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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El levantamiento portugués contra España en 1640: Impresiones y reacciones del santo oficio a través de una fuente documental]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Programa de Doctorado en Historia ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Archivos y documentos</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El levantamiento portugu&eacute;s contra Espa&ntilde;a en 1640. Impresiones y reacciones del santo oficio a trav&eacute;s de una fuente documental</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Herlinda Ru&iacute;z Mart&iacute;nez</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Programa de Doctorado en Historia de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. </i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:linruma@yahoo.com.mx">linruma@yahoo.com.mx</a></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 6 de noviembre de 2014.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	Fecha de aprobaci&oacute;n: 11 de diciembre de 2014.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el a&ntilde;o de 1580, Portugal fue anexado a la monarqu&iacute;a hisp&aacute;nica, debido a algunos acontecimientos sucedidos en ese a&ntilde;o; entre ellos: los continuos matrimonios entre los descendientes de ambas coronas, mismos que fracasaron debido a factores como fallecimiento de alguno de los c&oacute;nyuges, principalmente; la b&uacute;squeda de la formaci&oacute;n de una entidad pol&iacute;tica fuerte en la metr&oacute;poli o en ultramar; objetivos compartidos (lo cual no evit&oacute; conflictos y tensiones); los disturbios de los flamencos; la muerte del gobernante portugu&eacute;s en turno, Enrique 1 "el cardenal", aspecto que precipit&oacute; la crisis al encontrarse el reino con problemas de sucesi&oacute;n y la batalla de Alc&aacute;ntara, ocurrida el 25 de agosto, fecha en que Lisboa fue ocupada militarmente por Espa&ntilde;a.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un a&ntilde;o m&aacute;s tarde se firm&oacute; el pacto de Tomar, donde Portugal se conform&oacute; como parte de la monarqu&iacute;a ib&eacute;rica, aunque de manera aut&oacute;noma, rigi&eacute;ndose con sus propias leyes, tradiciones e instituciones sin modificarlas, lo cual solamente pod&iacute;an hacer con el consentimiento del reino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, dicha uni&oacute;n se vio envuelta en problemas desde sus inicios, dado que las relaciones pol&iacute;ticas y sociales entre lusitanos e iberos se fueron deteriorando paulatinamente por cuestiones que ten&iacute;an que ver con varios aspectos, siendo uno de los m&aacute;s importantes el de la la Iglesia, y particularmente la aplicaci&oacute;n de justicia eclesi&aacute;stica, ello debido a la presencia de cristianos nuevos,<sup><a href="#nota">2</a></sup> quienes, si bien representaban una minor&iacute;a en Portugal, eran vistos como un peligro latente para la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola y sus posesiones. As&iacute;, ambos territorios se enfrascaron en una serie de discusiones en cuanto a la aplicaci&oacute;n del m&eacute;todo indicado para erradicar a los judaizantes. Los espa&ntilde;oles propon&iacute;an abrir v&iacute;as de asimilaci&oacute;n dejando en manos de la inquisici&oacute;n los casos incuestionables, en tanto que los portugueses prefer&iacute;an la represi&oacute;n y el exterminio, sin dar pie a usar con los perseguidos la misericordia, a trav&eacute;s de reconciliaciones o abjuraciones, como sol&iacute;a trabajar el santo oficio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, el tribunal de la inquisici&oacute;n en Portugal surgi&oacute; en 1531 por iniciativa real (en realidad se fund&oacute; hasta 1547), bas&aacute;ndose en el modelo de la inquisici&oacute;n Espa&ntilde;ola y, como cita Birmingham (1995), esta instituci&oacute;n de justicia eclesi&aacute;stica se fund&oacute;, a diferencia de su similar espa&ntilde;ola: "como la rama represiva, m&aacute;s que educativa de la Contrarreforma".<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido a la aversi&oacute;n que el clero, los nobles y el pueblo manifestaban hacia los cristianos nuevos, seguramente por envidia (pose&iacute;an grandes riquezas y propiedades gracias a sus negocios) y temor social (para evitar verse implicados ante el santo oficio), dichos personajes migraron a puertos importantes europeos como Rouen y Amsterdam, donde continuaron con sus negocios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro problema que se fue gestando desde las primeras d&eacute;cadas del siglo XVII tuvo que ver con el incremento desmedido en los impuestos establecidos por la metr&oacute;poli a sus s&uacute;bditos portugueses, quienes comenzaron a organizar motines de corte antifiscal a partir de 1630, siendo l&iacute;deres de dichos movimientos los sectores de la poblaci&oacute;n m&aacute;s afectados por la carga fiscal, es decir, agricultores, ganaderos y artesanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, los grupos de poder en Portugal (Iglesia, corona &#45;representada por virreyes&#45; y nobleza) aprovecharon su ascendencia para procurar homogeneizar al pueblo. Sin embargo, las discordancias entre las opiniones de Madrid y Lisboa ante los problemas de los portugueses aumentaron. Asimismo, el ingreso ilegal, pero permitido de lusitanos a las posesiones espa&ntilde;olas, fue imparable, puesto que desde 1600 hubo un constante flujo migratorio de origen portugu&eacute;s a Nueva Espa&ntilde;a, Per&uacute; y Cartagena de Indias,<sup><a href="#nota">4</a></sup> si bien en Nueva Espa&ntilde;a ya se contaba con presencia portuguesa desde la primera mitad del siglo XVI, misma que se increment&oacute; para la d&eacute;cada de 1580, como se ver&aacute; m&aacute;s adelante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la crisis portuguesa se increment&oacute; al tal grado que el 1 de diciembre de 1640 estall&oacute; una rebeli&oacute;n que represent&oacute; el principio del fin en las intensas relaciones entre Castilla y Portugal y fue de tal magnitud que "despu&eacute;s de ella, la Monarqu&iacute;a Hisp&aacute;nica no volvi&oacute; a ser la misma".<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se considera que el llamado de Felipe IV de Espa&ntilde;a a la ya bastante inconforme nobleza lusitana para acudir a Catalu&ntilde;a a exterminar una rebeli&oacute;n contra la uni&oacute;n espa&ntilde;ola, en octubre del a&ntilde;o citado, precipit&oacute; el golpe portugu&eacute;s dos meses m&aacute;s tarde, dando paso a la inminente guerra entre Espa&ntilde;a y Portugal, misma que termin&oacute; hasta el a&ntilde;o de 1668, cuando se firm&oacute; la paz misma que, sin embargo, no logr&oacute; dar por terminado el largo proceso de separaci&oacute;n entre Lisboa y Madrid, mismo que se alarg&oacute; hasta la guerra de sucesi&oacute;n espa&ntilde;ola (1701&#45;1713) y la alianza anglo&#45;portuguesa, que trajeron consigo la completa separaci&oacute;n de Portugal con respecto al resto de la pen&iacute;nsula.<sup><a href="#nota">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la situaci&oacute;n reinante en Nueva Espa&ntilde;a, acerca de la presencia lusitana en dicho territorio, desde la primera mitad del siglo XVI, se sabe de la presencia, aunque en un n&uacute;mero reducido, de residentes portugueses en el virreinato, inclusive algunos de ellos fueron a parar a la inquisici&oacute;n episcopal, como ocurri&oacute; en 1538 con Nu&ntilde;o M&eacute;ndez, acusado de incestuoso, cuyo caso fue encabezado por el entonces arzobispo e inquisidor de M&eacute;xico, fray Juan de Zum&aacute;rraga.<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Paulatinamente fue aumentando el n&uacute;mero de portugueses en dicho virreinato, y si bien durante los a&ntilde;os de 1580 y 1639 eran considerados vasallos de la corona espa&ntilde;ola, debido a la anexi&oacute;n de Portugal al reino ibero, tampoco estuvieron exentos de rendir cuentas ante el santo oficio, fundado el 4 de noviembre de 1571 en la ciudad de M&eacute;xico,<sup><a href="#nota">8</a></sup> aunque el tribunal concentr&oacute; su atenci&oacute;n hacia los lusitanos particularmente para las d&eacute;cadas de 1580 y 1590.<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A finales de la d&eacute;cada de 1570, se realiz&oacute; la primera ejecuci&oacute;n de un jud&iacute;o, desde 1528. El reo en cuesti&oacute;n fue Garc&iacute;a Gonz&aacute;lez Bergemero, quien lleg&oacute; de Alburquerque, Portugal, a Nueva Espa&ntilde;a, en 1559. Por 20 a&ntilde;os practic&oacute; con mucha discreci&oacute;n el juda&iacute;smo, mientras que en p&uacute;blico aparentaba ser un buen cat&oacute;lico. Para 1579 fue apresado y, a pesar de negar los cargos en su contra y admitir que algunos miembros de su familia hab&iacute;an sido condenados a muerte por judaizantes, lo sentenciaron a la pena capital, aplic&aacute;ndole el garrote y posteriormente quemando su cad&aacute;ver en el auto de fe del 11 de octubre de 1579.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a los perseguidos por la inquisici&oacute;n entre 1580 y 1590, es muy importante recordar el c&eacute;lebre caso de la familia Carvajal, originaria de Portugal y avecindada en Nuevo Le&oacute;n, cuyas principales causas inquisitoriales han sido abordadas por algunos investigadores.<sup><a href="#nota">10</a></sup> La historia de estos procesados inici&oacute; en 1583 cuando el virrey en turno, Lorenzo Su&aacute;rez de Mendoza, conde de la Coru&ntilde;a, solicit&oacute; que Luis de Carvajal, entonces gobernador de la provincia de Nuevo Le&oacute;n, fuera juzgado por judaizante, a pesar de que el mandatario profesaba el catolicismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se sabe, despu&eacute;s de su viaje realizado a Espa&ntilde;a en 1578, para recibir su nombramiento como gobernador, Carvajal regres&oacute; a Nueva Espa&ntilde;a con un grupo de parientes que eran cristianos nuevos y cripto&#45;jud&iacute;os. Al final del proceso, los inquisidores condenaron al gobernador por encubrir jud&iacute;os y lo reconciliaron o readmitieron al catolicismo durante el auto de fe, celebrado en la ciudad de M&eacute;xico, el 24 de febrero de 1590.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A finales de la d&eacute;cada de 1580, la familia Carvajal estuvo bajo la constante vigilancia del tribunal y poco despu&eacute;s a varios de ellos los procesaron por judaizantes, destacando los casos de Isabel Rodr&iacute;guez de Andrade, Francisca N&uacute;&ntilde;ez de Carvajal, Luis de Carvajal "el joven" y Mariana N&uacute;&ntilde;ez de Carvajal, los cuales fueron penitenciados en los grandes autos de fe de 1590, 1596 y 1601.<sup><a href="#nota">11</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, durante las tres primeras d&eacute;cadas del siglo XVII, la persecuci&oacute;n contra portugueses disminuy&oacute;; sin embargo, para la d&eacute;cada de 1640, en el marco de la guerra hispano&#45;portuguesa, que signific&oacute; el inicio de la separaci&oacute;n de Portugal con el imperio espa&ntilde;ol, se desat&oacute; una nueva ola de detenci&oacute;n de lusitanos debido a un rumor vertido en la calle, donde se coment&oacute; que cuatro portugueses conversaban acerca de la posibilidad de incendiar las c&aacute;rceles inquisitoriales. Las autoridades tomaron medidas inmediatamente, por lo cual la vigilancia en el edificio que alberg&oacute; al tribunal fue redoblada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el 13 de julio de 1642, dieron comienzo las prisiones, encarcelando a hombres y mujeres de origen portugu&eacute;s, incluyendo familias enteras. Tal suceso, seg&uacute;n cita Medina (1991), ocasion&oacute; "grande novedad en la rep&uacute;blica, y en todos generalmente aplauso del Santo Oficio. No se hablaba en la ciudad de otra cosa sino de lo que iba sucediendo en la carceler&iacute;a &aacute; que se conduc&iacute;an tantos, en los secretos de haciendas, en el debido y secreto orden con que lo ejecutaban los ministros obedientes y puntuales".<sup><a href="#nota">12</a></sup> Inclusive las noticias sobre estos acontecimientos se esparcieron dentro del virreinato, donde tambi&eacute;n se procedi&oacute; a realizar dichas detenciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de esta breve revisi&oacute;n de acontecimientos ocurridos tanto en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica como en el virreinato de la Nueva Espa&ntilde;a, solamente resta se&ntilde;alar que, a pesar de que se han realizado algunos estudios referentes a la presencia de portugueses y judaizantes en el nuevo mundo, el panorama se muestra virgen, pues se trata de temas poco abordados y que se prestan a la apertura de nuevas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n. Por ejemplo, los estudios de larga duraci&oacute;n o de casos de portugueses apresados y juzgados por el santo oficio por juda&iacute;smo &#45;particularmente entre las d&eacute;cadas de 1590 y de 1640 y a&ntilde;os posteriores, a ra&iacute;z del rompimiento entre Espa&ntilde;a y Portugal&#45;, as&iacute; como las posibles tendencias que siguieron los juicios inquisitoriales y algunos otros realizados por la justicia civil contra estos personajes antes, durante y despu&eacute;s de la separaci&oacute;n lusitana.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, el documento que se presenta a continuaci&oacute;n consiste en una carta escrita por las autoridades inquisitoriales novohispanas en mayo de 1642 al consejo de la suprema y general inquisici&oacute;n, mejor conocido como "La Suprema",<sup><a href="#nota">13</a></sup> en el cual, tanto los inquisidores como el fiscal en turno puntualizaban las preocupaciones mostradas por dichos jueces ante el &oacute;rgano rector, debido al levantamiento ocurrido en Portugal a finales de 1640, mismo que pod&iacute;a poner en riesgo la estabilidad y vida de los pobladores del virreinato, ante el temor de una posible revuelta armada por parte de los lusitanos que resid&iacute;an en la Nueva Espa&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, el escrito da testimonio de algunas medidas tomadas por las autoridades civiles y religiosas al respecto, as&iacute; como la comunicaci&oacute;n constante que hubo entre virrey, santo oficio, obispos y dem&aacute;s autoridades locales con respecto a lo que ocurr&iacute;a en ese entonces en la Nueva Espa&ntilde;a y regiones donde se hab&iacute;an registrado algunos levantamientos por parte de los portugueses residentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, el texto constituye una pieza muy importante para tratar de responder al porqu&eacute;, a partir de la d&eacute;cada de 1640, con el rompimiento de relaciones hispano&#45;portuguesas, los lusitanos que habitaron en las posesiones ultramarinas de Espa&ntilde;a, de ser considerados vasallos de la corona espa&ntilde;ola, fueron vistos como enemigos de la metr&oacute;poli y perseguidos por el santo oficio, particularmente en la Nueva Espa&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El documento a presentar se encuentra depositado y disponible para su consulta en el Archivo General de la Naci&oacute;n de M&eacute;xico, en la galer&iacute;a 4, donde se localiza la informaci&oacute;n referente a la &eacute;poca virreinal, en el ramo de inquisici&oacute;n.<sup><a href="#nota">14</a></sup> Dicho escrito resulta importante y aporta a la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica del periodo virreinal, particularmente en lo que se refiere a la presencia portuguesa en la Nueva Espa&ntilde;a. Asimismo, va encaminada a aquellos interesados en conocer m&aacute;s a fondo tem&aacute;ticas como la din&aacute;mica sostenida entre el santo oficio y los portugueses a partir de la d&eacute;cada de 1640, algunos detalles de la vida en la Nueva Espa&ntilde;a durante dicho periodo y la relaci&oacute;n existente entre la inquisici&oacute;n y autoridades tanto civiles como eclesi&aacute;sticas. Por lo anterior, se considera que este texto debe ser difundido para su mayor conocimiento y estudio, mismo que puede ser abordado desde diferentes enfoques.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n se presenta la transcripci&oacute;n realizada a esta carta escrita durante un periodo coyuntural en Portugal. Cabe precisar que la ortograf&iacute;a fue adaptada para su mejor comprensi&oacute;n. Los corchetes y puntos suspensivos se&ntilde;alan las partes que no se pudieron transcribir.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CARTA QUE ESCRIBI&Oacute; ESTE TRIBUNAL AL CONSEJO EL A&Ntilde;O DE 1642. SE&Ntilde;OR.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las nuevas del levantamiento de Portugal, que llegaron a esta ciudad el a&ntilde;o pasado de 641 causaron en los &aacute;nimos de los fieles vasallos de Su Majestad el sentimiento y dolor que deben a sus obligaciones deseando derramar su sangre y ofrecer sus vidas y haciendas en su real servicio y defensa, y como a estas sobrevivieron las de haberse rebelado las islas de la Madera, Tercera y Brasil y haber intentado lo mismo los portugueses de Cartagena de las Indias, se aument&oacute; el desconsuelo de los castellanos y naturalmente comenzaron a recelarse de los portugueses por ser muchos y hacendados, los que hay en este reino, y en especial en esta ciudad y la de la Puebla de los &Aacute;ngeles y Nueva Veracruz y Puerto de San Juan de Ul&uacute;a y fue creciendo este recelo, con ocasi&oacute;n de ver a juzgar a los portugueses, placenteros o nada tristes de tan penosas nuevas; y algunos de ellos imprudentes debieron de hablar con tanta pasi&oacute;n, o poco recato (seg&uacute;n corri&oacute; la voz p&uacute;blica en esta ciudad) que alteraron totalmente los &aacute;nimos de los castellanos poni&eacute;ndolos en cuidado, y deseando, que les fuesen a la mano, y no trataban de otra cosa p&uacute;blica, y secretamente sino que les conven&iacute;a prevenirse y resguardarse de ellos para en cualquier acontecimiento y como el temor forma gigantes del aire, se esparci&oacute; voz de que los portugueses se preven&iacute;an de armas de fuego y municiones y que hablaban libremente abonando la rebeli&oacute;n de Portugal. No sabemos qu&eacute; verdad o fundamento tuviesen estos rumores, por no tocarnos su averiguaci&oacute;n, si bien nos dio cuidado por lo que se pod&iacute;a temer de alguna discordia, o pendencia entre los castellanos y portugueses. Y en las ocasiones que se ofrec&iacute;an procur&aacute;bamos dar a entender que todo estaba quieto, y que los portugueses eran fieles vasallos de Su Majestad y no faltar&iacute;an a sus obligaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y en 18 d&iacute;as del mes de noviembre del dicho a&ntilde;o pasado don Juan de Palafox y Mendoza, obispo de la Puebla de los &Aacute;ngeles y visitador de este reino nos escribi&oacute; tres billetes a los dos inquisidores y fiscal, en que nos ped&iacute;a reunirnos juntos a las once del d&iacute;a en el cuarto del inquisidor m&aacute;s antiguo porque ten&iacute;a cierto negocio grave e importante que comunicarnos del servicio de Su Majestad y que procur&aacute;semos que esta concurrencia fuese con alg&uacute;n disimulo, por escribir nota de ella; h&iacute;zose as&iacute; con todo recato y estando juntos y solos, hablando el dicho obispo c&oacute;mo al Tribunal del Santo Oficio nos refiri&oacute; las demas&iacute;as de los portugueses y que eran mucho mayores de lo que parec&iacute;an y que le hab&iacute;an dado noticia muy cierta de ellas y del desconsuelo y temor de los castellanos por verlos en puestos p&uacute;blicos de milicia, en tiempo tan peligroso. Y que ten&iacute;a determinado de avisar al virrey Marqu&eacute;s de Villena y ponderarle cu&aacute;nto importaba al servicio de Su Majestad y conservaci&oacute;n de este reino, irles a la mano y quitarles las armas y oficios y prevenir de ellas a los castellanos, para cualquier acontecimiento. Y que con toda la fidelidad y amor con que el Santo Oficio y todos sus ministros servir&aacute;n a Su Majestad nos hab&iacute;a querido comunicar este negocio y el intento que ten&iacute;a para que le avis&aacute;semos como vasallos, criados y capellanes del Rey Nuestro Se&ntilde;or y los m&aacute;s intereses en su real servicio y en la seguridad de nuestras personas, pues en caso, que los portugueses intentasen alg&uacute;n mal hecho, los primeros al peligro habiendo ser nosotros y los dem&aacute;s ministros. Y las casas y secreto de esta inquisici&oacute;n por el conocimiento que en general tienen al Santo Oficio los que est&aacute;n notados de esta naci&oacute;n su proposici&oacute;n y que miraba al servicio de Su Majestad y al bien p&uacute;blico y seguridad de esta ciudad y reino y que no se entend&iacute;a a m&aacute;s que a avisarlo al dicho virrey le respondimos que nos parec&iacute;a bien que le viese. Y como a persona de tanta caridad y prudencia le comunicase lo que sab&iacute;a en la materia, para que la premiase y procurase remediar con la prudencia y celo que se pod&iacute;a creer de grandes obligaciones; y advertimos al dicho obispo que procurase hacerlo con mucha blandura, recato, y silencio por excusar la nota e inconvenientes que pod&iacute;an seguir de lo contrario; y que en especial en ninguna manera le diera a entender que nos hab&iacute;a comunicado su intento porque aunque era bueno podr&iacute;a engendrar algunos recelos en el virrey con quien ten&iacute;amos mucha presteza y buena correspondencia, y en los &aacute;nimos de los portugueses m&aacute;s atenci&oacute;n el temor del Santo Oficio. Agradeci&oacute; nuestra voluntad y la advertencia y se despidi&oacute; dando a entender que nos hab&iacute;a visitado con ocasi&oacute;n de querer ir a su iglesia de la Puebla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A los veinte del dicho mes nos escribi&oacute; el billete, cuya copia va con estos, y con &eacute;l nos envi&oacute; el papel que escribi&oacute; al virrey para que le vi&eacute;semos y nos pareci&oacute; conveniente que el fiscal Doctor Don Francisco de Estrada le fuese a ver como lo insinuaban en el dicho billete; y habi&eacute;ndolo hecho, le dijo que hab&iacute;a considerado por medio m&aacute;s asentado el escribir al virrey, que verle por excusar algunos inconvenientes y que para avis&aacute;rnoslo le hab&iacute;a llamado. Respondi&eacute;ndosele a su billete otro muy breve cuya copia va con los dem&aacute;s. Y a los 22 d&iacute;as del dicho mes (despu&eacute;s de haber enviado al virrey su papel) escribi&oacute; otro al Tribunal avis&aacute;ndole del efecto que hab&iacute;a obrado, cuya copia va asimismo con su respuesta.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y a los 24 del dicho mes nos escribi&oacute; el virrey de su mano y letra el cual V.A. ver&aacute; por su traslado, y con &eacute;l nos envi&oacute; un tanto de la respuesta que dio al obispo y dos copias de tres c&eacute;dulas de Su Majestad en que se sirvi&oacute; de mandar lo que se hab&iacute;a de hacer con los portugueses, y habi&eacute;ndolo visto con la atenci&oacute;n que deb&iacute;amos se le respondi&oacute; lo que V.A. ver&aacute; por la copia de su respuesta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y&nbsp;a los 27 del dicho mes y a&ntilde;o hizo publicar el virrey en las partes m&aacute;s p&uacute;blicas de esta ciudad y en frente de las casas de esta inquisici&oacute;n el bando impreso, que es con esta, mandando al alguacil mayor de Corte, que nos le diese, como lo hizo; y de su publicaci&oacute;n y de las diligencias que se hicieron en virtud de sus comisiones, se argument&oacute; tanto el recelo de los castellanos, que el dicho obispo y algunas personas graves y muchos de los familiares y ministros de esta inquisici&oacute;n nos advirtieron que conven&iacute;a vivir con cuidado y vigilancia, por lo que pod&iacute;an intentar los portugueses. Y as&iacute; nos pareci&oacute; conveniente advertir con mucho recato y secreto a los familiares de mayor capacidad y obligaciones, que para cualquier ocurrencia que se pudiese ofrecer del servicio de Su Majestad y de este Santo Oficio estuviesen prevenidos de sus armas para s&iacute; y sus criados, sin dar nota de su cuidado, ni mostrarse recelosos. Y les mandamos debajo del juramento de fidelidad y secreto que ten&iacute;an hecho, que no lo rebelasen ni comunicasen con persona alguna (como lo cumplieron) pues no se encaminaba esta diligencia a m&aacute;s que a una prudente prevenci&oacute;n para el servicio de Su Majestad. Y ha sido Dios servido que no haya sido menester por haberse quietado estos rumores y recelos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habi&eacute;ndose conservado el virrey y el dicho obispo en mucha paz y concordia algunos meses con grandes demostraciones de amistad, o ya por raz&oacute;n de sus jurisdicciones de sus cargos, o por haber avivado tanto el obispo los castigos contra los portugueses, se empezaron a encontrar las voluntades, y como de ordinario hay malos terceros, que con chismes y siniestras relaciones procuran reducirse para ganar la gracia de los que gobiernan, no deben de haber faltas en la ocasi&oacute;n entre ambos con que se turb&oacute; la paz y conformidad que ten&iacute;an con mucho sentimiento nuestro y de todos los bien intencionados de esta Rep&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y&nbsp;estando las cosas en este estado (no del todo &#91;...&#93; de concordarse) sucedi&oacute; por el mes de enero de este presente a&ntilde;o de 42 que don Juan Fern&aacute;ndez de C&oacute;rdoba, criado del virrey y corregidor de la Veracruz y puerto de San Juan de Ul&uacute;a, detuvo all&iacute; un religioso lego y donado de los carmelitas descalzos que puso color de pasar a Campeche a pedir limosna, iba, a La Habana y a Espa&ntilde;a con cartas y despachos del dicho obispo de la Puebla y de otras personas contra el virrey de quien no llevaba licencia para embarcarse como Su Majestad lo tiene mandado. Dicen que hizo exactas diligencias cat&aacute;ndole y registrando las cartas que llevaba, pero que no le hallaron cartas algunas sino una patente de su provincial para hacer su viaje y una libranza de dineros para sus gastos de que el dicho corregidor dio aviso al virrey, el cual con esta relaci&oacute;n y suceso aument&oacute; mucho m&aacute;s sus sentimientos y recelos, y tuvimos noticia que los hab&iacute;a representado ciertamente a la religi&oacute;n del Carmen, que se excus&oacute; con decir que no sab&iacute;an de alg&uacute;n negocio, sino solo su provincial que estaba ausente. Y el dicho obispo visitador se certific&oacute; en este caso y se alter&oacute; de manera que por mediado del mes de enero escribi&oacute; un papel tan vivo y resuelto a Don Francisco de Zerecedo, secretario del virrey, para que se lo mostrase con una carta que escribi&oacute; al dicho Don Juan Fern&aacute;ndez de C&oacute;rdoba y del auto que le mandaba notificar que nos pes&oacute; mucho de verle y de que se le hubiese enviado tan apresuradamente, cuyas copias nos envi&oacute; el dicho d&iacute;a con un billete, cuyos traslados, y lo que se le respondi&oacute; al dicho obispo remitimos a V.A. y nos dieron noticia, que hab&iacute;a enviado otros semejantes a los cabildos y comunidades de esta ciudad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s entendimos que hab&iacute;a despachado a un secretario suyo, sacerdote de Veracruz con orden de fijar en la tablilla por excomulgado al dicho Don Juan de C&oacute;rdoba como lo hizo, el cual, habiendo apelado al metropolitano y protestado el auxilio de la fuerza fue mandado absolver ad reincidentian en la forma ordinaria, y que se trajesen los autos. Y dentro de pocos d&iacute;as lleg&oacute; a la ciudad el fraile lego ordenado del Carmen, y habiendo o&iacute;do el virrey, le mando llevar a su convento a sus prelados. De estas diligencias del obispo naci&oacute; determinarse el virrey a hacer informaci&oacute;n de qu&eacute; Tribunales o personas se le hab&iacute;an quejado les ocultaban o deten&iacute;an los pliegos o cartas que ven&iacute;an de Espa&ntilde;a. Y para hacerla, dio comisi&oacute;n al Doctor Andr&eacute;s G&oacute;mez de Mora, oidor de esta Real Audiencia. Y asimismo, para continuar y hacer de nuevo lo que tocaba a los portugueses y en su ejecuci&oacute;n, a los 26 del dicho mes de enero, el dicho oidor nos visit&oacute; a cada uno de nosotros de por si en nuestros cuartos y al fiscal en su casa, y de parte del virrey nos dijo la diligencia que estaba haciendo, y que nos ped&iacute;a declar&aacute;semos por escrito ante &eacute;l y su escribano lo que supi&eacute;semos y entendi&eacute;semos; respond&iacute;mosle (sin habernos visto ni comunicado) lo que ten&iacute;amos obligaci&oacute;n y que los inquisidores no eran personas que testificaban ni comparec&iacute;an en juicio ante juez alguno, y en especial en materias tan distintas de su profesi&oacute;n y que lo que pod&iacute;a certificar de palabra al virrey era que el Tribunal del Santo Oficio no ten&iacute;a ocasi&oacute;n de quejarse de la falta de las cartas y pliegos por ser tan p&uacute;blico y notorio el no haber venido de Espa&ntilde;a flotas ni avisos, y que cuando la tuviera, no se quejara sino a Su Majestad y a V.A., y que en lo tocante a portugueses, en papel de 25 de noviembre del a&ntilde;o pasado de 41, le ten&iacute;a respondido el Tribunal con que se despidi&oacute; el dicho oidor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s, a los 27 de enero de este presente a&ntilde;o nos escribi&oacute; el virrey, Marqu&eacute;s de Villena a los dos inquisidores y fiscal un papel firmado de su nombre con un tanto de las comisiones que hab&iacute;a dado al dicho oidor, y sin duda alguna, por lo que le dir&iacute;a debi&oacute; de hacer esta diligencia, pidi&eacute;ndonos que al pie de ellas le respondi&eacute;semos lo que sent&iacute;amos y como quiera que nos holgamos, y mucho, de que los dicho virrey y obispo no nos consultaran semejantes cosas como en diferentes ocasiones se lo suplicamos en llegando a proponer el servicio de Su Majestad y el bien p&uacute;blico de este su reino, no parecer&iacute;a justo excusarnos, y en especial con un virrey que representa su Real persona y a quien tanto respeto se le debe; y as&iacute; le respondimos lo que V.A. ver&aacute; por las copias; que en esta ocasi&oacute;n remitimos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y considerando que de los empe&ntilde;os referidos podr&iacute;an venir las cosas a mayor rompimiento, si algunas personas celosas del servicio de Dios y de Su Majestad, no procuraban atajarlo no pareci&oacute; convenir y necesario, que nuestro colega el inquisidor Soltero, electo obispo de Guatemala, viese en secreto al virrey y obispo y les representase en mucho que importaba al servicio de Dios nuestro se&ntilde;or y bien p&uacute;blicamente se conformasen, viesen y comunicasen (que no lo hac&iacute;an) pues de su discordia se hab&iacute;an de seguir graves inconvenientes y esc&aacute;ndalos, y el dicho inquisidor Soltero los visit&oacute; a entrambos diferentes veces y procur&oacute; con el esfuerzo posible concordarlos represent&aacute;ndoles lo referido con la modestia y respecto debido, pero no lo pudo conseguir por estar tan vivos los &#91;...&#93; con los papeles referidos, si bien consigui&oacute; que se viesen y visitasen cuando se ofreciese sin tratar en las visitas de los dichos sentimientos ni satisfacciones, ambos vinieron cristiana y prudentemente, de que el dicho inquisidor les dio las gracias por esta conformidad; se vieron y visitaron dando muy buen ejemplo, y con su dicha rep&uacute;blica. Y a los deseosos del servicio de Dios y de Su Majestad con que habiendo &#91;...&#93; el dicho obispo la residencia del Marqu&eacute;s de Cadereyta y sus criados. Y sentenciado se determin&oacute; de irse a su iglesia, y antes de hacerlo vio al virrey y se despidi&oacute; y le fue a ver a su casa con que sali&oacute; de la ciudad. Y con su ausencia parece que las cosas se han quietado de todo punto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hemos juzgado por forzoso hacer a V.A. tan larga relaci&oacute;n de estos negocios, perciba de enterarse de que no hemos podido huir el rostro al virrey y obispo las respuestas de sus papeles por ser materias del servicio de Su Majestad, siempre nos hemos excusado cort&eacute;smente de otros empe&ntilde;os conservando con ambos buena correspondencia, deseando y procurando su paz y conformidad. Nuestra intenci&oacute;n ha sido y es buena, y los deseos de acertar. Y as&iacute; los representa a V.A. Y suplicamos los reciba y nos haga merced de entender que lo que requerimos es puntualmente la verdad de todo lo que ha pasado sin tener m&aacute;s que representarla con la pureza que debemos a nuestras obligaciones. Guarde nuestro se&ntilde;or a V.A. como deseamos sus capellanes. M&eacute;xico y mayo 6 de 1642.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El licenciado Domingo V&eacute;lez de los R&iacute;os y Argos (R&uacute;brica) Doctor Bartolom&eacute; Gonz&aacute;lez Soltero (R&uacute;brica) Doctor Don Juan S&aacute;enz de Ma&ntilde;ozca (R&uacute;brica) Doctor Francisco de Estrada y Escobedo (R&uacute;brica).</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Valladares, Rafael, <i>Portugal y la monarqu&iacute;a hisp&aacute;nica, 1580&#45;1669,</i> Madrid, Arco Libros, s.l., 2000, pp. 11&#45;14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10155979&pid=S1870-719X201500020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Tambi&eacute;n conocidos como judeo&#45;conversos o cripto&#45;jud&iacute;os.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Birmingham, David, <i>Historia de Portugal,</i> Cambridge, Cambridge University Press, 1995, p. 51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10155982&pid=S1870-719X201500020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Valladares, Portugal y la monarqu&iacute;a hisp&aacute;nica, p. 28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10155984&pid=S1870-719X201500020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Valladares, Rafael, La rebeli&oacute;n de Portugal. Guerra, conflicto y poderes en la monarqu&iacute;a hisp&aacute;nica (1640&#45;1680), Madrid, Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n y Cultura de la Junta de Castilla y Le&oacute;n, 1998, pp. 13&#45;14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10155986&pid=S1870-719X201500020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Valladares, Portugal y la monarqu&iacute;a hisp&aacute;nica, p. 57.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10155988&pid=S1870-719X201500020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Cabe destacar los nombres de los gobernantes de Portugal que vivieron poco antes, durante y despu&eacute;s del conflicto b&eacute;lico entre espa&ntilde;oles y portugueses. Ellos fueron: la virreina Margarita de Saboya, duquesa de Mantua, entre 1634 y 1640; Joao IV, de 1640 a 1656 y Alfonso VI, entre 1656 y 1683. Saravia, Jos&eacute; Hermano, Historia de Portugal, Madrid, Alianza Editorial, 1989, p. 442.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10155989&pid=S1870-719X201500020001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Archivo General de la Naci&oacute;n de M&eacute;xico (en adelante AGNM), fondo inquisici&oacute;n, v. 42, exp. 12, f. 3. Proceso del santo oficio contra Nu&ntilde;o M&eacute;ndez, portugu&eacute;s, por incestuoso. Juez, Fray Juan de Zum&aacute;rraga. Secretario Diego de Mayorga, 1538.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10155991&pid=S1870-719X201500020001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Es importante recordar que la presencia de autoridades inquisitoriales en Nueva Espa&ntilde;a se remonta a 1523 y que se mantuvo durante todo el periodo virreinal hasta 1820, cuando dicho organismo fue abolido. Antes del establecimiento institucional, en 1571, el territorio que ocup&oacute; la Nueva Espa&ntilde;a tuvo en sus inicios una inquisici&oacute;n mon&aacute;stica (1522&#45;1533), desempe&ntilde;ada por frailes evangelizadores y extirpadores de idolatr&iacute;as. Posteriormente fue episcopal (1535&#45;1571), cuya autoridad fue encabezada por algunos obispos investidos con autoridad inquisitorial. Ru&iacute;z Mart&iacute;nez, Herlinda, <i>La expedici&oacute;n del corsario Pierre Chuetot al circuncaribe y su desembarco en la pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n, 1570&#45;1574,</i> Zamora, El Colegio de Michoac&aacute;n, 2010, (Col. Premio Luis Gonz&aacute;lez y Gonz&aacute;lez), p. 175.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10155993&pid=S1870-719X201500020001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Greenleaf, Richard E., <i>La Inquisici&oacute;n en Nueva Espa&ntilde;a, siglo XVI,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1992, p. 181.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10155995&pid=S1870-719X201500020001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Entre ellos: Toro, Alfonso, <i>La familia Carvajal,</i> 2 vols., M&eacute;xico, 1944;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10155997&pid=S1870-719X201500020001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Toro, Alfonso, <i>Los jud&iacute;os en la Nueva Espa&ntilde;a: Documentos del siglo XVI correspondientes al ramo de inquisici&oacute;n,</i> M&eacute;xico, Archivo General de la Naci&oacute;n&#45;Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1982;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10155998&pid=S1870-719X201500020001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Liebeman, Seymour B., "Research Problems in Mexican Jewish History", en <i>American Jewish Historical Quarterly,</i> v. 54 (1964), pp. 165&#45;180 y Wiznitzer,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10155999&pid=S1870-719X201500020001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Arnold, "Crypto&#45;Jews in Mexico during the Sixteenth Century", en <i>American Jewish Historical Quarterly,</i> v. 41 (1962), pp. 168&#45;214.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10156000&pid=S1870-719X201500020001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Greenleaf, <i>La inquisici&oacute;n en Nueva Espa&ntilde;a,</i> pp. 182&#45;183.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10156002&pid=S1870-719X201500020001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Medina, Jos&eacute; Toribio, <i>Historia del tribunal del santo oficio de la inquisici&oacute;n en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Consejo Nacional Para la Cultura y las Artes, 1991, (Col. Cien de M&eacute;xico), pp. 200&#45;201.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10156004&pid=S1870-719X201500020001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> &Oacute;rgano rector del santo oficio, cuyas funciones eran centralizar, vigilar los tribunales a su cargo, controlar las finanzas en lo que se refer&iacute;a a las confiscaciones de bienes, revisar casos que no se hab&iacute;an podido resolver en los tribunales de distrito y obtener recursos por medio de cooperaciones impuestas a otros organismos del reino espa&ntilde;ol.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> La referencia del documento en cuesti&oacute;n es la siguiente: AGNM, inquisici&oacute;n, vol. 407, doc. 12, ff. 438&#45;441v, Carta escrita por el Tribunal al Consejo, relativa a los portugueses, M&eacute;xico, 1642.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=10156007&pid=S1870-719X201500020001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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