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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana"> <b>ART&Iacute;CULO ESPECIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="verdana"><b>La globalizaci&oacute;n y la nueva salud p&uacute;blica    </b> </font> </p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Julio Frenk, MC, PhD,<SUP>I</SUP>; Octavio    G&oacute;mez-Dant&eacute;s, MC, MSc.<SUP>II</SUP></b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><SUP>I</SUP>Fundaci&oacute;n Bill y Melinda Gates    <BR>   <SUP>II</SUP>Consultor independiente</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Es un gran honor dictar la conferencia magistral    que honra la memoria de unos de los m&aacute;s grandes profesionistas mexicanos    de la salud p&uacute;blica, el Maestro Miguel E. Bustamante. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Constituye un honor adicional dictar esta conferencia    justamente en el congreso que coincide con la celebraci&oacute;n del vig&eacute;simo    aniversario de la creaci&oacute;n del Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica    (INSP). Desde su nacimiento el INSP se propuso ser un espacio abierto al intercambio    de ideas no s&oacute;lo entre sus propios investigadores, sino entre los miembros    de toda la comunidad acad&eacute;mica nacional e internacional. Por eso se iniciaron    con gran &eacute;xito, desde el a&ntilde;o mismo de la creaci&oacute;n de este    Instituto, los congresos nacionales de Investigaci&oacute;n en Salud P&uacute;blica.    Y desde ese primer congreso se decidi&oacute; que el espacio de mayor relevancia    ser&iacute;a una conferencia magistral dictada en el marco de la sesi&oacute;n    plenaria inaugural. Cuando se discuti&oacute; el nombre de la conferencia no    hubo el m&iacute;nimo titubeo: hab&iacute;a que honrar la memoria del Maestro    Miguel E. Bustamante. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Las razones eran obvias. El Maestro Bustamante    puede considerarse leg&iacute;timamente como el padre de la salud p&uacute;blica    moderna en M&eacute;xico. Desde luego, este campo hab&iacute;a tenido antes    que &eacute;l a figuras se&ntilde;eras de la investigaci&oacute;n y la pr&aacute;ctica,    pero ellas proven&iacute;an de disciplinas vecinas a la salud p&uacute;blica    propiamente dicha. Bustamante fue el primer mexicano que obtuvo un doctorado    en salud p&uacute;blica, otorgado por la Universidad Johns Hopkins en los a&ntilde;os    treinta. Por cierto que hoy, gracias en gran medida a la magn&iacute;fica labor    de este Instituto, el pa&iacute;s puede presumir m&aacute;s de un centenar de    doctores en salud p&uacute;blica. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> No se har&aacute; aqu&iacute; un recuento exhaustivo    de los logros de Miguel Bustamante. Solamente se quisiera destacar que su proverbial    generosidad benefici&oacute; tambi&eacute;n –y de manera directa– al INSP. Al    empezar su gesti&oacute;n al frente de la Secretar&iacute;a de Salud, el Dr.    Guillermo Sober&oacute;n design&oacute; al Maestro Bustamante como uno de sus    m&aacute;s cercanos asesores. Cuando el Secretario Sober&oacute;n le encarg&oacute;    a uno de los que esto escribe la organizaci&oacute;n del Centro de Investigaciones    en Salud P&uacute;blica y despu&eacute;s del Instituto, de inmediato lo encomend&oacute;    a la tutela protectora del Santo Patr&oacute;n de la Salud P&uacute;blica, Miguel    Bustamante. &Eacute;l abraz&oacute; la causa de la renovaci&oacute;n de la salud    p&uacute;blica y fue una de las fuerzas que inspiraron la fundaci&oacute;n del    INSP hace 20 a&ntilde;os. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Fue una pena que el Maestro no alcanzara a ver    materializado el fruto de sus generosas orientaciones. &Eacute;l muri&oacute;    el 4 de enero de 1986, un a&ntilde;o antes del nacimiento del INSP, aunque muchas    de sus ideas inspiradoras encontraron cuerpo en este Instituto que hoy cumple    ya 20 a&ntilde;os. Uno de los que esto escribe guarda como uno de sus tesoros    m&aacute;s preciados un ejemplar del <I>Bolet&iacute;n</I> que la Secretar&iacute;a    de Salud publicaba en aquellos a&ntilde;os para dar cuenta de la actividad institucional.    Ah&iacute; se public&oacute; la oraci&oacute;n f&uacute;nebre que el Secretario    Sober&oacute;n ley&oacute; durante el homenaje de cuerpo presente que se rindi&oacute;    al Maestro Bustamante al d&iacute;a siguiente de su fallecimiento, en el patio    central del hist&oacute;rico edificio de Lieja. Con su conocida sensibilidad,    el Secretario le hab&iacute;a indicado al entonces director del Centro de Investigaciones    en Salud P&uacute;blica que durante la lectura de esa oraci&oacute;n estuviera    haciendo guardia ante el f&eacute;retro del Maestro. Con ello, Sober&oacute;n    quer&iacute;a dejar clara la l&iacute;nea directa que, como director del Centro    de Investigaciones en Salud P&uacute;blica, lo vinculaba con el padre de la    salud p&uacute;blica moderna. El dolor por la desaparici&oacute;n f&iacute;sica    del Maestro Bustamante fue mitigado por la convicci&oacute;n &iacute;ntima de    saberse heredero de la fecunda tradici&oacute;n que &eacute;l hab&iacute;a iniciado.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Podr&aacute;n entender, pues, que no hubo duda    sobre la importancia de que el INSP honrara la memoria del ilustre personaje    cuyo nombre lleva la conferencia que hoy nos re&uacute;ne. Y podr&aacute;n ustedes    entender el j&uacute;bilo que produce constatar que esta conferencia, y el espl&eacute;ndido    congreso del que forma parte, se hayan transformado, con el curso del tiempo    y la intervenci&oacute;n de tantas personas, en una aut&eacute;ntica tradici&oacute;n    acad&eacute;mica. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Fue un acierto de los organizadores, adem&aacute;s,    solicitar que esta conferencia se dedicara precisamente a la globalizaci&oacute;n    y la salud p&uacute;blica. Es otra manera de honrar al Maestro Bustamante, pues    a lo largo de su carrera &eacute;l mostr&oacute; un gran inter&eacute;s por    la salud internacional. Apenas concluidos sus estudios doctorales, dise&ntilde;&oacute;,    fund&oacute; y dirigi&oacute;, con el apoyo de la Fundaci&oacute;n Rockefeller,    las Unidades Sanitarias Cooperativas, que eventualmente dieron origen a los    Servicios Coordinados de Salubridad.<SUP>1,2</SUP> En 1947 particip&oacute;    en la Conferencia Sanitaria Internacional que redact&oacute; la Constituci&oacute;n    de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS). Durante la siguiente d&eacute;cada    fue Secretario General de la Oficina Sanitaria Panamericana. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El rostro de la salud internacional se ha transformado    intensamente en la &eacute;poca actual. Hoy hay nuevos actores, nuevos debates    y, sobre todo, desaf&iacute;os novedosos. Los cambios han sido tan espectaculares    que el propio t&eacute;rmino de "salud internacional" empieza    a ser sustituido por el de "salud global". </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Para explorar este nuevo terreno es importante    analizar las tres tendencias que est&aacute;n influyendo de manera determinante    en la salud global a principios del siglo XXI: a) la creciente transferencia    internacional de riesgos y oportunidades para la salud; b) el mayor pluralismo    en la arena de la salud internacional, con una acelerada multiplicaci&oacute;n    del n&uacute;mero de actores, y c) el papel cada vez m&aacute;s cr&iacute;tico    de la salud dentro de la agenda del desarrollo econ&oacute;mico, la seguridad    global y la democracia. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El argumento central de esta conferencia es    que para enfrentar los retos y aprovechar las oportunidades que en materia de    salud plantea la globalizaci&oacute;n, resulta necesario empezar por redefinir    el concepto mismo de salud global. En particular, es indispensable distinguirlo    del concepto de salud internacional, que en el siglo XX se identific&oacute;    exclusivamente con las enfermedades transmisibles en los pa&iacute;ses en v&iacute;as    de desarrollo y con actividades de asistencia t&eacute;cnica. Lo que se requiere    es "globalizar" el concepto de salud global para darle el contenido    que la interdependencia del mundo actual demanda. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><b>La transferencia internacional de riesgos    y oportunidades para la salud </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La transferencia internacional de riesgos y oportunidades    para la salud no es un fen&oacute;meno nuevo. Desde hace siglos, el comercio,    la migraci&oacute;n, las guerras y las conquistas han puesto en contacto a poblaciones    de lugares apartados. Lo novedoso es la amplitud y profundidad de la integraci&oacute;n.    Como nunca antes en la historia de la humanidad, las consecuencias incluso de    acciones aparentemente nimias que suceden en lugares distantes se manifiestan,    literalmente, en el umbral de nuestros hogares. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La creciente proximidad del mundo se hace evidente    en diversos procesos. El n&uacute;mero de viajeros internacionales asciende    a tres millones de personas diariamente.<SUP>3</SUP> Los mercados financieros    mueven alrededor de dos mil millones de d&oacute;lares al d&iacute;a.<SUP>3</SUP>    Ya hay m&aacute;s de mil millones de usuarios de la Internet.<SUP>4</SUP> El    mismo movimiento antiglobalizaci&oacute;n se globaliz&oacute; en 2001, cuando    activistas de todo el mundo se encontraron en el primer Foro Social Mundial    en Porto Alegre, Brasil. La versi&oacute;n 2006 de este foro, que se llev&oacute;    a cabo en Caracas, Venezuela, reuni&oacute; a activistas de 170 pa&iacute;ses.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> No se pueden desde&ntilde;ar las implicaciones    de estos cambios para las condiciones salud de nuestras poblaciones ni para    los sistemas de atenci&oacute;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El caso m&aacute;s com&uacute;nmente citado    de la desaparici&oacute;n de las fronteras de la salud es la propagaci&oacute;n    de las enfermedades infecciosas. &Eacute;ste tampoco es un fen&oacute;meno novedoso    <I>per se</I>. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La primera epidemia transnacional documentada    se produce durante la Guerra del Peloponeso, en el siglo V antes de nuestra    era.<SUP>5,6</SUP> Seg&uacute;n Tuc&iacute;dides, esta epidemia acab&oacute;    con una cuarta parte de la poblaci&oacute;n de Atenas y con sus ambiciones imperiales.    En el a&ntilde;o 542 de nuestra era, la llamada Plaga de Justiniano devast&oacute;    el Imperio Romano.<SUP>7</SUP> A mediados del siglo XIII una nueva epidemia    de peste, conocida como Muerte Negra, produjo el deceso de 20 millones de personas    s&oacute;lo en el Viejo Continente.<SUP>8</SUP> La colonizaci&oacute;n de Brasil    y el Caribe en el siglo XVI se acompa&ntilde;&oacute; de la introducci&oacute;n    del sarampi&oacute;n y la viruela, lo que casi condujo al exterminio de los    pueblos ind&iacute;genas.<SUP>9</SUP> Esta situaci&oacute;n oblig&oacute; a    la importaci&oacute;n de esclavos de &Aacute;frica Occidental, quienes trajeron    consigo el paludismo y la fiebre amarilla al Nuevo Mundo. M&aacute;s recientemente,    la pandemia de influenza de 1918, que al parecer se origin&oacute; en una granja    de cerdos de Kansas, produjo alrededor de 50 millones de decesos en todo el    mundo, cinco veces el n&uacute;mero de muertes producidas en combate durante    la Primera Guerra Mundial.<SUP>10,11</SUP> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Como puede constatarse, la presencia cosmopolita    de las enfermedades transmisibles tiene una larga historia. Lo verdaderamente    novedoso es la escala de lo que se ha dado en llamar "tr&aacute;fico microbiano".    El incremento sin precedentes de la migraci&oacute;n, el comercio y los viajes    internacionales genera miles de contactos potencialmente infecciosos. As&iacute;,    en Estados Unidos se produjo, en los a&ntilde;os ochenta, un brote de dengue    como resultado de la importaci&oacute;n del mosquito tigre, que se introdujo    en ese pa&iacute;s en un cargamento de neum&aacute;ticos usados procedente de    Jap&oacute;n.<SUP>12</SUP> De la misma manera, en 1991 el agua contaminada de    un barco originario de Asia produjo en Per&uacute; un brote de c&oacute;lera    que se convirti&oacute; en una epidemia continental en cuesti&oacute;n de semanas.<SUP>13</SUP>    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La tuberculosis es otro problema reemergente.    En el mundo hay alrededor de 9 millones de personas que sufren de esta enfermedad,    la cual produce m&aacute;s de 2 millones de muertes anualmente. Varias razones    explican su regreso. Una de ellas es, por supuesto, la pandemia de VIH/SIDA.    Otras variables que influyen en el desarrollo de esta infecci&oacute;n son el    hacinamiento, la mala nutrici&oacute;n y la falta de atenci&oacute;n a la salud,    factores todos ellos comunes entre los socialmente marginados. En Rusia, por    ejemplo, toda la poblaci&oacute;n de las prisiones est&aacute; en peligro de    adquirir infecciones con cepas multirresistentes. Se ha calculado que de los    tres mil prisioneros que se liberan anualmente en ese pa&iacute;s, 80% est&aacute;n    infectados con tuberculosis y muchos son portadores de cepas resistentes.<SUP>14</SUP>    El impacto de este tipo de situaciones trasciende las fronteras nacionales.    As&iacute;, en marzo de 1999 los diarios de los principales pa&iacute;ses del    mundo comentaban el caso de 12 pasajeros infectados con una cepa mortal de tuberculosis    que adquirieron en un vuelo de Par&iacute;s a Nueva York. La fuente del brote    hab&iacute;a sido un turista ucraniano.<SUP>15</SUP> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Las &uacute;ltimas adiciones a la lista de epidemias    globales son el s&iacute;ndrome respiratorio agudo severo, o SARS, y la influenza    aviar. Esta &uacute;ltima es todav&iacute;a un peligro regional, pero hay especialistas    que anticipan una pandemia con devastadoras consecuencias sanitarias, econ&oacute;micas    y pol&iacute;ticas. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Este peque&ntilde;o recuento, adem&aacute;s    de darnos una idea de la magnitud del tr&aacute;fico microbiano, nos sirve para    aclarar dos falsas concepciones que frecuentemente nublan la discusi&oacute;n    sobre el papel de las enfermedades infecciosas en la agenda global de la salud.    </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> La primera de estas falsas concepciones es que    las enfermedades transmisibles representan una especie de etapa inferior en    la evoluci&oacute;n de los patrones de enfermedad que se clasifican bajo el    concepto de "transici&oacute;n epidemiol&oacute;gica". En su formulaci&oacute;n    original, propuesta por Omran a principios de los a&ntilde;os setenta, se ve&iacute;a    a la transici&oacute;n epidemiol&oacute;gica como un movimiento lineal de las    enfermedades transmisibles hacia los padecimientos no transmisibles.<SUP>16</SUP>    S&oacute;lo era cuesti&oacute;n de tiempo para que las sociedades se deshicieran    de la carga de las infecciones. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Esta concepci&oacute;n simplificadora ha sido    superada. Gracias en gran medida a los trabajos de investigaci&oacute;n realizados    desde los primeros a&ntilde;os del Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica,    hoy sabemos que la transici&oacute;n en salud no es un fen&oacute;meno simple,    lineal y unidireccional, sino un proceso complejo, contradictorio y din&aacute;mico    en el que se traslapan varias etapas y en el que las poblaciones experimentan    verdaderas "contra-transiciones" con el resurgimiento de infecciones    previamente controladas.<SUP>17</SUP> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> M&aacute;s a&uacute;n, la separaci&oacute;n    entre enfermedades transmisibles y no transmisibles es menos clara de lo que    se pens&oacute; hace alg&uacute;n tiempo. Para empezar, algunas enfermedades    originalmente clasificadas como no transmisibles han demostrado tener un origen    infeccioso. Adem&aacute;s, muchas de estas enfermedades o sus tratamientos debilitan    al sistema inmune y dan origen a infecciones asociadas que a menudo son la causa    precipitante de muerte. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En suma, las enfermedades infecciosas no pueden    considerarse como un componente exclusivo de una etapa primitiva de la transici&oacute;n    en salud, sino que deben verse como un ingrediente cambiante de todo patr&oacute;n    epidemiol&oacute;gico. Esta conclusi&oacute;n nos lleva a discutir la segunda    falsa concepci&oacute;n: que las enfermedades infecciosas son sobre todo un    problema de los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Como hemos visto, incluso en las sociedades    en las que el patr&oacute;n epidemiol&oacute;gico lo dominan las enfermedades    no transmisibles, las infecciones constituyen un acompa&ntilde;ante com&uacute;n    de estos padecimientos. M&aacute;s a&uacute;n, el grado de integraci&oacute;n    de nuestro mundo supone que ning&uacute;n pa&iacute;s puede aislarse de los    riesgos que surgen en otras partes del planeta. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La aceleraci&oacute;n de la diseminaci&oacute;n    de las enfermedades infecciosas se relaciona con cambios radicales en nuestro    ambiente y estilos de vida, que han llevado a Arno Karlen a hablar de una nueva    era biocultural.<SUP>13</SUP> En efecto, para complicar todav&iacute;a m&aacute;s    las cosas, no son solamente las personas y los microbios quienes viajan de un    pa&iacute;s a otro; tambi&eacute;n lo hacen las ideas y los estilos de vida.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El tabaquismo y la obesidad son los mejores    ejemplos de los riesgos emergentes ligados a la globalizaci&oacute;n que est&aacute;n    imponiendo una doble carga a los sistemas de salud en el mundo, complicando    a&uacute;n m&aacute;s las inequidades en salud. Hoy en d&iacute;a, los problemas    <I>&uacute;nicamente</I> de los pobres, como el paludismo o la tuberculosis,    ya no son los <I>&uacute;nicos</I> problemas de los pobres, quienes tambi&eacute;n    sufren en mayor grado de las enfermedades no transmisibles. As&iacute;, las    muertes relacionadas con el consumo de tabaco se est&aacute;n concentrando de    manera creciente en los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo, los cuales    carecen de las estructuras regulatorias para confrontar el enorme poder de las    empresas multinacionales. La manera de oponerse a ese poder es complementando    las pol&iacute;ticas nacionales con instrumentos globales, como el Convenio    Marco para el Control del Tabaco, que constituye el primer tratado internacional    de salud p&uacute;blica. Con orgullo se puede mencionar que M&eacute;xico fue    el primer pa&iacute;s de la regi&oacute;n de las Am&eacute;ricas que firm&oacute;    dicho convenio. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Pero la globalizaci&oacute;n va m&aacute;s all&aacute;    de las enfermedades y los riesgos para incluir tambi&eacute;n a los productos    para la salud. El creciente comercio de servicios y medicamentos a trav&eacute;s    de la Internet, por ejemplo, tiene enormes implicaciones para la prescripci&oacute;n    irracional y la consecuente diseminaci&oacute;n de resistencias microbianas.    El hecho de que no se trata ya de un fen&oacute;meno marginal queda demostrado    con los esfuerzos recientes de la OMS por controlarlo. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El movimiento transfronterizo de los proveedores    de servicios de salud tambi&eacute;n se ha incrementado de manera importante.    El ejemplo m&aacute;s dram&aacute;tico es la migraci&oacute;n de enfermeras,    cuya escasez peri&oacute;dica es un fen&oacute;meno com&uacute;n en diversos    pa&iacute;ses desarrollados, de manera particular en Estados Unidos. Durante    los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os este problema se ha enfrentado mediante la    importaci&oacute;n de enfermeras de Filipinas, Jamaica, Nigeria, Kenia, la India    y los pa&iacute;ses de habla inglesa del Caribe, y ahora tambi&eacute;n de M&eacute;xico.    Este fen&oacute;meno migratorio a menudo debilita los sistemas de salud de los    pa&iacute;ses exportadores. La tendencia se est&aacute; agudizando dado el d&eacute;ficit    de enfermeras que se anticipa para la pr&oacute;xima d&eacute;cada. Recientemente    el Congreso de Estados Unidos reserv&oacute; 50 000 visas de inmigraci&oacute;n    para enfermeras.<SUP>18</SUP> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Los riesgos y las oportunidades inherentes a    este proceso son considerables y requieren de un examen cuidadoso. El debate    internacional sobre las responsabilidades de todos los actores ha generado propuestas    interesantes, dentro de las que se incluyen el dise&ntilde;o de gu&iacute;as    &eacute;ticas para el reclutamiento del personal de salud y la compensaci&oacute;n    financiera a los pa&iacute;ses exportadores.<SUP>19</SUP> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><b>Los actores de la salud global </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Adem&aacute;s de la transferencia internacional    de riesgos y oportunidades para la salud, el otro proceso que est&aacute; influyendo    de manera importante en la salud global es la proliferaci&oacute;n de actores.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Hasta la fundaci&oacute;n de la Organizaci&oacute;n    Mundial de la Salud (OMS) en 1948, las instituciones internacionales en este    campo no s&oacute;lo eran escasas, sus actividades eran muy limitadas.<SUP>20</SUP>    Producto de la Segunda Conferencia Internacional de Estados Americanos celebrada    en la ciudad de M&eacute;xico en 1901, la Oficina Sanitaria Panamericana dedic&oacute;    sus primeras d&eacute;cadas de existencia a generar informaci&oacute;n sobre    epidemias de importancia regional. Por su parte, la Oficina Internacional de    Higiene, fundada en 1907, se limit&oacute; a desarrollar actividades de registro    de estad&iacute;sticas vitales y vigilancia epidemiol&oacute;gica, sobre todo    de aquellas enfermedades que pod&iacute;an representar una amenaza para los    pa&iacute;ses de Europa Occidental. La Organizaci&oacute;n de Salud de la Liga    de las Naciones, formada en 1923, termin&oacute; desarrollando actividades similares    tambi&eacute;n en beneficio, sobre todo, de los pa&iacute;ses europeos. Este    elenco lo completaban unas cuantas organizaciones privadas filantr&oacute;picas,    dentro de las que destaca la Fundaci&oacute;n Rockefeller.<SUP>21</SUP> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La OMS absorbe y unifica a todas las organizaciones    multilaterales existentes en un solo cuerpo intergubernamental con amplias responsabilidades    –ya no s&oacute;lo el control de la diseminaci&oacute;n internacional de enfermedades    infecciosas–, y con el poder para implantar regulaciones y adoptar convenciones    y acuerdos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En la segunda mitad del siglo XX, adem&aacute;s    de la OMS, otras agencias y programas del sistema de las Naciones Unidas empiezan    a desarrollar actividades de salud, en particular UNICEF, PNUD, FAO y UNESCO.    Durante este periodo tambi&eacute;n hacen su aparici&oacute;n las agencias de    cooperaci&oacute;n bilateral de los pa&iacute;ses industrializados. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> A partir de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os    noventa, el n&uacute;mero de actores de la salud internacional se incrementa    de manera espectacular. Entre ellos destacan los bancos multilaterales de desarrollo,    que han alcanzado una presencia financiera y t&eacute;cnica considerable. El    <I>Informe sobre el Desarrollo Mundial: Invirtiendo en Salud</I> y el libro    <I>Prioridades para el Control de Enfermedades en los Pa&iacute;ses en Desarrollo</I>,    publicados por el Banco Mundial en esa d&eacute;cada, constituyen verdaderos    hitos en la historia reciente de la salud internacional.<SUP>22,23</SUP> Con    mucha satisfacci&oacute;n podemos decir que uno de los editores de esas dos    importantes publicaciones fue otro brillante sanitarista mexicano, Jos&eacute;    Luis Bobadilla, investigador fundador del INSP, cuya memoria tambi&eacute;n    se honra con una conferencia magistral en estos congresos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Las organizaciones filantr&oacute;picas dedicadas    a la salud tambi&eacute;n han proliferado y juegan ya un papel central. Aqu&iacute;    destaca la Fundaci&oacute;n Bill y Melinda Gates, cuyo patrimonio habr&aacute;    de crecer durante los pr&oacute;ximos a&ntilde;os a m&aacute;s de 60 mil millones    de d&oacute;lares, con lo cual sus donativos estar&aacute;n sumando 3 500 millones    de d&oacute;lares anuales, casi el triple del presupuesto de la OMS.<SUP>24</SUP>    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Diversas instituciones acad&eacute;micas –sobre    todo de los pa&iacute;ses industrializados pero crecientemente tambi&eacute;n    de los pa&iacute;ses en desarrollo, como lo demuestra el INSP– se cuentan asimismo    dentro de los actores de este campo. Adem&aacute;s de generar conocimientos    y de formar a muchos de los profesionales de la salud p&uacute;blica de todo    el mundo, estas instituciones est&aacute;n participando de manera creciente    en la definici&oacute;n de la agenda de la salud global. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Las organizaciones no gubernamentales, por su    parte, cabildean a favor de ciertos temas, defienden activamente los intereses    de diversos grupos, llevan a cabo tareas de investigaci&oacute;n e informaci&oacute;n,    y operan programas y servicios de todo tipo. Su influencia ha crecido a tal    grado que analistas como Jessica Mathews incluyen a estas organizaciones dentro    de los principales responsables de lo que ha llamado "desplazamiento del    poder" del Estado a la sociedad civil.<SUP>25</SUP> Estas organizaciones    han jugado un papel central en varios de los temas m&aacute;s controvertidos    de la agenda mundial de la salud, como el acceso a medicamentos y los derechos    de propiedad intelectual. Seg&uacute;n c&aacute;lculos recientes, s&oacute;lo    en el campo del VIH/SIDA, hay m&aacute;s de 60 mil organizaciones no gubernamentales    en el mundo. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Finalmente, tenemos a las compa&ntilde;&iacute;as    multinacionales responsables de la producci&oacute;n y distribuci&oacute;n de    la mayor parte de los bienes relacionados con la salud. Dado el ritmo al que    se est&aacute;n consolidando, dichas empresas est&aacute;n incrementando su    nivel de influencia en el mundo de la salud internacional. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> A partir de esta diversificaci&oacute;n institucional    han empezado a surgir formas novedosas de alianzas p&uacute;blico-privadas entre    las agencias tradicionales del sistema de Naciones Unidas, los bancos multilaterales,    las fundaciones filantr&oacute;picas, las organizaciones civiles e incluso algunas    empresas multinacionales. El resultado es una pl&eacute;yade de lo que podr&iacute;amos    llamar organismos "cuasi-multilaterales". El primero de ellos fue    la Alianza Global para las Vacunas y la Inmunizaci&oacute;n (GAVI, por sus siglas    en ingl&eacute;s) que hoy representa la principal fuente de financiamiento en    su campo. Otro destacado integrante de este novedoso elenco institucional es    el Fondo Global para la Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria,    que en los escasos cinco a&ntilde;os desde su creaci&oacute;n ha desarrollado    una cartera de proyectos de apoyo por cerca de 7 mil millones de d&oacute;lares.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El gran reto en este escenario de enorme pluralismo    es desarrollar un verdadero sistema global de salud que permita generar acciones    concertadas en materia de definici&oacute;n de prioridades, movilizaci&oacute;n    de recursos, dise&ntilde;o e implantaci&oacute;n de estrategias, y monitoreo    y evaluaci&oacute;n de resultados. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>La salud en la agenda global </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El tercer proceso que est&aacute; definiendo    la salud global es su creciente importancia dentro de la agenda de los grandes    temas de nuestros tiempos. La salud, de hecho, se est&aacute; moviendo de los    dominios de la llamada "pol&iacute;tica menor", que se relaciona con    los asuntos humanitarios, al reino de la "pol&iacute;tica mayor",    que est&aacute; relacionada con la seguridad, el crecimiento econ&oacute;mico    y el poder.<SUP>26</SUP> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En diversos informes internacionales se ha incluido    a ciertas enfermedades infecciosas dentro de una compacta lista de amenazas    con las que el mundo debe lidiar ahora y en las d&eacute;cadas por venir.<SUP>27,28</SUP>    Estas amenazas no reconocen fronteras y deben encararse en los planos global,    regional y nacional. Ning&uacute;n estado, por m&aacute;s poderoso que sea,    podr&iacute;a por s&iacute; solo volverse invulnerable a ellas. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Adem&aacute;s del VIH/SIDA, la tuberculosis,    el SARS y la gripe aviar, comentadas anteriormente, la seguridad global puede    verse amenazada por el bioterrorismo. Mucho se ha discutido sobre la posibilidad    de que se den este tipo de ataques y sobre su magnitud. Lo que parece claro,    sin embargo, a la luz de los sucesos de Nueva York, Madrid y Londres, y el r&aacute;pido    crecimiento del poder de la biotecnolog&iacute;a, es la necesidad de fortalecer    nuestros sistemas de vigilancia a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n de redes    internacionales de laboratorios de salud p&uacute;blica y el dise&ntilde;o de    mecanismos eficientes de intercambio de informaci&oacute;n. Independientemente    de que se materialice o no alg&uacute;n ataque, tales medidas en s&iacute; mismas    pueden mejorar el funcionamiento cotidiano de nuestros sistemas de salud. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Adem&aacute;s de su identificaci&oacute;n como    componente central de la seguridad global, la percepci&oacute;n sobre el papel    de la salud en el desarrollo se ha modificado en a&ntilde;os recientes. Durante    d&eacute;cadas se consider&oacute; la salud como un asunto b&aacute;sicamente    humanitario. Gracias a la investigaci&oacute;n econ&oacute;mica hoy sabemos    que la salud forma parte del capital humano, favorece el aprendizaje, aumenta    la productividad, ayuda a combatir la pobreza y alienta el crecimiento econ&oacute;mico.    Todas estas razones han hecho que diversos analistas hablen de lo que han denominado    "desarrollo guiado por la salud" o "<I>health-led development</I>".<SUP>29</SUP>    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El influyente informe de la Comisi&oacute;n    de Macroeconom&iacute;a y Salud, establecida por la Dra. Gro Harlem Brundtland    durante su gesti&oacute;n al frente de la OMS, logr&oacute; demostrar que la    salud no es s&oacute;lo una consecuencia del nivel de desarrollo econ&oacute;mico,    sino tambi&eacute;n uno de sus principales determinantes.<SUP>30 </SUP>M&eacute;xico    forma parte de un selecto grupo de pa&iacute;ses pioneros que siguieron la recomendaci&oacute;n    de la Comisi&oacute;n global y establecieron instancias nacionales para examinar    dicha relaci&oacute;n en sus respectivos contextos. Es motivo de enorme satisfacci&oacute;n    que el informe final de la Comisi&oacute;n Mexicana de Macroeconom&iacute;a    y Salud vaya a presentarse en el marco de este Congreso. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Hay un fen&oacute;meno emergente en la relaci&oacute;n    entre salud y desarrollo econ&oacute;mico. Se trata de lo que hemos llamado    la "paradoja inaceptable".<SUP>31</SUP> Sabemos que la salud es una    de las maneras m&aacute;s efectivas de promover el bienestar econ&oacute;mico    y combatir la pobreza. Sin embargo, la misma atenci&oacute;n a la salud puede    convertirse en un factor de empobrecimiento para muchos hogares cuando un pa&iacute;s    carece de los mecanismos sociales que garantizan un financiamiento justo de    la atenci&oacute;n a la salud. Se calcula que al a&ntilde;o por lo menos 100    millones de hogares incurren en gastos catastr&oacute;ficos por motivos de salud    en todo el mundo.<SUP>32</SUP> Uno de los principales retos de los pa&iacute;ses    de ingresos bajos y medios es garantizar la protecci&oacute;n financiera universal    en materia de salud, como lo est&aacute; haciendo M&eacute;xico mediante el    Seguro Popular, el cual ha atra&iacute;do la atenci&oacute;n de muchas otras    naciones interesadas en introducir innovaciones similares. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Por &uacute;ltimo, la promoci&oacute;n de la    democracia y los derechos humanos es un tema m&aacute;s de la agenda global    donde la salud est&aacute; adquiriendo relevancia creciente. Se sab&iacute;a    que las sociedades democr&aacute;ticas tienden a contar con sistemas de salud    que garantizan el acceso universal a servicios de salud. El mejor ejemplo posiblemente    sea el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido. Poco, sin embargo, se sab&iacute;a    sobre el efecto espec&iacute;fico de ciertos principios democr&aacute;ticos    en las condiciones de salud de las poblaciones. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Amartya Sen ha argumentado que las pr&aacute;cticas    democr&aacute;ticas ayudan a prevenir los grandes desastres sociales, como las    hambrunas o las epidemias.<SUP>33,34</SUP> La libertad de prensa permite llamar    la atenci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica hacia las necesidades    de la gente, mientras que las elecciones democr&aacute;ticas obligan a los partidos    en el poder a justificar sus pol&iacute;ticas o modificarlas para atender mejor    las demandas de la poblaci&oacute;n. Lo contrario sucede en las sociedades autoritarias.    El mejor ejemplo reciente es la censura gubernamental de la informaci&oacute;n    sobre la diseminaci&oacute;n del SARS en la provincia china de Guangdong en    2003, que aceler&oacute; la propagaci&oacute;n de esta enfermedad al resto del    pa&iacute;s y del mundo. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Un estudio publicado en el <I>British Medical    Journal</I>, que utiliz&oacute; informaci&oacute;n de 170 pa&iacute;ses, mostr&oacute;    un efecto positivo de la democracia sobre la salud, que se mantiene despu&eacute;s    de ajustar por riqueza, nivel de desigualdad y magnitud del sector p&uacute;blico    de los pa&iacute;ses estudiados.<SUP>35</SUP> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El efecto inverso, el de la salud sobre la democracia,    tambi&eacute;n empieza a llamar la atenci&oacute;n. En un informe sobre la democracia    en Am&eacute;rica Latina realizado por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas    para el Desarrollo), se recomienda extender el derecho a la atenci&oacute;n    a la salud para ampliar la efectividad de nuestras democracias.<SUP>36</SUP>    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Marshall, en su obra seminal sobre <I>Clase,    ciudadan&iacute;a y desarrollo social</I>, ya hab&iacute;a afirmado que el desarrollo    de la ciudadan&iacute;a culmina con la implantaci&oacute;n de los derechos sociales,    dentro de los que se incluye el derecho a la atenci&oacute;n a la salud.<SUP>37</SUP>    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Estas ideas han tenido un gran eco en M&eacute;xico.    El <I>Programa Nacional de Salud 2001-2006</I>, que se subtitula "La democratizaci&oacute;n    de la salud en M&eacute;xico", se&ntilde;al&oacute; la necesidad de universalizar    el ejercicio real del derecho a la protecci&oacute;n de la salud. Esta propuesta    se concret&oacute; con la aprobaci&oacute;n de la reforma a la Ley General de    Salud de 2003 que dio origen al Sistema de Protecci&oacute;n Social en Salud    y su brazo operativo, el Seguro Popular. No cabe duda que al democratizar la    atenci&oacute;n a la salud, los mexicanos elevar&aacute;n el nivel de bienestar    y, al mismo tiempo, se estar&aacute; contribuyendo a mejorar la salud de la    democracia en el pa&iacute;s. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>La globalizaci&oacute;n de la salud global    </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Dada su creciente relaci&oacute;n con &aacute;reas    cr&iacute;ticas de la pol&iacute;tica internacional, la salud puede ahora promoverse    no s&oacute;lo como un objetivo deseable en s&iacute; mismo, sino tambi&eacute;n    como una fuente de seguridad global, un determinante del desarrollo y un instrumento    para el buen gobierno. Sin embargo, para que esta visi&oacute;n pueda materializarse    es necesario renovar el pensamiento y la acci&oacute;n en materia de cooperaci&oacute;n    internacional en salud. Si hoy hay m&aacute;s inter&eacute;s que nunca en la    salud global, debemos empezar por tener una clara concepci&oacute;n sobre lo    que ese t&eacute;rmino significa y c&oacute;mo se distingue de otros similares.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Desde que se acu&ntilde;&oacute;, alrededor    de 1913,<SUP>38</SUP> el t&eacute;rmino "salud internacional" se identific&oacute;    casi exclusivamente con el control de epidemias en puertos y fronteras, y con    las necesidades de salud de los pa&iacute;ses pobres, que se asum&iacute;an    como amenazas. No es de extra&ntilde;ar, por lo tanto, que las actividades de    salud internacional se catalogaran como asistencia y defensa, y se dise&ntilde;aran    e implantaran a trav&eacute;s de perspectivas unilaterales. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La agenda de la salud internacional tambi&eacute;n    se vio influida por la idea de que la mayor parte de las necesidades de salud    podr&iacute;a enfrentarse a trav&eacute;s de intervenciones t&eacute;cnicas    y no como problemas que tienen fuertes componentes conductuales, culturales,    pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos. El corolario de esta manera de pensar    fue la definici&oacute;n de las prioridades en salud en t&eacute;rminos estrictamente    m&eacute;dicos y la inclusi&oacute;n en la agenda &uacute;nicamente de aquellos    problemas que se prestaban a soluciones tecnol&oacute;gicas. Esto era reflejo    de la convicci&oacute;n de los a&ntilde;os cincuenta y sesenta de que la ciencia    y las habilidades administrativas de los pa&iacute;ses desarrollados bastaban    para transformar al mundo en desarrollo.<SUP>39</SUP> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Durante la segunda mitad del siglo XX, la descolonizaci&oacute;n    e independencia de varios pa&iacute;ses asi&aacute;ticos y africanos, el creciente    poder de las agencies multilaterales y las ONGs internacionales, y la aparici&oacute;n    de nuevas teor&iacute;as sobre el desarrollo, equilibraron la influencias de    aquellas visiones etnoc&eacute;ntricas. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Sin embargo, en a&ntilde;os recientes una especie    de modernizaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica ha revitalizado esta forma de    pensar mediante el uso y la difusi&oacute;n del concepto de "salud global",    un t&eacute;rmino que fue utilizado por vez primera vez en los a&ntilde;os cincuenta.<SUP>38    </SUP>Los contenidos que se le han dado a este t&eacute;rmino nos recuerdan    los que se le atribuyeron a la salud internacional en el siglo pasado. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En los medios de comunicaci&oacute;n, la literatura    acad&eacute;mica y diversas iniciativas, la salud global se identifica con problemas    que supuestamente son caracter&iacute;sticos del mundo en desarrollo, y la cooperaci&oacute;n    internacional con una especie de "voluntarismo tecnol&oacute;gico"    mediante el cual la mera voluntad pol&iacute;tica y, sobre todo, financiera    de desarrollar nuevas soluciones t&eacute;cnicas bastar&iacute;a para resolver    dichos problemas. Los beneficiarios de esta asistencia son presentados, en palabras    de Alan Finkielkraut, como seres dependientes, enteramente penetrados por el    sufrimiento, la enfermedad y la necesidad, y carentes de voluntad.<SUP>40</SUP>    De nuevo, lo que prevalece en este uso sesgado del t&eacute;rmino "salud    global" es la idea de las sociedades pobres, ignorantes, pasivas y tradicionales    que requieren de la caridad y la tecnolog&iacute;a de los pa&iacute;ses ricos.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Al igual que el viejo concepto de salud internacional,    la salud global ha puesto demasiado &eacute;nfasis en los programas dedicados    a atender enfermedades particulares, sobre todo de naturaleza infecciosa, y    se ha olvidado de nueva cuenta de fortalecer los sistemas de salud. Como menciona    Laurie Garrett, muchas mujeres infectadas por el VIH est&aacute;n recibiendo    medicamentos para controlar su enfermedad y prevenir la transmisi&oacute;n del    virus a sus beb&eacute;s, pero no cuentan con acceso a la m&aacute;s rudimentaria    atenci&oacute;n del parto ni a vacunas para sus hijos.<SUP>41</SUP> M&aacute;s    a&uacute;n, muchos de los pacientes con VIH/SIDA que reciben antirretrovirales    de manera gratuita se atienden en unidades que no cuentan con los recursos humanos,    el equipo y los insumos para darle un seguimiento adecuado a su tratamiento,    lo que explica en buena medida la aparici&oacute;n de resistencias.<SUP>42</SUP>    "¿De qu&eacute; nos sirven todas los medicamentos y vacunas del mundo    si no hay nadie en las unidades para administrarlas?", se pregunta Barry    Bloom, Director de la Escuela de Salud P&uacute;blica de Harvard.<SUP>43</SUP>    Necesitamos balas m&aacute;gicas, es cierto, pero tambi&eacute;n requerimos    de "pistolas m&aacute;gicas".<SUP>44 </SUP>Esas pistolas son los sistemas    de salud. Nosotros agregar&iacute;amos que tambi&eacute;n necesitamos "gatilleros    m&aacute;gicos", esto es, recursos humanos capaces de planear y operar    los sistemas de atenci&oacute;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> A nuestro juicio, estas limitaciones de los    contenidos del t&eacute;rmino salud global y de la pr&aacute;ctica a ella asociada    nos obligan "globalizarlo" para reflejar de mejor manera la realidad    actual. Y aqu&iacute;, para explicarnos, perm&iacute;tanos recurrir a t&eacute;rminos    que se utilizaron en la discusi&oacute;n de lo que se dio en llamar la "nueva    salud p&uacute;blica", concepto que proporcion&oacute; el marco de referencia    para la organizaci&oacute;n del Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica.<SUP>45</SUP>    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Podr&iacute;amos empezar por definir la salud    global y reconocerla como un campo de conocimiento y como un &aacute;mbito para    la acci&oacute;n. Al igual que la nueva salud p&uacute;blica, la nueva salud    global se define en t&eacute;rminos de su nivel de an&aacute;lisis, que es el    nivel poblacional.<SUP>46 </SUP>Su caracter&iacute;stica distintiva es el tipo    de poblaci&oacute;n, que son los miembros de la comunidad mundial: las naciones,    los estados, las agencias multilaterales, las instituciones filantr&oacute;picas,    las corporaciones trasnacionales, los centros acad&eacute;micos y las organizaciones    de la sociedad civil. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Como campo de conocimiento, la salud global    supone el estudio interdisciplinario del proceso de salud-enfermedad en el nivel    mundial y de las respuestas sociales que se generan para enfrentar dicho proceso.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Por lo que respecta al proceso de salud-enfermedad,    el concepto que mejor corresponde al nivel mundial de an&aacute;lisis es el    de "transferencia internacional de riesgos", sean estos ambientales,    infecciosos, o derivados de los estilos de vida, tal como fue explicado antes.    En el coraz&oacute;n de este concepto yace la idea de la interdependencia y    la complejidad de las condiciones de salud globales: el hecho de que muchos    problemas son comunes a todos los pa&iacute;ses; no son exclusivamente de naturaleza    transmisible; se diseminan a trav&eacute;s de los canales creados para sostener    el movimiento internacional de personas y bienes, y no s&oacute;lo involucran    la transferencia de riesgos desde los pa&iacute;ses pobres hacia los ricos,    sino tambi&eacute;n en la direcci&oacute;n opuesta. En este sentido, Lincoln    Chen y colaboradores han hablado de una era de "interdependencia global    en salud" paralela a la era de "interdependencia econ&oacute;mica".<SUP>47</SUP>    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La respuesta social ante tal interdependencia    se articula a trav&eacute;s del sistema de salud mundial integrado por la pluralidad    de actores que fueron analizados antes. Por ello, en tanto que campo del conocimiento,    la salud global debe comprender el an&aacute;lisis de la arquitectura institucional    para responder a la creciente complejidad creada por la transferencia internacional    de riesgos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Como &aacute;mbito para la acci&oacute;n, la    salud global comprende el esfuerzo sistem&aacute;tico para identificar las necesidades    de salud de la comunidad global y la organizaci&oacute;n de respuestas entre    los miembros de esta comunidad para enfrentar dichas necesidades, incluyendo    la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas, la movilizaci&oacute;n de recursos    y la implantaci&oacute;n de estrategias. Mientras que la salud internacional    tradicional se preocup&oacute; por la <I>asistencia t&eacute;cnica</I> de los    pa&iacute;ses desarrollados a los pa&iacute;ses en desarrollo, la nueva salud    global enfatiza la <I>cooperaci&oacute;n</I> entre todos los actores en materia    de educaci&oacute;n, investigaci&oacute;n y prestaci&oacute;n de servicios de    salud. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El imperativo de la cooperaci&oacute;n radica    en lo que podr&iacute;a denominarse la "paradoja de la soberan&iacute;a".<SUP>48</SUP>    En un mundo donde la unidad de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica sigue siendo    el Estado nacional, la responsabilidad por la salud de cada poblaci&oacute;n    recae en el gobierno respectivo. Sin embargo, como hemos analizado a lo largo    de esta conferencia, un n&uacute;mero creciente de determinantes de la salud    est&aacute; vinculado con la interdependencia entre los pa&iacute;ses y por    lo tanto queda m&aacute;s all&aacute; del control de cualquier gobierno individual.    La &uacute;nica forma de resolver esta paradoja es a trav&eacute;s de la acci&oacute;n    colectiva internacional, por medio de la cual los estados nacionales comparten    su soberan&iacute;a para alcanzar objetivos que ninguno puede lograr por s&iacute;    solo. Entre esos objetivos la salud es el m&aacute;s trascendente para avanzar    hacia el desarrollo, la seguridad, la democracia y el valor universal de los    derechos humanos. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><b>Conclusi&oacute;n </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Estamos en un momento &uacute;nico de retos y    oportunidades. Debido a la interdependencia, los retos a la salud exhiben una    complejidad sin precedentes. Pero al mismo tiempo, nunca hab&iacute;a habido    tanto inter&eacute;s por la salud en los foros mundiales y los recursos para    financiar programas han crecido de manera exponencial durante la &uacute;ltima    d&eacute;cada. Hay un nuevo optimismo global sobre la posibilidad real de lograr    mejoras sensibles en la salud de las poblaciones m&aacute;s pobres del mundo.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Para que el optimismo no se torne en decepci&oacute;n,    se debe renovar tanto el concepto de salud global como su pr&aacute;ctica mediante    el impulso incluyente a la cooperaci&oacute;n entre todos los actores del pluralista    escenario mundial. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Un hombre que en su momento supo renovar el    pensamiento y la acci&oacute;n fue Miguel E. Bustamante. Hoy debemos seguir    el camino por &eacute;l marcado del compromiso infatigable con la salud de cada    uno de los habitantes de esta casa com&uacute;n que es nuestro mundo interdependiente.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>Referencias</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1. Palomar de Miguel J. Bustamante ME. En: Palomar    de Miguel J. Diccionario de M&eacute;xico. M&eacute;xico, DF: Trillas, 2005:211.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2. Bustamante ME. Enciclopedia de M&eacute;xico,    Tomo II. M&eacute;xico, DF: Enciclopedia de M&eacute;xico, 1978:178. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">3. Kearney AT, Foreign Policy. Midiendo la globalizaci&oacute;n.    Este Pa&iacute;s 2001;(122):2-9. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">4. Kearney AT, International Endowment for Peace.    Measuring globalization. Foreign Policy 2004;2:54-69. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">5. Rosen G. A history of public health. Baltimore:    The Johns Hopkins University Press, 1993:6. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">6. Porter R. Blood and guts. A short history    of medicine. Nueva York: WW Norton &amp; Company, 2002:8. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">7. Porter R, ed. Medicine. Cambridge illustrated    history. Cambridge: Cambridge University Press, 1996:28. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">8. Porter R, ed. Medicine. Cambridge illustrated    history. Cambridge: Cambridge University Press, 1996:25. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">9. Porter D. Health, civilization and the state.    A history of public health from ancient to modern times. Londres y Nueva York:    Routledge, 1999:47. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">10. Kolata G. Flu. The story of the great influenza    pandemic of 1918 and the search for the virus that caused it. Nueva York: Farrar,    Straus and Giroux, 1999:9. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">11. Kunstler JH. The long emergency. Nueva York:    Grove Press, 2005:11. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">12. Hawley WA. <I>Aedes albopictus</I> in North    America: probable introduction in used tires from northern Asia. Science 1987;    236:1114-1116. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">13. Karlen A. Man and microbes. Disease and plagues    in history and modern times. Nueva York: Simon and Schuster, 1995:216. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">14. Remnik D. More bad news from the Gulag. The    New Yorker 1999 February 15:27-28. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">15. York G. A deadly strain of TB races toward    the West. The Globe and Mail 1999 March 24: A1 and A12. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">16. Omran AR. The epidemiologic transition: a    theory of the epidemiology of population change. Milbank Mem Fund Q 1971;49:509-538.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">17. Frenk J, Bobadilla JL, Sep&uacute;lveda J,    L&oacute;pez-Cervantes M. Health transition in middle-income countries: new    challenges for health care. Health Pol Plann 1989;4:29-39. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">18. Garret L. The challenge of global health.    Foreign Affairs 2007;86(1):14-38. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">19. Brush B, Sochalski J, Berger A. Imported    care: recruiting foreign nurses to US health care facilities. Health Affairs    2004;23(5):78-87. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">20. G&oacute;mez-Dant&eacute;s O. Health. En:    Simmons PJ, De Jonge Oudraat C, eds. Managing global issues. Lessons learned.    Washington, DC: Carnegie Endowment for International Peace, 2001:392-323. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">21. Birn AE. Marriage of convenience. Rockefeller    international health and revolutionary Mexico. Rochester: Rochester University    Press, 2006. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">22. World Bank. World Development Report 1993.    Investing in health. Nueva York: Oxford University Press, 1993. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">23. Jamison DT, Mosley WH, Meacham AR, Bobadilla    JL, eds. Disease control priorities in developing countries. Nueva York: Oxford    University Press, 1993.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> 24. Fleishman JL. The foundation: a great American    secret. Nueva York: Public Affairs, 2007. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">25. Mathews J. Power shift. Foreign Affairs 1997;76(1):50-66.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">26. Fidler DP. Health and foreign policy: a conceptual    overview. Londres: The Nuffield Trust, 2005. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">27. United Nations High Level Panel on Threats,    Challenges and Change. A more secure world: our shared responsibility. Nueva    York: Naciones Unidas, 2004. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">28. Commission on Human Security. Human security    now: protecting and empowering people. Nueva York: Commission on Human Security,    2003. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">29. Bloom DE, Canning D. The health and wealth    of nations. Science 2000;287:12-13. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">30. Commission on Macroeconomics and Health.    Macroeconomics and health: investing in health for economic development. Ginebra:    OMS, 2001. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">31. Frenk J. Bridging the divide: global lessons    from evidence-based health policy in Mexico. Lancet 2006; 368:954-961. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">32. Xu K, Evans D, Carrin G, Aguilar-Rivera AM.    Designing health financing systems to reduce catastrophic health expenditure.    Ginebra; WHO, Technical Briefs for Policy Makers No.2, 2005. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">33. Sen AK. Development as freedom. Nueva York:    Albert Knopf, 1999. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">34. Ruger JP. Democracy and health. QJM 2005;98:299-304.    </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">35. Franco A, &Aacute;lvarez-Dardet C, Ruiz MT.    Effect of democracy on health: ecological study. BMJ 2004;329:1421-1424. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">36. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.    La democracia en Am&eacute;rica Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y    ciudadanos. Lima, Per&uacute;: PNUD, 2004. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">37. Marshall TH. Class, citizenship and social    development. Nueva York: Doubleday Anchor Books, 1965. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">38. Brown TM, Cueto M, Fee E. The World Health    Organization and the transition from international to global public health.    Am J Public Health 2006;96(1):62-72. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">39. Tendler J. Inside foreign aid. Baltimore:    The Johns Hopkins University Press, 1975. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">40. Beck H. Caridad global. Letras Libres 2006;(88):30-31.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">41. Garret L. The challenge of global health.    Foreign Affairs 2007;86(1):14-38. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">42. Epstein H, Chen L. Can AIDS be stopped? New    York Rev Books 2002;49(4). </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">43. Bloom B. Public health in transition. Sci    Am 2005;283(3):92-99. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">44. Specter M. What money can buy. New Yorker    2005;October 24:57-71. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">45. Frenk J. La salud de la poblaci&oacute;n.    Hacia una nueva salud p&uacute;blica. M&eacute;xico, DF: FCE, 1994. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">46. Frenk J, Chac&oacute;n F. Conceptual bases    for education and research in international health. En: Pan American Health    Organization. International health. A North-South debate. Washington, DC: PAHO,    1992:205-221. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">47. Chen L, Bell D, Bates L. World health and    institutional change. En: Pocantico Retreat. Enhancing the performance of international    health institutions. Cambridge, MA: The Rockefeller Foundation, Social Science    Research Council, Harvard School of Public Health, 1996:9-21. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">48. Jamison DT, Frenk J, Knaul F. International    collective action in health: Objectives, functions and rationale. Lancet 1998;351:514-517.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">Este documento fue presentado en el marco de    la Conferencia Magistral Miguel E. Bustamante, durante el XII Congreso Nacional    de Investigaci&oacute;n en Salud P&uacute;blica, celebrado en las instalaciones    del Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica, en Cuernavaca, Morelos, del    7 al 9 de marzo de 2007.    <br>   Solicitud de sobretiros: Dr. Julio Frenk. Av. Universidad 655, col. Santa Mar&iacute;a    Ahuacatitl&aacute;n. 62508, Cuernavaca, Morelos, M&eacute;xico. Correo electr&oacute;nico:    <a href="mailto:jfrenk@prodigy.net.mx">jfrenk@prodigy.net.mx</a> </font></p>      ]]></body>
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