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<journal-title><![CDATA[Cultura y representaciones sociales]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El EZLN y el retorno a su propuesta radical]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El EZLN y el retorno a su propuesta radical</b></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Maya Lorena P&eacute;rez Ruiz</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* La autora es antrop&oacute;loga e investigadora titular de la Direcci&oacute;n de Etnolog&iacute;a y Antropolog&iacute;a Social, del Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia (INAH).</i></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se analiza la trayectoria del Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional (EZLN) en sus alianzas y conflictos con otros actores pol&iacute;ticos nacionales, para establecer cu&aacute;les son las condiciones que lo alejaron del proceso de reforma del Estado y lo retornaron a sus propuestas radicales de cambio social. Ante la coyuntura electoral del 2006 se pone atenci&oacute;n especial en las relaciones entre Zapatistas y perredistas, las cuales tienen una larga historia de encuentros y desencuentros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> EZLN, alianzas y conflictos con ind&iacute;genas y PRD; coyuntura electoral 2006.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy causa estupor el desdibujamiento de las demandas ind&iacute;genas en el proyecto Zapatista y el retorno del Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional (EZLN) a su proyecto radical y antisist&eacute;mico; que el subcomandante Marcos exponga abiertamente su proyecto de "tumbar al gobierno" y busque de nuevo el establecimiento de un nuevo Constituyente y una nueva Constituci&oacute;n para M&eacute;xico; y que, adem&aacute;s, durante la campa&ntilde;a electoral del 2006 por la presidencia de la Rep&uacute;blica, se haya declarado incr&eacute;dulo y hasta opositor de Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador, uno de sus antiguos aliados. Tales posiciones han creado un ambiente tenso y sumamente cr&iacute;tico, incluso de deslinde, en torno a la figura del subcomandante Marcos; as&iacute; que muchos de los que anta&ntilde;o lo admiraban y se sumaban sin dudas a su lucha, hoy se desligan de &eacute;l con argumentos que no incluyen la autocr&iacute;tica, que depositan, en el hoy Delegado Cero, la culpa, la responsabilidad por la debacle de la utop&iacute;a que los congreg&oacute; antes en su entorno, y que, sobre todo, omiten el an&aacute;lisis sobre las condiciones que llevaron al EZLN a la situaci&oacute;n actual. De esta forma, para muchos analistas este cambio es producto s&oacute;lo de una actitud voluntarista, caprichosa y autoritaria del subcomandante Marcos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como una contribuci&oacute;n para comprender el retorno del EZLN a su propuesta radical, en este trabajo pretendo traer a la memoria algunas de las dificultades que tuvo el EZLN para construir un gran movimiento opositor en M&eacute;xico; as&iacute; como las condiciones pol&iacute;ticas y militares que imposibilitaron que este movimiento armado, mediante la alianza con fuerzas opositoras, se reconvirtiera en fuerza pol&iacute;tica legal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se parte del principio de que si bien hay que analizar cr&iacute;ticamente al EZLN, tambi&eacute;n hay que hacerlo con el resto de los actores pol&iacute;ticos &#151;incluidos el gobierno federal, los partidos pol&iacute;ticos, los legisladores, las organizaciones ind&iacute;genas y las organizaciones de izquierda&#151; que, igual que los Zapatistas, se vieron inmersos en conflictos y contiendas de poder, en los que antepusieron sus proyectos, sus intereses y sus ideas, antes que crear las condiciones pol&iacute;ticas para alcanzar la paz y sentar las bases que permitieran construir un sistema democr&aacute;tico m&aacute;s plural, participativo y equitativo que diera cabida a la diversidad cultural en nuestro pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pretendo demostrar que m&aacute;s all&aacute; de las voluntades expl&iacute;citas que, desde la oposici&oacute;n de izquierda, buscaron construir alianzas y unidad en torno a un proyecto alternativo de naci&oacute;n, han prevalecido las diferencias de proyectos, las discrepancias sobre liderazgos y metas, as&iacute; como las disputas por el control y la hegemon&iacute;a ideol&oacute;gica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo ello aderezado por el contexto de guerra entre el EZLN y el gobierno federal. Un conflicto que en muchos sentidos determin&oacute; los m&aacute;rgenes de los acuerdos pol&iacute;ticos entre actores potencialmente aliados para la construcci&oacute;n de un proyecto alternativo de naci&oacute;n e incidi&oacute;, al acotar la participaci&oacute;n pol&iacute;tica del EZLN, en el escenario nacional; as&iacute; como para evitar, finalmente, su reconversi&oacute;n en fuerza pol&iacute;tica legal. Por eso, si bien es necesario dar cuenta de las dificultades que tuvieron las diversas fuerzas pol&iacute;ticas opositoras para concretar ese proyecto de cambio nacional, no debe olvidarse que es en ese contexto de guerra &#151;entre el EZLN y el gobierno federal&#151; en el que se busc&oacute; construir ese proyecto. De modo que debe ponerse sobre la mesa de an&aacute;lisis lo que eso implic&oacute; para la defensa de los derechos ind&iacute;genas, para mantener la lealtad y el inter&eacute;s de los diversos actores en torno al EZLN; y para que, finalmente, el EZLN abandonara el camino de la reforma del Estado, para retornar a su propuesta radical de cambio total de sistema.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese contexto de confrontaci&oacute;n antag&oacute;nica, que muchas veces se disfraz&oacute; de di&aacute;logo para la paz, es algo que olvidaron antes y que olvidan hoy aquellos que ayer gritaron la consigna de "&iexcl;todos somos Zapatistas!" e inclusive la de "&iexcl;todos somos Marcos!" y que ahora exponen juicios sumarios y acusatorios sin que haya de por medio un an&aacute;lisis serio sobre las condiciones que propiciaron la crisis del proyecto que los uni&oacute; al movimiento Zapatista.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El sue&ntilde;o zapatista</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La insurgencia de los ind&iacute;genas del EZLN conmovi&oacute; al mundo porque el imaginario alrededor del zapatismo ubic&oacute; su origen en uno de los rincones m&aacute;s aislados del planeta y le otorg&oacute; voz a los hombres m&aacute;s peque&ntilde;os, m&aacute;s humildes, m&aacute;s olvidados, m&aacute;s marginales y m&aacute;s tradicionales de M&eacute;xico. Este movimiento fue visto como ejemplo de las luchas sociales para el nuevo milenio porque se crey&oacute; que era producto de la convergencia entre la mitolog&iacute;a ind&iacute;gena y las reivindicaciones m&aacute;s recientes de la humanidad; porque en &eacute;l coincid&iacute;an las demandas locales con las universales; porque busc&oacute; una nueva manera de hacer pol&iacute;tica recuperando la &eacute;tica y lo humano; porque plante&oacute; un ideal de democracia universal, incluyente de la diversidad y la diferencia; y porque emprendi&oacute; una lucha frontal contra la globalizaci&oacute;n neoliberal para construir una nueva comunidad planetaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sue&ntilde;o Zapatista &#151;sustentado en la democracia, la justicia, la libertad y la dignidad&#151; convoc&oacute; a miles y miles de personas de todo el mundo porque les permiti&oacute; imaginar una modernidad alternativa en la cual cada actor pod&iacute;a depositar sus propias expectativas de construir un futuro con respeto a la identidad, enraizado en su pasado hist&oacute;rico y cultural, en un momento en que las utop&iacute;as se hab&iacute;an terminado y se vislumbraba como futuro s&oacute;lo el proyecto dictado por la barbarie del capitalismo neoliberal. Mucha de la contundente atracci&oacute;n hacia el EZLN se sustent&oacute; en su discurso de humildad nacido de la sencillez de los m&aacute;s despose&iacute;dos y, al mismo tiempo, los m&aacute;s antiguos habitantes del continente americano: los indios Zapatistas, que, por lo dem&aacute;s, se negaron como vanguardia y se declararon ajenos a toda intenci&oacute;n de tomar el poder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El zapatismo, que se nutri&oacute; de los sue&ntilde;os de los m&aacute;s dis&iacute;mbolos sectores de la sociedad as&iacute; como del sacrificio de los Zapatistas, ha buscado constituirse en el mito fundante de una nueva utop&iacute;a capaz de aglutinar a nivel mundial a la sociedad civil opuesta al neoliberalismo para forjar el devenir del nuevo milenio. A dicho proyecto contribuy&oacute; tanto el discurso Zapatista &#151;a la vez tel&uacute;rico y moderno, religioso y secular, humanista y liberal, democr&aacute;tico y radical, postcomunista y comunitario&#151; como su percepci&oacute;n de ser "los hombres verdaderos", poseedores de una "palabra y una historia verdadera" y, finalmente, la disposici&oacute;n para dar su sangre por el futuro de la humanidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la construcci&oacute;n y expansi&oacute;n del mito fundacional Zapatista contribuyeron, sin embargo, muchas concepciones idealizadas acerca del origen del EZLN y de la historia de los habitantes de Las Ca&ntilde;adas, as&iacute; como importantes omisiones, voluntarias e involuntarias, sobre las pr&aacute;cticas militares y pol&iacute;ticas de los Zapatistas. Concepciones que encontraron un campo f&eacute;rtil en un contexto ideol&oacute;gico y pol&iacute;tico en el que la legitimidad social se coloc&oacute; durante mucho tiempo del lado de los rebeldes Zapatistas, y el descr&eacute;dito y la desconfianza se ubicaron del lado del gobierno mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las principales concepciones idealizadas han destacado: que los indios Zapatistas de Las Ca&ntilde;adas son los m&aacute;s tradicionales, aislados y marginales de M&eacute;xico; que el EZLN era la &uacute;nica alternativa organizativa para Chiapas y la guerra, la &uacute;nica opci&oacute;n de sus habitantes pobres; que el zapatismo chiapaneco ha sido el &uacute;nico movimiento que vincula las demandas ind&iacute;genas locales con la lucha nacional por la democracia y la justicia; que, por lo anterior, el EZLN representa a todos los pueblos ind&iacute;genas de M&eacute;xico; y que es ejemplar por su humildad, su falta de inter&eacute;s en el poder y su amplio sentido incluyente y democr&aacute;tico, y casi la &uacute;nica opci&oacute;n de cambio verdadero en M&eacute;xico y el mundo. Medias verdades que a la larga han contribuido a minar la fuerza y la legitimidad del EZLN: de all&iacute; la necesidad de volver a ellas.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los pobladores de Las Ca&ntilde;adas y el origen del EZLN</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Contrario a lo que com&uacute;nmente se cree, EZLN no logr&oacute; arraigarse en todo Chiapas; lo hizo principalmente en la regi&oacute;n de Las Ca&ntilde;adas de la Selva Lacandona y en algunas &aacute;reas de Los Altos y de la Zona Norte; y fue una, entre varias organizaciones de las que generaron experiencias de lucha ind&iacute;gena y campesina que surgieron en esa entidad durante la segunda mitad del siglo XX. Tampoco es verdad que los habitantes de Las Ca&ntilde;adas, donde se ubica el coraz&oacute;n del EZLN, sean los ind&iacute;genas m&aacute;s tradicionales y m&aacute;s aislados de M&eacute;xico. Muchos de ellos s&iacute; son ind&iacute;genas, pero ciertamente tambi&eacute;n son producto de la modernidad construida en M&eacute;xico sobre la dominaci&oacute;n y la explotaci&oacute;n de ciertos sectores sociales, e influida por la lucha de estos sectores en la reivindicaci&oacute;n de sus derechos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, los habitantes de Las Ca&ntilde;adas, lejos de provenir de comunidades ind&iacute;genas aisladas de todo contacto con la modernidad, tuvieron su origen mayoritario en los cientos de ex peones acasillados que durante la primera mitad del siglo XX fueron expulsados de las fincas y haciendas precisamente a causa de su modernizaci&oacute;n productiva, y que encontraron en la Selva una opci&oacute;n de vida, promovida incluso por el gobierno mexicano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos ex&#45;peones acasillados, si bien pose&iacute;an cierta dimensi&oacute;n identitaria como hablantes de tzotzil, de tzeltal, de chol y tojolabal, carec&iacute;an de los referentes comunitarios de los pueblos de Los Altos de Chiapas, aunque s&iacute; pose&iacute;an la identidad como indios o ind&iacute;genas, impuesta desde la Colonia para justificar pol&iacute;tica, cultural y econ&oacute;micamente su posici&oacute;n subordinada frente a sus patrones no ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su dif&iacute;cil tr&aacute;nsito de peones a colonos, la Iglesia Cat&oacute;lica &#151;mediante la "pastoral ind&iacute;gena" y la "opci&oacute;n por los pobres"&#151; impuls&oacute; un proyecto para unificar en comunidades cristianas a los cientos de familias dispersas f&iacute;sica y culturalmente. Mediante la "catequesis del &Eacute;xodo" contribuy&oacute; a generar en la identidad ind&iacute;gena, &#151;negativa y colonial&#151; un elemento de unificaci&oacute;n, de identificaci&oacute;n positiva para luchar por la dignidad y la liberaci&oacute;n del ind&iacute;gena. Recuper&oacute;, principalmente de los tojolabales, su autopercepci&oacute;n como "hombres verdaderos",<sup><a href="#nota">1</a></sup> para extenderla hacia los otros colonos de la selva, &eacute;tnicamente diversos, y constituirla en elemento aglutinador y movilizador, siempre acompa&ntilde;ado de fuertes elementos idealizados sobre el pasado ind&iacute;gena. En la producci&oacute;n de esta nueva identidad, sin embargo, subsist&iacute;a una visi&oacute;n bipolar de las relaciones sociales, en las que se enfatizaba la confrontaci&oacute;n entre ind&iacute;genas y no ind&iacute;genas o <i>caxlanes.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre esa identidad colectiva y esa experiencia organizativa generada con el apoyo de la Iglesia, los habitantes de la selva emprendieron importantes luchas por la tenencia de la tierra y para mejorar sus condiciones de vida y producci&oacute;n. A estas luchas pronto se incorporaron activistas externos, principalmente universitarios, que luchaban por el socialismo y que se volcaron a las &aacute;reas rurales despu&eacute;s de la masacre estudiantil de 1968. &Eacute;stos contribuyeron a fortalecer la dimensi&oacute;n de la identidad de los colonos como mexicanos y aprendieron a reconocerse dentro de la gran corriente hist&oacute;rica internacional de lucha contra la opresi&oacute;n. Bajo el nuevo lenguaje de la lucha contra la opresi&oacute;n, subsisti&oacute;, empero, una visi&oacute;n bipolar de las relaciones sociales que, al igual que la que divide al mundo en indios y no indios, divide la sociedad en oprimidos y explotadores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la articulaci&oacute;n de la Iglesia Cat&oacute;lica local y regional con el mao&iacute;smo de esos a&ntilde;os, viene mucho de lo que hoy se considera la tradici&oacute;n organizativa de los habitantes de Las Ca&ntilde;adas: el papel de las asambleas comunitarias para la toma de decisiones, el consenso y la gran capacidad de comunicaci&oacute;n, movilizaci&oacute;n y actuaci&oacute;n inter e intracomunitaria. Mucha de la politizaci&oacute;n y la radicalizaci&oacute;n de los habitantes de esta regi&oacute;n, se sustent&oacute; en su experiencia de m&aacute;s de 30 a&ntilde;os de negociaciones y confrontaciones con los poderes locales, estatales y nacionales; primero para lograr los derechos sobre la tierra y luego, para conseguir mejores apoyos a la producci&oacute;n y la comercializaci&oacute;n de sus productos (ganado y caf&eacute;, principalmente). Un tipo de producci&oacute;n parad&oacute;jicamente no tradicional, heredada y aprendida de la producci&oacute;n mercantil y capitalista de las fincas y haciendas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A principios de los a&ntilde;os ochenta arribaron a Chiapas (por segunda vez), miembros de las Fuerzas de Liberaci&oacute;n Nacional (FLN) y se presentaron ante los ind&iacute;genas de Las Ca&ntilde;adas como una opci&oacute;n pol&iacute;tica frente a las limitaciones mostradas por los proyectos anteriores. Eran parte de una organizaci&oacute;n pol&iacute;tico&#45;militar que desarrollaba trabajo clandestino en varios frentes a lo largo de todo el pa&iacute;s. El frente chiapaneco se llam&oacute; Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional (EZLN) y creci&oacute;, clandestina y mayoritariamente, sobre las bases altamente politizadas y organizadas de Las Ca&ntilde;adas. Su aportaci&oacute;n principal fue el entrenamiento para la autodefensa (contra los guardias armados de los finqueros) y la vinculaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n local con un proyecto militar, de cobertura nacional, orientado hacia el socialismo; mismo que deb&iacute;a pasar por la liberaci&oacute;n nacional, y que les ofreci&oacute; un cambio radical &#151;mediante las armas&#151; como &uacute;nica opci&oacute;n para conseguir viejas demandas escatimadas por el gobierno mexicano. Si bien por momentos hubo coincidencias entre los proyectos de la Iglesia Cat&oacute;lica, del EZLN y los promovidos por los primeros asesores externos, pronto hubo incompatibilidad y conflictos entre ellos, y los pobladores de Las Ca&ntilde;adas se dividieron (Tello, 1995; Legorreta, 1998; Leyva, 1995 y P&eacute;rez Ruiz, 2000).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, la expansi&oacute;n regional del proyecto Zapatista encontr&oacute; fuertes limitaciones por su concepci&oacute;n izquierdista de la lucha de clases, poco sensible a las particularidades culturales y religiosas locales y regionales, as&iacute; como por la acci&oacute;n de otras organizaciones de izquierda con las que compet&iacute;a por las bases campesinas e ind&iacute;genas y su direcci&oacute;n ideol&oacute;gica. El crecimiento de las iglesias protestantes, fomentadas desde el gobierno estatal para contrarrestar la influencia de la pastoral liberadora de la Iglesia Cat&oacute;lica, form&oacute; una barrera m&aacute;s contra la expansi&oacute;n del EZLN. Parad&oacute;jicamente, el levantamiento armado de enero de 1994 sucedi&oacute; cuando muchas de las reivindicaciones de los habitantes de Las Ca&ntilde;adas estaban teniendo, por fin, respuestas institucionales &#151;principalmente del gobierno federal encabezado por Carlos Salinas de Gortari&#151; y cuando otras organizaciones, no Zapatistas, se fortalec&iacute;an en la regi&oacute;n por su capacidad negociadora (Legorreta, 1998). De esta forma la declaraci&oacute;n de guerra hacia el gobierno mexicano fue avalada por las bases Zapatistas, pero &eacute;stas no abarcaban a la totalidad de la poblaci&oacute;n de Las Ca&ntilde;adas, ni a todas las zonas ind&iacute;genas, y menos a&uacute;n a toda la poblaci&oacute;n chiapaneca; as&iacute; que muchos conflictos posteriores a 1994 en la zona Zapatista, tuvieron como origen esa polarizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, dividida ya por diferencias generacionales, de g&eacute;nero y religiosas, as&iacute; como por pugnas de poder y liderazgo en torno a proyectos pol&iacute;ticos y organizativos particulares.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El EZLN, &iquest;movimiento ind&iacute;gena o movimiento de libraci&oacute;n nacional?</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Primera Declaraci&oacute;n de la Selva Lacandona y <i>El Despertador Mexicano</i> fueron los primeros documentos dados a conocer por el EZLN en los primeros d&iacute;as de enero de 1994. A trav&eacute;s de ellos se declaraba la guerra al Ejercito Federal y a su jefe supremo el Presidente de la Rep&uacute;blica, se recurr&iacute;a al art&iacute;culo 39 constitucional para legitimar su levantamiento armado,<sup><a href="#nota">2</a></sup> y se sujetaban a las leyes sobre la Guerra de la Convenci&oacute;n de Ginebra. En ninguno de ellos se menciona el car&aacute;cter ind&iacute;gena del movimiento, ni se expresan demandas &eacute;tnicas, como el reconocimiento de derechos para los ind&iacute;genas. Tales elementos tampoco estaban en las Leyes Revolucionarias, de car&aacute;cter eminentemente rural y que, si bien recogen sentidas demandas agrarias y de justicia social, tambi&eacute;n contienen algunas de las viejas concepciones colectivistas, de influencia socialista, ya probadas sin &eacute;xito y rechazadas por importantes sectores ind&iacute;genas del pa&iacute;s.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las demandas &eacute;tnicas las retom&oacute; el EZLN del movimiento ind&iacute;gena nacional que, en 1994, ten&iacute;a m&aacute;s de treinta a&ntilde;os de luchar por derechos espec&iacute;ficos, y que se acerc&oacute; al EZLN para solidarizarse y darle legitimidad como movimiento ind&iacute;gena. Por ello es hasta "El di&aacute;logo de la Catedral", en abril de 1994, cuando el EZLN expresa demandas &eacute;tnicas precisas y se declara a favor de la autonom&iacute;a ind&iacute;gena. Su identidad como ej&eacute;rcito ind&iacute;gena, recientemente asumida, gener&oacute; fuertes simpat&iacute;as entre la poblaci&oacute;n nacional y contribuy&oacute; a que el Poder Ejecutivo lo aceptase como interlocutor leg&iacute;timo para poder negociar, algo imposible si se le hubiera seguido tratando como un grupo terrorista o un grupo subversivo manipulado desde el exterior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La adquisici&oacute;n de su nuevo perfil como organizaci&oacute;n ind&iacute;gena fue desde entonces un elemento problem&aacute;tico tanto en sus relaciones con otros actores pol&iacute;ticos &#151;por las dificultades de delinear un proyecto com&uacute;n de cobertura nacional&#151;, como dentro del propio EZLN, ante la oposici&oacute;n de algunos de sus miembros &#151;entre ellos los comandantes David y Ana Mar&iacute;a, ambos ind&iacute;genas de Los Altos&#151; para renunciar al proyecto original destinado a la liberaci&oacute;n nacional.<sup><a href="#nota">3</a></sup> Se gener&oacute;, adem&aacute;s, un problema adicional derivado de su identidad como movimiento ind&iacute;gena por el contexto de guerra antag&oacute;nica con el gobierno mexicano ya que, por razones de supervivencia y por estrategia militar y pol&iacute;tica, el EZLN tuvo que asumir, tanto en el discurso como en las mesas de negociaci&oacute;n con el gobierno federal, la representaci&oacute;n del conjunto de los ind&iacute;genas de M&eacute;xico, lo que gener&oacute; un nuevo escenario as&iacute; como nuevos problemas y conflictos con las dem&aacute;s organizaciones ind&iacute;genas, tanto de Chiapas como del resto del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de todos estos a&ntilde;os, la tensi&oacute;n entre ser un movimiento ind&iacute;gena o uno de liberaci&oacute;n nacional, no se ha resuelto y, en diferentes momentos, el EZLN ha fluctuado entre ser uno u otro: recurri&oacute; a la identidad ind&iacute;gena en momentos de gran debilidad &#151; cuando necesit&oacute; fortalecer su presencia nacional y generar amplias movilizaciones de apoyo&#151;; y retorn&oacute; a su proyecto de liberaci&oacute;n nacional cuando, ya fuerte, se propuso impulsar, entre sus aliados no ind&iacute;genas, un proyecto de cambio nacional. En gran medida, la poca popularidad obtenida por la "otra campa&ntilde;a" &#151;iniciada a principios del 2006&#151;, a diferencia de las anteriores marchas multitudinarias, se debe a que se ha hecho sobre la base, no de las reivindicaciones ind&iacute;genas fuertemente legitimadas, sino de un discurso de oposici&oacute;n tajante al r&eacute;gimen y al sistema social, aspectos que nunca han alcanzado consenso ni entre los ind&iacute;genas ni entre las fuerzas de izquierda en el pa&iacute;s.</font></p>      <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las dificultades de la alianza del EZLN con las organizaciones ind&iacute;genas de M&eacute;xico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cientos de organizaciones ind&iacute;genas y campesinas de Chiapas y de M&eacute;xico compartieron, con otros sectores sociales, su fascinaci&oacute;n por el EZLN y se vincularon al gran movimiento nacional e internacional que se gener&oacute; en su apoyo. Compart&iacute;an con &eacute;l la necesidad de dar marcha atr&aacute;s al art&iacute;culo 27 constitucional, de resolver las viejas demandas de democracia y justicia social, y de generar un amplio movimiento de unidad que pugnara por un pa&iacute;s m&aacute;s justo, m&aacute;s plural y m&aacute;s democr&aacute;tico, digno y libre. As&iacute; que, desde diferentes &aacute;mbitos, se emprendieron fuertes movilizaciones de apoyo al EZLN, pero en las cuales se expon&iacute;an tambi&eacute;n demandas propias. Al poco tiempo, sin embargo, surgieron las diferencias y se puso en evidencia que pese al inter&eacute;s com&uacute;n por cambiar el mundo, &eacute;ste ten&iacute;a dimensiones y significados diferentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo la influencia del &eacute;xito del EZLN, durante los seis primeros meses de 1994 y en las regiones externas a la zona Zapatista de Chiapas, alrededor de 280 organizaciones campesinas e ind&iacute;genas formaron el Consejo Estatal de Organizaciones Ind&iacute;genas y Campesinas de Chiapas (CEOIC), que aglutinaba a m&aacute;s de 500 mil afiliados de distintas tendencias pol&iacute;ticas. Adem&aacute;s, las "mesas de atenci&oacute;n" instaladas desde el gobierno federal para encausar el descontento social imperante en la entidad, captaron alrededor de 10 mil demandas, entre ellas muchas destinadas a destituir ayuntamientos. El CEOIC, cuya formaci&oacute;n se realiz&oacute; inicialmente con apoyo gubernamental, pronto se independiz&oacute; y sus acciones se orientaron a presionar y negociar demandas de tierra y democracia. De este modo, alrededor de 100 mil hect&aacute;reas de tierras fueron "tomadas" o "recuperadas" durante los seis primeros meses de 1994.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras un gran n&uacute;mero de campesinos e ind&iacute;genas ca&iacute;an presos o mor&iacute;an en las tomas de tierras, los l&iacute;deres del CEOIC intentaron en varias ocasiones acercarse al EZLN y al gobierno federal para ser reconocidos como representantes de un tercer actor que deb&iacute;a estar presente en las negociaciones y resolver "el problema de Chiapas"; buscaron, incluso, ser incluidos en las mesas de negociaci&oacute;n de San Andr&eacute;s, pero fue in&uacute;til; en parte por la estrategia gubernamental de mantener a los actores sociales disidentes separados y sujetos a sus propios juegos de negociaci&oacute;n y, en parte, por la renuencia de los Zapatistas a renunciar a la representaci&oacute;n que hab&iacute;an logrado como voz representativa de todos los ind&iacute;genas de M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Inmersas en el desgaste propio de la toma de tierras, bajo la represi&oacute;n y la violencia ejercida desde el gobierno estatal y por los propietarios afectados, y con conflictos internos por la direcci&oacute;n del movimiento, las organizaciones del CEOIC no pudieron mantener la unidad y pronto se dividieron. De un lado quedaron las organizaciones "oficialistas" dispuestas a negociar con el gobierno chiapaneco la dotaci&oacute;n de cinco hect&aacute;reas de tierra por familia, a cambio de que renunciaran al reparto agrario como demanda de justicia social, y que adem&aacute;s, se opon&iacute;an a que, como organizaci&oacute;n, el CEOIC se aliara con el EZLN y el Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica (PRD) en la contienda electoral de 1994 en la que se elegir&iacute;a gobernador y presidente de la Rep&uacute;blica; del otro lado quedaron las organizaciones "radicales" que se negaban al trato de las cinco hect&aacute;reas, y que s&iacute; estuvieron dispuestas a sellar su alianza con el EZLN y PRD en la Convenci&oacute;n Nacional Democr&aacute;tica para apoyar la candidatura de Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas como presidente de la Rep&uacute;blica y de Amado Avenda&ntilde;o como gobernador de Chiapas. Con el paso del tiempo, sin embargo, aun estas organizaciones simpatizantes de los Zapatistas, enfrentaron problemas de lealtad hacia ellos, ya que al no participar como actores directos en las negociaciones entre el EZLN y gobierno federal, no pudieron aceptar los ritmos y los tiempos establecidos para las Mesas de Negociaci&oacute;n en San Andr&eacute;s Larr&aacute;inzar. Ten&iacute;an la premura que les marcaban sus propias circunstancias &#151;muchos l&iacute;deres fueron asesinados y presos&#151;, la experiencia de una violencia ejercida por los propietarios afectados con las tomas de tierras y problemas referentes a las m&aacute;s de 100 mil hect&aacute;reas de tierra tomadas (adem&aacute;s los de otras tantas inmersas en litigios agrarios).<sup><a href="#nota">4</a></sup> Cuando despu&eacute;s de varios meses de cruenta lucha estas organizaciones aceptaron negociar por su cuenta con los gobiernos estatal y federal, fueron acusadas de traidoras por los Zapatistas. Y aunque se reconciliaron despu&eacute;s, en los hechos permanecieron como movimientos diferentes, cada vez m&aacute;s distantes, y las organizaciones del CEOIC radical tuvieron que aceptar, poco a poco, la negociaci&oacute;n de las cinco hect&aacute;reas de tierra por familia, y sus acciones fueron menguando hasta casi desaparecer del escenario estatal y nacional (P&eacute;rez Ruiz, 2005).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Igualmente complejas fueron, y son a&uacute;n, las relaciones entre el EZLN y las organizaciones ind&iacute;genas no chiapanecas. Las que pose&iacute;an un perfil fundamentalmente pol&iacute;tico fueron las que le ense&ntilde;aron al EZLN el discurso de los derechos ind&iacute;genas y le aportaron argumentos sobre la necesidad de una profunda reforma del Estado, e inclusive, bajo su influencia, se iniciaron los primeros municipios aut&oacute;nomos de Chiapas. En un primer momento se articularon como movimientos independientes, con el objetivo com&uacute;n de luchar por defender los derechos ind&iacute;genas: el movimiento ind&iacute;gena nacional se propuso lograr consensos nacionales en torno a la autonom&iacute;a regional pluri&eacute;tnica, y el EZLN asumi&oacute; el compromiso de aceptar los resolutivos conseguidos por &eacute;ste a lo largo de todo el pa&iacute;s, y llevarlos como suyos a la primera ronda de negociaciones con el gobierno federal en San Andr&eacute;s. Los problemas en esta alianza fueron inocultables durante el I Foro Nacional Ind&iacute;gena, convocado por los Zapatistas en enero de 1996, ya que fueron evidentes las discrepancias al interior del propio movimiento ind&iacute;gena nacional (unos quer&iacute;an la autonom&iacute;a regional pluri&eacute;tnica y otros la autonom&iacute;a municipal y comunitaria); adem&aacute;s de que, ya para entonces, el EZLN hab&iacute;a comprendido la imposibilidad de negociar la autonom&iacute;a regional pluri&eacute;tnica, no s&oacute;lo por las discrepancias al interior de los ind&iacute;genas, sino por la distancia que tal demanda creaba con otros sectores sociales, no ind&iacute;genas, con los que le interesaba crear alianzas, para avanzar en las siguientes mesas de negociaci&oacute;n con el gobierno. Con los primeros acuerdos de San Andr&eacute;s sobre derechos y cultura ind&iacute;gena, firmados por el EZLN y el gobierno federal en febrero de 1996, sobrevino la divisi&oacute;n entre las organizaciones ind&iacute;genas y sucedi&oacute; el alejamiento de un sector de ellas con respecto a los Zapatistas. Para algunas, hab&iacute;a que aceptar lo conseguido en San Andr&eacute;s y, a partir de ello, apoyar al EZLN en sus decisiones, ritmos y estrategias tanto de negociaci&oacute;n como de resistencia. Para otras, lo conseguido estaba por debajo de lo acordado por el movimiento ind&iacute;gena nacional, y se deb&iacute;a continuar luchando hasta conseguir lo pactado; y si bien se&ntilde;alaban que hab&iacute;a que mantener la solidaridad hacia los Zapatistas, consideraban que el movimiento ind&iacute;gena deb&iacute;a mantener su propio camino y no quedar sujeto a las decisiones del EZLN. La realizaci&oacute;n del Congreso Nacional Ind&iacute;gena, en octubre de 1996, fue un intento para aglutinar a las organizaciones discrepantes y fortalecer al movimiento ind&iacute;gena nacional, pero en su seno se volvieron a repetir las diferencias de posiciones que, en el fondo, ten&iacute;an que ver con el dilema de mantener la independencia o subordinarse a la din&aacute;mica del EZLN. As&iacute; que, en cada proceso electoral, las organizaciones ind&iacute;genas que han simpatizado en alg&uacute;n momento con el EZLN enfrentan el dilema de si deben participar o no en la contienda electoral por alcanzar presidencias municipales o puestos de elecci&oacute;n popular, ya que para algunos, actuar fuera de las estrategias del EZLN es contribuir a cercarlo, a debilitarlo; mientras que para otros, s&iacute; deben hacerlo, para responder a las necesidades y demandas de sus bases que pretenden participar activamente en la pol&iacute;tica nacional.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un hecho m&aacute;s que contribuy&oacute; a dividir al movimiento ind&iacute;gena nacional y a debilitar sus v&iacute;nculos con el EZLN, fueron los resolutivos fundacionales del Frente Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional (FZLN), en septiembre de 1997, cuando se decidi&oacute; que la participaci&oacute;n en dicho Frente ten&iacute;a que ser individual, y sus integrantes no podr&iacute;an asumir puestos de gobierno ni de representaci&oacute;n en los congresos. Con ello quedaron fuera del FZLN todas las organizaciones ind&iacute;genas cuyos miembros y l&iacute;deres act&uacute;an por mandato de sus comunidades &#151;y no de forma individual&#151; y que, por muchos a&ntilde;os, han peleado por tener voz y presencia en los &oacute;rganos de gobierno y representaci&oacute;n (P&eacute;rez Ruiz, 2005).</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El cerco antizapatista</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde que el Poder Ejecutivo &#151;destinatario de la declaraci&oacute;n de guerra del EZLN&#151; opt&oacute; por la negociaci&oacute;n y detuvo las acciones armadas el 12 de enero de 1994, se propuso construir un cerco m&uacute;ltiple alrededor de los Zapatistas con el fin de conducirlo hacia negociaciones viables y aceptables para el gobierno o, en su defecto, debilitarlo hasta anularlo. Un primer cerco se estableci&oacute; al detener el ataque militar hasta que la zona Zapatista estuviera rodeada por soldados y bases militares; otro, fue minar las bases de apoyo Zapatistas mediante el retorno de la poblaci&oacute;n antizapatista a la zona y la distribuci&oacute;n de apoyos selectivos, mediante diversos programas sociales; y otro m&aacute;s, fue apoyar, directa e indirectamente, la formaci&oacute;n de grupos paramilitares, no s&oacute;lo en contubernio con peque&ntilde;os y grandes propietarios de tierras afectadas dentro de la zona de conflicto, sino tambi&eacute;n con grupos pol&iacute;ticos opuestos a los Zapatistas, muchos de ellos de filiaci&oacute;n pri&iacute;sta y de adscripci&oacute;n protestante. Otros cercos menos conocidos han sido: el generado por la intensa construcci&oacute;n de carreteras alrededor y dentro de la zona Zapatista; el organizativo, que se hizo al apoyar la creaci&oacute;n de organizaciones e interlocutores ind&iacute;genas para evitar el "contagio" del zapatismo hacia otras regiones de Chiapas; y el pol&iacute;tico, destinado a restarle legitimidad al EZLN, mediante reformas pol&iacute;ticas que, por la v&iacute;a de abrir espacios para la transparencia y la participaci&oacute;n social en la vida p&uacute;blica, le quitara adeptos al zapatismo, al tiempo que encausara, por v&iacute;as legales, el descontento social imperante en M&eacute;xico generado por 70 a&ntilde;os de un pri&iacute;smo antidemocr&aacute;tico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Precisamente como parte del cerco pol&iacute;tico, Manuel Camacho Sol&iacute;s, cuando fue nombrado Comisionado para la Paz en Chiapas, tuvo como tarea modificar los t&eacute;rminos de la confrontaci&oacute;n entre el EZLN y el gobierno federal. Es decir, por una parte deb&iacute;a reconducir la declaraci&oacute;n de guerra de los Zapatistas &#151;y su exigencia de que renunciara el Ejecutivo (el presidente de la Rep&uacute;blica)&#151; hacia un marco de demandas democr&aacute;ticas; y por la otra, deb&iacute;a conducir la demanda del reconocimiento del EZLN como fuerza beligerante (que seg&uacute;n los tratados internacionales firmados por M&eacute;xico conduc&iacute;a a negociaciones en el &aacute;mbito del derecho internacional) hacia otro camino para que pudiera resolverse dentro del marco de la Constituci&oacute;n mexicana.<sup><a href="#nota">5</a></sup> De esta forma el hecho de que el gobierno federal reconociera al EZLN como un movimiento ind&iacute;gena y como un ej&eacute;rcito integrado por ind&iacute;genas mexicanos, fue fundamental para no concederle el estatus de fuerza beligerante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con esa l&oacute;gica el Comisionado en los "Di&aacute;logos de la Catedral", estuvo dispuesto a aceptar ciertas demandas ind&iacute;genas de car&aacute;cter nacional pero, sobre todo, logr&oacute; desviar con habilidad, la demanda sobre la renuncia del presidente, hacia reformas electorales. Y sobre esa base, propici&oacute; que los principales partidos pol&iacute;ticos (Partido Revolucionario Institucional, PRI; Partido Acci&oacute;n Nacional, PAN; y PRD) acordaran tres aspectos fundamentales: incorporar al Instituto Federal Electoral un consejo de ciudadanos independientes, como garant&iacute;a de la imparcialidad de los procesos electorales; definir procedimientos de observaci&oacute;n de las elecciones; y abrir espacios en los medios de comunicaci&oacute;n para dar cabida, de forma equitativa, a la pluralidad y la competencia pol&iacute;tica. A finales de enero de 1994, se hizo p&uacute;blico el Acuerdo de Reformas por la Paz, la Justicia y la Democracia.<sup><a href="#nota">6</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con una l&oacute;gica semejante, orientada a desactivar el descontento social &#151;y de paso quitarle adeptos al EZLN&#151;, se instal&oacute; la Mesa del Di&aacute;logo Nacional para la Reforma del Estado en 1995, en la que participaron el PRI, el PAN, el PRD y el Partido del Trabajo (PT), con la presencia activa de la Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n. Esta mesa, en la que el EZLN se neg&oacute; a participar con el argumento de que har&iacute;a su propio foro (el Foro Especial para la Reforma del Estado), corri&oacute; en paralelo a la II Mesa de Negociaci&oacute;n de San Andr&eacute;s, destinada a los temas de democracia y justicia; y la Comisi&oacute;n de Concordia y Pacificaci&oacute;n (COCOPA),<sup><a href="#nota">7</a></sup> muy activa en esa &eacute;poca, consigui&oacute; que los resolutivos emanados del Foro Zapatista se incorporaran como parte de los acuerdos del Di&aacute;logo Nacional para la Reforma del Estado. De forma l&oacute;gica, aunque no tan obvia, se supuso que los acuerdos que emanaran de la II Mesa de negociaci&oacute;n, formar&iacute;an parte tambi&eacute;n de los acuerdos nacionales para la reforma del Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La din&aacute;mica de la II Mesa de negociaci&oacute;n, en ese contexto en el que se debat&iacute;a en varios frentes el futuro del sistema pol&iacute;tico mexicano, estuvo llena de obst&aacute;culos: el gobierno federal era reticente para aceptar las demandas Zapatistas destinadas a establecer un sistema pol&iacute;tico de participaci&oacute;n y democracia directa, y no de representaci&oacute;n; y el EZLN retom&oacute; sus demandas radicales sobre la necesidad de que renunciara el titular del Ejecutivo, se estableciera un nuevo Constituyente y se elaborara una nueva Constituci&oacute;n. La mesa alarg&oacute; las fases y tiempos establecidos y mientras tanto, concluy&oacute; el Di&aacute;logo Nacional para la Reforma del Estado. Lo hizo sin incorporar los resolutivos del Foro Zapatista y, por supuesto, sin nada de lo avanzado en la II Mesa de negociaci&oacute;n de San Andr&eacute;s. No se explic&oacute; p&uacute;blicamente la causa de tal incumplimiento, pero puede suponerse que influy&oacute; la oposici&oacute;n del PAN, renuente siempre a negociar con grupos armados; la oposici&oacute;n del PRI, representado por Emilio Chuayffet considerado uno de los "duros" y nada simpatizante de los Zapatistas; y la pugna interna del PRD, en la que se disputaba la presidencia de ese partido; adem&aacute;s de los conflictos existentes entre Porfirio Mu&ntilde;oz Ledo &#151;a&uacute;n presidente del PRD y participante en la Mesa para la Reforma del Estado&#151; y el subcomandante Marcos. El 25 de julio de 1996 se suscribieron los acuerdos, y el 31 de ese mismo mes se aprob&oacute;, en la C&aacute;mara de Diputados, la reforma electoral all&iacute; propuesta. Se hicieron reformas a 18 art&iacute;culos de la Constituci&oacute;n, que modificaron aspectos sustanciales para la vida democr&aacute;tica nacional; se prohibi&oacute; el corporativismo, los &oacute;rganos electorales dejaron de ser controlados por el gobierno y se trasladaron a ciudadanos independientes; se integr&oacute; el Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial, se propici&oacute; el control constitucional de actos y resoluciones de las autoridades electorales; se abri&oacute; la posibilidad de aprobar el voto de los mexicanos en el extranjero, se incorpor&oacute; la representaci&oacute;n proporcional en el Senado; se defini&oacute; un mayor equilibrio entre los principios de igualdad y proporcionalidad de recursos en la contienda electoral; y se aprob&oacute; que fuera electo el jefe de gobierno del Distrito Federal.<sup><a href="#nota">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El efecto sobre el zapatismo fue inmediato, y aquellos aliados que estuvieron en el Foro Especial para la Reforma del Estado (sindicatos, partidos, dirigentes de organizaciones sociales, organizaciones no gubernamentales, l&iacute;deres de opini&oacute;n, etc.) que hab&iacute;an pactado con el EZLN apoyar su transformaci&oacute;n en fuerza pol&iacute;tica legal y formar un Frente Amplio Opositor, se volcaron a la lucha electoral de 1997, en la que iba a ser electo el jefe de gobierno para el Distrito Federal y se iba a renovar el Congreso nacional. En la contienda por la representatividad y la legitimidad, el presidente Ernesto Zedillo &#151;heredero de la declaraci&oacute;n de guerra de los Zapatistas cuando arrib&oacute; al poder en diciembre de 1994&#151; se anot&oacute; un triunfo y el EZLN se qued&oacute; casi solo, vi&eacute;ndose afectado, adem&aacute;s, por la reciente aparici&oacute;n del Ej&eacute;rcito Popular Revolucionario (EPR) en Chiapas. Fue una &eacute;poca de rumores que se&ntilde;alaban fuertes divisiones al interior del EZLN entre los que buscaban su transformaci&oacute;n en fuerza pol&iacute;tica legal y los que se opon&iacute;an, incluso ali&aacute;ndose con el EPR o engrosando directamente sus filas. Los Zapatistas emitieron doloridos comunicados dirigidos a la sociedad civil en los que preguntaban si a&uacute;n hab&iacute;a alguien por all&iacute; que los escuchara y lanzaron reclamos hacia aqu&eacute;llos que hab&iacute;an estado con ellos, s&oacute;lo para tomarse la foto.<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue as&iacute; como se cerr&oacute; un cerco m&aacute;s en torno al EZLN, y &eacute;ste se retir&oacute; de las negociaciones con el gobierno federal, con el argumento de que no hab&iacute;a cumplido a&uacute;n con lo pactado en la I Mesa de Negociaci&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las conflictivas relaciones entre el EZLN y el PRD</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El PRD, desde enero de 1994 y posiblemente hasta 2002, fue uno de los aliados directos e indirectos m&aacute;s constantes de los Zapatistas. Desde el principio, sus dirigentes se opusieron a una salida violenta para el conflicto y promovieron activamente, desde el Congreso, desde la COCOPA y desde el propio partido, soluciones pac&iacute;ficas para las diferentes etapas por las que &eacute;ste hab&iacute;a ido pasando.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los miembros de ambas organizaciones, sin embargo, han enfrentado serios problemas de lealtad en el transcurso de una larga lucha en la que lo l&oacute;gico hubiera sido mantenerse unidos, pero que, en cambio, ha estado llena de peque&ntilde;os y grandes conflictos, muchos de ellos generados desde las dirigencias, conflictos que han tenido como origen disputas por la hegemon&iacute;a de un proyecto pol&iacute;tico sobre otro, as&iacute; como por el control de las bases sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un momento de gran convergencia fue la Convenci&oacute;n Nacional Democr&aacute;tica (CND) en agosto de 1994, cuando desde ah&iacute; se acord&oacute; el apoyo del EZLN para la candidatura de Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas que contend&iacute;a por la presidencia de la Rep&uacute;blica y para Amado Avenda&ntilde;o, que buscaba la gubernatura de Chiapas. Ya antes, el 15 de mayo, C&aacute;rdenas hab&iacute;a visitado al subcomandante Marcos en la Selva y se hab&iacute;a comprometido a hacer suyos los diez puntos de la Declaraci&oacute;n de la Selva Lacandona.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer des encuentro, sin embargo, se dio entre diciembre de 1995 y principios de 1996 a ra&iacute;z de una serie de hechos que pusieron en duda los acuerdos establecidos por los perredistas y los Zapatistas en la CND de agosto de ese a&ntilde;o. Es decir, cuando la dirigencia nacional del PRD, pese al activismo de sus militantes chiapanecos, no cumpli&oacute; a cabalidad con la tarea de generar movilizaciones de resistencia civil en todo el pa&iacute;s si ganaba el PRI; y cuando Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas se neg&oacute; finalmente a encabezar un gran movimiento opositor para la liberaci&oacute;n nacional que exigiera al gobierno federal la renuncia del presidente Zedillo, la instauraci&oacute;n de un gobierno de transici&oacute;n, el reconocimiento del EZLN como fuerza beligerante, una profunda reforma electoral y la convocatoria a elecciones en condiciones de equidad;<sup><a href="#nota">10</a></sup> cuando el PRD nacional presion&oacute; para que Amado Avenda&ntilde;o &#151;gobernador en rebeld&iacute;a&#151; firmara un acuerdo para garantizar la paz durante la toma de posesi&oacute;n como gobernador de Chiapas del pri&iacute;sta Robledo Rinc&oacute;n; y cuando el PRD estatal, con anuencia del Comit&eacute; Ejecutivo Nacional, propuso considerar a C&eacute;sar Ruiz Ferro, &#151;de filiaci&oacute;n pri&iacute;sta y nombrado gobernador interino de Chiapas despu&eacute;s de la renuncia de Robledo Rinc&oacute;n&#151; como un gobernador de transici&oacute;n, sin la anuencia de Amado Avenda&ntilde;o.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las elecciones locales del 15 de octubre de 1995 le dieron al subcomandante Marcos la oportunidad para marcar distancia respecto al PRD, y a pesar de que los candidatos para los ayuntamientos dentro de la zona Zapatista eran a su vez Zapatistas y perredistas, hay quien afirma que hubo un llamado expl&iacute;cito del subcomandante Marcos para no votar. Este nunca acept&oacute; haberlo hecho, pero en cambio, en una fuerte pol&eacute;mica p&uacute;blica con Porfirio Mu&ntilde;oz Ledo &#151;entonces en la presidencia del PRD&#151; argument&oacute; que el EZLN no se hab&iacute;a levantado en armas para que ganara el PRD. El resultado electoral fue desastroso para la paz local, ya que el PRI gan&oacute; la mayor&iacute;a de los ayuntamientos dentro de la llamada zona del conflicto y con ello se alent&oacute; el retorno de cientos de opositores al EZLN y se favorecieron las condiciones para m&uacute;ltiples enfrentamientos &#151;y hasta masacres que se han sucedido desde entonces&#151;. Queda la duda acerca de la raz&oacute;n profunda del EZLN para crear ese escenario de mayor conflicto dentro de la zona Zapatista y la sospecha de que hubo razones estrat&eacute;gicas encaminadas a mantener vigentes los polos de la contradicci&oacute;n principal entre gobierno&#45;PRI de un lado y EZLN&#45;rebeldes, por el otro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro intento de alianza entre perredistas y Zapatistas se dio en el marco de la realizaci&oacute;n del Foro Especial para la Reforma del Estado, llevado a cabo a mediados de 1996. Era un momento de gran esperanza democr&aacute;tica y diversas fuerzas pol&iacute;ticas depositaron en esa reuni&oacute;n grandes expectativas de cambio, ante el compromiso asumido por el Poder Ejecutivo de incorporar los resolutivos del Foro a la Mesa del Di&aacute;logo Nacional para la Reforma del Estado &#151;tambi&eacute;n conocida como la Mesa de Bucareli&#151; en la que participaban el secretario de Gobernaci&oacute;n y los partidos pol&iacute;ticos m&aacute;s importantes del pa&iacute;s. Tales reformas, seg&uacute;n las expectativas, crear&iacute;an un clima democr&aacute;tico y propiciar&iacute;an, entre otras cosas, la reconversi&oacute;n del EZLN en una fuerza pol&iacute;tica legal. El recambio de la presidencia del PRD, en la que se supon&iacute;a que con seguridad Porfirio Mu&ntilde;oz Ledo dejar&iacute;a su lugar a Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador, propici&oacute; reuniones informales entre &eacute;ste, Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas y el subcomandante Marcos, para esbozar la formaci&oacute;n de un Frente Amplio Opositor, en el cual el PRD &#151;con el apoyo del EZLN&#151;, se iba a convertir en el n&uacute;cleo aglutinador para formar en el pa&iacute;s un centro&#45;izquierdismo pol&iacute;tico que reunir&iacute;a "hasta a la izquierda m&aacute;s radical". El subcomandante Marcos estaba convencido de que, para las elecciones de 1997, los Zapatistas ser&iacute;an una fuerza pol&iacute;tica legal, y sobre esa base construy&oacute; sus alianzas en el Foro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, por razones a&uacute;n poco claras, los resolutivos del Foro Zapatista no se incorporaron a los resultados de la Mesa de Bucareli, y el 25 de julio se suscribieron los acuerdos entre el PRI, el PAN, el PRD y el PT; y el 31 de julio de 1996 se aprob&oacute; en la C&aacute;mara de Diputados la reforma electoral m&aacute;s importante de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Esta no conten&iacute;a las propuestas Zapatistas (como el refer&eacute;ndum, la revocaci&oacute;n de mandato y las candidaturas independientes) y, sobre todo, constituy&oacute; un duro golpe para el EZLN, pues acotaba, de antemano, los resultados posibles que se obtendr&iacute;an en la II Mesa de Negociaci&oacute;n sobre Democracia y Justicia entre los Zapatistas y el gobierno federal. De esta forma, la reforma electoral de 1996 cerr&oacute; el cerco pol&iacute;tico en torno a los Zapatistas, anul&oacute; de golpe a sus aliados &#151;incluyendo al PRD que se aboc&oacute; a la lucha electoral para ganar la primera elecci&oacute;n de gobernante para el Distrito Federal&#151; y detuvo la reconversi&oacute;n del EZLN en fuerza pol&iacute;tica legal (P&eacute;rez Ruiz, 2005).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al parecer, nuevamente C&aacute;rdenas enfrent&oacute; el dilema de encabezar un movimiento opositor al lado de una organizaci&oacute;n a&uacute;n armada (lo cual, seg&uacute;n diversos analistas, hab&iacute;a sido la raz&oacute;n de su fracaso electoral de 1994) o fortalecer su presencia nacional desde el PRD dentro de los cauces democr&aacute;ticos reci&eacute;n abiertos, los cuales le daban, adem&aacute;s, la oportunidad de ganar la gubernatura de la Ciudad de M&eacute;xico para, desde ah&iacute;, lanzarse de nuevo como candidato a la presidencia de la Rep&uacute;blica en la contienda del a&ntilde;o 2000.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de que el EZLN se retir&oacute; de las mesas de negociaci&oacute;n, el 13 de septiembre de 1996, vino la "v&iacute;a r&aacute;pida" o "v&iacute;a paralela" de negociaci&oacute;n<sup><a href="#nota">11</a></sup> mediante la cual la COCOPA trat&oacute; de que el EZLN y el gobierno federal llegaran a acuerdos sobre los derechos ind&iacute;genas y se firmara la paz. Paralelamente, sin embargo, el gobierno zedillista cambi&oacute; la estrategia y mientras dialogaba &#151;a trav&eacute;s de la COCOPA&#151;, aument&oacute; el endurecimiento hacia los Zapatistas en la zona de conflicto. La mano dura qued&oacute; a cargo del gobernador pri&iacute;sta Roberto Albores Guill&eacute;n y la fase negociadora en el gobierno federal, tambi&eacute;n de cu&ntilde;a pri&iacute;sta. En los a&ntilde;os que siguieron se desmantelaron agresivamente varios municipios aut&oacute;nomos Zapatistas, se armaron y entrenaron grupos paramilitares, y se propiciaron enfrentamientos violentos entre los simpatizantes y los opositores del EZLN. Se privilegi&oacute;, adem&aacute;s, el camino para desprestigiar al EZLN, entre otras cosas, apropi&aacute;ndose de sus demandas (principalmente sociales) para resolverlas por la v&iacute;a oficial y sin ninguna negociaci&oacute;n con los Zapatistas. As&iacute;, el presidente Zedillo se retract&oacute; de los acuerdos logrados por la "v&iacute;a paralela" (de aceptar la iniciativa de ley elaborada por la COCOPA y aprobada por el EZLN) y envi&oacute; al Congreso su propia iniciativa de ley sobre derechos ind&iacute;genas, con el argumento de que as&iacute; cumpl&iacute;a, unilateralmente, y aun en contra de la voluntad de los Zapatistas, los Acuerdos de San Andr&eacute;s. El PAN, renuente desde siempre a dialogar y acordar con un grupo armado, mand&oacute; tambi&eacute;n al Congreso una iniciativa sobre derechos ind&iacute;genas, y s&oacute;lo el PRD, con el apoyo coyuntural del PT, mantuvo la demanda de que se cumplieran los Acuerdos de San Andr&eacute;s en la versi&oacute;n de la COCOPA. En todo este proceso, los derechos ind&iacute;genas se convirtieron en la v&iacute;a &#151;en la manzana de la discordia&#151; a trav&eacute;s de la cual se expresaba el conflicto principal entre el EZLN y el gobierno federal: dos actores antag&oacute;nicos inmersos en una guerra oculta por un supuesto tiempo neutral para negociar la paz, cada uno luchando por sobrevivir y para acabar con su enemigo, o, en su defecto, para debilitarlo hasta conseguir las mejores condiciones para la negociaci&oacute;n (P&eacute;rez Ruiz, 2005).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s del fracaso de la alianza con el PRD para formar el Frente Amplio Opositor y de que el gobierno federal se negara a aceptar la propuesta de la COCOPA para convertir en ley los Acuerdos de San Andr&eacute;s, los Zapatistas &#151;en la caravana de los 1,111&#151; se lanzaron a la Ciudad de M&eacute;xico para apoyar la fundaci&oacute;n del Frente Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional (FZLN), pero ya no, como se hab&iacute;a planteado al principio, como un camino hacia su reconversi&oacute;n como fuerza pol&iacute;tica legal, sino para generar un movimiento nacional en defensa del EZLN e impulsar la movilizaci&oacute;n social de oposici&oacute;n. All&iacute;, el EZLN tuvo la oportunidad de volver a marcar distancia respecto del PRD. En la reuni&oacute;n constitutiva del FZLN, del 13 de septiembre de 1997, se prohibi&oacute; la doble militancia de sus miembros as&iacute; como el que &eacute;stos participaran en puestos p&uacute;blicos y de representaci&oacute;n popular. Entonces quedaron fuera del Frente tambi&eacute;n los perredistas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos, por su parte, con miras a las elecciones del a&ntilde;o 2000, tambi&eacute;n marcaron su distancia y en su IV Congreso &#151;realizado en 1998&#151; el PRD se defini&oacute; como un partido de izquierda y se deslind&oacute; del EZLN, al que calific&oacute; como la expresi&oacute;n m&aacute;s radical de izquierda. No obstante, sus legisladores mantuvieron la l&iacute;nea a favor de una salida negociada en el conflicto con el EZLN y, en esa medida, en ciertas circunstancias, pugnaron para que se aprobaran los Acuerdos de San Andr&eacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al parecer, la ruptura definitiva entre el PRD y el EZLN se dio en el 2001, ya en el sexenio de Vicente Fox, cuando los perredistas de la C&aacute;mara de Senadores &#151;entre ellos L&aacute;zaro C&aacute;rdenas Batel, hijo de Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas&#151; aprobaron, junto con los legisladores del PRI y del PAN, las reformas en materia de derechos ind&iacute;genas que sustitu&iacute;an la propuesta elaborada por la COCOPA &#151;y avalada por los Zapatistas&#151;. El desgaste de la relaci&oacute;n, sin embargo, ya era perceptible desde la organizaci&oacute;n de la segunda consulta Zapatista, realizada el 21 de marzo de 1999 &#151;y fue obvia durante la "Marcha del Color de la Tierra", emprendida durante marzo de 2001 por los Zapatistas, en defensa de los derechos ind&iacute;genas&#151; ya que nunca aceptaron dialogar con los dirigentes ni con los legisladores perredistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de eso los Zapatistas optaron por un nuevo silencio y, despu&eacute;s, por convertir los municipios aut&oacute;nomos Zapatistas en Caracoles,<sup><a href="#nota">12</a></sup> dejando con ello a los gobiernos locales en manos, ya no de los miembros directos y activos del EZLN, sino en sus bases de apoyo. Es probable que haya sido tambi&eacute;n una manera en que sus dirigentes visibles se quitaran de la luz p&uacute;blica y regresaran a la clandestinidad, quiz&aacute;s para darse tiempo de reflexionar sobre lo que hasta entonces hab&iacute;a sido su incursi&oacute;n en los procesos de reforma del Estado, y su &eacute;poca de alianzas con organizaciones pol&iacute;ticas. Quedan indicios de que ya desde entonces los Zapatistas pensaban en su retorno al camino radical: los saludos del subcomandante Marcos a los grupos armados de las regiones por donde pas&oacute; la Marcha del Color de la Tierra; el reconocerlos como leg&iacute;timos hasta el punto de nombrarlos como protectores de los Zapatistas mientras transitaban por sus zonas de influencia; as&iacute; como el manejo, en sus discursos, de nombres y fechas relacionadas con los m&aacute;rtires de las FLN, organizaci&oacute;n clandestina que dio origen al EZLN.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La prueba de legitimidad puesta por los Zapatistas a Vicente Fox</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el arribo de Vicente Fox a la presidencia de la Rep&uacute;blica, se abri&oacute; la posibilidad, una vez m&aacute;s, de la reconversi&oacute;n del EZLN en fuerza pol&iacute;tica legal. Sin embargo, la falta de oficio pol&iacute;tico hizo que el panista, a&uacute;n siendo candidato, se anticipara y ofreciera a los Zapatistas, antes de negociar, resolver el conflicto armado de Chiapas en quince minutos, mediante el env&iacute;o de la iniciativa de la COCOPA al Congreso de la Uni&oacute;n, que era uno de los puntos que le hab&iacute;an exigido los Zapatistas al presidente Zedillo.<sup>13</sup> Con habilidad, los Zapatistas elevaron el sentido de sus demandas para volver al di&aacute;logo y, mediante ellas, decidieron poner a prueba al nuevo presidente. Le exigieron no s&oacute;lo enviar la iniciativa de la COCOPA al Congreso, sino su aprobaci&oacute;n sin cambio alguno, la liberaci&oacute;n de los Zapatistas presos y el retiro de siete bases del Ej&eacute;rcito Mexicano ubicadas dentro de la zona del conflicto. Con estas tres condiciones estaban a prueba su vocaci&oacute;n democr&aacute;tica, su legitimidad y su fuerza real, en un escenario de previsibles dificultades no s&oacute;lo con sus opositores del PRI y PRD, sino tambi&eacute;n con los miembros de su propio partido. Esto &uacute;ltimo se sumaban la forma como impuso su candidatura en el PAN y a los problemas que comenz&oacute; a tener desde que fue presidente electo al seleccionar los cuadros para su gobierno, ya que no contemplaba a los panistas de tradici&oacute;n. El retiro del Ej&eacute;rcito de siete posiciones estrat&eacute;gicas requer&iacute;a de la absoluta obediencia y lealtad por parte de las fuerzas armadas, ya que implicaba "liberar" un amplio territorio para que &eacute;ste retornara al control de un "Ej&eacute;rcito enemigo" que manten&iacute;a a&uacute;n su declaraci&oacute;n de guerra contra del presidente de la Rep&uacute;blica. La libertad de los Zapatistas presos en varias entidades requer&iacute;a de la capacidad negociadora del presidente con gobernadores de diversos partidos. Y la aprobaci&oacute;n, sin modificaciones, de los acuerdos de San Andr&eacute;s en la versi&oacute;n de la COCOPA, implicaba, por lo menos, una gran capacidad de di&aacute;logo y negociaci&oacute;n del presidente con las dirigencias y los legisladores del PRI y del PAN para que se olvidaran de sus propias iniciativas de ley sobre derechos ind&iacute;genas y que, por una causa de inter&eacute;s nacional, dejaran de lado sus intereses partidistas. Esto &uacute;ltimo fue imposible de lograr y lo que prevaleci&oacute; fue la disputa y la batalla entre los partidos pol&iacute;ticos, y aun dentro de ellos, por conseguir mejores posiciones de poder. Era el momento de la distribuci&oacute;n de carteras en las C&aacute;maras y de lucha por los mejores espacios de poder para influir en las decisiones. El propio presidente Fox se ve&iacute;a m&aacute;s interesado en negociar su reforma fiscal que en cabildear lo necesario para sacar adelante la iniciativa de la COCOPA &#151;que hab&iacute;a enviado como suya al Congreso como uno de sus primeros actos de gobierno&#151;. Y una vez m&aacute;s, los derechos ind&iacute;genas fueron el veh&iacute;culo, el medio de expresi&oacute;n de una disputa por el poder que rebasaba su contenido (P&eacute;rez Ruiz, 2005).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta ahora es imposible saber la verdadera intenci&oacute;n de los Zapatistas al exigirle al nuevo presidente, electo leg&iacute;timamente, aspectos que depend&iacute;an de otros poderes y actores, como tampoco parece posible saber con exactitud cu&aacute;l fue el razonamiento de Vicente Fox que gener&oacute; su comportamiento. En el caso de este &uacute;ltimo, es posible que, por ingenuidad, creyera que su abrumador triunfo en las urnas era suficiente para convencer a los Zapatistas de su vocaci&oacute;n democr&aacute;tica y sus deseos de paz, y que no haya cre&iacute;do posible que &eacute;stos prolongaran contra &eacute;l una guerra emprendida contra los gobiernos pri&iacute;stas anteriores, ileg&iacute;timos y corruptos. En este caso Fox habr&iacute;a minimizado la desconfianza del EZLN hacia el PAN as&iacute; como sus llamados de alerta ante el posible triunfo electoral de la derecha m&aacute;s reaccionaria. Otra posibilidad es que &eacute;l y su equipo desconocieran la habilidad de los Zapatistas para atraer sobre ellos la legitimidad y la simpat&iacute;a social, y para depositar en el gobierno en turno la responsabilidad sobre los actos autoritarios e ileg&iacute;timos. Y otra m&aacute;s es que con todo conocimiento de causa, Vicente Fox haya asumido como propias las demandas del EZLN, para dejar en otros (Congreso y partidos) la responsabilidad de rechazarlas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por parte de los Zapatistas tambi&eacute;n es posible que hayan supuesto tres escenarios posibles: en el primero, y de conseguirse sus tres demandas, se constatar&iacute;a no s&oacute;lo la vocaci&oacute;n de Vicente Fox por la paz, sino su fuerza pol&iacute;tica real frente a los partidos pol&iacute;ticos, el Ej&eacute;rcito y otros actores sociales desconfiados y hasta opositores a los Zapatistas. En este caso estar&iacute;an dadas las condiciones para un cambio en el pa&iacute;s hacia una verdadera democracia, y tambi&eacute;n, por lo tanto, para la reconversi&oacute;n del EZLN en fuerza pol&iacute;tica legal. En una segunda opci&oacute;n, en caso de que se cumplieran las demandas por v&iacute;a de la imposici&oacute;n, el mensaje ser&iacute;a que el cambio en el pa&iacute;s hab&iacute;a sido superficial, s&oacute;lo de partido, y que imperaba a&uacute;n el autoritarismo presidencial. Mientras que, de darse un tercer escenario en el cual el presidente no fuera capaz de convencer al conjunto de fuerzas pol&iacute;ticas para que se cumplieran las tres demandas Zapatistas, se abrir&iacute;a un amplio campo para el conflicto y la movilizaci&oacute;n social. Con lo cual nuevamente estar&iacute;an dadas las condiciones para presentar al EZLN como la &uacute;nica fuerza pol&iacute;tica leg&iacute;tima y capaz de aglutinar a la sociedad civil opositora y democr&aacute;tica. Con el paso del tiempo, parece que el escenario que se ha cumplido es este &uacute;ltimo. Eso explicar&iacute;a el regreso del EZLN al escenario pol&iacute;tico nacional, en 2005, con una actitud de rechazo e incredulidad hacia todos los partidos pol&iacute;ticos &#151;incluyendo al PRD como su principal competidor por las bases sociales y el proyecto de izquierda&#151;, as&iacute; como su retorno al proyecto original de luchar por la liberaci&oacute;n nacional y el cambio total de sistema.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Retorno del EZLN a su proyecto radical</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El EZLN, como lo reconoce el subcomandante <i>Marcos,</i> es producto de varias rupturas y varios renacimientos. El primer gran cambio del zapatismo surgi&oacute; cuando la organizaci&oacute;n militar, que lleg&oacute; de la ciudad a la Selva, se confront&oacute; con las comunidades ind&iacute;genas de Chiapas y sus promotores se encontraron con una realidad no comprendida por el marxismo&#45;leninismo que los orientaba. De esta primera confrontaci&oacute;n entre guerrilleros urbanos, miembros progresistas de la Iglesia Cat&oacute;lica y l&iacute;deres ind&iacute;genas altamente politizados que luchan por sus recursos, surge la primera amalgama Zapatista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cambio del zapatismo se present&oacute; cuando el proyecto de tomar el poder se encontr&oacute; con la oposici&oacute;n de la sociedad civil que le orden&oacute; el alto al fuego. Es cuando su entrenamiento de diez a&ntilde;os para la guerra se constat&oacute; obsoleto y el EZLN cambi&oacute; su discurso sobre la toma del poder y la dictadura del proletariado por el de la democracia; fue entonces cuando los Zapatistas debieron aprender del movimiento ind&iacute;gena nacional, del movimiento campesino, del movimiento urbano popular, de los sindicatos, de los intelectuales, de los artistas, de las feministas y de las organizaciones no gubernamentales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cambio del zapatismo se suscit&oacute; desde 1994 cuando el EZLN acept&oacute; incorporarse a la vertiente de la transformaci&oacute;n nacional mediante la reforma del Estado, camino que se inici&oacute; con la Convenci&oacute;n Nacional Democr&aacute;tica y que tuvo su momento estelar el 1996 en el Foro Especial para la Reforma del Estado. Entonces todo apuntaba hacia la transformaci&oacute;n definitiva del EZLN en fuerza pol&iacute;tica legal, en obediencia al mandato que la sociedad civil le dio en la Consulta Nacional por la Democracia. Este &uacute;ltimo paso no se concret&oacute;, y aunque lo volvi&oacute; a intentar en el 2001, tampoco lo logr&oacute;; por lo que queda pendiente, hasta hoy, la transformaci&oacute;n definitiva del EZLN. Lo que importa reflexionar al respecto es si en alguno de esos momentos, el EZLN estuvo dispuesto a renunciar a su proyecto original, de cambio radical, para ser un actor m&aacute;s en el escenario pol&iacute;tico nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es cierto que desde 1994 inici&oacute; un sinuoso camino hacia la paz y, en esa medida, hacia su transformaci&oacute;n en organizaci&oacute;n pol&iacute;tica legal, pero tambi&eacute;n lo es el hecho de que muchas de sus acciones se hayan encaminado a organizar a la sociedad civil para que fuera capaz de enfrentar la desorganizaci&oacute;n social, la crisis, la debacle del sistema que, seg&uacute;n su an&aacute;lisis, no ten&iacute;a m&aacute;s salida que el descontento masivo y la insurgencia civil. As&iacute; crey&oacute; que suceder&iacute;a si ganaba el PRI en 1994; lo crey&oacute; una vez m&aacute;s ante las inminentes tomas de posesi&oacute;n de Eduardo Robledo Rinc&oacute;n en Chiapas, como gobernador, y de Ernesto Zedillo como presidente de la Rep&uacute;blica; lo volvi&oacute; a creer antes de las elecciones de 1997; lo crey&oacute; tambi&eacute;n al promover la "otra campa&ntilde;a" durante el primer semestre de 2006, en abierta confrontaci&oacute;n con el PRD y con la candidatura de Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador a la presidencia de la Rep&uacute;blica, y lo cree ahora, en la segunda mitad de 2006, ante el descontento de una importante parte de la poblaci&oacute;n por el supuesto triunfo electoral de Felipe Calder&oacute;n del PAN, y la supuesta derrota de Manuel L&oacute;pez Obrador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, a pesar de los esfuerzos del EZLN por lograr reformas sustanciales, sus dirigentes siempre han cre&iacute;do posible la gran movilizaci&oacute;n, la gran explosi&oacute;n, generada por el descontento social. Ello, quiz&aacute;, como resabio de su formaci&oacute;n ideol&oacute;gica original y tal vez como una manera de resolver su contradicci&oacute;n interna de ser una organizaci&oacute;n armada que se ha involucrado en procesos pol&iacute;ticos y democr&aacute;ticos hasta el punto de que, por momentos, ha buscado actuar como organizaci&oacute;n pol&iacute;tica. Sin embrago, como puede deducirse, lo ha hecho, a fin de cuentas, para apoyar, para encabezar la insurgencia civil, la revoluci&oacute;n social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta ahora todas las predicciones de revuelta, de insurgencia civil masiva, le han fallado al EZLN, y eso lo empuj&oacute; hacia el camino de las reformas y las alianzas democr&aacute;ticas; pero tampoco se han materializado sus propuestas para el cambio democr&aacute;tico, ni para transferir su liderazgo a una organizaci&oacute;n civil y pac&iacute;fica o a una personalidad civil, con el fin de aglutinar y organizar el descontento social y poder abandonar su car&aacute;cter de organizaci&oacute;n clandestina y militar; todo lo cual lo condujo, otra vez, hacia su car&aacute;cter radical. La Convenci&oacute;n Nacional Democr&aacute;tica naufrag&oacute; en disputas internas; el Frente Zapatista no consigui&oacute; el liderazgo nacional planeado; Cuauhtemoc C&aacute;rdenas no acept&oacute; el reto de deslindarse de su propia organizaci&oacute;n (el PRD) para encabezar un gran movimiento de Liberaci&oacute;n Nacional o un gran Frente Opositor; y los conflictos con el PRD hicieron inviable su apoyo a L&oacute;pez Obrador, y al contrario, lo colocaron como su opositor. Un opositor que, seg&uacute;n la "otra campa&ntilde;a", reivindica el cambio del pa&iacute;s por la v&iacute;a pac&iacute;fica, no armada, pero que mantiene todav&iacute;a su car&aacute;cter de ej&eacute;rcito clandestino y su declaraci&oacute;n de guerra contra el Ej&eacute;rcito y el presidente de la Rep&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El EZLN ha vivido peri&oacute;dicamente las dificultades como momentos de aislamiento, de gran soledad, en los que se ha sentido abandonado o traicionado por aliados e, inclusive, por aquellos a quienes ha decidido salvar. Se sinti&oacute; abandonado con las deserciones masivas de sus filas despu&eacute;s del enfrentamiento de Corralch&eacute;n en 1993; se sinti&oacute; solo cuando el descontento social de 1994 no devino en revuelta masiva; se repiti&oacute; la soledad antes y despu&eacute;s de las elecciones de 1997 cuando se sinti&oacute; abandonado por todas las fuerzas pol&iacute;ticas que no asistieron a su Foro Especial sobre la Reforma del Estado; y sentirse traicionado es lo que lo condujo tambi&eacute;n a su silencio de 1998, al del 2000 y al posterior al 2001. Una soledad cuyo origen est&aacute; sin duda en la ra&iacute;z de su proyecto pol&iacute;tico, que emerge y trata de concretarse cuando el resto de las fuerzas sociales y pol&iacute;ticas de M&eacute;xico caminan, con sus propios pasos, a sus propios ritmos, por rumbos que parecen similares, pero que no han sido exactamente los mismos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy, como consecuencia del mal manejo del proceso electoral de 2006, tenemos en el pa&iacute;s un escenario de actores polarizados, en el cual la poblaci&oacute;n ha tomado posici&oacute;n seg&uacute;n su lealtad hacia los sectores despose&iacute;dos o hacia los que detentan el poder y el control de los recursos estrat&eacute;gicos del pa&iacute;s. En este contexto de fuerte descontento y de augurios de revuelta social, el EZLN se ha alineado nuevamente en la defensa del voto e indirectamente a favor de L&oacute;pez Obrador; y parecer&iacute;a que los acontecimientos le han dado la raz&oacute;n al subcomandante Marcos, ya que durante la "otra campa&ntilde;a" manifest&oacute; su desconfianza hacia las instituciones democr&aacute;ticas establecidas hasta ahora por la corrupci&oacute;n y por el descarado apoyo para favorecer desde la Presidencia de la Rep&uacute;blica al candidato del partido en el poder. Por su parte, L&oacute;pez Obrador, frente a la resoluci&oacute;n del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n (TEPJF) de avalar el proceso electoral a pesar de las m&uacute;ltiples irregularidades reconocidas y de lo que parece ser el inminente arribo de Felipe Calder&oacute;n, del PAN, a la Presidencia de la Rep&uacute;blica, ha radicalizado sus posiciones y pretende llevar el amplio movimiento social en su apoyo m&aacute;s all&aacute; de la lucha poselectoral; de modo que ha convocado a realizar en el Z&oacute;calo de la Ciudad de M&eacute;xico una Convenci&oacute;n Nacional Democr&aacute;tica el 16 de septiembre (d&iacute;a del tradicional desfile del Ej&eacute;rcito Mexicano en el Z&oacute;calo), que tendr&aacute; como finalidad preparar a la ciudadan&iacute;a para la resistencia civil y pac&iacute;fica ante la falta de transparencia en el proceso electoral, y para darle sentido y organicidad pol&iacute;tica permanente a este amplio movimiento. Sobre esa base, la nueva lucha se pretende a largo plazo y girar&aacute; en torno a cinco ejes program&aacute;ticos: combatir la pobreza, defender el patrimonio de la naci&oacute;n, hacer valer el derecho p&uacute;blico a la informaci&oacute;n, enfrentarse a la corrupci&oacute;n y a la impunidad, y llevar a cabo una renovaci&oacute;n tajante de las instituciones.<sup><a href="#nota">14</a></sup> Al igual que el EZLN, se apoya en el art&iacute;culo 39 constitucional que reconoce la soberan&iacute;a en el pueblo y le otorga a &eacute;ste el derecho de elegir su sistema de gobierno. Con todo lo anterior parecer&iacute;a que existen las bases para una nueva alianza entre el EZLN y Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador. No obstante, predomina el silencio al respecto, adem&aacute;s de que hasta hoy no se ha hecho un ajuste de cuentas sobre las alianzas y pactos anteriores; no se ha analizado lo que signific&oacute; la "otra campa&ntilde;a" en el proceso electoral; ni se han puesto a debate, ante la opini&oacute;n p&uacute;blica, los alcances de esa posible alianza en t&eacute;rminos de la batalla postelectoral y, m&aacute;s importante a&uacute;n, en t&eacute;rminos de una lucha a corto, mediano y largo plazo, por un proyecto nacional.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pragmatismo en las alianzas es un hecho cotidiano en la arena pol&iacute;tica, pero no siempre es garante de que tales alianzas puedan concluir en proyectos exitosos que beneficien a quienes las pactaron as&iacute; como a la poblaci&oacute;n mayoritaria en nombre de la cual se han establecido. Menos llamativas, pero m&aacute;s s&oacute;lidas y con menos golpes bajos son, en cambio, las alianzas que se pactan sobre agendas puntuales, incluso m&iacute;nimas, pero que ponen sobre la mesa, y ante la sociedad, las coincidencias, los aspectos negociables &#151;y los que no lo son&#151;para definir de antemano los alcances del camino conjunto, pero tambi&eacute;n los puntos de quiebre de las alianzas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el pasado reciente el sistema pol&iacute;tico mexicano mostr&oacute; su incapacidad para crear las condiciones de reconversi&oacute;n de un movimiento clandestino y armado en un movimiento pol&iacute;tico y legal; y ahora, las instituciones pol&iacute;ticas est&aacute;n mostrando la incapacidad de sus operadores para llevar a cabo procesos electorales transparentes y equitativos, lo que est&aacute; llevando a la sociedad mexicana al borde de la revuelta social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a una coyuntura como la actual, lo menos deseable es que las fuerzas progresistas inicien un nuevo camino de desencuentros y traiciones, y desgasten en el trayecto las opciones que, como pa&iacute;s, tenemos para avanzar por mejores caminos hacia la construcci&oacute;n de una sociedad m&aacute;s democr&aacute;tica, justa, plural y equitativa.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico DF, 7 de septiembre de 2006</font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Le Bot, Yvon (1997). <i>Subcomandante Marcos. El sue&ntilde;o zapatista.</i> M&eacute;xico: Plaza &amp; Jan&eacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2579606&pid=S2007-8110200600010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Leyva, X&oacute;chitl y Gabriel Ascencio (1996). <i>Lacandonia al filo del agua.</i> M&eacute;xico: CIESAS, CIMECH, UNAM, UNIACH y FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2579608&pid=S2007-8110200600010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&eacute;rez Ruiz, Maya Lorena (2005). <i>&iexcl;Todos somos zapatistas! Alianzas y rupturas entre el</i> <i>EZLN y las organizaciones ind&iacute;genas de M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico: INAH.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2579610&pid=S2007-8110200600010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2004). "Cerco antizapatista y lucha por la tierra en Chiapas. El caso del CEOIC". En: Maya Lorena P&eacute;rez Ruiz (coord.) <i>Tejiendo historias. Tierra, g&eacute;nero y poder en Chiapas.</i> M&eacute;xico: INAH. pp. 31&#45;70</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2579612&pid=S2007-8110200600010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2001). "Otro escenario &iquest;La misma confrontaci&oacute;n?" En: <i>Configuraciones,</i> n&uacute;ms. 5&#45;6. M&eacute;xico, octubre&#45;diciembre, pp. 23&#45;37.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2579613&pid=S2007-8110200600010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2000). "Los hombres verdaderos en el Desierto de la Soledad". En: <i>Configuraciones,</i> n&uacute;ms. 3&#45;4. M&eacute;xico, octubre&#45;marzo, pp&#45; 6&#45;18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2579615&pid=S2007-8110200600010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tello D&iacute;az, Carlos (1995). <i>La rebeli&oacute;n de las ca&ntilde;adas.</i> M&eacute;xico: Cal y Arena.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2579617&pid=S2007-8110200600010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Hay que recordar que en general los pueblos ind&iacute;genas en sus procesos de autopercepci&oacute;n y para diferenciarse de los otros, o incluso del mundo animal y vegetal, se consideran a s&iacute; mismos como "la gente", "los hombres" o 'los hombres verdaderos", como referente de identidad para diferenciarse de los otros. Los Zapatistas retoman el apelativo del tojolabal, pero antes, la Iglesia contribuy&oacute; a su revaloraci&oacute;n, como medio de concientizaci&oacute;n y liberaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Este art&iacute;culo de la Constituci&oacute;n mexicana se&ntilde;ala que la soberan&iacute;a radica en el pueblo, y que &eacute;ste tiene su inalienable derecho a cambiar su forma de gobierno.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Ver declaraciones al respecto del Subcomandante Marcos, en Le Bot, 1997. </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Entre 1994 y 1995, fueron desalojados 260 predios, 21 alcald&iacute;as y 80 bloqueos carreteros; se encarcelaron a 1,184 campesinos y fueron destruidas 1,115 casas; 60 personas fueron asesinadas; se giraron 2,500 ordenes de aprehensi&oacute;n; y 1184 campesinos estuvieron sujetos a procesos penales, muchos de ellos por delitos prefabricados (AEDEPECH, en: P&eacute;rez Ruiz, 2005).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Ver la informaci&oacute;n aportada por Toscano (1996), aunque ella no la analiza como formando parte de un cerco pol&iacute;tico, sino s&oacute;lo como consecuencia l&oacute;gica de una tarea para conseguir la paz. Ver tambi&eacute;n, P&eacute;rez Ruiz (2005).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Revista <i>Proceso,</i> num. 905, 7 de marzo de 1994, M&eacute;xico, y P&eacute;rez Ruiz (2005).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> La Comisi&oacute;n de Concordia y Pacificaci&oacute;n (COCOPA) est&aacute; formada por legisladores de todos los partidos pol&iacute;ticos para coadyubar al proceso de Pacificaci&oacute;n de Chiapas. Se form&oacute; por mandato de la Ley de Concordia y Pacificaci&oacute;n publicada el 11 de marzo de 1995, que suspende las ordenes de aprehensi&oacute;n contra los miembros del EZLN mientras est&eacute;n dialogando con el gobierno federal para buscar la Paz. Es la &uacute;nica instancia que puede establecer que el di&aacute;logo entre Zapatistas y gobierno est&aacute; roto, lo cual activar&iacute;a las &oacute;rdenes de aprehensi&oacute;n. Por ello hasta hoy s&oacute;lo se considera que el di&aacute;logo est&aacute; "suspendido".</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Ver una s&iacute;ntesis de las reformas en <i>Proceso</i> num. 1030, 28 de julio de 1996.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Comunicados de septiembre y octubre de 1996.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Acuerdos establecidos en la CND realizada el 5 de febrero de 1995 en Quer&eacute;taro (P&eacute;rez Ruiz, 2005).</font></p>     	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Relatada por Jaime Mart&iacute;nez Veloz, ya que &eacute;l fue miembro de la COCOPA de esa &eacute;poca.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Como "Caracoles" se denominaron los municipios aut&oacute;nomos Zapatistas despu&eacute;s de que el Congreso de la Uni&oacute;n aprob&oacute; reformas constitucionales, sobre derechos ind&iacute;genas, diferentes a las elaboradas por la COCOPA en 2001. Al frente de su gobierno quedaron las bases Zapatistas (ya no los insurgentes ni los miembros del EZLN) con la responsabilidad gobernar, impartir justicia y coordinar la ayuda internacional para garantizar una distribuci&oacute;n equitativa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Los otros eran liberar a todos los presos Zapatistas, nombrar a un interlocutor gubernamental con capacidad de decisi&oacute;n y voluntad pol&iacute;tica, la instalaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n de Seguimiento y Verificaci&oacute;n (COSEVER), y que se pusiera fin al clima de hostigamiento imperante en Chiapas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Ver <i>La Jornada,</i> 14 de agosto de 2006, "Se extiende a septiembre la movilizaci&oacute;n ciudadana", de Andrea Becerril, y el discurso del 15 de agosto de 2006 de L&oacute;pez Obrador en el Z&oacute;calo del DF.</font></p>      ]]></body><back>
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