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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>NOTICIAS DE SALUD AMBIENTAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="verdana"><b><font size="4">Cuesti&oacute;n de grados</font></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>Para fomentar nuestra comprensi&oacute;n de    la acrilamida </b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="verdana" size="2">Hasta hace aproximadamente una d&eacute;cada,    se conoc&iacute;a la acrilamida &uacute;nicamente como un componente del humo    del cigarro y de productos tales como los pl&aacute;sticos y sustancias qu&iacute;micas    para el tratamiento de las aguas. Pero en el a&ntilde;o 2002 cient&iacute;ficos    suecos se sorprendieron al encontrar esta neurotoxina y probable carcin&oacute;geno    humano en muchos alimentos procesados por calor, en especial en los que contienen    almid&oacute;n, como las papas fritas, las galletas saladas y las papas a la    francesa. Desde entonces una gran cantidad de investigaciones han dado como    resultado consejos generales sobre c&oacute;mo reducir la formaci&oacute;n de    acrilamida y otras toxinas alimenticias generadas por el calor en la cocina    dom&eacute;stica y unas cuantas recomendaciones para alimentarse de manera m&aacute;s    saludable. Ahora, en el a&ntilde;o 2010, algunos nuevos estudios sobre la acrilamida    est&aacute;n ofreciendo una imagen m&aacute;s clara del grado de exposici&oacute;n    a esta sustancia qu&iacute;mica en Estados Unidos. Estos estudios tambi&eacute;n    plantean otras preguntas sobre cu&aacute;les son las diferencias metab&oacute;licas    que vuelven m&aacute;s peligrosa la exposici&oacute;n en ciertos grupos poblacionales,    que incluyen a los ni&ntilde;os y las personas obesas.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>Una nueva mirada a la acrilamida</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="2"> La acrilamida es una entre cientos de sustancias    qu&iacute;micas conocidas como productos de la reacci&oacute;n de Maillard (PRM),    las cuales se forman cuando los alimentos se calientan a temperaturas elevadas.    En la reacci&oacute;n de Maillard &#150;el proceso qu&iacute;mico que hace que    los alimentos se doren al cocerse&#150;, los az&uacute;cares, incluyendo la    glucosa, la fructosa y la lactosa, reaccionan con los amino&aacute;cidos libres    que hay en los alimentos. Con frecuencia son los PRM los que dan a los alimentos    sus colores, aromas y sabores apetitosos. </font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v52n4/a13img1.jpg"></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p><font face="verdana" size="2">Entre otras toxinas alimenticias conocidas generadas    por calor se incluyen las nitrosaminas, carcin&oacute;genos que se forman en    las carnes y quesos conservados con nitritos, y se incrementan al fre&iacute;rse;    las aminas heteroc&iacute;clicas, carcin&oacute;genos que se forman en la carne    bien cocida, frita o asada a las brasas, y el furano y su derivado, hidroxilmetilfurfural,    PRM que se encuentran en muchos alimentos y que son toxinas hep&aacute;ticas    y potenciales carcin&oacute;genos. Una familia de sustancias qu&iacute;micas    relacionada, conocida como los productos finales de glicaci&oacute;n avanzada    (en ingl&eacute;s, AGE) se crea cuando la acrilamida y otros PRM se ligan a    prote&iacute;nas en los alimentos, alter&aacute;ndolas en forma permanente.    Tambi&eacute;n se forman AGE en el cuerpo, si bien en concentraciones m&aacute;s    bajas.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2"> Se sabe que la acrilamida forma aductos de ADN    que potencialmente dan lugar a mutaciones del mismo, por lo que es comprensible    que la gente se haya visto alarmada cuando se encontr&oacute; este compuesto    en los alimentos. En 2004, la Administraci&oacute;n de Alimentos y Medicamentos    (FDA) de Estados Unidos anunci&oacute; un plan de acci&oacute;n para la acrilamida    en los alimentos que inclu&iacute;a la investigaci&oacute;n de las exposiciones    en la poblaci&oacute;n de EU, m&aacute;s estudios de los efectos carcinog&eacute;nicos    y neurot&oacute;xicos en animales, y estudios epidemiol&oacute;gicos para encontrar    posibles asociaciones entre el consumo de acrilamida y el c&aacute;ncer. En    otra iniciativa, investigadores de 14 pa&iacute;ses, la mayor&iacute;a de ellos    europeos, unieron sus esfuerzos en un proyecto de investigaci&oacute;n llamado    HEATOX (Toxinas alimenticias generadas por calor: Identificaci&oacute;n, caracterizaci&oacute;n    y minimizaci&oacute;n de riesgos). Este proyecto examin&oacute; la toxicidad    de los alimentos inducida por el calor como un problema de cohesi&oacute;n,    con &eacute;nfasis particular en la acrilamida. Cuando el proyecto lleg&oacute;    a su fin en 2007, se hab&iacute;an identificado 50 posibles carcin&oacute;genos    generados por el calor en los alimentos y se hab&iacute;an recopilado bases    de datos de las probabilidades de toxicidad de los compuestos qu&iacute;micos    formados durante la cocci&oacute;n. Seg&uacute;n el folleto definitivo del proyecto,    la recomendaci&oacute;n m&aacute;s importante para los cocineros dom&eacute;sticos    era evitar la sobrecocci&oacute;n (p&aacute;ginas 367-372).</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">El primer estudio a gran escala sobre la exposicion    a la acrilamida, publicado por Hubert Vesper, jefe del Laboratorio de Indicadores    Proteinicos de los Centros de Control y Prevencion de Enfermedades, en el numero    de febrero de 2001 de EHP, describe la exposicion extendida en la poblacion    general. A diferencia de otros estudios anteriores, este utilizo una amplia    muestra representativa: 7 166 participantes en la Encuesta Nacional de Salud    y Nutricion (en ingles, NHANES) en los anos 2003-2004. Los investigadores calcularon    la exposicion diaria a la acrilamida con base en los niveles de aductos de hemoglobina    en la sangre producidos por ella. Los niveles medios de exposicion reportados    por Vesper y sus colegas .0.8 &#131;&Ecirc;g/kg/dia. son similares a los que    otros investigadores habian reportado antes en estudios mas pequenos.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v52n4/a13img2.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="2">Estos niveles son muy inferiores a los 200 &#131;&Ecirc;g/kg    de peso corporal, en los cuales no se encontraron efectos neurotoxicos observables    en seres humanos. Sin embargo, el estudio de Vesper sugiere que se requiere    de mas trabajo para determinar los factores que afectan a la conversion de la    acrilamida en su metabolito glicidamida, especialmente debido a que varios estudios    indican que la glicidamida es responsable de los efectos genotoxicos y mutagenicos    de la acrilamida. Los resultados de los bioensayos para la acrilamida y la glicidamida    presentados en julio de 2009 en la reunion anual de la Sociedad de Mutagenesis    Ambiental del Reino Unido tambien apoyan enfaticamente la existencia de un efecto    mutag&eacute;nico del segundo compuesto. Estos ensayos fueron conducidos por    el Centro Nacional de Investigaciones Toxicol&oacute;gicas de la FDA como parte    del plan de acci&oacute;n contra la acrilamida de esa dependencia.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Un estudio publicado en enero de 2010 en la revista    Biology of Reproduction, en el que el cient&iacute;fico Burhan Ghanayem y colaboradores    del NIEHS encontraron un incremento en los efectos reproductivos de la acrilamida    en ratones obesos comparados con ratones flacos, puede estar indicando un incremento    del metabolismo de la acrilamida a glicidamida. &#147;Cuando sometimos a animales    obesos a una prueba de desaf&iacute;o con acrilamida, compar&aacute;ndolos con    animales flacos, y los cruzamos con hembras normales, la fertilidad disminuy&oacute;    en un nivel mayor en los machos obesos&#148;, dice Ghanayem. &#147;Asimismo,    la mutaci&oacute;n masculina dominante provocada por la acrilamida fue mayor    y m&aacute;s dr&aacute;stica en aquellos embarazos que fueron producidos por    los machos obesos. Nuestra hip&oacute;tesis es que se form&oacute; m&aacute;s    glicidamida en los animales obesos.&#148;</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v52n4/a13img3.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Actualmente el    laboratorio de Ghanayem est&aacute; realizando otros estudios que comparan el    metabolismo de la acridamida en animales obesos y en animales flacos. &#147;Si    bien los niveles de acrilamida que consume la gente son inferiores a los que    utilizamos en nuestro estudio, nos preocupa que con el tiempo puedan volverse    acumulativos y causar da&ntilde;os&#148;, apunta.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>Diferencias en la metabolizaci&oacute;n de    la acrilamida</b></font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Otro elemento de la ciencia de la acrilamida    que cabr&iacute;a analizar cuidadosamente es la cuesti&oacute;n de c&oacute;mo    metabolizan el compuesto los ni&ntilde;os en comparaci&oacute;n con los adultos.    Se ha demostrado antes que los ni&ntilde;os consumen una cantidad mayor de alimentos    en relaci&oacute;n con su masa corporal que los adultos. Algunos investigadores    (como Lorelei Mucci, de la Escuela de Salud P&uacute;blica de Harvard, y K.    M. Wilson, quienes escribieron en el n&uacute;mero de agosto de 2008 de la Journal    of Agricultural and Food Chemistry) han sugerido que esto se aplica particularmente    a alimentos del agrado de los ni&ntilde;os (y ricos en acrilamida) tales como    las papas fritas y las papas a la francesa.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">En el estudio de Vesper, los ni&ntilde;os de    3 a 11 a&ntilde;os de edad ten&iacute;an niveles m&aacute;s elevados de bioindicadores    de acrilamida que los adultos, especialmente que los adultos mayores. &#147;Los    ni&ntilde;os tambi&eacute;n parecen tener un metabolismo ligeramente diferente;    producen m&aacute;s de esta glicidamida t&oacute;xica que los adultos mayores&#148;,    dice Vesper. &#147;Necesitamos investigar m&aacute;s el significado de esto    en funci&oacute;n del riesgo para la salud, a fin de averiguar si los niveles    m&aacute;s elevados que vemos en los ni&ntilde;os son realmente importantes.&#148;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="2">Otra gran pregunta que a&uacute;n queda por responder    es la relaci&oacute;n entre la ingesta de acrilamida en los alimentos y los    niveles reales de esta sustancia qu&iacute;mica en el cuerpo, se&ntilde;ala    Vesper. Adem&aacute;s de la dieta, entre las formas de exposici&oacute;n que    pueden afectar los niveles de aductos de acrilamida se incluyen fumar cigarrillos,    las exposiciones ocupacionales y &#150;como lo demostr&oacute; por primera vez    el estudio de Vesper publicado en EHP&#150; el humo de tabaco de segunda mano.    Los niveles de los aductos encontrados en este estudio podr&iacute;an haber    sido provocados por cualquiera de estas formas de exposici&oacute;n, no s&oacute;lo    por la acrilamida derivada de la dieta. </font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Los estudios que combinan las medidas de niveles    de aductos con cuestionarios sobre los alimentos pueden ser de utilidad, dice    Vesper, pero ninguno de los cuestionarios actualmente existentes est&aacute;    dise&ntilde;ado para evaluar espec&iacute;ficamente la exposici&oacute;n a la    acrilamida. &#147;La acrilamida en los alimentos depende en gran medida del    modo como se preparen, y normalmente la preparaci&oacute;n de &eacute;stos no    forma parte de los cuestionarios sobre la alimentaci&oacute;n. Usualmente se    hacen preguntas tales como: &#147;&iquest;Come usted papas a la francesa?&#148;,    pero no preguntan, por ejemplo: &#147;&iquest;Le gustan muy doradas?&#148;,    explica.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v52n4/a13img4.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="verdana" size="2">Vesper y colaboradores reportaron en el n&uacute;mero    de abril de 2009 de Cancer Causes and Control que &uacute;nicamente hab&iacute;a    una correlaci&oacute;n moderada entre la ingesta de acrilamida evaluada mediante    un cuestionario de frecuencia alimentaria y los niveles de aductos de hemoglobina    y acrilamida. Vesper est&aacute; trabajando con investigadores de la Agencia    Internacional de Investigaci&oacute;n sobre C&aacute;ncer en la realizaci&oacute;n    de otros estudios que examinan la correlaci&oacute;n entre la ingesta de alimentos    y los bioindicadores de exposici&oacute;n a la acrilamida, as&iacute; como estudios    de las diferencias en el metabolismo de la acrilamida asociadas con polimorfismos    de genes espec&iacute;ficos.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">En gran medida, los estudios epidemiol&oacute;gicos    publicados en los a&ntilde;os 2008 y 2009 no han encontrado asociaci&oacute;n    entre la exposici&oacute;n a la acrilamida y los c&aacute;nceres de colon, recto,    ri&ntilde;&oacute;n, vejiga o mama. Un estudio de Henrik Frandsen y colaboradores,    del Instituto Nacional de Alimentos de Dinamarca, publicado en el n&uacute;mero    de mayo de 2008 de la <i>International Journal of Cancer</i>, demostr&oacute;    una asociaci&oacute;n positiva entre los niveles m&aacute;s elevados de aductos    de hemoglobina y acrilamida y el riesgo de c&aacute;ncer de mama en las mujeres    postmenop&aacute;usicas. Pero, como escribieron Mucci y sus colegas en un editorial    en el n&uacute;mero de la <i>Journal of the National Cancer Institute</i> del    6 de mayo de 2009, la asociaci&oacute;n fue estad&iacute;sticamente significativa    &uacute;nicamente en los fumadores, que se considera tienen una exposici&oacute;n    mucho mayor a la acrilamida por fumar que por la dieta que consumen. En estudios    anteriores no se hab&iacute;a encontrado una asociaci&oacute;n entre el c&aacute;ncer    de mama y la exposici&oacute;n a la acrilamida medida por medio de cuestionarios    de frecuencia alimentaria.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>No hay nuevas regulaciones</b></font></p>     <p><font face="verdana" size="2"> Mientras que las investigaciones contin&uacute;an,    no se han creado nuevas leyes en relaci&oacute;n con la acrilamida (o cualquier    otra toxina alimentaria generada por calor). &#147;Ning&uacute;n pa&iacute;s    ha impuesto reglamentaci&oacute;n alguna sobre las cantidades m&aacute;ximas    de acrilamida en los alimentos. Esto puede haber cambiado&#133; pero me parece    que la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses est&aacute;n tratando de evitar hacerlo.    Tendremos que esperar a ver qu&eacute; ocurre&#148;, dice David Lineback, miembro    principal del Instituto Mixto de Seguridad Alimentaria y Nutrici&oacute;n Aplicada,    una colaboraci&oacute;n entre la FDA y la Universidad de Maryland para la investigaci&oacute;n    y la educaci&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="2">Tampoco ha recomendado ning&uacute;n pa&iacute;s    cambios en sus directrices actuales para la alimentaci&oacute;n saludable. &#147;Por    ahora no tenemos datos que justifiquen recomendar cambio alguno en los h&aacute;bitos    alimenticios. Sabemos bien que, a pesar de que la acrilamida es &#91neurot&oacute;xica&#93,    su presencia en los alimentos no va a constituir un problema. No la vamos a    consumir en suficiente cantidad como para que llegue a ser nociva&#148;, se&ntilde;ala    Lineback. Por el momento, el &#147;mejor consejo &#91de la FDA&#93 sobre la acrilamida    y la alimentaci&oacute;n&#148; tal como lo se&ntilde;ala en su p&aacute;gina    web, Preguntas y respuestas sobre la acrilamida, es simplemente seguir una dieta    saludable congruente con las directrices diet&eacute;ticas para los estadunidenses    de la FDA. Sin embargo, a aquellos consumidores que deseen reducir su ingesta    de acrilamida, la FDA tambi&eacute;n les ofrece una p&aacute;gina web: <i>Informaci&oacute;n    adicional sobre la acrilamida, la alimentaci&oacute;n y la preparaci&oacute;n    y el almacenamiento de los alimento</i>, con gu&iacute;as fotogr&aacute;ficas    que ilustran lo que se entiende por papas fritas color &#147;amarillo dorado&#148;    y un tostado &#147;ligero&#148;.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v52n4/a13img5.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="verdana" size="2">A nivel estatal, California ya inclu&iacute;a    la acrilamida en la lista de los carcin&oacute;genos enumerados en la Propuesta    65 desde 1990, 12 a&ntilde;os antes de que se descubriera su presencia en los    alimentos. Tras este descubrimiento, se exigi&oacute; a los negocios alimentarios,    incluyendo a fabricantes, tiendas y restaurantes, que colocaran advertencias    cuando vendieran productos alimenticios a sabiendas de que causan exposici&oacute;n    a la acrilamida. Ahora la Oficina de Evaluaci&oacute;n de Riesgos de la Salud    y el Medio Ambiente (en ingl&eacute;s, OEHHA) de California est&aacute; proponiendo    que en la Propuesta 65 se incluya la acrilamida tambi&eacute;n como una toxina    reproductiva, con base en la Monograf&iacute;a sobre los efectos reproductivos    y de desarrollo potenciales de la acrilamida en los seres humanos publicada    en 2005 por el Programa Nacional de Toxicolog&iacute;a del Centro para la Evaluaci&oacute;n    de Riesgos a la Reproducci&oacute;n Humana. El estado estaba aceptando comentarios    p&uacute;blicos sobre la propuesta hasta el 27 de abril de 2010.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Lineback afirma que la exposici&oacute;n a la    acrilamida en los alimentos est&aacute; tan extendida &#150;alrededor de 30%    de los alimentos que comemos la contienen&#150;, que es poco probable que podamos    eliminar por completo la exposici&oacute;n. &#147;Si todos en Estados Unidos    eliminaran de su dieta las papas a la francesa o las papas fritas, esto no provocar&iacute;a    un impacto general menor en su consumo&#148;, dice. Pero las industrias alimentarias    en los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea y en Estados Unidos han investigado    maneras de reducir su formaci&oacute;n.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Los pa&iacute;ses europeos han compartido sus    datos desde el principio, dice Lineback; esto ha dado como resultado la &#147;Caja    de herramientas para la acrilamida&#148;, un documento informal, desarrollado    por la CIAA (Confederaci&oacute;n de las Industrias Agro-Alimentarias de la    UE) para orientar a los consumidores, el cual detalla algunos m&eacute;todos    que puede utilizar la industria para reducir la formaci&oacute;n de acrilamida.    Entre &eacute;stos se incluye eliminar algunos de los az&uacute;cares en las    papas antes de fre&iacute;rlas, escald&aacute;ndolas (es decir, sumergi&eacute;ndolas    brevemente en agua hirviendo y despu&eacute;s en agua fr&iacute;a), o bien poniendo    las papas a remojar en soluciones de glicina, un amino&aacute;cido que compite    con la asparagina (el amino&aacute;cido que interviene en la reacci&oacute;n    que hace que se forme acrilamida en los productos de las papas). Se siguen estudiando    algunas de estas t&eacute;cnicas para determinar sus efectos sobre el sabor.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>Entrando en calor: Los da&ntilde;os causados    por los AGE</b></font></p>     <p><font face="verdana" size="2"> Mientras que las principales preocupaciones    respecto a la acrilamida son sus efectos carcin&oacute;genos y mutag&eacute;nicos,    se est&aacute; estudiando la posible contribuci&oacute;n de los AGE producidos    por &eacute;ste y otros PRM a una enfermedad que est&aacute; proliferando hoy    en d&iacute;a: la diabetes tipo 2. Hay una gran cantidad de literatura sobre    los efectos de los AGE producidos de manera end&oacute;gena; se sabe que estos    compuestos se acumulan en niveles elevados en las personas que padecen diabetes    y enfermedad renal, y su presencia se asocia con el envejecimiento. Pero &iquest;eso    significa que el comerlos sea malo?</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="2">En el pasado, los cient&iacute;ficos han debatido    si los AGE que comemos en los alimentos sencillamente se excretan o si algunos    de ellos permanecen en el cuerpo. Hoy en d&iacute;a es com&uacute;nmente aceptado    que absorbemos los AGE que consumimos en cantidad suficiente para que modifiquen    los niveles en la sangre, dice Helen Vlassara, profesora de geriatr&iacute;a,    medicina general y medicina gen&eacute;tica y celular en la Escuela de Medicina    Monte Sina&iacute;. Vlassara ha estudiado la diabetes durante m&aacute;s de    30 a&ntilde;os, pero apenas comenz&oacute; a estudiar los AGE en los alimentos    hace una d&eacute;cada. No obstante, en esos 10 a&ntilde;os se ha convencido    de que para prevenir la diabetes y la enfermedad renal no es necesario dejar    de comer, por ejemplo, el par de huevos cada ma&ntilde;ana. Pero es necesario    hervirlos o escalfarlos en lugar de fre&iacute;rlos. Ella considera que es s&oacute;lo    cuesti&oacute;n de tiempo para que se acepte que los AGE en los alimentos incrementan    el estr&eacute;s oxidativo y la inflamaci&oacute;n y contribuyen a que se desarrolle    la enfermedad.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Vlassara lleg&oacute; a esta conclusi&oacute;n    despu&eacute;s de realizar un estudio, publicado en el n&uacute;mero de noviembre    de 2009 de la <i>Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism</i>, en el    que ella y sus colegas preguntaron a un grupo de personas sanas y a un grupo    de personas con enfermedad renal cr&oacute;nica sobre sus dietas y sus historias    cl&iacute;nicas. Los investigadores determinaron el contenido de AGE de las    dietas de los pasrticipantes vali&eacute;ndose de una base de datos alimentaria    que hab&iacute;an reportado en el n&uacute;mero de agosto de 2004 de la <i>Journal    of the American Dietetic Association</i> en la que se indicaba el contenido    de AGE midiendo el AGE N-carboximetil-lisina.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Los participantes que refirieron consumir una    dieta alta en AGE participaron en un estudio de intervenci&oacute;n. La mitad    de ellos redujeron su ingesta de AGE preparando los alimentos de manera diferente    en casa; se dieron a este grupo instrucciones de evitar fre&iacute;r, hornear    o asar a las brasas, y en lugar de ello hervir, escalfar o cocer en l&iacute;quido    o al vapor sus alimentos. La otra mitad continu&oacute; preparando sus alimentos    como siempre. Por lo dem&aacute;s, las cantidades y tipos de alimentos consumidos    se mantuvieron sin cambios.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de 4 meses, los 15 participantes    sanos que consumieron una dieta baja en AGE mostraron una reducci&oacute;n considerable    de los niveles de AGE en la sangre y de los indicadores sangu&iacute;neos de    estr&eacute;s oxidativo. Los nueve participantes con enfermedad renal que participaron    en la intervenci&oacute;n mostraron cambios similares despu&eacute;s de s&oacute;lo    4 semanas.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">&#147;Consideramos que los AGE en los alimentos    son un important&iacute;simo factor ambiental que se ignora en gran medida&#148;,    se&ntilde;ala Jaime Uribarri, uno de los coautores de Vlassara. &#147;Hemos    medido en sujetos sanos todo un espectro de niveles de indicadores inflamatorios    o de estr&eacute;s oxidativo. Cuando modificamos la dieta para reducir la formaci&oacute;n    de AGE, cambiamos esos indicadores en la direcci&oacute;n correcta.&#148;</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Actualmente Vlassara y Uribarri est&aacute;n    llevando a cabo un estudio para determinar si pueden prevenir la diabetes en    individuos prediab&eacute;ticos que consumen una dieta baja en AGE. Uribarri    tambi&eacute;n desea dar seguimiento a los participantes durante periodos m&aacute;s    prolongados, as&iacute; como realizar pruebas en grupos mayores de personas.    Adem&aacute;s, querr&iacute;a ver algunos de sus resultados replicados en estudios    cl&iacute;nicos realizados por otros grupos de investigadores.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Algunos investigadores afirman que se requiere    una medici&oacute;n m&aacute;s precisa de los AGE que intervienen en esos estudios    cl&iacute;nicos. John Baynes, profesor em&eacute;rito de ciencias del ejercicio    y los deportes de la Universidad de Carolina del Sur, se&ntilde;ala que en esos    estudios no se sabe con certeza qu&eacute; factores de la alimentaci&oacute;n    est&aacute;n provocando inflamaci&oacute;n o estr&eacute;s oxidativo. &#147;No    son s&oacute;lo los AGE, sino tambi&eacute;n los productos de la lipoxidaci&oacute;n    &#91formados mediante el cocimiento de las grasas&#93 los que reaccionan con los receptores    de sustancias proinflamatorias&#148;, dice. &#147;Cuando alguien dice que una    dieta es alta en AGE debemos tener cuidado. Probablemente contenga una mezcla    de productos de los procesos qu&iacute;micos de oxidaci&oacute;n avanzada de    az&uacute;cares y l&iacute;pidos. Necesitamos exposiciones realmente bien controladas    en personas sanas que examinen la presencia de bioindicadores, inflamaci&oacute;n    o estr&eacute;s oxidativo como respuesta a una dieta alta en AGE.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v52n4/a13img6.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="2">Uribarri est&aacute; de acuerdo: &#147;Estoy    dispuesto a aceptar que debemos hablar en general sobre los alimentos procesados    por calor. Existen cientos de compuestos que no hemos identificado.&#148; Se&ntilde;ala    que, desde un punto de vista pr&aacute;ctico, sin embargo, no importa si el    problema est&aacute; causado por los AGE o por los productos de la lipoxidaci&oacute;n.    La orientaci&oacute;n cl&iacute;nica debe ser la misma: reduzca la ingesta de    alimentos asados, horneados, a la parrilla o fritos, porque los mismos tipos    de alimentos ricos en AGE tienden a tener niveles igualmente elevados de productos    de la lipoxidaci&oacute;n.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>Posibles mecanismos</b></font></p>     <p><font face="verdana" size="2"> Otros investigadores han comenzado a demostrar    los posibles mecanismos detr&aacute;s de una conexi&oacute;n entre los AGE alimenticios    y el estr&eacute;s oxidativo. Jenny Ames y colaboradores, de la Universidad    Queen&#146;s de Belfast, Irlanda del Norte, reportaron en el n&uacute;mero de    septiembre/octubre de 2009 de la Journal of Biochemical and Molecular Toxicology    que algunos productos derivados de un AGE relacionado con los l&aacute;cteos    causaban un incremento de los indicadores de estr&eacute;s oxidativo en las    c&eacute;lulas humanas in vitro. Los investigadores calentaron prote&iacute;na    de leche de vaca y glucosa para formar el AGE case&iacute;na, y despu&eacute;s    la &#147;digirieron&#148; utilizando un sistema modelo. Cuando trataron a c&eacute;lulas    endoteliales microvasculares humanas con los productos de la digesti&oacute;n    resultantes, &eacute;stas reaccionaron con el receptor RAGE que interviene en    el estr&eacute;s oxidativo y en la inflamaci&oacute;n, y los productos de las    especies reactivas de ox&iacute;geno se incrementaron significativamente.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Vlassara tambi&eacute;n ha llevado a cabo estudios    en animales para identificar los AGE espec&iacute;ficos que provocan problemas.    En un trabajo publicado en el n&uacute;mero de marzo de 2010 de la American    Journal of Physiology&#151;Cell Physiology, ella y sus colegas probaron el efecto    del AGE metilglioxal en ratones previamente alimentados con una dieta baja en    AGE. &#147;Pudimos reproducir los efectos de una dieta completa rica en AGE    a&ntilde;adiendo un solo AGE&#148;, dijo. &#147;&Eacute;ste increment&oacute;    el estr&eacute;s oxidativo y ocasion&oacute; problemas vasculares y renales.&#148;</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Este estudio tambi&eacute;n afect&oacute; los    niveles de un receptor llamado AGER1 que, seg&uacute;n hab&iacute;a demostrado    ya Vlassara, act&uacute;a inhibiendo los AGE. &#147;Este buen receptor qued&oacute;    reprimido, literalmente perdido, en aquellos animales que ingirieron la dieta    a la que se a&ntilde;adi&oacute; el metilglioxal. Pero en los animales que recibieron    una dieta baja en AGE, el receptor se hallaba plenamente activo, y estos animales    no sucumbieron a las enfermedades que com&uacute;nmente acompa&ntilde;an al    envejecimiento&#148;, se&ntilde;al&oacute;.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">Lineback afirma que la investigaci&oacute;n de    la industria alimentaria sobre los AGE tiene un atraso de 20 a&ntilde;os respecto    a su investigaci&oacute;n sobre la acrilamida, y que los AGE pueden ser el &#147;advenimiento    de una tormenta&#148; para la industria. Sin embargo, aparte de consumir todos    los alimentos crudos, hervidos o cocidos al vapor, &#147;va a ser muy dif&iacute;cil    hablar de una reducci&oacute;n de los AGE&#148;, dice, porque &eacute;stos son    qu&iacute;micamente complejos. &#147;Muchos de estos AGE comienzan a formar    ligaduras cruzadas de prote&iacute;nas, lo cual da lugar a una situaci&oacute;n    mucho m&aacute;s compleja. Que yo sepa, s&oacute;lo unas cuantas compa&ntilde;&iacute;as    est&aacute;n monitoreando los AGE. Por el lado de la qu&iacute;mica, no sabemos    qu&eacute; hacer al respecto, porque no podemos medir ni identificar las estructuras&#148;,    dice.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">El campo de la prote&oacute;mica, que est&aacute;    en progreso, puede proporcio algunos avances en este sentido. En una cr&iacute;tica    publicada en el n&uacute;mero de febrero de 2009 de la Journal of Proteome Research,    Baynes y Ames apuntaron hacia la prote&oacute;mica como una tecnolog&iacute;a    prometedora para identificar los sitios espec&iacute;ficos en los que los AGE    alimenticios modifican las prote&iacute;nas y para determinar si contribuyen    o no a la patolog&iacute;a. Baynes cita como un punto de partida en esa direcci&oacute;n    un trabajo publicado por Fred Regnier, de la Universidad de Purdue, en el n&uacute;mero    de febrero de 2010 de la misma revista, en el que identifica los sitios espec&iacute;ficos    en que se modifican ciertos aductos de prote&iacute;na a causa de los AGE. &#147;No    proporciona ninguna evidencia de que estas modificaciones sean funcionalmente    significativas&#148;, dice Baynes, &#147;pero s&iacute; proporciona datos rigurosos    sobre modificaciones espec&iacute;ficas, que es lo que necesitamos.&#148;</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="verdana" size="2"><b>Angela Spivey</b> escribe desde Carolina del    Norte sobre ciencia, medicina y educaci&oacute;n superior.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Ha escrito para EHP desde 2001 y es miembro de la Asociaci&oacute;n Nacional    de Escritores Cient&iacute;ficos. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/spm/v52n4/a13img7.jpg"></p>      ]]></body>
</article>
