<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0041-8633</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Boletín mexicano de derecho comparado]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Bol. Mex. Der. Comp.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0041-8633</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Jurídicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0041-86332009000100020</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Al maestro Héctor Fix-Zamudio, en su aniversario de oro como investigador]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Carpizo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones Jurídicas ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[México Distrito Federal]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<volume>42</volume>
<numero>124</numero>
<fpage>479</fpage>
<lpage>490</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0041-86332009000100020&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0041-86332009000100020&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0041-86332009000100020&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Informaci&oacute;n</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Al maestro H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio, en su aniversario de oro como investigador</b><a href="#nota">*</a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Carpizo**</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Investigador em&eacute;rito en el Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas y ex rector de la UNAM.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas de la UNAM celebra, aunque cronol&oacute;gicamente algo rebasado, el ciclo de oro del maestro don H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio como investigador de esta dependencia universitaria. Lo conmemora y lo felicita, al mismo tiempo que se conmemora y se felicita a s&iacute; mismo por contar con los servicios de tan ilustre catedr&aacute;tico e investigador, quien ha dejado su huella y personalidad indisolublemente unidas a las de su querido Instituto.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta ocasi&oacute;n no me voy a referir a la obra acad&eacute;mica del maestro Fix&#45;Zamudio, lo cual he realizado en otras oportunidades; adem&aacute;s, ello se har&aacute; en la presentaci&oacute;n de la obra&#45;homenaje. S&oacute;lo expreso que es uno de los cuatro juristas mexicanos m&aacute;s importantes del siglo XX, y en la actualidad el tratadista latinoamericano m&aacute;s reconocido en el &aacute;mbito internacional del derecho. En lo personal, es uno de los autores que m&aacute;s cito en mis libros y art&iacute;culos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este &aacute;gape, aunque tambi&eacute;n a ello he aludido en el pasado, me concentro en Fix&#45;Zamudio, el universitario, y finalizo con unas cuantas pinceladas de su perfil como persona.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la perspectiva universitaria destacan dos facetas: precisamente como director de este Instituto y como defensor de la Universidad y de sus valores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde 1945 labor&oacute; en el Poder Judicial de la Federaci&oacute;n. Por sus m&eacute;ritos fue ascendiendo pelda&ntilde;os en dicho poder hasta desempe&ntilde;arse como secretario de Estudio y Cuenta del pleno de la Suprema Corte de Justicia. En 1956 ingres&oacute; al Instituto de Derecho Comparado; es decir, a este Instituto, como investigador por contrato. En esa categor&iacute;a, la principal obligaci&oacute;n consist&iacute;a en colaborar con las dos publicaciones peri&oacute;dicas, entregando art&iacute;culos, y fundamentalmente rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas y hemerogr&aacute;ficas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1964 fue un a&ntilde;o crucial en la existencia y carrera profesional del maestro Fix&#45;Zamudio. Se acababa de editar su primer libro <i>El juicio de amparo</i>, que fue recibido con comentarios muy halagadores. Ten&iacute;a ya publicados doce art&iacute;culos, uno de ellos editado por prestigiosa revista italiana. Dichos art&iacute;culos lo hicieron merecedor el a&ntilde;o anterior al premio de la Academia de la Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica, cuando era casi imposible que dicho galard&oacute;n se le concediera a un cient&iacute;fico social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues bien, 1964 presenta al joven y maduro jurista una disyuntiva: permanecer laborando en la Suprema Corte en donde le ofrec&iacute;an un ascenso: la Subsecretar&iacute;a General de Acuerdos del pleno de ese alto Tribunal o dedicarse de tiempo completo como investigador en este Instituto, y as&iacute; realizar su verdadera vocaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El maestro no abrigaba duda alguna de lo que quer&iacute;a y anhelaba, de cu&aacute;l era su profunda e &iacute;ntima vocaci&oacute;n, pero nunca ha sido ego&iacute;sta. La remuneraci&oacute;n en el Poder Judicial Federal era superior a la de investigador, e incluso aquella no era generosa en aquel entonces. Al maestro le preocupaba el bienestar de su familia. Decidi&oacute; consultar la disyuntiva con una sola persona: su esposa. Do&ntilde;a Mar&iacute;a Cristina conoc&iacute;a muy bien al maestro y sin titubeo alguno lo apoy&oacute; y lo alent&oacute; a que siguiera su vocaci&oacute;n, que ella se arreglar&iacute;a para que nada faltara en el hogar, a pesar de la disminuci&oacute;n en la remuneraci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, en 1964, el maestro Fix&#45;Zamudio decidi&oacute; dedicarse exclusivamente a la investigaci&oacute;n y a la docencia en este Instituto y en la insigne Facultad de Derecho de esta Universidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de proseguir, quiero rendir un homenaje a do&ntilde;a Mar&iacute;a Cristina Fierro de Fix, mujer inteligente, culta, buena y generosa, quien tanto apoy&oacute; y colabor&oacute; siempre con el maestro. Aparte de que construy&oacute; una familia feliz y obsequi&oacute; al maestro con decenios de alegr&iacute;a y bienestar, fue su mayor soporte, consejera y amiga. La existencia del maestro, e incluso su obra acad&eacute;mica, mucho deben a esta mujer excepcional. Para una parte de los miembros de este Instituto, quienes la conocimos, es una persona entra&ntilde;able con la cual compartimos alegr&iacute;as y tristezas, esperanzas y decepciones. Mar&iacute;a Cristina es en nuestras existencias una presencia cari&ntilde;osa e inolvidable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya tenemos a don H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio dedicado en cuerpo y alma a la vida universitaria. Lo comenc&eacute; a tratar en 1965. En consecuencia, soy testigo de que su rostro y trato irradiaban tranquilidad, serenidad, generosidad, alegr&iacute;a y una voluntad f&eacute;rrea de disciplina laboral.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En aquellos a&ntilde;os, los institutos eran diferentes a los actuales, peque&ntilde;os, con escasos investigadores. Cada uno de los institutos se alojaba en un piso de la Torre de Humanidades, hoy Torre uno. El de Derecho Comparado era uno de los m&aacute;s peque&ntilde;os, contaba &uacute;nicamente con cuatro investigadores: tres extranjeros y don H&eacute;ctor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1966 tocaba la renovaci&oacute;n del director del Instituto. A nuestro homenajeado no le pas&oacute; por la mente que &eacute;l pod&iacute;a ser el siguiente director, no le interesaba el cargo, hab&iacute;a salido de la Suprema Corte para cumplir su anhelo y vocaci&oacute;n de investigar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, se planteaba un dilema, debido a la legislaci&oacute;n universitaria: aceptaba &eacute;l ser director o se tendr&iacute;a que nombrar a un universitario ajeno al Instituto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Instituto hab&iacute;a tenido como directores a juristas muy destacados, pero para quienes el cargo era una labor secundaria y marginal, la remuneraci&oacute;n era realmente simb&oacute;lica. En esta forma, mientras fungieron como directores del Instituto fueron simult&aacute;neamente secretario de Estado, director jur&iacute;dico de Secretar&iacute;a de Estado, socios de algunos de los despachos de abogados m&aacute;s prestigiados. El verdadero director era entonces el secretario del Instituto, don Javier Elola, quien cumpl&iacute;a ambas labores con devoci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las presiones que recibi&oacute; el maestro Fix&#45;Zamudio, por parte del personal acad&eacute;mico y administrativo de esta dependencia universitaria, fueron enormes. Al fin acept&oacute; como un sacrificio personal en bien del Instituto. La direcci&oacute;n le absorb&iacute;a toda la ma&ntilde;ana, y las tardes y parte de las noches las dedicaba a la investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1972 terminaba su periodo como director. El Instituto contaba con un n&uacute;mero incrementado de investigadores, pero la mayor&iacute;a eran j&oacute;venes y no reun&iacute;an los requisitos reglamentarios para tal cargo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como la dependencia se hab&iacute;a fortalecido y prestigiado, diversos juristas apetec&iacute;an dirigirlo. El maestro Fix&#45;Zamudio no deseaba ni intentaba reelegirse. De nuevo, la disyuntiva de seis a&ntilde;os atr&aacute;s se volvi&oacute; a presentar: Fix&#45;Zamudio era reelecto o la direcci&oacute;n recaer&iacute;a en manos de un extra&ntilde;o al Instituto. Con resignaci&oacute;n acept&oacute; la reelecci&oacute;n frente a la alegr&iacute;a y el entusiasmo del personal acad&eacute;mico y administrativo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La direcci&oacute;n del maestro don H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio divide la historia de este Instituto en dos etapas muy claras: antes y despu&eacute;s de &eacute;l. Con &eacute;l comenz&oacute; la &eacute;poca de los directores de dedicaci&oacute;n exclusiva al Instituto, su crecimiento y fortalecimiento institucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, en sus doce a&ntilde;os como director sobresale que esta dependencia universitaria creci&oacute; de cuatro a veintiocho investigadores, las publicaciones se duplicaron, se efectuaron eventos nacionales e internacionales de especial trascendencia, la Biblioteca creci&oacute; de tal manera que sus acervos ya no cab&iacute;an en el peque&ntilde;o espacio del Instituto, fue necesario conseguir otros; incluso, en el reposo de los atletas del Estadio Universitario, se adaptaron nuevas y mejores instalaciones; varios de sus investigadores j&oacute;venes comenzaron a ocupar algunos de los cargos m&aacute;s importantes de la Universidad, y muchos m&aacute;s salieron al extranjero a realizar estudios de posgrado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue la visi&oacute;n del maestro la que transform&oacute; al Instituto: se percat&oacute; de que hab&iacute;a que formar a nuevos investigadores con rigor acad&eacute;mico desconocido hasta entonces, desde el dominio de lenguas extranjeras, metodolog&iacute;a cient&iacute;fica, as&iacute; como continuar y fortalecer la tradici&oacute;n del derecho comparado, perspectiva con la cual se hab&iacute;a fundado la dependencia. En una palabra, abri&oacute; las puertas amplias y anchas a toda una generaci&oacute;n de a&uacute;n estudiantes de nuestra querida Facultad de Derecho. Lo anterior puede parecer normal en nuestros d&iacute;as, entonces fue realmente revolucionario. Para que se pueda calibrar este hecho, resalto que en todo el sector de los institutos de Humanidades se encontraba &uacute;nicamente un becario. Varias de sus decisiones las podemos calificar como visionarias y audaces, incluso en nuestros d&iacute;as.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De una de ellas, yo me benefici&eacute; directamente. La narro porque me parece paradigm&aacute;tica del director Fix, y confirma plenamente mis anteriores aseveraciones. En 1967 cursaba el quinto a&ntilde;o de la carrera de leyes. Una ma&ntilde;ana de agosto de aquel a&ntilde;o, el director Fix&#45;Zamudio me cit&oacute; a su despacho y sin pre&aacute;mbulo alguno me pregunt&oacute; si me interesaba auxiliarle como secretario del Instituto, entonces s&oacute;lo exist&iacute;a uno que desempe&ntilde;aba tanto las labores acad&eacute;micas como las administrativas. De inmediato le contest&eacute; que s&iacute;. Me vio tan entusiasmado que me seren&oacute;: &eacute;l ten&iacute;a que hacer la proposici&oacute;n a la Rector&iacute;a, y si se me aceptaba, el nombramiento era del jefe nato de la Universidad. Ver&aacute;n ustedes la audacia del maestro Fix&#45;Zamudio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede considerar que en aquellos a&ntilde;os era posible designar a un estudiante como secretario de un Instituto, porque la Universidad y los institutos eran muy diferentes a los actuales. En parte s&iacute; es cierto, pero tambi&eacute;n lo es que en aquellos a&ntilde;os la decisi&oacute;n del director Fix&#45;Zamudio era inusitada y excepcional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La propuesta al rector era un formalismo que se hac&iacute;a personalmente ante el secretario general de la Universidad. El maestro Fix&#45;Zamudio as&iacute; procedi&oacute;. El secretario general me conoc&iacute;a bien, me elogi&oacute; y le expres&oacute; al maestro que su propuesta no era adecuada, en virtud de que yo a&uacute;n era un estudiante. El maestro argument&oacute; que estaba terminando la carrera y pronto me recibir&iacute;a. El intercambio de opiniones prosigui&oacute; y el secretario para dar la audiencia por terminada le expres&oacute; "presente otra propuesta y de inmediato se la apruebo". El maestro le respondi&oacute; que no contaba con ning&uacute;n otro candidato y que solicitaba que el rector o &eacute;l designaran al secretario del Instituto y con gusto lo aceptar&iacute;a. El secretario general, al ver la firmeza del maestro, todav&iacute;a lo interrog&oacute; si no ten&iacute;a ninguna duda sobre dicho nombramiento, en virtud de que el maestro y el rector iban a ser muy criticados, especialmente el rector, con quien me un&iacute;a un parentesco lejano, pero reconocido y p&uacute;blico. El maestro insisti&oacute; en que s&oacute;lo ten&iacute;a un candidato y ninguna duda al respecto. Entonces el secretario general le dijo: &iexcl;adelante doctor! Voy a informar al rector y en unos d&iacute;as m&aacute;s le enviamos el nombramiento de Carpizo. D&eacute;jenme que les termine de contar este episodio. Ciertamente, el maestro sali&oacute; del quinto piso de la torre de la Rector&iacute;a, por un lado, contento con el resultado de la audiencia y, por el otro, preocupado de que el rector fuera a ser criticado por su propuesta, especialmente en esos a&ntilde;os tan dif&iacute;ciles en nuestra Casa de Estudios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Decidi&oacute; ir a contarle lo acontecido al entonces coordinador de Humanidades, don Rub&eacute;n Bonifaz Nu&ntilde;o, con quien yo hab&iacute;a colaborado, en virtud de que en esa Coordinaci&oacute;n labor&eacute; al lado del insigne maestro don Mario de la Cueva y de don Rub&eacute;n. Este se ri&oacute; mucho de la entrevista y le extern&oacute; al maestro que no se preocupara. En la siguiente sesi&oacute;n del Consejo T&eacute;cnico de Humanidades, don Rub&eacute;n propuso, y fue aceptado un&aacute;nimemente, felicitar al director del Instituto de Derecho Comparado por la acertada propuesta de designaci&oacute;n de secretario de esa dependencia. Si iba a existir alguna cr&iacute;tica, la misma qued&oacute; ahogada. As&iacute; es el maestro Fix&#45;Zamudio, suave en la forma, firme como el acero en sus decisiones y convicciones, directo, sin subterfugios, claro y di&aacute;fano como el agua que ya no se conoce en esta metr&oacute;poli.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo primero que me manifest&oacute; el director Fix&#45;Zamudio fue que iba a colaborar con &eacute;l en un extenso y ambicioso programa de preparaci&oacute;n de investigadores. Invitar&iacute;amos a los estudiantes m&aacute;s distinguidos de nuestra Facultad de Derecho para que concursaran para obtener becas de investigaci&oacute;n. Quienes mostraran dotes acad&eacute;micas, responsabilidad y vocaci&oacute;n, se les apoyar&iacute;a para cursar estudios de posgrado en el extranjero. As&iacute; se procedi&oacute; e ingres&oacute; al Instituto la primera generaci&oacute;n de becarios, muchos de ellos de una gran brillantez y que se han distinguido en la investigaci&oacute;n, la docencia, el servicio p&uacute;blico y el universitario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este es el precedente de toda una tradici&oacute;n en el Instituto: formar a muchos j&oacute;venes cuidando con esmero su preparaci&oacute;n acad&eacute;mica. Esta es una de las claves del &eacute;xito tan particular de esta dependencia universitaria, de la cual han egresado decenas de funcionarios universitarios y p&uacute;blicos que han ayudado a crear y fortalecer instituciones universitarias y nacionales. Y a pesar de esa sangr&iacute;a, hoy el Instituto cuenta con dos magn&iacute;ficas generaciones de investigadores j&oacute;venes, muy bien preparados, serios acad&eacute;micamente y con visi&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta gran fuerza acad&eacute;mica, esta sabia nutricia, esta columna vertebral del Instituto naci&oacute;, como se los he narrado, gracias a la visi&oacute;n de avanzada, entonces acad&eacute;micamente revolucionaria, del maestro don H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio, y afortunadamente este ejemplo y tradici&oacute;n ha perdurado desde entonces, se ha fortalecido y los frutos para M&eacute;xico, para nuestra Universidad y para nuestro Instituto son espl&eacute;ndidos y magn&iacute;ficos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En varias ocasiones, distinguidos investigadores le han reconocido al maestro Fix haber creado el primer y los subsecuentes programas de preparaci&oacute;n del personal acad&eacute;mico para la investigaci&oacute;n en derecho. Con la modestia que le caracteriza, algo semejante al sabio Sol&oacute;n, replica que fue s&oacute;lo una consecuencia del programa implantado por el rector Ignacio Ch&aacute;vez. Cuando lo he escuchado, de inmediato manifiesto mi desacuerdo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para m&iacute;, el rector don Ignacio Ch&aacute;vez representa parte de lo mejor de la Universidad y uno de los cient&iacute;ficos mexicanos m&aacute;s ilustres, as&iacute; como un gran humanista, a quien quiero y admiro; adem&aacute;s, goc&eacute; de su amistad cercana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Empero, el programa del maestro Ch&aacute;vez fue diverso y para afrontar los problemas urgentes en aquel entonces. Yo me refiero a finales de 1967 y principios de 1968, en tiempos del rector Barros Sierra. El programa del maestro Ch&aacute;vez fue dirigido principalmente a j&oacute;venes profesores y a la docencia, no a estudiantes&#45;becarios para la investigaci&oacute;n, cuando menos no en Humanidades. El maestro Fix&#45;Zamudio al proponer su programa al director general del Personal Acad&eacute;mico planteaba algo novedoso: becas para estudiantes y para la investigaci&oacute;n en Humanidades, que eran casi inexistentes. Fue &eacute;l quien convenci&oacute; al director general, y soy testigo de ello. El ejemplo de este Instituto se propal&oacute; a los otros de Humanidades. Este es un m&eacute;rito grande del maestro Fix, Maestro con M may&uacute;scula, que todos le reconocemos y agradecemos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su programa es la ra&iacute;z y el tronco, la vitalidad y la fortaleza de esta dependencia universitaria que rejuvenece con cada nueva generaci&oacute;n de becarios, t&eacute;cnicos acad&eacute;micos e investigadores, cada d&iacute;a mejor preparados, con herramientas, instrumentos y m&eacute;todos para realizar una espl&eacute;ndida labor, tanto individual como colectiva, tanto disciplinaria como inter y multidisciplinaria de investigaci&oacute;n. La generaci&oacute;n del maestro Fix y la generaci&oacute;n de la cual formo parte tenemos fe en el porvenir de este Instituto, debido a la calidad acad&eacute;mica de su joven personal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este Instituto convivimos diversas generaciones, con ideolog&iacute;as diferentes, con visiones incluso enfrentadas de la existencia, pero nos une el amor a la Universidad y al Instituto, el valor de la academia, el servicio a nuestro pa&iacute;s con los medios e instrumentos que nos son propios y que son los acad&eacute;micos, entre los cuales destaca la cr&iacute;tica razonada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esta raz&oacute;n, el maestro Fix&#45;Zamudio sostiene que formamos una fraternidad acad&eacute;mica. Yo creo que s&iacute;, y ojal&aacute; as&iacute; contin&uacute;e por muchos decenios. En esta fraternidad, &eacute;l es el <i>pater familiae</i>, es el punto de uni&oacute;n de las diversas generaciones. &Eacute;l representa el respeto acad&eacute;mico y humano que todos nos debemos y guardamos entre nosotros. &Eacute;l personaliza la excelencia acad&eacute;mica con proyecci&oacute;n social que todos queremos alcanzar. &Eacute;l es la estrella polar de esta dependencia a la cual tanto ama, la que tanto le debe, como todos los que con orgullo trabajamos en estos cub&iacute;culos, salas y laboratorios jur&iacute;dicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque podr&iacute;a extenderme, dedicar&eacute;, debido a que hay mucha tela de donde cortar, s&oacute;lo unos cuantos p&aacute;rrafos sobre la labor del maestro Fix&#45;Zamudio como defensor de la Universidad y de sus valores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estas d&eacute;cadas, nuestra Universidad ha sufrido embates y ha tenido graves problemas. El maestro Fix&#45;Zamudio es siempre una de las personalidades a quienes los rectores y otras autoridades universitarias recurren para escuchar sus opiniones y criterios, siempre ponderados, argumentados y equilibrados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se conoce que expresar&aacute; exactamente lo que piensa y que lo &uacute;nico que lo motiva es la defensa y el bien de la Universidad, que est&aacute; muy lejos de vanidades, ego&iacute;smos o intereses personales o de grupo. Podr&iacute;a dar testimonio de diversas actuaciones del maestro Fix&#45;Zamudio que fueron de especial trascendencia para nuestra Universidad, o podr&iacute;a decir para la Universidad, porque la nuestra es la Universidad de M&eacute;xico, de la naci&oacute;n, de lo que hemos sido, somos y proyectamos ser.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, me concretar&eacute; a un episodio, acontecido en los meses finales de 1972, durante el conflicto laboral que entonces vivi&oacute; nuestra Universidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al maestro Fix no le agrada la ostentaci&oacute;n ni el lucimiento personal. S&oacute;lo habla en p&uacute;blico cuando es adecuado y necesario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En aquellos meses de 1972, el rector Gonz&aacute;lez Casanova le encarg&oacute; a un grupo de juristas, de hecho el jefe era el maestro, la redacci&oacute;n de un proyecto de reformas al Estatuto General en aspectos laborales. Era la forma en que el rector pensaba resolver el conflicto. El proyecto se iba a discutir en una sesi&oacute;n del Consejo Universitario en el Auditorio "Sim&oacute;n Bol&iacute;var". La sesi&oacute;n se volvi&oacute; ca&oacute;tica, no se escuchaba a nadie y hab&iacute;a incluso el peligro de agresiones f&iacute;sicas, y cuando la Universidad y su rector se encontraban solos, absolutamente solos, Fix&#45;Zamudio se levant&oacute;, y con voz fuerte y potente, que no se le conoc&iacute;a hasta entonces, defendi&oacute; el proyecto, defendi&oacute; a su Universidad y a su rector. Los presentes estaban asombrados. El Fix bondadoso, el Fix cien por ciento acad&eacute;mico, el Fix amable y conciliador, estaba en pie de lucha, con coraje, con indignaci&oacute;n. Estaba defendiendo a la Universidad Nacional con sus armas: su mente clara, sus conocimientos y su gran amor por ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando la Junta de Gobierno acept&oacute; la renuncia del ilustre soci&oacute;logo Gonz&aacute;lez Casanova, dos universitarios, por disposici&oacute;n del Consejo Universitario y de la Junta de Gobierno, fueron los responsables de dirigir las negociaciones laborales: H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio y V&iacute;ctor Flores Olea. Ambos hicieron un magn&iacute;fico trabajo por el bien de la Universidad. Lo realizaron con gusto, sin importarles sus personas, prestigios o intereses, s&oacute;lo pensaron en su y nuestra Universidad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los a&ntilde;os que sirvi&oacute; a la Universidad en la Junta de Gobierno, se distingui&oacute; por su ecuanimidad, ponderaci&oacute;n y su idea de que hay que designar a los mejores m&aacute;s all&aacute; de simpat&iacute;as personales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este es el Fix&#45;Zamudio, universitario, director visionario, incluso revolucionario, y no conozco si este adjetivo le guste, pero lo es, y lo es tambi&eacute;n en sus investigaciones y en las instituciones nacionales donde ha colaborado en su creaci&oacute;n. Es el director Fix&#45;Zamudio, aliento y cimiento de la juventud, formando investigadores y generaciones con excelencia acad&eacute;mica y visi&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este es el Fix&#45;Zamudio, universitario, quien ha defendido a su Universidad y sus valores, con valent&iacute;a, convicci&oacute;n, energ&iacute;a y entrega infinitas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fix&#45;Zamudio, universitario total. Fix&#45;Zamudio universitario de ahora y de todos los tiempos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Perm&iacute;taseme dibujar algunos esbozos r&aacute;pidos del maestro Fix&#45;Zamudio como ser humano. Como persona nunca ha conocido el sentimiento de la envidia, ni los celos profesionales. Siempre supo c&oacute;mo quer&iacute;a esculpir su existencia y lo ha realizado plenamente, con vocaci&oacute;n inmensurable e inamovible. No le ha interesado el oropel. Generalmente los altos cargos y distinciones atraen. Le han ofrecido m&uacute;ltiples y, con humildad, los ha declinado. Menciono s&oacute;lo algunos: tres veces ministro de la Suprema Corte de Justicia, secretario general del Conacyt, coordinador de Humanidades y, el &uacute;ltimo, fue el de coordinador del Gabinete de Seguridad Nacional del presidente Vicente Fox. En este &uacute;ltimo episodio, la insistencia para que aceptara lleg&oacute; incluso a ser molesta. Me parece estarlo viendo cuando me lo contaba. Los ojos le brillaban y con una sonrisita a flor de boca, s&oacute;lo me dec&iacute;a: "&iexcl;Imag&iacute;nese usted! &iexcl;Imag&iacute;nese usted! A m&iacute;, coordinando al secretario de Gobernaci&oacute;n, al procurador, al secretario de la Defensa Nacional y a no s&eacute; a cuantos m&aacute;s. Es una locura. &iexcl;No se van a dejar coordinar, y yo soy el menos indicado para ello!". Como en muchas ocasiones, result&oacute; profeta. Y ello me consta. Siempre estuvo persuadido de que su labor y su vida es la investigaci&oacute;n jur&iacute;dica y a ella ha dedicado su existencia, con talento, constancia, amor y entrega infinita. Desde esta Universidad y este Instituto ha servido esplendorosamente a M&eacute;xico; para ello no necesit&oacute; ocupar cargo pol&iacute;tico alguno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su vida la enriquece con diversas aficiones: es un gran mel&oacute;mano, goza de la buena mesa y el buen vino, le fascinan las pel&iacute;culas antiguas y ha sido un viajero incansable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recuerdo que en varios viajes lo aquejaron viejas dolencias de v&eacute;rtebras lumbares y v&aacute;rices. A veces lo vi casi doblado por el dolor. En una ocasi&oacute;n, en Quito, introdujo el pie en una coladera y sangraba al sacarlo. Sin embargo, ni un gesto ni palabra de queja. Sigui&oacute; caminando con dificultad y se neg&oacute; a regresar al hotel. Traigo a colaci&oacute;n este episodio porque pinta su car&aacute;cter estoico, recio, acostumbrado a enfrentar los altibajos de la existencia con reciedumbre, sin lamentos sino, al contrario, con serenidad. Es todo un personaje del mundo cl&aacute;sico en el siglo XXI.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este car&aacute;cter lo completa con su bondad, ha ayudado a todo aquel que ha podido. Algunos han correspondido con ingratitudes, bajezas y traiciones. A pesar de ello, nunca se refiere a los episodios negativos ni se expresa mal de nadie.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, es un gran conocedor del alma humana y de las personas, sabe valorar muy bien a cada quien y, sin filias ni fobias, si se le pregunta en privado y por alguna raz&oacute;n importante, su criterio sobre alguien, lo expresar&aacute; con mesura, pesando cualidades y defectos. Su bondad infinita nunca ha opacado a su recta raz&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El maestro Fix es un estupendo charlista, de iron&iacute;a fina, divertido, que ameniza la conversaci&oacute;n con m&uacute;ltiples an&eacute;cdotas y recuerdos. Platicar con &eacute;l es una delicia y las horas corren sin que uno lo note.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sabe cultivar el don de la amistad. Es constante en sus cari&ntilde;os. Con agrado realiza cualquier sacrificio por un amigo, especialmente si &eacute;ste se encuentra en situaci&oacute;n dif&iacute;cil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El maestro Fix es un ser que sabe darse y se ha dado totalmente a su familia, a sus amigos, a sus disc&iacute;pulos, a tantos y tantos que han recurrido a &eacute;l para escuchar un consejo, un criterio jur&iacute;dico o a solicitarle la direcci&oacute;n de una tesis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo personal siempre le estar&eacute; agradecido. Mi existencia hubiera sido completamente diversa sin la presencia del maestro Fix&#45;Zamudio. Es uno de mis mejores amigos, en m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os de trato cotidiano y constante nunca hemos tenido una discrepancia. Es una de las dos personas que m&aacute;s influy&oacute; en mi formaci&oacute;n acad&eacute;mica y de quien constantemente he recibido incontables dones. Para m&iacute;, &eacute;l lo sabe y siempre lo expreso, constituye una de esas pocas y raras amistades que resisten el paso y los avatares del tiempo, y que, como el buen co&ntilde;ac, mejora mientras m&aacute;s a&ntilde;ejo es.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">*</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El personal acad&eacute;mico y administrativo de este Instituto bien conoce que usted, maestro Fix, es al&eacute;rgico a los reconocimientos y a los homenajes. Rec&iacute;balo porque, al mismo tiempo, constituye un gran homenaje al propio Instituto, a este Instituto suyo que hoy le expresa p&uacute;blicamente, como en otras ocasiones, especial reconocimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias infinitas por haber construido una fraternidad acad&eacute;mica de excelencia al servicio de la Universidad y del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias infinitas por constituir usted una fuerza moral al servicio de la academia. Atalaya del Instituto y de sus valores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias infinitas porque su ejemplo, su vocaci&oacute;n firme y congruencia nos fortalecen a todos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias infinitas porque todos somos beneficiarios de su bondad, su aliento y su apoyo seguro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias infinitas por obsequiarnos su obra jur&iacute;dica, grandiosa y perdurable.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias infinitas por ser como es. En momentos como los que vive M&eacute;xico, existencias como la de usted alientan, reconfortan y otorgan energ&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias infinitas por su entrega sin fronteras a esta Universidad y a este Instituto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias infinitas por ser una referencia, firme, valiosa, indestructible de los valores universitarios y de los valores laicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para usted, maestro Fix&#45;Zamudio, las guirnaldas de oliva, muy verdes y lustrosas, que se otorgan a quienes al haberse sabido entregar, construyeron una obra acad&eacute;mica colosal, nutricia de su Casa de Estudios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para usted, las guirnaldas de triunfo e imperecederas de nuestro agradecimiento, admiraci&oacute;n y cari&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Palabras con motivo del homenaje al doctor H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio en sus cincuenta a&ntilde;os como investigador del derecho, realizado en el Auditorio "H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio" el 4 de septiembre de 2008, en donde participaron el rector de la UNAM, doctor Jos&eacute; Narro Robles, quien le entreg&oacute; al homenajeado la obra en su honor, en doce tomos. Hicieron uso de la palabra Jorge Carpizo (a nombre del Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas de la UNAM), el rector y el homenajeado.</font></p>      ]]></body>
</article>
