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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Santos y embusteros: los alumbrados novohispanos del siglo XVII]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>   	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Rodr&iacute;guez Salgado, Adriana, <i>Santos y embusteros: los alumbrados novohispanos del siglo XVII</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Herlinda Ruiz Mart&iacute;nez</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Emiliano Zapata, Gobierno del Estado de Veracruz, 2013, 184 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Programa de Doctorado en Historia Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</i></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>         <p align="center"><img src="/img/revistas/treh/n61/a12f1.jpg"></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien las investigaciones que abordan temas relacionados con la inquisici&oacute;n espa&ntilde;ola, particularmente el modo de actuar de dicho tribunal tanto en la metr&oacute;poli como en sus territorios ultramarinos son vastas, desafortunadamente en lo referente a estudios de caso, delitos y grupos espec&iacute;ficos de personas juzgadas por el Santo Oficio, estos son escasos y han sido poco abordados por los especialistas en materia inquisitorial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Afortunadamente existen algunos trabajos importantes donde se retoman personajes juzgados por el santo oficio, acusados de infracciones particulares, siendo uno de ellos la obra rese&ntilde;ada, <i>Santos o embusteros: Los alumbrados novohispanos del siglo XVII,</i> autor&iacute;a de Adriana Rodr&iacute;guez Delgado, quien se desempe&ntilde;a como profesora en la Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia y es especialista en estudios inquisitoriales, espec&iacute;ficamente en lo que respecta a alumbrados y su interacci&oacute;n tanto con la poblaci&oacute;n como con dicho tribunal eclesi&aacute;stico en Espa&ntilde;a y Nueva Espa&ntilde;a durante el periodo virreinal, tem&aacute;tica a la que ha dedicado parte importante de su carrera acad&eacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al examinar el t&iacute;tulo del texto, la autora invita al lector a formularse una serie de preguntas como: &iquest;cu&aacute;l es el significado de la palabra <i>Alumbrado?</i> &iquest;Qui&eacute;n era considerado miembro de dicha secta y por qu&eacute;? &iquest;Cu&aacute;les eran las caracter&iacute;sticas que defin&iacute;an a un alumbrado? &iquest;Cu&aacute;l era su interacci&oacute;n con la sociedad y las autoridades? &iquest;Qui&eacute;n los ten&iacute;a en el concepto de santos y qui&eacute;n en el de embusteros? &iquest;Por qu&eacute; fueron juzgados por la inquisici&oacute;n y qu&eacute; castigos recibieron? &iquest;Cu&aacute;les son los or&iacute;genes del <i>Alumbradismo?,</i> entre otras interrogantes que van encontrando respuesta a lo largo de la investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la obra rese&ntilde;ada, cuya redacci&oacute;n es clara y amena, Rodr&iacute;guez Delgado analiza a fondo uno de los movimientos heterodoxos m&aacute;s importantes ocurrido en la metr&oacute;poli y en el virreinato novohispano durante los siglos XVI y XVII: el <i>alumbradismo</i> o <i>iluminismo,</i> que en palabras de la autora: "fue una nueva forma de vivir la religi&oacute;n, que permit&iacute;a &#45;por libre albedr&iacute;o&#45; la comunicaci&oacute;n directa con Dios. Sus preceptos doctrinales se basaban en la pr&aacute;ctica de la oraci&oacute;n mental, con la que se llegaba al &eacute;xtasis y por la cual se alcanzaba la comunicaci&oacute;n directa con Dios. Al quedar el individuo "iluminado por la luz de Dios", todo acto perpetrado despu&eacute;s (concupiscencias), no era considerado pecaminoso" (p. 7). De esta manera, los alumbrados se convirtieron en disidentes religiosos que consiguieron cuestionar el dogma, la autoridad de la Iglesia cat&oacute;lica y al mismo tiempo simbolizaron para la sociedad del momento, el camino m&aacute;s breve para comunicarse de manera directa con Dios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, el problema de estos personajes no radic&oacute; en su existencia y presencia dentro de una poblaci&oacute;n tradicionalmente cat&oacute;lica, sino en la reacci&oacute;n que asumi&oacute; su movimiento entre las autoridades eclesi&aacute;sticas, encabezadas por el tribunal del santo oficio, quien consider&oacute; a estos personajes como: m&iacute;sticos, falsos y embusteros. A&uacute;n as&iacute;, su supervivencia se bas&oacute; en la relaci&oacute;n alumbrado&#45;seguidor&#45;sociedad&#45;inquisidores, lo cual origin&oacute; una interesante din&aacute;mica entre ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adriana Rodr&iacute;guez delimita el periodo de su investigaci&oacute;n para el siglo XVII y el espacio geogr&aacute;fico en los lugares donde se detectaron m&aacute;s casos de alumbradismo en la Nueva Espa&ntilde;a: las di&oacute;cesis de M&eacute;xico, Oaxaca, Michoac&aacute;n y Puebla de los &Aacute;ngeles, destacando que dichos sitios para la centuria en cuesti&oacute;n eran los m&aacute;s consolidados pol&iacute;tica, econ&oacute;mica, social y culturalmente. Asimismo, la autora justifica su delimitaci&oacute;n espacial al considerar que: "La heterogeneidad que caracteriz&oacute; estos puntos geogr&aacute;ficos, los hizo productores de m&uacute;ltiples ideolog&iacute;as, incluyendo las de car&aacute;cter heterodoxo como las de los alumbrados" (p. 9).</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra se encuentra dividida en cuatro cap&iacute;tulos que gu&iacute;an al lector por el devenir de los iluministas, abordando desde los or&iacute;genes de dicha secta en Espa&ntilde;a, hasta las medidas tomadas por los inquisidores novohispanos con respecto a la presencia de alumbrados que resid&iacute;an en dicho virreinato.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario precisar que el primer cap&iacute;tulo resulta importante para el estudio, al hacer referencia a los or&iacute;genes del iluminismo en Espa&ntilde;a, as&iacute; como el sentido que le dieron al t&eacute;rmino <i>alumbrado</i> tanto la sociedad metropolitana como las autoridades eclesi&aacute;sticas, siendo este &uacute;ltimo sector el que se dio a la tarea de evaluar las proposiciones que, a su juicio, constitu&iacute;an el delito antes citado, pr&aacute;ctica calificada en la metr&oacute;poli como her&eacute;tica y err&oacute;nea al poner en duda las ense&ntilde;anzas de la Iglesia cat&oacute;lica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe destacar que en este primer apartado, adem&aacute;s de recoger los planteamientos doctrinales del alumbradismo espa&ntilde;ol, muestra y explica las tres corrientes alumbradistas seguidas en el reino, siendo ellas: 1) alumbrados recogidos; 2) alumbrados dejados; y 3) alumbrados apocal&iacute;pticos; donde el primer grupo correspond&iacute;a a personas que cre&iacute;an que a trav&eacute;s del recogimiento pod&iacute;an unir su alma con Dios, teniendo similitud con el segundo grupo, que derivaba del primero. En cuanto a los apocal&iacute;pticos, ellos pretendieron realizar una reforma eclesi&aacute;stica en base a la tradici&oacute;n visionaria de la &eacute;poca (inicios del siglo XVI) siendo difundida por los frailes a trav&eacute;s de experiencias m&iacute;sticas, aunque tales profec&iacute;as no se cumplieron. Por supuesto, estas personas dieron una interpretaci&oacute;n propia de la religi&oacute;n cat&oacute;lica y en algunos casos distorsionaban los textos para adaptarlos a la idea que deseaban transmitir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de fuentes secundarias, la autora ofrece un hallazgo para el caso de alumbrados en Espa&ntilde;a al se&ntilde;alar que solamente el grupo "de los dejados" fue acusado de herej&iacute;a por el santo oficio, ello en las regiones de Toledo, Extremadura, la Alta Andaluc&iacute;a y Sevilla. De esta manera, se logran rescatar datos interesantes relativos a algunos alumbrados juzgados por la inquisici&oacute;n en la metr&oacute;poli y concluye el cap&iacute;tulo con un breve recuento de acontecimientos sucedidos en el continente europeo durante los siglos XVI y primera mitad del XVII, periodo que algunos estudiosos denominan el "siglo de oro espa&ntilde;ol".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo apartado, es posible observar un recuento hist&oacute;rico de lo ocurrido durante el siglo XVI en la Nueva Espa&ntilde;a, particularmente en torno al arribo del tribunal del santo oficio a dichos territorios y su posterior desarrollo como instituci&oacute;n jur&iacute;dica eclesi&aacute;stica, que en tierras novohispanas persigui&oacute; faltas menores como bigamia, reniegos, hechicer&iacute;a, superstici&oacute;n, amancebamiento, entre otros, que ocuparon la mayor&iacute;a de los casos seguidos por el santo oficio, en tanto que los delitos enmarcados en la herej&iacute;a, tales como luteranismo, calvinismo o juda&iacute;smo, fueron menos frecuentes. En cuanto al iluminismo, Rodr&iacute;guez Delgado cita que: "el alumbradismo novohispano del siglo XVII solo se trat&oacute; de un asunto de relajaci&oacute;n de costumbres, aunado a una cuesti&oacute;n de lucro por parte de las personas que fueron acusadas por esos delitos" (p. 51).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el caso de los alumbrados del siglo XVI, la obra muestra una secuencia de hechos que citan el arribo de dicha doctrina a tierras iberoamericanas, as&iacute; como un recuento donde se muestran las primeras manifestaciones de dichos disidentes, ello en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la d&eacute;cada de 1590, encontr&aacute;ndose registros de casos sucedidos en las ciudades de Puebla de los &Aacute;ngeles y M&eacute;xico. En este sentido, el texto muestra datos referentes a alumbrados conocidos por la sociedad poblana e igualmente juzgados por la autoridad eclesi&aacute;stica, como aconteci&oacute; con el cl&eacute;rigo Juan de Plata y la monja profesa Agustina de Santa Clara, de quienes se rese&ntilde;an algunos pasajes de sus manifestaciones alumbradistas, as&iacute; como los nombre de sus no muchos seguidores. Casos similares se observaron en la ciudad de M&eacute;xico, como el del laico Juan N&uacute;&ntilde;ez de Le&oacute;n, cuyo seud&oacute;nimo era <i>el santo,</i> quien fuera hu&eacute;sped de las c&aacute;rceles del santo oficio entre 1601 y 1603, por el delito de alumbrado, siendo juzgado y sentenciado en el auto p&uacute;blico de fe del 20 de abril de 1603 a diversos castigos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s adelante, en la obra son sintetizados los sucesos m&aacute;s destacados ocurridos en el virreinato durante el XVII, centuria que vio emerger el Barroco, manifestaci&oacute;n que logr&oacute; influir de manera sobresaliente en la poblaci&oacute;n novohispana en un periodo donde la adoraci&oacute;n excesiva de im&aacute;genes y reliquias, lo prodigioso y los hechos ins&oacute;litos, fueron parte de la vida diaria. Aunado a esto, Adriana Rodr&iacute;guez destaca que: "la forma de sentir e interpretar la religi&oacute;n cat&oacute;lica aunada a la ignorancia, la superstici&oacute;n y el sentimiento de inestabilidad &#45;producido por los estragos de las inundaciones y las pestes&#45;, propiciaron que los fen&oacute;menos como la brujer&iacute;a, la curander&iacute;a, la astrolog&iacute;a, el ocultismo y el alumbradismo, florecieran en todas las esferas de la sociedad novohispana" (p. 63), logrando con ello el surgimiento de nuevos alumbrados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a los procesos inquisitoriales seguidos contra los iluminados para el siglo XVII, se realiz&oacute; un primer acercamiento a estos personajes, a trav&eacute;s de los procesos inquisitoriales seguidos contra estos disidentes, mismos que se encuentran depositados en el ramo inquisici&oacute;n del Archivo General de la Naci&oacute;n. Para ello, y gracias a lecturas detenidas, la autora extrajo informaci&oacute;n valiosa a trav&eacute;s de an&aacute;lisis cuantitativo y cualitativo. De igual manera intercal&oacute; con el texto valiosas gr&aacute;ficas y tablas que ayudan de manera significativa a comprender aspectos clave para la investigaci&oacute;n, siendo posible conocer datos importantes como las fechas en que oscilaron los juicios seguidos a estos personajes, la cantidad de procesos realizados, las edades de los detenidos, las etnias donde pertenec&iacute;an, su extracci&oacute;n social, as&iacute; como el desarrollo del alumbradismo a lo largo del siglo de estudio. Adem&aacute;s, en la obra se incluye informaci&oacute;n referente al modo de coexistir de los iluminados, su din&aacute;mica en la sociedad, la b&uacute;squeda de mejorar su estilo de vida, la organizaci&oacute;n interna y los casos de algunos personajes, por ejemplo, el religioso Jos&eacute; Bru&ntilde;&oacute;n de Vertiz, alias <i>el caballero del milagro.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, la obra ofrece una detallada explicaci&oacute;n del corpus doctrinal en el alumbradismo novohispano, as&iacute; como ciertas proposiciones de la secta que implicaban herej&iacute;a, por ejemplo, el desprecio a las obras exteriores, el rechazo de la intermediaci&oacute;n eclesi&aacute;stica y la impecabilidad o deshonestidades carnales. Otras proposiciones alumbradistas, citadas y ejemplificadas en el libro, eran la perfecci&oacute;n cristiana, donde se implementaba la oraci&oacute;n mental y castigos corporales; los estados preternaturales o "ciertos hechos positivos que estuvieron fuera de lo ordinario y no requer&iacute;an de la intervenci&oacute;n de Dios, ya que pod&iacute;a ser una manifestaci&oacute;n de enfermedad, o bien, ser inducidos por psicotr&oacute;picos, pero lo cierto es que fueron tenidos como indicios de uni&oacute;n con Dios" (p. 104). Entre estos se encuentran arrobos, (manifestaci&oacute;n del &eacute;xtasis de manera suave) raptos, (manifestaci&oacute;n del &eacute;xtasis de manera violenta) temblores, levitaciones, puerilidad, visiones, revelaciones, bilocaci&oacute;n o presencia de la misma persona en dos lugares distintos al mismo tiempo, don de curaci&oacute;n y en algunos casos agresiones demoniacas.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la autora indica que este tipo de manifestaciones resultaron ser embustes que fueron confesados en los interrogatorios realizados por los inquisidores durante los procesos, donde los inculpados revelaban que sus acciones hab&iacute;an resultado un enga&ntilde;o para adquirir fortuna y fama. Para lograr sus objetivos, estos disidentes utilizaban a su favor sus propios padecimientos tanto psicosom&aacute;ticos como f&iacute;sicos, entre ellos la epilepsia, el mal de coraz&oacute;n y el tarbadillo, cuyos s&iacute;ntomas ofrecieron dramatismo a su supuesta santidad y sirvieron para acreditar los dones otorgados por Dios, realizando tales demostraciones en espacios civiles, religiosos y algunos privados, es decir, sitios donde pudieran ser vistos por la poblaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que respecta a la reacci&oacute;n que mostr&oacute; el santo oficio hacia los alumbrados, a diferencia de la metr&oacute;poli donde el iluminismo era visto como un problema serio de heterodoxia, para las autoridades inquisitoriales novohispanas estos personajes resultaron ser embusteros, escandalosos, injuriosos, hip&oacute;critas, ilusos, revoltosos, falsos y soberbios, por lo cual no representaban un riesgo para la poblaci&oacute;n. En cuanto a las causas inquisitoriales, de las treinta que registra Adriana Rodr&iacute;guez, solamente diez llegaron a la parte final del juicio, la sentencia, recibiendo castigos similares a los aplicados en la metr&oacute;poli, como: llamadas de atenci&oacute;n en autos privados de fe, participaci&oacute;n en auto p&uacute;blico de fe, abjuraciones de <i>levi</i> (para delitos menores) y de <i>vehementi,</i> (para faltas graves) verg&uuml;enza p&uacute;blica, cien o doscientos azotes, ingreso a conventos, hospitales o casas de recogimiento y destierro. En cuanto a los veinte casos restantes, estos no prosperaron debido a factores como fallecimiento de algunos detenidos, por la valoraci&oacute;n de la conducta de otros acusados y en contados casos, se desconocen los motivos de la suspensi&oacute;n de la causa.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante resaltar los ap&eacute;ndices de la obra, pues el primero comprende una serie de fichas con informaci&oacute;n valiosa, referente a los treinta procesados, que contienen "nombre, edad, grupo &eacute;tnico, condici&oacute;n o estado civil, oficio, residencia, lugar del delito y observaciones" (p. 147), lo cual permite al lector conocer algunos detalles de estos personajes, que no son mencionados en los cap&iacute;tulos del libro. Asimismo, el segundo anexo, cuyo contenido se conforma de la lista de inquisidores, fiscales y calificadores que participaron en los juicios contra los alumbrados en el siglo XVII, resulta interesante para conocer los nombres de las personas que aplicaron justicia a estos disidentes, as&iacute; como los a&ntilde;os en que desempe&ntilde;aron sus funciones, mismos que se pueden cotejar con las fechas en que se desarrollaron las causas de los iluminados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora concluye puntualmente su investigaci&oacute;n, deduciendo que: "el alumbradismo novohispano del siglo XVII nunca signific&oacute; un verdadero movimiento de heterodoxia cat&oacute;lica, como lo fue en la Espa&ntilde;a del siglo de oro, ya que de ser una nueva v&iacute;a espiritual para alcanzar la comunicaci&oacute;n directa con Dios, en Nueva Espa&ntilde;a se transform&oacute; un asunto de relajaci&oacute;n de costumbres, esto es, que el alumbrado novohispano del siglo XVII pec&oacute; mucho contra la moral y las buenas costumbres, mas no contra la fe cat&oacute;lica. Por esta raz&oacute;n los inquisidores consideraron a los alumbrados como simples embusteros y no como herejes que hubieran puesto en verdadero peligro la legitimidad de la Iglesia cat&oacute;lica" (p. 86). Adem&aacute;s se trat&oacute; de un movimiento que se desenvolvi&oacute; en torno a tres caracter&iacute;sticas: un misticismo mal entendido; una exaltaci&oacute;n de visiones, revelaciones, arrobos, raptos y castigos corporales y, finalmente, la adhesi&oacute;n de nuevos elementos como el don de curar o bien, la capacidad de adivinar sucesos pasados y futuros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para finalizar, el libro <i>Santos o embusteros. Los alumbrados novohispanos del siglo XVII,</i> representa un importante aporte a la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica, particularmente en lo que se refiere al grupo de los alumbrados y a la inquisici&oacute;n novohispana, debido a que se trata de un tema poco trabajado, y el cual ofrece una invitaci&oacute;n para realizar investigaciones futuras que aborden temas inquisitoriales, particularmente los referentes a grupos disidentes, sectores de la poblaci&oacute;n y delitos espec&iacute;ficos.</font></p>      ]]></body>
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