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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">In Memoriam </font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Donato Alarc&oacute;n</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay acontecimientos que, aun siendo previsibles, ver deseados en dadas circunstancias, tienen, cuando ocurren, un impacto imposible de asimilar: as&iacute; fue la muerte de Donato.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Donato enfermo, Donato muy enfermo era, de todas formas, Donato aqu&iacute;, en Nutrici&oacute;n su &aacute;mbito por excelencia. As&iacute; fue en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os, mientras pudo con la enfermedad sigui&oacute; en su oficina, en su departamento y en su instituto, en medio de sus actividades habituales: trabajos y sesiones, y preparando caf&eacute; para sus amigos en la cafetera alemana de la que estaba tan orgulloso.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su conducta no reflejaba el conflicto que su inteligencia inquisitiva deb&iacute;a estar enfrentando y que lo llev&oacute; a resolver que ten&iacute;a que seguir "empujando la roca" cuantas veces fuera necesario y posible.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin m&aacute;s, la conducta m&aacute;s humana que pueda adoptarse: aceptar al hombre como principio y fin de la existencia. Esta posici&oacute;n, alcanzada por Donato, al filo de los a&ntilde;os y despu&eacute;s de muchos conflictos metaf&iacute;sicos, implica admitir una cierta soledad del hombre en la Tierra y contestar la pregunta de si la vida vale o no vale la pena de ser vivida, cuando se reduce a una serie de episodios fenomenol&oacute;gicos existenciales, sobre los que, adem&aacute;s, no se tiene albedr&iacute;o.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Queda as&iacute; planteado, al mismo tiempo, el problema de la libertad y del &uacute;nico problema filos&oacute;fico importante, seg&uacute;n Camus, el de la absurdidad de la muerte.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta imposible saber si Donato resolvi&oacute; estos problemas existenciales basado en su gran capacidad cient&iacute;fica o si, como le gustaba citar a Newton, "se apoy&oacute; en los hombros de gigantes", filos&oacute;ficos m&aacute;s que cient&iacute;ficos en este caso.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo indudable es que lo resolvi&oacute;. Por eso, en vez de decir como Sartre, cuando muri&oacute; Camus en un accidente est&uacute;pido, que "el esc&aacute;ndalo particular de esa muerte era la abolici&oacute;n del orden de los hombres por lo inhumano", es preferible citar a P&iacute;ndaro cuando dice: "Alma m&iacute;a, no aspires a la vida inmortal, pero agota el campo de lo posible".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, Donato fue un hombre complejo, a veces hasta la contradicci&oacute;n, con intereses numerosos, gustos cada vez m&aacute;s refinados y afectos profundos, que intent&oacute; realizar todo el potencial de estas m&uacute;ltiples facetas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De sus intereses, el principal fue la Medicina y desarroll&oacute; su carrera de cl&iacute;nico, maestro, investigador y acad&eacute;mico en Nutrici&oacute;n, uno de sus afectos. Si se except&uacute;an los a&ntilde;os de entrenamiento en la Cl&iacute;nica Mayo, otro de sus cari&ntilde;os, en donde tambi&eacute;n tuvo un desempe&ntilde;o brillante, el resto de su vida m&eacute;dica la vivi&oacute; en el Instituto, desde residente a director. La caracter&iacute;stica de esta carrera profesional fue la progresi&oacute;n: muy buen estudiante, mejor residente, pre&#150;interno e interno de entonces, se convirti&oacute; en un excelente jefe de departamento y director y hubiese sido un excepcional ex director por muchos a&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La complejidad de la imagen del m&eacute;dico que ten&iacute;a y buscaba lograr, se reflej&oacute; en el simposio del cincuenta aniversario del Instituto: "La crisis de la medicina al final del milenio. &iquest;Habr&aacute; un renacimiento?" La crisis viene de la tecnolog&iacute;a, la socializaci&oacute;n y la comercializaci&oacute;n excesivas con la desaparici&oacute;n de la relaci&oacute;n individual m&eacute;dico&#150;paciente. En contraposici&oacute;n, &eacute;l quer&iacute;a, en el hospital como en el consultorio, una combinaci&oacute;n de ciencia, arte, &eacute;tica y compasi&oacute;n por parte del m&eacute;dico y de esperanza, confianza, gratitud y amistad por parte del enfermo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la instituci&oacute;n, durante su direcci&oacute;n, los logros de esa d&eacute;cada, una de las m&aacute;s espl&eacute;ndidas para el Instituto, podr&iacute;an tomarse como una suerte de renacimiento. Incluso con sus aspectos art&iacute;sticos: cuadros, tapetes, estatuas, bienales de pintura y concierto. Renacimiento tambi&eacute;n, en la medida que esa era del Instituto represent&oacute; el esfuerzo renovador del grupo que sigui&oacute; a los fundadores. Algunos de ellos, miembros del "club del s&aacute;ndwich" o de los "coroneles" como llamaban en 1965 a los reci&eacute;n llegados de Estados Unidos, que se reun&iacute;an para so&ntilde;ar cambios de la estructura y funcionamiento de Nutrici&oacute;n. De ellos, &eacute;l fue el m&aacute;s logrado y el que m&aacute;s logr&oacute;. Apoyado por su inteligencia sistem&aacute;tica, su voluntad f&eacute;rrea y su tenacidad sin medida, puestas al servicio de una ambici&oacute;n constructiva, no s&oacute;lo personal sino tambi&eacute;n institucional y aun nacional, intent&oacute; y casi alcanz&oacute; la excelencia, lema que se escogi&oacute; para el Instituto en la reuni&oacute;n de planeaci&oacute;n en Taxco.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo personal, fue m&eacute;dico destacado que trat&oacute; igual a sus enfermos institucionales y privados, y que pudo mantener un modelo ejemplar de cl&iacute;nico, maestro e investigador. Esto le permiti&oacute; crear una escuela de Reumatolog&iacute;a de nivel nacional e internacional, introducir muchos de los fundamentos cl&iacute;nicos y b&aacute;sicos a la pr&aacute;ctica de su especialidad y, como dijo en alguna ocasi&oacute;n Rub&eacute;n Lisker, dignificar la investigaci&oacute;n centrada en el enfermo, en todos los medios acad&eacute;micos. Adem&aacute;s, particip&oacute; en la vida acad&eacute;mica del pa&iacute;s y de la UNAM, otro afecto casi gen&eacute;tico de Donato y alcanz&oacute; casi todas las distinciones y premios nacionales y muchos internacionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la jefatura y en la direcci&oacute;n tuvo, a veces, que aislarse, ser distante y tomar decisiones discutibles. Sab&iacute;a que el poder se desgasta y desgasta al que lo ejerce y que conservarlo impone, en ocasiones, conductas duras. Pero "tratar de emular los logros de las grandes instituciones m&eacute;dicas internacionales en la cl&iacute;nica, la docencia y la investigaci&oacute;n", las hac&iacute;a inevitables: "Caminar en tierra de gigantes", como por ejemplo, Zubir&aacute;n, Ch&aacute;vez y Alarc&oacute;n, tiene sus exigencias y no permite la familiaridad. Ya ex director, la actitud cambi&oacute; y, si su muerte no hubiese sido si no inesperada, tan temprana, se habr&iacute;an expresado m&aacute;s su simpat&iacute;a, su amabilidad y su capacidad de afecto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hombre complejo, Donato lo fue tambi&eacute;n por el refinamiento de sus gustos: algunos, como su amor por la pintura, las porcelanas, los tapetes orientales, los libros bellos y los objetos de arte, los hered&oacute; de su padre y lo convirtieron en un coleccionista respetable; otros, como su afici&oacute;n a los viajes y a la gastronom&iacute;a, los fue adquiriendo en sus visitas a otros lugares. En esto, &eacute;l tan nacionalista se afrances&oacute; y sin perder su amor por la naturaleza, la cultura y la gastronom&iacute;a mexicanas, empez&oacute; a disfrutar con deleite sus viajes a Europa y, en especial, a Francia. Con su facilidad habitual se estaba convirtiendo en un conocedor.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los afectos de Donato, desmesurados en el caso de su familia, de sus instituciones y de su pa&iacute;s, exigen ser respetados. Est&aacute; &eacute;l todav&iacute;a "demasiado vivo" para que convenga detallarlos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos minutos para hablar de un hombre tan complejo y de una vida tan llena, dejan un sentimiento de fragilidad y fugacidad. Que tanto y tan duramente alcanzado tenga que desaparecer, lleva a decir con John Donne que "Ning&uacute;n hombre es una isla completa en s&iacute; misma; cada hombre es un pedazo del continente...; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque soy parte de la humanidad; y, por lo tanto, no preguntes por qui&eacute;n doblan las campanas; doblan por ti".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La muerte de cualquier hombre nos disminuye, pero la de Donato nos disminuye mucho m&aacute;s y s&oacute;lo queda pensar, para llenar el vac&iacute;o, que como se lo exig&iacute;a P&iacute;ndaro a su alma: "no aspir&oacute; a la vida inmortal, pero s&iacute; agot&oacute; el campo de lo posible".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2">Enero 19, 2005     <br> Dr. Juan Antonio Rull&#150;Rodrigo</font></p>      ]]></body>
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