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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Miguel Sabido, <i>Teatro sagrado. Los "coloquios" de M&eacute;xico</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por Mario Alberto S&aacute;nchez Aguilera</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Siglo XXI, 2014, 365 p.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Festejos de carnaval, altares de d&iacute;a de muertos, solemnes procesiones de Semana Santa, ritos prehisp&aacute;nicos, tiempos y espacios festivos que forman parte de un conjunto de representaciones teatrales sagradas son el hilo conductor de este libro. Sus p&aacute;ginas advierten la necesidad de rescatar el teatro otro, el "totalmente desconocido, obcecadamente negado: el teatro ritual popular mexicano", que por m&aacute;s de tres siglos se vio disminuido y relegado a la periferia por el teatro "del pa&iacute;s criollo, espa&ntilde;ol, blanco".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Apoyado en la teor&iacute;a de Alfredo L&oacute;pez Austin sobre el "n&uacute;cleo duro mesoamericano", el autor propone que ese teatro popular no puede ser m&aacute;s que producto de una larga tradici&oacute;n que se ha mantenido hasta nuestros d&iacute;as y que tiene sus or&iacute;genes en determinados aspectos de la vida ritual mesoamericana: los "n&uacute;cleos m&iacute;tico&#45;representacionales".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tres mil a&ntilde;os de historia acusan estos n&uacute;cleos que el libro va describiendo a partir de "entramados semi&oacute;ticos" tales como las danzas, los cantos, las oraciones, los atuendos y la comida, presentes todos ellos en esculturas, cer&aacute;mica, c&oacute;dices, estelas y monumentos arquitect&oacute;nicos prehisp&aacute;nicos. Esta serie de s&iacute;mbolos, nos dice Sabido, eran peque&ntilde;as partes de un todo, de un n&uacute;cleo duro pr&iacute;stino, que caracteriza a todas las culturas mesoamericanas y que tiene sus or&iacute;genes en los olmecas: la concepci&oacute;n del tiempo y su manifestaci&oacute;n en los diversos calendarios o cuentas. El <i>tlactenpanqui</i> u "ordenador del cosmos". El tiempo es pues, para Sabido, un ente abstracto que se manifiesta en la tierra en la forma de divinidades con voluntad propia, la cual tiene influencia directa sobre los seres humanos que, por consecuencia, articulan sus ritos motivados por ese mismo tiempo. &Eacute;ste se conmemoraba, nos dice Sabido, a partir de representaciones sagradas que, en conjunto, constitu&iacute;an una especie de "liturgia del <i>tlatecpanqui".</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es as&iacute; como las p&aacute;ginas de este libro llevan al lector a un recorrido por diversas representaciones y su transformaci&oacute;n a trav&eacute;s del tiempo: desde los ritos prehisp&aacute;nicos en Mesoam&eacute;rica, el teatro evangelizador de la &eacute;poca colonial, las puestas en escena del Grito de Dolores en el siglo XIX, hasta las actuales fiestas patronales, las procesiones de la Pasi&oacute;n de Cristo y las representaciones de la aparici&oacute;n de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac. Fieles todas ellas a entramados semi&oacute;ticos profundamente arraigados en la cultura mexicana que, en su largo recorrido por los tres mil a&ntilde;os de historia, han logrado permanecer, con algunas modificaciones, hasta nuestros d&iacute;as. Expresiones, todas, que provienen de una serie de textos con caracter&iacute;sticas muy particulares, distintas de las de aquellas obras debidas al intelecto de un guionista profesional que, buscando la fama y la aprobaci&oacute;n social, se ve en la necesidad alquilar un teatro con butacas y pagar por artistas profesionales que "entretengan" al p&uacute;blico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los "cuadernos de coloquios" &#45;como los llama Miguel Sabido&#45; son textos que han sido compuestos por autores desconocidos que no reclaman paternidad sobre su obra. Estos textos forman parte de la identidad de la comunidad que los vio nacer, la cual se da a la tarea de reelaborarlos y acoplarlos a las concepciones que ella va adquiriendo de s&iacute; misma a trav&eacute;s del tiempo. Esto les confiere una caracter&iacute;stica muy peculiar: la de ser obras colectivas y en constante cambio. Los actores de estos coloquios no son profesionales sino miembros de la misma comunidad que, lejos de pretender el reconocimiento p&uacute;blico o la remuneraci&oacute;n econ&oacute;mica, son movidos a participar de la representaci&oacute;n para cumplir una "manda". Se trata de textos que sientan sus bases en la "tradici&oacute;n", de all&iacute; que la representaci&oacute;n de la aparici&oacute;n de la Virgen, por ejemplo, tenga tantas versiones como pueblos la representan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poner de manifiesto que somos herederos de fiestas populares que tuvieron sus or&iacute;genes en un momento de efervescencia pol&iacute;tica y religiosa donde el mundo mesoamericano y el europeo propiciaron representaciones con fines evangelizantes durante el periodo novohispano, que tras esas representaciones se encuentran vivos aspectos esenciales de la ritualidad mesoamericana y que esos aspectos siguen apareciendo en las representaciones de los pueblos ind&iacute;genas de nuestros d&iacute;as, es un aporte de gran importancia. Tales observaciones invitan a reflexionar sobre la herencia de los pueblos mesoamericanos en la cultura del mexicano de hoy y en el conjunto de transformaciones que se derivaron de un di&aacute;logo cultural entre dos civilizaciones, donde varios aspectos de los ritos ind&iacute;genas se insertaron, primero, en las representaciones del teatro evangelizante y, despu&eacute;s, en nuestras actuales fiestas tradicionales mexicanas. De este proceso nos habla Sabido al poner en evidencia algunos de los m&aacute;s notables n&uacute;cleos m&iacute;tico&#45;reprecentacionales mesoamericanos en nuestra actual vida cultural: las representaciones de la aparici&oacute;n de la Virgen de Guadalupe/ Tonantzin y sus antecedentes ind&iacute;genas; las representaciones de las "guerras concertadas", donde el bien lucha contra el mal; el juego de pelota mesoamericano, donde las fuerzas oscuras intentaran derrotar al Sol; la noche de muertos y la fiesta prehisp&aacute;nica de <i>micailhuitontli;</i> el tormento de Jes&uacute;s cuando al latiguearlo en el pilar le levantaron la piel de la espalda y los ritos que ten&iacute;an lugar durante la veintena de <i>tlacaxipehualiztli</i> en honor a Xipe T&oacute;tec, entre otros m&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De particular inter&eacute;s es tambi&eacute;n el cap&iacute;tulo dedicado al teatro de evangelizaci&oacute;n que da cuenta, por ejemplo, de que no s&oacute;lo se requer&iacute;a de ind&iacute;genas diestros en el canto o la elaboraci&oacute;n de vestuario especializado, sino tambi&eacute;n de lo que implicaba, en cuestiones de tiempo y recursos econ&oacute;micos, el montaje de obras monumentales como la <i>Conquista de Rodas</i> o la <i>Conquista de Jerusal&eacute;n.</i> Nos muestra tambi&eacute;n los problemas de tipo epistemol&oacute;gico como la labor de adiestrar a actores ind&iacute;genas para que representaran situaciones que, en las m&aacute;s de las ocasiones, eran completamente ajenas a su propia experiencia de vida o a sus concepciones de lo sagrado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro tambi&eacute;n contiene una explicaci&oacute;n de 11 coloquios adaptados por el autor para ser puestos en escena y 19 m&aacute;s que est&aacute;n a la espera del mismo proceso. En las p&aacute;ginas finales hay dos anexos: el primero est&aacute; conformado por la explicaci&oacute;n de nueve pastorelas creadas por Miguel Sabido, publicadas todas ellas; el segundo se trata del coloquio de la <i>Adoraci&oacute;n de los reyes</i> y la <i>Comedia de los reyes,</i> ambos par&aacute;frasis de dos textos del siglo XVI: <i>La adoraci&oacute;n de los reyes,</i> de 1536 y la <i>Comedia de los reyes,</i> de 1600.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que la propuesta del libro es interesante y la informaci&oacute;n que se proporciona sobre las representaciones populares es generosa, es evidente que varias ideas y, en particular, la propuesta te&oacute;rica debieron haber sido matizadas. Resulta confuso, por ejemplo, entender con claridad a qu&eacute; se refiere el autor con "teatro sagrado", como se lee en el t&iacute;tulo del libro, pues a lo largo de las p&aacute;ginas de &eacute;ste saltan a la vista seis conceptos diferentes para referirse al mismo fen&oacute;meno representacional: "teatro sagrado", "teatro ritual", "representaciones sagradas", "representaciones rituales", "ceremonias sagradas" y "teatro ritual popular".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien es cierto que toda tradici&oacute;n, por m&aacute;s antigua o elemental que parezca, desarrolla maneras propias y a la vez semejantes con otras culturas de representar sus mitos, el uso de tantos y tan variados conceptos para dar cuenta de las fiestas prehisp&aacute;nicas, por ejemplo, hace que se pierda de vista un aspecto de suma importancia: distinguir entre lo que pertenece al terreno de lo simplemente "representacional" y lo que formaba parte del entorno sagrado mesoamericano. El mismo autor manifiesta que los ritos, a los que atiende como "teatro" o "representaci&oacute;n", junto con el contexto que &eacute;stos implicaban (especialistas rituales, espacios sacralizados, tiempo m&iacute;tico, objetos con agencia, etc&eacute;tera) en realidad eran parte de una serie de profesionales entrenados en escuelas especializadas donde se aprend&iacute;a el arte de teatralizar el mito, <i>cuicacalli</i> o "casa de poes&iacute;a", como las llama el autor. En estos espacios, afirma Sabido, los pintores de c&oacute;dices eran guionistas, los sacerdotes directores, las v&iacute;ctimas del sacrificio actores y los objetos y espacios sacralizados para el rito eran una especie de materiales de utiler&iacute;a. Tales afirmaciones hacen pensar que el concepto de "teatro sagrado", tal como se emplea en el libro, refiere a un simple espect&aacute;culo con reminiscencias de sacralidad. El uso de estos conceptos hace, adem&aacute;s, que no haya una clara definici&oacute;n entre sacrificio, rito y representaci&oacute;n, por lo que no se sabe si el concepto en torno al cual gira la tem&aacute;tica del libro, el de "teatro sagrado", refiere a la teatralidad de lo sagrado o a la sacralizad de lo simplemente representacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algo parecido sucede con el uso de los conceptos de <i>calpulli</i> y <i>tlatoc&aacute;yotl.</i> Varias son las ocasiones en las que el texto refiere a una supuesta serie de "calpullis mesoamericanos" como si desde la mitad de lo que hoy es M&eacute;xico hasta Costa Rica la distribuci&oacute;n territorial y las implicaciones pol&iacute;tico&#45;religiosas de tal concepto hubieran sido las mismas. Asimismo, el concepto de <i>tlatoc&aacute;yotl</i> es aplicado indistintamente a diversas &aacute;reas geogr&aacute;ficas <i>("tlacoc&aacute;yotl</i> maya", <i>"tlatoc&aacute;yotl</i> pur&eacute;pecha", por ejemplo) como si el concepto hubiera sido utilizado por todos los pueblos y bajo las mismas connotaciones en una u otra regi&oacute;n de Mesoam&eacute;rica. Igualmente confusa es la definici&oacute;n que el autor proporciona del juego de pelota prehisp&aacute;nico al que, echando mano de cinco ideas totalmente distintas unas de otras, se refiere como "deporte&#45;juego&#45;ritual&#45;representaci&oacute;n sagrada&#45;forma de adivinaci&oacute;n".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algo que llama mucho la atenci&oacute;n es la manera en que el texto fue escrito. En varias ocasiones el texto se muestra un tanto confuso o no se entiende lo que se pretende decir; hay p&aacute;rrafos de un solo rengl&oacute;n; los t&iacute;tulos de algunos libros en las citas al pie de p&aacute;gina no son fieles al t&iacute;tulo original; en varias ocasiones se pone un autor por otro o se asienta err&oacute;neamente uno de sus nombres (Molina por Motilinia, fray Mart&iacute;n de Olmos por fray Andr&eacute;s de Olmos, Carmen Aguilar por Carmen Aguilera); varios son los lugares en los que el autor emite sendos juicios de valor (el "bestial conquistador Alvarado"; "Cort&eacute;s era la encarnaci&oacute;n del caos, que s&oacute;lo tra&iacute;a miseria y sufrimiento"; "el doloroso y pat&eacute;tico libro de Bernal"), lo que da al libro un aire un tanto tendencioso.</font></p>      ]]></body>
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