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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La comunidad académica y sus medios: la consolidación de una revista de ciencias sociales]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Documentos</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><b>La comunidad acad&eacute;mica y sus medios: la consolidaci&oacute;n de una revista de ciencias sociales</b></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Oscar F. Contreras*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor&#150;investigador del Departamento de Estudios Sociales de El Colegio de la Frontera Norte. Fue director de regi&oacute;n y sociedad de 1997a 2001.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:ocontre@colef.mx">ocontre@colef.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la aparici&oacute;n de su n&uacute;mero 5 0, la revista <i>regi&oacute;n y sociedad</i> llega a esta cifra emblem&aacute;tica convertida en una de las publicaciones acad&eacute;micas m&aacute;s consolidadas e influyentes de las ciencias sociales en M&eacute;xico. Hoy en d&iacute;a es una publicaci&oacute;n estable, puntual, con procedimientos de arbitraje rigurosos, con presencia amplia en el mundo acad&eacute;mico no s&oacute;lo de la regi&oacute;n noroeste sino de todo M&eacute;xico, y con una participaci&oacute;n creciente de autores y lectores de otros pa&iacute;ses.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tal logro no es obra del azar, y esta celebraci&oacute;n resulta propicia para esbozar algunas reflexiones en torno a las caracter&iacute;sticas, limitaciones y desaf&iacute;os de las ediciones especializadas en ciencias sociales, el instrumento m&aacute;s importante para la comunicaci&oacute;n del trabajo acad&eacute;mico en la actualidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Revistas acad&eacute;micas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las publicaciones de ciencias sociales forman parte de una de las tradiciones m&aacute;s acendradas del mundo acad&eacute;mico, una pr&aacute;ctica que se remonta al siglo XVII, cuando aparecieron las primeras revistas cient&iacute;ficas en Francia e Inglaterra. Desde sus inicios, se han caracterizado por ser instrumentos creados y sostenidos por las comunidades cient&iacute;ficas, para disponer de medios de comunicaci&oacute;n y debate en determinados campos disciplinarios. No se trata de medios de difusi&oacute;n masiva, ni de fuentes de divulgaci&oacute;n pol&iacute;tico&#150;ideol&oacute;gica, ni siquiera de plataformas para promover soluciones a los problemas t&eacute;cnicos o sociales, sino de espacios regidos por normas de argumentaci&oacute;n y validaci&oacute;n del conocimiento especializado que las propias comunidades aceptan como leg&iacute;timas, destinados a publicar resultados de investigaciones acad&eacute;micas y dirigidos en principio a un p&uacute;blico de pares, no al p&uacute;blico en general.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese sentido, las revistas forman parte de la infraestructura de comunicaci&oacute;n, y en &uacute;ltima instancia del propio acervo intelectual de las comunidades acad&eacute;micas que las producen y consumen. Operan en medios espec&iacute;ficos a trav&eacute;s de una trama de autores, lectores y estructuras de distribuci&oacute;n, y en esa medida constituyen una expresi&oacute;n de las caracter&iacute;sticas e intereses, los alcances y limitaciones de las redes acad&eacute;micas y temas que las nutren. En la medida en que lo hacen as&iacute;, las revistas se convierten en referentes fundamentales para los investigadores profesionales y, m&aacute;s en general, para los acad&eacute;micos especializados. Esto opera al menos en dos sentidos: por una parte, su pol&iacute;tica editorial define el tipo de materiales susceptibles de ser publicados (desde el punto de vista de los autores), as&iacute; como de los temas, teor&iacute;as y debates que pueden encontrarse en ellas (desde el punto de vista de los lectores), y por otra los propios autores y lectores establecen una jerarqu&iacute;a de prestigios; es preferible publicar en algunas revistas y no en otras, es m&aacute;s reconocido hacerlo en x que en z.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las revistas de ciencias sociales comparten con las de ciencias exactas o naturales su condici&oacute;n b&aacute;sica de ser instrumentos de las comunidades cient&iacute;ficas, regidos por normas acad&eacute;micas, y valorados por la relevancia de los materiales publicados dentro de campos especializados del saber, a pesar de las muchas y a veces dr&aacute;sticas diferencias entre ellas. Y aunque en muchos casos existe una relaci&oacute;n clara entre la utilidad social o econ&oacute;mica del conocimiento y su relevancia cognoscitiva, especializada y disciplinaria, en principio es esta &uacute;ltima la que define el valor de la producci&oacute;n acad&eacute;mica. En este sentido, como afirma Fernando Casta&ntilde;eda (2004), las ciencias sociales constituyen un discurso especializado, profesionalizado, que delimita su identidad respecto de otros saberes cuando se transforma en un discurso de pares, es decir, dirigido en principio a un p&uacute;blico de expertos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esos p&uacute;blicos expertos est&aacute;n conformados sobre todo por los integrantes de las agrupaciones cient&iacute;ficas, acad&eacute;micos y profesionales en proceso de formaci&oacute;n. Y aunque la delimitaci&oacute;n de este colectivo puede resultar vaga o problem&aacute;tica, lo cierto es que tanto por el uso del lenguaje como por los supuestos epist&eacute;micos del discurso, no se trata de un p&uacute;blico abierto. Si bien algunos lectores no expertos suelen consultar estas revistas en busca de informaci&oacute;n u orientaci&oacute;n en sus &aacute;mbitos respectivos, y ciertamente muchos se podr&iacute;an beneficiar, en principio son los interlocutores expertos quienes establecen la validez y relevancia de lo publicado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al utilizar el marco conceptual de la teor&iacute;a de la acci&oacute;n comunicativa, Gir&oacute;la y Zabludovsky (1991) afirman que una comunidad cient&iacute;fica se caracteriza por la interacci&oacute;n de un grupo de personas en torno a la producci&oacute;n e intercambio de conocimientos relativos a una o m&aacute;s disciplinas cient&iacute;ficas. Tales interacciones operan en el marco de un conjunto espec&iacute;fico de reglas y valores, es decir, mediante un tipo de acci&oacute;n regulada por normas, y est&aacute;n guiadas por prop&oacute;sitos referidos a problemas cient&iacute;fico&#150;cognoscitivos, esto es, por una acci&oacute;n estrat&eacute;gica; ello supone el desarrollo de escenarios, equipamientos y lenguaje propios (acci&oacute;n dramat&uacute;rgica), lo cual involucra la existencia tanto de mecanismos de comunicaci&oacute;n y entendimiento para lograr consenso (acci&oacute;n comunicativa), como de conflictos y luchas intra y trans&#150;comunitarios (acci&oacute;n pol&iacute;tica, relaciones de poder). Las revistas acad&eacute;micas, si bien constituyen s&oacute;lo una de las m&uacute;ltiples expresiones de la comunidad cient&iacute;fica, sin duda comparten esta caracterizaci&oacute;n en tanto que son el medio de comunicaci&oacute;n principal y uno de los veh&iacute;culos m&aacute;s importantes de conformaci&oacute;n de las identidades intelectuales y consolidaci&oacute;n de las trayectorias profesionales para los acad&eacute;micos de las ciencias sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ricardo Pozas (2010) argumenta en un art&iacute;culo erudito y vehemente que en ciencias sociales la identidad disciplinaria y la tradici&oacute;n intelectual est&aacute;n contenidas principalmente en los libros de autor, no en los art&iacute;culos de revistas, y que las presiones "productivistas" actuales para publicar en revistas arbitradas atentan contra la creatividad y la innovaci&oacute;n en las ciencias sociales. Pero tal vez esta cr&iacute;tica no habr&iacute;a que focalizarla en el medio sino en el modo; a final de cuentas, hoy en d&iacute;a los estantes de nuestras bibliotecas tambi&eacute;n se desbordan de libros de ocasi&oacute;n, ensamblados y publicados para salir al paso de la urgencia de puntos en la evaluaci&oacute;n anual, trienal y quinquenal. Y as&iacute; como hay obras cl&aacute;sicas que marcan hitos en la tradici&oacute;n intelectual de una disciplina, tambi&eacute;n hay art&iacute;culos cl&aacute;sicos que se convierten en referencias obligadas y revistas paradigm&aacute;ticas, que resultan imprescindibles para algunos campos del saber.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La transformaci&oacute;n de <i>regi&oacute;n y sociedad</i></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vi&ntilde;eta de lo que era <i>regi&oacute;n y sociedad</i> a fines de la d&eacute;cada de 1990 podr&iacute;a dar una idea de lo que signific&oacute; su transformaci&oacute;n en una revista profesional e influyente pocos a&ntilde;os despu&eacute;s. En el no tan lejano 1997 su nombre era <i>Revista de El Colegio de Sonora</i>, un t&iacute;tulo que no reflejaba un tipo de intereses tem&aacute;ticos o l&iacute;nea editorial; ten&iacute;a un a&ntilde;o y medio de retraso respecto de la fecha de portada, y el comit&eacute; editorial no hab&iacute;a sesionado en un a&ntilde;o, en buena parte porque no hab&iacute;a materiales suficientes con qu&eacute; trabajar, pues para armar el n&uacute;mero siguiente s&oacute;lo hab&iacute;a tres art&iacute;culos sometidos. Pero los problemas eran un poco m&aacute;s de fondo, en realidad la revista carec&iacute;a de una rutina establecida, no contaba con normas ni procedimientos expl&iacute;citos para su funcionamiento adecuado. Por ejemplo, no exist&iacute;a una direcci&oacute;n formal, el Departamento de Difusi&oacute;n recib&iacute;a los pocos art&iacute;culos que se somet&iacute;an para publicaci&oacute;n, y era su personal quien se encargaba de enviarlos a evaluar. Un resultado de esta laxitud era que la revista no generaba gran inter&eacute;s entre los acad&eacute;micos para publicar ah&iacute; sus trabajos. Pero tampoco en los lectores potenciales: no ten&iacute;a un solo suscriptor, se distribu&iacute;an 38 ejemplares por intercambio bibliotecario y el resto se expon&iacute;a en ferias del libro y se regalaba a los visitantes de El Colegio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante mencionar todo esto para dar una idea vaga del esfuerzo que signific&oacute; remover las inercias acad&eacute;micas y administrativas en las que se encontraba empantanada la revista, y adem&aacute;s hacerlo en condiciones adversas. Por un lado, sin contar con recursos para ello, pues nadie parec&iacute;a dispuesto a invertir en una publicaci&oacute;n agonizante, y por otra parte en medio de un desinter&eacute;s y fatalismo paralizantes, pues no pocos se resist&iacute;an a concederle posibilidades para llegar a trascender su entorno inmediato.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin entrar en detalles acerca del proceso, conviene mencionar que la estrategia de transformaci&oacute;n se bas&oacute; en tres frentes: a) explicitar una pol&iacute;tica editorial que dotase a la revista de una identidad acad&eacute;mica y tem&aacute;tica, con una orientaci&oacute;n flexible pero clara hacia los estudios regionales con &eacute;nfasis en el car&aacute;cter anal&iacute;tico y cosmopolita de la noci&oacute;n de "regi&oacute;n". Es decir, no se especializar&iacute;a en Sonora sino en investigaciones de ciencias sociales donde la dimensi&oacute;n regional tuviese un lugar prominente, y en la discusi&oacute;n de problemas te&oacute;ricos y metodol&oacute;gicos relacionados con el &aacute;mbito territorial de los procesos sociales; b) establecer normas y procedimientos rigurosos para recibir, dictaminar y procesar los materiales, para garantizar que los trabajos pasaran por una evaluaci&oacute;n rigurosa por parte de otros expertos (en una dictaminaci&oacute;n tipo "doble ciego"), pero tambi&eacute;n que los autores tuvieran la certeza de que todas sus propuestas recibir&iacute;an un acuse de recibo, una respuesta formal del resultado de la evaluaci&oacute;n, y en su caso la publicaci&oacute;n de sus materiales, todo ello en plazos razonables y c) utilizar las redes acad&eacute;micas para conseguir materiales originales de autores relevantes, como punto de partida, para posicionar a la revista ante la comunidad de las ciencias sociales, y generar inter&eacute;s tanto entre autores como lectores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de las muchas tensiones internas que esto ocasion&oacute;, la estrategia dio resultados pronto. Para fines de 2002, <i>regi&oacute;n y sociedad </i>aparec&iacute;a puntualmente seg&uacute;n la fecha de portada; contaba con una cartera de 120 dictaminadores expertos, procedentes de m&aacute;s de 50 instituciones mexicanas y extranjeras; se hab&iacute;a incrementado de manera sustancial el n&uacute;mero de lectores, suscriptores y puntos de venta, y se hab&iacute;a logrado un inter&eacute;s evidente entre los autores, al grado de que su aparici&oacute;n pas&oacute; de semestral a cuatrimestral para dar salida a la cantidad creciente de materiales recibidos; ten&iacute;a dictaminados o en proceso de serlo todos los art&iacute;culos correspondientes a los tres n&uacute;meros siguientes (ten&iacute;a todos los materiales que se publicar&iacute;an durante un a&ntilde;o), y hab&iacute;a sido aceptada en el &iacute;ndice de Revistas Mexicanas de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica y Tecnol&oacute;gica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Independientemente de la posible pertinencia de la estrategia adoptada, estos resultados se obtuvieron tambi&eacute;n gracias a la enorme cantidad de trabajo, contabilizado en meses y a&ntilde;os, invertido por parte de un grupo muy reducido de personas, que sin recibir compensaci&oacute;n econ&oacute;mica alguna, se dedicaron con entusiasmo y perseverancia a estas tareas. Entre ellas, alguien que merece un reconocimiento especial es Rosario Ozuna, la asistente editorial que desde entonces, con su presencia discreta y eficiente, se ha encargado de dar continuidad a la revista y vigilar con meticulosidad su calidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda es dif&iacute;cil valorar el significado de este tipo de procesos cuando se les observa desde los est&aacute;ndares de las grandes instituciones, que cuentan con un presupuesto adecuado para publicaciones, disponibilidad de personal especializado en este campo, normas editoriales aceptadas por la comunidad acad&eacute;mica y p&uacute;blicos relativamente bien definidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Un balance somero de los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una mirada a la labor editorial de la revista durante los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os arroja un resultado bastante alentador. Si se consideran los materiales incluidos desde el n&uacute;mero 19 (enero&#150;junio de 2000) hasta el 48 (mayo&#150;agosto de 2010) se publicaron 197 art&iacute;culos (sin considerar rese&ntilde;as ni notas cr&iacute;ticas).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un dato relevante es que de ese total s&oacute;lo una cuarta parte (51) corresponde a autores de Sonora, y otra cuarta parte a otros que trabajan en alg&uacute;n estado del noroeste de M&eacute;xico (v&eacute;ase <a href="#f1">figura 1</a>). Es decir, no se trata de una revista endog&aacute;mica, que s&oacute;lo publica a los autores de casa, sino que ha generado una red amplia de acad&eacute;micos interesados en todo el noroeste de M&eacute;xico. Pero quiz&aacute; igual de importante es el hecho de que otro 40 por ciento de los art&iacute;culos (80) corresponde a autores de instituciones localizadas en otras regiones, y un n&uacute;mero a&uacute;n modesto pero significativo (16) proviene de otros pa&iacute;ses. Cabe destacar que esta distribuci&oacute;n es producto de la propia presencia de la revista en los medios acad&eacute;micos nacionales e internacionales y no de un fen&oacute;meno inducido, pues a diferencia de aquellos n&uacute;meros en los que se ten&iacute;a que pedir a ciertos investigadores que cedieran alguno de sus trabajos para mejorar su calidad y visibilidad, durante toda esta d&eacute;cada la afluencia de art&iacute;culos ha dejado de ser un problema, y ahora suele serlo m&aacute;s bien el exceso de materiales sometidos.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f1"></a></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/regsoc/v23n50/a2f1.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un fen&oacute;meno cada vez m&aacute;s frecuente en las ediciones de ciencias sociales es la coautor&iacute;a, lo que refleja la existencia de redes de colaboraci&oacute;n y proyectos colectivos. En <i>regi&oacute;n y sociedad</i> es muy com&uacute;n la publicaci&oacute;n de trabajos en coautor&iacute;a; los 197 art&iacute;culos aparecidos durante la d&eacute;cada fueron escritos por 375 personas, con un promedio de 1.9 autores por art&iacute;culo. Entre ellos, hay un claro predominio de hombres, con 70 por ciento del total.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la distribuci&oacute;n tem&aacute;tica, destacan por el n&uacute;mero de art&iacute;culos publicados los temas siguientes: a) desarrollo regional y estudios urbanos (17.8 por ciento); b) organizaci&oacute;n de la empresa, tecnolog&iacute;a e innovaci&oacute;n (10.2); c) agricultura y desarrollo rural (9.6) y d) empleo, mercados de trabajo, relaciones laborales (9.1). Esta clasificaci&oacute;n es un tanto arbitraria, debido a la gran diversidad de enfoques, metodolog&iacute;as y matices tem&aacute;ticos de los casi 200 art&iacute;culos. Una revisi&oacute;n de los res&uacute;menes de estos trabajos parece mostrar que, en realidad, en los temas de los incisos "b" y "d" se puede hablar de la convergencia de una red acad&eacute;mica identificable y relativamente cohesionada, lo que en grado menor tambi&eacute;n ocurre en los de "a" y "c"; por su parte, aunque en historia regional y salud p&uacute;blica los trabajos publicados son menos, tambi&eacute;n muestran la frecuentaci&oacute;n de la revista por parte de redes acad&eacute;micas identificables.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera que hay un buen balance en relaci&oacute;n con la procedencia de los autores, as&iacute; como una cierta consistencia tem&aacute;tica que refleja la convergencia de redes acad&eacute;micas activas (o "colegios invisibles"), que han convertido a esta revista en uno de sus espacios de expresi&oacute;n. Pero tambi&eacute;n en cuanto al n&uacute;mero de lectores el panorama ofrece motivos para un optimismo razonable. De acuerdo con el portal de la Red de Revistas Cient&iacute;ficas de Am&eacute;rica Latina y el Caribe, Espa&ntilde;a y Portugal (REDALYC) , entre 2007 y 2010 <i>regi&oacute;n y sociedad</i> tuvo 279 776 visitas, con un promedio de 8 168 descargas de art&iacute;culos por mes. Entre las publicaciones editadas en el norte de M&eacute;xico, s&oacute;lo la supera <i>Frontera Norte</i> con 345 545 visitas en el mismo lapso, pero la comparaci&oacute;n con otras de su tipo en la regi&oacute;n es m&aacute;s que favorable: <i>Estudios Sociales</i>, del Centro de Investigaci&oacute;n en Alimentaci&oacute;n y Desarrollo, tiene 134 752; <i>Estudios Fronterizos</i>, de la Universidad Aut&oacute;noma de Baja California, 85 754 y <i>Sociotam</i>, de la Universidad Aut&oacute;noma de Tamaulipas, con 84 482. Sin embargo, los datos no s&oacute;lo son favorables en relaci&oacute;n con revistas del norte de M&eacute;xico, sino en general con las de ciencias sociales del pa&iacute;s. Consid&eacute;rese, por ejemplo, el caso de <i>Estudios Demogr&aacute;ficos</i> <i>y </i>Urbanos, con 223 365 visitas, y Estudios Sociol&oacute;gicos con 120 895, dos de las de mayor tradici&oacute;n y prestigio, publicadas por El Colegio de M&eacute;xico (REDALYC 2010).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del total de descargas de regi&oacute;n <i>y </i>sociedad, 50.3 por ciento fueron desde M&eacute;xico, 15.1 desde otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, 8.3 desde Estados Unidos y Canad&aacute;, 4.5 por ciento desde Europa y el resto desde otras naciones o lugares no definidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, la distribuci&oacute;n regional de autores y los contenidos tem&aacute;ticos de los art&iacute;culos incluidos en la &uacute;ltima d&eacute;cada muestran que <i>regi&oacute;n y sociedad</i> se ha convertido en un referente importante para una red amplia de investigadores, colegios invisibles que se extienden m&aacute;s all&aacute; del noroeste de M&eacute;xico, hacia otras regiones y pa&iacute;ses; por su parte, las descargas en internet reflejan su presencia creciente entre p&uacute;blicos especializados de M&eacute;xico y de otros pa&iacute;ses, al grado de ser en la actualidad una de las revistas mexicanas m&aacute;s consultadas en el campo de las ciencias sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusi&oacute;n: los desaf&iacute;os hacia el n&uacute;mero 100</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los datos del apartado anterior muestran a <i>regi&oacute;n y sociedad</i>, que llega a su n&uacute;mero 5 0, como una de las revistas m&aacute;s influyentes en M&eacute;xico. Este es un logro institucional que sin duda merece ser valorado y preservado. Pero tambi&eacute;n plantea interrogantes y desaf&iacute;os para el futuro: &iquest;se conformar&aacute; con lo logrado en estos diez a&ntilde;os, y pretende llegar a su n&uacute;mero 100, en 2027, como un ejemplo de solidez acad&eacute;mica y editorial en las ciencias sociales mexicanas?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda las normas impuestas por el &iacute;ndice de Revistas Mexicanas de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica y Tecnol&oacute;gica han tenido un efecto positivo en las publicaciones acad&eacute;micas del pa&iacute;s, al establecer un piso b&aacute;sico de reglas y procedimientos estandarizados para asegurar un cierto nivel de calidad. Pero, adem&aacute;s de ese piso b&aacute;sico, que garantiza el acceso al &iacute;ndice, subsisten algunos problemas end&eacute;micos, uno de ellos, y no el menor, es la ausencia de una verdadera pol&iacute;tica editorial capaz de ir m&aacute;s all&aacute; de la verificaci&oacute;n de los requisitos formales de aceptaci&oacute;n de los art&iacute;culos y del arbitraje entre dict&aacute;menes incompatibles; otro, muy ligado con el anterior, es la pr&aacute;ctica de "rotar", ya sea mec&aacute;nicamente o por razones pol&iacute;ticas, la direcci&oacute;n de las revistas, sin tomar en cuenta las capacidades acad&eacute;micas, la experiencia editorial y el desempe&ntilde;o de los directores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo general, las revistas mexicanas de ciencias sociales aceptan los materiales que van llegando, con tal que satisfagan las reglas formales y obtengan un par de dict&aacute;menes favorables; pero incluso dentro de esta funci&oacute;n casi administrativa hay grados de exigencia, pues aun en los casos en que existe un buen proceso de dictaminaci&oacute;n, pocas veces hay un buen seguimiento de las correcciones. M&aacute;s all&aacute; de eso, ser&iacute;a inusual encontrar un editor que sea capaz, por ejemplo, de manejar con flexibilidad la "fila" de trabajos en espera de ser publicados, para armar n&uacute;meros que tengan mayor coherencia y oportunidad; hacer recomendaciones sustantivas a los autores para mejorar la pertinencia de los art&iacute;culos desde el enfoque de la revista; solicitar trabajos por encargo, para incidir en las grandes pol&eacute;micas disciplinarias e intelectuales; promover debates y r&eacute;plicas de un n&uacute;mero a otro, o participar con oportunidad en los grandes temas de inter&eacute;s p&uacute;blico con art&iacute;culos que desde el rigor acad&eacute;mico sean capaces de replantear y alimentar esos debates.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un ensayo autobiogr&aacute;fico afilado, Jon Elster (1997) compara las culturas acad&eacute;micas de Estados Unidos y Francia, entre las cuales transcurri&oacute; parte de su formaci&oacute;n y de su obra. En Estados Unidos, dice, el sistema funciona como un mercado; en un entorno de gran vigor intelectual, cr&iacute;tica en&eacute;rgica y crudeza conceptual, la regla b&aacute;sica consiste en "publicar o morir". En cambio el de Francia es un r&eacute;gimen feudal, con sus se&ntilde;ores y vasallos que trabajan en un entorno de mayor conciencia hist&oacute;rica y sofisticaci&oacute;n conceptual, pero con buena parte de la energ&iacute;a dedicada a conseguir padrinazgos y cultivar el oscurantismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los juicios de Elster pueden estar equivocados, pero invitan a preguntar: &iquest;c&oacute;mo podemos caracterizar nuestra propia cultura acad&eacute;mica? Independientemente de c&oacute;mo la definamos, habr&iacute;a que empezar por asumir que en buena medida el futuro de las comunidades, las redes y las publicaciones no depende del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a o de las conspiraciones neoliberales, sino de las pr&aacute;cticas cotidianas de los acad&eacute;micos, de los proyectos que sean capaces de emprender y concretar, de las reglas y valores que puedan impulsar. Un buen ejemplo de ello es regi&oacute;n y sociedad, de El Colegio de Sonora.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Casta&ntilde;eda, Fernando. 2004. <i>La crisis de la sociolog&iacute;a acad&eacute;mica en M&eacute;xico</i>. M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#150;Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6458793&pid=S1870-3925201100010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Elster, Jon. 1997.<i> Egonomics</i>. Barcelona: Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6458795&pid=S1870-3925201100010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Girola, Lidia y Gina Zabludovzky. 1991. La teor&iacute;a sociol&oacute;gica en M&eacute;xico en la d&eacute;cada de los ochenta. <i>Sociol&oacute;gica</i> 6 (15): 11&#150;63.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6458797&pid=S1870-3925201100010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pozas, Ricardo. 2010. La textualidad en las ciencias sociales: revistas o libros, in&eacute;dito.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6458799&pid=S1870-3925201100010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">REDALYC. 2010. Sistema de Informaci&oacute;n Cient&iacute;fica REDALYC. <a href="http://redalyc.uaemex.mx/" target="_blank">http://redalyc.uaemex.mx/</a> (12 de noviembre de 2010).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6458801&pid=S1870-3925201100010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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