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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Desde las trincheras de las ciencias b&aacute;sicas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La esfingosina 1&#150;fosfato y su receptor S1P<sub>1</sub>: reguladores de la respuesta inmune</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Silvana Baz&uacute;a&#150;Valenti&ordf; y J. Adolfo Garc&iacute;a&#150;S&aacute;inz&ordf;</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><i>a </i></sup><i>Instituto de Fisiolog&iacute;a Celular. UNAM. M&eacute;xico, DF. </i><a href="http://www.ifc.unam.mx/researchers/garcia-sainz/es" target="_blank">http://www.ifc.unam.mx/researchers/garcia&#150;sainz/es</a>. <i>Correo electr&oacute;nico:</i> <a href="mailto:agarcia@ifc.unam.mx">agarcia@ifc.unam.mx</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las hormonas, neurotransmisores y los mensajeros de acci&oacute;n principalmente local (autacoides) ejercen sus acciones a trav&eacute;s de la uni&oacute;n a estructuras llamadas receptores, que se encargan de disparar las acciones celulares y sist&eacute;micas que producen. Los avances en bioqu&iacute;mica y biolog&iacute;a molecular han permitido demostrar que dichos receptores son prote&iacute;nas y que, por lo tanto, est&aacute;n codificadas en nuestro ADN. Hoy sabemos que estos receptores se pueden agrupar de acuerdo a su estructura y funci&oacute;n en diversas familias: a) intranucleares, que son factores transcripcionales regulados por su asociaci&oacute;n con las hormonas, b) los receptores canal, que son canales i&oacute;nicos modulados por hormonas y neurotransmisores, c) los receptores con actividad enzim&aacute;tica o que se asocian a enzimas itinerantes en el citoplasma de las c&eacute;lulas y d) los receptores acoplados a prote&iacute;nas G, o de 7 dominios o zonas transmembranales. Los receptores a los que nos referimos en este despacho pertenecen a este &uacute;ltimo grupo <b>(<a href="/img/revistas/facmed/v55n6//a10f1.jpg" target="_blank">figura 1</a>).</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Descifrar el genoma humano ha permitido, entre muchas otras cosas &uacute;tiles, conocer el n&uacute;mero aproximado de receptores que tenemos, clasificarlos y analizarlos en su estructura y funci&oacute;n; es decir, mejorar nuestro conocimiento de cada familia y tipo de receptor. As&iacute;, el n&uacute;mero de genes que codifican para receptores de siete dominios transmembranales se estima en un poco m&aacute;s de 850; de ellos, la inmensa mayor&iacute;a (aproximadamente 750) pertenecen a la familia de la Rodopsina y el resto a las otras familias (Adhesi&oacute;n, Glutamato, Frizzle y Secretina)<sup>1</sup>. Se estima que estos receptores representan entre el 1 y el 5% de los genes presentes en los genomas conocidos (desde los de hongos y plantas, hasta el humano). Tambi&eacute;n se ha calculado que, en el caso de los humanos, son el blanco de un porcentaje muy alto (30&#150;50%) de f&aacute;rmacos que se usan en la actualidad<sup>1</sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de la familia de la rodopsina encontramos a &eacute;sta prote&iacute;na (que es el receptor para la luz), a los diversos receptores para la adrenalina, dopamina, histamina, serotonina, opi&aacute;ceos, prostaglandinas y muchas otras hormonas y neurotransmisores, muy conocidos. Pero tambi&eacute;n encontramos los receptores de mensajeros o mediadores menos conocidos, como la esfingosina 1&#150;fosfato, al que nos referiremos un poco m&aacute;s adelante. Es importante se&ntilde;alar que se han identificado prote&iacute;nas con caracter&iacute;sticas estructurales de receptores, y que por lo tanto se les ha clasificado como tales. Entre estos est&aacute;n los denominados "receptores hu&eacute;rfanos", llamados as&iacute; porque a&uacute;n se desconocen sus acciones y activadores naturales. Estos receptores hu&eacute;rfanos son una "mina de oro" por su aporte potencial al conocimiento de las funciones del organismo y su utilidad en el tratamiento de enfermedades, por lo que diversos grupos de acad&eacute;micos e investigadores de la industria farmac&eacute;utica, los estudian con gran inter&eacute;s<sup>1</sup>. Por otro lado, ya se ha logrado la cristalizaci&oacute;n y determinaci&oacute;n de la estructura de algunos receptores de la familia de los que tienen 7 dominios transmembranales, incluyendo al de la esfingosina 1&#150;fosfato, S1P<sub>1</sub><sup>2</sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La esfingosina 1&#150;fosfato <b>(<a href="/img/revistas/facmed/v55n6//a10f1.jpg" target="_blank">figura 1</a>)</b> es un intermediario en el metabolismo de los esfingol&iacute;pidos y su participaci&oacute;n en las membranas biol&oacute;gicas se conoce desde hace muchos a&ntilde;os. Ahora se sabe que tambi&eacute;n participa como mensajero en forma end&oacute;crina (comunicaci&oacute;n general o sist&eacute;mica en el organismo o por hormonas), paracrina (comunicaci&oacute;n entre c&eacute;lulas cercanas de diferente estirpe o por factores locales) y autocrina (comunicaci&oacute;n entre c&eacute;lulas cercanas de la misma estirpe, incluyendo a la secretora), regulando una gran cantidad de funciones de suma importancia, como la proliferaci&oacute;n, la diferenciaci&oacute;n y la migraci&oacute;n, entre muchas otras<sup>3</sup>. La esfingosina 1&#150;fosfato es secretada por plaquetas activadas, mastocitos y otros tipos de c&eacute;lulas, por lo que se encuentra en altas concentraciones en la sangre y en menores concentraciones en el espacio intersticial. Funciona como agonista de una familia de receptores acoplados a prote&iacute;nas G, los cuales desencadenan efectos intracelulares a trav&eacute;s de la generaci&oacute;n de segundos mensajeros y la activaci&oacute;n de enzimas y otras prote&iacute;nas efectoras. Hasta hoy se han descrito 5 receptores: S1P<sub>1</sub>, S1P<sub>2</sub>, S1P<sub>3</sub>, S1P<sub>4</sub> y S1P<sub>5</sub>. Entre ellos hay una similitud de aproximadamente el 50% y sabemos que se expresan de manera diferencial en los distintos tejidos. Por otro lado, la interacci&oacute;n de estos receptores a varios tipos de prote&iacute;nas G tambi&eacute;n depende del tejido, lo que hace que la se&ntilde;alizaci&oacute;n intracelular sea altamente especializada y, tal vez, &uacute;nica para cada receptor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un aspecto particularmente interesante de la esfingosina 1&#150;fosfato es su papel en la inmunidad, pues sus receptores est&aacute;n presentes en diversas c&eacute;lulas del sistema inmunol&oacute;gico y regulan sus funciones<sup>4</sup>. Por ejemplo, una funci&oacute;n muy importante y de descubrimiento relativamente reciente es la participaci&oacute;n del esfingol&iacute;pido y su receptor S1P<sub>1</sub> en el egreso de los linfocitos de los ganglios linf&aacute;ticos<sup>4</sup> <b>(<a href="/img/revistas/facmed/v55n6//a10f2.jpg" target="_blank">figura 2</a>).</b> Cuando los linfocitos est&aacute;n en ganglios linf&aacute;ticos, y no se presenta ning&uacute;n ant&iacute;geno como se&ntilde;al de activaci&oacute;n, la expresi&oacute;n del receptor S1P<sub>1 </sub></font><font face="verdana" size="2">en la membrana plasm&aacute;tica es alta permitiendo que los linfocitos respondan migrando al gradiente de esfingosina 1&#150;fosfato que existe en su entorno. Dicho gradiente se encuentra entre el l&iacute;quido intersticial de la corteza, m&eacute;dula y centros germinales del ganglio donde la esfingosina 1&#150;fosfato se encuentra en bajas concentraciones, y los senos cortical y medular que tiene altas concentraciones. Por all&iacute; pasa la linfa para salir por los vasos eferentes. Entonces, podr&iacute;amos decir que los linfocitos son atra&iacute;dos por el esfingol&iacute;pido, al cual "sienten" a trav&eacute;s de sus receptores S1P<sub>1</sub>, migran a la linfa y de all&iacute; pasan a la circulaci&oacute;n general <b>(<a href="/img/revistas/facmed/v55n6//a10f2.jpg" target="_blank">figura 2</a>).</b> Es decir, el tr&aacute;fico de los linfocitos de los ganglios a la circulaci&oacute;n es regulado por la concentraci&oacute;n relativa de este esfingol&iacute;pido y la presencia del receptor S1P<sub>1</sub> en estas c&eacute;lulas; dicho tr&aacute;fico es fundamental para mantener el nivel de linfocitos circulantes y por ende en la respuesta inmunol&oacute;gica del organismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, la activaci&oacute;n de diversos receptores por la uni&oacute;n a sus agonistas conduce, adem&aacute;s de las acciones celulares, a la internalizaci&oacute;n de los receptores; algunos de estos receptores se reciclan a la membrana plasm&aacute;tica y otros se degradan <b>(<a href="/img/revistas/facmed/v55n6//a10f3.jpg" target="_blank">figura 3</a>).</b> Existen agonistas sint&eacute;ticos que favorecen acciones particulares de los receptores al inducir un cambio conformacional tal que favorece un camino o acci&oacute;n particular sobre otros. Es decir, ahora sabemos que no todos los agonistas son iguales pues en contraste con los agonistas naturales, pueden activar total o parcialmente una o m&aacute;s v&iacute;as, produciendo preferentemente algunos efectos. Por ejemplo, pueden tener una acci&oacute;n leve sobre la producci&oacute;n de segundos mensajeros o llevar a los receptores a degradaci&oacute;n r&aacute;pida en alta proporci&oacute;n. Se les ha dado el nombre de "agonistas sesgados" pues, como se indica, presentan un sesgo o preferencia en su acci&oacute;n, y representan una entidad conceptual nueva en la farmacolog&iacute;a actual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos conceptos b&aacute;sicos tienen muchas implicaciones relevantes en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica. En el caso que nos ocupa la industria farmac&eacute;utica ha desarrollado compuestos que funcionan como agonistas activando al receptor S1P<sub>1</sub> de los linfocitos y otras c&eacute;lulas, pero r&aacute;pidamente lo internalizan y lo degradan. El resultado a nivel sist&eacute;mico es que los linfocitos tienen menos receptores S1P<sub>1</sub> y despu&eacute;s de su activaci&oacute;n ya no responden correctamente al gradiente de esfingosina 1&#150;fosfato, qued&aacute;ndose atrapados en el ganglio linf&aacute;tico. Esto desencadena una disminuci&oacute;n en la cuenta linfocitaria hem&aacute;tica (linfopenia) y disminuye la respuesta inmunol&oacute;gica; es decir, &eacute;ste tipo de compuestos funcionan en cierta medida como inmunomoduladores negativos (inmunosupresores) por lo que se est&aacute;n probando en modelos experimentales de rechazo y de enfermedades autoinmunes. De hecho, uno de ellos, el Fingolimod (FTY720) ya se est&aacute; utilizando en humanos para el tratamiento de casos espec&iacute;ficos de esclerosis m&uacute;ltiple, aparentemente con &eacute;xito<sup>5</sup>. Hay que mencionar que el fingolimod es un agente que es fosforilado por la esfingosina cinasa II (FTY720&#150;P), convirti&eacute;ndolo as&iacute; en un an&aacute;logo de la esfingosina 1&#150;fosfato, que en los linfocitos activa a los receptores S1P<sub>1</sub> induciendo su internalizaci&oacute;n y degradaci&oacute;n casi inmediata <b>(<a href="/img/revistas/facmed/v55n6//a10f3.jpg" target="_blank">figura 3</a>).</b> La consecuencia es una disminuci&oacute;n en el ataque autoinmune al sistema nervioso central. Es importante se&ntilde;alar que el compuesto tambi&eacute;n act&uacute;a sobre receptores de c&eacute;lulas gliales (astrocitos y microglia) lo que disminuye la desmielinizaci&oacute;n e incrementa la remielinizaci&oacute;n del sistema nervioso<sup>6,7</sup>, contribuyendo as&iacute; a la acci&oacute;n terap&eacute;utica. No obstante lo anterior, es fundamental que el m&eacute;dico est&eacute; atento a la evoluci&oacute;n del tratamiento pues, no hay medicamentos sin acciones indeseables y, en este caso, se pueden abatir las defensas del organismo mas all&aacute; de lo deseable, entre otros problemas y efectos secundarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es notable c&oacute;mo los avances en las ciencias b&aacute;sicas repercuten sobre la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica y que lo hacen, d&iacute;a a d&iacute;a, con mayor velocidad. Para el m&eacute;dico mantenerse actualizado en aspectos b&aacute;sicos y cl&iacute;nicos representa un gran reto pero es fundamental para proporcionar al paciente atenci&oacute;n de alta calidad t&eacute;cnica y cient&iacute;fica. Adem&aacute;s debe conservar la orientaci&oacute;n humanista, propia de la buena pr&aacute;ctica m&eacute;dica. No hay duda de que sabemos m&aacute;s cada d&iacute;a y que... &iexcl;a&uacute;n es tanto lo que ignoramos!</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b><a href="/img/revistas/facmed/v55n6//a10e1.jpg" target="_blank">GLOSARIO</a></b>&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Fredriksson R y Schioth HB. The Repertoire of G&#150;Protein&#150;Coupled Receptors in Fully Sequenced Genomes. Mol Pharmacol. 2005;67:1414&#150;25.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6887821&pid=S0026-1742201200060001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Hanson MA, Roth CB, Jo E, Griffith MT, Scott FL, Rein&#150;hart G, et al. Crystal Structure of a Lipid G Protein&#150;Coupled Receptor. <i>Science</i> 2012;335:851&#150;5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6887823&pid=S0026-1742201200060001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Alvarez SE, Milstein S y Spiegel S. Autocrine and paracrine roles of sphingosine&#150;1&#150;phosphate. <i>Trends Endocrinol Metab.</i> 2007;18:300&#150;7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6887825&pid=S0026-1742201200060001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Rivera J, Proia RL y Olivera A. The alliance of sphingosine&#150;1&#150;phosphate and its receptors in immunity. <i>Nat Rev Immunol.</i> 2008;8:753&#150;763.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6887827&pid=S0026-1742201200060001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Brinkmann V, Billich A, Baumruker T, Heining P, Schmouder R, et al. Fingolimod (FTY720): discovery and development of an oral drug to treat multiple sclerosis. Nat Rev Drug Discov. 2010;9:883&#150;97.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6887829&pid=S0026-1742201200060001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Jackson SJ, Giovannoni G y Baker D. Fingolimod modulates microglial activation to augment markers of remyelination. <i>J Neuroinflammation.</i> 2011;8:76.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6887831&pid=S0026-1742201200060001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Choi JW, Gardell SE, Herr DR, Rivera R, Lee CW, Noguchi Ket al. FTY720 (fingolimod) efficacy in an animal model of multiple sclerosis requires astrocyte sphingosine 1&#150;phosphate receptor 1 (S1P1) modulation. Proc Natl Acad Sci USA. 2011;108:751&#150;6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6887833&pid=S0026-1742201200060001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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