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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[VII. Neurofisiología clínica y foniatría]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital General Dr. Manuel Gea González Sección de Foniatría ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font size="4" face="Verdana">Simposio</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><i>El hospital general </i>"Dr. Manuel Gea Gonz&aacute;lez": <i>pasado, presente y futuro</i></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>VII. Neurofisiolog&iacute;a cl&iacute;nica y foniatr&iacute;a</b></font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><b>Antonio Ysunza Rivera*</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">*Jefe de la Secci&oacute;n de Foniatr&iacute;a. Hospital General "Dr. Manuel Gea Gonz&aacute;lez".</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Durante los &uacute;ltimos 17 a&ntilde;os, en las &aacute;reas de neurofisiolog&iacute;a cl&iacute;nica y foniatr&iacute;a, se han seguido b&aacute;sicamente tres l&iacute;neas de investigaci&oacute;n: los aspectos funcionales de las fisuras palatinas, el electrodiagn&oacute;stico de par&aacute;lisis facial y la utilizaci&oacute;n de potenciales provocados auditivos para el diagn&oacute;stico de diversos trastornos neurol&oacute;gicos.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Aspectos funcionales de fisuras palatinas</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Diversos proyectos encaminados al diagn&oacute;stico y tratamiento de trastornos de ling&uuml;&iacute;sticos y de articulaci&oacute;n en ni&ntilde;os con fisuras de paladar secundario han mostrado que el resultado global depende de diversos factores. En el aspecto de comunicaci&oacute;n oral, un buen resultado depende de dos elementos principales, el primero es que la reparaci&oacute;n quir&uacute;rgica obtenga un esf&iacute;nter velofar&iacute;ngeo suficiente y competente que permita un equilibrio adecuado de la resonancia nasal durante el habla. El segundo es alcanzar un adecuado desarrollo de la articulaci&oacute;n, previniendo la aparici&oacute;n de patrones de articulaci&oacute;n compensatoria. <sup>1</sup> En nuestro hospital, se eval&uacute;an m&aacute;s de 350 casos de fisuras de paladar secundario anualmente. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha estudiado la reparaci&oacute;n quir&uacute;rgica temprana de la fisura palatina y su efecto sobre el desarrollo fonol&oacute;gico en estos pacientes. Por otro lado, se ha estudiado el desarrollo ling&uuml;&iacute;stico en pacientes con fisura palatina y la importancia que &eacute;ste puede tener en el abordaje de terapia de lenguaje. Por &uacute;ltimo, se ha estudiado la importancia de la participaci&oacute;n de los padres en el proceso de terapia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La etapa preling&uuml;&iacute;stica del desarrollo del lenguaje se lleva a cabo de los 0 a los 12 meses. En esta etapa, las emisiones del ni&ntilde;o intentan gradualmente aproximarse al modelo adulto. Por lo tanto, el cierre temprano de la fisura, antes de los seis meses de edad, proporciona un tracto vocal &iacute;ntegro durante al menos una parte de esta importante etapa. Existen trastornos de articulaci&oacute;n que se consideran como compensadores de una insuficiencia velofar&iacute;ngea. <sup>1</sup> Estos trastornos denominados articulaci&oacute;n compensatoria, incluyen un funcionamiento aberrante no s&oacute;lo del esf&iacute;nter velofar&iacute;ngeo sino de todo el tracto vocal. La articulaci&oacute;n compensatoria se ha considerado un trastorno fon&eacute;tico. <sup>2</sup> Sin embargo, no todos los ni&ntilde;os con insuficiencia velofar&iacute;ngea cursan con este trastorno de articulaci&oacute;n. El hallazgo de que algunos ni&ntilde;os contin&uacute;an produciendo errores de articulaci&oacute;n compensatoria a pesar de lograrse la reparaci&oacute;n exitosa de una fisura palatina en etapa temprana, sugiere que existe alg&uacute;n otro factor aparte de las dificultades inherentes a la fisura que contribuye al desarrollo y persistencia de estos patrones de articulaci&oacute;n an&oacute;malos. La aparici&oacute;n de palabras dentro del desarrollo ling&uuml;&iacute;stico, alrededor del a&ntilde;o de edad, implica que se ha establecido un sistema fonol&oacute;gico, esto es, un sistema de reglas ling&uuml;&iacute;sticas que permiten <i>   mapear </i> los patrones fon&eacute;ticos del habla hacia los sonidos y patrones de s&iacute;labas del lenguaje con significado. <sup>1</sup> Por lo tanto, las conductas compensatorias de articulaci&oacute;n que surgieron como una estrategia para aproximarse a la articulaci&oacute;n adecuada, se incorporan al sistema de reglas fonol&oacute;gicas antes del cierre de la fisura que se realiza convencionalmente entre los 12 y 18 meses de edad. Existen diversos reportes que proponen que los trastornos de articulaci&oacute;n tienen como base alteraciones en niveles m&aacute;s elevados de la organizaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica.1,2 Mientras que la relaci&oacute;n compleja entre la articulaci&oacute;n compensatoria y los trastornos ling&uuml;&iacute;sticos no se ha establecido claramente hasta la fecha, s&iacute; se ha demostrado que los ni&ntilde;os que cursan con articulaci&oacute;n compensatoria se encuentran en alto riesgo de presentar un trastorno global del desarrollo ling&uuml;&iacute;stico. Es evidente que la articulaci&oacute;n compensatoria es al menos en parte un trastorno fonol&oacute;gico. <sup>2</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La articulaci&oacute;n compensatoria se puede prevenir reparando tempranamente una fisura palatina. <sup>3</sup> Cuando la articulaci&oacute;n compensatoria ya se ha establecido, el tratamiento m&aacute;s eficiente es utilizar un abordaje fonol&oacute;gico de terapia. Debido a que la regla fonol&oacute;gica se integra con otros aspectos ling&uuml;&iacute;sticos, la presentaci&oacute;n de sonidos correctos en la producci&oacute;n espont&aacute;nea se obtiene m&aacute;s r&aacute;pidamente. El sonido no tiene que aprenderse como una producci&oacute;n motora y despu&eacute;s generalizarse al lenguaje y al habla espont&aacute;neos. Es m&aacute;s, si los ni&ntilde;os con articulaci&oacute;n compensatoria presentan trastornos ling&uuml;&iacute;sticos asociados, entonces la terapia debe tambi&eacute;n abordar estos problemas de la misma forma que se aborda la articulaci&oacute;n. <sup>2</sup> Si existen limitaciones de tiempo y recursos, la terapia que aborda simult&aacute;neamente la articulaci&oacute;n compensatoria y el desarrollo ling&uuml;&iacute;stico promete mayor eficacia. Esto es particularmente importante en nuestro medio, donde la mayor&iacute;a de nuestros pacientes presenta graves limitaciones sociales y educacionales. <sup>1,2</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El aprendizaje natural debe incluir relaciones del desarrollo del lenguaje que proporcionen un soporte natural para la comunicaci&oacute;n y el aprendizaje del lenguaje. En el Hospital General "Dr. Manuel Gea Gonz&aacute;lez" hemos desarrollado durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os un programa en el que se involucra a las madres, y si es posible a los padres, de ni&ntilde;os con fisuras palatinas en el proceso de terapia. En este programa, las madres y/o los padres de los ni&ntilde;os acuden a las sesiones de terapia con sus hijos. Con este fin, se conforman peque&ntilde;os grupos con caracter&iacute;sticas similares para facilitar la interacci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica. Los resultados de nuestros estudios demuestran que los ni&ntilde;os que acuden con sus madres logran avances significativos respecto de los ni&ntilde;os que reciben la terapia solamente con la terapeuta. As&iacute; mismo, las madres que acompa&ntilde;an a sus hijos, modifican sustancialmente sus estilos de comunicaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica y sus modos de interacci&oacute;n comunicativa mediante su participaci&oacute;n activa en las sesiones de terapia. <sup>4</sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Electrodiagn&oacute;stico de par&aacute;lisis facial </b> </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Sir Charles Bell, neur&oacute;logo brit&aacute;nico, fue uno de los primeros que public&oacute; el padecimiento de la par&aacute;lisis facial, <sup>5</sup> aunque otros autores ya lo hab&iacute;an publicado previamente sin tanta difusi&oacute;n. <sup>5</sup> Darwin en 1872, estudi&oacute; y describi&oacute; la importancia de la expresi&oacute;n facial para la manifestaci&oacute;n de la gran mayor&iacute;a de las emociones humanas. <sup>6</sup> En sus estudios, se describe que el factor m&aacute;s importante para lograr movimientos faciales adecuados es la espontaneidad. <sup>6</sup> La incidencia de la par&aacute;lisis facial se ha reportado recientemente de 20 a 30 casos por 100 mil. El padecimiento afecta por igual a hombres que a mujeres. <sup>7</sup> Para la valoraci&oacute;n de la gravedad de una par&aacute;lisis facial, durante los &uacute;ltimos ocho a&ntilde;os, se ha utilizado una escala cl&iacute;nica obteniendo correlaci&oacute;n significativa con hallazgos electrofisiol&oacute;gicos. <sup>8-15</sup>   La escala incluye: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">0)  par&aacute;lisis fl&aacute;ccida con total asimetr&iacute;a en reposo y ausencia de movimientos faciales     <br> </font><font size="2" face="Verdana">1)  simetr&iacute;a en reposo, movimientos faciales voluntarios y expresiones faciales asim&eacute;tricos.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </font><font size="2" face="Verdana">2)  simetr&iacute;a en reposo, movimientos faciales voluntarios sim&eacute;tricos y expresiones faciales asim&eacute;tricas.     <br> </font><font size="2" face="Verdana">3)  simetr&iacute;a en reposo, movimientos faciales voluntarios sim&eacute;tricos y expresiones faciales sim&eacute;tricas. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El conjunto de pruebas que incluyen el diagn&oacute;stico topogr&aacute;fico no pueden identificar definitivamente el sitio de lesi&oacute;n en casos de par&aacute;lisis de Bell, Herpes Zoster &oacute;tico y fracturas de base de cr&aacute;neo, estas tres entidades engloban 95% de los casos de par&aacute;lisis facial. <sup>7,8,10,16</sup> La par&aacute;lisis de Bell y el Herpes Zoster &oacute;tico son enfermedades desmielinizantes inflamatorias que se manifiestan por diversas &aacute;reas a manera de <i>   parches, </i> en una disposici&oacute;n longitudinal extendi&eacute;ndose desde el tallo cerebral hasta la periferia. Recientemente se ha reportado que cerca de 80% de los casos de par&aacute;lisis de Bell se relaciona con una infecci&oacute;n por Herpes Simplex-1. <sup>7,10,13,16</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Una vez realizado el diagn&oacute;stico neurofisiol&oacute;gico, es conveniente obtener en las primeras etapas una timpanometr&iacute;a y reflejos ac&uacute;sticos, en especial los ipsilaterales, este estudio es &uacute;til como medida de la conducci&oacute;n del facial en su trayecto intratemporal. <sup>7,8</sup> Para el estudio del trayecto extratemporal se utiliza un estudio de conducci&oacute;n del facial, tambi&eacute;n llamado electroneuronograf&iacute;a. Este estudio ha demostrado un alto porcentaje de resultados falsos negativos durante la primera semana por lo que si se usa en este tiempo deber&aacute; realizarse diariamente y observar los cambios. <sup>10,11,13</sup> Posteriormente se puede utilizar electromiograf&iacute;a. porque los cambios electromiogr&aacute;ficos tardan de dos a tres semanas en aparecer. <sup>10,11,15</sup> Se han reportado como &uacute;tiles los estudios de imagen, en especial la imagen de resonancia magn&eacute;tica de cr&aacute;neo con &eacute;nfasis en fosa posterior y tallo cerebral. Este tipo de estudio es de mayor utilidad en casos con par&aacute;lisis facial de m&aacute;s de 20 semanas de evoluci&oacute;n sin recuperaci&oacute;n mayor de 80%. <sup>7</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En un estudio con 1400 pacientes con par&aacute;lisis facial realizado entre 1987 y 1999 se identificaron diversas etiolog&iacute;as que se resumen en el <a href="#c1">cuadro I</a>. El 90% de los pacientes con par&aacute;lisis de Bell, menores de 40 a&ntilde;os, mostr&oacute; recuperaci&oacute;n completa ya sea con tratamiento farmacol&oacute;gico y de medicina f&iacute;sica, o bien, en forma espont&aacute;nea. <sup>17</sup> De los casos que alcanzaron reinervaci&oacute;n completa en forma espont&aacute;nea o con tratamiento farmacol&oacute;gico y de medicina f&iacute;sica, sucedi&oacute; antes de 20 semanas. Se ha reportado que el tratamiento con prednisona (1mg/kg de peso) tiene resultados significativamente mejores que la utilizaci&oacute;n de placebo, <sup>17,18</sup> mientras que el tratamiento con prednisona y aciclovir (2000 gr por d&iacute;a) tiene resultados significativamente mejores que la utilizaci&oacute;n de placebo o prednisona. <sup>17</sup> La mayor&iacute;a de los reportes, recomienda la descompresi&oacute;n quir&uacute;rgica del nervio facial s&oacute;lo con antecedentes de traumatismo o en casos de par&aacute;lisis de Bell muy grave y de inicio s&uacute;bito. <sup>5,7</sup> En todo caso, es necesaria una exploraci&oacute;n completa de todo el trayecto con estudio neurofisiol&oacute;gico transoperatorio. <sup>7,17</sup> Es fundamental realizar un diagn&oacute;stico electrofisiol&oacute;gico completo antes de definir que una par&aacute;lisis facial es permanente ya sea par&aacute;lisis facial cong&eacute;nita o adquirida.</font></p>     <p align="center"><a name="c1"></a></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/gmm/v140n2/n2a13c1.jpg"></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El estudio de la interacci&oacute;n del diagn&oacute;stico electrofisiol&oacute;gico y el tratamiento quir&uacute;rgico en casos de par&aacute;lisis facial permanente ha demostrado que es fundamental obtener un diagn&oacute;stico de par&aacute;lisis facial permanente antes de siete meses despu&eacute;s de instalada la par&aacute;lisis, porque despu&eacute;s de siete meses, los resultados de reinervaci&oacute;n quir&uacute;rgica disminuyen significativamente a medida que el tiempo de evoluci&oacute;n se prolonga. As&iacute; mismo, se ha demostrado la utilidad de la estimulaci&oacute;n el&eacute;ctrica postoperatoria con el fin de promover un crecimiento axonal m&aacute;s r&aacute;pido en los trasplantes nerviosos. Esta estimulaci&oacute;n el&eacute;ctrica debe tener caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas, no debe ser en forma de pulsos, debe aplicarse diariamente con una localizaci&oacute;n topogr&aacute;fica de acuerdo al crecimiento axonal calculado y no debe producir contracci&oacute;n muscular (el&eacute;ctricamente inducida). <sup>8-15</sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Potenciales provocados auditivos en el diagn&oacute;stico de diversos trastornos neurol&oacute;gicos </b> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En colaboraci&oacute;n con otros hospitales, se ha estudiado la utilidad de los potenciales provocados auditivos en el diagn&oacute;stico de diversos trastornos neurol&oacute;gicos. Los potenciales auditivos de latencia corta son respuestas el&eacute;ctricas tempranas de la v&iacute;a auditiva que ocurren en sujetos dentro de los primeros 10 a 15 milisegundos despu&eacute;s de un est&iacute;mulo ac&uacute;stico apropiado. Este t&eacute;rmino gen&eacute;rico <i> latencia corta" engloba dos categor&iacute;as de eventos: el electrococleograma o la electrococleograf&iacute;a y los potenciales provocados auditivos denominados como "potenciales de tallo cerebral.</i>        <sup>19</sup> Los t&eacute;rminos <i>   electrococleograma y potenciales provocados auditivos de tallo cerebral </i> son inapropiados porque el componente m&aacute;s prominente del electrococleograma es generado por fibras nerviosas auditivas de primer orden m&aacute;s que por estructuras cocleares. As&iacute; mismo, el primer componente de los potenciales provocados auditivos de tallo cerebral no se genera en el tallo cerebral sino en el nervio auditivo, adem&aacute;s, los &uacute;ltimos componentes parecen originarse en estructuras m&aacute;s cef&aacute;licas que el tallo cerebral. A pesar de estas objeciones, dichos t&eacute;rminos se han utilizado ampliamente y los han asimilado todos los profesionales que trabajan en el campo de la audiolog&iacute;a y la neurofisiolog&iacute;a. <sup>19</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En 1998, Smith y colaboradores    <sup>20</sup> reportaron alteraciones en los potenciales provocados auditivos de latencia corta (PPALC) en individuos seropositivos para el virus de la inmunodeficiencia adquirida (VIH) sin s&iacute;ndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). Con base en este reporte se realiz&oacute; un estudio de potenciales provocados auditivos de latencia corta en pacientes infectados por el VIH, con y sin SIDA. El prop&oacute;sito era determinar el tipo y frecuencia de alteraciones de los PPALC en estos pacientes. Los resultados demostraron que la infecci&oacute;n por el virus de la inmunodeficiencia adquirida puede producir cambios patol&oacute;gicos subcl&iacute;nicos en el nervio coclear y el tallo cerebral, estos cambios pueden ser detectados por los estudios de PPALC. <sup>21</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los ni&ntilde;os con trastorno de d&eacute;ficit de atenci&oacute;n (TDA) pueden presentar diversas alteraciones en estudios de resonancia magn&eacute;tica de cr&aacute;neo y en estudios electrofisiol&oacute;gicos tales como los PPALC e incluso otras variedades de potenciales como los potenciales provocados auditivos de latencia larga (PPALL). Al comparar los PPALC y los PPALL en ni&ntilde;os escolares con un diagn&oacute;stico definido de TDA y ni&ntilde;os sin datos cl&iacute;nicos de este padecimiento se demostr&oacute; que el tiempo de transmisi&oacute;n en tallo cerebral est&aacute; significativamente prolongado en ni&ntilde;os con TDA. As&iacute; mismo, la latencia de los componentes principales de los PPALC es significativamente prolongada y su amplitud est&aacute; disminuida. Estos resultados sugieren que los ni&ntilde;os escolares con TDA pueden mostrar alteraciones cl&iacute;nicamente identificables en estudios electrofisiol&oacute;gicos. El diagn&oacute;stico de TDA se utiliza exageradamente en la actualidad. As&iacute; mismo, el tratamiento farmacol&oacute;gico en ni&ntilde;os con este diagn&oacute;stico se ha incrementado significativamente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Las diferencias que diversos autores han reportado en varios procedimientos incluyendo estudios electrofisiol&oacute;gicos, bioqu&iacute;micos y de imagen, pudieran en teor&iacute;a ser las bases del TDA, sin embargo, estos hallazgos no necesariamente son la causa. Debe realizarse una cuidadosa distinci&oacute;n entre causa y correlaci&oacute;n. El postulado de que los resultados de PPALC y PPALL en ni&ntilde;os con TDA pueden ser &uacute;tiles para el diagn&oacute;stico no quiere decir que en el momento actual sean indicadores diagn&oacute;sticos con especificidad y sensibilidad adecuadas. De hecho, ser&aacute;n necesarios mayores estudios antes de definir la eficacia diagn&oacute;stica de estos procedimientos. Sin embargo, estos hallazgos pueden ser &uacute;tiles en el futuro, al conformar bater&iacute;as de estudio sistematizado para ni&ntilde;os con sospecha de TDA, incluso pudieran aportar datos que apoyaran la detecci&oacute;n de candidatos a diversos tratamientos farmacol&oacute;gicos espec&iacute;ficos. <sup>22</sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">1. <b> Pamplona M, Ysunza A, Gonz&aacute;lez M, et al. </b> Linguistic development in cleft palate patients with and without compensatory articulation disorder. Int J Pediatr Otorhinolaryngol 2000;54:81-91.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874210&pid=S0016-3813200400020001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">2. <b>   Pamplona M, Ysunza A. </b> A comparative trial of two modalities of speech intervention for compensatory articulation in cleft palate children, phonologic approach versus articulatory approach. Int. J Pediatr Otorhinolaryngol 1999;49:21-27.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874211&pid=S0016-3813200400020001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">3. <b>   Ysunza A, Pamplona M, Mendoza M, et al. </b> Speech outcome and maxillary growth in patients with unilateral complete cleft lip and palate operated on at 6 versus 12 months of age. Plast Reconstr Surg 1998;102:675-680.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874212&pid=S0016-3813200400020001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">4. <b> Pamplona, M, Ysunza, A, Jim&eacute;nez, Y. </b> Mothers of children with cleft palate undergoing speech intervention change communicative interaction. Int J Pediatr Otorhinolaryngol 2001;59:173-179.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874213&pid=S0016-3813200400020001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">5. <b>   Adour K. </b> Diagnosis and management of facial paralysis. N Engl J Med 1982; 307:348-358.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874214&pid=S0016-3813200400020001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">6. <b>   Darwin C. </b> The expression of emotions in man and animals. Chicago, IL, USA: University of Chicago Press; 1965.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874215&pid=S0016-3813200400020001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">7. <b>   Adour K, Byl F, Hilsinger R, et al. </b> The true nature of Bell's Palsy. Diagnosis and treatment. Laryngoscope 1978;88:787-801.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874216&pid=S0016-3813200400020001300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">8. <b>   Ysunza A. </b> Exploraci&oacute;n del nervio facial. En: Corvera J, editor. Neuro-otolog&iacute;a cl&iacute;nica. M&eacute;xico: Salvat; 1990.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874217&pid=S0016-3813200400020001300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">9. <b> Ysunza A, Drucker R, I&ntilde;igo F, et al. </b> Facial palsy recovery after crossed facial nerve graft enhanced by electric field stimulation. J Clin Neurophysiol 1991;8:342-343.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874218&pid=S0016-3813200400020001300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">10. <b> Ysunza A, I&ntilde;igo F, Ortiz-Monasterio F, et al. </b> Recovery of facial palsy following sural to facial nerve graft is enhanced by electric field stimulation. Res Surg 1993;5:154-158.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874219&pid=S0016-3813200400020001300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">11. <b> Ysunza A, I&ntilde;igo F, Drucker R, et al. </b> Recovery of congenital facial palsy in patients with hemifacial microsomia subjected to sural to facial nerve graft is enhanced by electric field stimulation. Arch Med Res 1996;27:7-13.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874220&pid=S0016-3813200400020001300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">12. <b> Ysunza A, I&ntilde;igo F, Rojo P, et al. </b> Congenital facial palsy and crossed facial nerve grafts. Age and outcome. Int J Pediatr Otorhinolaryngol 1996;36:125-135.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874221&pid=S0016-3813200400020001300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">13. <b> I&ntilde;igo F, Ysunza A, Ortiz-Monasterio F, et al. </b> Early postnatal treatment of congenital facial palsy in patients with hemifacial microsomia. Int J Pediatr Otorhinolaryngol 1993;26:56-67.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874222&pid=S0016-3813200400020001300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">14. <b> I&ntilde;igo F, Rojo P, Ysunza A, et al. </b> Aesthetic treatment of Romberg disease. Br J Plast Surg 1993;46:194-200. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874223&pid=S0016-3813200400020001300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">15. <b> I&ntilde;igo F, Ysunza A, Rojo P, et al. </b> Recovery of facial palsy after crossed facial nerve grafts. Br J Plast Surg 1994;47:312-320.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874224&pid=S0016-3813200400020001300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">16. <b> Trigos I, Ysunza A, I&ntilde;igo F, et al. </b> Sistematizaci&oacute;n del diagn&oacute;stico y tratamiento de la par&aacute;lisis facial y sus secuelas. Cir Plast 1995;5:101-115.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874225&pid=S0016-3813200400020001300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">17. <b>   Adour K. </b> Treatment of facial paralysis. Ann Otorhinolaryngol 1996;105:371-382.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874226&pid=S0016-3813200400020001300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">18. <b>   Austin J, Peskind S, Austin S, et al. </b> Idiopathic facial nerve paralysis: a randomized double blind controlled study of placebo versus prednisone. Laryngoscope 1993;103:1326-1333.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874227&pid=S0016-3813200400020001300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">19. <b>   Silva A, Carrillo E, Ysunza A. </b> Generadores de los potenciales provocados auditivos de latencia corta. Anal ORL Mex 1997;42:200-208.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874228&pid=S0016-3813200400020001300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">20. <b>   Smith M, Jakobsen J, Gaub J, et al. </b> Clilnical and electrophysiological studies of human immunodeficiency virus-seropositive men without AIDS. Ann Neurol 1998;23:295-297.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874229&pid=S0016-3813200400020001300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">21. <b>   Reyes L, Silva A, Ysunza A, et al. </b> Brainstem auditory evoked response in HIV-infected patients with and without AIDS. Arch Med Res 2002;33:25-28.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874230&pid=S0016-3813200400020001300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">22. <b>   Puente A, Ysunza A, Pamplona M, et al. </b> Short latency and long latency auditory evoked reponses in children with attention deficit disorder. Int J Pediatr Otorhinolaryngol 2001;62:45-51.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3874231&pid=S0016-3813200400020001300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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