo detto    <br>
	a Filippo che lo fermasse, egli con grazzia lo prese, e datogli    <br>
	un colpo del culo in sul piano del marmo, lo fece star ritto.    <br>
	Romoreggiando gli artefici, che similmente arebbono ancora    <br>
	saputo voltare la cupola, vedendo il modello o il disegno.</font></p>

	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Vida de Brunelleschi. Vasari, <i>Le vite...</i></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si ha habido entre Los historiadores del arte uno que supo reconocer sus deudas, &eacute;se ha sido Ernst H. Gombrich. Tan s&oacute;lo con nombrar su libro <i>Tributos. Versi&oacute;n cultural de nuestras tradiciones<sup><a name="n1b"></a><a href="#n1a">1</a></sup></i> ser&iacute;a suficiente, pero en cualquier art&iacute;culo o libro, conferencia o curso estuvo dispuesto a reconocer y declarar de d&oacute;nde ven&iacute;an sus ideas. Nunca estuvo casado con la necesidad de originalidad que nos ha vendido la modernidad. El sab&iacute;a que retomar un tema, o desarrollar una idea con base en los que nos preceden o incluso en nuestros coet&aacute;neos, era rendir homenaje a la madre del Progreso, la Tradici&oacute;n, y de esa manera sin pretenderlo siempre fue original.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gust&oacute; siempre de escribir con llaneza fuera el tema que fuera, por eso sus ideas por novedosas o dif&iacute;ciles que sean siempre tienen el m&eacute;rito de ser no s&oacute;lo comprensibles, sino de adquirir un aire de cotidianidad, de ya sabido, que enga&ntilde;a al m&aacute;s h&aacute;bil lector. Parte de su &eacute;xito editorial, y por qu&eacute; no, acad&eacute;mico, es esa sensaci&oacute;n que dejan sus escritos de que aquello que se dice siempre hab&iacute;a estado all&iacute; y, a veces, de que casi era obvio, que s&oacute;lo ten&iacute;a que venir una mano que retirara el velo para que todo se aclarara, y &eacute;l fue la mano que recorri&oacute; el velo en tantos y tantos temas. La mezcla de llaneza para explicar sus ideas con el factor sorpresa, que &eacute;l mismo estudi&oacute; como un componente exitoso para la asimilaci&oacute;n de nuevas ideas art&iacute;sticas, logr&oacute; que sus escritos nunca dejasen en el lector una huella de superioridad o pedanter&iacute;a, y esto no es poco decir cuando se maneja, como Gombrich, una cultura amplia y erudita.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escribir algo para rendir homenaje a una personalidad como Gombrich siempre es dif&iacute;cil, sobre todo ante la extensi&oacute;n de su obra y la variedad de temas que toc&oacute;, aunque se podr&iacute;a decir que hay preocupaciones constantes. Pero la dificultad mayor es saber hacer lo que &eacute;l supo hacer de forma magn&iacute;fica, es decir, este tipo de reconocimientos, este g&eacute;nero conmemorativo. Alguien deber&iacute;a a&ntilde;adir como ep&iacute;logo de su libro <i>Tributos</i> uno dedicado a &eacute;l, en la conciencia de que con eso se cerrar&iacute;a un c&iacute;rculo de deudas, pero no s&oacute;lo eso, se completar&iacute;a, a la manera del <i>Studiolo</i> de Federico de Montefeltro, no s&oacute;lo una galer&iacute;a de retratos sino la visi&oacute;n de una estructura disciplinaria que &eacute;l colabor&oacute; a crear. Atinadamente el t&iacute;tulo que le pusieron a esta obra en italiano fue una frase que el mismo Gombrich utiliz&oacute;: "custodios de la memoria" y Gombrich lo fue hasta el final de su vida.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante esta dificultad, pero tambi&eacute;n ante las caracter&iacute;sticas ya anotadas del car&aacute;cter sencillo de sus explicaciones, he empezado con un pasaje de la vida de Filippo Brunelleschi, quiz&aacute; uno de los m&aacute;s famosos, no s&oacute;lo como una manera de rendir homenaje a un estudioso del Renacimiento, sino porque creo que los que hemos le&iacute;do y estudiado a Gombrich alguna vez hemos tenido la tentaci&oacute;n de decir, como los maestros de la Opera del Duomo de Florencia: &iexcl;Ah, desde luego, as&iacute; tiene que ser! Pero lejos de una actitud mezquina como la de los florentinos, uno no cabe de asombro al constatar que esas respuestas y explicaciones, que a primera vista parecen obvias, nacen de una mente perfectamente estructurada, imaginativa y alejada de toda complicaci&oacute;n innecesaria, y una mente, adem&aacute;s, ferviente creyente de la explicaci&oacute;n cient&iacute;fica, pero tambi&eacute;n de la limitaci&oacute;n que a&uacute;n hoy enfrenta el historiador del arte, y no s&oacute;lo por los caminos de la percepci&oacute;n que sigui&oacute; Gombrich, sino muchos otros. Estas limitaciones que enfrenta el estudioso de las im&aacute;genes se describen perfectamente con la an&eacute;cdota que cuenta Gombrich de cuando conoci&oacute; a Wolfgang K&ouml;hler, te&oacute;rico de la Gestalt, en la cual narra que le dibuj&oacute; sobre el pizarr&oacute;n "un rostro simplificado, como los que hacen los ni&ntilde;os: un redondel con dos puntos para los ojos, una raya para la nariz y una raya para la boca. Y pregunt&oacute;: 'Quiero descubrir lo que ocurre cuando reconocemos un rostro de un dibujo semejante'. K&ouml;hler respondi&oacute;: </font><font face="verdana" size="2">'Demasiado complicado. La psicolog&iacute;a est&aacute; a&uacute;n en pa&ntilde;ales, todav&iacute;a no hemos llegado a esa fase'."<sup><a name="n2b"></a><a href="#n2a">2</a></sup> Gombrich lo entendi&oacute;, a&uacute;n es demasiado pronto para que entendamos tantos misterios, pero no dej&oacute; de cooperar para que llegue el d&iacute;a y no dej&oacute; tampoco de descubrir a tantos lo que ya se sabe.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podr&iacute;amos decir que las hip&oacute;tesis que apoy&oacute; las aplic&oacute; fielmente no s&oacute;lo a los objetos de estudio sino a su forma de ser historiador del arte, no s&eacute; si consciente o inconscientemente, baste para probarlo su descripci&oacute;n de historia del arte que hace al finalizar su libro <i>Arte e ilusi&oacute;n:</i> "la historia del arte... puede describirse como forja de llaves maestras para abrir las misteriosas cerraduras de nuestros sentidos, de las que en el origen solamente la naturaleza ten&iacute;a la llave. Son cerraduras complejas que s&oacute;lo responden cuando varios tornillos est&aacute;n en cierta posici&oacute;n y algunos pestillos se mueven al mismo tiempo. Como el ladr&oacute;n que trata de abrir una caja fuerte, el artista no tiene acceso directo al mecanismo interior. S&oacute;lo puede palpar el camino con dedos sensibles, tanteando y ajustando su gancho o alambre cuando algo cede. Claro, una vez que la puerta se abre, una vez que la llave est&aacute; moldeada, es f&aacute;cil repetir la ejecuci&oacute;n. La siguiente persona no requiere talento especial; es decir no m&aacute;s del necesario para copiar la llave maestra de su predecesor."<sup><a name="n3b"></a><a href="#n3a">3</a></sup> Aqu&iacute; Gombrich siendo fiel a sus ideas s&oacute;lo "describe" lo que es la Historia del Arte alej&aacute;ndose de las definiciones que tanto rechazaba por los esencialismos impl&iacute;citos en ellas, habla de tanteos, de la misma forma que describi&oacute; el avance del arte y los artistas a trav&eacute;s de ensayo y rectificaci&oacute;n, esquema y correcci&oacute;n. Tambi&eacute;n al hablar de los que siguen el camino iniciado por otros, se liga a sus explicaciones sobre la tradici&oacute;n y las convenciones, porque sab&iacute;a como &eacute;l mismo dice que: "all&iacute; donde los problemas no se plantean por parte de la comunidad, se plantean por parte de la tradici&oacute;n".<sup><a name="n4b"></a><a href="#n4a">4</a></sup> Lo que trato de decir es que no s&oacute;lo aplic&oacute; a la historia de la "creaci&oacute;n de im&aacute;genes" sus hip&oacute;tesis, sino tambi&eacute;n a la forma en la que &eacute;l se conduc&iacute;a al hacer la historia de las im&aacute;genes, &eacute;l tambi&eacute;n segu&iacute;a la tradici&oacute;n, &eacute;l tambi&eacute;n avanzaba con "tanteos", &eacute;l tambi&eacute;n era "testigo ocular", &eacute;l tambi&eacute;n era absolutamente consciente de su individualidad como creador de hip&oacute;tesis y no el producto de un "esp&iacute;ritu de los tiempos", &eacute;l tambi&eacute;n sab&iacute;a que sus escritos se daban porque eran "ecol&oacute;gicos" y hab&iacute;a condiciones para que "se dieran"; &eacute;l tambi&eacute;n sab&iacute;a que, como el lenguaje es el creador, &eacute;l s&oacute;lo era, como el poeta o el pintor en sus tareas, un misterioso veh&iacute;culo para hacer la historia de la creaci&oacute;n de im&aacute;genes.<sup><a name="n5b"></a><a href="#n5a">5</a></sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo interesante, por tanto, es que lo que dec&iacute;a de los fen&oacute;menos art&iacute;sticos lo aplicaba a su forma de hacer historia, porque cre&iacute;a en ello, y no siempre es com&uacute;n encontrar a un estudioso que presente tal coherencia vital. Por todo la anterior los escritos de Gombrich son profundamente educativos y no estoy hablando s&oacute;lo por su efecto en los estudiantes, sino en todos los que nos dedicamos a la Historia del Arte. Un estudiante, impresionado por la cantidad y dificultad que afronta el estudio de la Historia del Arte, se encuentra reconfortado, al igual que el m&aacute;s experimentado investigador, al ver que a lo largo de su obra Gombrich siempre se hace preguntas abiertamente, expresa sus dudas y dificultades y de ah&iacute; salta a hip&oacute;tesis y explicaciones que siempre son clarificadoras, yo dir&iacute;a aleccionadoras, jam&aacute;s pontifica, asume por el contrario la postura del experimentador constante, y eso siempre da seguridad a cualquiera que se inicia en la Historia del Arte, as&iacute; como al que, ya avezado en estas tareas, est&aacute; por iniciar cualquier investigaci&oacute;n.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gombrich siempre trabaj&oacute; haci&eacute;ndose preguntas a las que siempre les encuentro explicaciones, y no hay nada m&aacute;s educativo que esto, ya que uno puede observar las entra&ntilde;as y la evoluci&oacute;n de un trabajo hasta llegar a la conclusi&oacute;n. Por esta raz&oacute;n sus preguntas y respuestas son aplicables, incluso, a los temas m&aacute;s alejados de las &aacute;reas art&iacute;sticas que &eacute;l explicaba, porque las convierte en ideas generales. Gombrich dese&oacute; siempre avanzar sobre este terreno y no sobre el de los particularismos, cre&iacute;a que en una investigaci&oacute;n se deber&iacute;an, s&iacute;, estudiar las minucias y desde luego los detalles que caracterizaban a las obras, pero se deb&iacute;a avanzar sobre ideas generales, de ah&iacute; que las que cre&oacute; Gombrich puedan utilizarse en un amplio espectro de la historia del arte y no s&oacute;lo en ella.<sup><a name="n6b"></a><a href="#n6a">6</a></sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su actitud flexible frente a la adquisici&oacute;n del conocimiento es tambi&eacute;n educadora porque rechaza la imagen del sabio aislado y se convierte en el siempre atento aprendiz de otras &aacute;reas del conocimiento, que pueden ir desde el comportamiento animal, la f&iacute;sica, la ingenier&iacute;a o la ling&uuml;&iacute;stica, etc. Pero sobre todo, lo importante es que nos demuestra que est&aacute; en una permanente disposici&oacute;n de cambiar. Como ejemplo est&aacute; el pasaje de la entrevista donde explica c&oacute;mo fueron cambiando sus ideas en aspectos b&aacute;sicos para la comprensi&oacute;n de las im&aacute;genes y no s&oacute;lo eso, de ah&iacute; parte para dar conceptos nuevos e interesantes para la reflexi&oacute;n sobre el arte. Partiendo del supuesto de que la visi&oacute;n depende del conocimiento, cuenta que: "Al principio mi idea era en realidad 'de saber a ver'. Del conocimiento a la visi&oacute;n. Gracias a Popper, me di cuenta de que 'conocimiento' no es la palabra adecuada: es una espera, una hip&oacute;tesis. La hip&oacute;tesis puede ser cierta o falsa. Lo que influye en un artista cuando mira no es que sepa... sino que supone, modifiqu&eacute; pues poco a poco mi concepci&oacute;n: un cuadro es una hip&oacute;tesis que ponemos a prueba al mirarla. Yo no me pregunto c&oacute;mo vemos el mundo, sino como vemos los cuadros. No vemos el mundo como imagen plana. Pero curiosamente, vemos un cuadro como si fuera el mundo..."<sup><a name="n7b"></a><a href="#n7a">7</a></sup> Este p&aacute;rrafo es de suma importancia para el historiador del arte y para el que est&eacute; interesado en las im&aacute;genes, pues nos hace conscientes del punto de partida de todo aquel que hace historia del proceso de la creaci&oacute;n de las im&aacute;genes, esto es, el cuadro mismo, la imagen misma. Actualmente las im&aacute;genes han ido cobrando un inter&eacute;s particular en los estudiosos de &aacute;reas acad&eacute;micas vecinas que desde luego enriquecen nuestra visi&oacute;n, y nada m&aacute;s alejado de nuestra intenci&oacute;n es negar su importancia, porque estar&iacute;amos cayendo en aquello que Warburg y el mismo Gombrich llamaron "guardias fronterizos", que son aquellos que celosamente no quieren que ning&uacute;n &aacute;rea del conocimiento se mezcle o avance sobre otra. La de Gombrich, como fiel part&iacute;cipe del Instituto Warburg, fue una vida consagrada a derribar las barreras convencionales entre las llamadas "especialidades" de estudio.<sup><a name="n8b"></a><a href="#n8a">8</a></sup> Lejos de esta posici&oacute;n, s&iacute; cabe aclarar que muchos de los que hoy se acercan a las im&aacute;genes olvidan lo que Gombrich nos recuerda: lo que vemos son cuadros y cuando se observa un cuadro se realiza una percepci&oacute;n de las im&aacute;genes y no la percepci&oacute;n de la realidad. Los historiadores y aun los icon&oacute;grafos piensan que perciben una realidad hist&oacute;rica cuando usan im&aacute;genes, pero en realidad lo que perciben es la realidad de las im&aacute;genes y mientras no est&eacute;n conscientes de ello estar&aacute;n escribiendo una falacia. Como dice Gombrich: "nuestra imaginaci&oacute;n tiende a transformar lo que vemos en realidad y dif&iacute;cilmente, semejante proyecci&oacute;n, no puede suprimirse completamente o separarse de los elementos brutos de la visi&oacute;n..."<sup><a name="n9b"></a><a href="#n9a">9</a></sup> Despu&eacute;s a&ntilde;ade que en el fondo se trata del papel que nuestras "estimaciones" juegan en nuestras percepciones. Por lo tanto deber&aacute; tenerse en cuenta que lo que percibimos de un cuadro es una estimaci&oacute;n, la visi&oacute;n de un cuadro es una hip&oacute;tesis.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su famoso ensayo "Meditaciones sobre un caballo de juguete",<sup><a name="n10b"></a><a href="#n10a">10</a></sup> Gombrich abre una puerta para descender de la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica a una aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica que da esperanzas sobre la utilizaci&oacute;n de estas ideas. Esto es congruente con lo que &eacute;l pensaba, ya que siempre desconfi&oacute; de la est&eacute;tica, pues como dec&iacute;a, no s&eacute; si me est&aacute;n hablando del arte egipcio o de una pintura de Vel&aacute;zquez, por eso dice: "Creo que debe establecerse una distinci&oacute;n muy importante entre aquello de lo que estamos seguros y lo que podemos creer o aquello sobre lo que podemos establecer una hip&oacute;tesis. Podemos establecer una hip&oacute;tesis sobre lo que Miguel &Aacute;ngel quer&iacute;a hacer, pero no podremos tener jam&aacute;s una certeza total. Lo m&aacute;s a menudo, est&aacute; unido a lo que Popper llama la 'l&oacute;gica de la situaci&oacute;n'. Si se sabe que se puede reconstruir lo que era la situaci&oacute;n, se puede reconstruir tambi&eacute;n c&oacute;mo una persona razonable ha reaccionado ante la situaci&oacute;n. Hay muchos ejemplos donde se puede estar bastante seguro, donde se puede encontrar las intenciones por comparaci&oacute;n y la reconstrucci&oacute;n de la situaci&oacute;n en la que se encontr&oacute; al artista."<sup><a name="n11b"></a><a href="#n11a">11</a></sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nos sit&uacute;a primero en un mundo conceptual pero siempre establece una relaci&oacute;n con la realidad y el objeto de estudio, ya que todos necesitamos no s&oacute;lo reflexionar, sino tener respuestas concretas. Primero nos dice, no confundan la realidad con la ilusi&oacute;n, pero m&aacute;s adelante, al explicar la "l&oacute;gica de la situaci&oacute;n", nos abre la posibilidad de crear una hip&oacute;tesis cre&iacute;ble. Parecer&iacute;a extra&ntilde;o que al destacar lo educativo que puede ser la lectura de los trabajos de Gombrich no se mencione un m&eacute;todo espec&iacute;fico. Didier Eribon hizo esta pregunta compar&aacute;ndolo con Panofsky, a lo que &eacute;l respondi&oacute;: "No necesito uno. S&oacute;lo necesito sentido com&uacute;n. Es mi &uacute;nico m&eacute;todo... Es muy sencillo: nos hacemos una pregunta y tratamos de descubrir c&oacute;mo es posible responder a esa pregunta. Hay muchas preguntas en historia a las cuales no podemos responder, porque no hay indicios. Digo siempre que la historia es como el <i>gruy&egrave;re:</i> hay muchos agujeros. El talento del historiador consiste precisamente en encontrar preguntas de las cuales cree poder obtener respuestas. Antes de cualquier investigaci&oacute;n, hay que decidir. El talento, o podr&iacute;amos decir el olfato, consiste en sentir lo que es prometedor, el que se vaya a poder descubrir algo. Porque, como yo digo, el resultado es, en muchos casos, 'puede que s&iacute;, puede que no'... toda cuesti&oacute;n requiere un m&eacute;todo diferente para encontrar la respuesta. Yo digo: 'Si quieres clavar un clavo, utiliza un martillo, si quieres clavar un tornillo, utiliza un destornillador'. Hay que saber qu&eacute; m&eacute;todo se aplica y para qu&eacute; cuesti&oacute;n."<sup><a name="n12b"></a><a href="#n12a">12</a></sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si realmente la lectura de Gombrich educa y forma no es s&oacute;lo por la forma sencilla en la que siempre crey&oacute; al escribir sus ensayos, sino porque cre&iacute;a en la entrega de estafetas, en el relevo creativo, y por esta raz&oacute;n una de las ideas centrales en su trabajo es la de "Tradici&oacute;n" y junto con ella el significado de las convenciones art&iacute;sticas, eso que un taller entrega a un joven artista para que pueda crear. Esta parte medular de su pensamiento lo llev&oacute; a decir: "Todo sistema est&eacute;tico que no tenga nada que decir sobre el lugar de las convenciones en el proceso de creaci&oacute;n, parece poco &uacute;til para el historiador del arte."<sup><a name="n13b"></a><a href="#n13a">13</a></sup> A la pregunta de si ten&iacute;a una filosof&iacute;a del arte respondi&oacute; que ella se encontraba en el "Tributo" que le hiciera a I.A. Richards,<sup><a name="n14b"></a><a href="#n14a">14</a></sup> y &eacute;sta se trata de este tema esencial ya que se titula "La necesidad de Tradici&oacute;n". Es evidente al leer este ensayo que el valor de la tradici&oacute;n dentro de su obra no surgi&oacute; de la observaci&oacute;n de una sociedad que se repite, sino de una necesidad de explicaci&oacute;n que encontr&oacute; en los mecanismos del lenguaje, ya que al igual que Richards crey&oacute; en la "teor&iacute;a que reemplaza a Apolo, como fuente de inspiraci&oacute;n po&eacute;tica, por el lenguaje, como gu&iacute;a y maestro".<sup><a name="n15b"></a><a href="#n15a">15</a></sup> Partiendo de las teor&iacute;as del lenguaje de Richards, Gombrich, como sol&iacute;a hacerlo, reordena sus ideas y aplica nuevos conceptos, o m&aacute;s bien bautiza a los mecanismos que describe. As&iacute;, dice: "No le habr&iacute;a ofendido, me parece, que la describi&eacute;ramos como teor&iacute;a de retroalimentaci&oacute;n, en los t&eacute;rminos de la ingenier&iacute;a moderna. El lenguaje reacciona sobre el hablante."<sup><a name="n16b"></a><a href="#n16a">16</a></sup> Y con esto inicia una explicaci&oacute;n mucho m&aacute;s completa de lo que nos hubi&eacute;ramos podido imaginar sobre la "reglas del arte", sobre las convenciones y sobre la tradici&oacute;n. Haciendo un paralelo constante con los mecanismos del idioma explica que podemos describir el idioma como un grupo de reglas y convenciones, y que por extra&ntilde;o que parezca no es necesario estar consciente de ellas para dominarlo.<sup><a name="n17b"></a><a href="#n17a">17</a></sup> Es decir que el lenguaje nos hace creativos sin que estemos conscientes de este milagro; que no adquirimos de pronto este instrumento, aprendemos, como siempre, por tanteo, por retroalimentaci&oacute;n. Cometemos errores y los corregimos, pero eso no es todo. De alg&uacute;n modo, despu&eacute;s de esta correcci&oacute;n debemos ser capaces de derivar una nueva regla que acabamos de aprender. Si no pudi&eacute;ramos transferirla a una familia entera de expresiones, jam&aacute;s progresar&iacute;amos.<sup><a name="n18b"></a><a href="#n18a">18</a></sup> Observando a la gente que hace parodias, imitaciones o falsificaciones, Gombrich concluye: "No s&eacute; si alg&uacute;n psic&oacute;logo ha investigado esta capacidad, que yo llamar&iacute;a de generalizaci&oacute;n perceptiva, la capacidad no s&oacute;lo de clasificar familias formales sino tambi&eacute;n de producir espont&aacute;neamente nuevos ejemplos."<sup><a name="n19b"></a><a href="#n19a">19</a></sup> Tomando en cuenta que en el lenguaje act&uacute;an fuerzas pr&aacute;cticas o funcionales diferenci&aacute;ndose de las est&eacute;ticas y sociales, considera que este proceso de "retroalimentaci&oacute;n" que es como lo bautiza Gombrich, utilizando una palabra de la ingenier&iacute;a, pertenecer&iacute;a a las primeras, ya que el c&iacute;rculo creativo que se establece con el lenguaje es un "c&iacute;rculo virtuoso" de la lengua. Utilizando las teor&iacute;as darwinistas considera que los mecanismos del lenguaje ser&iacute;an una "creaci&oacute;n sin creador impl&iacute;cita"... "creaci&oacute;n sin creador, por decirlo as&iacute;, creaci&oacute;n ciega".<sup><a name="n20b"></a><a href="#n20a">20</a></sup> Partiendo de estas reflexiones agrega: "Transferido del vasto panorama de las eras geol&oacute;gicas al angosto escenario de la historia humana, este mecanismo recibe el nombre de tanteo. Fue sobre todo Karl Popper..., quien me convenci&oacute; de que esta f&oacute;rmula no s&oacute;lo aclara el crecimiento de la ciencia, sino la evoluci&oacute;n del arte. ni siquiera la llamada imitaci&oacute;n de la naturaleza puede lograrse sin el principio de la retroalimentaci&oacute;n. Incluso aqu&iacute; hay un elemento, si no de creaci&oacute;n ciega, al menos de tanteo."<sup><a name="n21b"></a><a href="#n21a">21</a></sup> Transportando estas ideas al campo del arte dice: "compar&eacute; esta idea de retroalimentaci&oacute;n con la de <i>self expression,</i> que llam&eacute; teor&iacute;a centr&iacute;fuga, puesto que considera al artista un emisor que transmite sus sentimientos al observador. En su lugar propuse una teor&iacute;a centr&iacute;peta, que hace hincapi&eacute; en los efectos que tiene la obra en la reacci&oacute;n del propio artista a las convenciones con las que opera".<sup><a name="n22b"></a><a href="#n22a">22</a></sup> Como es su costumbre, Gombrich baja de la teor&iacute;a a los ejemplos y el que da es la creaci&oacute;n del Mois&eacute;s de Miguel &Aacute;ngel y dice: "Algunos cr&iacute;ticos y artistas pesta&ntilde;ean cuando escuchan a los historiadores del arte hablar de influencia, como si acus&aacute;ramos a un genio de robarle las ideas a alguien m&aacute;s; pero todos robamos nuestras ideas porque, como Richards nos recuerda, debemos nuestra lengua a innumerables semejantes que, cuidando los significados, cultivaron el desconocido 'esp&iacute;ritu del Hombre'. Lo que inspir&oacute; a Miguel &Aacute;ngel fue la tradici&oacute;n que vio encarnada con m&aacute;s belleza en el evangelista majestuosamente sentado de Donatello... lo que hab&iacute;a heredado era el lenguaje, las convenciones de la escultura occidental para representar figuras de autoridad y poder."<sup><a name="n23b"></a><a href="#n23a">23</a></sup> Convertir a la tradici&oacute;n y a las convenciones art&iacute;sticas, tan desprestigiadas ambas porque obraban en contra de la genialidad del artista, en mecanismos de una lengua, en este caso art&iacute;stica, que en su observaci&oacute;n, tanteo y correcci&oacute;n lograban explicar el progreso del arte en un proceso de retroalimentaci&oacute;n, fue una haza&ntilde;a de una mente l&uacute;cida como la de Gombrich.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a>. E.H. Gombrich, <i>Tributos. Versi&oacute;n cultural de nuestras tradiciones,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=753194&pid=S0185-1276200100020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a>. Ernst Gombrich&#45;Didier Eribon, <i>Lo que nos cuentan las im&aacute;genes,</i> Madrid, Editorial Debate, Pensamiento, 1992, p. 96.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=753196&pid=S0185-1276200100020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n3a"></a><a href="#n3b">3</a>. E.H. Gombrich, <i>Arte e ilusi&oacute;n,</i> Barcelona, Gustavo Gili, 1979, p. 310.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=753198&pid=S0185-1276200100020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n4a"></a><a href="#n4b">4</a>. Gombrich&#45;Eribon, <i>op. cit.,</i> p. 62.</font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n5a"></a><a href="#n5b">5</a>. E.H. Gombrich, "La necesidad de la Tradici&oacute;n. Interpretaci&oacute;n de la po&eacute;tica de I.A. Richards (1893&#45;1979)", en E.H. Gombrich, <i>Tributos. Versi&oacute;n cultural de nuestras tradiciones,</i> reimpresi&oacute;n, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1993, pp. 181&#45;1951.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=753201&pid=S0185-1276200100020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> A partir de I. Richards, invierte el veredicto de Croce y, como dice, atribuye la responsabilidad de componer poes&iacute;a al lenguaje, no al intelecto, sentimiento o sabidur&iacute;a del poeta.</font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n6a"></a><a href="#n6b">6</a>. E.H. Gombrich, "Arte y saber hist&oacute;rico", en <i>Meditaciones sobre un caballo de juguete,</i> Barcelona, Seix Barral, Biblioteca Breve, Museo Extraordinario, 1968, p. 143&#45;144.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=753203&pid=S0185-1276200100020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Tambi&eacute;n en la entrevista Gombrich&#45;Eribon, <i>op. cit.,</i> avanza sobre esto que tantas veces sac&oacute; a colaci&oacute;n en sus art&iacute;culos y conferencias diciendo: "Me sent&iacute;a un poco molesto de leer tantas cosas sobre los detalles y nada sobre los problemas generales. Sigo pensando que nos faltan ideas generales en nuestras asignaturas. Naturalmente, esta insistencia en las ideas generales, procede, como lo he dicho, de la historia del arte alemana y austriaca. No es invenci&oacute;n m&iacute;a. Los ingleses son de naturaleza m&aacute;s positiva. Les gusta ir a los detalles y, tras esa gran moda de la iconolog&iacute;a, han vuelto sus investigaciones puntillistas, sin segundos planos filos&oacute;ficos. Por mi parte yo represento a&uacute;n a esa vieja tradici&oacute;n que piensa que no se pueden plantear nuevas preguntas interesantes sin tener en mente los problemas generales", p. 146.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n7a"></a><a href="#n7b">7</a>. Gombrich&#45;Eribon, <i>op. cit.,</i> p. 80. Hablando de su libro <i>Arte e ilusi&oacute;n.</i></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n8a"></a><a href="#n8b">8</a>. E.H. Gombrich, "Prefacio" en <i>Meditaciones sobre un caballo de juguete,</i> Barcelona, Seix Barral, Biblioteca Breve, Museo Extraordinario, 1968, p. 10.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=753206&pid=S0185-1276200100020001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n9a"></a><a href="#n9b">9</a>. Gombrich&#45;Eribon, <i>op. cit.,</i> p. 82.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n10a"></a><a href="#n10b">10</a>. "Meditaciones sobre un caballo de juguete. O las ra&iacute;ces de la forma art&iacute;stica en Gombrich", <i>Meditaciones... op. cit.,</i> pp. 11&#45;23.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n11a"></a><a href="#n11b">11</a>. Gombrich&#45;Eribon, <i>op. cit.,</i> p. 71 y p. 152.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n12a"></a><a href="#n12b">12</a>. Gombrich&#45;Eribon, <i>op. cit.,</i> pp. 123&#45;124.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n13a"></a><a href="#n13b">13</a>. Gombrich, <i>Tributos, op. cit.,</i> pp. 182&#45;183.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n14a"></a><a href="#n14b">14</a>. Gombrich&#45;Eribon, <i>op. cit.,</i> p. 75.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n15a"></a><a href="#n15b">15</a>. Gombrich, <i>Tributos, op. cit.,</i> p. 184.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n16a"></a><a href="#n16b">16</a>. <i>Ibidem.</i></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n17a"></a><a href="#n17b">17</a>. <i>Ibidem,</i> p. 185.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n18a"></a><a href="#n18b">18</a>. &nbsp;<i>Ibidem.</i></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n19a"></a><a href="#n19b">19</a>. <i>Ibidem,</i> p. 186.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n20a"></a><a href="#n20b">20</a>.<i>&nbsp;Ibidem,</i> p. 187.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n21a"></a><a href="#n21b">21</a>.<i>&nbsp;Ibidem.</i></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n22a"></a><a href="#n22b">22</a>.<i>&nbsp;Ibidem.</i></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n23a"></a><a href="#n23b">23</a>. <i>&nbsp;Ibidem,</i> p. 191.</font></p>
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