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<journal-title><![CDATA[Cultura y representaciones sociales]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Sociales]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El racismo y las tres formas básicas de combatirlo]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article is a review of three main proposals to attack racial discrimination, xenophobia and exclusion. The author considers that promote the philosophy of tolerance, lams against racial discrimination and education have different attributes that can be used in the fight against racial discrimination. Nevertheless, the success in this mission needs, first, to distinguish with clarity the different spheres of action and, secondly, to establish the may as these three alternatives could operate reinforcing themselves mutually.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El racismo y las tres formas b&aacute;sicas de combatirlo</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Sa&uacute;l Velasco Cruz</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Doctor en Sociolog&iacute;a y Profesor Investigador de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional de M&eacute;xico.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este art&iacute;culo realiza una revisi&oacute;n de las tres propuestas principales para combatir la discriminaci&oacute;n racial, la xenofobia y la exclusi&oacute;n. El autor plantea que la promoci&oacute;n de la filosof&iacute;a de la tolerancia, las leyes contra la discriminaci&oacute;n racial y la educaci&oacute;n escolarizada tienen atributos distintos que pueden ser usados en la lucha contra la discriminaci&oacute;n racial. Sin embargo, el &eacute;xito en esta misi&oacute;n requiere, en primer lugar, que se distinga con claridad las diferentes esferas de acci&oacute;n de cada una de ellas y, en segundo lugar, que se establezca la manera como esas tres alternativas puedan actuar reforz&aacute;ndose mutuamente.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> This article is a review of three main proposals to attack racial discrimination, xenophobia and exclusion. The author considers that promote the philosophy of tolerance, lams against racial discrimination and education have different attributes that can be used in the fight against racial discrimination. Nevertheless, the success in this mission needs, first, to distinguish with clarity the different spheres of action and, secondly, to establish the may as these three alternatives could operate reinforcing themselves mutually.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los males sociales m&aacute;s acendrados a lo largo de la historia de las sociedades es sin duda el racismo. La recurrencia del racismo a lo largo de todos los tiempos, as&iacute; como su alta versatilidad, que le permite adaptarse y renovarse en cada nueva &eacute;poca, ha dado mucho de que hablar en la literatura. Pero quiz&aacute; por la gran complejidad de este fen&oacute;meno, la energ&iacute;a de los estudiosos parece haberse consumido en la exploraci&oacute;n de su naturaleza. Parece haber quedado hasta ahora pendiente el tema de su ataque, m&aacute;s propiamente dicho de la importancia, o quiz&aacute; debi&eacute;ramos decir, de la urgencia de establecer formas y mecanismos sistem&aacute;ticos para erradicarlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciertamente, casi toda la literatura que se ocupa del racismo destaca la importancia de luchar contra &eacute;l (Wieviorka, 1992, Castellanos, 2000). M&aacute;s a&uacute;n, de ah&iacute; se han desprendido propuestas para contrarrestarlo, para neutralizarlo y para prevenirlo. Pero estas propuestas (unas de car&aacute;cter filos&oacute;fico, otras de &iacute;ndole legal y algunas de corte educativo) no han sido formuladas de manera articulada. De ah&iacute; que su acci&oacute;n no haya sido hasta ahora sistem&aacute;tica y como consecuencia, sus resultados tampoco han sido del todo efectivos. Mientras tanto, los estragos que este mal social sigue provocando no admiten mayor demora en la construcci&oacute;n de una alternativa articulada y sistem&aacute;tica para combatirlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mi juicio, &eacute;sta es la tarea que debieran atender con urgencia quienes estudian el fen&oacute;meno del racismo y sus males afines como la discriminaci&oacute;n, la exclusi&oacute;n y la xenofobia. Ciertamente, la exploraci&oacute;n de la complejidad del racismo dista mucho de ser un tema concluido, pero no puede obviarse que hay una necesidad cada d&iacute;a m&aacute;s apremiante de combatirlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un punto de arranque en esta direcci&oacute;n lo constituye el reconocimiento de las propuestas de batalla contra el racismo. Existen por lo menos tres alternativas importantes que buscan minar las fuerzas perversas de este fen&oacute;meno. Una de ellas es la que plantea <i>la tolerando,</i> en su sentido filos&oacute;fico normativo, otra es la de <i>las leyes internacionales y locales contra la discriminaci&oacute;n y el racismo</i> y otra m&aacute;s es la que est&aacute; a cargo, o deber&iacute;a estar a cargo, de <i>los sistemas educativos escolaridades.</i> Cada una de estas alternativas, como intentar&eacute; demostrar en este art&iacute;culo, tiene una esfera de acci&oacute;n distinta, esto es, no corresponden a propuestas en disputa; pero hace falta establecer claramente las competencias y los l&iacute;mites de cada una de esas esferas para poder definir las posibles l&iacute;neas de articulaci&oacute;n y complementariedad entre ellas.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El principio de la tolerancia</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de muchos a&ntilde;os ha sido pr&aacute;cticamente una regla b&aacute;sica buscar en la tolerancia los argumentos no s&oacute;lo para permitir la libre competencia de ideas, puntos de vista diversos y posiciones pol&iacute;ticas distintas, sino tambi&eacute;n para evitar la exclusi&oacute;n, la discriminaci&oacute;n y la xenofobia fundadas en el racismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la ep&iacute;stola sobre la tolerancia de John Locke (1991) &#151;en la que el t&oacute;pico central es el asunto religioso&#151;, pasando por el ideal de la pluralidad puramente pol&iacute;tica, hasta nuestros d&iacute;as en que lo usual es que se a&ntilde;ada a la pluralidad pol&iacute;tica el tema de la pluralidad cultural, &eacute;tnica, etc&eacute;tera, la filosof&iacute;a, la filosof&iacute;a pol&iacute;tica y la ciencia pol&iacute;tica han consolidado toda una tradici&oacute;n normativa de la tolerancia (Walzer, 1998).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchos son los escritos de teor&iacute;a y filosof&iacute;a pol&iacute;tica que apelan al sentido normativo de la tolerancia y prescriben su observancia. Y en momentos de creciente pluralismo &eacute;tnico, religioso, moral, etc., en los cuales la convivencia se torna conflictiva, las m&aacute;s distintas disciplinas sociales prescriben la tolerancia como recurso para garantizar la convivencia pac&iacute;fica. M&aacute;s a&uacute;n, muchos personajes que intervienen en la confecci&oacute;n de las pol&iacute;ticas de instituciones como la ONU o la UNESCO se encargan de difundir y hacer p&uacute;blica las virtudes de la tolerancia (De Lucas, 1997).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, por ejemplo, en su propuesta de establecimiento del a&ntilde;o para la tolerancia, en 1995, la UNESCO suscribi&oacute; lo siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tolerancia es el reconocimiento y la aceptaci&oacute;n de las diferencias entre personas. Es aprender a escuchar a los dem&aacute;s, a comunicarse con ellos y entenderlos. Es el reconocimiento de la diversidad cultural. Es estar abierto a otras formas de pensar y a otras concepciones, apertura derivada del inter&eacute;s y de la curiosidad, as&iacute; como el negarse a rechazar lo desconocido. Es el reconocimiento de que ninguna cultura, naci&oacute;n o religi&oacute;n tiene el monopolio del conocimiento o de la verdad. Es una forma de libertad: estar libres de prejuicios, libres de dogmas. La persona tolerante es due&ntilde;a de sus opiniones y de su conducta. Es una actitud positiva hacia los dem&aacute;s, exenta de todo aire de superioridad (citado en Toscano, 2000: 173).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero hay que decir tambi&eacute;n que no s&oacute;lo se difunden y se aclaran las virtudes de la tolerancia como lo hace la UNESCO en el texto anterior; tambi&eacute;n se prescribe como una actitud, como un modo de vida. En este tenor, Kofi Annan plante&oacute;, el a&ntilde;o del cincuentenario de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos, que:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tolerancia, base de la sociedad civil y de la paz, nos permite ver en la diversidad de culturas no un obst&aacute;culo para el respeto de los derechos humanos o, lo que es peor, una justificaci&oacute;n para las violaciones que de ellos se comenten, sino una fuente de riqueza en la que todos debemos beber (1998: 13).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vista de este modo, la tolerancia es entonces una especie de tabla de salvaci&oacute;n, el recurso por excelencia para alcanzar el estado ideal de lo que hemos referido como la convivencia pac&iacute;fica. Ret&oacute;ricamente es un recurso incuestionable que ha funcionado y que seguir&aacute; haci&eacute;ndolo muy seguramente no s&oacute;lo como argumento v&aacute;lido sino como se&ntilde;al, como gu&iacute;a de la acci&oacute;n pr&aacute;ctica, incluso como recordatorio de cu&aacute;l debe ser la conducta a seguir en escenarios de diversidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero conviene no perder de vista que la tolerancia es una virtud de alcances m&aacute;s limitados de lo que se ha querido ver cuando se la piensa como una virtud con cualidades para promover la convivencia pac&iacute;fica. La tolerancia es, como acertadamente nos lo recuerda Manuel Toscano, una virtud modesta. "Su modestia reside en que es una virtud de m&iacute;nimos". Esto es, dicho en otras palabras, la acci&oacute;n de tolerar significa que quien tolera "permite algo que le disgusta o reprueba &#91;o que&#93; lo permite a su pesar", y nada m&aacute;s (2000: 186).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tolerancia en su significado preciso, como lo afirma este autor,</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">no requiere del tolerante una actitud curiosa o abierta, que contemple las diferencias culturales, religiosas o sexuales como algo enriquecedor, m&aacute;s bien, debemos presumir lo contrario. Tan s&oacute;lo supone que la persona se abstiene de perseguir o impedir la conducta tolerada.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo lo que pueda resultar a partir de ese punto no ser&aacute; ya un asunto propiamente de la tolerancia. Pues podemos decir, siguiendo a Toscano, que...</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... en la medida en que se extiende la idea de que hay algo de valor que debemos reconocer en los &#91;dem&aacute;s, en sus&#93; diferentes cultos y confesiones, o las creencias religiosas de nuestros conciudadanos dejan de interesarnos, disminuye la oportunidad misma de la tolerancia (2000: 186).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A&uacute;n as&iacute;, sigue siendo necesario prescribirla. Pero ocurre que aunque existan buenas razones para observarla, los ciudadanos de carne y hueso no siempre estar&aacute;n dispuestos a sujetarse a ella en su convivencia. Esto se debe fundamentalmente a que se trata de una virtud de dif&iacute;cil observancia. Por ello es que para combatir los fen&oacute;menos excluyentes y discriminatorios como el racismo, la prescripci&oacute;n puramente normativa de la tolerancia es insuficiente. Las propuestas de leyes contra la discriminaci&oacute;n y el racismo parecen encontrar su fundamento en esta circunstancia, pues su prop&oacute;sito es precisamente obstaculizar las fuerzas de la intolerancia.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las leyes contra la discriminaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de la alternativa que prescribe de manera general observar la tolerancia como forma de vida en circunstancias de creciente pluralidad, la propuesta legal promueve el establecimiento o la creaci&oacute;n de leyes contra la discriminaci&oacute;n y el racismo. Esta modalidad, hay que decirlo, es una alternativa derivada de la anterior que reconoce la legitimidad de la tolerancia para enfrentar al racismo, pero que a diferencia de aqu&eacute;lla plantea, mediante la ley, un elemento disuasivo de la exclusi&oacute;n fundada en la discriminaci&oacute;n racial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los sustentos legales de esta f&oacute;rmula quiz&aacute; haya que ubicarlos en la ya lejana declaraci&oacute;n de los derechos del hombre y el ciudadano, de 1789. Pero sin duda, la referencia obligada es la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos de 1948, pues en su marco se form&oacute; la iniciativa que habr&iacute;a de dar origen a la Convenci&oacute;n Internacional sobre la Eliminaci&oacute;n de todas las Formas de Discriminaci&oacute;n Racial, aprobada por las Naciones Unidas en 1965.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciertamente, algunas constituciones pol&iacute;ticas desde mucho antes conten&iacute;an enunciados que buscaban prevenir la discriminaci&oacute;n fundada, entre otras razones, en el racismo, como es el caso de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de M&eacute;xico en su art&iacute;culo primero. Pero la verdadera iniciativa de luchar en contra de la discriminaci&oacute;n racial mediante la ley data de 1965. Y en esto hay que tener en cuenta el papel catalizador de los horrores racistas ocurridos durante la Segunda Guerra Mundial y de las secuelas que ese fen&oacute;meno sigui&oacute; proyectando hacia finales de la d&eacute;cada de 1950 y principios de 1960 (Lerner, 1991: 68).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Convenci&oacute;n Internacional sobre la Eliminaci&oacute;n de todas las Formas de Discriminaci&oacute;n Racial, en el p&aacute;rrafo inicial de su art&iacute;culo primero, se&ntilde;ala que la discriminaci&oacute;n racial...</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... denota toda distinci&oacute;n, exclusi&oacute;n, restricci&oacute;n o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o &eacute;tnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas pol&iacute;tica, econ&oacute;mica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida p&uacute;blica (Lerner, 1991: 72).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n prescribe la misma convenci&oacute;n en su art&iacute;culo segundo, los Estados que la han suscrito se comprometen...</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... a no incurrir en ning&uacute;n acto o pr&aacute;ctica de discriminaci&oacute;n racial contra personas, grupos de personas o instituciones y a velar porque todas las autoridades e instituciones p&uacute;blicas, nacionales y locales, act&uacute;en en conformidad con esta obligaci&oacute;n (Lerner, 1991: 75).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s a&uacute;n, el art&iacute;culo cuarto se&ntilde;ala, entre otras, las siguientes obligaciones de los Estados:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>a. </i>declarar punible conforme a la ley toda difusi&oacute;n de ideas basadas en la superioridad o en el odio racial, toda incitaci&oacute;n a la discriminaci&oacute;n racial, todo acto de violencia o toda incitaci&oacute;n a tales actos, as&iacute; como toda asistencia a las actividades racistas, incluida su financiaci&oacute;n;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>b. </i>declarar ilegal y prohibir las organizaciones que promuevan la discriminaci&oacute;n racial e inciten a ella, as&iacute; como la propaganda racista;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>c. </i>impedir que las autoridades o instituciones p&uacute;blicas, nacionales o locales, promuevan la discriminaci&oacute;n racial o inciten a ella (Lerner, 1991: 80).</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La aplicaci&oacute;n de esta Convenci&oacute;n es competencia del Comit&eacute; para la Eliminaci&oacute;n de la Discriminaci&oacute;n Racial (CERD). Este organismo ha estado activo desde 1969. Con algunos altibajos, durante toda su existencia su funci&oacute;n ha sido importante, entre otras cosas, como lo ha se&ntilde;alado Lerner, para examinar a fondo los informes de los Estados partes, para emitir recomendaciones, para establecer relaciones con "organismos involucrados en la lucha contra la discriminaci&oacute;n" (como la UNESCO y la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo, OIT), y aun para "alentar a los Estados a incorporar en sus respectivas legislaciones las disposiciones de la Convenci&oacute;n, o enmiendas a tal efecto" (Lerner, 1991: 97&#45;98).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque no todos los Estados han cumplido con sus compromisos y deberes, lo cierto es que la CERD, como &oacute;rgano de aplicaci&oacute;n de la Convenci&oacute;n, ha sido muy importante, quiz&aacute; no tanto, como lo ha se&ntilde;alado Lerner (1991: 67), "para poner freno a la discriminaci&oacute;n e incitaci&oacute;n por motivos raciales", pero s&iacute; muy probablemente para recordarle a cualquiera que tenga memoria, y que sobre todo desee usarla, que la comunidad internacional, a trav&eacute;s de uno de sus convenios, desaprueba la discriminaci&oacute;n racial y sus formas anexas, todas ellas lesivas a los derechos humanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, conviene se&ntilde;alar que adem&aacute;s de la Convenci&oacute;n que hemos venido comentando, existen otros instrumentos internacionales con intenciones semejantes promovidas desde la ONU y la UNESCO como son: la Declaraci&oacute;n sobre la eliminaci&oacute;n de todas las formas de intolerancia y discriminaci&oacute;n fundadas en la religi&oacute;n o las convicciones (ONU, 1981), la Convenci&oacute;n sobre la eliminaci&oacute;n de todas las formas de discriminaci&oacute;n contra la mujer (ONU, 1979), la Convenci&oacute;n sobre los derechos del ni&ntilde;o (ONU, 1989) y la Declaraci&oacute;n sobre la raza y los prejuicios raciales (UNESCO, 1978).<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conjunto, todos estos documentos contienen un complejo de recursos legales para inhibir las pr&aacute;cticas discriminatorias a nivel internacional. De ah&iacute; la importancia de alentar su vigencia, pese a que a veces resulte pr&aacute;cticamente imposible imponer sanciones a los agentes que la comunidad internacional identifica como violadores directos de las leyes internacionales en la materia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero m&aacute;s all&aacute; de los &aacute;mbitos internacionales, el recurso legal contra la discriminaci&oacute;n es de gran importancia en los &aacute;mbitos internos de los pa&iacute;ses que lo han incorporado en su legislaci&oacute;n propia. Porque si bien es cierto que algunas infracciones en materia de discriminaci&oacute;n alcanzan proyecci&oacute;n internacional, muchas, o quiz&aacute; la mayor&iacute;a, por diversas razones no logran trascender la dimensi&oacute;n local, y es en esa esfera donde deben ser atendidas y juzgadas. Si existen leyes contra la discriminaci&oacute;n en este &aacute;mbito, existir&aacute;n poderosas razones para que las instituciones oficiales y los organismos privados, as&iacute; como los funcionarios, gobernantes y la sociedad en su conjunto, se abstengan de cometer infracciones de este tipo. Y si las cometen, el aparato jur&iacute;dico provee los mecanismos para sancionarlas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, algunos Estados que han suscrito los tratados internacionales sobre la discriminaci&oacute;n racial han demorado mucho tiempo en legislar en la materia. M&eacute;xico es uno de estos casos. Despu&eacute;s de treinta a&ntilde;os de espera, por fin el 9 de junio de 2003, el presidente de la rep&uacute;blica, Vicente Fox, firm&oacute; el decreto con el que se expide la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminaci&oacute;n (Venegas, 2003). Esta ley buscar&aacute; poner en pr&aacute;ctica lo que estipulan los tratados y convenios internacionales con respecto a la discriminaci&oacute;n, siguiendo lo que en esta materia prescribe el art&iacute;culo primero constitucional. Este art&iacute;culo prohibe desde hace mucho tiempo...</font></p>     <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... toda discriminaci&oacute;n motivada por origen &eacute;tnico o nacional, el g&eacute;nero, la edad, las capacidades diferentes, la condici&oacute;n social, las condiciones de salud, la religi&oacute;n, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto menospreciar los derechos y libertades de las personas.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, no exist&iacute;a hasta ahora ninguna ley reglamentaria que normara su observancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La expectativa que esta ley plantea con respecto al combate a la discriminaci&oacute;n racial es ciertamente muy alta, pero como ocurre a nivel internacional, la existencia de una ley no garantiza que la discriminaci&oacute;n vaya a ser suprimida. En todo caso, el potencial de la ley hacia las conductas y acciones discriminatorias es s&oacute;lo inhibitorio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La supresi&oacute;n de la discriminaci&oacute;n, si es que esto es posible, no puede conseguirse simplemente con el amago de la ley. Ciertamente la ley es un recurso invaluable, pero es un recurso insuficiente si no se apoya directamente con medidas que prevengan de manera persistente y sistem&aacute;tica la formaci&oacute;n de las conductas discriminatorias y racistas, como las que la educaci&oacute;n es capaz de promover.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La alternativa educativa contra la discriminaci&oacute;n racial</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste con las dos modalidades previas, la tercera forma de combatir la discriminaci&oacute;n racial no se ocupa directamente de <i>contrarrestarla</i> apelando a la tolerancia (en su definici&oacute;n filos&oacute;fica general), ni de <i>inhibirla</i> mediante la ley, sino m&aacute;s bien de <i>prevenirla</i> y en todo caso de <i>neutralizarla.</i> Su esfera de acci&oacute;n descansa en el &aacute;rea de competencia de la educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dif&iacute;cilmente puede ponerse en duda la capacidad de la educaci&oacute;n para engendrar las virtudes ciudadanas, pero no s&oacute;lo para engendrarlas sino tambi&eacute;n para cultivarlas y para fomentarlas en la conducta y en los h&aacute;bitos de los ciudadanos que reciben su influjo (Gutman, 2001).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es verdad que, contrario a lo que por mucho tiempo se ha cre&iacute;do, la educaci&oacute;n no puede resolverlo todo, pero s&iacute; es importante el papel preventivo que puede ejercer con respecto a la discriminaci&oacute;n racial y la intolerancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En materia de virtudes ciudadanas, se ha dicho que la educaci&oacute;n no es s&oacute;lo un asunto de la escuela, sino tambi&eacute;n de otras instituciones sociales. Por ejemplo, para algunos, el mercado desempe&ntilde;a un papel educativo important&iacute;simo. Entre ellos se encuentran, seg&uacute;n Kymlicka, los te&oacute;ricos de la derecha. Para estas personas,</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... al alentar la liberalizaci&oacute;n de los intercambios, la desregulaci&oacute;n, el debilitamiento de los sindicatos y la reducci&oacute;n de los beneficios sociales... el mercado promueve la civilidad... &#91;es decir, el mantenimiento de&#93; normas de igualdad en la vida p&uacute;blica de la sociedad...</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">y por tanto, la observancia de los principios contra la discriminaci&oacute;n (2001: 261).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, como se ha observado con toda claridad, el mercado ciertamente "ense&ntilde;a a tener iniciativa, pero no sentido de la justicia, ni de la responsabilidad social" (Mulgan, 1991: 39).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero si el mercado no puede ense&ntilde;ar virtudes c&iacute;vicas, se ha sugerido que la participaci&oacute;n pol&iacute;tica, en cambio, cuenta por s&iacute; sola con lo necesario para ello. Oldfield, uno de los as&iacute; llamados <i>dem&oacute;cratas participativos,</i> por ejemplo, sostiene que la participaci&oacute;n pol&iacute;tica es...</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... el mecanismo por el cual los individuos pueden llegar a acostumbrarse a cumplir los deberes de ciudadan&iacute;a. La participaci&oacute;n pol&iacute;tica ensancha las mentes de los individuos, los familiariza con los intereses situados m&aacute;s all&aacute; de su entorno y circunstancia personales y los anima a reconocer que es a los asuntos p&uacute;blicos a lo que deber&iacute;an prestar atenci&oacute;n (1990: 184).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, tal como lo se&ntilde;ala Kymlicka, la "creencia en la funci&oacute;n educativa de la participaci&oacute;n es al parecer demasiado optimista", pues no existe ninguna garant&iacute;a de que los ciudadanos movidos por la acci&oacute;n pol&iacute;tica vayan a participar "responsablemente, es decir, teniendo en cuenta el bien p&uacute;blico y no su propio inter&eacute;s o sus prejuicios" (2001: 263).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, <i>los te&oacute;ricos de la sociedad civil</i> conf&iacute;an en el poder y en la capacidad de la sociedad civil a trav&eacute;s de sus organizaciones voluntarias "para incentivar y promover la civilidad y el autocontrol" que requieren las democracias saludables (Kymlicka, 2001: 263). Walzer, por ejemplo, admite que "la civilidad que hace posible la pol&iacute;tica democr&aacute;tica s&oacute;lo puede ser aprendida en las redes asociativas" (1992: 104).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero lo cierto es que muchas de estas asociaciones de la sociedad civil, como lo admiten algunos autores, pueden reproducir formas de intolerancia e incluso alentar directamente la discriminaci&oacute;n. La familia, por ejemplo, puede ser "una <i>escuela de despotismo</i> que ense&ntilde;a el dominio del hombre sobre la mujer". Otro caso es el de las iglesias que a menudo son intolerantes frente a otros credos; tambi&eacute;n los grupos &eacute;tnicos pueden ense&ntilde;ar a guardar prejuicios contra otras razas (Kymlicka, 2001: 264).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todo, podemos seguir creyendo en la capacidad de la sociedad civil para ense&ntilde;ar muchas otras virtudes c&iacute;vicas, pero no existe ninguna garant&iacute;a de que la sociedad civil como tal en sus distintas formas de organizaci&oacute;n pueda cultivar las virtudes como la tolerancia y la no discriminaci&oacute;n. Algo parecido puede decirse entonces con respecto al mercado y a la participaci&oacute;n pol&iacute;tica. Pero no es el caso de la educaci&oacute;n escolarizada. La escuela parece contar con mejores recursos en esta materia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, la dedicaci&oacute;n de la escuela en el tema de las virtudes c&iacute;vicas ha sido una tarea que se le atribuye desde que se tiene memoria de ella. Sin embargo, con respecto a la tolerancia y a la no discriminaci&oacute;n, la historia nos remite a fechas verdaderamente recientes, por ejemplo, al surgimiento de los distintos pactos, declaraciones y convenciones contra la discriminaci&oacute;n racial, la xenofobia y la intolerancia "que se han elaborado sucesivamente desde la creaci&oacute;n de la ONU" (Tuvilla, 1998: 68).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de estos instrumentos internacionales hay dos tipos. Uno que hace recomendaciones generales sobre la importancia de atender los asuntos de la discriminaci&oacute;n y la intolerancia en diferentes &aacute;mbitos sociales, incluida la escuela, y otro que se refiere exclusivamente al papel de la educaci&oacute;n escolarizada en el tema.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer tipo comprende a la mayor&iacute;a de los instrumentos internacionales mencionados en el apartado anterior. En cambio, el segundo incluye la Convenci&oacute;n relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la ense&ntilde;anza (adoptada en 1960 por la Conferencia General de la UNESCO y en vigor desde 1962), la Convenci&oacute;n sobre los derechos de la infancia (adoptada por la ONU en 1989 y en vigor desde 1991), la Recomendaci&oacute;n sobre la educaci&oacute;n para la comprensi&oacute;n, la cooperaci&oacute;n y la paz internacionales y la educaci&oacute;n relativa a los derechos humanos y las libertades fundamentales (aprobada por la Conferencia General en 1974), el Congreso internacional sobre la ense&ntilde;anza de los derechos humanos (celebrado en Viena, en 1978), la Conferencia intergubernamental sobre la educaci&oacute;n para la comprensi&oacute;n, la cooperaci&oacute;n y la paz internacionales y la educaci&oacute;n relativa a los derechos y las libertades fundamentales, con miras a fomentar una actitud favorable al fortalecimiento de la seguridad y el desarme (celebrada en la sede de la UNESCO, en abril de 1983) y el Congreso internacional sobre la ense&ntilde;anza, la informaci&oacute;n y la documentaci&oacute;n en materia de derechos humanos (celebrado en Malta en septiembre de 1987).<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciertamente existen diferencias significativas entre estos instrumentos internacionales, sobre todo con respecto al grado de definici&oacute;n de las competencias de la educaci&oacute;n en la materia que nos ocupa. Sin embargo, en ning&uacute;n caso la acci&oacute;n contra la intolerancia, la xenofobia y la discriminaci&oacute;n deja de ser un conjunto de enunciados puramente prescriptivos. Esto sin duda es inevitable, porque son solamente recomendaciones generales emitidas por instituciones internacionales como lo son la ONU y la UNESCO. No obstante, si en alg&uacute;n lado queda claro que el asunto de la prescripci&oacute;n sobre temas como la tolerancia y la no discriminaci&oacute;n es insuficiente, es en la educaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el terreno de la educaci&oacute;n escolarizada la ense&ntilde;anza de la tolerancia y la no discriminaci&oacute;n es insuficiente mientras no trascienda el nivel puramente conceptual. Dicho en otros t&eacute;rminos, esto significa que las virtudes c&iacute;vicas antes referidas necesitan ser ejercitadas de manera pr&aacute;ctica para poder anclarlas en las conductas y en los h&aacute;bitos de los ciudadanos en formaci&oacute;n. De otro modo los resultados son limitados e insuficientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta parece haber sido la lectura que dio origen a los modelos educativos que se propusieron introducir en la pr&aacute;ctica educativa directa el tema de la interacci&oacute;n entre culturas distintas, utilizando los valores de la tolerancia y la no discriminaci&oacute;n. Me refiero, en primer lugar, a los modelos de <i>educaci&oacute;n multicultural</i> y <i>educaci&oacute;n intercultural</i> que surgieron m&aacute;s o menos en la d&eacute;cada de 1960 &#151;el primero en pa&iacute;ses de influencia anglosajona como Estados Unidos, Canad&aacute;, Australia y el Reino Unido, y el segundo en pa&iacute;ses de la Europa continental como Francia y Alemania&#151;; y luego al modelo de educaci&oacute;n intercultural que se ha ido desarrollando en muchos lados del mundo desde finales de la d&eacute;cada de 1990.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Los modelos de educaci&oacute;n multicultural e intercultural de la d&eacute;cada de 1960</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los modelos de educaci&oacute;n multicultural y educaci&oacute;n intercultural que surgieron en la d&eacute;cada de 1960 buscaban hacer frente a la discriminaci&oacute;n y al racismo estableciendo formas de atender a la diferencia desde la escuela.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El modelo multicultural, que surgi&oacute; b&aacute;sicamente en los Estados Unidos al cobijo de las luchas civiles de la d&eacute;cada de 1960 y que se extendi&oacute; poco despu&eacute;s hacia pa&iacute;ses como Canad&aacute;, Australia y el Reino Unido, se propuso incorporar en la educaci&oacute;n escolarizada las reivindicaciones de igualdad de oportunidades &#151;incluyendo las reivindicaciones de clase social&#151; enarboladas por distintas minor&iacute;as &eacute;tnicas, religiosas, de g&eacute;nero, etc&eacute;tera (Husen, 1984, McCarthy, 1994, Sales y Garc&iacute;a, 1997).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su lado, el modelo de educaci&oacute;n intercultural en la Europa continental se presentaba paralelamente &#151;tambi&eacute;n desde la educaci&oacute;n escolarizada&#151; como un modelo de atenci&oacute;n a la diversidad cultural, ocasionada por la llegada de poblaci&oacute;n inmigrada de or&iacute;genes nacionales diversos en busca de ofertas de empleo en pa&iacute;ses como Francia y Alemania (Mu&ntilde;oz, 2000, Garc&iacute;a, <i>et al,</i> 2002, Kremers, 2000). Ambos modelos fueron fuertemente criticados por sus errores y por las limitaciones en sus logros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En forma particular, el modelo intercultural fue criticado por su enfoque restrictivo, es decir, porque concentr&oacute;, en primer lugar, su inter&eacute;s en la atenci&oacute;n educativa de los hijos de los inmigrantes en los niveles b&aacute;sicos y, en segundo lugar, porque fue puesto en pr&aacute;ctica exclusivamente en los lugares en donde la poblaci&oacute;n inmigrada era m&aacute;s notoria por su volumen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, el modelo multicultural fue criticado, entre otras cosas, como lo se&ntilde;ala McCarthy, porque termin&oacute;...</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... depositando una enorme responsabilidad sobre los hombros de los profesores en la lucha para la transformaci&oacute;n de las relaciones raciales en las escuelas (1994: 68).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho de otro modo, este modelo fue criticado por no establecer con claridad la frontera que limitaba su capacidad de atender, y en algunos casos hasta de resolver, las diferencias &eacute;tnicas, de g&eacute;nero y clase social en la escuela, con respecto a lo que correspond&iacute;a a otros &aacute;mbitos sociales ubicados m&aacute;s all&aacute; de la esfera escolar, por ejemplo, a las instituciones encargadas de las pol&iacute;ticas redistributivas y sociales del Estado. En resumen, podemos decir que la cr&iacute;tica a este respecto ten&iacute;a un sustento realista, porque en su af&aacute;n de promover y perseguir la igualdad de oportunidades, tal como lo planteaban los movimientos civiles de la d&eacute;cada de 1960, el modelo de educaci&oacute;n multicultural pareci&oacute; olvidar que para que se hiciera realidad la posibilidad del "&eacute;xito escolar para todos los grupos culturales, preservando su identidad y auto&#45;respeto" (Sales y Garc&iacute;a 1997: 36), era importante que la educaci&oacute;n escolarizada no actuara sola, porque en el tema de la justicia social, en el &aacute;mbito que sea, la responsabilidad tambi&eacute;n es de otras instituciones sociales y pol&iacute;ticas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conjunto, ambos modelos educativos fueron criticados por ser alternativas educativas para las minor&iacute;as, esto es, por orientar su atenci&oacute;n exclusivamente hacia ciertas &aacute;reas y niveles educativos donde la diversidad cultural era altamente notoria (Mero&ntilde;o, 1996, Garc&iacute;a, <i>et al.,</i> 2002). Esta cr&iacute;tica marcar&iacute;a la crisis definitiva que ambos modelos habr&iacute;an de vivir hacia finales del siglo XX.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, hay que se&ntilde;alar en su defensa que fueron modelos con prop&oacute;sitos in&eacute;ditos y que eso los llev&oacute; a pagar el precio de la innovaci&oacute;n, sobre todo porque surgieron cuando la discusi&oacute;n sobre el tema del reconocimiento de la composici&oacute;n culturalmente diversa de las sociedades actuales estaba comenzando. De hecho, los reclamos civiles de las minor&iacute;as y los reclamos pol&iacute;ticos de los nuevos movimientos sociales de las d&eacute;cadas de 1960 y 1970 que los hab&iacute;an incentivado, tambi&eacute;n alentaban la ruptura de la ceguera que las sociedades hab&iacute;an mantenido frente a su propia diversidad cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cualquier caso, pese a sus errores y limitaciones, resulta por dem&aacute;s evidente que estos modelos educativos ayudaron a demostrar fehacientemente que la tolerancia y la no discriminaci&oacute;n en la educaci&oacute;n escolarizada son asuntos relacionados con la interacci&oacute;n directa entre los actores que hacen la diversidad. Precisamente, esto fue lo que ha permitido que sus objetivos originales hayan sido recogidos por un modelo que los ha venido a sustituir. Ese modelo es el de la educaci&oacute;n intercultural en su versi&oacute;n actual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El surgimiento del modelo intercultural de nuestros d&iacute;as se ubica en un momento en que en muchos pa&iacute;ses se ha pasado de la simple constataci&oacute;n de la composici&oacute;n multicultural de las sociedades actuales (multiculturalismo f&aacute;ctico) a su reconocimiento legal (multiculturalismo de derecho). Tambi&eacute;n, hay que decirlo, se ubica en un momento en que se discute abiertamente la posibilidad de interacci&oacute;n y de contacto entre culturas distintas, no solamente como un asunto escolar, sino como una forma de vida en las sociedades democr&aacute;tico&#45;liberales actuales que han reconocido legalmente su composici&oacute;n culturalmente diversa. En suma, podemos decir que la alternativa de educaci&oacute;n intercultural de nuestros d&iacute;as, surge precisamente como una alternativa que busca promover el ideal de interacci&oacute;n y de contacto equitativo entre las diversas culturas que cohabitan en una misma sociedad, tal como lo ha planteado la perspectiva te&oacute;rica de la interculturalidad (Malgesini y Jim&eacute;nez, 2000: 127&#45;136).</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>La educaci&oacute;n intercultural de comienzos del siglo XXI</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La educaci&oacute;n intercultural de estos momentos es una alternativa en construcci&oacute;n que busca en lo esencial prevenir la intolerancia y la discriminaci&oacute;n por razones culturales, raciales y de clase social, y fomentar el contacto y la interacci&oacute;n equitativa de las diferentes culturas en todos los niveles educativos imaginables (Garc&iacute;a, <i>et al,</i> 2002).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La finalidad de esta perspectiva educativa es, como lo admite Tuvilla,</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... formar a los ciudadanos en el conocimiento, comprensi&oacute;n, y respeto de las diversas culturas existentes a trav&eacute;s del aumento de sus capacidades de comunicaci&oacute;n e interacci&oacute;n que propicien actitudes favorables a la pluralidad de ideas... Se trata en definitiva de la formaci&oacute;n de valores y actitudes (respeto a las personas y a sus culturas, superaci&oacute;n del etnocentrismo, lucha contra todo tipo de discriminaci&oacute;n...) de solidaridad. Actitudes b&aacute;sicas que pueden resumirse en la valoraci&oacute;n positiva de la propia identidad, as&iacute; como la de la cultura de los otros (1998: 178).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estos t&eacute;rminos, el prop&oacute;sito central de la educaci&oacute;n intercultural es a fin de cuentas preparar a la ciudadan&iacute;a para la convivencia en la sociedad multicultural actual (Brotons, 1994).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, la contribuci&oacute;n de la educaci&oacute;n escolarizada a la realizaci&oacute;n del ideal interculturalista de contacto e interacci&oacute;n equitativa entre culturas distintas es ciertamente limitada. Como lo se&ntilde;al&oacute; Puig Rovira,</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... la escuela puede hacer algo al respecto. Pero ser&iacute;a ingenuo creer que la escuela conseguir&aacute; ella sola este objetivo. Nos parece, pues, imprescindible que junto con una tarea escolar de concienciaci&oacute;n, de compensaci&oacute;n de d&eacute;ficits y de desigualdades, de integraci&oacute;n personal y cultural, tambi&eacute;n haya una tarea pol&iacute;tica que se plantee el racismo, la xenofobia y la discriminaci&oacute;n en toda su amplitud. Sin este par&aacute;metro pol&iacute;tico, la escuela no tiene excesivas garant&iacute;as de &eacute;xito (Puig Rovira, 1992, citado en Mero&ntilde;o, 1996: 28).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Efectivamente, la educaci&oacute;n escolarizada no lo puede hacer todo en esta materia, pero s&iacute; puede contribuir sustancialmente en ello, sobre todo si hay un trabajo coordinado con las otras esferas de acci&oacute;n identificadas. En el caso espec&iacute;fico del combate a la discriminaci&oacute;n, la intolerancia y la xenofobia, la escuela requiere del apoyo extraescolar de la prescripci&oacute;n pol&iacute;tica de las virtudes c&iacute;vicas de la tolerancia y de la no discriminaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n del apoyo insustituible de la ley.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como hemos intentado demostrar en este cap&iacute;tulo, cada esfera tiene limitaciones, pero lo que cada una de ellas es capaz de hacer puede servir muy bien como complemento de las acciones de las dem&aacute;s. Si esto se puede hacer, las posibilidades de &eacute;xito para combatir al racismo, la discriminaci&oacute;n y la xenofobia pueden elevarse sustancialmente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, este planteamiento nos remite directamente a la necesidad de separar lo que la educaci&oacute;n es capaz de realizar de lo que le est&aacute; vedado. La educaci&oacute;n no puede garantizar la inclusi&oacute;n pol&iacute;tica de la diversidad cultural en los &oacute;rganos de gobierno. Tampoco puede asegurar la igualdad econ&oacute;mica, pues s&oacute;lo puede contribuir indirectamente a la resoluci&oacute;n de los problemas de justicia social que se ubican m&aacute;s all&aacute; de la esfera de competencia de la educaci&oacute;n escolarizada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciertamente con una acci&oacute;n como &eacute;sta las posibilidades de la educaci&oacute;n en materia de prevenci&oacute;n y combate al racismo &#151;y de lo que aqu&iacute; hemos denominado como sus males afines&#151; parecer&aacute;n menos ambiciosas de lo que son hasta ahora, pero ser&iacute;an m&aacute;s realistas. De eso no cabe la menor duda.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusiones</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este art&iacute;culo comenz&oacute; se&ntilde;alando que existen tres alternativas para hacer frente y combatir al racismo y sus males afines. A continuaci&oacute;n se identificaron las principales caracter&iacute;sticas de cada una de esas alternativas y se demostr&oacute; que ninguna de ellas es suficiente por s&iacute; misma para hacer frente a la discriminaci&oacute;n, la intolerancia y la xenofobia. Dado que estos fen&oacute;menos son de largo aliento y que su capacidad de mutarse y reconvertirse est&aacute; m&aacute;s que probada, es necesario que al menos estas tres modalidades que buscan atacarlo act&uacute;en reforz&aacute;ndose mutuamente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero mientras cada alternativa encuentra su mejor acomodo y organizaci&oacute;n para trabajar de forma coordinada con las dem&aacute;s, quiz&aacute; lo m&aacute;s importante en estos momentos sea que tanto las propuestas te&oacute;ricas de la cultura pol&iacute;tica como las iniciativas de leyes contra el racismo y la discriminaci&oacute;n se fijen m&aacute;s en el curriculum educativo y busquen impactarlo directamente. Despu&eacute;s de todo, las dimensiones profundas del prejuicio social y del odio de grupo, como lo observaron Horkheimer y Adorno (2002), se alimentan desde los niveles educativos que act&uacute;an desde la primera infancia y, podr&iacute;amos a&ntilde;adir ahora, se refuerzan sistem&aacute;ticamente con los planes educativos subsecuentes.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Annan, Kofi (1998). "Los derechos humanos, urdimbre de nuestras vidas", en: <i>El Pa&iacute;s,</i> Madrid, 10 de diciembre, p. 13.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582482&pid=S2007-8110200700020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brotons, M. (1994). "Educaci&oacute;n intercultural en la escuela", en: <i>Documentaci&oacute;n Social,</i> Madrid, Revista de estudios sociales y de sociolog&iacute;a aplicada, n&uacute;m. 9, pp. 129&#45;146.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582484&pid=S2007-8110200700020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Castellanos, Alicia (2000). "Racismo", en: Laura Baca, Judit Bokser, <i>et al</i> (ed.) <i>L&eacute;xico de la pol&iacute;tica,</i> M&eacute;xico, FCE, pp. 608&#45;617.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582486&pid=S2007-8110200700020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De Lucas, Javier, <i>et al.</i> (1997). <i>La tolerancia,</i> Valencia, Fundaci&oacute; Bancaixa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582488&pid=S2007-8110200700020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a Casta&ntilde;o, Javier, <i>et al.</i> (2002). "Lo intercultural en las teor&iacute;as y acciones interculturales. Una d&eacute;cada de interculturalidad en los discursos pedag&oacute;gicos y pr&aacute;cticas educativas en el estado espa&ntilde;ol", en: Francisco Checa (ed.) <i>Las migraciones a debate. De las teor&iacute;as a las pr&aacute;cticas sociales,</i> Barcelona, Icaria, pp. 209&#45;256.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582490&pid=S2007-8110200700020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gutman, Amy (2001). <i>La educaci&oacute;n democr&aacute;tica. Una teor&iacute;a pol&iacute;tica de la educaci&oacute;n,</i> Barcelona, Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582492&pid=S2007-8110200700020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Horkheimer, Max y Theodor Adorno (2002). "La disposici&oacute;n psicol&oacute;gica al racismo", en: Eduardo Terr&eacute;n (ed.) <i>Razas en conflicto. Perspectivas sociol&oacute;gicas,</i> Barcelona, Anthropos, pp. 271&#45;182.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582494&pid=S2007-8110200700020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Husen, Torsten y Susana Opper (1984). <i>Educaci&oacute;n multicultural y multiling&uuml;e,</i> Madrid, Narcea.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582496&pid=S2007-8110200700020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kremers, Nina (2000). "La educaci&oacute;n intercultural: el panorama educativo holand&eacute;s", en: Ana Carmen del Canto, <i>et al.</i> (ed.) <i>La educaci&oacute;n intercultural: un resto en el presente de Europa,</i> Madrid, pp. 73&#45;77.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582498&pid=S2007-8110200700020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kymlicka, Will (2001). "Educaci&oacute;n para la ciudadan&iacute;a", en: Francisco Colom Gonz&aacute;lez (ed.) <i>El espejo el mosaico y el crisol. Modelos pol&iacute;ticos para el multiculturalismo,</i> Barcelona, pp. 251&#45;283.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582500&pid=S2007-8110200700020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lerner, Nat&aacute;n (1991). <i>Minor&iacute;as y grupos en el derecho internacional. Derecho y discriminaci&oacute;n,</i> M&eacute;xico, Comisi&oacute;n Nacional de Derechos Humanos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582502&pid=S2007-8110200700020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Locke, John (1991). <i>Carta sobre la tolerancia,</i> Madrid, Tecnos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582504&pid=S2007-8110200700020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Malgesini, Graciela y Carlos Jim&eacute;nez (2000). <i>Gu&iacute;a de conceptos sobre migraciones, racismo e interculturalidad,</i> Madrid, Catarata.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582506&pid=S2007-8110200700020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McCarthy, Cameron (1994). <i>Racismo y curriculum,</i> Madrid, Morata.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582508&pid=S2007-8110200700020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mero&ntilde;o I Ot&oacute;n, Nuria (1996). <i>La pr&aacute;ctica intercultural en el desarrollo curricular de la educaci&oacute;n primaria,</i> Espa&ntilde;a, Ministerio de Educaci&oacute;n y Cultura.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582510&pid=S2007-8110200700020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mulgan, Geoff (1991). "Citizens and Responsabilities", en: Geoff Adrews (ed.) <i>Citizenship,</i> Londres, Lawrence &amp; Wishart.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582512&pid=S2007-8110200700020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mu&ntilde;oz Seda&ntilde;o, Antonio (2000). "Hacia una educaci&oacute;n intercultural: enfoques y modelos", en: Ana Carmen del Canto, <i>et al.</i> (ed.) <i>La educaci&oacute;n intercultural: un resto en el presente de Europa,</i> Madrid, pp. 47&#45;53.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582514&pid=S2007-8110200700020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Oldfield, Adrian (1990). <i>Citizenship and Community: Civic Republicanism and the Modern World,</i> Londres, Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582516&pid=S2007-8110200700020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sales, Auxiliadora y Rafaela Garc&iacute;a (1997). <i>Programa de educaci&oacute;n intercultural,</i> Bilbao, Descl&eacute;e De Brouwer.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582518&pid=S2007-8110200700020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toscano M&eacute;ndez, Manuel (2000). "La tolerancia y el conflicto de razones", en: Jos&eacute; Rubio Carracedo, <i>et al.</i> (ed.) <i>Ciudadan&iacute;a, nacionalismo y derechos humanos,</i> Madrid, pp. 171&#45;188.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582520&pid=S2007-8110200700020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tuvilla Rayo, Jos&eacute; (1998). <i>Educaci&oacute;n en derechos humanos: hacia una perspectiva global,</i> Bilbao, Descl&eacute;e De Brouwer.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582522&pid=S2007-8110200700020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Venegas, Juan Manuel (2003). "Firma el presidente la ley contra la discriminaci&oacute;n", en: <i>La Jornada,</i> M&eacute;xico, 10 de junio, p. 13.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582524&pid=S2007-8110200700020000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Walzer, Michael (1992). "The Civil Society Argument", en: Chantal Mouffe (ed.) <i>Dimensions of Radical Democracy: Pluralism, Citizenship and Community,</i> Londres, Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582526&pid=S2007-8110200700020000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1998). <i>Tratado sobre la tolerancia,</i> Barcelona, Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2582528&pid=S2007-8110200700020000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Sobre estos instrumentos internacionales, v&eacute;ase Tuvilla (1998: 65&#45;103).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Para m&aacute;s datos al respecto se puede consultar Tuvilla (1998).</font></p>      ]]></body><back>
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