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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Traducci&oacute;n</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El profesional</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ormella Mastrobuoni<a href="#nota">*</a></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n 13/06/2008    <br> Fecha de aceptaci&oacute;n 20/06/2008</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hab&iacute;a llegado a donde hab&iacute;a llegado gracias a su sentido del deber, a una voluntad de hierro, a una profesionalidad sin igual. Ahora ten&iacute;a manera de reflexionar (ten&iacute;a tiempo cuanto quer&iacute;a) y lo hab&iacute;a entendido: no hab&iacute;an existido golpes de suerte en su vida, ni empujones, ni manos santas, solamente su obstinaci&oacute;n, su ambici&oacute;n y paciencia, naturalmente, mucha paciencia. La paciencia era &iquest;c&oacute;mo decirlo? M&aacute;s que una &iacute;ntima virtud, un t&iacute;tulo profesional: en medio del campo, entre las fieras sublevadas que se enfurec&iacute;an, que se golpeaban, que se insultaban &iquest;qu&eacute; habr&iacute;a sido de &eacute;l si no hubiera tenido esa virtud, esa serena e imperturbable paciencia? Paciencia s&iacute;, pero tolerancia nunca; la visceral, lujuriosa, afeminada indulgencia que hab&iacute;a provocado la ruina de tantos colegas suyos; nunca. &iquest;A cu&aacute;ntos hab&iacute;a visto caer en el lodo por haber cerrado un ojo, por haber dicho una vez: dej&eacute;moslo pasar, para hacerse mostrar un poco indulgentes...acabados? Si eres indulgente est&aacute;s acabado, no te cree m&aacute;s ninguno, y lo peor de todo: no te teme m&aacute;s ninguno; piensan que te pueden enga&ntilde;ar como y cuando quieran, saben que tu miop&iacute;a es solamente indulgencia pero fingen creer que es realmente un defecto de tu vista, y entonces todos a faulear, entonces saltan todas las reglas y es el final del juego. &iquest;Y qui&eacute;n te observa? &iquest;Nunca te has puesto a pensar en aquellos que est&aacute;n mirando? Aquellos no admiten indulgencias, la bondad no es parte del oficio. Aquellos que te observan te quieren severo, inflexible, no importa si se la haces pagar a esos a quienes ellos son aficionados, saben que en el momento oportuno les tocar&aacute; tambi&eacute;n a los otros. He ah&iacute;, te quieren justo. Y lo disfrutan, &iexcl;ah se lo disfrutan! Cuando Arme sobre las piernas y estable en la conciencia emites tu veredicto &iexcl;castigo! Sientes que est&aacute;n contigo, dentro de ti, que querr&iacute;an bajar todos de las gradas y hacer tus mismos gestos, tener tus mismos pensamientos, &iquest;qu&eacute; estoy diciendo? &iexcl;Tener tu mismo poder! En realidad eres t&uacute; quien los tiene en la mano, todos, quien mira y quien juega, todos... , los ten&iacute;as en la mano, y luego...</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo en cambio nunca me he dejado llevar (bueno, excepto aquella vez, la &uacute;ltima vez) y si he llegado a donde he llegado se lo debo solamente a m&iacute; mismo. Cuando les dicen que por ser el &aacute;rbitro bastan un par de pantorrillas duras y un silbato, no pongan atenci&oacute;n, r&iacute;anse en cambio. Yo he invertido treinta a&ntilde;os y he sudado sangre. Es verdad que tambi&eacute;n cuenta el temperamento; de peque&ntilde;o uno ve en lo que se convertir&aacute;, aquello que ser&aacute; capaz de hacer, no digo el oficio que escoger&aacute; pero el nivel: las vetas &#151;o las bajezas&#151; que sabr&aacute; tocar (tambi&eacute;n la infamia es un arte, &iquest;no?) De ni&ntilde;o, en la escuela, en mi clase llena de indisciplinados, el maestro me pon&iacute;a al pizarr&oacute;n para escribir los buenos y los malos, ustedes se r&iacute;en pero quien nunca lo ha hecho, que tire la primera piedra, sin embargo, yo me empe&ntilde;aba, ninguna simpat&iacute;a enfriaba mi juicio, y quien me corromp&iacute;a, &#151;silbatos, canicas, estampitas, y trompos&#151;, era el primero en terminar en la lista, y el cuerpo del pecador sobre el escritorio del maestro. Al principio no fue f&aacute;cil, me esperaba a la salida de la escuela para aplastarme. Luego, qui&eacute;n sabe qui&eacute;n fue el primero, comenzaron a llamarme para arreglar sus propias disputas: golpes, peque&ntilde;os robos, litigios, me quer&iacute;an para dar un juicio, y una palabra m&iacute;a se hacia verbo. Hab&iacute;an comenzado a respetarme, me ten&iacute;an una distancia reverencial, tal vez no eran propiamente amigos, pero... no, amigos no ten&iacute;a mi hijo. &iexcl;Ay, de terquedad ha hecho su cabeza! Escuchaba mis consejos y los de su pap&aacute; &iexcl;pobre hombre! por un momento parec&iacute;as que te dijera: s&iacute;, est&aacute; bien, har&eacute; eso que me dices y se regresaba a su rec&aacute;mara sin discutir, y nosotros contentos &iexcl;qu&eacute; muchacho tan juicioso!, y luego hac&iacute;a lo que hab&iacute;a ya decidido, desde siempre. Cuando comenz&oacute; a correr nos preocupamos: corr&iacute;a todo el d&iacute;a. Sal&iacute;a por la ma&ntilde;ana corriendo, sab&iacute;amos por los vecinos que corr&iacute;a por las banquetas, corr&iacute;a atravesando las calles, corr&iacute;a por las plazas, por todo al barrio y tambi&eacute;n en las afueras. Corr&iacute;a, pero no sab&iacute;amos a d&oacute;nde. El muchacho tiene algo, dec&iacute;a mi esposo, preg&uacute;ntale, eres su pap&aacute;. Era contranatural correr de aquella manera, y &iquest;por d&oacute;nde? y &iquest;por qu&eacute; motivo? Lo entendimos m&aacute;s tarde, cuando empez&oacute; a arbitrar los primeros partidos: corr&iacute;an para hacer m&uacute;sculo, tonta que hab&iacute;a sido yo por preocuparme tanto. Mi hijo con aquel uniforme todo negro, &iexcl;que bonito! Yo le cos&iacute; su primer uniforme. No s&eacute; c&oacute;mo empez&oacute; su pasi&oacute;n por el futbol; solamente empez&oacute;: todos los domingos se iba al estadio y el resto de la semana a la cancha detr&aacute;s de la parroquia. Es verdad que no fue como para los otros muchachos: si le preguntaba: &iquest;a qu&eacute; equipo le vas? Yo no le voy, contestaba. Y tampoco jugaba, les digo: se pon&iacute;a a observar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su primer partido importante, para calificar, lo vi angelical y distanciado, como si diera un paseo: en la federaci&oacute;n deportiva lo notamos de inmediato: ese joven abrir&aacute; brecha, tiene los reda&ntilde;os para llegar hasta el fondo. A fin de cuentas, al fondo ha llegado, y &iexcl;que fondo!..., en la federaci&oacute;n todav&iacute;a nos preguntamos &iquest;c&oacute;mo pudo suceder? Era un tipo extraordinario, se ve&iacute;a desde el principio. Llegaba a la cancha siempre en perfecto horario, en perfecto orden, no faltaba nunca a su deber, ni una vez. No se pod&iacute;a decir alto, pero ten&iacute;a ese modo de moverse en la cancha &#151;un rey, un le&oacute;n africano parec&iacute;a&#151;, y ese modo de mirar a todos, tambi&eacute;n a nosotros directivos; como si hubiera sido un dios; pero no era presuntuoso, no, no me malentiendan, su modo de trabajar era una cosa que ten&iacute;a adentro, en la sangre, una cortes&iacute;a, una cortes&iacute;a exasperada, si acaso. No lo he visto nunca ponerse nervioso, perder el control, se los juro...y para uno que hace ese trabajo no es f&aacute;cil. En el partido no hab&iacute;a jugador que osara negarlo, a veces alguno se enfurec&iacute;a, tal vez blasfema entre dientes, tragaba bilis, pero a &eacute;l ni una palabra, nunca una amenaza, y si lo hubiese hecho no habr&iacute;a servidor de nada: en treinta a&ntilde;os de carrera no ha cambiado de idea ni una vez, hecha una elecci&oacute;n, era esa, punto. Era un profesional, esto no se discute, un fuera de serie. Verlo correr en la cancha era un espect&aacute;culo, &iexcl;qu&eacute; porte!, &iexcl;qu&eacute; estilo! El estilo no se aprende, uno lo tiene o no lo tiene. Yo lo ten&iacute;a. Era esto lo que gustaba a los dirigentes; m&aacute;s all&aacute; de mi seriedad: obvio. Y es esto lo que ha hecho de m&iacute; un buen &aacute;rbitro. A la perfecci&oacute;n he llegado gracias a otra cualidad, y esto lo saben. A&ntilde;o tras a&ntilde;o, campeonato tras campeonato he vuelto a subir la pendiente, la serie A, los partidos nacionales, los mundiales: era hermoso dirigir equipos siempre m&aacute;s calificados; era hermoso por aquello que me daba a mi mismo, me regalaba &#151;me ganaba&#151; todav&iacute;a un nuevo suceso, todav&iacute;a una victoria. No, no era cierto para el p&uacute;blico cada vez m&aacute;s vasto que me segu&iacute;a, animales salvajes, el p&uacute;blico. Y ni siquiera para los hombres de ese equipo, los hombres son todos iguales, de los alrededores a la serie A, bestias torpes detr&aacute;s de un bal&oacute;n. Un bal&oacute;n... me le preguntado siempre &iquest;qu&eacute; gusto hay en el correr noventa minutos detr&aacute;s de un bal&oacute;n como perros ciegos detr&aacute;s de una liebre?, me pregunto &iquest;qu&eacute; sentido tiene ese est&eacute;ril af&aacute;n, aquellas rid&iacute;cula persecuci&oacute;n? La pelota rueda y ellos detr&aacute;s, y la porter&iacute;a &uacute;ltima meta, quiz&aacute; fuera de lugar, peor ellos no desisten, ven solamente la porter&iacute;a y no piensan en otra cosa, el equipo no existe m&aacute;s, el compa&ntilde;ero no existe m&aacute;s y no hay m&aacute;s regla y ellos tiran entonces, yo tambi&eacute;n he tirado, estaba solo delante de la porter&iacute;a, el bal&oacute;n frente a mis pies y yo he tirado una patada como una cuchillada, una patada finalmente, y la he metido justo al centro driblando aquel bastardo del portero, he tirado, era gol... un estruendo, los ciento veinte mil espectadores han visto todo. He tirado. A la federaci&oacute;n no le gust&oacute;, &#151;pero les garantizo que ha sido extraordinario, un gol extraordinario&#151; y me han echado: no puedo arbitrar m&aacute;s, me han dicho. La &eacute;tica profesional, el prestigio de la corporaci&oacute;n... Lo pienso, &#151;tiempo tengo para gastar, ahora&#151; lo pienso y no me explico...</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">Traducci&oacute;n</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">&copy; <b>Frida L&oacute;pez Mazzotti</b></font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota" id="nota"></a><b>Nota</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Est&aacute; en sus inicios (el cuento que proponemos se remonta a 1986). Su narrativa juega sobre la base de la sorpresa inventiva y sobre el m&aacute;s atento control de la escritura. Actualmente es jefa de redacci&oacute;n de la casa editorial Donzelli.</font></p>      ]]></body>
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