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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De pacientes a exigentes: Un estudio sociológico sobre la calidad de la atención, derechos y ciudadanía en salud]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mar&iacute;a del Carmen Castro V&aacute;squez (2008), <i>De pacientes a exigentes. Un estudio sociol&oacute;gico sobre la calidad de la atenci&oacute;n, derechos y ciudadan&iacute;a en salud</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mercedes Z&uacute;&ntilde;iga Elizalde*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Hermosillo, El Colegio de Sonora, 494 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesora&#150;investigadora del Centro de Estudios del Desarrollo de El Colegio de Sonora. Correo electr&oacute;nico: </i><a href="mailto:mzuniga@colson.edu.mx">mzuniga@colson.edu.mx</a></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>De pacientes a exigentes, </i>Carmen Castro centra su an&aacute;lisis en las pr&aacute;cticas de la calidad de la atenci&oacute;n del servicio m&eacute;dico en usuarias y pacientes de consulta externa en ginecolog&iacute;a general y oncolog&iacute;a, en un hospital p&uacute;blico de la Secretar&iacute;a de Salud. La poblaci&oacute;n de estudio est&aacute; integrada por mujeres de recursos econ&oacute;micos escasos y escolaridad baja, con alguna patolog&iacute;a mamaria o c&aacute;ncer de mama. A partir de una metodolog&iacute;a cualitativa, la investigaci&oacute;n de campo se sustenta en entrevistas a profundidad y semiestructuradas, adem&aacute;s de observaci&oacute;n no participante en salas de espera y de consulta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en el espacio del consultorio donde se aborda la atenci&oacute;n en salud, pues para la autora ah&iacute; se concretan las relaciones asim&eacute;tricas de poder entre el sistema de salud, a trav&eacute;s del personal m&eacute;dico, param&eacute;dico y de enfermer&iacute;a, y las mujeres que acuden a estas instituciones con la expectativa de ver resuelto un problema de salud y enfermedad, como el c&aacute;ncer de mama, que en Sonora es la primera causa de muerte entre las mayores de 25 a&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien el texto muestra aspectos de suma importancia, hay dos de relevancia singular que vale la pena resaltar: la asunci&oacute;n de que los problemas de calidad de la atenci&oacute;n no es un asunto gerencial y administrativo de las instituciones de salud, sino una cuesti&oacute;n de importancia vital en la que los m&eacute;dicos deben involucrarse y comprometerse, y por otro lado coloca en el centro del debate la ciudadan&iacute;a de las mujeres en su condici&oacute;n de usuarias&#150;pacientes de los servicios de salud. Este abordaje, desde la perspectiva de los derechos de las usuarias, constituye sin duda uno de los aportes fundamentales de la investigaci&oacute;n, porque descoloca a las mujeres de la relaci&oacute;n tradicional m&eacute;dico&#150;paciente, donde el primero es el &uacute;nico que posee el "saber exclusivo y altamente calificado".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con sustento sobre todo en los planteamientos te&oacute;ricos de Pierre Bourdieu, se construye un an&aacute;lisis minucioso para identificar y examinar los mecanismos que sostienen y reproducen las pr&aacute;cticas de dominaci&oacute;n&#150;subordinaci&oacute;n en la relaci&oacute;n m&eacute;dico&#150;paciente, partiendo del presupuesto de que esta inequidad violenta de manera constante y cotidiana los derechos b&aacute;sicos de las mujeres.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio arranca con cuestionamientos sobre dos aspectos: a) &iquest;c&oacute;mo se presenta el derecho a la calidad de la atenci&oacute;n para las mujeres pacientes con problemas de mama en el servicio de salud? y b) &iquest;c&oacute;mo se ejercen los derechos a la informaci&oacute;n, a la toma de decisiones (respeto a la autonom&iacute;a, privacidad y dignidad de la persona) y al consentimiento informado en la consulta m&eacute;dica? Esto es, c&oacute;mo las mujeres desde su condici&oacute;n de pacientes dan el salto para convertirse en "exigentes", en sujetos de derecho, como alude el t&iacute;tulo del libro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta conversi&oacute;n de "pacientes" a "exigentes" de las usuarias de un servicio m&eacute;dico como el descrito, pareciera imposible si se toma en cuenta la relaci&oacute;n desigual de poder que se establece en el consultorio, y aunque la pr&aacute;ctica privada no siempre est&aacute; exenta de ella, se presenta de manera m&aacute;s contundente en los servicios p&uacute;blicos a poblaci&oacute;n abierta. As&iacute;, el escenario no parece muy venturoso para personas sin seguridad social y mujeres de escasos recursos y escolaridad baja con c&aacute;ncer de mama o patolog&iacute;as mamarias, que acuden a una instituci&oacute;n p&uacute;blica de salud. De ah&iacute; que pudiera resultar ret&oacute;rico preguntarse si las usuarias de esos servicios tienen acceso a una atenci&oacute;n oportuna; si se les otorga el derecho a la informaci&oacute;n y si se respeta su autonom&iacute;a en la toma de decisiones y tambi&eacute;n su privacidad y dignidad como personas. Pero es en esta aparente contradicci&oacute;n donde radica la fortaleza de la investigaci&oacute;n, puesto que el inter&eacute;s se centra en desentra&ntilde;ar los mecanismos que sostienen y reproducen las pr&aacute;cticas de dominaci&oacute;n&#150;subordinaci&oacute;n en la relaci&oacute;n m&eacute;dico&#150;paciente, que traspasan la frontera del consultorio, para asentarse en todas las interacciones entre el personal de salud con la instituci&oacute;n y entre las mujeres (usuarias o pacientes) con el sistema hospitalario.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es un acierto haber seleccionado el espacio f&iacute;sico del consultorio como lugar privilegiado para analizar la cultura m&eacute;dica en la interacci&oacute;n con las pacientes, porque de igual forma constituye tambi&eacute;n un lugar id&oacute;neo para observar c&oacute;mo se expresan las acciones y estrategias alrededor de la apropiaci&oacute;n, fomento y ejercicio de derechos de las mujeres en el cuidado de su salud reproductiva. La observaci&oacute;n no participante en el consultorio y en las salas de espera es un recurso metodol&oacute;gico muy &uacute;til para analizar c&oacute;mo se llevan a cabo las pr&aacute;cticas de la calidad de la atenci&oacute;n; asimismo, a trav&eacute;s de esas t&eacute;cnicas es posible conocer las percepciones sobre el asunto. Tambi&eacute;n resulta fruct&iacute;fero el recurso de las entrevistas a profundidad y semiestructuradas, para analizar los discursos sobre el tema de m&eacute;dicos, pacientes, directivos del hospital y funcionarios del sector salud.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este marco te&oacute;rico y metodol&oacute;gico, los resultados de la investigaci&oacute;n nos muestran un panorama por lo menos preocupante: un modelo biom&eacute;dico caracterizado por la verticalidad en sus relaciones, por el dominio del saber y la parcelaci&oacute;n del conocimiento. Las pr&aacute;cticas que distinguen a los m&eacute;dicos respecto de sus pacientes son de dominio; ellos indican, prescriben, manipulan y controlan rutinas, adem&aacute;s de participar en la toma de decisiones de las pacientes, excluy&eacute;ndolas del saber sobre su enfermedad y las opciones y procedimientos de los tratamientos posibles.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es una atenci&oacute;n m&eacute;dica que presupone una "neutralidad afectiva"; el m&eacute;dico debe mantenerse emocionalmente al margen. &iquest;Qu&eacute; significa esto, cu&aacute;l es el l&iacute;mite de este principio o postulado, hasta d&oacute;nde llega la implicaci&oacute;n de un m&eacute;dico como parte de su responsabilidad y &eacute;tica profesional, como ciudadano que debe tratar al "otro"?; a la paciente, como su igual, en tanto que sujeto de derechos, tan ciudadana como el que presta el servicio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La comunicaci&oacute;n del personal m&eacute;dico durante la consulta se expresa en un lenguaje cifrado para las pacientes: "acu&eacute;stese, rel&aacute;jese, tiene un poco fibroso all&iacute; y eso genera molestias, mastalgia, adem&aacute;s esclerosantes". &iquest;Con qui&eacute;n se comunica el m&eacute;dico, con la paciente o con los residentes? &iquest;A qui&eacute;n le da su diagn&oacute;stico? Porque la instituci&oacute;n estudiada es un hospital escuela y los residentes siempre est&aacute;n presentes en la consulta, por ende las funciones docentes se expresan a trav&eacute;s de una pr&aacute;ctica excesiva de la exploraci&oacute;n f&iacute;sica; en este caso, la ginecol&oacute;gica reiterativa, que convierte a las pacientes en objetos de informaci&oacute;n, jam&aacute;s sujetos de comunicaci&oacute;n. Las mujeres son expuestas a la mirada, observaci&oacute;n y escrutinio de internos, residentes, enfermeras y a partir de sus padecimientos se les pretende ense&ntilde;ar a los dem&aacute;s, como si fueran objetos, sin tomar en cuenta la violencia que se infringe a su dignidad como personas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su trabajo de observaci&oacute;n en la consulta, la autora encuentra que es pr&aacute;ctica com&uacute;n que el m&eacute;dico y el residente no explican a las mujeres, o lo hacen de manera escueta sobre su derecho a expresar su consentimiento para que se les practique un procedimiento m&eacute;dico, quir&uacute;rgico o de tratamiento. No se les aclara en qu&eacute; consistir&aacute; la exploraci&oacute;n, lo que se har&aacute; y c&oacute;mo se van a sentir. Tampoco se les pregunta si comprendieron el diagn&oacute;stico, el procedimiento a seguir y sus consecuencias, los cuidados que deber&aacute;n tener, ni se les informa sobre otras opciones de tratamiento. En m&aacute;s de la mitad de los casos observados no hay saludo directo entre el m&eacute;dico y la paciente, &eacute;ste generalmente no se presenta y rara vez ella le pregunta su nombre; as&iacute;, &eacute;l dicta la din&aacute;mica, el ritmo y el tono de la consulta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La contraparte de esta relaci&oacute;n de dominaci&oacute;n&#150;sometimiento la aportan las pacientes analizadas, cuyo perfil caracter&iacute;stico es la timidez, seriedad y adustez, de alguien que entra al consultorio pidiendo permiso, m&aacute;s con un lenguaje corporal que con palabras, se sienta en la orilla de la silla y espera que le pregunten antes de hablar, no sostiene mucho la mirada, ni interrumpe a los m&eacute;dicos, rara vez pide explicaciones. Las mujeres no se quejan de la falta de respeto a su intimidad y privacidad, cuando entran y salen personas del consultorio en el momento de su exploraci&oacute;n ginecol&oacute;gica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El m&eacute;dico y su discurso est&aacute;n en el centro de la relaci&oacute;n en el momento de la consulta, colocando a los residentes y dem&aacute;s personal de salud en un segundo lugar. Es la figura del m&eacute;dico quien simb&oacute;licamente detenta el saber, por ende, el poder. Tal predominio resulta muy claro para las pacientes, como lo muestra la autora al encontrar que ellas no establecen interacci&oacute;n alguna con el m&eacute;dico. La dominaci&oacute;n se hace posible gracias al consentimiento subjetivo de ellas, como se muestra cuando se se&ntilde;ala que en su discurso sobre la calidad en la atenci&oacute;n est&aacute; ausente la noci&oacute;n de los derechos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la consulta, las mujeres asumen una actitud pasiva, de sumisi&oacute;n ante pr&aacute;cticas con las que incluso no est&aacute;n de acuerdo, tal y como lo revelaron. &iquest;C&oacute;mo podemos entender entonces este sometimiento de ellas, y que no preguntan a pesar de tener dudas o no entender el diagn&oacute;stico, los tratamientos o procedimientos a seguir?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; las mujeres no asumen un papel activo como ciudadanas informadas, que ejercen sus derechos frente a una adversidad en su salud reproductiva, como es un c&aacute;ncer de mama? La respuesta parece darla el texto cuando hace hincapi&eacute; en que las pacientes no cuentan con recurso alguno para criticar las palabras y gestos del m&eacute;dico, ni de distinguir entre lo verdadero y lo falso, entre lo probable o posible y aquello imposible o fantasmag&oacute;rico de &eacute;ste.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para abundar en esta explicaci&oacute;n, Carmen Castro aporta una frase lapidaria: "Las mujeres fueron claras al asumir que estaban de paso en sus vidas". En efecto, todos estamos de paso, justamente porque somos mortales. Pero esta frase ejemplifica una actitud de resignaci&oacute;n y pesimismo ante la enfermedad y la muerte. En los cap&iacute;tulos sobre la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica queda claro que las expectativas de las pacientes al llegar al servicio m&eacute;dico son bajas; no esperan nada. Adem&aacute;s, no hay queja, porque &eacute;sta puede derivase en un castigo; la posibilidad de perder el servicio. Detr&aacute;s de todo esto, la autora encuentra las precarias condiciones de vida de las usuarias, cuesti&oacute;n que para ella genera un v&iacute;nculo de dependencia con la instituci&oacute;n de salud. La pobreza limita las opciones de atenci&oacute;n y frente a un problema de salud de alta gravedad, como el c&aacute;ncer de mama, los lazos de dependencia hacia la instituci&oacute;n se recrudecen. Pero eso &iquest;coarta o anula el ejercicio de sus derechos? &iquest;Cu&aacute;l es el margen de acci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres con esos padecimientos y condiciones socioecon&oacute;micas, obligadas a acudir a estas instituciones como &uacute;ltimo recurso? &iquest;C&oacute;mo sortean las consecuencias que provoca ese modelo de atenci&oacute;n en su salud, en su dignidad como persona y en su condici&oacute;n de sujeta de derechos?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La enfermedad vulnera a los individuos, m&aacute;xime si es una que puede conducir a la muerte. Pese a las violaciones cotidianas a sus derechos, las entrevistadas aceptan, al menos en el discurso, que la instituci&oacute;n y los m&eacute;dicos establecen las reglas; que tienen el poder del saber y que ellas deben obedecer y seguir las instrucciones para "que todo salga bien".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La lista de violaciones es larga, no se le aclara a la paciente qui&eacute;n la est&aacute; atendiendo; no se pide su consentimiento para ser explorada o consultada por los residentes, tampoco se ofrece una informaci&oacute;n accesible, oportuna, clara y b&aacute;sica en consulta sobre cuidados posoperatorios o los efectos colaterales y riesgos para la salud de los medicamentos recetados. Durante la exploraci&oacute;n hay irrupciones constantes de otros prestadores en el &aacute;rea, que violan la privacidad y el pudor de la paciente; no se pregunta si tiene dudas, ni se comprueba que haya comprendido el diagn&oacute;stico o tratamiento; no hay indicaciones claras acerca de los procedimientos, ni explicaci&oacute;n sobre la observaci&oacute;n en la exploraci&oacute;n ginecol&oacute;gica; tampoco hay asesor&iacute;a psicol&oacute;gica antes de la cirug&iacute;a, ni acompa&ntilde;amiento durante el proceso (diagn&oacute;stico, cirug&iacute;a, recuperaci&oacute;n); se carece de criterios claros para el acceso a los recursos destinados al programa de atenci&oacute;n del c&aacute;ncer de mama; no se explican los mecanismos para presentar quejas; se descalifican los saberes de las pacientes, y no se se les aclara en qu&eacute; consiste el consentimiento informado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces, &iquest;c&oacute;mo pueden las mujeres acceder a &eacute;l sin recibir la informaci&oacute;n necesaria? &iquest;C&oacute;mo pueden ejercer el derecho a la toma de decisiones, cuando no se les provee de los elementos que les permitir&iacute;an construir su capacidad para consentir o disentir? Por eso agradecen al hospital y a los m&eacute;dicos el servicio y la atenci&oacute;n que les prestan, sin cuestionarse la violaci&oacute;n a sus derechos. No esperan mucho, por eso pueden afirmar que la calidad del hospital es buena o incluso muy buena, pese a no estar satisfechas con el servicio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro abunda en el an&aacute;lisis sobre estas pr&aacute;cticas de sumisi&oacute;n de las mujeres, para explicar c&oacute;mo podemos entender que no demanden un mejor servicio, y comprender lo que las lleva a considerar que las condiciones de la atenci&oacute;n son un &aacute;mbito lejano a su influencia, apreciaci&oacute;n que a su vez influye en una toma de decisiones enmarcada en un margen de libertad limitado: no volver a la consulta, no seguir la prescripci&oacute;n o el tratamiento. Hasta aqu&iacute; puede llegar su resistencia, su desaf&iacute;o al modelo m&eacute;dico, cuesti&oacute;n compleja y parad&oacute;jica, puesto que ello pudiera en ciertos casos ir en detrimento de su salud o en empeoramiento de su enfermedad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la obra tambi&eacute;n nos revela una complejidad m&aacute;s, las mujeres que formaron parte del estudio se ven obligadas a recurrir a instituciones que brindan servicio a p&uacute;blico abierto debido a la precariedad de sus condiciones de vida. Pero acuden a una instituci&oacute;n con un servicio raqu&iacute;tico en cuanto a instalaciones, equipamiento, medicamentos, personal m&eacute;dico y param&eacute;dico suficiente y especializado, al que tambi&eacute;n se le restringen sus derechos a un trabajo digno, bien remunerado y en condiciones de seguridad e higiene aceptable y a un ambiente sano y libre de factores de riesgo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si directivos y funcionarios le apuestan a la necesidad de cambiar el ejercicio de la medicina, la autora no encuentra en los hechos las acciones que pudieran intervenir en el dominio de la consulta, respetando la autonom&iacute;a en el desempe&ntilde;o profesional, &iquest;cu&aacute;les ser&iacute;an entonces las pr&aacute;cticas que pudieran cambiar la calidad de la atenci&oacute;n, y tratar a las usuarias y pacientes como sujetas de derecho? Si los que toman las decisiones son los directivos y funcionarios, pero el personal m&eacute;dico tiene el control en el lugar de la consulta, &iquest;no tendr&iacute;a que ser precisamente &eacute;ste el que, aprovechando el espacio de autonom&iacute;a, modificara las pr&aacute;cticas de la atenci&oacute;n? &iquest;Qui&eacute;nes son m&aacute;s reticentes al cambio, los directivos o los m&eacute;dicos, los que toman decisiones que algunas veces provienen de normas internacionales o federales o los que hacen la pr&aacute;ctica y se acomodan a la que les redit&uacute;e menos esfuerzo y desgaste? La calidad en la atenci&oacute;n, &iquest;no tendr&iacute;a que ser en principio un asunto del personal implicado en el servicio directo, adem&aacute;s de competencia de los directivos y funcionarios del sector salud obligados a facilitarla?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema reside en la concepci&oacute;n todav&iacute;a bien arraigada del personal m&eacute;dico y de toda la estructura del sistema de salud de que la calidad en el servicio es una cuesti&oacute;n reducida a la disponibilidad de recursos, de ah&iacute; que est&eacute; centrada en el desempe&ntilde;o t&eacute;cnico, sin cuestionar las pr&aacute;cticas que atentan contra los derechos humanos, sobre todo los referidos al acceso a la informaci&oacute;n, la toma de decisiones, el respeto a la dignidad y la privacidad de las mujeres como ciudadanas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Cu&aacute;l tendr&iacute;a que ser el trato, para que la prestaci&oacute;n del servicio fuera de calidad, donde la atenci&oacute;n tomara en cuenta a las y los pacientes como sujetos de derecho y no como objetos de informaci&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo aplicar los derechos humanos en las condiciones existentes en esas instituciones? &iquest;C&oacute;mo llevarlo a cabo, suponiendo que existe el deseo sincero de hacerlo?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudiosos de los derechos humanos se&ntilde;alan que lo primero por hacer es entrenar a la gente, para realizar evaluaciones positivas de las condiciones humanas a la luz de un conocimiento claro sobre los derechos, porque evaluar una situaci&oacute;n es hacerla evidente, es explicar c&oacute;mo ocurre. Significa tener claridad sobre el c&oacute;mo del problema. Y eso es lo que Carmen Castro intenta hacer en <i>De pacientes a exigentes. Un estudio sociol&oacute;gico sobre la calidad de la atenci&oacute;n, derechos y ciudadan&iacute;a en salud.</i></font></p>      ]]></body>
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