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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Tuberculosis latente: El enigma de en qué células de nuestro organismo se esconde la bacteria que más muertes ha producido en la historia de la humanidad]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Desde la trinchera de las ciencias b&aacute;sicas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Tuberculosis latente</b><b>.</b> <b>El enigma de en qu&eacute; c&eacute;lulas de nuestro organismo se esconde la bacteria que m&aacute;s muertes ha producido en la historia de la humanidad</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Latent tuberculosis. The enigma about in which cells of our body the bacterium that has caused the most deaths in the history of humanity tends to hide</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rogelio Hern&aacute;ndez Pando<sup>a</sup>, Jorge Barrios&#45;Pay&aacute;n<sup>a</sup></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>a</sup> <i>Secci&oacute;n de Patolog&iacute;a Experimental. Departamento de Patolog&iacute;a. Instituto Nacional de Ciencias M&eacute;dicas y Nutrici&oacute;n "Salvador Zubiran". M&eacute;xico, DF.</i></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/facmed/v56n6/a10i.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tuberculosis (TB) es la enfermedad infecciosa que m&aacute;s ha afectado a la humanidad a lo largo de la historia, y ha sido causa de enfermedad y muerte durante m&aacute;s de 20,000 a&ntilde;os<sup>1</sup>. El agente causal es <i>Mycobacterium tuberculosis</i> (Mtb), el cual suele infectar a los seres humanos a trav&eacute;s de las v&iacute;as respiratorias y en los pa&iacute;ses end&eacute;micos generalmente lo hace por primera vez durante la infancia. Es interesante que en m&aacute;s del 90% de los casos de quienes se infectan por primera vez, el sistema inmunol&oacute;gico ya contiene a las bacterias, y tan solo del 5 a 10% desarrollan la enfermedad progresivamente. M&aacute;s interesante a&uacute;n es el hecho de que en el 30% de los individuos infectados que no se enferman, las bacterias se albergan dentro de las c&eacute;lulas del hu&eacute;sped sin producirles da&ntilde;o, en un estado que se conoce como infecci&oacute;n latente, la cual es cl&iacute;nicamente asintom&aacute;tica y no transmisible<sup>2</sup>. Sin embargo, cuando la actividad de la respuesta inmunol&oacute;gica disminuye como consecuencia del envejecimiento o de la presencia de enfermedades debilitantes como el c&aacute;ncer, la diabetes o el sida, las bacterias en estado latente se reactivan y producen enfermedad activa. El entendimiento de los mecanismos utilizados por Mtb para permanecer en estado latente sin producir enfermedad por a&ntilde;os o incluso d&eacute;cadas, manteni&eacute;ndose oculta al sistema inmunol&oacute;gico as&iacute; como la naturaleza de los mecanismos de su reactivaci&oacute;n, son tan inciertos hoy en d&iacute;a como lo eran hace mas de 100 a&ntilde;os cuando el gran microbi&oacute;logo alem&aacute;n Robert Koch Mtb lo descubri&oacute;<sup>3</sup>.</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de Barrios&#45;Pay&aacute;n que hoy comentamos estudia el tejido humano proveniente de casos de autopsia con tecnolog&iacute;a esencialmente molecular, y trata de contestar varias preguntas importantes en TB latente, como son:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;En qu&eacute; tejidos y c&eacute;lulas del organismo se encuentra oculta Mtb en estado latente? &iquest;Las bacterias en estado latente est&aacute;n s&oacute;lo presentes en el tejido pulmonar o tambi&eacute;n existen en tejido extrapulmonar? &iquest;Es posible infectarse varias veces con bacterias diferentes y que &eacute;stas se mantengan en estado latente?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La infecci&oacute;n latente es probablemente el principal problema para la erradicaci&oacute;n de la TB<sup>4</sup>. Se estima que alrededor de un tercio de la poblaci&oacute;n mundial (2000 millones de personas) tienen esta condici&oacute;n y la mayor&iacute;a de los sujetos con infecci&oacute;n latente morir&aacute;n por causas distintas a la TB, pero se calcula que el 10% sufrir&aacute;n TB de reactivaci&oacute;n lo cual convierte a dicha condici&oacute;n en el m&aacute;s importante reservorio de la enfermedad<sup>5</sup>.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/facmed/v56n6/a10f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El inicio en el conocimiento de la existencia de Mtb en estado latente quiz&aacute;s se inicia en 1927, cuando 2 pat&oacute;logos de la Universidad de Filadelfia, los profesores Opie y Aronson, demostraron la existencia de Mtb vivas en estado latente en 169 casos de autopsia de sujetos muertos por causas distintas a la TB, de los cuales obtuvieron tejido pulmonar, lo homogenizaron y lo inyectaron en cobayos, animales que son muy susceptibles a la TB. Observaron diferencias relacionadas con la edad de los pacientes, pero un alto porcentaje de animales desarrollaron TB como consecuencia de la administraci&oacute;n de homogenizados de tejido pulmonar humano, demostrando as&iacute; que el tejido pulmonar ten&iacute;a Mtb vivas y virulentas a&uacute;n cuando no hubieran producido la enfermedad activamente<sup>6</sup>. Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, en el a&ntilde;o 2000, se confirmaron estas observaciones en un estudio similar pero con tecnolog&iacute;a molecular, al estudiar nuevamente tejido pulmonar de aspecto histol&oacute;gicamente normal proveniente de casos de autopsia colectados en Etiopia y M&eacute;xico de sujetos fallecidos por causas diferentes a la TB. En este estudio se demostr&oacute; la presencia de ADN exclusivo de Mtb (transpos&oacute;n IS6110) tanto por reacci&oacute;n en cadena de la polimerasa (PCR) convencional como por PCR<b>&#45;</b><i>in&#45;situ</i>; esta &uacute;ltima metodolog&iacute;a mostr&oacute; que el ADN micobacteriano estaba presente, no s&oacute;lo en los macr&oacute;fagos, sino tambi&eacute;n en c&eacute;lulas que no son fagocitos profesionales como los neumocitos tipo II, c&eacute;lulas endoteliales y fibroblastos<sup>7</sup>, lo que sugiere que este tipo de c&eacute;lulas le ofrecen a la bacteria un nicho especial donde establecerse y poder escapar de la respuesta inmunol&oacute;gica, ya que estas c&eacute;lulas no son tan eficientes para eliminar a las bacterias y no procesan ni presentan ant&iacute;genos como lo hacen los macr&oacute;fagos<sup>3</sup>. Estos resultados cambiaron la percepci&oacute;n del antiguo dogma que establec&iacute;a a los macr&oacute;fagos localizados en granulomas antiguos, conocidos como n&oacute;dulos de Ghon t&iacute;picos de TB latente, como el &uacute;nico sitio en donde se encontraban las bacterias en estado latente<sup>8</sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Utilizando metodolog&iacute;a b&aacute;sica similar despu&eacute;s se demostr&oacute; que extrapulmonarmente, espec&iacute;ficamente en el tejido adiposo, el Mtb puede persistir en estado latente e incluso esto tambi&eacute;n puede suceder durante la enfermedad progresiva<sup>9</sup>. La capacidad de Mtb de ingresar en c&eacute;lulas adiposas y mantenerse en estado latente se pudo reproducir <i>in&#45;vitro</i> y en un modelo murino similar a infecci&oacute;n latente. Un aspecto de particular inter&eacute;s en este estudio fue la observaci&oacute;n de que la bacteria puede sobrevivir mejor en c&eacute;lulas adiposas debido a que estas pueden utilizar los l&iacute;pidos almacenados en los adipocitos para beneficio propio, espec&iacute;ficamente para construir su pared, que se caracteriza por tener una gran cantidad de glicol&iacute;pidos y peptidol&iacute;pidos complejos; el otro aspecto importante es que los antibi&oacute;ticos que se usan para tratar la TB son muy ineficientes en ingresar y eliminar a la bacteria cuando se alberga en las c&eacute;lulas adiposas<sup>9,10</sup>.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/facmed/v56n6/a10f2.jpg" target="_blank">Figura 2</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La TB es una enfermedad esencialmente pulmonar, pero en el 15% de los casos puede afectar otros &oacute;rganos, como ganglios linf&aacute;ticos, h&iacute;gado, ri&ntilde;&oacute;n o cerebro y en ocasiones sin que exista afectaci&oacute;n pulmonar, lo cual sugiere que puede existir TB latente que se reactiva extrapulmonarmente<sup>8</sup>. En el trabajo de Barrios&#45;Pay&aacute;n y cols.<sup>2</sup>, no s&oacute;lo se confirm&oacute; la existencia de ADN de Mtb en macr&oacute;fagos y fagocitos no profesionales en los pulmones de sujetos que fallecieron por causas diferentes a la TB, sino que adem&aacute;s se demostr&oacute; la viabilidad de las bacterias al mostrar por RT&#45;PCR en tiempo real que sintetizan RNA ribosomal y adem&aacute;s que realmente son bacterias en estado latente, pues con la misma metodolog&iacute;a se demostr&oacute; que transcriben genes relacionados espec&iacute;ficamente con infecci&oacute;n latente, como lo son el gen que codifica para una prote&iacute;na de stress llamada alfa cristalina y para la isocitrato liasa, que es una enzima esencial en la actividad bioenerg&eacute;tica y al parecer est&aacute; vinculada con el consumo de los l&iacute;pidos de la pared bacteriana y los utiliza como fuente de energ&iacute;a. Este es un aspecto distintivo de las bacterias en estado latente pues con esta actividad consumen su pared hasta perderla y as&iacute; tambi&eacute;n pierden su caracter&iacute;stica tintorial de ser organismos acido&#45;alcohol resistentes; en consecuencia, no es posible identificar bacterias en estado latente con la tinci&oacute;n espec&iacute;fica de Ziehl Neelsen, por lo cual es necesario utilizar metodolog&iacute;a molecular como la que se empleo en este estudio. Adem&aacute;s de que s&oacute;lo este tipo de metodolog&iacute;a permite demostrar la existencia de bacterias vivas, puesto que una de las caracter&iacute;sticas esenciales de las bacterias en estado latente es que no pueden crecer en medios de cultivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las aportaciones principales de este trabajo es la demostraci&oacute;n de que extrapulmonarmente, en tejidos como el bazo, h&iacute;gado y ri&ntilde;on, en un alto porcentaje (65&#45;70%) de sujetos fallecidos por causas diferentes a la TB, existen bacterias en estado latente y, al igual que en el pulm&oacute;n, las bacterias se encuentran en el citoplasma no s&oacute;lo de macr&oacute;fagos sino tambi&eacute;n de fagocitos no profesionales, como las c&eacute;lulas endoteliales, fibroblastos, hepatocitos o epitelio tubular renal, y ese tejido no mostraba ninguna anormalidad histol&oacute;gica evidente, lo cual se confirm&oacute; en un modelo murino similar a la TB latente. Por lo tanto, la bacteria en estado latente puede existir en los tejidos sin inducir inflamaci&oacute;n o formaci&oacute;n de los t&iacute;picos granulomas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta finales del siglo pasado se consideraba que Mtb era un tipo de bacteria con gran estabilidad y poca variabilidad en su estructura gen&eacute;tica. Diversas t&eacute;cnicas moleculares han demostrado recientemente que esto no es as&iacute;, en realidad una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s sobresalientes de Mtb es su gran diversidad gen&eacute;tica y hoy se sabe que existe una especie de grupos &eacute;tnicos de la bacteria relacionados con una distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica espec&iacute;fica. Una de las t&eacute;cnicas mas &uacute;tiles para este tipo de estudio de genotipificaci&oacute;n basados en PCR es la espoligotipificaci&oacute;n, con la cual, entre otros aspectos se ha demostrado principalmente en pa&iacute;ses end&eacute;micos, la presencia de varias cepas gen&eacute;ticamente diferentes en el mismo paciente con TB activa, tanto en pacientes VIH positivos como negativos<sup>10&#45;12</sup>. En este estudio se encontraron 42 genotipos bacterianos diferentes en 30 individuos con infecci&oacute;n latente<sup>2</sup>. Esta amplia variabilidad gen&eacute;tica sugiere infecci&oacute;n espor&aacute;dica cr&oacute;nica, y un dato particularmente interesante fue que el 50% de los individuos infectados mostraron 2 o 3 genotipos diferentes, lo cual indica que es posible infectarse varias veces y albergar diferentes tipos de Mtb en estado latente. De hecho, al parecer en pa&iacute;ses end&eacute;micos como el nuestro estas infecciones <b>m&uacute;ltiples</b> son una condici&oacute;n com&uacute;n, en donde la respuesta inmune adaptativa inducida por la primera infecci&oacute;n (la cual fue llevada en latencia) no protege en contra de un segundo o tercer contacto con otras cepas de la bacteria<sup>13</sup>. Adem&aacute;s, todas las bacterias encontradas fueron Mtb, ninguna fue <i>M. bovis,</i> lo cual es importante si consideramos que las campa&ntilde;as de vacunaci&oacute;n con BCG son prevalentes en M&eacute;xico y esta vacuna es un tipo atenuado de <i>M. Bovis</i> que pudo haber sido albergado en forma latente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conclusi&oacute;n, en el estudio de Barrios Pay&aacute;n y cols. se muestra que en la TB hay mucho m&aacute;s complejidad que macr&oacute;fagos que fagocitan Mtb y la inducci&oacute;n de formaci&oacute;n de granulomas. Es tambi&eacute;n un ejemplo interesante de c&oacute;mo la investigaci&oacute;n b&aacute;sica y experimental en patolog&iacute;a puede contribuir a dilucidar enigmas importantes en enfermedades de gran importancia m&eacute;dica, como lo es la TB.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.&nbsp;Daniel TM. The origins and precolonial epidemiology of tuberculosis in the Americas: can we figure them out? Int J Tuberc Lung Dis. 2000;4:395&#45;400.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6894763&pid=S0026-1742201300090001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;Barrios&#45;Pay&aacute;n J, Saqui&#45;Salces M, Jeyanathan A, Alc&aacute;ntara&#45;Vazquez M, Castanon&#45;Arreola G, Rook G, et al. Extrapulmonary locations of Mycobacterium tuberculosis DNA During Latent Infection. J Infect Dis. 2012; 206:1194&#45;205.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6894765&pid=S0026-1742201300090001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.&nbsp;Bishai WR. Rekindling old controversy on elusive lair of latent tuberculosis. The Lancet. 2000;356(9248):2113&#45;4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6894767&pid=S0026-1742201300090001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4.&nbsp;Gordillo S, Guirado E, Gil O, D&iacute;az J, Amat I, Molinos S, et al. Usefulness of acr expression for monitoring latent Mycobacterium tuberculosis bacilli in 'in vitro' and 'in vivo' experimental models. Scan J Immunol. 2006;64:30&#45;39.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6894769&pid=S0026-1742201300090001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5.&nbsp;kochi A. The global tuberculosis situation and the new control strategy of the World Health Organization. Tubercle 1991;72:6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6894771&pid=S0026-1742201300090001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">6.&nbsp;Opie E, Aronson J. Tubercle bacilli in latent tuberculous lesions and in lung tissue without tuberculous lesions. Arch Pathol Lab Med. 1927;4:21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6894773&pid=S0026-1742201300090001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">7.&nbsp;Hern&aacute;ndez&#45;Pando R, Jeyanathan M, Mengistu G, Aguilar D, Orozco H, Harboe M, et al. Persistence of DNA from Mycobacterium tuberculosis in superficially normal lung tissue during latent infection. Lancet. 2000;356:2133&#45;8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6894775&pid=S0026-1742201300090001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">8.&nbsp;Parrish NM, Dick JD, Bishai WR. Mechanisms of latency in Mycobacterium tuberculosis. Trends Microbiol. 1998;6:107&#45;12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6894777&pid=S0026-1742201300090001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">9.&nbsp;Neyrolles O, Hern&aacute;ndez&#45;Pando R, Pietri&#45;Rouxel F, Fornas P, Tailleux L, Barrios Pay&aacute;n JA, et al. Is Adipose Tissue a Place for Mycobacterium tuberculosis Persistence? PLoS ONE 2006;1:1&#45;9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6894779&pid=S0026-1742201300090001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">10.&nbsp;Richardson M, Carroll NM, Engelke E, Van Der Spuy GD, Salker F, Munch Z, et al. Multiple Mycobacterium tuberculosis strains in early cultures from patients in a high&#45;incidence community setting. J Clin Microbiol. 2002;40:2750&#45;4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6894781&pid=S0026-1742201300090001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">11.&nbsp;Pavlic M, Allerberger F, Dierich MP, Prodinger WM. Simultaneous infection with two drug&#45;susceptible Mycobacterium tuberculosis strains in an immunocompetent host. J Clin Microbiol. 1999;37:4156&#45;7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6894783&pid=S0026-1742201300090001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">12.&nbsp;Mallard K, McNerney R, Crampin AC, Houben R, Ndlovu R, Munthali L, et al. Molecular detection of mixed infections of Mycobacterium tuberculosis strains in sputum samples from patients in Karonga District, Malawi. J Clin Microbiol. 2010;48(12):4512&#45;8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6894785&pid=S0026-1742201300090001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">13.&nbsp;Laal S. How does Mycobacterium tuberculosis establish infection? J Infect Dis. 2012;206:1157&#45;9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6894787&pid=S0026-1742201300090001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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