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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Libertades económicas y derechos fundamentales: La doctrina de los mandatory requirements en la jurisprudencia del TJCE]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Informaci&oacute;n</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Libertades econ&oacute;micas y derechos fundamentales. La doctrina de los <i>mandatory requirements</i> en la jurisprudencia del TJCE<sup><a href="#nota">*</a></sup></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Eduardo Rom&aacute;n Gonz&aacute;lez**</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Profesor del Departamento de Derecho de la Universidad de Monterrey. El autor agradece a Cecilia Mart&iacute;nez Gonz&aacute;lez la lectura de este trabajo, as&iacute; como sus oportunas observaciones.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="right"><i><font face="verdana" size="2">A Eugenia, por no dejarse vencer</font></i><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Sumario</b></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">    I. <i>Introducci&oacute;n</i>.  	  II. <i>El surgimiento de la doctrina de los mandatory requirements</i>.  	  III. <i>La expansi&oacute;n de los mandatory requirements</i>.  	  IV. <i>Los derechos fundamentales como</i> mandatory requirements.  	  V. <i>Conclusi&oacute;n</i>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I. Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el presente trabajo nos proponemos hacer un an&aacute;lisis cronol&oacute;gico de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJCE), relacionada con el establecimiento de restricciones a algunas de las libertades econ&oacute;micas por parte de los Estados miembros de la Uni&oacute;n Europea, especialmente las libertades de circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as y prestaci&oacute;n de servicios, que el propio Tribunal ha definido como libertades fundamentales de la Uni&oacute;n. A trav&eacute;s de este an&aacute;lisis, podremos apreciar c&oacute;mo el TJCE ha ampliado progresivamente los casos v&aacute;lidos de restricciones a las libertades econ&oacute;micas, que constituyen mandatos imperativos (<i>mandatory requirements</i>) que los Estados miembros deben cumplir, aun en perjuicio de alguna de las libertades econ&oacute;micas, llegando m&aacute;s recientemente a sostener que dentro de dichos casos de excepci&oacute;n puede encontrarse la protecci&oacute;n de algunos derechos fundamentales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ello el trabajo se encuentra dividido en tres partes. En la primera se hace un an&aacute;lisis del surgimiento de la doctrina de los <i>mandatory requirements</i>, con la sentencia Cassis de Dijon de 1979. En la segunda parte se hace un an&aacute;lisis de algunas sentencias posteriores a Cassis, en las cuales el TJCE va ampliando considerablemente el cat&aacute;logo de <i>mandatory requirements</i> permitidos. Finalmente, en la tercera parte nos referimos a dos sentencias recientes y de gran trascendencia, en las cuales se introduce la protecci&oacute;n de los derechos fundamentales como un nuevo <i>mandatory requirement</i>, que puede justificar, en algunos casos, el establecimiento de restricciones a las libertades econ&oacute;micas por parte de los Estados miembros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. El surgimiento de la doctrina de los <i>mandatory requirements</i></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los tratados comunitarios previeron b&aacute;sicamente tres formas de liberalizaci&oacute;n comercial para asegurar la creaci&oacute;n de un espacio de libre comercio: a) la eliminaci&oacute;n de las barreras aduaneras en el interior de la Comunidad, es decir de cualquier obst&aacute;culo aplicado en las aduanas de los Estados miembros y que pudiera restringir los intercambios comerciales comunitarios; b) la supresi&oacute;n de pr&aacute;cticas que resultaran discriminatorias hacia los productos importados de otros Estados miembros o que se derivaran de la existencia de monopolios nacionales de car&aacute;cter comercial, y c) la eliminaci&oacute;n de las barreras fiscales internas de los Estados miembros, que resultaran discriminatorias hacia productos o agentes de otros Estados.<sup><a href="#nota">1</a></sup> La segunda de dichas formas se encuentra regulada por los art&iacute;culos 28 a 31 del Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea (TCCE), en donde destaca el art&iacute;culo 28 (anterior art&iacute;culo 30) que se refiere a la prohibici&oacute;n entre los Estados miembros de "restricciones cuantitativas a la importaci&oacute;n, as&iacute; como todas las medidas de efecto equivalente".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las restricciones cuantitativas a la importaci&oacute;n han sido definidas por la doctrina como "toda disposici&oacute;n interna de un Estado que proh&iacute;be o limita cuantitativamente, de modo real o potencial, el volumen de transacciones comerciales con otros Estados miembros".<sup><a href="#nota">2</a></sup> En cuanto a las "medidas de efecto equivalente", la jurisprudencia del TJCE estableci&oacute; desde 1974 que &eacute;stas comprend&iacute;an toda reglamentaci&oacute;n comercial de los Estados miembros susceptible de obstaculizar directa o indirectamente, real o potencialmente, el comercio comunitario.<sup><a href="#nota">3</a></sup> Asimismo, sostuvo que dichas medidas s&oacute;lo pueden ser adoptadas por los Estados miembros, siempre que: a) no exista regulaci&oacute;n comunitaria respecto de la materia de dichas medidas, b) que sean razonables y c) que los medios de prueba exigidos por la medida no act&uacute;en como un estorbo al comercio entre los Estados miembros, pues deben ser accesibles a todos los nacionales de los Estados miembros.<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como podemos apreciar, ya desde entonces, el Tribunal ha exigido determinados requisitos para poder tener como leg&iacute;timas estas medidas que restrinjan los intercambios comerciales entre los Estados miembros. Sin embargo, en esta primera formulaci&oacute;n se trata m&aacute;s bien de requisitos de car&aacute;cter formal, que no reparan en la relevancia que los objetivos perseguidos por dichas regulaciones puedan tener para el Estado que establece la medida en su &aacute;mbito interno. El motivo de este desinter&eacute;s del Tribunal por los objetivos perseguidos por la legislaci&oacute;n nacional, al establecer dichas restricciones, puede explicarse en el hecho de que en ese entonces la labor del TJCE estaba enfocada a favorecer el avance del proceso de integraci&oacute;n econ&oacute;mica, pr&aacute;cticamente a cualquier costo, asegurando en todo caso la primac&iacute;a del derecho comunitario, incluso en contra de la vigencia de principios esenciales para el orden interno de los Estados miembros. Como mejor lo expresa Men&eacute;ndez:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJCE) se le asign&oacute; el papel de guardi&aacute;n del mercado com&uacute;n. No es de extra&ntilde;arnos que el Tribunal diera efecto a las cuatro libertades econ&oacute;micas que acaban de mencionarse, <i>incluso si ello requer&iacute;a dejar sin efecto los valores y principios constitucionales de los Estados miembros</i>. La supremac&iacute;a del derecho comunitario era necesaria para asegurar `la integraci&oacute;n econ&oacute;mica negativa'. Toda norma jur&iacute;dica nacional que se revelara un obst&aacute;culo a la integraci&oacute;n de los mercados habr&iacute;a de ser anulada, <i>incluso en el supuesto de que persiguiera fines sociales</i>.<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, esta concepci&oacute;n presenta un giro importante a partir del caso conocido como Cassis de Dijon.<sup><a href="#nota">6</a></sup> El caso llega al TJCE mediante una cuesti&oacute;n prejudicial planteada por un tribunal alem&aacute;n, que tuvo su origen en la intenci&oacute;n de un comerciante alem&aacute;n de importar un licor hecho a base de frutas, denominado "Cassis de Dijon" producido en Francia, con el prop&oacute;sito de comercializarlo en Alemania. Para ello el comerciante alem&aacute;n solicit&oacute; a las autoridades de su pa&iacute;s la autorizaci&oacute;n para realizar dicha importaci&oacute;n, la cual le fue denegada bajo el argumento de que dicha bebida no conten&iacute;a el porcentaje de alcohol m&iacute;nimo requerido por la normativa alemana para ese tipo de licores (25%), el cual se exige con independencia del lugar donde dicha bebida se produzca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El comerciante apel&oacute; esta determinaci&oacute;n argumentado que la normativa imped&iacute;a la comercializaci&oacute;n en Alemania de licores producidos en otros pa&iacute;ses miembros que, como el caso del Cassis de Dijon, no conten&iacute;an la concentraci&oacute;n et&iacute;lica requerida por Alemania, por lo cual consideraba que tal normativa ten&iacute;a un efecto equivalente a las restricciones cuantitativas previstas por el entonces art&iacute;culo 30 del Tratado. Por su parte, el gobierno alem&aacute;n para justificar la adopci&oacute;n de dicha medida, adujo que con dicha medida se persegu&iacute;an objetivos esenciales tales como la protecci&oacute;n de la salud y del consumidor, en el primer caso porque los licores de bajo contenido et&iacute;lico favorecen una mayor tolerancia al consumo del alcohol, y en el segundo porque con dicha legislaci&oacute;n se buscaba evitar pr&aacute;cticas injustas de comercio, en la medida en que producir una bebida con menos graduaci&oacute;n alcoh&oacute;lica implicaba una ventaja competitiva debido al precio del alcohol y a los impuestos a que se encontraba sujeto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El TJCE consider&oacute; que la normativa alemana ten&iacute;a un efecto equivalente a una restricci&oacute;n cuantitativa, y en cuanto a su justificaci&oacute;n, aunque no acoge las argumentaciones del gobierno alem&aacute;n, s&iacute; completa la argumentaci&oacute;n iniciada en el caso Dassonville, se&ntilde;alando en primer lugar que, ante la ausencia de disposiciones comunitarias relativas a la producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n del alcohol, corresponde a los Estados miembros regular la producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n del alcohol y las bebidas alcoh&oacute;licas en su propio territorio. En segundo lugar &#151;y esto es lo m&aacute;s importante&#151;, se&ntilde;ala que los obst&aacute;culos generados a la libre circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as entre los Estados miembros resultantes de la disparidad en sus legislaciones, deb&iacute;a ser aceptada en la medida en que dichas provisiones fueran reconocidas como necesarias para satisfacer exigencias imperativas (<i>mandatory requirements</i>) relacionadas en particular con los siguientes objetivos: a) la efectividad en la supervisi&oacute;n fiscal, b) la protecci&oacute;n de la salud p&uacute;blica, c) la equidad en las transacciones comerciales y d) la protecci&oacute;n del consumidor.<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III. La expansi&oacute;n de los <i>mandatory requirements</i></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez establecido, por el Tribunal, los perfiles b&aacute;sicos de los <i>mandatory requirements</i>, en las sentencias inmediatamente posteriores a Cassis de Dijon, el Tribunal sostendr&aacute; esta misma interpretaci&oacute;n e incluso omitir&aacute; mencionar en algunas de ellas "la efectividad de la supervisi&oacute;n fiscal" como un objetivo justificante de una medida restrictiva del comercio comunitario adoptada por un Estado miembro, y utilizar&aacute; denominaci&oacute;n un tanto distinta (<i>imperative requirements</i>),<sup><a href="#nota">8</a></sup> lo cual, sin embargo, no implica una alteraci&oacute;n significativa a la doctrina adoptada en Cassis, pues ni establece una nueva categor&iacute;a de objetivos justificantes distinta a los <i>mandatory requirements</i>, ni la omisi&oacute;n de la efectividad de la supervisi&oacute;n fiscal, como a continuaci&oacute;n se demostrar&aacute;, implica una reducci&oacute;n del cat&aacute;logo de objetivos justificantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto importante, antes de ver la expansi&oacute;n del cat&aacute;logo de <i>mandatory requirements</i>, es el relativo a la fundamentaci&oacute;n de los mismos. Como hemos visto, el Tribunal entiende que los <i>mandatory requirements</i> son excepciones no escritas a las libertades econ&oacute;micas que no contradicen lo previsto en el anterior art&iacute;culo 30 del TCCE, hoy art&iacute;culo 28. Sin embargo, su aparici&oacute;n en la sentencia de Cassis de Dijon, introdujo la cuesti&oacute;n de si estas excepciones a las libertades econ&oacute;micas no implicaban una interferencia con las excepciones a las normas referentes a la eliminaci&oacute;n de barreras aduaneras previstas en el anterior art&iacute;culo 36 (hoy art&iacute;culo 30),<sup><a href="#nota">9</a></sup> al grado de que los <i>mandatory requirements</i> pudieran enmarcarse dentro de estas &uacute;ltimas excepciones "bien en base a una interpretaci&oacute;n extensiva de este precepto, bien mediante la inclusi&oacute;n de tales exigencias en la noci&oacute;n de orden p&uacute;blico".<sup><a href="#nota">10</a></sup> Sin embargo, el asunto ser&iacute;a aclarado por el TJCE, al se&ntilde;alar que el entonces art&iacute;culo 36 deb&iacute;a ser interpretado en forma estricta, y por lo tanto, la lista de excepciones en &eacute;l contenida no puede ser aplicada a otros casos distintos a los que en ella se contienen. Por lo tanto, si se argumenta como justificaci&oacute;n de normas que restrinjan el comercio comunitario, objetivos como la protecci&oacute;n del consumidor y la equidad en las transacciones comerciales, que no se encuentran contemplados en el anterior art&iacute;culo 36, los mismos deben ser analizados al tenor del anterior art&iacute;culo 30, es decir, como <i>mandatory requirements</i>.<sup><a href="#nota">11</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La expansi&oacute;n del cat&aacute;logo de los <i>mandatory requirements</i> se produce a partir de 1981. Sin embargo, cabe aclarar que este proceso de expansi&oacute;n de las excepciones a las libertades econ&oacute;micas se desarrolla, en ocasiones, respecto de libertades distintas a la de circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as, con base en la cual se ven&iacute;a desarrollando la doctrina de los <i>mandatory requirements</i>, as&iacute; como tampoco en todos los casos se utiliza esta expresi&oacute;n para referirse a nuevos objetivos justificantes de restricciones, lo cual, no obstante, no es obst&aacute;culo para sostener que dichos objetivos justificantes no puedan considerarse como <i>mandatory requirements</i>, pues como tendremos ocasi&oacute;n de ver, el propio Tribunal utilizar&aacute;, a&ntilde;os despu&eacute;s en su jurisprudencia, esa expresi&oacute;n para referirse a este tipo de objetivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ampliaci&oacute;n del cat&aacute;logo de <i>mandatory requirements</i> se inicia a partir del caso <i>Oebel</i>, incluy&eacute;ndose, como un nuevo objetivo justificante de restricciones, los <i>objetivos de pol&iacute;tica social y econ&oacute;mica</i>. El caso ten&iacute;a por objeto una legislaci&oacute;n alemana que prohib&iacute;a la producci&oacute;n y transporte durante la noche (de 10 pm a 4 am, en el primer caso, y de 10 pm a 5:45 am, en el segundo) de productos de panader&iacute;a fina (<i>fine baker's wares</i>). De acuerdo con el gobierno alem&aacute;n, dicha legislaci&oacute;n ten&iacute;a por objetivo proteger a los trabajadores y a la industria mediana de este ramo que no cuenta con el personal suficiente para operar y distribuir sus productos durante ese horario y, por lo tanto, se encuentran en desventaja respecto de otros competidores comerciales de mayor tama&ntilde;o. El TJCE acoge esta argumentaci&oacute;n, se&ntilde;alando que dichas medidas constituyen un elemento leg&iacute;timo de pol&iacute;tica social y econ&oacute;mica consistente con los objetivos de inter&eacute;s p&uacute;blico perseguidos por el Tratado, y que, por lo tanto, las disposiciones contenidas en los anteriores art&iacute;culos 30 y 34 del TCCE (hoy 28 y 29) que dictan prohibiciones al establecimiento de restricciones al comercio comunitario no le son aplicables a una legislaci&oacute;n como la alemana que persigue dichos fines.<sup><a href="#nota">12</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La expansi&oacute;n continuar&iacute;a con el caso Roussel, en el cual se incluye al <i>combate contra la inflaci&oacute;n</i> como un nuevo objetivo justificante integrante del cat&aacute;logo de los <i>mandatory requirements</i>. El asunto tiene por objeto un decreto emitido por las autoridades holandesas mediante el cual se autorizaba a los ministerios competentes para fijar un precio m&aacute;ximo de comercializaci&oacute;n de ciertos productos farmac&eacute;uticos, si consideraban que el inter&eacute;s p&uacute;blico, social y econ&oacute;mico as&iacute; lo requer&iacute;a, el cual hab&iacute;a impugnado una compa&ntilde;&iacute;a farmac&eacute;utica. En su sentencia, el TJCE reitera lo sostenido en jurisprudencia previa en el sentido de que este tipo de medidas de control de los precios s&oacute;lo tienen un efecto equivalente a una restricci&oacute;n cuantitativa al comercio comunitario, cuando los precios son fijados a un nivel tal que la venta de productos importados deviene imposible o en condiciones menos favorables que los productos nacionales, por lo que este tipo de medidas se encuentran prohibidas por el anterior art&iacute;culo 30; lo cual, sin embargo, deja intacta la posibilidad de que un Estado miembro, con el objetivo de combatir la inflaci&oacute;n, adopte medidas que intentan controlar al incremento de los precios de las medicinas con independencia del origen de &eacute;stas, con la condici&oacute;n de que dichas medidas no pongan a las medicinas importadas en una situaci&oacute;n de desventaja respecto de las producidas en dicho Estado.<sup><a href="#nota">13</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro nuevo objetivo, agregado al cat&aacute;logo de los <i>mandatory requirements</i>, lo constituye el <i>saneamiento de la hacienda p&uacute;blica</i>,<sup><a href="#nota">14</a></sup> introducido en el caso Duphar, que se refiere a una normativa holandesa que exclu&iacute;a ciertos medicamentos del servicio brindado por el sistema de salud p&uacute;blica holand&eacute;s, salvo autorizaci&oacute;n expresa cuando dicha exclusi&oacute;n tuviera un efecto da&ntilde;ino inaceptable en el resultado del tratamiento al que estuviera sometido el paciente. Dicha normativa buscaba aumentar la calidad del servicio m&eacute;dico, as&iacute; como disminuir el costo fiscal que implicaba el sistema de salud p&uacute;blica holand&eacute;s. El TJCE considera que este tipo de medidas que buscan reducir el costo de un sistema de salud p&uacute;blica, sustentado econ&oacute;micamente por los contribuyentes, no resultan contrarias al anterior art&iacute;culo 30 del Tratado, siempre que dichas medidas, en t&eacute;rminos objetivos y verificables, no tengan un efecto negativo a la importaci&oacute;n de medicamentos producidos en otros Estados miembros.<sup><a href="#nota">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso Cin&eacute;th&egrave;que se introduce un nuevo objetivo que puede servir para justificar el establecimiento de restricciones comerciales dentro de la comunidad: <i>la protecci&oacute;n de ciertos productos culturales</i>. El objeto de este caso lo constituye una legislaci&oacute;n francesa que establec&iacute;a que para la comercializaci&oacute;n de productos cinematogr&aacute;ficos deb&iacute;a seguirse el siguiente orden cronol&oacute;gico: primero en cines, despu&eacute;s mediante videocasetes y videodiscos, y, finalmente, a trav&eacute;s de la televisi&oacute;n, para lo cual establec&iacute;a la prohibici&oacute;n de comercializar mediante estos medios los productos cinematogr&aacute;ficos, con anterioridad a los plazos establecidos por la legislaci&oacute;n. La Federaci&oacute;n Nacional de Cinemas franceses argumenta que esta legislaci&oacute;n se encuentra justificada por una exigencia imperativa de inter&eacute;s general, consistente en la necesaria protecci&oacute;n del cine como una forma de expresi&oacute;n cultural, debido al r&aacute;pido desarrollo de otras formas de distribuci&oacute;n, lo cual es sustentado tambi&eacute;n por el gobierno franc&eacute;s. El TJCE acoge estas argumentaciones, y se&ntilde;ala que se encuentra justificado un sistema nacional en donde, con el prop&oacute;sito de promover la creaci&oacute;n de trabajos cinematogr&aacute;ficos, independientemente de su pa&iacute;s de origen, se d&eacute; prioridad por un periodo inicial de tiempo a la distribuci&oacute;n exclusiva en las salas de cine, sin contravenir al anterior art&iacute;culo 30 del Tratado.<sup><a href="#nota">16</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <i>protecci&oacute;n al medio ambiente</i> ser&iacute;a reconocida como un <i>mandatory requirement</i> dentro del caso Commission/Denmark, el cual se refiere a un decreto expedido por el Reino de Dinamarca que impon&iacute;a la obligaci&oacute;n a los productores de comercializar la cerveza y las bebidas refrescantes exclusivamente en envases que puediesen volver a ser utilizados. En este caso, el Gobierno dan&eacute;s sostuvo que el sistema obligatorio de utilizaci&oacute;n de envases retornables de cervezas y de bebidas refrescantes est&aacute; justificado por una exigencia imperativa (<i>mandatory requirement</i>) relativa a la protecci&oacute;n del medio ambiente. Al respecto, el TJCE sostiene que, tal como lo indica su jurisprudencia previa, la protecci&oacute;n del medio ambiente constituye un objetivo esencial para la Comunidad, por lo que dicho objetivo puede justificar ciertas limitaciones al principio de la libre circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as y, en tal sentido, "la protecci&oacute;n del medio ambiente constituye una exigencia imperativa que puede limitar la aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo 30 del Tratado".<sup><a href="#nota">17</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se&ntilde;alamos al inicio de este apartado, la expansi&oacute;n del cat&aacute;logo de objetivos justificantes de restricciones al comercio comunitario se ha desarrollado tambi&eacute;n con base en otras libertades econ&oacute;micas. Tal es el caso de la sentencia reca&iacute;da al asunto Bachmann, en el cual se reconoce como un objetivo justificante de restricciones impuestas a la libre circulaci&oacute;n de capitales, el mantener la <i>coherencia del sistema tributario</i>. El objeto del caso lo constituye una disposici&oacute;n de la legislaci&oacute;n belga, pues se&ntilde;ala que para efectos fiscales s&oacute;lo pueden deducirse del total de los rendimientos profesionales las primas de seguros voluntarios de enfermedad e invalidez pagadas a una mutualidad reconocida por B&eacute;lgica, y las primas de seguro de vejez y fallecimiento pagadas en B&eacute;lgica, con base en lo cual se hab&iacute;a negado a un ciudadano alem&aacute;n (Bachmann) la deducci&oacute;n de las primas pagadas en Alemania, con arreglo a contratos de seguro de enfermedad e invalidez, as&iacute; como un contrato de seguro de vida. La normativa, a decir del gobierno belga, persigue entre otros el objetivo de mantener la coherencia del sistema tributario. El TJCE, despu&eacute;s de analizar los efectos que producir&iacute;a la falta de esta prohibici&oacute;n as&iacute; como la oportunidad de las mismas, reconoce que, en el &aacute;mbito de los seguros de vejez y fallecimiento, disposiciones como las de la ley belga debatida est&aacute;n justificadas por la necesidad de garantizar la coherencia del r&eacute;gimen tributario del que forman parte, y que, por consiguiente, no resultan contrarias al Tratado.<sup><a href="#nota">18</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La libre prestaci&oacute;n de servicios tambi&eacute;n ha servido al Tribunal para ampliar el cat&aacute;logo de objetivos justificantes de restricciones a las libertades econ&oacute;micas. As&iacute;, en el caso Schindler, el TJCE establece la legitimidad de medidas que restrinjan o regulen las loter&iacute;as, con el prop&oacute;sito de proteger a los jugadores en contra de fraudes, proteger el orden social (regulando las modalidades de las loter&iacute;as y el volumen de las apuestas), o bien gravar las ganancias.<sup><a href="#nota">19</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como podemos apreciar de todo lo anterior, el TJCE ha ampliado significativamente el cat&aacute;logo de <i>mandatory requirements</i> desde su formulaci&oacute;n inicial en Cassis de Dijon, principalmente en relaci&oacute;n con la libre circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as, aunque tambi&eacute;n se ha desarrollado respecto del ejercicio de otras libertades como las de capitales y servicios. No obstante, respecto de la libre circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as, en ocasiones el Tribunal ha omitido la utilizaci&oacute;n del t&eacute;rmino <i>mandatory requirement</i>, lo que no descalifica que dichas sentencias puedan considerarse como ampliaci&oacute;n del cat&aacute;logo de estas medidas, pues entre los casos en los que se utiliza la expresi&oacute;n y en los que no, no suelen existir diferencias sustanciales, pues en ambos casos hace referencias a medidas restrictivas del comercio comunitario que, debido al objetivo que persiguen, pueden ser aceptadas como restricciones al anterior art&iacute;culo 30 del Tratado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, en lo que se refiere a otro tipo de libertades, como las de circulaci&oacute;n de capitales y prestaci&oacute;n de servicios, el Tribunal tampoco utiliza en todos los casos el t&eacute;rmino de <i>mandatory requirements</i> para referirse a medidas restrictivas &#151;justificadas&#151; a las libertades antes mencionadas. Lo anterior tampoco nos parece que excluya la posibilidad de que nos refiramos a este tipo de medidas como <i>mandatory requirements</i>, por un lado, porque se trata tambi&eacute;n de medidas restrictivas que se justifican por un objetivo imperativo que se deriva de necesidades internas de los Estados miembros y, por el otro, porque el propio Tribunal ha aceptado la posibilidad de que los Estados aleguen que ciertas restricciones a otro tipo de libertades distintas a la de libre circulaci&oacute;n, puedan ser justificadas como <i>mandatory requirements</i>.<sup><a href="#nota">20</a></sup></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IV. Los derechos fundamentales como <i>mandatory requirements</i></b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la misma l&iacute;nea de continua expansi&oacute;n del &aacute;mbito de los <i>mandatory requirements</i>, encontramos dos trascendentes resoluciones recientes del TJCE, en las cuales se ha introducido la protecci&oacute;n de los derechos fundamentales como un nuevo objetivo justificante de restricciones a las libertades econ&oacute;micas. Nos referimos, a las sentencias conocidas como Schmidberger<sup><a href="#nota">21</a></sup> y Omega,<sup><a href="#nota">22</a></sup> las cuales a continuaci&oacute;n explicaremos brevemente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primero de los casos se suscit&oacute; en el marco de un litigio entre una compa&ntilde;&iacute;a de transporte llamada <i>Eugen Schmidberger, Internationale Transporte und Planz&uuml;ge</i> y la Rep&uacute;blica de Austria, en relaci&oacute;n con la autorizaci&oacute;n concedida t&aacute;citamente por la autoridad austriaca a una asociaci&oacute;n con fines medioambientales (<i>Transitforum Austria Tirol</i>) para organizar una concentraci&oacute;n en una autopista, que tuvo como efecto el bloqueo total de su circulaci&oacute;n por casi treinta horas. La organizaci&oacute;n ambiental hab&iacute;a informado a la autoridad austriaca de que tendr&iacute;a lugar una concentraci&oacute;n desde las 11 horas del viernes 12 de junio hasta las 15 horas del s&aacute;bado 13 de junio de 1998 en la autopista A 13, que supondr&iacute;a durante ese periodo de tiempo el cierre a toda circulaci&oacute;n en un tramo comprendido entre el &aacute;rea de Europabr&uuml;cke y la de Sch&ouml;nberg (Austria). Al estimar que la concentraci&oacute;n era legal con arreglo al derecho austriaco, la autoridad austriaca decidi&oacute; no prohibirla, sin examinar si su decisi&oacute;n pod&iacute;a conculcar el derecho comunitario. En opini&oacute;n de Schmidberger, la no prohibici&oacute;n de la concentraci&oacute;n y la falta de intervenci&oacute;n de las autoridades austriacas para impedir el bloqueo de esta ruta constituyen un obst&aacute;culo a la libre circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as que, al no poder justificarse por los derechos a la libertad de expresi&oacute;n y a la libertad de reuni&oacute;n de los manifestantes, dicho obst&aacute;culo infringe el derecho comunitario y, por consiguiente, puede suponer la responsabilidad del Estado austriaco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la parte que nos interesa del presente caso, el &oacute;rgano jurisdiccional austriaco que conoci&oacute; en primera instancia de este litigio, requiri&oacute; al TJCE, por un lado, su interpretaci&oacute;n sobre si el cierre total de la autopista durante cerca de treinta horas sin interrupci&oacute;n, en condiciones como las del asunto principal, constituye un obst&aacute;culo incompatible con la libre circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as y, por consiguiente, ha de considerarse que constituye una violaci&oacute;n del derecho comunitario. Despu&eacute;s de dejar asentado que el hecho de que la autoridad austriaca no hubiera impedido la concentraci&oacute;n que supuso el bloqueo total, durante cerca de treinta horas sin interrupci&oacute;n, de una v&iacute;a de comunicaci&oacute;n importante, puede restringir el comercio intracomunitario de mercanc&iacute;as y, por consiguiente, ha de considerarse que constituye una medida de efecto equivalente a las restricciones cuantitativas; el TJCE procede a analizar si dicha restricci&oacute;n se encuentra justificada o no.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al respecto, el Tribunal advierte que la negativa de la autoridad austriaca de prohibir dicha concentraci&oacute;n se bas&oacute; en consideraciones relacionadas con el respeto de los derechos fundamentales de los manifestantes en materia de libertad de expresi&oacute;n y de libertad de reuni&oacute;n, que est&aacute;n reconocidos y garantizados por el Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH) y por la Constituci&oacute;n austriaca. Asimismo, recuerda el Tribunal que, seg&uacute;n su reiterada jurisprudencia, los derechos fundamentales forman parte de los principios generales del derecho, cuyo respeto garantiza el Tribunal de y que, para ello, &eacute;ste se inspira en las tradiciones constitucionales comunes de los Estados miembros, as&iacute; como en los instrumentos internacionales relativos a la protecci&oacute;n de los derechos humanos con los que los Estados miembros han cooperado o a los que se han adherido, revistiendo el CEDH, en este contexto, un significado particular. Concluyendo el Tribunal lo siguiente:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, al imponerse el respeto de los derechos fundamentales tanto a la Comunidad como a sus Estados miembros, <i>la protecci&oacute;n de tales derechos constituye un inter&eacute;s leg&iacute;timo que puede justificar, en principio, una restricci&oacute;n a las obligaciones impuestas por el derecho comunitario</i>, incluso en virtud de una libertad fundamental garantizada por el Tratado como la <i>libre circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as</i>.<sup><a href="#nota">23</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, el segundo caso se deriva de una prohibici&oacute;n impuesta por las autoridades alemanas a la empresa Omega &#151;la cual se encargaba de explotar en Bonn (Alemania) unas instalaciones denominadas "laser&oacute;dromo" desde el 1o. de agosto de 1994, destinadas normalmente a la pr&aacute;ctica de <i>laser&#45;sport</i>&#151;, para hacer posibles o tolerar en su establecimiento juegos que tuvieran por objeto disparar a blancos humanos mediante rayos l&aacute;ser u otros medios t&eacute;cnicos, es decir, "jugar a matar" personas por medio de un registro de impactos. La negativa estaba basada en la legislaci&oacute;n alemana que permite a las autoridades competentes adoptar las medidas necesarias para evitar una amenaza para la seguridad o el orden p&uacute;blicos existente en un caso concreto. En opini&oacute;n de la autoridad alemana, la actividad promovida por Omega constitu&iacute;a un peligro para el orden p&uacute;blico, dado que los homicidios simulados y la banalizaci&oacute;n de la violencia a la que conducen, vulneran los valores fundamentales preponderantes en la opini&oacute;n p&uacute;blica. Y m&aacute;s en concreto, el &oacute;rgano jurisdiccional alem&aacute;n que remite la cuesti&oacute;n prejudicial al TJCE considera que la autoridad alemana actu&oacute; acertadamente con base en el derecho nacional, al considerar que la explotaci&oacute;n comercial de un "juego de matar" en el "laser&oacute;dromo" de Omega constitu&iacute;a una vulneraci&oacute;n de la dignidad humana, consagrada en el art&iacute;culo 1.1 de la Ley Fundamental alemana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Tribunal establece en primer lugar que, no obstante que el caso se refiere a posibles restricciones a las libertades de circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as y de prestaci&oacute;n de servicios, es jurisprudencia reiterada del Tribunal que cuando una medida nacional se refiere a estas dos libertades, el Tribunal realiza su an&aacute;lisis, en principio, a la luz de una sola de estas dos libertades fundamentales, si se demuestra que, en las circunstancias del caso de que se trate, una de ellas es por completo secundaria con respecto a la otra, y puede subordinarse a ella. Puesto que en las circunstancias del litigio principal, el aspecto de la libre prestaci&oacute;n de servicios predomina sobre el de la libre circulaci&oacute;n de mercanc&iacute;as, debido a que, respecto de esta &uacute;ltima, s&oacute;lo limitaba las importaciones de mercanc&iacute;as, por lo que se refer&iacute;a al equipamiento espec&iacute;ficamente concebido para la variante prohibida del juego l&aacute;ser, y que esto es una consecuencia inevitable de la restricci&oacute;n impuesta en relaci&oacute;n con las prestaciones de servicios, entonces procede a evaluar este caso, s&oacute;lo respecto de la libertad de prestaci&oacute;n de servicios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez analizados los argumentos relativos a la justificaci&oacute;n de la negativa emitida por la autoridad alemana, y habiendo determinado que, en &uacute;ltima instancia, dicha justificaci&oacute;n radica en la protecci&oacute;n de la dignidad humana, el TJCE establece que, puesto que el ordenamiento jur&iacute;dico comunitario trata innegablemente de garantizar el respeto de la dignidad humana como principio general del derecho, "es indudable que el objetivo de proteger la dignidad humana es compatible con el derecho comunitario, siendo irrelevante a este respecto que, en Alemania, el principio de respeto de la dignidad humana goce de un r&eacute;gimen particular como derecho fundamental aut&oacute;nomo". Finalmente, al haber establecido que la protecci&oacute;n de la dignidad humana constituye un principio que el Tribunal debe garantizar, reitera el argumento sostenido en Schmidberger, en el sentido de que la protecci&oacute;n de los derechos fundamentales "<i>constituye un inter&eacute;s leg&iacute;timo que puede justificar</i>, en principio, una <i>restricci&oacute;n</i> a las obligaciones impuestas por el derecho comunitario, incluso en virtud de una libertad fundamental garantizada por el Tratado como la <i>libre prestaci&oacute;n de servicios</i>",<sup><a href="#nota">24</a></sup> debi&eacute;ndose observar en dichas restricciones, en todos los casos, los principios de necesidad y proporcionalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como podemos apreciar, tanto Schmidberger como Omega sirven para ampliar el cat&aacute;logo de <i>mandatory requirements</i> aceptados en la jurisprudencia del TJCE para incluir un &aacute;mbito de gran trascendencia como lo es el relativo a los derechos fundamentales. Sin embargo, Omega resulta todav&iacute;a de una mayor relevancia en la medida en que desarrolla con mayor detalle las consecuencias que se encuentran implicadas cuando se presenta un conflicto entre derechos fundamentales y libertades econ&oacute;micas: a) establece con toda claridad que los derechos fundamentales cuya protecci&oacute;n puede servir como restricci&oacute;n a alguna libertad econ&oacute;mica, son s&oacute;lo aquellos reconocidos en el &aacute;mbito comunitario (tradiciones constitucionales comunes) y no necesariamente todos los que se estimen como derechos fundamentales en cada Estado miembro, y b) establece con mayor claridad que la protecci&oacute;n de los derechos fundamentales y las libertades econ&oacute;micas, son principios fundamentales del derecho comunitario y, por lo tanto, se encuentran en un plano de igualdad jer&aacute;rquica, por lo que los conflictos que se susciten entre &eacute;stos deben ser resueltos con base en la ponderaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adicionalmente, reconocer la protecci&oacute;n de la dignidad humana como un objetivo que puede limitar las libertades econ&oacute;micas tiene un doble efecto. Por un lado, introduce un &aacute;mbito m&aacute;s amplio que resulta dif&iacute;cil de controlar, pero que a la vez permite una mayor posibilidad de intervenci&oacute;n del TJCE en el an&aacute;lisis de este tipo de <i>mandatory requirement</i>. Por el otro lado, se trata de un tipo de derecho que no s&oacute;lo exige del Estado abstenerse de cualquier tratamiento que resulte contrario a la dignidad humana, sino que, adem&aacute;s, act&uacute;a como un mandato para que el Estado act&uacute;e en orden de prevenir este tipo de tratamientos hacia los individuos.<sup><a href="#nota">25</a></sup></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>V. Conclusi&oacute;n</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como podemos apreciar, la doctrina de los <i>mandatory requirements</i> desarrollada por el TJCE, desde la sentencia de Cassis de Dijon hasta Omega, muestra un continuo incremento en el n&uacute;mero de objetivos justificantes de medidas restrictivas de las libertades econ&oacute;micas a los cuales pueden acogerse los Estados miembros, lo cual, desde nuestra perspectiva, tiene dos efectos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por un lado, es verdad que esto permite a los Estados miembros una mayor libertad en la regulaci&oacute;n de distintas actividades comerciales, coloc&aacute;ndose el Tribunal en una posici&oacute;n de &aacute;rbitro, entre la demanda del mercado com&uacute;n y la efectividad de la descentralizaci&oacute;n del proceso de toma de decisiones en los Estados miembros.<sup><a href="#nota">26</a></sup> Lo anterior puede explicarse en el marco de la b&uacute;squeda por parte de las instituciones comunitarias de nuevas fuentes de legitimidad, pues como sostiene Weatherill, la sujeci&oacute;n de todas las regulaciones de los mercados nacionales a la supervisi&oacute;n del derecho comunitario, estaba comenzando a da&ntilde;ar la imagen y la legitimidad del TJCE.<sup><a href="#nota">27</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, por el otro lado, nos parece que esta expansi&oacute;n del cat&aacute;logo de los <i>mandatory requirements</i> le otorga al TJCE un mayor &aacute;mbito de acci&oacute;n en el control de las disposiciones nacionales. Es decir, que si bien puede considerarse como parte de un proceso de descentralizaci&oacute;n en la toma de decisiones a favor de los Estados miembros, esto necesariamente implica un mayor &aacute;mbito nacional que est&aacute; sujeto al control del TJCE, pues, como nos recuerda la propia jurisprudencia del Tribunal, "el derecho de un Estado miembro a invocar una excepci&oacute;n prevista por el Tratado no impide el control judicial de las medidas de aplicaci&oacute;n de esta excepci&oacute;n".<sup><a href="#nota">28</a></sup></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* El presente trabajo fue realizado gracias al apoyo econ&oacute;mico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (M&eacute;xico), la Fundaci&oacute;n Carolina (Espa&ntilde;a) y el Programa Alan (Uni&oacute;n Europea).</i></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> P&eacute;rez de las Heras, Beatriz, <i>Las libertades econ&oacute;micas comunitarias. Mercanc&iacute;as, personas, servicios y capitales</i>, Bilbao, Universidad de Deusto, 1995, pp. 34 y 35.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1670180&pid=S0041-8633201000010002200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> <i>Ibidem</i>, p. 41.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Caso Dassonville 8/74, sentencia del 11 de enero de 1974, p&aacute;rrafo 5. Toda la jurisprudencia del TJCE aqu&iacute; citada ha sido consultada en: <i>http://curia.europa.eu/es/con tent/juris/index.htm</i>. Solamente se citan textualmente en castellano aquellas sentencias respecto de las cuales exist&iacute;a en este sitio una traducci&oacute;n oficial a dicho idioma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> <i>Ibidem</i>, p&aacute;rrafo 6.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Men&eacute;ndez, Jos&eacute; Agust&iacute;n, "Fundamentando Europa. El impacto de la Carta de Derechos Fundamentales de la Uni&oacute;n Europea", en Fern&aacute;ndez Sola, N. (coord.), <i>Uni&oacute;n Europea y derechos fundamentales en perspectiva constitucional</i>, Madrid, Dykinson, 2004, p. 106 (las cursivas son m&iacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1670185&pid=S0041-8633201000010002200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->as). En t&eacute;rminos similares, Poiares Maduro, Miguel, "The Double Constitutional Life of the Charter of Fundamental Rights", en Fern&aacute;ndez Sola, N. (coord.), <i>op. cit</i>., en esta misma nota, pp. 309 y 310.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Caso 120/78, sentencia del 29 de febrero de 1979.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> "Obstacles to movement within the community resulting from disparities between the national laws relating to the marketing of the products in question must be accepted in so far as those provisions may be recognized as being necessary in order to satisfy <i>mandatory requirements</i> relating in particular to the effectiveness of fiscal supervision, the protection of public health, the fairness of commercial transactions and the defence of the consumer". <i>Ibidem</i>, p&aacute;rrafo 8 (las cursivas son m&iacute;as).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> En este sentido, el TJCE ha sostenido que "it is only where national rules, which apply without discrimination to both domestic and imported products, may be justified as being necessary in order to satisfy <i>imperative requirements</i> relating in particular to <i>the protection of public health</i>, <i>the fairness of commercial transactions</i> and <i>the defence of the consumer</i> that they may constitute an exception to the requirements arising under article 30". Caso 788/79, sentencia del 26 de junio de 1980, p&aacute;rrafo 6 (las cursivas son m&iacute;as). Asimismo, que "obstacles to intra&#45;community trade resulting from disparities between the national laws relating to the marketing of the products in question must be accepted in so far as those provisions may be recognized as being necessary in order to satisfy <i>imperative requirements</i> relating in particular to <i>the protection of public health</i>, <i>fair trading</i> and <i>consumer protection</i>". Caso C&#45;130/80, sentencia del 19 de febrero de 1981, p&aacute;rrafo 6 (las cursivas son m&iacute;as).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> "Las disposiciones de los art&iacute;culos 28 y 29 (anteriores art&iacute;culos 30 y 34, respectivamente) no ser&aacute;n obst&aacute;culo para las prohibiciones o restricciones a la importaci&oacute;n y exportaci&oacute;n o tr&aacute;nsito justificadas por razones de orden p&uacute;blico, moralidad y seguridad p&uacute;blicas, protecci&oacute;n de la salud y vida de las personas y animales, preservaci&oacute;n de los vegetales, protecci&oacute;n del patrimonio art&iacute;stico, hist&oacute;rico o arqueol&oacute;gico nacional o protecci&oacute;n de la propiedad industrial y comercial. No obstante, tales prohibiciones o restricciones no deber&aacute;n constituir un medio de discriminaci&oacute;n arbitraria ni una restricci&oacute;n encubierta del comercio entre los Estados miembros" (las cursivas son m&iacute;as).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> P&eacute;rez de las Heras, Beatriz, <i>op. cit.</i> , nota 1, p. 51.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> V&eacute;ase caso 113/80, sentencia del 17 de junio de 1981.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Caso 155/80, sentencia del 14 de julio de 1981.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Caso 181/82, sentencia del 29 de noviembre de 1983.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> P&eacute;rez de las Heras, Beatriz, <i>op. cit</i>., nota 1, p. 50.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Caso 238/82, sentencia del 7 de febrero de 1984.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Caso 60 y 61/84, sentencia del 11 de julio de 1985.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Caso 302/86, sentencia del 20 de septiembre de 1988, p&aacute;rrafo 9.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Caso 204/90, sentencia del 28 de enero de 1992.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Caso 275/92, sentencia del 3 de abril de 1992.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> En este sentido, el TJCE ha sostenido que "cuando un Estado miembro invoca <i>exigencias imperativas</i> para justificar una legislaci&oacute;n que puede obstaculizar el ejercicio de la libre prestaci&oacute;n de servicios, esta justificaci&oacute;n debe interpretarse tambi&eacute;n a la luz de los principios generales del derecho y especialmente de los derechos fundamentales". Caso 368/95, sentencia del 15 de septiembre de 1995, p&aacute;rrafo 24 (las cursivas son m&iacute;as).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Caso 112/00, sentencia del 11 de julio de 2002.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> Caso 36/02, sentencia del 14 de octubre de 2004.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> P&aacute;rrafo 24 (las cursivas son m&iacute;as).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> P&aacute;rrafo 25 (las cursivas son m&iacute;as).</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> Ackerman, Thomas, "Case C&#45;36/02", <i>Common Market Law Review</i>, vol. 42, 2005, pp. 1114&#45;1116.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1670206&pid=S0041-8633201000010002200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> Oliver, Peter y Roth, Wulf&#45;Henning, "The Internal Market and the Four Freedoms", <i>Common Market Law Review</i>, vol. 41, 2004, p. 413.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1670208&pid=S0041-8633201000010002200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> Weatherill, Stephen, "Alter <i>Keck</i>: Some Thoughts on How to Clarify the Clarification", <i>Common Market Law Review</i>, vol. 33, 1996, p. 904.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1670210&pid=S0041-8633201000010002200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> Sentencia <i>Omega</i>, <i>op. cit.</i> , nota 22, p&aacute;rrafo 30.</font></p>      ]]></body><back>
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