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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Estudios legislativos</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Comentarios a la ley de voluntad anticipada para el Distrito Federal</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Pedro Jos&eacute; Adib Adib*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Licenciado en derecho por la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico; maestro en administraci&oacute;n y consultor&iacute;a por la Universidad Marista, y estudios de doctorado en derechos humanos en la Universidad Nacional de Educaci&oacute;n a Distancia (UNED) de Espa&ntilde;a.</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Sumario</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">I. <i>Introducci&oacute;n</i>. II. <i>Aspectos generales de la</i><i>s</i> <i>voluntades anticipadas</i>. III. <i>La Ley de Voluntad Anticipada para el Distrito Federal</i>. IV. <i>Consideraciones finales</i>. V. <i>Bibliograf&iacute;a</i>.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; no salir de esta vida como sale     <br> de un banquete el convidado harto?</font></p> 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Lucrecio</font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I. Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La muerte ha acompa&ntilde;ado al hombre desde siempre como parte de un proceso natural de la vida, como algo que inexorablemente deber&aacute; ocurrir, y siguiendo tal vez un orden que en su propio entorno tambi&eacute;n ha observado en los mundos animal y vegetal, formando parte de un eterno nacimiento&#45;muerte, siendo esta &uacute;ltima lo m&aacute;s natural y consecuencia obligada de la primera, destino obligado para cualquier ser que siempre involuntariamente se ha visto embarcado en esta aventura de la vida por el simple hecho de haber iniciado una existencia, por lo que debemos tomar en cuenta que desde que nacemos, &uacute;nicamente tenemos algo seguro: vamos a morir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tiempos remotos, el hombre tend&iacute;a a morir a temprana edad, ya fuera por muerte violenta a manos de un semejante, o por formar parte de la cadena alimenticia antes de llegar a convertirse en depredador final o, m&aacute;s a&uacute;n, por cualquier tipo de afecci&oacute;n que hoy d&iacute;a podr&iacute;a ser muy simple de curar. Con el paso del tiempo, los adelantos del hombre le permitieron vivir en sociedad y reunirse para defenderse mutuamente y enfrentar juntos las vicisitudes de la vida, lo cual le permiti&oacute; luchar en un principio contra las amenazas externas provenientes de depredadores m&aacute;s grandes que &eacute;l o, al menos, aquellos que pod&iacute;a ver y, posteriormente, con el progreso cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico, hacer frente a esencias que le eran imperceptibles y que eran capaces de minar su vida y, finalmente, acabar con ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los avances cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos nos han permitido hacer la vida m&aacute;s placentera, m&aacute;s sana y, sobre todo, m&aacute;s duradera con una calidad de vida que d&iacute;a con d&iacute;a va en aumento. Nos ha permitido conocer hijos, nietos y bisnietos. Nos ha permitido llegar, de manera m&aacute;s generalizada y con las capacidades completas, a edades que antiguamente resultaban una rareza. Asimismo, los avances en la medicina nos han evitado dolores y sufrimientos por dolencias que ahora resultan muy sencillas de curar y que anteriormente hubieran producido una amputaci&oacute;n, dolores fort&iacute;simos, incapacidad parcial o total, etc&eacute;tera.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al hablar de la vida, no simplemente debemos pensar en &eacute;sta como el hecho de estar vivos, como lo podr&iacute;a estar una planta o un animal; al hablar de vida para el ser humano debemos pensar en &eacute;sta como el placer de vivir, el poder disfrutar la vida, vivirla a plenitud como un ser pensante y emocional, que desea realizarse en el tiempo y en el espacio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero no todo en la vida es gratuito, esos mismos avances que nos han permitido hacer la vida m&aacute;s placentera y duradera, se han vuelto contra nosotros y ahora han logrado prolongarnos la vida o, m&aacute;s que la vida, la simple existencia que nos mantiene como entes vivos y, en algunos casos, obligados a vivir, retrasando el proceso natural del hombre hacia la muerte, cuando el cuerpo ya no es capaz de sobrevivir por s&iacute; mismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Derivado de esto han surgido muchas voces que demandan derechos a una muerte humana, a la eutanasia, a morir dignamente, etc&eacute;tera, que al final de cuentas el denominador com&uacute;n es el derecho a la libre disposici&oacute;n de la vida, o tal vez, a la libre determinaci&oacute;n del momento y la forma de dar por terminada nuestra existencia ante el no poco probable escenario de una enfermedad que nos postre en el lecho y nos someta a un sufrimiento innecesario, cuando ya se vivi&oacute; una vida plena.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien el tema de la eutanasia ha causado una gran pol&eacute;mica en todo el mundo, siendo que algunos pa&iacute;ses la han legalizado, como es el caso de Holanda y B&eacute;lgica, otros han preferido no tocar el tema y algunos otros m&aacute;s, como es el caso de M&eacute;xico, en particular el Distrito Federal, han iniciado el camino a trav&eacute;s de la reglamentaci&oacute;n de las voluntades anticipadas,<a name="P1"></a><sup><a href="#N1">1</a></sup> con la finalidad de hacer part&iacute;cipe al enfermo terminal en la toma de decisiones respecto de los tratamientos a los que ser&aacute; sometido, haci&eacute;ndole menos duro el trance hacia la muerte. Al respecto, ya en el siglo XVII Francis Bacon, en su obra <i>Della dignit&aacute; e del progreso delle scienze</i>, hab&iacute;a considerado esta situaci&oacute;n y escribi&oacute; lo siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pienso que el oficio del m&eacute;dico no s&oacute;lo consiste en restablecer la salud, sino tambi&eacute;n en mitigar los dolores y los sufrimientos causados por la enfermedad; y no solamente cuando ello pueda servir, al eliminar un s&iacute;ntoma peligroso, para conducir a la curaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n cuando habi&eacute;ndose perdido toda esperanza de curaci&oacute;n, tal mitigaci&oacute;n s&oacute;lo sirve para hacer la muerte m&aacute;s f&aacute;cil y serena. Pero en nuestros tiempos los m&eacute;dicos consideran como una especie de obligaci&oacute;n religiosa el no hacer nada cuando han dado al paciente por desahuciado; cuando, a mi juicio, sino quieren faltar a su oficio y, por ende a la humanidad, deber&aacute;n adquirir la habilidad de ayudar a los moribundos a despedirse del mundo de una manera m&aacute;s suave y tranquila, y practicarla con diligencia.<a name="P2"></a><sup><a href="#N2">2</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien el t&eacute;rmino eutanasia est&aacute; asociado con la aplicaci&oacute;n de medidas tendentes a acabar con una vida de manera artificial, sin permitir que la naturaleza act&uacute;e, podemos pensar tambi&eacute;n que el t&eacute;rmino significa "buena muerte", as&iacute;, sin elementos adicionales, por lo que al final de cuentas la suscripci&oacute;n de un Documento de Voluntad Anticipada sirve para evitar la obstinaci&oacute;n terap&eacute;utica, y que a trav&eacute;s de cuidados paliativos que eviten dolores y sufrimientos la naturaleza act&uacute;e conforme a sus tiempos, por lo que en este tenor, estar&iacute;amos frente a una "buena muerte", esto es eutanasia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, el presente trabajo tiene por objeto formular algunos comentarios a la Ley de Voluntad Anticipada para el Distrito Federal, para lo cual resulta conveniente hacer referencia a algunas otras experiencias que a las voluntades anticipadas se dan en otras regiones del mundo.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. Aspectos generales de las voluntades anticipadas</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como bien se refiere en la exposici&oacute;n de motivos de la Ley 9/2005, de 30 de septiembre, Reguladora del Documento de Instrucciones Previas en el &Aacute;mbito de la Sanidad, de la Comunidad Aut&oacute;noma de la Rioja:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tradicionalmente, el paciente ha sido mantenido al margen en la toma de decisiones que le afectaban a &eacute;l mismo, mucho m&aacute;s hab&iacute;a de serlo en sus momentos finales en que, por su propio estado de enfermedad, era considerado como un ser incapaz de decidir; su cuerpo, su destino y hasta su dignidad personal quedaban en manos de sus familiares, amigos o allegados, y de los facultativos que contribu&iacute;an con su trabajo al mantenimiento de la vida.<a name="P3"></a><sup><a href="#N3">3</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, el concepto de instrucciones previas &#151;tambi&eacute;n llamado voluntades anticipadas&#151; se recoge por primera vez en un documento normativo que es el Convenio para la Protecci&oacute;n de los Derechos Humanos y la Dignidad del Ser Humano con respecto a las Aplicaciones de la Biolog&iacute;a y la Medicina (Convenio de Oviedo),<a name="P4"></a><sup><a href="#N4">4</a></sup> del 4 de abril de 1997, por lo cual podemos decir que tiene su fundamento en el art&iacute;culo 9o., el cual establece lo siguiente: "ser&aacute;n tomados en consideraci&oacute;n los deseos expresados anteriormente con respecto a una intervenci&oacute;n m&eacute;dica por un paciente que, en el momento de la intervenci&oacute;n, no se encuentre en situaci&oacute;n de expresar su voluntad". Lo anterior no significa que los t&eacute;rminos instrucciones previas o voluntades anticipadas no se hubieran utilizado, simplemente no hab&iacute;an sido recogidos por ordenamientos legales. De esta manera, lo que se busc&oacute; fue que el m&eacute;dico en lugar de preguntarse o de preguntar a los familiares, cual ser&iacute;a la voluntad del paciente si pudiera expresarla, &eacute;ste pudiera conocerla de primera mano, lo cual evitar&iacute;a dudas o incertidumbres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, antecedentes de las voluntades anticipadas las encontramos a mediados de los a&ntilde;os cincuenta en Estados Unidos, y se acu&ntilde;a ya de una manera clara para 1967 a trav&eacute;s de denominado <i>living will</i>, t&eacute;rmino que en espa&ntilde;ol pas&oacute; como testamento vital.<a name="P5"></a><sup><a href="#N5">5</a></sup> Posteriormente, surgen una infinidad de t&eacute;rminos para referirse a las instrucciones que otorga una persona sobre los cuidados de salud en caso de enfrentarse a una enfermedad terminal<a name="P6"></a><sup><a href="#N6">6</a></sup> y la no escasa posibilidad de no poder manifestar su voluntad en el momento llegado. As&iacute;, se utilizan t&eacute;rminos adicionales como son: voluntades previas, instrucciones previas, directrices anticipadas, directivas previas, voluntades vitales anticipadas, testamento vital, testamento de vida y algunos t&eacute;rminos m&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, podemos decir que la voluntad anticipada es el documento mediante el cual una persona manifiesta sus deseos respecto a ciertas intervenciones m&eacute;dicas, para que tales deseos sean respetados y cumplidos por el m&eacute;dico o el equipo sanitario cuando la persona que lo ha otorgado se encuentre imposibilitada de manifestar su voluntad. Tambi&eacute;n, las voluntades anticipadas son declaraciones orales, o preferiblemente, escritas, dirigidas al personal sanitario y a otras personas significativas, realizadas por una persona &#151;llamada el otorgante&#151;, capacitada para tomar decisiones sobre los cuidados de su salud, con la intenci&oacute;n de que entren en vigor cuando pierda dicha capacidad, y que puedan adoptar, al menos, alguna de las siguientes formas: instrucciones (sobre los cuidados de la salud y para despu&eacute;s de la muerte); designaci&oacute;n de representantes (para los cuidados de la salud y para despu&eacute;s de la muerte).<a name="P7"></a><sup><a href="#N7">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto de las voluntades anticipadas, podemos mencionar que diferentes comunidades de Espa&ntilde;a han emitido su legislaci&oacute;n, como es el caso de Castilla&#45;La Mancha, la cual la define como "la manifestaci&oacute;n escrita de una persona capaz que, actuando libremente, expresa las instrucciones que deben tenerse en cuenta acerca de la asistencia sanitaria que desea recibir en situaciones que le impidan comunicar personalmente su voluntad, o sobre el destino de su cuerpo o sus &oacute;rganos una vez producido el fallecimiento";<a name="P8"></a><sup><a href="#N8">8</a></sup> la Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana refiere que "es el documento mediante el que una persona mayor de edad o menor emancipada, con capacidad legal suficiente y libremente, manifiesta las instrucciones que sobre las actuaciones m&eacute;dicas se deben tener en cuenta cuando se encuentre en una situaci&oacute;n en la que las circunstancias que concurran no le permitan expresar libremente su voluntad";<a name="P9"></a><sup><a href="#N9">9</a></sup> la Junta de Andaluc&iacute;a refiere que la declaraci&oacute;n de voluntad vital anticipada "es el derecho que se tiene a decidir sobre las actuaciones sanitarias de las que pueda ser objeto en el futuro, en el supuesto en que, llegado el momento, la persona carezca de capacidad para decidir por s&iacute; misma, seg&uacute;n establece la Ley 5/2003 de 9 de octubre";<a name="P10"></a><sup><a href="#N10">10</a></sup> la Sanidad Vasca refiere que "es un documento escrito en el que se expone la voluntad sobre los tratamientos m&eacute;dicos y los cuidados que se desea recibir o rechazar si, llegado el momento, la persona que lo formula pierde la capacidad de participar en la toma de decisiones".<a name="P11"></a><sup><a href="#N11">11</a></sup> Al efecto, se han emitido la Ley 7/2002, de 12 de diciembre, de las Voluntades Anticipadas en el &Aacute;mbito de la Salud, as&iacute; como el Decreto 270/2003, de 4 de noviembre, por el que se Crea y Regula el Registro Vasco de Voluntades Anticipadas. Otras leyes y decretos los encontramos en Arag&oacute;n (Ley 6/2002 y Decreto 100/2003); Castilla y Le&oacute;n (Ley 8/2003); Extremadura (Ley 10/2001); Galicia (Ley 3/2001); y Madrid (Ley 12/2001), entre otras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a los Estados Unidos, casi todos los Estados cuentan con legislaci&oacute;n sobre la voluntad anticipada (living will). Se nos refiere que en este pa&iacute;s si bien la decisi&oacute;n de continuar o interrumpir un tratamiento corresponde s&oacute;lo al enfermo, el testamento de vida est&aacute; motivado, m&aacute;s que para contar con la opini&oacute;n del paciente, para evitar a los m&eacute;dicos una demanda de responsabilidad penal o civil por no haber tomado todas las medidas necesarias para la supervivencia del enfermo. Tampoco puede negarse la existencia de diversas formas de ensa&ntilde;amiento terap&eacute;utico, sobre todo con personas inconscientes, derivadas del excesivo derecho de responsabilidad civil americano, por lo que en muchos Estados se ha considerado necesario contar con una ley para evitar que el ensa&ntilde;amiento terap&eacute;utico se convierta en una pr&aacute;ctica sistem&aacute;tica para evitar demandas.<a name="P12"></a><sup><a href="#N12">12</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que respecta a M&eacute;xico, en concreto la ciudad de M&eacute;xico, ya se cuenta con una ley en la materia, a saber, La Ley de Voluntad Anticipada del Distrito Federal<a name="P13"></a><sup><a href="#N13">13</a></sup> y su Reglamento,<a name="P14"></a><sup><a href="#N14">14</a></sup> estableci&eacute;ndose en la primera, en su art&iacute;culo 3.V, que el Documento de Voluntad Anticipada "consiste en el documento p&uacute;blico suscrito ante notario, en el que cualquier persona con capacidad de ejercicio y en pleno uso de sus facultades mentales, manifiesta la petici&oacute;n libre, consciente, seria, inequ&iacute;voca y reiterada<a name="P15"></a><sup><a href="#N15">15</a></sup> de no someterse a medios, tratamientos y/o procedimientos m&eacute;dicos que propicien la obstinaci&oacute;n m&eacute;dica", de los cuales, a continuaci&oacute;n haremos algunas breves reflexiones.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III. La Ley de Voluntad Anticipada para el Distrito Federal</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El C&oacute;digo Penal Federal, en su art&iacute;culo 302, establece que "comete el delito de homicidio: el que priva de la vida a otro", con una penalidad de doce a veinticuatro a&ntilde;os de prisi&oacute;n. Adicionalmente, el art&iacute;culo 312 consigna que "el que prestare auxilio o indujere a otro para que se suicide, ser&aacute; castigado con la pena de uno a cinco a&ntilde;os de prisi&oacute;n; si se lo prestare hasta el punto de ejecutar &eacute;l mismo la muerte, la prisi&oacute;n ser&aacute; de cuatro a doce a&ntilde;os".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como podemos observar, en la disposici&oacute;n de car&aacute;cter federal &uacute;nicamente se establece de manera lisa y llana lo que se considera como homicidio as&iacute; como la ayuda al suicida, pero tomando en cuenta que este ordenamiento data de 1931, pues podr&iacute;amos pensar que el legislador no tuvo en mente considerar la ayuda que se preste a alguien que ha tomado la determinaci&oacute;n por causa de una enfermedad incurable, de dar por terminada su vida o si en alg&uacute;n momento s&iacute; pas&oacute; por su mente esta situaci&oacute;n, mejor opt&oacute; por no mencionarla o considerarla, tomando en cuenta que si en este siglo XXI resulta pol&eacute;mica, mayor raz&oacute;n en los a&ntilde;os treinta del siglo pasado, adem&aacute;s de la fuerte influencia religiosa que se deja sentir en este pa&iacute;s, no obstante la laicidad de su gobierno.<a name="P16"></a><sup><a href="#N16">16</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El C&oacute;digo Penal para el Distrito Federal<a name="P17"></a><sup><a href="#N17">17</a></sup> se&ntilde;ala de manera general en su art&iacute;culo 123 que "al que prive de la vida a otro, se le impondr&aacute; de ocho a veinte a&ntilde;os de prisi&oacute;n", y en su art&iacute;culo 127 agrega que "al que prive de la vida a otro, por la petici&oacute;n expresa, libre, reiterada, seria e inequ&iacute;voca de &eacute;ste, siempre que medien razones humanitarias y la v&iacute;ctima padeciere una enfermedad incurable en fase terminal, se le impondr&aacute; prisi&oacute;n de dos a cinco a&ntilde;os". Aqu&iacute; observamos que ya se est&aacute;n tomando en cuenta los elementos de razones humanitarias y de enfermedades incurables en fase terminal, a las cuales se les ha atenuado la pena, por lo que el propio legislador ha tomado en consideraci&oacute;n estos elementos como atenuantes, pero no dio el paso necesario para despenalizar esta conducta que presenta un cuadro de eutanasia activa. Este art&iacute;culo agrega un segundo p&aacute;rrafo que dice: "los supuestos previstos en el p&aacute;rrafo anterior no integran los elementos del cuerpo del delito de homicidio, as&iacute; como tampoco las conductas realizadas por el personal de salud correspondiente, para los efectos del cumplimiento de las disposiciones establecidas en la Ley de Voluntad Anticipada para el Distrito Federal", y un tercer p&aacute;rrafo que establece:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tampoco integran los elementos del cuerpo del delito previsto en el p&aacute;rrafo primero del presente art&iacute;culo, las conductas realizadas conforme a las disposiciones establecidas en la Ley de Voluntad Anticipada para el Distrito Federal suscritas y realizadas por el solicitante o representante, en el Documento de Voluntad Anticipada o el Formato expedido por la Secretar&iacute;a de Salud para los efectos legales a que haya lugar.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien el segundo p&aacute;rrafo se refiere lisa y llanamente a la privaci&oacute;n de la vida por razones humanitarias y por padecer una enfermedad terminal, que podr&iacute;a producirse m&aacute;s bien por una acci&oacute;n, ya sea suministrando un f&aacute;rmaco o desconectando un respirador artificial, que por omisi&oacute;n, aunque siempre revestir&aacute; la forma de eutanasia voluntaria, ya que debe mediar la petici&oacute;n expresa del interesado, el segundo p&aacute;rrafo se refiere al cumplimiento de las disposiciones derivadas de la Ley de Voluntad Anticipada, que en ning&uacute;n caso previene la privaci&oacute;n de la vida, sino la negativa para someterse a medios o tratamientos m&eacute;dicos, por lo que no parece que haya una privaci&oacute;n de la vida por omisi&oacute;n, aunque se relaciona con la llamada ortotanasia,<a name="P18"></a><sup><a href="#N18">18</a></sup> esto es, la omisi&oacute;n en la aplicaci&oacute;n de medios para prolongar artificialmente la vida de un enfermo, para dejarlo morir ya que se ha concluido que no hay posibilidades de mejora y, de lo contrario, se le alargar&iacute;a la vida de una manera artificial, tomando en consideraci&oacute;n que algunos medicamentos que le sean proporcionados pueden reducir la vida, pero en la Ley de Voluntad Anticipada las &uacute;nicas referencias que encontramos sobre estos medicamentos est&aacute;n en las definiciones de ortotanasia y sedaci&oacute;n controlada, refiriendo la primera que se otorgar&aacute;n cuidados paliativos,<a name="P19"></a><sup><a href="#N19">19</a></sup> medidas m&iacute;nimas ordinarias y en su caso sedaci&oacute;n controlada, y la segunda "que es la administraci&oacute;n de f&aacute;rmacos... para lograr el alivio, inalcanzable con otras medidas, de un sufrimiento f&iacute;sico... sin provocar con ello la muerte de manera intencional &#91;del paciente&#93; ".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, el art&iacute;culo 142 del mismo C&oacute;digo Penal para el Distrito Federal establece que "al que ayude a otro para que se prive de la vida, se le impondr&aacute; prisi&oacute;n de uno a cinco a&ntilde;os, si el suicidio se consuma. Si el agente prestare el auxilio hasta el punto de ejecutar &eacute;l mismo la muerte, la pena aplicable ser&aacute; de cuatro a diez a&ntilde;os de prisi&oacute;n", agregando que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al que induzca a otro para que se prive de la vida, se le impondr&aacute; prisi&oacute;n de tres a ocho a&ntilde;os, si el suicidio se consuma. Si el suicidio no se consuma, por causas ajenas a la voluntad del que induce o ayuda, pero s&iacute; se causan lesiones, se impondr&aacute; las dos terceras partes de la pena anterior, sin que exceda de la pena que corresponda a las lesiones de que se trate. Si no se causan &eacute;stas, la pena ser&aacute; de una cuarta parte de las se&ntilde;aladas en este art&iacute;culo.</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; cabe destacar la adici&oacute;n que se hizo al C&oacute;digo Penal, con el art&iacute;culo 143 bis, cuyo primer p&aacute;rrafo establece que "en los supuestos previstos en los dos art&iacute;culos anteriores (142 y 143) no integran los elementos del cuerpo del delito de ayuda o inducci&oacute;n al suicidio, las conductas realizadas por el personal de salud correspondiente para los efectos del cumplimiento de las disposiciones establecidas en la Ley de Voluntad Anticipada para el Distrito Federal", lo cual llama la atenci&oacute;n en virtud de que se equiparan las determinaciones tomadas en el Documento de Voluntad Anticipada con el suicidio, pero al ser derivadas de la Ley de Voluntad Anticipada, los supuestos no integran los elementos del cuerpo del delito, esto es, parece ser que el legislador est&aacute; diciendo que los actos realizados constituyen en realidad un suicidio y una ayuda al suicidio, nada m&aacute;s que no se integran como delito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Caso similar al anterior se presenta en el art&iacute;culo 156 que refiere que "al que abandone a una persona incapaz de valerse por s&iacute; misma teniendo la obligaci&oacute;n de cuidarla, se le impondr&aacute;n de tres meses a tres a&ntilde;os de prisi&oacute;n si no resultare lesi&oacute;n o da&ntilde;o alguno. Adem&aacute;s, si el activo fuese ascendiente o tutor del ofendido, se le privar&aacute; de la patria protestad o de la tutela", pero con la adici&oacute;n del art&iacute; culo 158 bis se precis&oacute; que dichos supuestos no integran los elementos del cuerpo del delito de omisi&oacute;n de auxilio o de cuidado, las conductas realizadas por el personal de salud para los efectos del cumplimiento de las disposiciones establecidas en la Ley de Voluntad Anticipada para el Distrito Federal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior nos sirve como un pre&aacute;mbulo a la Ley de Voluntad Anticipada para el Distrito Federal,<a name="P20"></a><sup><a href="#N20">20</a></sup> la que refiere que tiene por objeto:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Establecer y regular las normas, requisitos y formas de realizaci&oacute;n de la voluntad de cualquier persona con capacidad de ejercicio, respecto a la negativa a someterse a medios, tratamientos y/o procedimientos m&eacute;dicos que pretendan prologar de manera innecesaria su vida, protegiendo en todo momento la dignidad de la persona, cuando por razones m&eacute;dicas, fortuitas o de fuerza mayor, sea imposible mantener su vida de manera natural (art&iacute;culo 1o.).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tomando en cuenta que con dicha ley de ninguna manera se est&aacute; pasando por alto la prescripci&oacute;n referida en el art&iacute;culo 127 del C&oacute;digo Penal para el Distrito Federal, sino que, partiendo de lo expresado en el propio objeto de esta ley, observamos que se refiere al derecho de los pacientes para rechazar tratamientos m&eacute;dicos para prolongar innecesariamente la vida.<a name="P21"></a><sup><a href="#N21">21</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta Ley de Voluntad Anticipada que consta de 47 art&iacute;culos, se expide siguiendo la tendencia de otros pa&iacute;ses del mundo y tomando en consideraci&oacute;n diversos documentos internacionales que buscan reconocer tanto la autonom&iacute;a del enfermo para aceptar o rechazar diversos tratamientos m&eacute;dicos, como su <i>mayor&iacute;a de edad</i> para tomar determinaciones respecto de su persona, dejando de ser &uacute;nicamente un sujeto pasivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la forma, en esta ley se establecen los requisitos que deben ser cumplidos para otorgar el Documento de Voluntad Anticipada, d&aacute;ndose en realidad todas las facilidades necesarias para su otorgamiento, lo cual podr&aacute; ser hecho en cualquier momento, como el caso de un testamento, ya que lo puede realizar desde una persona sana hasta un enfermo en etapa terminal, con la diferencia de que este documento no necesariamente lo puede otorgar el interesado, ya que si fuere el caso de que &eacute;ste ya no est&eacute; en posibilidad de manifestar su voluntad, el documento podr&aacute; ser suscrito a trav&eacute;s del c&oacute;nyuge, concubino o conviviente, hijos, padres u otros familiares, con lo cual, aun impedido el enfermo, podr&aacute;n ser atendidos los deseos que en alg&uacute;n momento pudo haber manifestado a sus familiares. Destacamos tambi&eacute;n que a diferencia del testamento que es un acto personal&iacute;simo,<a name="P22"></a><sup><a href="#N22">22</a></sup> este documento no lo es, ya que como se dijo, lo pueden otorgar personas diferentes al interesado.<a name="P23"></a><sup><a href="#N23">23</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De igual manera, para el otorgamiento del documento, &eacute;ste podr&aacute; ser hecho ante notario p&uacute;blico, y en caso de estar impedida la persona para acudir ante &eacute;ste, se podr&aacute; suscribir ante el personal de salud con la presencia de dos testigos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, se refiere que cuando el documento sea otorgado, se nombrar&aacute; un representante que tendr&aacute; como obligaciones, entre otras, la de verificar el cumplimiento exacto e inequ&iacute;voco de las disposiciones establecidas en el Documento de Voluntad Anticipada y, en su caso, defender el documento en juicio. Aqu&iacute; resulta muy importante nombrar como representante a una persona que sabemos que est&aacute; plenamente convencida de las bondades de este tipo de documentos, ya que, como se mencion&oacute;, ser&aacute; quien verificar&aacute; el cumplimiento exacto del mismo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta pertinente hacer algunas precisiones sobre el cargo de representante. Este cargo es voluntario y gratuito, y el que lo acepte se constituye en la obligaci&oacute;n de desempe&ntilde;arlo, pero al parecer es irrenunciable, ya que no hay disposici&oacute;n que lo prevenga, ya que solamente concluye por el t&eacute;rmino natural del encargo, por muerte del representado o del representante, por incapacidad legal, por revocaci&oacute;n de su nombramiento y por excusa que el juez califique leg&iacute;tima, esto es, en ning&uacute;n caso se menciona la renuncia. Si bien el art&iacute;culo 15 refiere que "el representante que presente excusas, deber&aacute; hacerlo al momento en que tuvo noticias de su nombramiento",<a name="P24"></a><sup><a href="#N24">24</a></sup> de la lectura del art&iacute;culo 16 no se desprende ninguna excusa que establezca que puede renunciar por as&iacute; convenir a sus intereses, ya que hay que caer en alguno de los supuesto que en el mismo art&iacute;culo se mencionan. As&iacute;, m&aacute;s bien el representante podr&aacute; ser removido por aquel que lo nombr&oacute;. Por lo anterior, ser&aacute; muy importante que quien acepte el cargo lo medite ampliamente.<a name="P25"></a><sup><a href="#N25">25</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, el art&iacute;culo 41 indica que cuando se d&eacute; inicio al cumplimiento de las disposiciones contenidas en el Documento de Voluntad Anticipada, se incluir&aacute;n cuidados paliativos, medidas m&iacute;nimas ordinarias, sedaci&oacute;n controlada y tratamiento tanatol&oacute;gico que el personal de salud correspondiente determine, lo cual consiste, de acuerdo con las definiciones que de esos conceptos contiene la Ley, en la hidrataci&oacute;n, higiene, oxigenaci&oacute;n, nutrici&oacute;n y/o curaciones, administraci&oacute;n de f&aacute;rmacos para lograr el alivio, as&iacute; como ayuda m&eacute;dica y psicol&oacute;gica para el enfermo y los familiares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer p&aacute;rrafo del art&iacute;culo 42 previene que "la Secretar&iacute;a &#151;de Salud en el Distrito Federal&#151; en el &aacute;mbito de sus atribuciones y posibilidades financieras, ofrecer&aacute; atenci&oacute;n m&eacute;dica domiciliaria a enfermos en etapa terminal", pero para saber cu&aacute;l es el alcance de esta atenci&oacute;n, nos remitimos al art&iacute;culo 37 del Reglamento de la Ley, el cual nos dice que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La atenci&oacute;n m&eacute;dica domiciliaria ser&aacute; otorgada v&iacute;a telef&oacute;nica<a name="P26"></a><sup><a href="#N26">26</a></sup> o a trav&eacute;s de visita domiciliaria, debiendo sujetarse a las siguientes disposiciones: I. Se otorgar&aacute; dentro del territorio del Distrito Federal; II. Ser&aacute; solicitada por el enfermo en etapa terminal, representante... III. Deber&aacute; ser indicada por el m&eacute;dico tratante, de acuerdo a la condici&oacute;n m&eacute;dica del enfermo en etapa terminal... IV. El personal de salud que asista, le proporcionar&aacute; al enfermo en etapa terminal los cuidados paliativos, en su caso sedaci&oacute;n controlada, as&iacute; como tratamiento sicol&oacute;gico y/o tanatol&oacute;gico y, para el enfermo y sus familiares, en su caso sedaci&oacute;n controlada &#91;<i>sic</i>&#93;;<a name="P27"></a><sup><a href="#N27">27</a></sup> V. El personal de salud tiene la obligaci&oacute;n de incorporar la informaci&oacute;n al expediente cl&iacute;nico... VI. El personal de salud instruir&aacute; al familiar o persona encargada de atender al enfermo en etapa terminal, respecto del procedimiento para proporcionar cuidados paliativos, y VII. El personal de salud, expedir&aacute; el certificado de defunci&oacute;n correspondiente.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la lectura anterior, encontramos que "la atenci&oacute;n ser&aacute; otorgada v&iacute;a telef&oacute;nica o domiciliaria", por lo tanto, ante la falta de recursos, nos encontraremos que la visita domiciliaria ser&aacute; cumplida con una llamada telef&oacute;nica, esto es, atenci&oacute;n del paciente a distancia, ahora que s&iacute; la atenci&oacute;n es presencial, no sabemos si &uacute;nicamente implica la visita de un m&eacute;dico y con qu&eacute; frecuencia se har&aacute;. Lo anterior resulta poco cre&iacute;ble, ya que en ocasiones ni siquiera la atenci&oacute;n adecuada y la medicina son proporcionadas en el hospital, y el enfermo tiene que adquirirla; entonces, c&oacute;mo podr&iacute;amos pensar que se prestar&aacute;n estos servicios a domicilio. Agrega que "ser&aacute; indicada por el m&eacute;dico tratante, de acuerdo a la condici&oacute;n m&eacute;dica del enfermo", pero bajo qu&eacute; criterios, esto es, si est&aacute; el paciente llegando a la parte final se le enviar&aacute; a su casa o viceversa. A mayor abundamiento, si la atenci&oacute;n domiciliaria puede ser otorgada v&iacute;a telef&oacute;nica y la atenci&oacute;n se otorgar&aacute; dentro del territorio del Distrito Federal, que pasar&aacute; cuando el paciente se encuentre, a manera de ejemplo, en el Estado de M&eacute;xico; c&oacute;mo podr&aacute; el personal de salud corroborar que se encuentra fuera del territorio del Distrito Federal, ya que de no confirmarlo estar&aacute; pasando por alto lo referido en la fracci&oacute;n I del art&iacute;culo 37 del Reglamento. Lo anterior tambi&eacute;n presupone que el enfermo deber&aacute; contar con el servicio telef&oacute;nico para poder contar con el servicio de <i>atenci&oacute;n domiciliaria</i>, ya que de lo contrario, nos preguntamos si este servicio se proporcionar&aacute; a trav&eacute;s del tel&eacute;fono de un vecino. Adicionalmente, recordemos que nos estamos refiriendo a enfermos en etapa terminal, esto es, que el paciente no va a tomar el tel&eacute;fono para estar en contacto con el m&eacute;dico, sino que tendr&aacute; que ser un familiar o la persona que cuide del enfermo el que deber&aacute; transmitir al m&eacute;dico la informaci&oacute;n del estado del paciente, sus signos vitales, su estado de salud, etc&eacute;tera y, a su vez, recoger&aacute; del m&eacute;dico las instrucciones y directrices de lo que tenga que hacer o aplicar al paciente, lo cual infiere un conocimiento, aunque sea rudimentario, por parte del familiar, acerca de cuestiones de asistencia m&eacute;dica, saber inyectar, etc&eacute;tera, para atender las acciones que el facultativo prescriba. Tambi&eacute;n cabe preguntarse d&oacute;nde queda la dignidad del paciente que en esos momentos tal vez requiera m&aacute;s que nunca el contacto con la mano c&aacute;lida de su m&eacute;dico tratante, m&aacute;s que una voz distante a trav&eacute;s de un medio fr&iacute;o de comunicaci&oacute;n.<a name="P28"></a><sup><a href="#N28">28</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Continuando con este tercer p&aacute;rrafo del art&iacute;culo 42, se prescribe que la atenci&oacute;n m&eacute;dica que se ofrezca a domicilio ser&aacute; hecha por la Secretar&iacute;a de Salud del Distrito Federal, "en el &aacute;mbito de sus atribuciones y posibilidades financieras",<a name="P29"></a><sup><a href="#N29">29</a></sup> lo cual no deja de ser una buena intenci&oacute;n y solamente eso, ya que no necesariamente podr&aacute; proporcionarse, y resulta poco cre&iacute;ble que se asignen recursos para dar atenci&oacute;n domiciliaria cuando, como se ha dicho, no se logra atender eficiente y oportunamente a los pacientes en los hospitales. Podemos decir que si en materia contractual las prestaciones deben ser ciertas y determinadas, mayor raz&oacute;n en una ley, la cual debe contener derechos y obligaciones y no meras intenciones, esto es, deber&iacute;a decir que se podr&aacute; proporcionar atenci&oacute;n domiciliaria a elecci&oacute;n del paciente, pero con la obligaci&oacute;n para la Secretar&iacute;a de Salud de prestarla, dicho de otra manera, optativo para el interesado e imperativo para la instituci&oacute;n, ahora s&iacute; estar&iacute;amos frente a una disposici&oacute;n de ley. De lo contrario, y tomando en cuenta que esta Ley prescribe que el enfermo en etapa terminal es el que tiene un padecimiento mortal con una esperanza de vida menor a seis meses, pues estamos seguros que el paciente llegar&aacute; al final de su vida antes de que la Secretar&iacute;a de Salud tenga las <i>posibilidades financieras</i> para ofrecer atenci&oacute;n m&eacute;dica domiciliaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, al mencionar la Ley que la atenci&oacute;n domiciliaria est&aacute; sujeta a las posibilidades financieras, estaremos frente a una condici&oacute;n futura de realizaci&oacute;n incierta, en detrimento de los derechos del paciente. Por otro lado, si bien se proporcionar&aacute; atenci&oacute;n medica domiciliaria, esto no resulta as&iacute; de simple, ya que el paciente requerir&aacute; contar con otros elementos, como se refiere, respecto del Seguro Social, a continuaci&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el Instituto estamos educando para que el paciente terminal no vaya al hospital, si as&iacute; lo decide, sino sea atendido adecuadamente en su domicilio, aunque para eso requiere tener una red familiar o una red de amigos que lo puedan ayudar, adem&aacute;s necesita estar cerca de alguna unidad hospitalaria, contar con tel&eacute;fono para que se comuniquen en caso de alg&uacute;n evento especial y los familiares deben aceptar sean capacitados para poder dar todas las medidas paliativas. Esto es muy importante, si no hay capacitaci&oacute;n ning&uacute;n programa funciona.<a name="P30"></a><sup><a href="#N30">30</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, el mismo art&iacute;culo 42, pero en su p&aacute;rrafo primero, establece:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El personal de salud a cargo de cumplimentar las disposiciones establecidas en el Documento o Formato de Voluntad Anticipada y las disposiciones de la presente Ley, cuyas creencias religiosas o convicciones personales sean contrarias a tales disposiciones, podr&aacute;n ser objetores de conciencia y por tal raz&oacute;n excusarse de intervenir en su realizaci&oacute;n.<a name="P31"></a><sup><a href="#N31">31</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien la objeci&oacute;n de conciencia en esta materia est&aacute; presente tambi&eacute;n en otras legislaciones &#151;mal de muchos&#151; no quiere decir que sea lo correcto. Es de considerarse que en una instituci&oacute;n p&uacute;blica no se pueda ser objetor de conciencia, ya que esto abrir&iacute;a las puertas para que en otras materias se debiera aplicar tambi&eacute;n la referida objeci&oacute;n, ya que la aplicaci&oacute;n de las disposiciones de una ley no pueden quedar al arbitrio de una persona, tal vez por cuesti&oacute;n de creencias religiosas, y ante esta situaci&oacute;n, el Estado simplemente pasa por alto las creencias del enfermo y la expresi&oacute;n de su voluntad hecha al cumplir toda una serie de requisitos que ya fueron referidos anteriormente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mismo art&iacute;culo 42, pero en su p&aacute;rrafo segundo, agrega que "se deber&aacute; garantizar y vigilar en las instituciones de salud, la oportuna prestaci&oacute;n de los servicios y la permanente disponibilidad de personal de salud no objetor, a fin de verificar el cumplimiento de la voluntad anticipada del enfermo en etapa terminal",<a name="P32"></a><sup><a href="#N32">32</a></sup> lo cual podr&iacute;a significar que se tenga que cuestionar a todo el personal respecto de su posici&oacute;n sobre las voluntades anticipadas; se deber&aacute; hacer crecer las plantillas laborales para asegurar que en todo momento se cuente con personal no objetor, cabiendo preguntarse si una vez que uno es objetor lo ser&aacute; siempre o viceversa; si se podr&aacute; cambiar de posici&oacute;n en alg&uacute;n momento dado o habr&aacute; que comunicar a la instituci&oacute;n que a partir de cierta fecha se convertir&aacute; uno en objetor o se dejar&aacute; de ser objetor. Adem&aacute;s, necesitamos saber si en algunos casos el personal de salud puede ser objetor y en otros no, tomando en consideraci&oacute;n el contenido de cada Documento de Voluntades Anticipadas; si por cuestiones de creencias religiosas se es objetor se deber&aacute; probar dicha situaci&oacute;n, esto es, se deber&aacute; manifestar cu&aacute;l es la creencia religiosa que se tiene, y si esta debe pertenecer a alguna asociaci&oacute;n legalmente reconocida por las autoridades o esta puede ser propia y personal. Adem&aacute;s, qu&eacute; pasar&aacute; si se da el caso de que en alg&uacute;n momento que no haya disponible personal no objetor y se presente la situaci&oacute;n de un paciente que cuente con su Documento de Voluntades Anticipadas, y el personal de salud no est&eacute; de acuerdo, por sus creencias, en suspender alg&uacute;n tratamiento, tambi&eacute;n podr&iacute;amos preguntarnos lo siguiente: &iquest;el personal de salud actuar&aacute; seg&uacute;n su conciencia y pasar&aacute; por alto la voluntad del paciente? &iquest;En este caso se har&aacute; acreedor a alguna sanci&oacute;n? &iquest;Habr&aacute; negligencia m&eacute;dica por actuar en contra de la voluntad del paciente?&iquest;Podr&aacute; el personal sanitario tomar la determinaci&oacute;n de no hacer nada? De los 40 art&iacute;culos de que consta el Reglamento, en ninguno se hace referencia al personal objetor de conciencia y de c&oacute;mo este ser&aacute; sustituido, de presentarse el caso, por otro que no sea objetor y que est&eacute; en posibilidad de atender al paciente. Tal vez habr&aacute; que esperar a que se emita el Manual de Funcionamiento de la Coordinaci&oacute;n Especializada en Voluntad Anticipada, ya que entre sus funciones, de conformidad con el art&iacute;culo 40 del Reglamento, se encuentra la de vigilar el cumplimiento de la voluntad anticipada en las unidades m&eacute;dicas hospitalarias de la Secretar&iacute;a y en las instituciones privadas de salud.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo 6o. de la Ley refiere en cuanto al cumplimiento de las disposiciones contenidas en el Documento de Voluntad Anticipada, que la aplicaci&oacute;n de las disposiciones establecidas no eximen de responsabilidades de naturaleza civil, penal o administrativa y corresponder&aacute; a la Coordinaci&oacute;n Especializada en Materia de Voluntad Anticipada, de conformidad con lo establecido en el art&iacute;culo 40, fracci&oacute;n VII, del Reglamento, reportar por escrito al Ministerio P&uacute;blico e instancias competentes, las irregularidades en el cumplimiento de la voluntad anticipada observadas en las unidades m&eacute;dicas hospitalarias de la Secretar&iacute; a de Salud y las instituciones privadas de salud, por lo que habr&aacute; que esperar para saber c&oacute;mo resuelven los tribunales, cuando se presente un caso de incumplimiento en las determinaciones tomadas en el documento por parte del personal de salud.<a name="P33"></a><sup><a href="#N33">33</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, esta Ley establece todo un cap&iacute;tulo que se refiere a la Coordinaci&oacute;n Especializada en Materia de Voluntad Anticipada, a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n de una unidad administrativa adscrita a la Secretar&iacute;a de Salud del Distrito Federal, y que se encargar&aacute; de velar por el cumplimiento de las disposiciones establecidas en la Ley, y tiene entre otras, las siguientes atribuciones: recibir y resguardar cada Documento de Voluntad Anticipada; hacer del conocimiento del Ministerio P&uacute;blico tales documentos; y supervisar el cumplimiento de las disposiciones contenidas en los documentos, o sea que, adicionalmente a todos los requisitos para elaborar un Documento de Voluntades Anticipadas, expedirlo, cubrir el costo, resguardarlo, hacerlo valer, contar con testigos, enfrentarse a objetores de conciencia y dem&aacute;s requisitos, y todo para determinar tan s&oacute;lo que cuando llegue el caso de enfrentarse a una enfermedad terminal no se le someta a medios o tratamientos m&eacute;dicos que pretendan prolongar de manera innecesaria la vida, resulta absurdo cuando en este pa&iacute;s, tan s&oacute;lo con cruzar el umbral del hogar existen altas posibilidades de ser privado instant&aacute;neamente de la vida, sin tanta burocracia, lo cual nos hace reflexionar que no es suficiente con querer estar a la altura y en la l&iacute;nea de otros pa&iacute;ses emitiendo disposiciones como la que nos ocupa, sino que se debe legislar inteligentemente y con conocimiento, no s&oacute;lo para ocupar un lugar en las estad&iacute;sticas, sino para darle al ser humano la capacidad para que tome una de las decisiones m&aacute;s importantes de su vida, aquello que se relaciona con su muerte.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IV. Consideraciones finales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parece resultar parad&oacute;jico que en M&eacute;xico, por un lado, se expida una ley cuyo objeto, como ya apuntamos, se dirige al derecho para rechazar tratamientos m&eacute;dicos y que debe reunir una cantidad de requisitos como su realizaci&oacute;n de manera escrita ante un notario que verificar&aacute; la identidad del solicitante, de que se halla en su cabal juicio y libre de cualquier coacci&oacute;n; redactar las cl&aacute;usulas del documento; en algunos casos deber&aacute;n concurrir dos testigos; nombrar un representante para corroborar la realizaci&oacute;n del documento; realizar una manifestaci&oacute;n respecto a la disposici&oacute;n de &oacute;rganos susceptibles de ser donados; que el documento sea notificado a una Coordinaci&oacute;n Especializada de la Secretar&iacute;a de Salud en Materia de Voluntad Anticipada; hacerse del conocimiento del Ministerio P&uacute;blico; pero, por el otro lado, las instituciones p&uacute;blicas de salud en muchas ocasiones no pueden atender a los enfermos, los atienden deficientemente o s&oacute;lo les niegan el servicio por falta de medicamentos o instalaciones, as&iacute; que el enfermo no recibe ning&uacute;n tratamiento sin necesidad de realizar toda una serie de tr&aacute;mites, por lo que simplemente se va a su casa y se muere sin tanta necesidad de tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante lo anterior, la expedici&oacute;n de la Ley de Voluntad Anticipada para el Distrito Federal es un buen inicio y pionera en la materia a nivel federal, aunque ser&aacute; necesario esperar para poder observar en la realidad c&oacute;mo se aplica y, en su caso, c&oacute;mo ser&aacute;n subsanadas algunas lagunas, y por supuesto, ser&aacute; necesario realizar ajustes aprovechando la experiencia que sobre el tema se ha conseguido en otros pa&iacute;ses, para evitar andar caminos ya andados. Lamentablemente, para quienes quieren verse beneficiados con las disposiciones contenidas en este ordenamiento jur&iacute;dico, y ya cayeron dentro de la definici&oacute;n de <i>enfermo en etapa terminal</i>, en realidad no hay tiempo, ya que estas personas van contra reloj, por lo que ser&aacute; necesario esperar. Por supuesto que la aplicaci&oacute;n de esta Ley requiere de muchos esfuerzos, recursos, disposici&oacute;n y voluntad, para no dejarla como letra muerta y &uacute;nicamente haber ocupado un lugar en la estad&iacute;stica internacional dentro de los pa&iacute;ses que ya han legislado en la materia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo m&aacute;s importante de la expedici&oacute;n de esta ley radica en el reconocimiento a la dignidad del paciente que, al menos te&oacute;ricamente hasta ahora, podr&aacute; ser tratado como un ser humano, convirti&eacute;ndolo en un sujeto activo y con capacidad para determinar con anticipaci&oacute;n respecto de los tratamientos m&eacute;dicos que est&eacute; dispuesto a recibir, en el no poco probable caso de verse impedido para manifestar su voluntad llegado el momento de la decisi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, podemos decir que ante el umbral de la muerte, con la expedici&oacute;n de las instrucciones previas o la manifestaci&oacute;n de la voluntad anticipada, el enfermo terminal en uso de su libertad para elegir manifestar&aacute; su deseo, m&aacute;s de que se haga sobre su cuerpo, para que no se haga, quedando pendiente de darse el siguiente paso, en beneficio de la libertad del individuo para determinar sobre su vida y sobre su muerte, reconociendo a &eacute;ste la <i>mayor&iacute;a de edad</i>, y la capacidad para tomar determinaciones cuando algo ya ha llegado a su fin, cuando el cuerpo ya no da m&aacute;s y se hacen esfuerzos sobrehumanos para arrancarle al destino unos instantes m&aacute;s de vida, ya que al decir de Fernando Savater, "la aventura de la vida no est&aacute; en la duraci&oacute;n, sino en la intensidad".<a name="P34"></a><sup><a href="#N34">34</a></sup></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>V. Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BAUDOUIN, Jean Louis y BLONDEAU, Danielle, <i>La &eacute;tica ante la muerte y el derecho a morir</i>, Barcelona, Herder, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1650998&pid=S0041-8633200800030001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BLANCO, Luis Guillermo, <i>Muerte digna.</i> <i>Consideraciones bio&eacute;tico&#45;jur&iacute;dicas</i>, Buenos Aires, Ad&#45;Hoc, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1651000&pid=S0041-8633200800030001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BORSELLINO, Patricia, <i>Bio&eacute;tica, entre autonom&iacute;a y derecho</i>, M&eacute;xico, Cajica, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1651002&pid=S0041-8633200800030001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CANTERO MART&Iacute;NEZ, Josefa, <i>La autonom&iacute;a del paciente: del consentimiento informado al testamento vital</i>, Barcelona, Bomarzo, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1651004&pid=S0041-8633200800030001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CARPIZO, Jorge y VALAD&Eacute;S, Diego, <i>Derechos humanos, aborto y eutanasia</i>, M&eacute;xico, UNAM, 2008</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1651006&pid=S0041-8633200800030001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CASADO, Mar&iacute;a (comp.), <i>Nuevos materiales de bio&eacute;tica y derecho</i>, M&eacute;xico, Fontamara, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1651007&pid=S0041-8633200800030001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">C&oacute;digo Penal para el Distrito Federal, <i>Gaceta Oficial del Distrito Federal</i>, 16 de julio de 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1651009&pid=S0041-8633200800030001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ESQUINAS VALVERDE, Patricia, <i>El delito de denegaci&oacute;n de asistencia sanitaria o aband</i><i>ono de los servicios sanitarios.</i> <i>El art&iacute;culo 196 del C&oacute;digo Penal</i>, Granada, Comares, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1651011&pid=S0041-8633200800030001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ley de Voluntad Anticipada para el Distrito Federal, <i>Gaceta Oficial del Distrito Federal</i>, 7 de enero de 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1651013&pid=S0041-8633200800030001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">LOZANO D&Aacute;VILA, Mar&iacute;a Esther y P&Eacute;REZ RAMOS, Mart&iacute;n, <i>Los derechos de los pacientes</i>, M&eacute;xico, CNDH, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1651015&pid=S0041-8633200800030001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MONTIEL LLORENTE, Luis y GARC&Iacute;A ALONSO, Mar&iacute;a, <i>Pensar el final: la eutanasia. &Eacute;ticas en conflicto</i>, Madrid, Complutense, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1651017&pid=S0041-8633200800030001200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reglamento de la Ley de Voluntad Anticipada para el Distrito Federal, <i>Gaceta Oficial del Distrito Federal</i>, 4 de abril de 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1651019&pid=S0041-8633200800030001200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SAVATER, Fernando, <i>El valor de elegir</i>, Albacete, Ariel, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1651021&pid=S0041-8633200800030001200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SIURANA APARISI, Juan Carlos, <i>Voluntades anticipadas. Una alternativa a la muerte solitaria,</i> Madrid, Trotta, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1651023&pid=S0041-8633200800030001200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>P&aacute;ginas electr&oacute;nicas</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="http://www.bioeticanet.info/documentos/Oviedo1997.pdf." target="_blank">http://www.bioeticanet.info/documentos/Oviedo1997.pdf</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="http://noticias.juridicas.com/base_datos/CCAA/lr&#45;l9&#45;2005.html." target="_blank">http://noticias.juridicas.com/base_datos/CCAA/lr&#45;l9&#45;2005.html</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="http://www.jccm.es/sanidad/volprinci.html" target="_blank">http://www.jccm.es/sanidad/volprinci.html</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="http://www.san.gva.es/cas/ciud/voluntades.html" target="_blank">http://www.san.gva.es/cas/ciud/voluntades.html</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="http://www.juntadeandalucia.es/salud/" target="_blank">http://www.juntadeandalucia.es/salud/</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="http://www.osanet.euskadi.net/" target="_blank">http://www.osanet.euskadi.net/</a>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="http://civil.udg.edu/normacivil/estatal/CC/3T3C1.htm" target="_blank">http://civil.udg.edu/normacivil/estatal/CC/3T3C1.htm</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="http://www.todalaley.com/mostrarLey1673p3tn.htm" target="_blank">http://www.todalaley.com/mostrarLey1673p3tn.htm</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="http://www.unav.es/cdb/acoerec99&#45;1418.html" target="_blank">http://www.unav.es/cdb/acoerec99&#45;1418.html</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a href="http://www.who.int/en/" target="_blank">http://www.who.int/en/</a>.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N1" id="N1"></a><a href="#P1"><sup>1</sup></a> Si bien en diferentes comunidades de Espa&ntilde;a es utilizado el t&eacute;rmino voluntades anticipadas en sus documentos, &eacute;ste se ha tratado de sustituir por el t&eacute;rmino <i>instrucciones previas</i>, tomando en consideraci&oacute;n que la utilizaci&oacute;n del primero se consideraba una transposici&oacute;n al ordenamiento espa&ntilde;ol de la terminolog&iacute;a angloamericana, que adem&aacute;s resultaba ajena al mundo de la bio&eacute;tica y el derecho sanitario. Adicionalmente, se hizo necesario adaptar la terminolog&iacute;a a la utilizada en el Convenio para la Protecci&oacute;n de los Derechos Humanos y la Dignidad del Ser Humano con respecto a las Aplicaciones de la Biolog&iacute;a y la Medicina (Convenio de Oviedo), el cual refiere en su art&iacute;culo 9o. lo siguiente: "&#91;Deseos expresados anteriormente&#93; Ser&aacute;n tomados en consideraci&oacute;n los deseos expresados anteriormente con respecto a una intervenci&oacute;n m&eacute;dica por un paciente que, en el momento de la intervenci&oacute;n, no se encuentre en situaci&oacute;n de expresar su voluntad". <i>Cfr</i>. Cantero Mart&iacute;nez, Josefa, <i>La autonom&iacute;a del paciente: del consentimiento informado al testamento vital</i>, Barcelona, Bomarzo, 2005, p. 67.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N2" id="N2"></a><a href="#P2"><sup>2</sup></a> Citado por Borsellino, Patricia, <i>Bio&eacute;tica, entre autonom&iacute;a y derecho</i>, M&eacute;xico, Cajica, 2004, p. 181.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N3" id="N3"></a><a href="#P3"><sup>3</sup></a> <a href="http://noticias.juridicas.com/base_datos/CCAA/lr&#45;l9&#45;2005.html" target="_blank">http://noticias.juridicas.com/base_datos/CCAA/lr&#45;l9&#45;2005.html</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N4" id="N4"></a><a href="#P4"><sup>4</sup></a> El texto de este Convenio puede ser consultado en la siguiente direcci&oacute;n electr&oacute;nica: <a href="http://www.bioeticanet.info/documentos/Oviedo1997.pdf" target="_blank">http://www.bioeticanet.info/documentos/Oviedo1997.pdf</a>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N5" id="N5"></a><a href="#P5"><sup>5</sup></a> <i>Cfr</i>. Siurana Aparisi, Juan Carlos, <i>Voluntades anticipadas. Una alternativa a la muerte solitaria</i>, Madrid, Trotta, 2005, p. 36.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N6" id="N6"></a><a href="#P6"><sup>6</sup></a> La enfermedad terminal es aquella situaci&oacute;n de enfermedad incurable, avanzada y progresiva, que no responde al tratamiento espec&iacute;fico, con s&iacute;ntomas multifactoriales y frecuentes crisis de necesidades. Todo ello enmarcado en un pron&oacute;stico de vida acortado. Esta situaci&oacute;n provoca un gran impacto emocional en el paciente y su familia, y tambi&eacute;n en los profesionales que lo atienden. <i>Cfr</i>. Montiel Llorente, Luis y Garc&iacute;a Alonso, Mar&iacute;a, <i>Pensar el final: la eutanasia. &Eacute;ticas en conflicto</i>, Madrid, Complutense, 2007, p. 136.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N7" id="N7"></a><a href="#P7"><sup>7</sup></a> <i>Ibidem</i>, p. 37.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N8" id="N8"></a><a href="#P8"><sup>8</sup></a> Las voluntades anticipadas se encuentran reguladas en la Ley 6/2005 del 7 de julio. Se cuenta con otros documentos como son el Decreto 15/2006, de 21 de febrero, del Registro de Voluntades Anticipadas de Castilla&#45;La Mancha; la Orden de 31 de agosto de 2006, de la Consejer&iacute;a de Sanidad, de Creaci&oacute;n del Fichero Automatizado de Datos del Registro de Voluntades Anticipadas de Castilla&#45;La Mancha; el Real Decreto 124/2007, de 2 de febrero, por el que se Regula el Registro Nacional de Instrucciones Previas y el Correspondiente Fichero Automatizado de Datos de Car&aacute;cter Personal; y la Resoluci&oacute;n de 8 de enero de 2008, de la Consejer&iacute;a de Sanidad, por la que se Crean Nuevos Puntos del Registro de Voluntades Anticipadas de Castilla&#45;La Mancha. Estos textos pueden consultarse en <a href="http://www.jccm.es/sanidad/volprinci.html" target="_blank">www.jccm.es/sanidad/volprinci.html</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N9" id="N9"></a><a href="#P9"><sup>9</sup></a> En la comunidad valenciana, se encuentran reguladas en el Decreto 168/2004, del 10 de septiembre, del Consell de la Generalitat, por el que se Regula el Documento de Voluntades Anticipadas y se crea el Registro Centralizado de Voluntades Anticipadas de la Comunidad Valenciana, cuyo texto puede consultarse en: <a href="http://www.san.gva.es/cas/ciud/voluntades.html" target="_blank">www.san.gva.es/cas/ciud/voluntades.html</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N10" id="N10"></a><a href="#P10"><sup>10</sup></a> Las voluntades anticipadas se encuentran reguladas en la Ley 5/2003, de 9 de octubre, de Declaraci&oacute;n de Voluntad Vital Anticipada y el Decreto 238/2004, de 18 de mayo, por el que se regula el Registro de Voluntades Anticipadas de Andaluc&iacute;a, cuyo texto puede consultares en <a href="http://www.juntadeandalucia.es/salud/" target="_blank">www.juntadeandalucia.es/salud/</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N11" id="N11"></a><a href="#P11"><sup>11</sup></a> Al efecto se han emitido la Ley 7/2002, de 12 de diciembre, de las Voluntades Anticipadas en el &Aacute;mbito de la Salud; as&iacute; como el Decreto 270/2003, de 4 de noviembre, por el que se Crea y Regula el Registro Vasco de Voluntades Anticipadas, cuyo texto puede consultarse en <a href="http://www.osanet.euskadi.net/" target="_blank">http://www.osanet.euskadi.net/</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N12" id="N12"></a><a href="#P12"><sup>12</sup></a> <i>Cfr</i>. Baudouin, Jean Louis y Blondeau, Danielle, <i>La &eacute;tica ante la muerte y el derecho a morir</i>, Barcelona, Herder, 1995, pp. 59 y 60.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N13" id="N13"></a><a href="#P13"><sup>13</sup></a> Expedida por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal el 4 de diciembre de 2007 y publicada en la <i>Gaceta Oficial del Distrito Federal</i> el 7 de enero de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N14" id="N14"></a><a href="#P14"><sup>14</sup></a> Expedido por el jefe de Gobierno del Distrito Federal el 31 de marzo de 2008 y publicado en la <i>Gaceta Oficial del Distrito Federal</i> el 4 de abril de 2008.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N15" id="N15"></a><a href="#P15"><sup>15</sup></a> Con relaci&oacute;n a la reiteraci&oacute;n referida en este art&iacute;culo de la Ley, se nos refiere que en este texto se incluy&oacute; este elemento de dudosa pertinencia, ya que &eacute;sta s&oacute;lo es posible cuando el paciente conserva la capacidad de decidir en el momento de suspender un tratamiento, pero no en los casos de inconciencia, y aunque la ratificaci&oacute;n de la declaraci&oacute;n aparece en la norma, no se regula su periodicidad. <i>Cfr</i>. Carpizo, Jorge y Valad&eacute;s, Diego, <i>Derechos humanos, aborto y eutanasia</i>, M&eacute;xico, UNAM, 2008, p. 125.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N16" id="N16"></a><a href="#P16"><sup>16</sup></a> En este mismo sentido se encuentran las legislaciones penales de muchos pa&iacute;ses, entre otros, Francia, B&eacute;lgica y Luxemburgo, que no incluyen la figura de ayuda al suicidio, homicidio consentido u homicidio piadoso, lo que obliga a calificarlos como homicidio simple. As&iacute;, en Francia, la eutanasia activa dar&iacute;a lugar al delito de homicidio y la eutanasia pasiva dar&iacute;a lugar al delito de no asistencia a persona en peligro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N17" id="N17"></a><a href="#P17"><sup>17</sup></a> Publicado en la <i>Gaceta Oficial del Distrito Federal</i> el 16 de julio de 2002.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N18" id="N18"></a><a href="#P18"><sup>18</sup></a> Al respecto, los doctores Jorge Carpizo y Diego Valad&eacute;s refieren que a la ortotanasia se le denomina de manera convencional eutanasia pasiva, pero la Asamblea de Representantes del Distrito Federal opt&oacute; por utilizar aquella expresi&oacute;n para matizar el alcance de las palabras, agregando que el t&eacute;rmino comenz&oacute; a utilizarse en Espa&ntilde;a a finales de los a&ntilde;os ochenta. <i>Cfr</i>. Carpizo, Jorge y Valad&eacute;s, Diego, <i>op. cit</i>., nota 15, p. 124.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N19" id="N19"></a><a href="#P19"><sup>19</sup></a> La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud define los cuidados paliativos como el cuidado global y activo de los pacientes terminales, siendo el objetivo terap&eacute;utico conseguir la mejor calidad de vida posible y el m&aacute;ximo bienestar a trav&eacute;s del control de los s&iacute;ntomas f&iacute;sicos, ps&iacute;quicos y de sus necesidades espirituales y sociales. Montiel y Garc&iacute;a, <i>op. cit</i>., nota 6, p. 136.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N20" id="N20"></a><a href="#P20"><sup>20</sup></a> Expedida por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal el 4 de diciembre de 2007 y publicada en la <i>Gaceta Oficial del Distrito Federal</i> el 7 de enero de 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N21" id="N21"></a><a href="#P21"><sup>21</sup></a> Al respecto, la Recomendaci&oacute;n 779, de 1976, de la Asamblea del Consejo de Europa, sobre los Derechos de los Enfermos y los Moribundos estableci&oacute; lo siguiente: "prolongar la vida no debe ser, en s&iacute; mismo, el fin exclusivo de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, que debe preocuparse igualmente por el alivio del sufrimiento", lo cual fue reafirmado en la Recomendaci&oacute;n 1418, del 25 de junio de 1999, sobre la Protecci&oacute;n de los Derechos Humanos y la Dignidad de los Enfermos Terminales y Moribundos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N22" id="N22"></a><a href="#P22"><sup>22</sup></a> El art&iacute;culo 1295 del C&oacute;digo Civil para el Distrito Federal establece que "el testamento es un acto personal&iacute;simo, revocable y libre, por el cual una persona capaz dispone de sus bienes y derechos, y declara o cumple deberes para despu&eacute;s de su muerte".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N23" id="N23"></a><a href="#P23"><sup>23</sup></a> Al respecto, el art&iacute;culo 670 del C&oacute;digo Civil espa&ntilde;ol refiere de una manera m&aacute;s clara y amplia que "el testamento es un acto personal&iacute;simo: no podr&aacute; dejarse su formaci&oacute;n, en todo ni parte, al arbitrio de un tercero, ni hacerse por medio de comisario o mandatario". <a href="http://civil.udg.edu/normacivil/estatal/CC/3T3C1.htm" target="_blank">http://civil.udg.edu/normacivil/estatal/CC/3T3C1.htm</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N24" id="N24"></a><a href="#P24"><sup>24</sup></a> De esta lectura parece entenderse que se puede nombrar un representante sin que manifieste su voluntad, y que posteriormente podr&aacute; tener conocimiento de dicha deferencia, pero el Formato de Voluntad Anticipada del Enfermo en Etapa Terminal claramente contempla los datos del representante y su firma.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N25" id="N25"></a><a href="#P25"><sup>25</sup></a> Ni la Ley ni el Reglamento establecen limitaci&oacute;n alguna para que una persona sea representante en varios eventos de voluntad anticipada, pero el art&iacute;culo 16, fracci&oacute;n V, refiere que un representante puede excusarse si tiene a su cargo otra representaci&oacute;n en los t&eacute;rminos de la misma Ley, por lo que si al parecer no es renunciable el nombramiento, esta puede ser una salida en el caso de que se tome la decisi&oacute;n de no continuar con ese mandato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N26" id="N26"></a><a href="#P26"><sup>26</sup></a> En cuanto a la atenci&oacute;n que se da a los enfermos a trav&eacute;s del tel&eacute;fono, ya en Europa se trata de evitar, dados los problemas que presenta. Al respecto, nuestros legisladores han pasado por alto tales experiencias, lo que tal vez nos obligue a andar caminos ya explorados. En Alemania se ha tratado de inculcar a los m&eacute;dicos la norma obligatoria para que examinen personalmente a los enfermos y evitar tratamientos por tel&eacute;fono, lo cual se percibe en resoluciones de tribunales penales, as&iacute; como en advertencias de la doctrina. De esta manera, a partir de 1997, en el Modelo de Reglamento Profesional para los m&eacute;dicos y m&eacute;dicas alemanes, acordado por la C&aacute;mara de M&eacute;dicos Alemanes, se recoge, entre otras muchas disposiciones, una prohibici&oacute;n expresa de realizar el tratamiento y asesoramiento sanitario exclusivamente a distancia a trav&eacute;s de medios de comunicaci&oacute;n o de redes de comunicaci&oacute;n inform&aacute;tica. Caso similar se presenta en Espa&ntilde;a desde 1999, que el C&oacute;digo de Deontolog&iacute;a M&eacute;dica califica de &#151;no &eacute;tico&#151; el ejercicio de la medicina mediante consulta exclusivamente, entre otros, por tel&eacute;fono, ya que se debe preservar el objetivo fundamental de la confianza constante entre m&eacute;dico y paciente, adem&aacute;s de que con este tipo de tratamiento a distancia no se va a respetar el necesario est&aacute;ndar de lo que debe ser una atenci&oacute;n sanitaria adecuada, ya que la visita domiciliaria permite explorar personal y directamente al paciente, y elevar un diagn&oacute;stico correcto. <i>Cfr</i>. Esquinas Valverde, Patricia, <i>El delito de denegaci&oacute;n de asistencia sanitaria o abandono de los servicios sanitarios. El art&iacute;culo 196 del C&oacute;digo Penal</i>, Granada, Comares, 2006, pp. 251&#45;267.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N27" id="N27"></a><a href="#P27"><sup>27</sup></a> De la lectura de esta fracci&oacute;n IV <i>in fine</i>, se desprende que tambi&eacute;n se proporcionar&aacute; "sedaci&oacute;n controlada" a los familiares. Esto parece ser un problema de redacci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N28" id="N28"></a><a href="#P28"><sup>28</sup></a> En el proceso de acompa&ntilde;ar a una persona que se acerca al final de sus d&iacute;as, la comunicaci&oacute;n cobra a&uacute;n m&aacute;s relevancia como arma terap&eacute;utica que en cualquier otra situaci&oacute;n en la que se establece una relaci&oacute;n m&eacute;dico&#45;paciente. A trav&eacute;s de ella se le permitir&aacute; ser el protagonista de su enfermedad y participar en la toma de decisiones terap&eacute;uticas, adem&aacute;s se le da tiempo para que paulatinamente se adapte a su deterioro, p&eacute;rdida de fuerza y autonom&iacute;a, y que, cuando llegue el final, acepte su muerte. <i>Cfr</i>. Montiel y Garc&iacute;a, <i>op. cit</i>., nota 6, p. 140.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N29" id="N29"></a><a href="#P29"><sup>29</sup></a> Para quienes conocen el sistema de salud p&uacute;blica en M&eacute;xico, la simple lectura del tercer p&aacute;rrafo del art&iacute;culo 42 les deber&aacute; resultar que raya entre lo tr&aacute;gico y lo c&oacute;mico, ya que realmente en muchas ocasiones ni siquiera se puede proporcionar la atenci&oacute;n m&eacute;dica en los hospitales, por lo que resulta poco cre&iacute;ble que se proporcione atenci&oacute;n m&eacute;dica en el domicilio; pienso que si se diera el caso, cuando los servicios llegaren a un domicilio, despu&eacute;s de una larga lista de espera, el paciente en etapa terminal ya tendr&iacute;a algunas semanas de haber fallecido, as&iacute; que dicha disposici&oacute;n ni siquiera podr&iacute;a ser considerada como una buena intenci&oacute;n, sino m&aacute;s bien una mala broma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N30" id="N30"></a><a href="#P30"><sup>30</sup></a> Lozano D&aacute;vila, Mar&iacute;a Esther y P&eacute;rez Ramos, Mart&iacute;n, <i>Los derechos de los pacientes</i>, M&eacute;xico, CNDH, 2003, p. 49.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N31" id="N31"></a><a href="#P31"><sup>31</sup></a> A manera de ejemplo, la Ley 9/2005, de 30 de septiembre, reguladora del Documento de Instrucciones Previas en el &Aacute;mbito de la Sanidad de la Comunidad de La Rioja, refiere lo siguiente respecto de la objeci&oacute;n de conciencia: "La administraci&oacute;n sanitaria, a trav&eacute;s del m&eacute;dico responsable, garantizar&aacute; el cumplimiento del documento de instrucciones previas por parte del personal sanitario que atienda al otorgante, dentro de los l&iacute;mites se&ntilde;alados en esta norma. En el supuesto de objeci&oacute;n de conciencia de alg&uacute;n facultativo o sanitario, la administraci&oacute;n sanitaria pondr&aacute; los recursos suficientes para cumplir la voluntad del otorgante", <a href="http://www.todalaley.com/mostrarLey1673p3tn.htm" target="_blank">http://www.todalaley.com/mostrarLey1673p3tn.htm</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N32" id="N32"></a><a href="#P32"><sup>32</sup></a> Al respecto, Albert Royes precisa que el derecho de objeci&oacute;n de conciencia no es institucional, sino individual, por lo que la propia instituci&oacute;n sanitaria debe velar para que otro u otros profesionales sanitarios se hagan cargo del enfermo, de manera que se garantice el respeto de sus derechos. As&iacute;, los responsables de las instituciones sanitarias deben tener en cuenta esa posibilidad con el fin de que ambos derechos, el del objetor y el del enfermo, no resulten conculcados. V&eacute;ase Casado, Mar&iacute;a, <i>Nuevos materiales de bio&eacute;tica y derecho</i>, M&eacute;xico, Fontamara, 2007, pp. 168 y 169.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N33" id="N33"></a><a href="#P33"><sup>33</sup></a> Al respecto, se present&oacute; un caso en Argentina, en el cual un hombre a quien se la hab&iacute;a diagnosticado una patolog&iacute;a nerviosa incurable hab&iacute;a redactado su testamento en donde manifestaba que no quer&iacute;a que se tomasen medidas extraordinarias para mantenerlo con vida. Cuando fue llevado al hospital en 1993, despu&eacute;s de sufrir una falla respiratoria, el m&eacute;dico asistente orden&oacute; una traqueotom&iacute;a y el paciente fue conectado a un respirador artificial, lo cual evit&oacute; su muerte. A&ntilde;os despu&eacute;s, el paciente paral&iacute;tico demand&oacute; civilmente al m&eacute;dico para que se hiciera cargo de los costos m&eacute;dicos y servicios de enfermera que necesitaba para poder vivir, luego de haber desatendido su deseo de no recurrir a medidas especiales para mantenerlo con vida. <i>Cfr</i>. Blanco, Luis Guillermo, <i>Muerte digna. Consideraciones bio&eacute;tico&#45;jur&iacute;dicas</i>, Buenos Aires, Ad&#45;Hoc, 1997, p. 104.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="N34" id="N34"></a><a href="#P34"><sup>34</sup></a> Savater, Fernando, <i>El valor de elegir</i>, Albacete, Ariel, 2004, p. 130.</font></p>     ]]></body>
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