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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[In memorian: semblanza de un científico Dr. Demetrio Sodi Pallares]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="verdana"><b>IN MEMORIAN</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="verdana"><b><i>In memorian.</i> Semblanza de un cient&iacute;fico    <br>   Dr. Demetrio Sodi Pallares</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Describir los perfiles de una persona, exige    relatar al hombre y sus circunstancias y, seg&uacute;n la caracter&iacute;stica    que se analiza, deber&aacute; escogerse, dentro de su entorno, el marco referencial    adecuado. En el caso de que el narrador sea testigo presencial de los acontecimientos,    tendremos la fortuna de revivir, al trav&eacute;s del tiempo, un instante hist&oacute;rico.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Para hacer un bosquejo de la faceta cient&iacute;fica    del Dr. Demetrio Sodi Pallares, es imperativo hablar de su tiempo, su espacio    y su doctrina; por ello hablaremos del Instituto Nacional de Cardiolog&iacute;a    de M&eacute;xico, de la electrocardiograf&iacute;a y del tratamiento metab&oacute;lico,    a la luz de testigos presenciales. Empecemos con espacio y tiempo. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El Instituto Nacional de Cardiolog&iacute;a    primero en su g&eacute;nero en todo el mundo, se inaugura el 18 de abril de    1944. Revivo la voz de su insigne creador, el Maestro Dr. Ignacio Ch&aacute;vez,    en un art&iacute;culo que public&oacute; en 1962, con motivo del XVIII aniversario<SUP>1</SUP>    ... "Pensamos que se pod&iacute;a hacer un Centro que fuese algo m&aacute;s    que un hospital para cardiacos, un centro que fuese a la vez un hospital, un    laboratorio de investigaciones, una escuela y un instrumento de ayuda social    y humana". M&aacute;s adelante, como una profesi&oacute;n de fe, agregaba:    si M&eacute;xico ha de contar un d&iacute;a en el mundo del pensamiento, no    ha de ser por la ciencia que importe y ni siquiera por la cultura que asimile;    ha de ser por lo que produzca, por lo que cree, por el acento original que ponga    en el concierto de las ideas. Y en ese esfuerzo por encontrarnos a nosotros    mismos y de iniciar la tradici&oacute;n cient&iacute;fica que nos falta, el    Instituto est&aacute; empe&ntilde;ado como en un lance de honor. La proclama    del Maestro Ch&aacute;vez fue un reto personal, permanente para cada uno de    los integrantes del Instituto. Para el Dr. Sodi ... "El crear nuestra    propia ciencia...", se volvi&oacute; un imperativo insoslayable. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>La doctrina</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Aunque la existencia del fen&oacute;meno el&eacute;ctrico    pudo ser detectado por el hombre en cualquier momento de su existencia, existen    reportes hist&oacute;ricos<SUP>2</SUP> que consignan las propiedades atractivas    del &aacute;mbar desde 600 a&ntilde;os A.C. Corresponde a Tales de Mileto, uno    de los siete sabios de la Antigua Grecia el haber observado la atracci&oacute;n    que ejerce el &aacute;mbar previamente frotado sobre peque&ntilde;os materiales    pr&oacute;ximos; en griego el nombre de &aacute;mbar es <I>electron</I> y de    ah&iacute; se deriva el t&eacute;rmino de el&eacute;ctrico (que tiene o conduce    electricidad). El registro del fen&oacute;meno el&eacute;ctrico en los tejidos    vivos comprueba que pueden producir una corriente el&eacute;ctrica. A partir    de entonces, las comunicaciones son numerosas y vienen a constituir el fundamento    tecnol&oacute;gico. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Las aportaciones de investigadores como Waller,    His, Einthoven, Aschoff Tawara, Keith y Flack, Lewis, Craib y Frank N Wilson,    maestros del Dr. Sodi, fueron sin duda los que integraron la doctrina b&aacute;sica    de la electrocardiograf&iacute;a, pero el panorama era confuso, contradictorio,    era una orquesta en desorden, sus miembros no todos eran buenos m&uacute;sicos    y sus solistas, algunos de gran calidad, tocaban diferentes partituras, el resultado    ca&oacute;tico, faltaba crear una partitura con sus compases para cada m&uacute;sico    y sobre todo para el director, para que surgiera la armon&iacute;a y con ella    lo anhelado: el comprender la curva electrocardiogr&aacute;fica. Ser&aacute;    el Dr. Demetrio Sodi Pallares quien intuya la necesidad de estudiar la activaci&oacute;n    del coraz&oacute;n; para lograrlo, inicia el estudio sistem&aacute;tico de la    activaci&oacute;n normal del coraz&oacute;n, desde su inicio en el nodo de Aschoff    Tawara, el tronco com&uacute;n del Haz de His, las divisiones de sus ramas izquierda    y derecha, las activaciones  del subendocardio    al epicardio, as&iacute; como de las masas musculares del endocardio al epicardio,    del tabique interventricular, del ventr&iacute;culo izquierdo, del ventr&iacute;culo    derecho y de las regiones basales; para estos estudios se dise&ntilde;aron electrodos    especiales, con distancias interelectrodales, milim&eacute;tricos y as&iacute;    logr&oacute; establecer la forma de activaci&oacute;n de las diferentes partes    del coraz&oacute;n. El estudio experimental en animales fue despu&eacute;s comparado    con estudios electrocardiogr&aacute;ficos cl&iacute;nicos y en algunos casos    con el estudio de los corazones <I>post mortem,</I> donde se ratificaban o se    correg&iacute;an con los estudios experimentales de animales; as&iacute;, gradualmente,    se fue formando el cuerpo de doctrina de la electrocardiograf&iacute;a que permit&iacute;a    deducir los cambios anatomo-cl&iacute;nicos a trav&eacute;s del electrocardiograma    humano; en este estudio participaron muchos investigadores nacionales y extranjeros,    pero siempre dirigidos por su director, el Dr. Demetrio Sodi Pallares. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La nueva interpretaci&oacute;n electrocardiogr&aacute;fica    recibi&oacute; el nombre de deductiva y a partir de entonces el electrocardiograma    fue un estudio obligado, que en ocasiones era el &uacute;nico que permit&iacute;a    el diagn&oacute;stico de algunas alteraciones insospechadas en cl&iacute;nica.    El reconocimiento fue mundial, entusiasta para los que lo comprend&iacute;an    y reservado para los que no ten&iacute;an el conocimiento suficiente para calificarlo.    Todo esto, no fue m&aacute;s que el primer paso; gradualmente se fue descubriendo    la correlaci&oacute;n del fen&oacute;meno el&eacute;ctrico con el metabolismo    celular y en &uacute;ltima instancia con la producci&oacute;n de la energ&iacute;a.    A esta nueva interpretaci&oacute;n la denominamos electrocardiograf&iacute;a    poliparam&eacute;trica. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>El tratamiento polarizante </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La incongruencia que observ&oacute; el Dr. Sodi    en los enfermos cardiacos, de permitirles dietas libres en sodio y simult&aacute;neamente    ordenarles natriur&eacute;ticos para que lo eliminaran, fue el inicio para buscar    una dieta hipos&oacute;dica estricta que ya no requiriera diur&eacute;ticos.    El &eacute;xito de esta dieta lo impuls&oacute; al estudio e investigaci&oacute;n    del tratamiento polarizante. Los trabajos experimentales con la aplicaci&oacute;n    de soluciones de glucosa, insulina y potasio por venoclisis, mostraron su eficiencia    en el tratamiento del infarto del miocardio experimental, as&iacute; como de    la insuficiencia cardiaca, realizados por nosotros en el Instituto Nacional    de Cardiolog&iacute;a. Posteriormente, y ante el &eacute;xito que hab&iacute;a    observado en la enfermedad de su madre, se iniciaron estudios a mayor nivel    y en todos se corrobor&oacute; la eficiencia de dicho tratamiento (dieta y soluciones    polarizantes) en el control de la insuficiencia cardiaca, as&iacute; como del    infarto del miocardio, en un estudio de 50 pacientes que se realiz&oacute; en    mi Servicio del Hospital Colonia. El estudio fue comparativo con un grupo similar    de pacientes que ingresaban al Servicio de Cardiolog&iacute;a del Hospital Colonia.    Estos resultados experimentales y cl&iacute;nicos fueron presentados a la comunidad    cient&iacute;fica mundial durante el IV Congreso Mundial de Cardiolog&iacute;a,    en M&eacute;xico, en 1962. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La oposici&oacute;n afortunadamente no se rindi&oacute;,    aceptaron que las soluciones de GKI, determinaban una mejor&iacute;a que era    simplemente "un maquillaje del electrocardiograma y no la aceptaban como    mejor&iacute;a real". Lo anterior oblig&oacute; a realizar m&aacute;s investigaciones    experimentales y cl&iacute;nicas que ratificaban nuestros hallazgos. Dentro    de &eacute;stas, conviene resaltar la del Dr. Edmundo Calva, Jefe del Departamento    de Bioqu&iacute;mica, confirmando una mejor&iacute;a significativa en la formaci&oacute;n    de ATP. A trav&eacute;s de los a&ntilde;os la reconfirmaci&oacute;n de la mejor&iacute;a    obtenida se mantiene hasta el presente. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Los investigadores nos vimos en la necesidad    de estudiar las sendas metab&oacute;licas que se reflejaban en el fen&oacute;meno    el&eacute;ctrico y la correlaci&oacute;n fue evidente; en &uacute;ltima instancia,    el fen&oacute;meno el&eacute;ctrico es consecuencia de corrientes i&oacute;nicas    a trav&eacute;s de la membrana celular, corrientes i&oacute;nicas que est&aacute;n    determinadas por la energ&iacute;a libre que es la fuente indispensable para    la subsistencia y la formaci&oacute;n celular. Nosotros mismos nos quedamos    sorprendidos al descubrir y conformar esta electrocardiograf&iacute;a poliparam&eacute;trica    que el Dr. Sodi vislumbraba, mucho antes que otros en el mundo. La informaci&oacute;n    de la electrocardiograf&iacute;a poliparam&eacute;trica fue incomprensible para    muchos y, dado que desconoc&iacute;an o hab&iacute;an olvidado el metabolismo    celular y m&aacute;s directamente la bioqu&iacute;mica, los t&eacute;rminos    de energ&iacute;a libre, entrop&iacute;a no les era familiares y lo m&aacute;s    f&aacute;cil era rechazar, negar o ridiculizar estas aportaciones. As&iacute;    la mente inquieta del Dr. Sodi, estudiaba y analizaba otros fen&oacute;menos    mediante el camino que le alumbraba la electrocardiograf&iacute;a integral y    va a dar un paso m&aacute;s adelante, dentro del metabolismo celular, ahora,    los conceptos de entrop&iacute;a y energ&iacute;a libre se analizan en el resto    del cuerpo y se correlacionan con diversas alteraciones, inclusive ajenas a    la patolog&iacute;a cardiovascular cl&aacute;sica pero, como un todo, est&aacute;n    correlacionadas entre s&iacute;; el estudio lo lleva al campo de la f&iacute;sica,    en donde determinadas radiaciones por campos magn&eacute;ticos favorecen la    producci&oacute;n de energ&iacute;a en zonas que est&aacute;n alteradas por    enfermedad </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Con alegr&iacute;a observa que problemas &oacute;seos    mejoran su metabolismo con la aplicaci&oacute;n de campos magn&eacute;ticos.    El mismo, junto con el ingeniero Alvaro Mu&ntilde;oz, se aboca al dise&ntilde;o    y construcci&oacute;n de tales aparatos; se sorprende con alegr&iacute;a de    la mejor&iacute;a, no s&oacute;lo del metabolismo &oacute;seo, sino inclusive    del metabolismo general como es el caso de otras enfermedades, algunas    consideradas incurables. Este salto es de tal altura que provoca v&eacute;rtigo    asomarse a &eacute;l; se va caminando en una cuerda floja en la que para muchos    es milagrer&iacute;a y para otros es charlataner&iacute;a; el camino es de gran    riesgo y con gran valent&iacute;a lo va cruzando, frecuentemente solo; muchos    de los que lo vemos, hemos tenido temor de una ca&iacute;da y en ocasiones no    nos atrevemos a seguir su sendero. A pesar de los vientos en contra, hay una    luz de esperanza en enfermedades que actualmente consideramos incurables, me    refiero en particular al c&aacute;ncer. El futuro aportar&aacute; los fundamentos    experimentales que convencer&aacute;n a los esc&eacute;pticos. En sus ratos    de reposo su mente inquieta se solaza en la poes&iacute;a y hace a&ntilde;os    elabor&oacute; un libro de versos, logrando satisfacer una de sus facetas, la    de poeta. Pronto la inquietud m&iacute;stica y filos&oacute;fica lo va a cautivar,    entreg&aacute;ndole horas de sue&ntilde;o o descanso. Hace apenas unas semanas    que elabor&oacute; un ensayo filos&oacute;fico acerca de las dos corrientes    de la filosof&iacute;a tradicional. La de Parm&eacute;nides de Elea, que se    fundamenta en el SER, y la de Her&aacute;clito de Efeso, que negando la existencia    del SER, s&oacute;lo aceptaba la realidad del cambio. A lo largo de los a&ntilde;os,    no ha mostrado desmayo ni vacilaciones; con f&eacute;rrea convicci&oacute;n    expone su doctrina y conf&iacute;a en su misi&oacute;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Al esfuerzo de este lapso de su vida profesional    es leg&iacute;timo calificarlo de colosal, y como testimonio de esta aseveraci&oacute;n    est&aacute; su curriculum, imponente por la calidad y cantidad de su contenido    y; sin duda, singular en nuestro medio cient&iacute;fico: a t&iacute;tulo de    ejemplos, citar&eacute; en forma escueta, algunas cifras: </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">320 trabajos cient&iacute;ficos publicados en    revistas y libros del mundo; en la gran mayor&iacute;a, como autor principal.    Las conferencias, en diversos sitios del orbe, son 325. Los cursos impartidos    rebasan la cifra de 175 y los libros publicados ascienden a 19. Sus trabajos    han sido citados en m&aacute;s de 300 publicaciones cient&iacute;ficas. Conserva    m&aacute;s de 100 diplomas con todo tipo de reconocimientos. Pertenece a numerosas    Sociedades Cient&iacute;ficas, es <I>Master Teacher</I> del American College    of Cardiology. Fue Presidente de la Academia de Medicina de M&eacute;xico y,    en dos ocasiones, de la Sociedad Mexicana de Cardiolog&iacute;a. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Se requiere de imaginaci&oacute;n para comprender    la magnitud de esta obra monumental. Tan formidable empuje ha convencido a una    oposici&oacute;n sana, natural y bienvenida, de la solidez en los fundamentos    de su doctrina. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Desafortunadamente al Dr. Sodi le toc&oacute;    vivir la etapa final de la &eacute;poca positivista, en la que domina el concepto    anat&oacute;mico, donde se exige el substrato morfol&oacute;gico para reconocer    la existencia de enfermedad. La era de la aventura quir&uacute;rgica donde impera    el "<I>by pass</I>", la "angioplast&iacute;a coronaria"    y se premia el "trasplante". Generaciones a las que les ha sido dif&iacute;cil    despojarse de una tradici&oacute;n materialista y de sus modelos mecanicistas    en ciencia, para entrar al mundo de lo funcional, de la energ&iacute;a que no    se ve, pero que existe, y comprender as&iacute; el concepto maravilloso del    metabolismo celular. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> No es f&aacute;cil entender al Dr. Sodi y otorgarle    premios por su labor realizada. Ten&iacute;a que ser marginado. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Los a&ntilde;os han transcurrido, y llegamos    a 2003, el Maestro Sodi, con sus 90 a&ntilde;os de edad, conserva la energ&iacute;a,    creatividad y alegr&iacute;a que lo han caracterizado. Su actividad no conoci&oacute;    el cansancio, ni el reposo; fue un dinamismo febril que lo impuls&oacute; al    trabajo profesional, al estudio, a dictar sus lecciones y a la investigaci&oacute;n.    En su mente inquieta siempre surgieron ideas nuevas y se&ntilde;al&oacute; nuevos    senderos por investigar. En la cl&iacute;nica, la electrocardiograf&iacute;a,    el magnetismo, en la terap&eacute;utica cl&iacute;nica, el c&aacute;ncer, las    infecciones virales fueron sus retos, conserv&oacute; una vida plena, no traicion&oacute;    su fe, ni dud&oacute; de su misi&oacute;n. As&iacute; en plena lucha, a las    4 a.m. del d&iacute;a 12 de agosto de 2003, entreg&oacute; su alma a Dios. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="tx"></a>Dr. Jos&eacute; Ponce de Le&oacute;n    Jurado.<a href="#nt"><sup>*</sup></a> </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>Referencias </b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">1. Ch&aacute;vez I. El Instituto Nacional de    Cardiolog&iacute;a en 1962 (a los dieciocho a&ntilde;os de su fundaci&oacute;n.    M&eacute;xico, INC, 1962. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">2. White HE. F&iacute;sica moderna. M&eacute;xico:    Uteha, Ed 1982:389.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="nt"></a><a href="#tx">*</a> M&eacute;dico    cardi&oacute;logo. Profesor titular de Cardiolog&iacute;a (jubilado). Facultad    de Medicina. Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. </font></p>      ]]></body>
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