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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Carlos Mart&iacute;nez Assad, <i>Los cuatro puntos orientales. El regreso de los &aacute;rabes a la historia</i></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Luis Alfonso Ram&iacute;rez Carrillo</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, oc&eacute;ano/UNAM, 2013, 448 pp.</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:lramirezcarrillo@gmail.com">lramirezcarrillo@gmail.com</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Edward Said, uno de los fundadores de los estudios poscoloniales, se&ntilde;alaba ya en su libro Orientalismo (1978), que las interpretaciones en Occidente del mundo oriental y, fundamentalmente, de lo que de manera gen&eacute;rica denominamos "&aacute;rabes", agrupadas bajo el nombre de orientalismo, eran sobre todo un ejercicio de fuerza cultural y no una ciencia sobre Oriente que pudiera ser enmarcada en un aula, un libro o un manual. El orientalismo era as&iacute; &#151; y lo sigue siendo casi cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s de publicado dicho libro&#151; un conjunto de represiones y limitaciones mentales m&aacute;s que una doctrina positiva que explique la cultura del Oriente. Pero lo importante a comprender es que estas nociones que pasan por representaciones "cient&iacute;ficas" han influido tanto la visi&oacute;n de Occidente sobre Oriente como la de los mismos orientales sobre s&iacute; mismos. Se trata, a fin de cuentas, de una visi&oacute;n pol&iacute;tica sobre la realidad cuya estructura acentuaba &#151;y acent&uacute;a&#151; la diferencia entre lo familiar y lo extra&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es &eacute;sta una visi&oacute;n pol&iacute;tica que busca la creaci&oacute;n de una geograf&iacute;a imaginaria y de "orientalizar" lo oriental. Es, pues, un campo de conocimiento definido pol&iacute;ticamente y no de manera cient&iacute;fica. Campo lleno de prejuicios que busca adem&aacute;s reducir las visiones de un mundo complejo y muy variado desde un punto de vista y una referencia espacial euroc&eacute;ntrica. Lo demuestra el hecho de que a nadie se le ocurrir&iacute;a crear un campo de conocimiento similar llamado "occidentalismo" (Mart&iacute;nez Assad 2013, 58, 62, 75).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Valga esta breve introducci&oacute;n como pre&aacute;mbulo al libro que nos ocupa, el &uacute;ltimo del Dr. Carlos Mart&iacute;nez Assad, cuya obra incluye copiosos libros hist&oacute;ricos, art&iacute;culos y novelas, los cuales he le&iacute;do con atenci&oacute;n en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de un libro enjundioso en intenci&oacute;n y extensi&oacute;n, en forma y fondo. Un libro en trece partes o cap&iacute;tulos distribuidos en cuatrocientas cuarenta p&aacute;ginas casi a rengl&oacute;n seguido. Su intenci&oacute;n queda resumida en el subt&iacute;tulo "El regreso de los &aacute;rabes a la historia". Esta intenci&oacute;n, por supuesto, constituye muchas intenciones a la vez. Los &aacute;rabes regresan a la historia porque ahora son vistos desde Occidente como actores y no como sujetos pasivos &#151;lo que nunca han sido&#151; de sus propios destinos nacionales y regionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los &aacute;rabes tambi&eacute;n regresan a la historia porque esta historia es cada vez m&aacute;s colectiva y menos euroc&eacute;ntrica, en gran medida gracias al impacto y extensi&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n y de las redes sociales, como lo demuestra el uso de &eacute;stos en la Primavera &Aacute;rabe. Es decir, que lo local regresa al protagonismo hist&oacute;rico gracias a lo global. Pero adem&aacute;s, los &aacute;rabes tambi&eacute;n regresan a la Historia con may&uacute;sculas, a la disciplina cient&iacute;fica como tal, pues el libro busca develar las cortinas euroc&eacute;ntricas que, a manera de telones de teatro superpuestos, se han construido desde una l&oacute;gica colonialista para simplificar, empobrecer y satanizar la compleja realidad de los mundos &aacute;rabes desde el Renacimiento hasta el siglo XXI. Tal parece que la historia de los &aacute;rabes y musulmanes, vista desde el Occidente cristiano, ha sido una larga serie de escenograf&iacute;as dibujadas sobre telones que se van cambiando conforme envejecen para justificar una permanente intenci&oacute;n colonial, las guerras y la expoliaci&oacute;n de los recursos, desde las Cruzadas hasta las actuales guerras de Iraq y Siria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Libros como &eacute;ste son raros no s&oacute;lo en M&eacute;xico sino tambi&eacute;n en Am&eacute;rica Latina, ya no digamos entre los historiadores, siempre preocupados por el propio pa&iacute;s, sino incluso entre nuestros internacionalistas y cient&iacute;ficos pol&iacute;ticos que al cruzar las fronteras se preocupan sobre todo de nuestras relaciones con Am&eacute;rica del Norte y ocasionalmente con Am&eacute;rica Latina. <i>Los Cuatro Puntos Orientales</i> se ocupa con claridad del mundo &aacute;rabe desde el mundo &aacute;rabe, lo reflexiona desde dentro, en sus ra&iacute;ces, su cultura, su historia y su realidad social y pol&iacute;tica. El libro arranca con una reflexi&oacute;n sobre el tiempo, se&ntilde;alando que el tiempo de la cultura isl&aacute;mica es diferente al de la tradici&oacute;n judeocristiana, desde que comienza en el a&ntilde;o 622 de la era cristiana con la huida de Mahoma de La Meca y Medina. En el tiempo isl&aacute;mico no existen nuestros milenios y, como dice el autor, la celebraci&oacute;n del milenio es la exageraci&oacute;n de la cultura judeocristiana que se afana en ver hacia adelante, dejando atr&aacute;s el pasado. As&iacute; pues, para musulmanes, jud&iacute;os, budistas o indios americanos, los milenios no significan el fin de la historia ni el triunfo del capitalismo occidental, que s&oacute;lo termin&oacute; en la mente de Francis Fukuyama; por eso las d&eacute;cadas recientes de historia &aacute;rabe que condensa el libro muestran un presente que ser&iacute;a incomprensible sin la larga duraci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siglo XXI Oriente est&aacute; en todas partes, y si bien los cuatro puntos cardinales, como podemos leer en cualquier diccionario, se definen en esencia etimol&oacute;gica por la palabra latina "cardo" (la calle que iba de Norte a Sur en las ciudades romanas), los cuatro puntos orientales los acompa&ntilde;an y apuntan a la presencia de Oriente en todas las direcciones de la cultura global de ese siglo. Este libro aporta la evidencia de que la &uacute;ltima d&eacute;cada ha vuelto a poner a los pa&iacute;ses &aacute;rabes en el centro del mapa mundial y los ha regresado a la Historia. Quiz&aacute;s el rasgo m&aacute;s dif&iacute;cil y desgarrador de su retorno es el que se puede observar desde la pol&iacute;tica, la guerra y la violencia, centralizadas por los atentados del 11 de septiembre a las torres gemelas de Nueva York, la persecuci&oacute;n maniquea de Osama Bin Laden y las guerras en Ir&aacute;q y Afganist&aacute;n por el control del petr&oacute;leo y los recursos estrat&eacute;gicos de la regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al igual que los cuatro puntos orientales, son cuatro los temas que articulan los primeros ocho cap&iacute;tulos del libro si los leemos de manera transversal. Los primeros dos son la guerra y la pol&iacute;tica, entre los cuales se establece un eje en torno al cual gira el an&aacute;lisis de la guerra de la intolerancia en Iraq, sostenida con las mentiras reiteradas del r&eacute;gimen de George W. Bush, el trasfondo de la guerra de Israel contra los Palestinos y la incierta y contradictoria situaci&oacute;n actual del r&eacute;gimen sirio, donde se observa la lucha entre una dictadura republicana y laica contra la promesa de otra dictadura isl&aacute;mica. Como todos sabemos, la venganza por el ataque a las torres gemelas y el pretexto de la b&uacute;squeda de Osama Bin Laden y el Al&#45;Qaeda provocaron el bombardeo, la invasi&oacute;n y una guerra sostenida en Iraq que ha dejado al pa&iacute;s en ruinas y en virtual estado de guerra civil, adem&aacute;s de dejar al mundo &aacute;rabe en crisis. El libro muestra con claridad que el verdadero trasfondo de la invasi&oacute;n fue el petr&oacute;leo y que el peor y m&aacute;s insostenible pretexto que pudieron encontrar fue Bin Laden, m&aacute;s enemigo que amigo de Hussein y del r&eacute;gimen Iraqu&iacute;. El efecto perverso, al igual que antes en Ir&aacute;n, fue el de acabar con una rep&uacute;blica laica y abrir el paso al fundamentalismo islamista, contra el que muchas de las fuerzas modernizadoras del mundo &aacute;rabe hab&iacute;an luchado a lo largo del siglo XX, desde los logros iniciales del r&eacute;gimen de Atartuk en Turqu&iacute;a. Punto a favor para Estados Unidos y las potencias europeas que indirectamente han logrado &#151;por el momento&#151; un mayor control de los abastecimientos petroleros, pero punto en contra a mediano y largo plazo por abrir la puerta y empoderar a los movimientos musulmanes fundamentalistas que promueven una guerra santa, ofensiva o defensiva, contra Occidente. Fundamentalismo que, como bien muestran la violencia y la sangre, est&aacute; haciendo m&aacute;s da&ntilde;o en el mismo Oriente que en Occidente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de este eje de pol&iacute;tica y de guerras, el libro toca con puntualidad lo que a manera de eufemismo no deja de llamarse "el problema" palestino, desde que comenz&oacute; con la creaci&oacute;n del Estado de Israel reci&eacute;n terminada la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad, en que la ONU le ha otorgado reconocimiento internacional a Palestina en 2011 y 2012, aunque en un ambiguo punto entre Naci&oacute;n y Estado. La escisi&oacute;n del movimiento nacionalista palestino y los enfrentamientos entre Hamas y Fatah tambi&eacute;n ocupan al autor, que busca clarificar el entreveramiento entre los intereses pol&iacute;ticos y religiosos que subyacen a los grupos internos de poder dentro del movimiento palestino. Hace lo propio tambi&eacute;n con el caso de L&iacute;bano, donde han actuado los grupos guerrilleros palestinos adem&aacute;s de los propios, como el movimiento de Hezbol&aacute;, la falange cristiana, las milicias de Gemay&eacute;l y las fuerzas pol&iacute;ticas sostenidas por la vecina Siria. Pocas historias de violencia y guerras tan confusas hay como las que se pueden observar en L&iacute;bano desde la d&eacute;cada de 1970, pues todos estos grupos que se enfrentan a Israel y a Estados Unidos tambi&eacute;n se encuentran enfrentados entre s&iacute; por principios religiosos o por la simple b&uacute;squeda del poder. El hecho es que su debilidad y su divisi&oacute;n apuntalan la presencia de los intereses occidentales y locales, del propio Estado jud&iacute;o, en la regi&oacute;n &aacute;rabe.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los otros dos puntos que establecen un eje transversal a lo largo de estos ocho cap&iacute;tulos son los de la migraci&oacute;n y la identidad. En efecto, como es bien sabido, desde antes de la desintegraci&oacute;n formal del Imperio Otomano despu&eacute;s de la Primera Guerra Mundial para reducirse a la actual Turqu&iacute;a, toda la regi&oacute;n de la que se ocupa el libro era conocida como la Gran Siria, parte del M&aacute;shreq, deformaci&oacute;n castellanizada de la palabra &aacute;rabe Al&#45;Mashriq, lugar por donde sale el sol o Levante. Los actuales Siria, L&iacute;bano, Palestina e Israel eran parte de &eacute;l. Las luchas nacionalistas de los cristianos libaneses, los intentos de recuperar la autoridad del Sult&aacute;n de Damasco y las reivindicaciones &eacute;tnicas, religiosas y territoriales de los diversos grupos como chi&iacute;tas, sunitas, maronitas y drusos, y en lo que entonces era territorio turco, de kurdos y albaneses, generaron una sostenida represi&oacute;n turca que desde fines del siglo XIX fue vaciando la regi&oacute;n y creando un nuevo sujeto social: el migrante &aacute;rabe. La creaci&oacute;n de las nuevas naciones despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial tendi&oacute; a retener a la poblaci&oacute;n, pero fue por muy pocos a&ntilde;os, pues la creaci&oacute;n del Estado de Israel acarre&oacute; una situaci&oacute;n de guerra regional prolongada, luchas internas y golpes de Estado que se han exacerbado a&uacute;n m&aacute;s la &uacute;ltima d&eacute;cada, como podemos observar en las revoluciones de la llamada Primavera &Aacute;rabe. El corolario, por supuesto, ha sido m&aacute;s migraci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las oleadas imparables de millones de inmigrantes despu&eacute;s de un siglo no s&oacute;lo no disminuyen sino que son cada vez m&aacute;s intensas y nos llevan de frente al cuarto punto, que es el de la identidad. Si las luchas al interior de los pa&iacute;ses se dan por &#151;o tomando como pretexto&#151; la identidad religiosa y nacional, por si se es musulm&aacute;n, chi&iacute;ta o suunita, por la forma en que se interpreta el Cor&aacute;n, como se considera a Al&aacute;, o bien, si se es maronita, ortodoxo, druso o cat&oacute;lico, &iquest;qu&eacute; queda de ello cuando todos se ven obligados a irse? Ni el nacionalismo ni la religi&oacute;n son inamovibles y dependen mucho de las oportunidades econ&oacute;micas y de las libertades pol&iacute;ticas. La mayor aceptaci&oacute;n de los migrantes en otros pa&iacute;ses promueve una mayor transformaci&oacute;n y las identidades se mantienen pero van perdiendo su contenido y carga pol&iacute;tica, funcionales en el pa&iacute;s de origen. Incluso las identidades religiosas en pa&iacute;ses distintos se ven reducidas en la mayor parte de la gente al &aacute;mbito confesional. Nunca se deja de ser &aacute;rabe, claro, ni musulm&aacute;n ni cristiano, pero las dobles y triples identidades, en especial en la primera y segunda generaci&oacute;n, se vuelven cosa com&uacute;n en el mundo globalizado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como dec&iacute;a Amin Maalouf en <i>Identidades Asesinas,</i> "la identidad no se nos da de una vez por todas sino que se va construyendo y transformando a lo largo de toda nuestra existencia" (2001, 31). Nada como la migraci&oacute;n pone en la balanza la identidad, y en especial la identidad &aacute;rabe tan politizada y estigmatizada en los imaginarios occidentales, sin considerar que la identidad est&aacute; integrada por m&uacute;ltiples pertenencias; en distintos pa&iacute;ses el "nosotros" de mis compatriotas a veces est&aacute; lleno de gente con la que no tengo nada que ver, mientras que el "ellos" de los receptores puede estar lleno de gente con la que me siento como un igual. Como dec&iacute;a Marc Bloch, "los hombres son m&aacute;s hijos de su tiempo que de sus padres".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero es en la cultura y no en la guerra donde se puede observar la dimensi&oacute;n m&aacute;s profunda y real de Oriente, la universalidad y el nosotros que existe dentro de los otros. En el libro se realiza un breve recorrido por el cine y la m&uacute;sica &aacute;rabe contempor&aacute;nea como puente entre Oriente y Occidente. Este puente en algunas ocasiones ha sido constructor de identidades enga&ntilde;osas y c&oacute;mplice del orientalismo, aunque sea de una manera maravillosa como en la &oacute;pera A&iacute;da, de Verdi, en coautor&iacute;a con Auguste Mariette; y en otras ocasiones ha sido de entendimiento y en sentido opuesto, como las recientes grabaciones de la m&uacute;sica de Mozart en Egipto con instrumentos &aacute;rabes. El cine &aacute;rabe, en cambio, destaca por su alto contenido pol&iacute;tico enfocado en la imposible convivencia y aceptaci&oacute;n de los otros, en las migraciones, las guerras y los desencuentros. La esencia del cine &aacute;rabe queda resumida en el ep&iacute;grafe de Jean Luc Godard que el autor hace al cap&iacute;tulo "Nuestros d&iacute;as en el cine": "en 1948 el pueblo jud&iacute;o alcanza la ficci&oacute;n, el palestino el documental".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La literatura es la manifestaci&oacute;n cultural m&aacute;s impactante. No por nada los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os han sido las d&eacute;cadas de la literatura &aacute;rabe con el reconocimiento de escritores tan profundos y talentosos como el egipcio Naguib Mahfuz <i>(El callej&oacute;n de los milagros),</i> premio Nobel de Literatura 1988; el turco Orhan Pamuk <i>(Me llamo rojo, El libro negro</i> y <i>Estambul. Memorias y la ciudad),</i> Nobel de Literatura 2006; y el liban&eacute;s Am&iacute;n Maalouf <i>(Le&oacute;n el Africano, Samarcanda, Identidades asesinas, Las cruzadas vistas por los &aacute;rabes,</i> y m&aacute;s recientemente, <i>Or&iacute;genes),</i> Premio Goncourt 1993 y Pr&iacute;ncipe de Asturias 2010.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor pasa minuciosa revista a la literatura y dedica lo que a mi parecer es uno de los cap&iacute;tulos m&aacute;s hermosos del libro, el de "La narrativa del Oriente occidentalizado entre Maalouf y Pamuk", donde se recupera a los autores ya citados, al igual que a otros escritores como el kurdo Ya&#351;ar Kemal con su famoso personaje de El halc&oacute;n; el albano Ismail Kadar&eacute; <i>(El general del ej&eacute;rcito muerto</i> y <i>El Nicho de la verg&uuml;enza);</i> el sirio Rafik Schami <i>(Viaje entre la noche y la ma&ntilde;ana</i> y <i>Narradores de la noche);</i> o el tambi&eacute;n liban&eacute;s Rabih Alameddine con su maravilloso libro <i>El contador de historias.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos escritores se han alimentado del dolor, la revuelta, la violencia y el amor que se desprenden de las imposibles, sangrantes y profundas relaciones humanas y sociales que se han dado en estos pa&iacute;ses desgarrados por m&aacute;s de un siglo de guerras, migraciones, ausencias y desencuentros. Sus libros son los ladrillos con los que se construye con m&aacute;s claridad y fuerza la habitaci&oacute;n intelectual donde se refugia la cultura &aacute;rabe contempor&aacute;nea. Es en sus novelas donde podemos comprender la universalidad y humanidad de la cultura &aacute;rabe m&aacute;s all&aacute; de sus referentes &eacute;tnicos y de sus fronteras actuales. La literatura nos acerca a la verdadera esencia del hombre, sea de Oriente u Occidente, y por ello no s&oacute;lo en este cap&iacute;tulo sino a lo largo de todo el libro, Mart&iacute;nez Assad recurre a los personajes y di&aacute;logos de las obras de estos escritores para ejemplificar en pocas palabras la pol&iacute;tica, la guerra y el conflicto que han asolado y arrasado a las familias de L&iacute;bano, Palestina, Siria e Israel, a albanos, kurdos y turcos, ciudadanos todos del mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El m&eacute;rito final de este extenso libro, si precisara de alguno m&aacute;s, es un llamado a la aceptaci&oacute;n de la diversidad y del entendimiento entre culturas. Su visi&oacute;n del mundo &aacute;rabe nos ofrece no s&oacute;lo una mejor comprensi&oacute;n del "otro", sino de uno mismo. Ya Octavio Paz lo hab&iacute;a dicho en <i>Piedra de Sol:</i> "Para que pueda ser he de ser otro / Salir de m&iacute;, buscarme entre los otros / Los otros que no son si yo no existo / Los otros que me dan plena existencia".</font></p>      ]]></body>
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