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<journal-title><![CDATA[Cultura y representaciones sociales]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Representaciones sociales y movimientos sociales: ruptura y constitución de sujetos]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Representaciones sociales y movimientos sociales: ruptura y constituci&oacute;n de sujetos</b><a href="#nota">*</a></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Alfredo Guerrero Tapia</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Facultad de Psicolog&iacute;a</i>. </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los problemas te&oacute;ricos en el estudio de las grandes transformaciones sociales es la constituci&oacute;n del sujeto social, o sujeto revolucionario, que lleva a cabo el cambio, cuando se trata de verdaderas rupturas sociales y no de cambios simulados. En el presente trabajo se reflexiona sobre el papel que tienen las representaciones sociales dentro de la subjetividad social, como propiciatorias de la "ruptura subjetiva", que hace posible la constituci&oacute;n de nuevos sujetos sociales. Tambi&eacute;n se analiza el papel de los movimientos sociales como espacios p&uacute;blicos donde tienen lugar las rupturas subjetivas y la creaci&oacute;n de nuevos referentes identitarios. Estos fen&oacute;menos se observan en el caso particular de M&eacute;xico, abarcando el periodo de los a&ntilde;os ochenta y noventa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Representaciones sociales; ruptura; movimientos sociales; sujeto social; sujeto revolucionario; procesos identitarios.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los movimientos sociales, cuando hacen acto de presencia en la sociedad, aparecen como fuerzas transformadoras. Los movimientos sociales pueden ser grupos minoritarios, minor&iacute;as activas, masas actuantes o torrentes que se expanden por toda la sociedad. Tienen un ciclo de vida que puede ser breve o prolongarse por mucho tiempo. Pueden ser como esa copa de nieve que al desprenderse llega a formar un alud, o como aquellas cristalinas aguas que brotan de una fuente, y que recorren mansamente su camino hasta llegar al arroyo, r&iacute;o o lago. Tos movimientos sociales pueden brotar inesperadamente o incubarse lentamente hasta que nacen en un momento dado. Pero en todos los casos, los movimientos sociales ponen en entredicho aquello que ya hab&iacute;a pasado a ser parte del orden social, o aquello que se trata de imponer como norma, regla, proyecto, o forma de ver. Por eso se dice que los movimientos sociales son "rupturistas", generan "oposiciones", "transgreden el orden de lo establecido". En efecto, el movimiento social es, en s&iacute; mismo, un fen&oacute;meno de las sociedades; pero puede ser trascendente para la propia sociedad o s&oacute;lo ser expresividad de su condici&oacute;n. En este trabajo se problematiza el tr&aacute;nsito de un movimiento social a "sujeto social", enfocando y enfatizando el fen&oacute;meno de la "ruptura" en la dimensi&oacute;n de la subjetividad social, la cual est&aacute; ligada de manera directa a los universos representacionales de los grupos en la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; como los grupos en la sociedad generan un conocimiento particular de sus realidades, los movimientos sociales tambi&eacute;n lo hacen, aunque no sabemos si de la misma manera. En la teor&iacute;a de las representaciones sociales conocemos algunos de los procesos mediante los cuales los grupos se apropian de sus realidades, las hacen suyas, para as&iacute; comprender y explicarse el mundo que les rodea. Sabemos c&oacute;mo, mediante la "objetivaci&oacute;n" y el "anclaje", hacen familiar lo que en principio les es extra&ntilde;o, poco comprensible. En muchas ocasiones esta familiarizaci&oacute;n llega a tal grado que la propiedad construida de los objetos que se representan, se vuelve natural, es decir, se "naturaliza". Entonces, los objetos que est&aacute;n all&iacute;, producto de una historia y una g&eacute;nesis, se piensan como si siempre hubiesen estado all&iacute;, como siendo parte de esas realidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pensar as&iacute; los objetos de las realidades ha llevado a algunos te&oacute;ricos de las representaciones sociales (Flamenty Rouquette, 2003) a sostener que el pensamiento natural, que las ideas ordinarias, tienen una estructura, haciendo un paralelismo del cuerpo con el pensamiento; que estas ideas tienen una "anatomia". No hay duda que las ideas y los conocimientos se relacionan entre s&iacute;, se tejen, se enlazan; pero no todo el pensamiento en la sociedad es "pensamiento muerto", ideas estructuradas que forman "cuerpos mentales", que para conocerlas, se requiera hacer disecciones. En la sociedad hay pensamiento muerto, pero tambi&eacute;n pensamiento vivo. Poco interesa para el pensamiento vivo conocer su "anatom&iacute;a", sobre todo si lo que se quiere saber es el movimiento que le da viveza, que le da vida. Es en los movimientos sociales, precisamente, donde se recrea el pensamiento, donde surge la viveza de las ideas, donde es posible "desnaturalizar" al pensamiento. Donde la imaginaci&oacute;n es tierra f&eacute;rtil para la eclosi&oacute;n de nuevas ideas y directrices. Cuesti&oacute;n que es m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar dentro de las instituciones, donde regularmente hay una tendencia a "parametralizar" el pensamiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El preguntarnos &iquest;c&oacute;mo es que en los movimientos sociales tienen lugar las rupturas del pensamiento, los resquebrajamientos de los esquemas de interpretaci&oacute;n del mundo, que hacen posible que se constituyan en sujetos sociales?, nos abre la exigencia de explorar la din&aacute;mica de las representaciones sociales, su transformaci&oacute;n y la g&eacute;nesis de nuevas representaciones. Jodelet nos ha mostrado c&oacute;mo la noci&oacute;n de cuerpo era una antes del movimiento estudiantil de 1968 y c&oacute;mo esta noci&oacute;n se transform&oacute; despu&eacute;s de aquel movimiento. Obviamente, la implicaci&oacute;n de ello result&oacute; en movimientos sociales reivindicativos que se tradujeron en sujetos sociales, los cuales produjeron nuevos tipos de relaciones en aquella sociedad y, desde luego, nuevas pautas ideol&oacute;gicas y pr&aacute;cticas sociales alrededor del cuerpo. Otros estudios han mostrado que, no obstante cambios en las pr&aacute;cticas sociales de los grupos, sus representaciones pueden proseguir las mismas, o con cambios en la periferia de la estructura de la representaci&oacute;n, pero manteniendo inalterable su n&uacute;cleo figurativo (Rouquette y Rateau, 1998). No son muy claros los par&aacute;metros de estas din&aacute;micas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy sabemos, a partir de la reflexi&oacute;n y estudio de las masas y de la psicolog&iacute;a colectiva y de las multitudes, que un elemento presente en alguna de las fases iniciales de aparici&oacute;n de la masa es de naturaleza afectiva. En ello coinciden pensadores como Le Bon, Elias Cannetti, Michel&#45;Louis Rouquette, Pablo Fern&aacute;ndez Christlieb, Salvador Arciga, Blondel, Rossi, y tambi&eacute;n Alberoni. Pero este &uacute;ltimo va m&aacute;s all&aacute; de s&oacute;lo resaltar la presencia de procesos afectivos, identificando al enamoramiento como el sustrato que caracteriza el desdoblamiento de la persona al grupo, de &eacute;ste al movimiento y, entonces, la g&eacute;nesis del movimiento como revoluci&oacute;n (Alberoni, 1979).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La masa no es el movimiento, es la expresi&oacute;n del movimiento. En su psicolog&iacute;a se pueden encontrar las claves de las rupturas en su dimensi&oacute;n representacional que inoculan las pautas de su transformaci&oacute;n. Examinar estas din&aacute;micas psicosociales en la historia reciente de los movimientos sociales en M&eacute;xico, despeja la neblina que siempre acompa&ntilde;a la comprensi&oacute;n de los movimientos sociales en su tras figuraci&oacute;n a sujetos sociales. La identificaci&oacute;n del fen&oacute;meno de la "ruptura" en la subjetividad social y del espacio donde &eacute;sta acontece, el espacio p&uacute;blico, es motivo del presente trabajo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los movimientos sociales finiseculares en M&eacute;xico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el paisaje mexicano, en los &uacute;ltimos tiempos del siglo que feneci&oacute;, nuevos sujetos sociales hicieron acto de presencia: feministas, ecologistas, defensores de los derechos humanos, homosexuales, organizaciones no gubernamentales y otros. Fueron algunos de los rostros con los que la sociedad escenific&oacute; su propia "comedia humana",<sup><a href="#nota">1</a></sup> o quiz&aacute;s su "tragicomedia".<sup><a href="#nota">2</a></sup> En escenarios muy distintos a los de mitad de siglo &#151;pues la sociedad mexicana ya era otra y sus espacios de actuaci&oacute;n proximal y mundial tambi&eacute;n&#151;, estos sujetos sociales se debat&iacute;an en complejos procesos desde su constituci&oacute;n hasta la propia construcci&oacute;n de sus realidades. La evoluci&oacute;n de los sujetos sociales, que deviene en historizaci&oacute;n de sus pr&aacute;cticas, conjuga conocidos y novedosos fen&oacute;menos, donde se distinguen el de la ruptura y el paso al acto. Procesos insertos dentro de la subjetividad social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la psicolog&iacute;a social, y particularmente para la teor&iacute;a de las representaciones sociales, explicar la constituci&oacute;n de nuevos sujetos sociales (con los que trata como su objeto de indagaci&oacute;n y su raz&oacute;n de ser, su desarrollo y sus pr&aacute;cticas) plantea un conjunto de exigencias entre las que se encuentran, en primer lugar, distanciarse de la &oacute;ptica con que la psicolog&iacute;a individual mira el fen&oacute;meno de la individuaci&oacute;n, y discernir los procesos y aspectos fenom&eacute;nicos que comparte; y despu&eacute;s, poner en movimiento todo el cuerpo te&oacute;rico de los diversos fen&oacute;menos y procesos psicosociales que han caracterizado su campo de estudio (liderazgo, minor&iacute;as activas, comunicaci&oacute;n, creencias, identidades, influencia, roles, actitudes, interacciones, representaciones) para as&iacute; articular una explicaci&oacute;n que d&eacute; cuenta de la complejidad de la genealog&iacute;a del sujeto y su multifac&eacute;tica expresividad.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Antecedentes y punto de partida</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siempre es importante comenzar con las preguntas que fueron preocupaci&oacute;n lejana y que motivaron la b&uacute;squeda y la reflexi&oacute;n de la genealog&iacute;a de los movimientos sociales. Aqu&iacute; recordamos un conjunto de preguntas que se hicieron con motivo de la aparici&oacute;n &#151;en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os ochenta y parte de los noventa&#151; de un gran n&uacute;mero de organizaciones no gubernamentales (ONG) y de minor&iacute;as organizadas como los ambientalistas, los homosexuales y lesbianas, las prostitutas y los "chavos banda"; en raz&oacute;n de la constituci&oacute;n el 5 de mayo de 1989 del Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica (PRD); de la repentina y violenta aparici&oacute;n el I<sup>o</sup> de enero de 1994 del Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional (EZLN); y ya en el &uacute;ltimo a&ntilde;o del siglo pasado y el primero del presente, el resurgimiento del movimiento estudiantil de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Se trata &#151;con excepci&oacute;n del PRD como partido pol&iacute;tico&#151;, de la aparici&oacute;n de nuevos sujetos en la sociedad?, &iquest;son las cl&aacute;sicas minor&iacute;as activas, que en los t&eacute;rminos de Moscovici (1979) surgen en la sociedad para dinamizaria?, &iquest;qu&eacute; condiciones o circunstancias econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas, sociales y psicosociales se conjugaron de tal modo que generaron estos grupos dentro de la sociedad mexicana?, &iquest;estas agrupaciones, en tanto organizaciones, contienen una identidad?, &iquest;tuvo lugar en su nacimiento el rompimiento con alguno de los diversos ordenamientos de la sociedad?, &iquest;qu&eacute; parte del fen&oacute;meno que corresponde a su aparici&oacute;n es de naturaleza psicosocial, y qu&eacute; tanto la psicolog&iacute;a social puede dar cuenta de esos nuevos sujetos sociales?, &iquest;qu&eacute; papel y funci&oacute;n juegan esos grupos dentro de los procesos m&aacute;s amplios que ha vivido la sociedad mexicana desde 1968? y, &iquest;c&oacute;mo fueron percibidos &#151;y de qu&eacute; modo se siguen percibiendo&#151; estos grupos por el conjunto de la sociedad?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el af&aacute;n de problematizar, pero sin la intenci&oacute;n de responder a todas estas interrogantes que trascienden nuestras posibilidades y las pretensiones de este trabajo, nos enfocaremos a tratar el problema de la ruptura (en los &oacute;rdenes subjetivos) de los movimientos sociales en su camino a constituirse en sujetos sociales.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Genealog&iacute;a de los movimientos sociales y constituci&oacute;n de "sujetos sociales"</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los problemas m&aacute;s apasionantes que han preocupado en todos los tiempos a la psicologia de los individuos ha sido comprender la g&eacute;nesis del sujeto. Conocer las circunstancias y los factores que intervienen en su constituci&oacute;n, as&iacute; como su dinamismo, ha generado una diversidad de teorizaciones que, si bien han arrojado luz sobre algunos elementos y procesos constituyentes, tambi&eacute;n han obturado la visi&oacute;n del movimiento donde se pone en juego su propia posibilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nacimiento de un nuevo ser no es en s&iacute; mismo el nacimiento de un individuo o un sujeto, de una pertenencia gen&eacute;rica, menos a&uacute;n de un ciudadano. Aquellas constituciones tendr&aacute;n lugar como un complejo y sutil proceso de construcci&oacute;n identitaria, que se mover&aacute; siempre en el per&iacute;metro de lo ya constituido de la sociedad y lo que se est&aacute; gestando. La confluencia de toda la historicidad de la cultura lejana y pr&oacute;xima en el momento de la posibilidad de construir la propia historia proyectada, tensionan las coordenadas de ese nuevo ser para desembocar en un sujeto con su personalidad y sus potenciales transformadores, o en una v&iacute;ctima alienada, desarmada frente a "la otredad".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; hablar de emergencia y no de nacimiento? Los sujetos sociales se gestan en procesos larvarios; pero emergen regularmente con la irrupci&oacute;n en los espacios p&uacute;blicos; no nacen como el nuevo ser que se desprende del vientre materno despu&eacute;s de varios meses de gestaci&oacute;n, e inicia un largo, y a veces penoso, proceso de individuaci&oacute;n. Los sujetos sociales al emerger ya cuentan con elementos m&iacute;nimos identitarios, que les diferencian m&iacute;nimamente y les dan los primeros alientos de su existir. Un sujeto social no es tal si no muestra los m&iacute;nimos elementos de diferenciaci&oacute;n que son, a su vez, los elementos de identidad que le hacen posible su existencia como sujeto social (Gonz&aacute;lez Rey, 2002; P&aacute;ez, 1999; Touraine y Khosrokhavar, 2000).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debemos distinguir entre una irrupci&oacute;n violenta de la masa en un espacio p&uacute;blico, actuando reactivamente frente a una amenaza o un ataque (Ortega y Gasset, 1937; Canneti, 1987), a la irrupci&oacute;n, tambi&eacute;n violenta, de un movimiento social convertido en sujeto social en la b&uacute;squeda racional de una meta, o en el despliegue mismo de su poder. Este segundo caso es el que nos interesa examinar pues en &eacute;l est&aacute; presente el fen&oacute;meno de la "ruptura", sin el cual no es posible la constituci&oacute;n de un nuevo sujeto social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ruptura no debe reducirse a una visi&oacute;n simplista de la dial&eacute;ctica como lucha de contrarios. La ruptura es el momento donde se toma la decisi&oacute;n, en el que se decide no s&oacute;lo la diferenciaci&oacute;n sino la constituci&oacute;n de lo antag&oacute;nico. Previo al momento de rompimiento se va creando y desarrollando todo un proceso cuyos tiempos no est&aacute;n predeterminados, y que consiste en la maduraci&oacute;n de la diferenciaci&oacute;n, y la toma de conciencia de ella. Esto tiene que ver con la constituci&oacute;n del sujeto a trav&eacute;s de su estructuraci&oacute;n; estructuraci&oacute;n que s&oacute;lo es posible en la medida de su diferenciaci&oacute;n y antagonismo. La ruptura es, ante todo, un fen&oacute;meno estrictamente humano y social; es un aspecto fundamental en los procesos de constituci&oacute;n de los sujetos, sean personas o colectivos, sean sujetos sociales o masa (Canneti, 1987). Por eso, es parte constitutiva de la generaci&oacute;n de la identidad; sin identidad no hay construcci&oacute;n posible del sujeto; y, por tanto, la ruptura en su dimensi&oacute;n subjetiva es un epifen&oacute;meno psicol&oacute;gico de la sociedad, es decir, un fen&oacute;meno psicosocial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La constituci&oacute;n de los sujetos sociales tampoco puede entenderse fuera de los procesos de transformaci&oacute;n social. El aletargamiento de una sociedad va en proporci&oacute;n a la ausencia de nuevos sujetos sociales. Como se puede observar en los cambios de reg&iacute;menes pol&iacute;ticos, los pivotes de la transformaci&oacute;n lo forman las masas en movimiento constituy&eacute;ndose en la acci&oacute;n como sujetos sociales. En ambos, la ruptura juega un papel determinante. La transici&oacute;n de un r&eacute;gimen a otro, en la medida de su complejidad, est&aacute; plagada de rompimientos en todos los &oacute;rdenes y, en consecuencia, tambi&eacute;n reviste la construcci&oacute;n de nuevas identidades y, con ellas, nuevos sujetos sociales (De la Garza, 1992). La emergencia de esos sujetos no responde a una repentina aparici&oacute;n; no es el rayo que aparece en cielo sereno. En todo caso le antecede alg&uacute;n rompimiento en la subjetividad social que pasa a formar parte de ese nuevo sujeto (Cisneros, 1994). En la &oacute;ptica representacional, se observa un ruptura primigenia en la imagen del presente, configurada como imagen de futuro, es decir, de lo posible. El antecedente puede estar muy atr&aacute;s y quedar albergado en la memoria colectiva, pero, sin duda que en los par&aacute;metros de la subjetividad social esa temporalidad se expresa en una dimensi&oacute;n distinta a la de los sucesos y hechos de la vida objetiva, la que es registrada como suceso del conocimiento p&uacute;blico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una clase de interpretaci&oacute;n, la emergencia de los nuevos sujetos sociales es producto de la crisis econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y social (De la Garza, 1992), pero tambi&eacute;n de la generaci&oacute;n de nuevas identidades a expensas de las subjetividades colectivas. En cualquier caso, una nueva construcci&oacute;n identitaria tuvo necesariamente su g&eacute;nesis en el rompimiento con un estadio en la estructura ideol&oacute;gica y cultural. Precisamente en M&eacute;xico, los sujetos sociales emergentes aparecen all&iacute;, en los espacios p&uacute;blicos, como producto de los movimientos sociales, donde tuvo lugar alguna ruptura en la subjetividad colectiva (Durand, 1992). Por desgracia, los estudios sobre los movimientos urbano&#45;populares, de ind&iacute;genas, feministas, obreros, estudiantiles, campesinos, ecologistas, de homosexuales, etc. (De la Garza, 1992), a&uacute;n cuando refieren e insin&uacute;an de alg&uacute;n modo rompimientos, no reparan en los procesos de la ruptura subjetiva y la creaci&oacute;n de una nueva identidad. Las interpretaciones sociologizantes y pol&iacute;ticas impiden mirar el dinamismo inherente en la subjetividad de los colectivos y los movimientos sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La comprensi&oacute;n del surgimiento del Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional (EZLN) exige un tratamiento aparte; en ese caso es evidente su ruptura con todo orden derivado del gobierno, el Estado y sus instituciones y, desde luego, con su proyecto neoliberal, contenida en su declaratoria de guerra al Ej&eacute;rcito Mexicano. No se trata, en sentido estricto, de la emergencia de un nuevo sujeto social, sino de la aparici&oacute;n de un nuevo sujeto revolucionario, porque no todo sujeto social es un sujeto revolucionario, as&iacute; como no todo movimiento social se transforma necesariamente en sujeto social. Lo cierto es que al ser el caso m&aacute;s extremo, es el caso m&aacute;s claro donde la ruptura en la subjetividad social es manifiesta, condensando en ella gran parte de su existir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que se ha dado un gran &eacute;nfasis en las explicaciones a las causas objetivas que originaron el levantamiento (Gonz&aacute;lez Casanova, 1995), las m&aacute;s importantes batallas de la guerra han ocurrido en el plano de la subjetividad social y las movilizaciones, de cara a la estructura ideol&oacute;gica del neoliberalismo (EZLN, 1994), lo que indica un largo proceso de gestaci&oacute;n de la ruptura subjetiva. En realidad, aunque largamente fermentada, no fue dif&iacute;cil la elaboraci&oacute;n de la diferenciaci&oacute;n, pues &eacute;sta ya exist&iacute;a como ese mundo aparte, marginado, que es el mundo ind&iacute;gena, pero con una enorme y todav&iacute;a incomprensible historia que se trae a cuestas. Por esta raz&oacute;n, quiz&aacute;s, el rompimiento ocurri&oacute; en el eslab&oacute;n m&aacute;s d&eacute;bil de la cadena ideol&oacute;gica dominante dentro de la estructura social: los ind&iacute;genas, como sujetos constituidos (no reconocidos) y no en constituci&oacute;n; y no dentro de los sectores de extrema pobreza o simplemente pobres. Los ind&iacute;genas, pese a todo, son grupos poco menos refractarios a los embates ideol&oacute;gicos estatales y comerciales, pues sus identidades son milenarias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta ahora que el conflicto sigue su curso y el rompimiento subjetivo se ha irradiado en extensos campos de lo p&uacute;blico, es claro que en el panorama de la transici&oacute;n a la democracia &#151;o la resoluci&oacute;n a la crisis del r&eacute;gimen&#151;, la ruptura del EZLN puede adquirir una relevancia decisiva sobre la direccionalidad y sentido que tome la transici&oacute;n en M&eacute;xico. Nuevamente, al igual que como ocurri&oacute; con los rompimientos subjetivos previos y durante la Revoluci&oacute;n Mexicana de principio de siglo,<a href="#nota"><sup>3</sup></a> hoy el sujeto revolucionario &#151;el EZLN&#151;, tiende a multiplicar su identidad en variados espacios de lo p&uacute;blico al mantener una firme diferenciaci&oacute;n con la estructura ideol&oacute;gica del dominador, que deviene en el orden incuestionable del r&eacute;gimen.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Neoliberalismo, ruptura y democracia</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si es en el espacio p&uacute;blico donde se origina la relaci&oacute;n democr&aacute;tica &#151;es decir, una especie peculiar de relaci&oacute;n entre semejantes&#151;, entonces &eacute;sta no es en s&iacute; misma ni una relaci&oacute;n de poder &#151;donde unos imponen su voluntad a otros&#151; ni el espacio de la microf&iacute;sica del poder (Foucault, 1979). La igualdad en la relaci&oacute;n democr&aacute;tica tiene su asiento en concebirla a partir de los derechos sociales, no en las personalidades ni en los atributos sociales; las decisiones en esa clase de relaci&oacute;n son decisiones p&uacute;blicas, que expresan, por lo tanto, una condici&oacute;n preliminar de igualdad. La discusi&oacute;n sobre el "poder popular" o "poder del pueblo", y tambi&eacute;n acerca de los estadios "autogestivos" de la sociedad, es una discusi&oacute;n que aqu&iacute; no se trabaja, pues en &uacute;ltima instancia, todo poder emana de una relaci&oacute;n imposici&oacute;n&#45;subordinaci&oacute;n, y de ninguna manera se est&aacute; planteando la sustituci&oacute;n de quienes hoy se imponen, por otros denominados "pueblo". Lo que aqu&iacute; se examina es la posibilidad de convertir la relaci&oacute;n de poder en relaci&oacute;n democr&aacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El neoliberalismo &#151;que alienta lo privado y se reconoce en las mediaciones valorativas de las relaciones dentro de lo p&uacute;blico&#151;, es antag&oacute;nico a la democracia por antonomasia. Cuando lo privado, es decir, lo propio, la propiedad, se va imponiendo en los espacios de lo p&uacute;blico, va resignificando la relaci&oacute;n entre los individuos y, en consecuencia, traduce la relaci&oacute;n de inter&eacute;s com&uacute;n en relaci&oacute;n de poder. El inter&eacute;s com&uacute;n, que se gener&oacute; a partir del reconocimiento subjetivo de la necesidad de los otros &#151;y por tanto del reconocimiento de s&iacute; mismo frente a los dem&aacute;s&#151; necesit&oacute; de la existencia de un espacio p&uacute;blico y de la exteriorizaci&oacute;n de esa necesidad dentro de ese espacio. As&iacute; el inter&eacute;s com&uacute;n se diferencia del inter&eacute;s de otros, que no es com&uacute;n sino propio, y ello lleva al distanciamiento, mediante la ruptura, con la l&oacute;gica articuladora del bien propio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Decisi&oacute;n e inter&eacute;s com&uacute;n en los espacios de lo p&uacute;blico son los sustratos que posibilitan la g&eacute;nesis de relaciones democr&aacute;ticas, las que a su vez, fomentan la generaci&oacute;n de nuevas identidades sociales que llenan los vac&iacute;os auspiciados por las relaciones privativas basadas en las mediaciones mercantiles, esto es, relaciones de poder. Neoliberalismo o democracia: bajo ese antagonismo se debate la transici&oacute;n de un r&eacute;gimen a otro. En la b&uacute;squeda de la democracia la ruptura subjetiva con su antag&oacute;nico, es asunto imprescindible.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Ruptura y transici&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La transici&oacute;n de un r&eacute;gimen pol&iacute;tico a otro entra&ntilde;a el rompimiento precisamente con el "orden establecido"; orden que desde la racionalidad del poder, califica y sirve de sost&eacute;n frente a las permanentes hostilidades de los dominados; pero tambi&eacute;n orden que organiza en su l&oacute;gica de dominaci&oacute;n la vida productiva y cotidiana de la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es una etapa que se caracteriza por la desestructuraci&oacute;n&#45;estructuraci&oacute;n, destrucci&oacute;n&#45;construcci&oacute;n, o deconstrucci&oacute;n&#45;reconstrucci&oacute;n, de los ordenamientos en sus distintos niveles de una sociedad. Se trate de una "revoluci&oacute;n de terciopelo" o una aut&eacute;ntica revoluci&oacute;n; se d&eacute; &eacute;sta mediante las armas o en las urnas, sea pactada o violenta; lleve &eacute;sta semanas, meses o a&ntilde;os; la ruptura es un fen&oacute;meno omnipresente. Se podr&iacute;a decir que la transici&oacute;n es, en s&iacute; misma, el proceso que se expresa en los rompimientos de ese "orden establecido".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema de la ruptura no es nuevo, una vieja tesis de Marx y Engels sosten&iacute;a que en la g&eacute;nesis de la nueva sociedad capitalista ya se encontraba el germen de su propia destrucci&oacute;n, como consecuencia de las contradicciones inherentes a su propio grado de desarrollo (Marx y Engels, 1973). Contradicciones en cuyo desenlace aparec&iacute;a la ruptura. Pero como muchos otros conceptos y tesis, el de la ruptura no pierde actualidad, aunque es necesario actualizarlo a la luz de los nuevos paisajes del mundo y de los desarrollos de la ciencia social y pol&iacute;tica y, particularmente, analizarlo desde la &oacute;ptica del conocimiento generado a partir de la teor&iacute;a de las representaciones sociales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, no todo rompimiento, o conjunto de rompimientos, invocan a la transici&oacute;n, ni toda transici&oacute;n es resultado de rupturas &#151;como el caso de las transiciones "pactadas"&#151;. El orden establecido &#151;necesariamente impuesto por quienes dominan pero no necesariamente aceptado por los dominados&#151; es el despliegue del poder en el conjunto de las relaciones sociales, mediadas por las reglas jur&iacute;dicas y sostenidas por las "fuerzas del orden p&uacute;blico". Un conjunto de problemas saltan a la vista cuando se consideran las experiencias mundiales de transici&oacute;n de los a&ntilde;os ochenta y las que est&aacute;n en curso (Barba, Barros y Hurtado, 1991). Cada experiencia de transici&oacute;n contiene en s&iacute; misma sus l&iacute;mites y grados de transformaci&oacute;n; por ello, como experiencia humana que no se agota en su manifestaci&oacute;n casu&iacute;stica, su traslado a otra circunstancia debe ser lo m&aacute;s cuidadoso si no se quiere correr el riesgo de forzar una nueva realidad a una vieja experiencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del conjunto de rompimientos que provocan la transici&oacute;n, aquellos que ocurren en los &aacute;mbitos de la subjetividad social &#151;en el universo representacional y el ideol&oacute;gico, y dentro de los espacios de lo p&uacute;blico&#151;, requieren un abordaje metodol&oacute;gico que se sit&uacute;e dentro de las din&aacute;micas de la dimensiones procesuales de la transici&oacute;n, y teniendo como un referente permanente el caso de M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pensamos que cuatro son los problemas de los contenidos subjetivos a partir de los cuales tiene lugar la ruptura en los procesos de transici&oacute;n a la democracia: primero, el tipo de rompimiento subjetivo que ha ocasionado el neoliberalismo dentro de los espacios p&uacute;blicos; segundo, la gestaci&oacute;n de movimientos sociales que se constituyen en sujetos sociales emergentes como producto de los rompimientos subjetivos; tercero, las relaciones de la democracia y los espacios p&uacute;blicos en su dimensi&oacute;n de poder; y cuarto, los problemas de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, en la configuraci&oacute;n de un nuevo Estado democr&aacute;tico.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Desfiguraci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, como en ninguna otra parte del mundo, a lo largo de m&aacute;s de treinta a&ntilde;os, la imposici&oacute;n de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales bajo la inspiraci&oacute;n y postulados neoliberales, provoc&oacute; el desmantelamiento del orden productivo, de las pautas de consumo, de las multivariadas relaciones entre los miembros, grupos y colectivos de la sociedad, as&iacute; como en las diversas estructuras del gobierno. Gener&oacute; lo que autores como Zerme&ntilde;o (1994, 1997) han denominado el "vaciamiento de lo p&uacute;blico", es decir, el desmantelamiento de los espacios intermedios de participaci&oacute;n entre el Estado y la sociedad. Pero sobre todo, uno de sus principales efectos fue el de la exclusi&oacute;n de la vida y espacios p&uacute;blicos de grandes conglomerados de la sociedad y, en consecuencia, su exclusi&oacute;n de los m&iacute;nimos de bienestar. El cierre del acceso y oportunidades a la participaci&oacute;n pol&iacute;tica y parlamentaria (esto es, su apartamiento como sujetos de, y para la representatividad), a los centros educativos y culturales (Guerrero, 1994b), a las instituciones de salud (Laurell, <i>et al.</i> 1994a: Lepe, Gardu&ntilde;o, Schapfer, Noriega, Villegas, Rivera y P&eacute;rez); y lo m&aacute;s dram&aacute;tico: su exclusi&oacute;n de los espacios productivos (de trabajo, laborales o empleo) y los del consumo (el mercado) (Laurell, 1994a), fueron, y contin&uacute;an siendo, los elementos caracter&iacute;sticos de las pol&iacute;ticas neoliberales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Suficientemente reconocidos est&aacute;n estos hechos en sus dos vertientes: como modificaci&oacute;n sustantiva de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas del Estado y como efectos en la poblaci&oacute;n observados a trav&eacute;s de los indicadores de bienestar social &#151;el crecimiento de la marginaci&oacute;n y aumento de la pobreza y pobreza extrema (ONU&#45;Cepal&#45;INEGI, 1993; Laos, 1992; Laurell, 1994b)&#151;. Tambi&eacute;n a estos hechos se les ha reconocido y aprehendido en su readecuaci&oacute;n de las formas jur&iacute;dicas, a trav&eacute;s de cambios constitucionales (Krieger, 1994).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ha quedado claro, aunque no suficientemente, que aquellas transformaciones se hubieron de realizar poniendo en pr&aacute;ctica una serie de operaciones en el orden de la materialidad reguladora de las relaciones, con la introducci&oacute;n de mediaciones en ellas, es decir, mediaciones entre los individuos, grupos y colectivos, con los objetos, consigo mismos, con las estructuras del gobierno y el Estado. Entre las principales mediaciones han destacado las relativas a la valorizaci&oacute;n de esos objetos y relaciones, incorporando el elemento mercantil, para recualificar y resignificar dichas relaciones, o simplemente deshacerlas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero &iquest;de qu&eacute; manera estas transformaciones de fondo y estructurales fueron posibles, no obstante que muchos de aquellos procesos todav&iacute;a no est&aacute;n concluidos? Se&ntilde;al&aacute;bamos antes, la materialidad de las operaciones en su dimensi&oacute;n objetiva que, sin duda, se convirtieron en catalizadoras de los nuevos procesos relaci&oacute;nales, sin embargo, ello fue as&iacute; porque tambi&eacute;n se hubo de operar un cambio en la estructura ideol&oacute;gica y del sistema de identidades colectivas. Su instrumentaci&oacute;n tuvo por objeto la modificaci&oacute;n de las subjetividades sociales y ocurri&oacute; mediante rompimientos con los c&oacute;digos de la cultura que hab&iacute;an sido los dominantes hasta entonces dentro de los espacios p&uacute;blicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la l&oacute;gica del proyecto neoliberal para el caso mexicano (Cordera y Tello, 1981) se erig&iacute;an una serie de obst&aacute;culos para transitar sin dificultades hacia ese nuevo modelo econ&oacute;mico y pol&iacute;tico; se trataba de los principios y postulados en materia de igualdad, justicia, soberan&iacute;a, desarrollo, naci&oacute;n y patria de la ideolog&iacute;a del Estado posrevolucionario (C&oacute;rdova, 1978), contenidos en sus pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y los de las instituciones sociales de bienestar, protecci&oacute;n y seguridad; y en la legitimidad jur&iacute;dica y social del r&eacute;gimen de propiedad p&uacute;blica y propiedad colectiva. Con ellos hab&iacute;a que romper y, en efecto, desde el gobierno de Miguel de la Madrid se inici&oacute; un largo y accidentado proceso de ruptura con la ideolog&iacute;a de la Revoluci&oacute;n Mexicana, la que hab&iacute;a sido no s&oacute;lo el pilar del fundamento ideol&oacute;gico del Estado mexicano posrevolucionario, sino elemento sustantivo de la estructura ideol&oacute;gica en los espacios p&uacute;blicos y n&uacute;cleo articulador de las identidades colectivas (Von Mentz, 1989).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ruptura tuvo lugar as&iacute;, en primer t&eacute;rmino, en los n&uacute;cleos emergentes del gobierno y el Estado, quienes hac&iacute;an suyas las premisas de la ideolog&iacute;a neoliberal, que les serv&iacute;a adem&aacute;s como generadora de una nueva identidad entre ellos, ya que se trataba de una emergente clase pol&iacute;tica y tambi&eacute;n de una nueva y potente fracci&oacute;n burguesa, fabricada en las coyunturas de la desincorporaci&oacute;n estatal de la empresa p&uacute;blica. Despu&eacute;s tratar&iacute;an de expandirla por todos los espacios de lo p&uacute;blico: centros productivos, universidades, instituciones de salud, culturales, de investigaci&oacute;n, servicios, etc. En algunas de ellas penetr&oacute; con toda facilidad pero, en muchas se manifestaron fuertes resistencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El origen de la ruptura con la ideolog&iacute;a de la Revoluci&oacute;n Mexicana y la intenci&oacute;n de abarcar los espacios p&uacute;blicos y destruir las identidades construidas a partir de ella, fue un punto que con el tiempo se convirti&oacute; en un elemento decisivo. Un origen alejado de los espacios p&uacute;blicos y localizado en las peque&ntilde;as pero poderosas fracciones de una burgues&iacute;a emergente y de una nueva clase pol&iacute;tica, generaron, antes que una nueva fisonom&iacute;a de la cultura mexicana y la cultura pol&iacute;tica, una exacerbada polarizaci&oacute;n social y el incubamiento de aut&eacute;nticos rompimientos en aquellos espacios de lo p&uacute;blico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El neoliberalismo, entonces, dentro de los espacios p&uacute;blicos, trat&oacute; de entronizarse para poder subsistir y de conquistarlos destruy&eacute;ndolos como tales para extender el espacio de lo privado a la vida p&uacute;blica. Lo que result&oacute; en una clara paradoja: mientras convert&iacute;a el espacio p&uacute;blico en espacio mercantil &#151;insertando normas jur&iacute;dicas para la valorizaci&oacute;n en toda clase de intercambios y producci&oacute;n de las propias relaciones sociales, y excluyendo o diluyendo a una de las partes&#151; crec&iacute;a la exigencia de mantener presente a los dos elementos (sujetos) de la relaci&oacute;n, es decir, requer&iacute;a de la expresa potenciaci&oacute;n de esa clase de relaciones para desarrollarse. Quiz&aacute;s hab&iacute;a la noci&oacute;n de esta paradoja en las nuevas fracciones dominantes, por lo que se intent&oacute; &#151;al mismo tiempo que se difund&iacute;a la ruptura con la ideolog&iacute;a de la Revoluci&oacute;n Mexicana&#151; ir construyendo una nueva identidad con la ideolog&iacute;a del mercado y la solidaridad, como un nuevo rasgo distintivo de la relaci&oacute;n con el gobierno y el Estado, y que fue denominado liberalismo social (Salinas de Gortari, 1992).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ah&iacute;, en los espacios p&uacute;blicos, donde brotaban crecientes y acumuladas expectativas de renovado aliento respecto a las pol&iacute;ticas sociales y econ&oacute;micas del Estado, sobrevino la desesperanza y la incredulidad. Pero en otros espacios provoc&oacute; el desmantelamiento, la desarticulaci&oacute;n, o la abierta confrontaci&oacute;n entre personas, grupos y colectivos.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La ruptura en el espacio p&uacute;blico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El movimiento es la prueba, el ensayo, el experimento que hace el pueblo en su conocimiento del poder y de sus posibles respuestas exitosas frente a &eacute;l. Implica un conocimiento de las masas involucradas (Rouquette, 1994). Cada experiencia deja un sedimento, y es ah&iacute; donde se dinamizan los procesos de las afectividades colectivas (Fern&aacute;ndez, 1990, 2000), los imaginarios, los sustratos de la memoria colectiva, los paisajes cognitivos y m&iacute;ticos, los deseos, el pensamiento ut&oacute;pico, los c&oacute;digos simb&oacute;licos de la cultura y los universos representacionales; procesos todos ellos participantes en la construcci&oacute;n y mantenimiento de las identidades sociales. Es en los movimientos sociales donde el individuo se transmuta en masa (Canneti, 1987), y &eacute;sta busca, en su autonomizaci&oacute;n, su permanencia y su sentido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es la calle, la plaza p&uacute;blica, o los foros p&uacute;blicos &#151;como espacios abiertos&#151;, donde se funden las reminiscencias del nacimiento de la democracia (Fern&aacute;ndez, 1991) con la conciencia del sometimiento. Por momentos la masa se percata de las amarras que la sujetan y dominan: y las desanuda y rompe con ellas en un vivero de expresividad donde toma distancia de ese otro que la domina. Sin embargo, todav&iacute;a no logra la constituci&oacute;n de su identidad, todav&iacute;a no se constituye en sujeto social; dec&iacute;a Canetti (1987) que la masa necesita de una direcci&oacute;n; y con ella de una identidad que la diferencie en lo sustancial del sujeto que la domina, que la somete.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en el espacio p&uacute;blico primigenio, la calle, la plaza p&uacute;blica, donde acontece el rompimiento de la subjetividad social con el poder, y aparecen las formas rudimentarias y puras de la democracia. Al disolverse la masa, abandonando la calle y la plaza p&uacute;blica, vuelven a aparecer las sofisticadas formas que han adquirido los espacios de lo p&uacute;blico: los centros, las instituciones y los encierros de lo p&uacute;blico. Y vuelven a imperar los filtros de las sutiles mediaciones en que se ha establecido el poder. En esos otros espacios tienen lugar, entonces, infinidad de peque&ntilde;as y grandes resistencias. La vida de los espacios p&uacute;blicos de encierro ha sido alterada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la calle y la plaza p&uacute;blica a los espacios parlamentarios hay todav&iacute;a gran distancia, llenada por una multiplicidad de estructuras de representaci&oacute;n que van traduciendo el inter&eacute;s com&uacute;n en inter&eacute;s pol&iacute;tico, y &eacute;ste a su vez en "raz&oacute;n de Estado". La entramada red jur&iacute;dica y la compleja estructura de dominaci&oacute;n mediante f&eacute;rreos corporativismos &#151;que fue erigiendo la consolidaci&oacute;n del r&eacute;gimen de partido de Estado en M&eacute;xico&#151;, ha impedido ver con claridad las formas simples del ejercicio social de la democracia. El centralismo del poder, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico, y el corporativismo en las redes de subordinaci&oacute;n, adem&aacute;s de desviar el curso de desarrollo de los espacios p&uacute;blicos y del Estado democr&aacute;tico, se tradujo tambi&eacute;n en murallas infranqueables para la funcionalizaci&oacute;n del neoliberalismo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, regeneraci&oacute;n del Estado y el espacio p&uacute;blico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hemos dicho que una caracter&iacute;stica importante en la constituci&oacute;n hist&oacute;rica del Estado mexicano fue la presencia permanente &#151;hasta 1984&#151; de la pol&iacute;tica p&uacute;blica como una herencia de la Revoluci&oacute;n Mexicana. Aunque para algunos el Estado contempor&aacute;neo deviene como estructura usurpadora de la decisi&oacute;n, rumbo, sentido y proyecci&oacute;n del inter&eacute;s com&uacute;n en el espacio p&uacute;blico, la funci&oacute;n del Estado y la Constituci&oacute;n, surgida del movimiento revolucionario de 1917, fueron pilares en la construcci&oacute;n de la naci&oacute;n mexicana y promotores de las identidades sociales que sostuvieron el desarrollo de la estructura social bajo la inspiraci&oacute;n de ideales igualitarios, de justicia social, naci&oacute;n, soberan&iacute;a y patria. El Estado mexicano fue el resultado mismo de lo p&uacute;blico delegado en una estructura superior a sus &aacute;mbitos y espacios; es decir, fue la licencia que dio una sociedad &#151;impedida en mucho para gobernarse mediante f&oacute;rmulas autogestivas&#151; a una estructura que le permiti&oacute; potenciar la acci&oacute;n de los espacios p&uacute;blicos y abarcar todos los territorios de identidad nacional (Guerrero, 1994a); ese fue el gran avance del proyecto ut&oacute;pico de la Revoluci&oacute;n Mexicana, que encontr&oacute; en ide&oacute;logos como Jos&eacute; Vasconcelos sus perfiles m&aacute;s n&iacute;tidos. En efecto, esta estructura de la sociedad, el Estado, se convirti&oacute; en mediaci&oacute;n y desvirtu&oacute; paulatinamente sus or&iacute;genes, autonomiz&aacute;ndose y formando un cuerpo m&aacute;s de lo social, entrando en contradicci&oacute;n con la sociedad. As&iacute;, la transmutaci&oacute;n del Estado surgido de la Revoluci&oacute;n Mexicana al Estado neoliberal, devino en el abandono de la pol&iacute;tica p&uacute;blica para el bienestar social (Laurell, 1994c).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ataque al inter&eacute;s com&uacute;n para sustituirlo por el inter&eacute;s privado, el vaciamiento de lo p&uacute;blico, el desmantelamiento de las identidades colectivas, la exclusi&oacute;n masiva de los espacios p&uacute;blicos, y la transformaci&oacute;n del Estado y sus pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, caminaron en un sentido contrario y vertiginoso, al de la democracia. Estos procesos fueron impulsados principalmente desde el Estado mismo. La transici&oacute;n a la democracia es el proceso de recuperaci&oacute;n del Estado por parte de la sociedad y la reapropiaci&oacute;n de sus funciones p&uacute;blicas, pero tambi&eacute;n es la recuperaci&oacute;n de los espacios p&uacute;blicos para orientar el bienestar social, dar sentido al desarrollo y resignificar el progreso. Finalmente "los puntos fuertes o d&eacute;biles del Estado se hallan en la manera en que &eacute;ste se refleja en la conciencia de los hombres", dec&iacute;a Luck&aacute;cs (1980).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La nueva interrogante que introdujeron las pol&iacute;ticas neoliberales en materia de bienestar social &#151;al trasladar a los particulares el financiamiento del bienestar y convertir en mercanc&iacute;a los derechos sociales (educaci&oacute;n, salud, recreaci&oacute;n, etc.)&#151; fue saber si la vigencia de esta situaci&oacute;n en el largo plazo y la multiplicaci&oacute;n de la exclusi&oacute;n de esos servicios, en realidad era redituable para la propia reproducci&oacute;n del capital y sostenible, socialmente hablando, sin rompimientos violentos en esas franjas poblacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuesti&oacute;n de la seguridad social hay una paradoja, que bien apuntaba Foucault</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... la Seguridad Social, m&aacute;s all&aacute; de sus efectos positivos, ha tenido tambi&eacute;n 'efectos perversos'; rigidez creciente de determinados mecanismos, situaciones de dependencia... Se puede subrayar algo que es inherente a los mecanismos funcionales del dispositivo: por una parte, se ofrece m&aacute;s seguridad a la gente, y, por otra, se aumenta su dependencia (...) Si la gente parece estar dispuesta a abdicar un poco de su libertad y autonom&iacute;a para extender y reforzar su seguridad &iquest;c&oacute;mo gestionar ese 'maridaje infernal': seguridad/dependencia? (Foucault, 1995: 210).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este es el meollo a definir en una concepci&oacute;n nueva de la pol&iacute;tica p&uacute;blica en un Estado democr&aacute;tico, es decir, en un Estado respetuoso de las decisiones tomadas en los &aacute;mbitos de lo p&uacute;blico, pero tambi&eacute;n con la responsabilidad de alentar la igualdad y equidad entre los sectores de la sociedad y hacer realidad la universalidad de los derechos sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pol&eacute;mica suscitada en el pensamiento ut&oacute;pico sobre la disyuntiva entre Estado democr&aacute;tico o sociedad autogestiva, tiene que considerar, en el orden de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y el bienestar social, lo relativo a los grados de autonom&iacute;a y dependencia permisibles, sin confundirse con la aspiraci&oacute;n neoliberal de mercantilizaci&oacute;n a partir de la idea de una supuesta y entera libertad de los integrantes de una sociedad. La diferenciaci&oacute;n y engendramiento de una nueva identidad, s&oacute;lo es posible a trav&eacute;s de la ruptura subjetiva de los colectivos con esos cuerpos sociales y ese viejo orden que todav&iacute;a no logra imaginarse distinto.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La constituci&oacute;n del sujeto</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta aqu&iacute; se ha visto c&oacute;mo una condici&oacute;n necesaria para la constituci&oacute;n del sujeto es que exista, dentro de la sociedad o de sus grupos, una "ruptura" en la subjetividad, un rompimiento en el universo representacional de los objetos, de las realidades de esos grupos, o de esas sociedades. Esta ruptura casi siempre ocurre en la dimensi&oacute;n imaginaria de los universos representacionales. Y ocurre en el seno mismo de los movimientos sociales, los cuales, son condici&oacute;n necesaria para el surgimiento de los sujetos sociales. El rompimiento se sucede fundamentalmente en los espacios de lo p&uacute;blico, dentro de las conversiones, el conflicto y la confrontaci&oacute;n. La constituci&oacute;n del sujeto, como sujeto social, es un complejo proceso donde una parte importante es lo que ocurre en la dimensi&oacute;n psicosocial y, particularmente, dentro de los universos que conforman las representaciones sociales de los objetos que pasan a ser el centro, o eje rector, de la identidad "en construcci&oacute;n" del sujeto social. Nuevos movimientos, como el estudiantil de la UNAM, o el "altermundista", exhiben rasgos inexplorados hasta ahora. Es responsabilidad de la Psicologia Social ingresar y adentrarse en el examen de ellos, articulando los fragmentos de saberes producidos por distintos "enfoques disciplinarios" que se hallan diseminados en el campo de lo social.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alberoni, F. (1979). <i>Enamoramiento y amor.</i> Barcelona: Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578886&pid=S2007-8110200600010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barba, C, Barros, J. y Hurtado, J. (Comp.) (1991). <i>Transiciones a la democracia en Europa y Am&eacute;rica Latina.</i> M&eacute;xico: Flacso&#45;U. de G&#45;Porr&uacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578888&pid=S2007-8110200600010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Canneti, E. (1987). <i>Masa y poder.</i> Barcelona: Alianza Editorial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578890&pid=S2007-8110200600010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cisneros, C. (1994). "Psicolog&iacute;a pol&iacute;tica: hacia la prospectiva del ciudadano", <i>Revista Sociol&oacute;gica,</i> No. 24, enero&#45;abril, pp. 139&#45;153.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578892&pid=S2007-8110200600010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cordera, R. y Tello, C. (1981). <i>M&eacute;xico: la disputa por la naci&oacute;n.</i> M&eacute;xico: Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578894&pid=S2007-8110200600010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">C&oacute;rdova, A. (1978). <i>Esa ideolog&iacute;a de la revoluci&oacute;n mexicana.</i> M&eacute;xico: ERA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578896&pid=S2007-8110200600010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De La Garza, E. (1992). "Los sujetos sociales en el debate te&oacute;rico". En: Enrique de la Garza (Coord.) <i>Crisis y sujetos sociales en M&eacute;xico.</i> Volumen Segundo. M&eacute;xico: Porr&uacute;a&#45;UNAM CIIH, pp. 15&#45;52.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578898&pid=S2007-8110200600010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durand, M. (1992). "Sujetos sociales y nuevas identidades". En: De la Garza (1992): pp. 587&#45;606.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">EZLN (1994). <i>Documentos y comunicados.</i> M&eacute;xico: Editorial ERA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578901&pid=S2007-8110200600010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fernandez, P. (1990). "Masa y afectividad colectiva". En: Graciela Mota (Coord.) <i>Cuestiones de psicolog&iacute;a pol&iacute;tica en M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico: UNAM&#45;CRIM, pp. 45&#45;69.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578903&pid=S2007-8110200600010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1991). <i>El esp&iacute;ritu de la calle. Psicolog&iacute;a pol&iacute;tica de la cultura cotidiana.</i> Guadalajara: U. de G.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578905&pid=S2007-8110200600010000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2000). <i>La psicolog&iacute;a colectiva un fin de siglo m&aacute;s tarde.</i> Bogot&aacute;: Anthropos&#45;&Eacute;l Colegio de Michoac&aacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578907&pid=S2007-8110200600010000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Flament, C. y M&#45;L Rouquette (2003). <i>Anatomie des id&eacute;es ordinaires. Comment &eacute;tudier les repr&eacute;sentations sociales.</i> Paris: Armand Colin.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578909&pid=S2007-8110200600010000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Foucault, M. (1995). "Seguridad social: un sistema finito a una demanda infinita". En: <i>Saber y verdad.</i> Madrid: Ediciones La Piqueta, pp. 209&#45;228.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578911&pid=S2007-8110200600010000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1997). <i>Microf&iacute;sica del poder.</i> Madrid: Ediciones La Piqueta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578913&pid=S2007-8110200600010000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez Casanova, P. (1995). "Causas de la rebeli&oacute;n en Chiapas", <i>La Jornada,</i> 5 de septiembre.</font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez Rey, F. (2002). <i>Sujeto y subjetividad.</i> M&eacute;xico: Thompson.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578916&pid=S2007-8110200600010000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guerrero, A. (1994a). "Del Estado 'solidario' al Estado democr&aacute;tico: reapropiaci&oacute;n de lo p&uacute;blico". <i>Revista Coyuntura,</i> No. 49, junio, pp. 32&#45;35.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578918&pid=S2007-8110200600010000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1994b). "La herencia neoliberal en la educaci&oacute;n". <i>Revista Coyuntura,</i> No. 44/45, enero&#45;febrero, pp. 58&#45;64.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578920&pid=S2007-8110200600010000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Krieger, E. (1994). <i>En defensa de la Constituci&oacute;n.</i> M&eacute;xico: Grijalbo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578922&pid=S2007-8110200600010000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Taos, E. (1992). <i>Crecimiento econ&oacute;mico y pobrera en M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico: UNAM&#45;CIIH.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578924&pid=S2007-8110200600010000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Laurell, C, <i>et al</i> (1994a). "Reforma de las pol&iacute;ticas de salud en defensa de la vida". <i>Revista Coyuntura,</i> No. 50/51, julio&#45;agosto, pp. 23&#45;45.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578926&pid=S2007-8110200600010000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1994b). "Diez compromisos para perpetuar la pobreza". <i>Revista Coyuntura,</i> No. 50/51, julio&#45;agosto, pp. 48&#45;51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578928&pid=S2007-8110200600010000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1994c). "La cuesti&oacute;n social mexicana y el viraje en la pol&iacute;tica social". <i>Revista Coyuntura,</i> No. 44/45, enero&#45;febrero, pp. 33&#45;41.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578930&pid=S2007-8110200600010000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (Coord.) (1994). <i>Estado y pol&iacute;ticas sociales en el neoliberalismo.</i> M&eacute;xico, Fundaci&oacute;n Friedrich Ebert Stifftung.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578932&pid=S2007-8110200600010000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luk&aacute;cs, G. (1980). "Legalidad e ilegalidad". En: Varios autores, <i>Teor&iacute;a marxista del partido pol&iacute;tico</i> 2. M&eacute;xico: Siglo XXI, Cuadernos de pasado y presente, 7<sup>o</sup> edici&oacute;n, pp. 133&#45;150.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578934&pid=S2007-8110200600010000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marx, Karl y Fredrick Engels (1973). <i>La ideolog&iacute;a alemana.</i> Buenos Aires: Ediciones Pueblos Unidos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578936&pid=S2007-8110200600010000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moscovici, S. (1979). <i>Psicolog&iacute;a de las minor&iacute;as activas.</i> Barcelona: Morata.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578938&pid=S2007-8110200600010000100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ONU&#45;CEPAL&#45;INEGI (1993). <i>Magnitud y evoluci&oacute;n de la pobrera en M&eacute;xico.</i> Aguascalientes, INEGI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578940&pid=S2007-8110200600010000100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ortega y Gasset, J. (1937). <i>La rebeli&oacute;n de las masas.</i> M&eacute;xico: Espasa&#45;Calpe, 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578942&pid=S2007-8110200600010000100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&aacute;ez, L. (coord.) (1999). <i>En torno al sujeto.</i> M&eacute;xico: UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578944&pid=S2007-8110200600010000100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rouquette, M. (1994). <i>Sur la connaissance des masses.</i> Grenoble: Presses Universitaires de Grenoble.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578946&pid=S2007-8110200600010000100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rouquette, M&#45;L y P. Rateau (1998). <i>Introduction &aacute; l'&eacute;tude des repres&eacute;ntations sociales.</i> Grenoble: Presses Universitaires de Grenoble.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578948&pid=S2007-8110200600010000100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Salinas de Gortari, C. (1992). <i>Liberalismo social.</i> M&eacute;xico: Secretaria de la Presidencia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578950&pid=S2007-8110200600010000100032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Touraine, A. y E. Khosrokhavar (2000). <i>A la b&uacute;squeda de s&iacute; mismo. Di&aacute;logo sobre el sujeto.</i> Buenos Ares: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578952&pid=S2007-8110200600010000100033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Von Mentz, B. (1989). "Lo p&uacute;blico y lo privado en la periodizaci&oacute;n de la historia de M&eacute;xico: algunas reflexiones metodol&oacute;gicas", <i>Nueva Antropolog&iacute;a,</i> Vol. X., No. 36, pp. 7&#45;39.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578954&pid=S2007-8110200600010000100034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zemelman, H. (1989). <i>De la historia a la pol&iacute;tica. La experiencia de Am&eacute;rica Latina.</i> M&eacute;xico: Siglo XXI&#45;ONU.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578956&pid=S2007-8110200600010000100035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zerme&ntilde;o, S. (1994). "El estado neoliberal y el vaciamiento de lo p&uacute;blico", <i>Revista Coyuntura,</i> No. 49, Junio, pp. 18&#45;24.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578958&pid=S2007-8110200600010000100036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;(Coord.) (1997). <i>Movimientos sociales e identidades colectivas.</i> M&eacute;xico: La Jornada Ediciones&#45;CIICH, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2578960&pid=S2007-8110200600010000100037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* El presente art&iacute;culo fue originalmente publicado en el libro: Arciga, S. <i>et al.</i> (eds.). <i>Del pensamiento social a la participaci&oacute;n.</i> M&eacute;xico: SOMEPSO, UAT y UNAM, Facultad de Psicolog&iacute;a, UAM&#45;Iztapalapa, 2004, pp. 381&#45;398. Se reproduce con permiso de los editores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Aludimos a la obra de Honorate de Balzac: <i>La comedia humana.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Cfr. Jos&eacute; Agust&iacute;n, <i>Tragicomedia mexicana,</i> 2 vol&uacute;menes, M&eacute;xico, Grijalbo, 1996.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Donde se combinan contenidos identitarios raciales junto con contenidos ut&oacute;picos estructurantes, como los de naci&oacute;n y patria &#151;justo como lo demuestra Zemelman al analizar el pensamiento de Molina Enr&iacute;quez (Zemelman, 1989)&#151;.</font></p>       ]]></body><back>
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